TWO HEARTS IN A FISHBOWL

DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.

...

Capítulo 5. Un indefenso corazón que no sabe por qué.

El fin de semana, siendo más precisos, el domingo, todos los campistas tuvieron por fin la oportunidad de ir a Konoha, el pueblo más cercano a Atlantis y que estaba a 6 kilómetros a distancia, por lo que hicieron el viaje en autobús.

Si bien no era una ciudad en toda la extensión de la palabra, pues se podía considerar más bien un pueblo pequeño, contaba con un centro comercial, que sería su principal y único destino. El propósito de la visita era permitirles recrearse en un espacio diferente al rústico campamento, donde pudieran adquirir cualquier cosa que les hiciera falta o que simplemente fuera de su gusto.

Era más que nada un premio por estarse portando bien.

Uno que venía con varias reglas de por medio.

—Muy bien chicos, tengo que aclarar varias cosas con ustedes — una vez que inició el viaje, Kakashi se plantó en medio del autobús donde todos ya estaban sentados, expectantes por lo que diría, aunque los campistas de años anteriores ya conocían la dinámica —. Primero que nada, no tienen permitido salir del área designada, muy obvio ¿No lo creen? Segundo: Si van a ir a un lugar solos, avisen a quienes no van con ustedes a donde se dirigen y donde estarán, es por seguridad. Tercero: Tienen prohibido comprar alcohol, tabaco, drogas, estimulantes y cualquier otra sustancia nociva, los medicamentos únicamente pueden comprarlos bajo la supervisión de un monitor. Cuarto: No se metan en problemas o molesten a los lugareños, el campamento tiene muy buenas reseñas sobre el comportamiento de nuestros ocupantes, hay que mantenerlo así... y Quinto: Los quiero de regreso a la hora indicada. Cualquier violación de alguna de estas reglas ameritara un castigo y nos veremos en la obligación de nunca volverlos a traer en las próximas visitas que hagamos ¿Comprenden? — Todos los jóvenes asintieron en aceptación por lo que el director pasó al siguiente punto —. Muy bien, Kurenai, pasales los brazaletes.

—¿Brazaletes? — Sakura le preguntó a Temari, quién estaba sentada en el asiento de enfrente.

—Sí, tienen localizadores, por si llegarán a necesitar buscarnos — la rubia le explicó en un susurro, pero con una expresión tranquilizadora —. Pero solo son por precaución, no nos están persiguiendo todo el día o algo por el estilo.

—Entiendo...

—Oye Sakura ¿Quieres ir a comprar ropa con nosotros? Tenemos una ruta completa trazada con las mejores tiendas — TenTen le preguntó emocionada.

La pelirrosa le dio una mirada discreta a Sasuke, quien, a su lado, trataba de ignorar su conversación, aunque estaba segura de que las estaba escuchando. No sabía si aceptar o no, pues, aunque no habían acordado pasar el día juntos, sabía que el Uchiha tenía dificultades para socializar con más gente además de ella.

Aunque tal vez ya tendría sus propios planes o se inventaría unos en el momento. Además, últimamente había estado pegada a él como garrapata y lo adecuado sería darle el respiro que quizá él necesitaba, pero no le pedía para no hacerla sentir mal.

—Me gustaría, pero... realmente no tengo tanto dinero en este momento y pienso gastarlo en revelar las fotos y unas cosas que necesito — sin embargo, tampoco podía estar con sus amigas, debía ser sabia con sus gastos de ese día.

—¿Con lo que Ino va a pagarte no alcanza? — Temari estaba inconforme. Sakura le explicó que ni siquiera sabía cuántas fotos suyas revelaría y cuantas querría comprar, por lo que haría el trato con ella hasta el final del día —. ¿O que te parece si yo te prestó y después...?

—No por favor, está bien, tal vez las vea más tarde cuando terminen — aunque estaba haciéndose el sordo, Sasuke captó de inmediato otra de las muchas demostraciones en que su compañera de cuarto evidenciaba cuanto se le dificultaba aceptar algo de los demás —. Ustedes diviértanse.

—¡Ahhh Sakura eres tan terca! — Temari exclamó derrotada y se dejó caer en su asiento cruzándose de brazos.

Con la conversación terminada y una vez que Kurenai les puso a todos sus localizadores, el viaje siguió su curso con cada persona en sus propios asuntos.

—Sasuke-kun... — ella llamó la atención de su compañero y cuando éste se volteó a verla la chica se inclinó a su oído —. ¿Cómo vas a comprar... eso?

El Uchiha se había quedado sin cigarrillos y tenía planeado conseguir más en esa visita a la civilización.

—Solo haré lo que hago siempre —él respondió sin acudir a secreteos.

—¿Y eso es...?

—No parecer sospechoso — Sasuke se encogió de hombros como si fuera lo más obvio —. Además, no me veo de mi edad así que nunca me han pedido identificación cuando voy a comprar.

—Entiendo... ¿Yo me veo mayor de edad? — a la chica le entró curiosidad.

