Hola a todos! Estoy totalmente sorprendida por los comentarios, pensé que no les gustaría xD
Bueno, muchísimas gracias por sus comentarios :D Lo aprecio demasiado.
Espero que les guste este capitulo, como a mi me gusto hacerlo :)
Deja tu critica, me gustaría saber que te pareció ;)
Aclaraciones: No soy dueña de Fairy Tail.
Fue entonces que después de dos semanas de vagar por las ciudades, Juvia se enteró de un pequeño pueblo en la ciudad de Saome, ubicada en el noroeste de Fiore. Muy poca gente residía en ese lugar por las horribles sequias que atacaban al pueblo, los campos de arroz se secaban con mucha facilidad y casi no había agua. El pueblo era sin duda todo lo que necesitaba Juvia.
Y fue tal como lo esperaba.
Bastaron un par minutos, después de haber llegado a la ciudad, para que el cielo se tiñera de un horrible color gris y poco a poco las gotas de agua empezaran a caer del cielo. La gente quedo totalmente sorprendida. Juvia juro que vio a personas llorar de alegría.
Una pequeña sonrisa se dibujó en los labios de la maga.
Se quedaría. Sin duda alguna.
Los minutos pasaron, las horas se hicieron días y los días se hicieron semanas. Había pasado exactamente dos meces desde que Juvia se había marchado de Fairy tail.
Y aunque le dolería decirlo, era mejor así.
Juvia se secó el sudor de la frente y suspiro con cansancio. Dejo caer sobre la tierra el azadón y se sacó el sombrero de paja que la protegía contra el sol. Se arremango las mangas de su camisa y se abanicó con una mano.
Trabajar cultivando arroz era sin duda agotador. Pensó.
Gracias a las abundantes lluvias, la sequía había por fin acabado. Eso alegro mucho a Juvia, pero a la vez la entristeció. Eso significaba que ella debía marcharse una vez más.
Ella odiaba las despedidas.
Juvia negó con la cabeza, no debía pensar en eso.
Ella se desperezo y se encamino hacia la pequeña y acogedora estancia donde se estaba hospedando.
Juvia gimió suavemente mientras permitía que el agua fría viajara por todo su cuerpo.
Se sentía tan bien.
Juvia coloco crema para el cabello en su cabeza y refregó. Repitió esta acción hasta sacar la última gota de crema de su cuero cabelludo. Ella levanto el rostro y cerro sus ojos, dejando así que el agua cayera libremente por su cara. Miles de preguntas surcaron su mente.
¿Cuánto tiempo podría aguantar con esto?
¿Podría alguna vez encontrar la solución?
¿Habría algún lugar donde ella no fuera un estorbo?
Juvia frunció el ceño con la última pregunta.
¿Cómo se encontraría él?
Juvia abrió los ojos automáticamente y miro sus manos. Ella estaría mintiendo si dijera que Gray nunca estuvo en su mente. Recordaba todo de él, su pelo, sus ojos, su voz, sus labios…
¿Estaría pensando en ella?
O tal vez… ¿ya se había olvidado de ella?
Suavemente, Juvia se empezó a deslizar hasta quedar sentada en la bañera. Ella flexiono sus piernas hacia sus pechos y las abrazo con sus brazos.
O acaso, ¿él estaba feliz por su ausencia?
Juvia oculto su rostro en sus piernas y clavo sus uñas en sus brazos.
¿Fue por eso que no la había ido a buscar? ¿Por qué ya no quería más su compañía?
Juvia emitió una pequeña sonrisa melancólica. Ella se abrazó con más fuerza.
Seguramente el… la odiaba.
— ¿Estas segura que quieres partir ahora? —la débil voz de una mujer hizo eco en la habitación. —Con este tiempo podría ser peligroso.
Juvia cerro su valija y se voltio para mirar a la mujer.
—Está bien, Yumiko-sama. —Juvia le sonrió. —Juvia estará bien.
La mujer de mediana edad la miro preocupada.
— ¿Segura? Puedes salir mañana temprano. Además, sabes que no me molesta compartir mi casa por un poco más de tiempo contigo.
Juvia negó con la cabeza y miro hacia la ventana.
—Juvia debe marcharse ahora.
Los ojos de la maga se clavaron con determinación en la ventana. Si ella no se marchaba ahora, era posible que las lluvias empeoraran.
La mujer suspiro con derrota y se acercó hacia Juvia. Suavemente, deposito una de sus manos en el rostro de la maga. Los ojos verdes de la mujer la miraron por unos segundos y luego sonrió.
—Sea lo que sea, de lo que estés huyendo…—Juvia la miro sorprendida. —quiero que sepas que siempre tendrás un hogar aquí, al cual regresar. —Finalizo con una sonrisa.
Hogar.
La palabra resonó en su cabeza.
¿Hace cuando ella no tenía un lugar llamado "hogar" para volver?
Pequeñas lágrimas empezaron a salir de los ojos azules de Juvia. Ella se tapó el rostro con ambas manos y empezó a llorar incontrolablemente.
¿Por qué tenía que ser tan llorona? Pensó.
Yumiko sonrió suavemente y la envolvió en un abrazo cálido y suave. Juvia apoyo su cabeza en su hombro y lloro con más fuerza.
—Gr-gracias…Yumiko-sama. —dijo entre sollozos.
Yumiko sonrió suavemente y acaricio su cabello.
La lluvia empezó a golpearse con más fuerza contra el vidrio. Juvia levanto la mirada y miro el cielo gris a través de la ventana.
Ya es hora. Pensó.
Entonceeees, ¿Qué les pareció? ¿les gusto? ¿les pareció horrendo?
¡No te pierdas el gran final en el próximo capitulo! :D
Un escritor vive de los comentarios...
