Fic

Historias de Albert y Candy

Presenta en el Torneo del Príncipe 2023 de OctoBert

Una imagen de Loren Mont para la historia

Misterioso Amor

Por Mayra Exitosa

No Candy, he venido por ti, no te dejaré aquí sola, ahora soy tu familia ¿lo recuerdas? Solo quiero llevarte conmigo y que sepas que nada te faltara, si deseas trabajar, o ser parte de mi familia, procuraré ver por ti, como lo has hecho por mi en estos días. - ¿podré trabajar en tu país? - Por supuesto, serías una enfermera muy cotizada, hasta podrías ser una enfermera privada. - ¿de verdad? - Te prometo que no te faltara nada, solo di que sí. - ¡oh Albert! ¡claro que sí! esta época es difícil de conseguir trabajo, no sabes que me has tomado por sorpresa, pero claro que acepto, las oportunidades no se deben rechazar, si me das trabajo prometo no decepcionarte. – No creo que lo hagas, aunque quieras, no me decepcionarías. - Me tienes mucha fe, anda vamos a hacerte de cenar, debes tener hambre, me estoy muriendo de frío y tengo que comer algo, todo el día he caminado por las calles sin poder tomar un café o una galleta siquiera.

Albert que la había abrazado la notaba débil, helada y definitivamente era notorio que no había ingerido ningún alimento, al girar y ver la mesa y algunas cosas que se notaban en la pequeña estancia, esta de inmediato supo que ya había localizado sus cosas, las había traído a ella y ahora quería llevársela, era tan gentil. - ¿compraste de cenar? ¡que rico! Vamos Albert, estoy segura de que acabaremos todo eso que está en la mesa.

El sonrió satisfecho, no fue difícil convencerla, ese lugar filtraba frío hasta por las paredes, sentarse a comer, luego de lavarse y dar gracias por los alimentos, fue enternecedor, comieron hasta quedar saciados y verla sonreír y cuestionar todo con detalles, de que podría llevarse y cuando regresaría, que si su familia no la vería como una arribista que les caía de visita inesperada, y si su valija podía meter los uniformes de enfermera que tenía o si allá a donde fuera le darían más. Estaba tan emocionada descubriendo las cobijas y hasta las colchas que cuando vio los vestidos y el abrigo que había sobre su cama, fue tal impacto, que giraba a buscarlo y este se encontraba recargado en la puerta, pues ambos dormían en la misma habitación.

- Llévate todo, no volveremos aquí, conocerás otro ambiente, prometo que te gustará y que no te faltará nada. Ella enternecida tomaba los vestidos y el abrigo y se los llevaba hasta él para abrazarlos junto s este. - ¡Jamás en vida! Había tenido algo tan bonito para ponerme, esto es hermoso, ¿no crees que es demasiado? Te debieron costar una fortuna, no soy una amiga interesada, cuando no tengamos dinero, seguiré cerca, contarás conmigo, no era necesario que compraras todas estas cosas. - Si eran necesario, estaba helada cuando llegaste, como enfermera debes saber que no debes salir tan desabrigada. - No estaba haciendo tanto frío en la mañana como ahora. - Sobre todo tan tarde, me tenías muy preocupado, no sabía si ir a buscarte en los callejones o si ese ladrón te encontraba de nuevo. - ¡Albert! realmente estas tomando en serio lo que me dijiste, ¿serás mi familia? - Por supuesto, no te faltará nada a mi lado, tengo un buen trabajo y pretendo tener mejores ingresos, así que mañana te iras a tu nueva vida, Candy y mandare las ropas de Tom, con una tarjeta de agradecimiento incluso con nuestra nueva dirección por si desean buscarte. - Gracias Albert. Tu gentileza me abruma, eres muy generoso.

Ella colgaba lo vestidos, sabiendo que al día siguiente se irían, se iba al vestidor para cambiarse y subirse en la parte alta de la cama, acomodando las suaves cobijas y el cobertor cálido que ahora tenían cada una de sus camas. La cena la había dejado exhausta a tal grado que apenas tocaba la cama se dormía, era Albert quien salía y daba la orden que se fueran a descansar y pasaran por el en la mañana en el auto, dando los detalles de que se llevaría a una invitada con su equipaje, ya que dejarían de alquilar ese lugar. Por lo que solicitaba a Johnson que interfiriera en la administración del edificio para liquidar cualquier adeudo que tuviera de retraso el departamento donde se encontraban.