Sasuke le hizo un rápido escaneo. Ese día se veía muy linda, había escogido ponerse un vestido largo color blanco que le llegaba a las rodillas y se sostenía por dos finos tirantes, teniendo un escote bastante bajo en la espalda, el cabello lo llevaba suelto y el único maquillaje que usaba era un color carmín en los labios.

—Yo te pediría identificación solo para estar seguro — le respondió, pues, a pesar de que no era una chica infantil, tampoco se veía madura como una universitaria.

Sakura pareció quedar conforme con su respuesta pues no dijo más y se dedicó a ver por la ventana.

Luego de poco más de una hora de viaje, cerca de la 1:30 pm, por fin estuvieron en el pequeño pueblo que distaba del rústico ambiente en el que se habían desenvuelto las últimas semanas.

El centro comercial en el que estarían era sorprendentemente grande y aunque debido al día que era se suponía que tendría bastante gente visitándolo, había muy pocas personas ahí y los recién llegados de "Atlantis" no iban a significar una gran aportación.

—Muy bien chicos, abajo — Kakashi les ordenó y todos obedecieron de inmediato, aunque no se alejaron mucho del bus pues aún faltaba que los despacharan definitivamente —. Recuerden que nos veremos aquí 6:30 pm ¿Entendido? Muy bien, ahora fuera de mi vista.

Varios chicos comenzaron a alejarse casi corriendo en cuanto les dieron el visto bueno, incluyendo las amigas de Sakura, pero ésta tranquilamente emprendió su camino contemplando con atención el lugar y preguntándose a donde debía ir.

Ni siquiera se había dado cuenta que su compañero de cuarto iba detrás de ella.

—¿No vas a esperarme? — él medio reclamó a sus espaldas para llamar su atención.

—¿Ah? ¿Vienes conmigo? — la chica puso una expresión sorprendida y Sasuke enarcó una ceja. Creía que, como hacia un rato había rechazado pasar el día con sus amigas, eso significaba que lo haría con él.

—Si quieres me voy... — estaba listo para irse ofendido, pero la chica lo detuvo y luego pasó su brazo por el suyo, atrayéndolo a ella.

—No, no, no, es que pensé que preferirías ir a hacer tus cosas sólo, pero sí me gustaría que vinieras conmigo.

—¿Cuáles cosas? Solo voy a comprar cigarrillos y ya — él le respondió.

—¿Es todo lo que piensas hacer?

—No es como que tú vayas a hacer muchas cosas tampoco ¿O sí?

—Buen punto.

Uno al lado del otro, comenzaron a caminar por el primer piso del edificio comercial, viendo las tiendas desde el exterior y buscando sus respectivos destinos en el proceso.

Sakura no había soltado su brazo y Sasuke descubrió que le gustaba ir así con ella. De cierta forma se sentía cómodo y por la expresión tranquila y alegre de su compañera, podía ver que ella también.

El lugar no era muy grande pero la pelirrosa no planeaba perder tiempo buscando el estudio de revelado de fotos que necesitaba cuando podía simplemente ir a preguntar dónde se encontraba uno. Así que, sin avisarle al Uchiha de su idea, la joven giró bruscamente para adentrarse en una tienda donde una mujer, que a simple vista parecía amable, descansaba aburrida sobre el mostrador.

Sasuke obedeció sin replicar la nueva ruta impuesta y en cuanto la dependiente de la joyería los vio sus ojos brillaron emocionados.

Genial, por fin potenciales clientes.

—Bienvenidos — los recibió con una enorme sonrisa que solo la joven de ojos verdes correspondió inmediatamente —. ¿En qué puedo ayudarles?

—Ah bueno, vera...

—No necesitas continuar cariño — la encargada la interrumpió suavemente al darse cuenta de la cercanía entre sus clientes y demorándose un parpadeo, puso frente a ambos chicos cinco cajitas con anillos brillantes —. En cuanto a anillos de compromiso, no encontraras en ningún lado otros más bonitos que los que yo vendo.

—N-no, no es eso para lo que...

—Ah, mil disculpas — la señora volvió a hablar en cuanto vio como sus clientes se sonrojaban como tomates y entraban en conflicto interno por la confusión —. Entonces ¿Qué tal un collar? Tengo muchas piedras preciosas que pueden combinar con tus lindos ojos o tu peculiar cabello, cariño.

—Señora, por favor no...

—¿O son para tu novio? También tengo collares para hombre y brazaletes — la mujer esta vez les mostró varios artículos masculinos que tenía en exhibición.

Para ese punto Sasuke estaba mordiéndose la lengua para evitar explorar de hartazgo por la parlanchina e imprudente mujer, quien no parecía dispuesta a dejar hablar a Sakura.

—Escuche, en realidad solo queríamos pregun... Oiga ¿Tiene ese en negro? — pero cuando la joven también estaba por perder la paciencia vio un artículo que le gustó y no pudo evitar preguntar por él.

Así que, necesitado de salir de ahí para recuperar la calma, el Uchiha se marchó de la tienda dejando a su compañera hablar con la mujer. Al final, Sakura tardó escasos ocho minutos adentro y cuando salió tenía una expresión resuelta en el rostro.

No volvió a tomarlo del brazo, sino que simplemente le indicó en donde estaba el estudio fotográfico que buscaban y comenzó a caminar emocionada sin esperarle. Internamente, se sintió disgustado por ello y otra vez comenzó a sentirse confundido respecto a las cosas que se permitía hacer y sentir cuando de ella se trataba.

Una vez que encontraron su destino, Sasuke se sentó en una de las sillas de la sala de espera mientras la pelirrosa hacia su pedido con el dependiente y pedía revelar los siete rollos que cargaba en su bolsa.

Sorprendentemente, el hombre no hizo ademán de encontrar difícil revelar tantas fotos en un solo pedido, ni mucho menos cuando ella pidió otros ocho nuevos rollos iguales a los que ya había usado. Aunque tampoco parecía emocionado por el trabajo.

Luego de un par de minutos en los que la chica pagó un adelanto y recibió un recibo, ella regresó con él, anunciándole que dentro de cuatro horas estaría listo.

Nuevamente, Sasuke se asombró por la eficiencia con la que ese lugar trabajaba.

—¿Qué quieres hacer mientras tanto? — Sakura preguntó una vez salieron del estudio.

—Tengo hambre... — él respondió y ella estuvo de acuerdo, últimamente tenía antojo de algo más que la comida que se acostumbraba servir en el campamento día tras día.

—¿Y qué quieres comer?

—Demos una vuelta a ver que encontramos.

No tardaron mucho en dar con un restaurante de comida italiana que, a diferencia de la mayoría de tiendas en la zona, estaba rebosante de gente.

Aun así, les permitieron entrar y luego de un tiempo razonable después de que les dieran su mesa y ordenaran, se encontraron comiendo.

—Ojalá pudiera tomarle foto a esto Sasuke-kun — la joven expresó emocionada luego de darle la primera probada a su espagueti tradicional.

Viendo sus gestos encantados por la comida y el lugar, el Uchiha esbozó una suave media sonrisa. También le gustó el restaurante y lo recomendaría si tuviera la oportunidad, su ossobuco de ternera estaba delicioso.

—Mira quien va ahí — él le indicó que viera por la ventana junto a la que estaban sentados. Se trataba de Naruto, quien venia saliendo de un mini super y se veía sospechosamente feliz.

—Oh, debiste pedirle que comprara tus cosas de una vez Sasuke-kun...

—Está bien, iremos más tarde.

—¿Yo puedo acompañarte? — su pregunta lo descolocó momentáneamente así que ella procedió a explicarse —. Es que dijiste que no me veo como una mayor de edad, podría hacer que te descubran.

—Descuida, no pasará nada — él le aseguró volviendo a su comida —. Sólo tienes que mantenerte sería y callada y todo saldrá bien.

—De acuerdo... — ella hizo lo mismo y volvió a comer tan lento como acostumbraba. Sakura podía tardar demasiado en ello a veces, pero Sasuke ya estaba habituado a ello, sobre todo porque, en parte, lo que se demoraba se debía a que siempre había algo de lo que quería conversar —. Oye Sasuke-kun... No había querido decirte antes, pero, estaba preguntándome si acaso tu... ¿Tienes novia?

La pregunta lo tomó tan desprevenido que casi se ahoga y de milagro se salvó de hacerlo. Cuando de sorprenderlo con acciones o palabras directas se trataba, no había nadie como Sakura para ello.

—N-no — respondió sin pensarlo mucho en un tono casi receloso.

—Oh bien, es que... Estaba pensando en que pasamos mucho tiempo juntos a veces y no quería incomodar o hacer sentir insegura a nadie en caso de que tuvieras pareja — aun cuando ella misma se sentía un poco avergonzada por traer ese tema a la mesa, luego de mucho darse ánimos para hacerlo y en vista de que Sasuke y ella pasarían otro día tan juntos como siempre, decidió que debía esclarecer esa duda.

—¿Cambiaría algo si la tuviera? — él decidió cuestionarla para ver su reacción.

—Por supuesto — la pelirrosa aceptó rápidamente casi ofendida por lo obvio —. No puedes hacer este tipo de cosas con nadie más cuando ya tienes pareja.

—¿Qué clase de cosas?

—Tú sabes, venir a comer a restaurantes — de repente su nivel de seguridad disminuyó y con su tenedor comenzó a revolver la pasta en su plato para disimular su nerviosismo —. Podría pensar que estas en una cita si nos viera.

—¿Estamos en una cita? — comenzó a disfrutar sacarla de quicio.

—Ya basta Sasuke-kun, sabes de que hablo — ella lo miro entre molesta y apenada —. Y no, no lo es, solo para aclarar.

Sasuke estaba a punto de decirle otra cosa ingeniosa para extender la conversación y poder disfrutar de ese encantador rubor que le cruzaba las mejillas, pero fue interrumpido por la presencia del mesero a un lado de ellos.

—¿Hay algo más que necesiten? — preguntó amablemente a ambos, aunque su mirada sólo se dirigió a la pelirrosa.

Ella negó amablemente para responder por ella misma y él no pudo evitar dejar salir un frío "no" cuando se dio cuenta de la forma en que ese tipo, que para colmo se veía bastante mayor que ellos, observaba atentamente a Sakura.

Parecía deleitado con su belleza, posiblemente disfrutando de su sonrojado rostro como él había estado haciendo también y estaba demorándose demasiado en irse. Como si quisiera decirle algo más a la joven antes.

Al menos su atención sobre la chica no bajó más allá de sus labios, de lo contrario la hubiera tomado para marcharse de ahí, no sin antes dejar una queja por acoso.

Pero al final, cuando se dio cuenta de la forma apática en que Sasuke lo veía, desistió y se marchó.

—¿Qué fue eso? — la pelirrosa preguntó algo confundida —. ¿Por qué te portaste así con el mesero Sasuke-kun?

—Porque él estaba siendo inoportuno — respondió con simpleza, aunque luego le dio una mirada intensa, decidido a continuar su juego con ella donde lo había dejado —. ¿Qué no vio que estoy en una cita?

—Sasuke basta — ella le pidió enrojeciendo más y poniendo una afligida expresión.

—Vale, de acuerdo, no te pongas así — finalmente terminó con sus bromas cuando se dio cuenta que para ella no estaba siendo divertido sino vergonzoso —. ¿Realmente nunca has salido con nadie?

—¿Por qué a todos les parece difícil de creer?

—Pues, es que es raro.

—¿Raro por qué? — la joven le dio una mirada expectante.

—Bueno... No me oirás decirlo otra vez después de esto, pero no eres fea y la mayor parte del tiempo no eres molesta — se encogió de hombros.

—¿Estás diciendo que soy bonita y agradable? — ella pareció animarse por su especie de cumplido implícito.

Sasuke rodó los ojos, pero de todas formas asintió. De haber podido la joven se hubiera lanzado a sus brazos dándole un beso en la mejilla, emocionada por el reconocimiento de un chico que escasamente la había elogiado antes por ser aseada.

En cambio, le sonrió radiante, decidió no molestarlo más para que no retirara sus palabras y comió lo poco que quedaba en su plato en silencio.

Cinco minutos más tarde, tuvo una pequeña pelea con el pelinegro, pues éste se negó a dejarla pagar su parte de la cuenta. Lo que casi hace que a Sakura le diera un pequeño ataque y estaba tan irritada por ello que ni siquiera se dio cuenta de que Sasuke la había conducido hacia la salida deslizando su brazo por detrás de ella, rodeando su cadera y dándole una última mirada de desprecio al empleado del restaurante que los había atendido.

—Todavía queda bastante tiempo antes de ir por las fotos ¿Qué quieres hacer? — la joven lo cuestionó olvidando poco a poco su berrinche anterior.

—No lo sé... ¿Quieres ver una película? — él le señaló la sala de cine que estaba a unos metros de ellos.

Sakura entonces regresó de golpe a su actitud de golden retriever y gustosa lo tomó de la mano para ir hasta la taquilla antes de que cambiará de opinión.

Escogieron una película de terror, pues era el único título disponible que se veía interesante. Esta vez la pelirrosa se adelantó a todo y pagó tanto las entradas como la comida, recibiendo un pequeño golpe en la cabeza por su gesto. Sasuke sabía que ella tenía dinero limitado, contrario a él.

Entraron tarde a la función, por lo que cuando se sentaron en sus lugares la película ya había iniciado, aunque no les tomó mucho tiempo comprender la trama e identificar a los personajes.

Cualquiera pensaría que, dada su parlanchina personalidad, Sakura sería el estereotipo de la persona que no se calla en toda la película y pregunta hasta el más mínimo detalle, pero, contrario a eso, la chica resultó ser bastante callada.

Claro, hasta que el filme comenzó con los jump scares.

—Oh — la chica esbozó una expresión sonriente mientras apretaba los labios cuando un espectro horrible empujo a la protagonista por las escaleras lanzando un ensordecedor grito.

Sasuke tampoco se asustó como el resto de la sala había hecho, pero le pareció peculiar la reacción de su acompañante.

Unos minutos después otra escena que se suponía debía aterrarlos apareció en la pantalla y la pelirrosa volteó a verlo con la misma sonrisa zorruna, misma que él no supo cómo corresponder, pero no hizo falta pues de inmediato la joven volvió a poner atención a la película mientras comía.

Pero, cuando en el clímax de la película tuvo lugar una persecución llena de gritos, alaridos y sonidos de huesos crujiendo que incluso le hicieron sentir escalofríos a Sasuke, la joven se dio la vuelta para esconder el rostro en el brazo del chico a su lado. Conteniendo una risa prolongada.

—¿Eres así con todos los géneros de películas? — le preguntó observando como ella seguía aferrada a él mientras su cuerpo temblaba ligeramente por las carcajadas.

Un trío de personas que estaban en la fila de enfrente se volteó a verlos discretamente, pues no pudieron ignorar como a sus espaldas unos extraños sonidos provenían de la chica que se había estado aguantando la risa toda la función.

—Sí, lo siento... — ella le respondió en un susurro poco a poco recuperándose y levantando la cara para verlo directamente —. Voy a mantener la boca cerrada a partir de ahora.

Anticipándose a que ella se separara de él, Sasuke posó su mano sobre su cabeza para que siguiera recargada en su brazo como había estado haciendo mientras veían lo poco que restaba de la película.

Al sentir su tacto tan gentil, Sakura no pudo evitar sonrojarse y su corazón comenzó a latir a prisa como se suponía que debió haber hecho producto del miedo que el filme quería transmitirle. Pero, aunque tenía miedo de que él se diera cuenta de su reacción, no se separó de él.

En cambio, se aferró al antebrazo del chico y se puso cómoda. Fue inevitable que su rubor se extendiera hasta sus orejas y que se mareara deleitada por el varonil perfume del Uchiha.

Mientras tanto, Sasuke se congeló con la mirada fija en la pantalla, aunque no conseguía ponerle atención. Todo en lo que podía concentrarse era en la frágil chica que estaba recargada en él y que últimamente lo tenía demasiado confundido.

Rogaba al cielo que desde donde ella estaba no pudiera darse cuenta de su acelerado ritmo cardíaco, porque no soportaría la vergüenza.

Si bien, él ya había tenido novias antes o simples citas pasajeras, jamás se había sentido tan nervioso y al mismo tiempo emocionado como en ese momento.

Admitía solo para sí mismo que le encantaba estar con Sakura y que podía ser que sintiera algo más por ella que simple atracción física. Solo que no estaba seguro de si era enamoramiento.

Ni siquiera ese deseo de separarse de ella para tomarla del rostro y probar sus labios coloreados de rojo se lo podía confirmar.

Aunque se dijo a sí mismo que, si ella sola levantaba la mirada y se veía lo suficientemente receptiva, tomaría la oportunidad y la besaría.

Pero para su mala suerte, Sakura no lo hizo y cuando la película finalmente acabó y salieron de la sala, no pudo evitar sentirse decepcionado.

Sus siguientes destinos fueron las tiendas del segundo piso, a las que nunca entraron pero que criticaron desde afuera y que les dieron bastantes temas de conversación por un rato más.

Mientras caminaban por el centro comercial, ambos levantaron la mirada hacia un enorme reloj en mitad de la plaza que marcaba las 5:52 pm.

—¿Qué te parece si mientras yo recojo mis fotos tú vas a buscar tus cosas? — ella sugirió con un suave mohín.

—¿Estas segura?

—Sí, así además de ahorrar tiempo, en caso de que no quieran venderte a ti por ser menor de edad, puedo intentar ir yo en tu lugar — ella le aseguró, aunque luego hizo un pequeño puchero con los labios —. Aunque tú sabes que preferiría que desistieras en tu pequeño vicio.

Desde hacía días la pelirrosa había estado intentando convencerlo de dejar de fumar, aunque no estaba teniendo éxito.

—Bien, solo no te pierdas.

Sasuke la vio asentir confiadamente y sin más la chica se marchó en dirección contraria a él.

Cuando llegó al estudio fue recibida con su pedido listo, cosa que alegró muchísimo a la chica y por lo que decidió dejar un poco de propina, prometiendo regresar pronto.

—Muchas gracias otra vez — se despidió del dependiente y comenzó a caminar.

Una vez que guardó los rollos en su bolso, emocionada abrió el sobre que le habían entregado para comenzar a revisar una a una las fotos finalmente reveladas.

No pudo contener una exclamación jovial mientras contemplaba su trabajo.

Los rostros de Temari y TenTen sonriéndole y haciéndole muecas divertidas.

Los chicos del campamento divirtiéndose en cada actividad del día.

Hinata posando tímidamente con una flor tras su oreja.

Las miles de fotos de Ino luciendo perfecta y maravillosa.

Y las de Sasuke, siendo el modelo más natural y bello que había fotografiado.

Estaba tan concentrada en las imágenes de su compañero de cuarto mientras caminaba, que no se fijó por donde iba y terminó chocando contra alguien, provocando que las fotos cayeran al suelo.

—Lo siento mucho — se disculpó sin ver a la persona a su lado, mientras se agachaba a recoger sus pertenencias.

—Fue mi culpa, yo soy quien lo lamenta — una masculina y gentil voz le respondió y su dueño se agachó frente a ella para ayudarla.

En un momento dado, sus dedos se rozaron con los de ella y la hicieron enrojecer por el contacto.

Fue entonces que Sakura se permitió verlo y el mundo a su alrededor se ensordeció y comenzó a alentarse mientras digería lo que tenía enfrente.

Era un joven que parecía más o menos de su edad, de piel blanca y nívea, cabello corto castaño oscuro y ojos afilados color perla. Se puso todavía más nerviosa al advertir que lo encontró bastante atractivo y una vez que se pusieron de pie, habiendo reunido todas las fotos y lo vio más a detalle, no pudo evitar intimidarse.

Tenía un rostro angulado, de nariz recta y los labios delgados curveados en una amable sonrisa mientras le extendía lo que él había recogido.

—G-gracias... — fue todo lo que pudo decir afectada por la forma tan atenta en que él estaba viéndola.

—¿Eres de "Atlantis"? — le preguntó amablemente y la chica sintió recorrerla un raro escalofrío por la columna debido a su voz limpia, grave, pero a la vez aterciopelada. Asintió mecánicamente.

—¿Cómo lo sabes?

—Por tu brazalete — él señaló el localizador en su muñeca y luego le mostró que también tenía una igual en la suya —. "Atlantis" y "Raíz" usan el mismo método de rastreo cuando sacan a sus campistas.

—¿Eres de "Raíz"? — preguntó interesada y la risa despreocupada que él soltó la hizo encogerse de sorpresa.

—Sí, hoy nos dejaron salir igual que a ustedes así que por eso no traigo mi uniforme.

—Entiendo... — ella de pronto no supo que más decir así que se dispuso a despedirse, pero algo en su mirada la detuvo.

La estaba observando con tanta atención que se sintió muy abrumada. Por primera vez en su vida se sintió avergonzada al notar que él apreciaba sin ningún reparo su cabellera y luego hacia lo mismo con su rostro.

—¿Puedo hacerte una pregunta? — aunque temerosa, ella asintió torpemente —. ¿De casualidad te encontraste hace unos días con un soldado en mitad de un entrenamiento matutino?

—¿Cómo lo sabes? — ella se sorprendió por saberse reconocida.

—Darui es uno de mis compañeros, es un rango menor que yo y me habló de su incidente — él se cruzó de brazos poniéndose en una posición más cómoda mientras conversaban a mitad del pasillo —. Mencionó que hizo llorar a una preciosa chica de cabello rosa y ojos verdes y que se sentía muy culpable por ello. Ahora que te tengo de frente me di cuenta de inmediato que eras tú. — Al escucharlo referirse a ella de esa forma bajó la mirada apenada por el alago —. ¿Todavía estas molesta con él?

—N-no, ya pasó, está en el pasado.

—Me alegra, si no, puedes decirme y con gusto me encargare de hacerle saber que todavía le guardas rencor.

"Yo no, pero Sasuke-kun sí" pensó de inmediato.

—Ah gracias, pero no es necesario — respondió queriendo terminar su conversación cuando recordó a su compañero de cuarto, quien probablemente se estaría preguntando en donde estaba —. Yo, ummm, fue un gusto conocerte, pero me esperan y ya debo irme.

Sin esperar respuesta se dio la vuelta para ir a buscar a Sasuke, sin embargo, fue detenida por un dato importante sobre él que había pasado por alto.

—Soy Neji, por cierto — ella se dio la media vuelta para verlo, encontrándose con una abierta y perfecta sonrisa de su parte dirigida a ella que hizo que sus rodillas se sintieran débiles —. ¿Tú cómo te llamas?

—Sakura... — ella respondió tímidamente luego de unos segundos.

—Muy apropiado nombre, ojalá podamos volver a vernos... Sakura.

Sus palabras flotaron en el aire siendo recibidas por ella con intriga. Si bien no fueron nada fuera de lo convencional o ameritaban preocupación de su parte, eran una clara muestra de que esperaba volver a conversar con ella, lo que no pudo evitar ponerla intranquila.

¿Qué querría un chico atractivo y galante como él con alguien como ella?

Antes de que pudiera contestarle algo, el castaño emprendió camino en dirección contraria a donde ella iba, dejándola ahí parada mientras lo veía perderse al dar la vuelta en un pasillo. Rígida como una tabla y perdida como una hoja al viento.

"¿Qué ha sido eso?" se preguntó afligida, permitiéndose recuperar el aire que había perdido desde el momento en que lo vio.

Nunca se había sentido tan afectada por la mirada o el trato de alguien.

Ni siquiera de Sasuke, por quien últimamente se sentía más que confundida.

Temblando ligeramente se tocó las mejillas sintiéndolas calientes, lo que la hizo cerrar los ojos frustrada.

Ella no era asi.

No le gustó sentirse así.

Un extraño no debía provocarle sentirse así.

Tan vulnerable e insegura de sí misma.

Un ruido a su alrededor consiguió sacarla de su estupor y levantó la mirada encontrándose con que un reloj cercano marcaba las 6:15 pm.

Rápidamente se regañó por sus descuidos y guardó sus fotos para comenzar a correr, todavía tenía algo que hacer antes de irse de Konoha.

Tendría que ver a Sasuke en el autobús cuando todos se reunieran, pues ya se le había hecho muy tarde.

Solo esperaba que no se molestara por no poder acudir a él en cuanto terminara sus diligencias.

Estaba tan concentrada en sus cavilaciones que no se dio cuenta de que él había estado cerca todo el tiempo y que también había presenciado de principio a fin su encuentro con el soldado de "Raíz".

Siendo testigo de su intercambio de palabras, las sonrisas coquetas del tipo y las reacciones físicas tan obvias que le había provocado a la chica. Mismas que nunca antes la había visto tener.

Así que viendo como ella se alejaba, decidió aprovechar los últimos minutos que les quedaban en el centro comercial para fumar.

Necesitaba de alguna forma contener el malestar que le produjo ver sus preciosos ojos verdes afectados por alguien que no era él.


El viaje de regreso al campamento había sido algo incómodo.

Durante el trayecto el clima se había puesto inesperadamente nublado, comenzando a llover cuando estaban por llegar a "Atlantis".

Desde que se subieron al autobús, Sakura notó que su compañero estaba extraño, pues no la miró ni le habló. Simplemente se sentó en silencio ignorando como ella le pedía perdón por haber tardado tanto en ir a su encuentro, cerró los ojos y se durmió.

Aunque estaba descolocada por su actitud, se la atribuyó a que posiblemente estaba muy cansado o se había agotado socialmente como solía pasarle cuando se rodeaba de mucha gente, por lo que no lo molestó.

—Muy bien chicos, bajen con sus bolsas abiertas para revisarlos y entreguen sus brazaletes a Kurenai por favor — Kakashi les pidió una vez que arribaron a su destino.

Todos obedecieron y tuvieron que correr en la lluvia para llegar a sus cabañas.

Contrario a lo que vio a muchos chicos hacer con las chicas, cubriéndolas con sus abrigos o sus camisas para que no se mojaran, Sasuke se marchó a prisa sin esperarla. Por lo que Sakura emprendió su propia carrera comenzando a preocuparse por el comportamiento de su compañero.

Para cuando por fin estuvieron en su habitación luego de todo un día fuera, ambos estaban empapados de pies a cabeza. La pelirrosa incluso tiritaba del frío.

Sin decirle nada o avisarle lo que iba a hacer, el Uchiha se sacó la camisa de un furioso tirón, sorprendiendo a la chica, quien se dio la vuelta en un parpadeo cuando vio que él planeaba hacer lo mismo con su pantalón.

Aun cuando eran acciones tan sencillas, sus movimientos sonaban tan bruscos que ella se sintió demasiado cohibida para reclamarle que se estuviera desvistiendo en su presencia.

Una vez que escuchó el sonido de telas detenerse, tuvo el valor de darse la vuelta lentamente. Sasuke estaba dándole la espalda, ocupado en quien sabe que cosa en su maleta.

Su fría actitud la tenía muy preocupada, no sabiendo que hacer o decir, pero de todas formas decidió que era peor no intentar saber que le pasaba.

—¿Sasuke-kun? — lo llamó tímidamente, recibiendo un hostil "¿Qué?" de parte de él. Sintió su confianza caer por su contestación, pero aun así no se echó para atrás —. ¿Estas bien?

—Sí.

—¿Entonces porqué estas así?

—No sé de qué hablas — él esquivó su pregunta acercándose a la pecera para alimentar a los animalitos y aunque decía no tener nada, azotó con fuerza el frasco de su comida contra el escritorio una vez que terminó.

—Es que estas muy enojado y... — fue entonces que él finalmente le dio la cara y al ver la hostilidad en sus oscuros ojos no pudo evitar retroceder intimidada —. ¿Hice algo para molestarte? — Sasuke no dijo nada, solo compuso una mueca burlesca y ofendida y volvió a tratar de ignorarla —. Perdón por no buscarte cuando recogí las fotos es que quería hacer algo antes y...

—No me importa.

—No lo entiendes, es que quería comprar esto y... — la chica le dijo apresuradamente mientras buscaba algo en su bolso.

—Mira Sakura, por mi puedes hacer lo que quieras — él le plantó frente sin ponerle atención a la pequeña cajita que sostenía en sus temblorosas manos.

Poniéndose cara a cara con ella, apenas separados por un par de centímetros.

Por un momento a pesar de su enojo, a su mente consiguió llegar la comprensión de su frágil figura temblando bajo su ropa húmeda y su confundido y asustado rostro que lo observaba tratando desesperadamente de saber porque la trataba así.

Se perdió en ese instante en la dificultad que pasaban sus ojos verdes, que luchaban por no echarse a llorar por su dureza y recordando como habían sido afectados anteriormente por ese chico desconocido con el que la vio hablando, su frustración se manifestó todavía más.

—Sasuke...

—No me importa lo que hayas hecho así o lo que se te pegue la gana hacer. Asi que deja de molestarme ¿Entiendes eso o te lo tengo que deletrear, fastidiosa? — la rabia era tan cegadora en él que ni siquiera pudo retractarse cuando dos lágrimas se deslizaron por sus conmocionados ojos.

Luego la vio asentir torpemente y ella misma tuvo la iniciativa para separarse de él. Sasuke entonces también tomó distancia y le dio la espalda.

—Sí, entiendo... — respondió en un hilo de voz mientras baja la mirada hacia la cajita entre sus temblorosas manos —. Lo siento otra vez si te hice enojar... p-pero compré esto para ti y...

No pudo continuar y se mordió el labio, dubitativa.

No quería que el día que había sido tan feliz gracias a su compañía terminara así, pero sentía que si seguía hablando o trataba de remediar cual fuera el error que hubiera cometido, él se enojaría más, así que simplemente decidió desistir.

Puso la cajita en la cómoda que pertenecía al chico y volvió a tomar su bolso para apretarlo contra su pecho y salir de ahí a toda prisa.

Al escuchar sus pasos, la forma en que trababa de sollozar en silencio sin éxito y el sonido de la puerta cerrándose, Sasuke se dio la vuelta rápidamente.

Se había ido.

No, él la había obligado a irse.

Frustrado y molesto se dejó caer en su cama soltando un suspiro encolerizado.

De pronto la conversación de hacía unos segundos se reprodujo en su mente, comenzando a llenarlo de culpa, misma que se incrementó cuando cayó en cuenta de que la joven había salido en la lluvia, que no hacía más que arreciar, cubierta con nada más que el ligero vestido que había usado todo ese día.

Pensó en ir a buscarla, pero, en vista de cómo la había lastimado y el hecho de que la había asustado, no creyó que fuera la mejor opción.

Aun así, necesitado de contener su intranquilidad decidió mejor quedarse a esperar a que volviera sentado en el escritorio. Donde la incomodidad del duro asiento no le permitiría quedarse dormido antes de que ella regresara.

Fue cuando se levantó que sus ojos cayeron en el pequeño obsequio que la chica manifestó haber comprado para él. Dudando un par de segundos, finalmente lo tomó y lo abrió, revelando un brazalete delgado de cuero negro que seguro había adquirido en la tienda donde aquella molesta mujer los confundió con una pareja.

No tuvo el valor de sacarlo, pero aun así lo guardó con sus cosas. Cuando Sakura llegara y viera que no estaba, sabría que lo había aceptado y se pondría un poco más feliz.

Nuevamente la consciencia de la tristeza que provocó en su compañera producto de un ataque de celos del que ella ni siquiera era consciente, pues tampoco sabía de los intrincados sentimientos que él albergaba, lo hicieron pasarse una mano por el cabello, regañándose e insultándose a si mismo mientras tomaba asiento.

Tenía que pensar en una forma de disculparse y remediar su error. Posiblemente también para recuperar su confianza y su cercano vínculo con él. Pero, aunque estuvo meditándolo por horas, no llegó a ninguna conclusión y la chica estuvo de regreso antes de que su ansiada respuesta llegara.

Sasuke se puso de pie de un tirón en cuanto la vio adentrarse al cuarto. Pero las palabras no salieron de su boca y todo lo que pudo hacer fue observarla mientras ella dejaba sus cosas en su lugar y comenzaba a quitarse los zapatos.

Aunque trataba de ocultarle su rostro, Sasuke veía claramente los rastros de las lágrimas y de la aflicción en sus ojos hinchados y en la enrojecida punta de su nariz.

—¿Puedes salir, por favor? — su voz apenas fue audible, otra demostración de su estado de ánimo que lo hizo sentir peor —. Necesito quitarme toda la ropa.

Sin demora él obedeció y salió del cuarto, esperándola afuera mientras sus manos se hacían ansiosos puños y se mordía el interior de las mejillas buscando que sería lo adecuado decir en cuanto ella lo dejara entrar.

Apenas dos minutos después, Sakura le indicó que ya podía regresar y cuando entró en el cuarto se encontró con ella recostada en su cama y cubierta hasta la cabeza con su manta.

Lista para dormir y esconderse de él.

—Sakura — la llamó inseguro.

—Vamos a dormir Sasuke... estoy muy cansada — otra vez su tono de voz apenas alcanzó a ser un susurro.

—Hey Sakura — volvió a pedirle mientras trataba de jalar su cobija para que lo viera, pero fue inútil, la pelirrosa se aferró a ella como un niño a su juguete favorito.

— Por favor Sasuke... — su suplica le llegó al corazón pues sonaba perdida y enormemente agobiada.

No tuvo de otra más que desistir en su intento para hablar con ella, pero decidió a que al día siguiente arreglarían las cosas sí o sí.

Sin embargo, cuando despertó por la mañana con el sonido de la alarma de "Raíz" exigiendo que cumpliera lo que se había prometido la noche anterior, se encontró con que ella ya se había levantado, arreglado y marchado, arruinando así sus planes.

Esa fue la primera, pero, lamentablemente, no la última vez que ella se fue sin despedirse de él o desearle buen día.

...

NOTAS FINALES:

Chiales, bien dicen que los celos son un bichito mega peligroso y más cuando no lo sabes manejar. Les dije que a partir de aquí ya se iba a poner medio duro el asunto.

Como siempre quiero agradecerles mucho a lxs que están leyendo esto y que me echan porras con sus comentarios y notificaciones, les aprecio demasiado.

Si también les gusto ese capítulo o les causó algo plis díganme, amo la retroalimentación y saber que les está pareciendo la historia o a donde creen que va.

Sin más que decir, me despido y nos leemos luego. Bye!