Verla dormida tan agotada, lo dejaba meditando. Había sido una joven huérfana toda su vida, era una guerrera incansable y ahí estaba, ayudando a un desconocido por vez primera, que por suerte le estaba agradeciendo, bien pudo ser otro hombre quien se hubiera aprovechado de su bondad, por lo que dejarla no era una opción segura, ahora era su familia y vería por ella, en todo cuanto necesitara.

Lejos de ahí, las cosas estaban siendo muy comprometedoras. - ¿no pudiste acabar con él, Legan? - Ahora han prohibido todo acceso al palacio y el rey dejo claro que no podía ver a nadie, incluso a mí, ¿sabes acaso levemente lo que significa? - Le aseguro que no hay sospecha alguna de nosotros Duque de Glover, mi gente trabajo por su cuenta y no hay testigos de nada, además el negocio no ha sido rechazado, estamos todavía ganando tiempo, se resfrío y no ha recibido a nadie, se encerró en su hotel y sus guardias se multiplicaron, pero no descubrirán nada. - Que casualidad, acá también se incrementó la seguridad, no reciben a nadie y se han suspendido las visitas en la agenda, así como las salidas del Rey, esto no me huele bien, creo que acabamos de despertar a un demonio dormido. - Ese joven príncipe, ¿un demonio? ¡por favor! No exagere Duque de Glover, verá que en cuanto se den cita, me llamaran, no pudo insistir en buscarlo, sino esperar, luego se verá muy notorio que sigo insistiendo y podría sospechar de mi negocio, cuando lo que queremos es que invierta en nosotros y no descarte esta oportunidad, así que esperemos, vera que todo saldrá bien, mañana tiene agendado una visita al edificio de trabajo de nuestra empresa, si con eso lo convencemos de que invierta, será un éxito y después, antes de que intente regresar, acabare con él. - Espero que realmente logre su objetivo, si esto sale de sus manos, podría ser muy negativo para mi familia, si el Príncipe muere, mi sobrino es el siguiente en la línea al trono.

En la mañana, todo estaba empacado, había alguien bajando algunas cosas. Candy aun continuaba dormida y él la fue a levantar. - Vamos dormilona, no soy el príncipe Philip para darte un beso y despertarte. Ella sonrió y comentó, con todo lo que me compraste, serías el príncipe de mis sueños Albert, pero ya desperté, estas cobijas te dejan dormir más, parece que tienes razón y si me resfríe, anoche me dolían los huesos, debo tomar un rico te caliente. - Ya tengo listo el desayuno y algo para ese resfriado, hay que recoger todo, liquidar el alquiler y salir hoy mismo para mi hotel, después nos iremos. -¿tu hotel? No cerraste la habitación ayer, estabas pagando otra noche en ese lugar luego de dejarlo vacío casi una semana, ¡oh Albert! me hubieras dicho, nos hubiéramos ido anoche mismo, ha de ser costoso pagar una habitación de hotel y sobre todo por una noche extra. - Vamos Candy estaba pagado con antelación, así que lo primero es acabar aquí con los pendientes para que te vayas de forma definitiva conmigo. - Esta bien, Albert. Deja em cambio de ropa. - Usa el vestido grueso y el abrigo, te traje unas botas afelpadas para que cubras bien tus pies y así como un gorro, bufanda y guantes. - ¡Albert! que esplendido eres, muchas gracias, siempre he querido unos guantes, pero pensé que me estorbarían cuando trabajo.

Al salir vio que ya estaba todo recogido, solo estaba el desayuno e incluso la cocina ya se encontraba vacía. - Candy ¿Qué deseas hacer con los muebles? - Esos estaban aquí cuando alquile la habitación, los había dejado el inquilino anterior. - bien, dejamos eso vayamos a desayunar y salimos de aquí, está haciendo más frío y no quiero que te enfermes más. - Gracias.

Continuará...


Gracias por su consideración a esta historia la cual ahora forma parte del torneo del Príncipe, se les agradece sus comentarios,

En esta ocasión la participación el para el 23 de junio. Esperando sea de su agrado Albert Vs Philip de la Bella Durmiente

Para ver más finales no deje de unirse en face al grupo de Historias de Albert y Candy.

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Agradecida por no tomar mis escritos, ni adaptar ni utilizar por ningún medio auditivo o plataforma alternativa, en parte o completa ninguno de estos.

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa