TWO HEARTS IN A FISHBOWL

DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.

...

Capítulo 6. Como un satélite: alrededor pero no cerca.

Aun cuando muchas veces sintió que Sasuke quería hablar con ella y que posiblemente deseaba hacer el esfuerzo por conseguir de regreso su relación de antes, Sakura no se lo permitió.

Luego de aquella pelea, que ni siquiera podía clasificarse como tal ya que ella no se había defendido y hasta la fecha no sabía por qué él había despotricado contra ella de esa manera, las cosas habían estado frías entre ambos.

Tan solo habían pasado seis días desde el incidente, pero la convivencia estaba comenzando a torcerse en todo lo contrario de lo que una vez había sido.

De hablar y confiarse el uno al otro la mayor parte de su tiempo, ahora escasamente se veían diez minutos al día despertar y otros diez a la hora de dormir. Si tenían la posibilidad de no trabajar juntos en alguna actividad recreativa organizada para pajeras la tomaban y si estaban obligados a estar juntos no se dirigían la palabra. Y si acaso alguien les preguntaba por el otro hacían oídos sordos.

Aunque Sakura admitía que era ella quien más estaba esforzándose por mantener la distancia entre ambos, pues todavía estaba muy afectada por lo que había pasado.

De cierta forma no quería verlo a la cara y revivir el recuerdo de la inexplicable rabia que había oscurecido sus ojos normalmente gentiles y que por un momento lo había hecho asemejarse tanto a otra persona que conocía.

Todavía temblaba ligeramente cuando estaban en la habitación y él se acercaba demasiado a ella.

Como si fuera a volverla atacar en cualquier momento o señalarle cruelmente cualquier pequeño error que pudiera haber cometido sin darse cuenta y que fuera motivo suficiente para enfurecerlo.

Por ello había permanecido pegada de sus amigas, inclusive a Ino, buscando refugio que la distrajera de la tristeza que había cargado los últimos días y una forma de ocupar el tiempo que estaba acostumbrada a pasar con él.

—Eso se ve horrible, frentona — y hablando de ella, la rubia le señaló el lienzo frente a ella en el que, como parte de una actividad que Kurenai les había dado, debían pintar "algo dentro de su corazón" en palabras de la organizadora.

Solo que Sakura estaba tan distraída que su tarea de pintar un gato estaba saliendo demasiado mal.

—Lo siento, tienes razón... — admitió sin protestar y con un rastro de melancolía cruzando su faz.

Yamanaka la miró extrañada, pero no dijo más.

Sabía que algo muy malo había pasado con su compañero de cuarto hacía unos días, pero la pelirrosa no había dicho palabra a nadie de qué había sido. Inclusive Temari y TenTen la habían abordado preguntándole si sabía algo, pues el estado de ánimo de su amiga había estado tan por los suelos que era imposible ignorarlo.

Lo único que sabían todos en ese campamento era que Sakura esquivaba todo contacto con Sasuke y que a su vez éste se mantenía alejado de ella, aunque siempre la estaba observando.

Como en ese momento.

Ino bufó cuando por encima de su propio lienzo se encontró con la mirada afligida del Uchiha clavada en la pelirrosa a su lado y cuando él se supo descubierto recibió una fría y hostil expresión por parte de la rubia. Obligándolo a volver a lo suyo.

Mientras tanto Sakura estuvo haciendo su mejor esfuerzo por arreglar su dibujo e inconscientemente su pequeño gato negro parado sobre una barda le devolvió la mirada con el ceño fruncido.

Siendo un retrato fiel del chico que había dado vueltas en su cabeza sin descanso y que no podía negarse a sí misma extrañaba.

—Sakura-chan, tienes una llamada en la oficina — de repente Iruka se plantó frente a todos los presentes llamándola y dándole una noticia que no creyó jamás escuchar mientras estuviera ahí.

—¿Y-yo? — no pudo evitar que su pregunta se tiñiera de incredulidad ni mucho menos que sus siguientes palabras sonarán tan temerosas —. ¿Está seguro?

El monitor la miró consoladoramente y asintió en respuesta.

Todos los presentes observaron atentos como, luego de un par de segundos de pensarlo mucho, la angustiada y perpleja pelirrosa se levantó de su lugar y a paso lento se marchó para ir a ver quién la llamaba, encogiéndose insegura.

Sasuke la observó hasta que la perdió de vista, odiando tener que aguantarse las ganas de ir tras ella para apoyarla. Sabía que, si estaba recibiendo una llamada, aun cuando le había dicho aquella vez que no había nadie que se interesara por ella, podría significar algo malo.

Tal vez una mala noticia o alguna decepcionante muestra de atención.

De haber estado bajo otras condiciones respecto a ella, con total seguridad la habría acompañado, pero sabía que lo que menos quería últimamente era tenerlo cerca.

Por más que él deseara volver a estar como antes.

Una vez que la joven estuvo dentro de la oficina, se apretó las manos jugando con sus dedos, meditando si debía responder o no.

¿Por qué la estaban llamando?

¿Acaso había pasado algo malo?

¿O querrían que regresara a casa por alguna extraña razón?

De lo único que estaba segura era de que no la buscaban para saber cómo estaba o si se la estaba pasado bien en ese lugar. Esas cosas no eran de interés para nadie en su familia.

Por un momento se sintió tentada a colgar el teléfono e irse, pero la curiosidad no la dejaría dormir si tomaba esa opción, así que, un poco dubitativa, sostuvo el teléfono contra su oreja y luego de unos segundos, cuando se sintió lo suficientemente segura, por fin contestó.

—¿Hola? — su voz apenas fue audible, pero del otro lado de la línea la escucharon a la perfección.

—Hola Sakura...

La chica esbozó una mueca desorientada, no reconoció a la persona al otro de la línea. Quien la llamaba no era su padre o su hermano. Aunque aun así sintió cierto grado de familiaridad, como si hubiera escuchado esa voz en algún lado antes.

—¿Q-quien...?

—Soy Neji — el chico finalmente se identificó, consiguiendo que una sensación de alivio y al mismo tiempo contrición invadiera a la pelirrosa.

—¿Neji? ¿El chico del centro comercial? ¿El soldado de "Raíz"? — las preguntas le salieron de la boca una tras otra para verificar, reacia a creer que realmente se trataba de él, porque no entendía por qué podría estarla contactando.

—Sí, soy yo, suenas muy sorprendida — ella no respondió con lo que aun con la distancia de por medio era obvio —. ¿Estas ocupada?

—N-no, bueno sí, estaba en medio de una actividad, pero... — no pudo completar esa sentencia, pues una cuestión más importante llegó a su mente necesitada de una respuesta —. ¿Por qué me estas llamando?

—Porque desde el día que nos conocimos no he dejado de pensar en ti — él le respondió descaradamente, haciendo sentir a Sakura justamente como en aquella única ocasión en la que se toparon: extrañada y vulnerable. Otra vez ella calló, demasiado atontada para saber que debía decir en una situación así —. ¿Te he puesto incomoda?

—U-un poco... — decidió ser sincera, tal vez así él dejaría de decirle más cosas que resultaban inapropiadas dado lo poco que se conocían.

—Lo siento, estoy muy acostumbrado a decir lo que pienso sin más — sus palabras la hicieron preguntarse si, ya que muchos le habían dicho que ella era así, directa y sin filtro, también había hecho sentir raros a los demás en algún punto.

Con total seguridad podría afirmar que al menos a Sasuke sí.

—No te disculpes, pero... aun así, no comprendo porque me llamas.

—Quería hablar contigo, no lo sé... solo para escuchar tu voz supongo — él suspiró al otro lado de la línea y Sakura aguardó pacientemente en silencio, pues sintió que él iba a decir algo más y no se equivocó —. Tienes una voz muy bonita.

—Y-yo... — su rostro adquirió un intenso tono de rojo por todas partes.

—Lo siento otra vez estoy poniéndote nerviosa, por favor no cuelgues Sakura — el chico por un momento sonó ligeramente desesperado, como si creyera que ella en serio podría ser capaz de huir —. Es que... ahora que ya te he escuchado, quisiera verte.

—¿Vernos? — su deseo la hizo subir el tono de su voz por la sorpresa y su reacción a él lo hizo reír suavemente.

—Sí ¿Crees que podríamos hacerlo?

—P-pero... ¿Cómo? Es decir... — dudaba que hubiera una forma permitida para hacer visitas entre ocupantes de los dos campamentos.

—Justo en donde te encontraste con Darui aquella vez, esta tarde a las 5... — él fue rápido en ponerle lugar y hora a su reunión, aun cuando ella todavía no aceptaba. Mientras un silencio se formaba entre ambos, la chica meditó que debía hacer, porque no se sentía segura de aceptar, pero Neji volvió a interrumpir sus esfuerzos por resolver su maraña mental —. No voy a presionarte, pero en serio me gustaría que fueras...

—¿Porqué?

—Porque me gustaría que fuéramos amigos.

—¿En serio? — por alguna razón, escuchar cuales eran sus verdaderas intenciones la hicieron respirar de alivio. Como si de un hechizo mágico para aminorar su intriga y sus confusos sentimientos por ese misterioso chico se tratara.

—Muy en serio — Neji le respondió con una suave risa, luego hicieron aparición una serie de voces al fondo que ella no pudo escuchar —. Sakura ya tengo que irme, pero te estaré esperando... si no llegas, debes saber que me pondrás muy triste... Eso sonó a que te presiono otra vez ¿Verdad?

—Un poco — aunque ya no la afectó.

—Espero no estés contando cuantas veces me disculpe contigo en esta llamada porque aquí va otra, perdón — como, en efecto, el soldado ya había pedido perdón en varias ocasiones, se le salió una pequeña risa que, del otro lado, él recibió como el canto de un ángel —. En fin, espero que aceptes, ya debo irme... Adiós, Sakura.

—Adiós Neji...

Y luego el pitido de la línea anunciando que la llamada había terminado caló en los oídos de la joven. Quien demasiado estupefacta por lo que acababa de pasar aun sostenía el teléfono contra su rostro.

Nuevamente, gracias a la aparición de ese chico, una incertidumbre y confusión la atacaron por la incomprensión de lo que esa clase de iniciativa viniendo de un hombre significaba.

Aunque ahora ya podía descartar esa teoría que se rehusaba a tomar en cuenta sobre que podría estar interesado en ella románticamente.

Tan metida en sus pensamientos como cuando llegó a la oficina, salió de esta caminando como un agobiado zombie, solo que, al cerrar la puerta y bajar las escaleras, una voz la sorprendió apareciendo de la nada.

—Frentona... — Ino la llamó por su apodo, mientras, con los brazos cruzados la esperaba pegada a la ventana de la casita, observándola con los ojos entrecerrados.

—I-Ino... ¿Qué pasa? — trato de disimular lo mejor que pudo la sorpresa que la había hecho pasar.

—Vine a ver cómo estabas porque cuando te fuiste parecías a punto de vomitar.

—Ah, no te preocupes, todo está bien, regresemos — le pidió esquivando su acusadora mirada.

—Ya terminó la actividad, ya todos se fueron — poco a poco, la rubia se acercó a ella hasta acorralarla contra un árbol —. ¿Con quién hablabas, eh?

—C-con nadie, no sé de que...

—No me mientas escuche que vas a verte con alguien — la interrumpió con firmeza y le dio una nueva mirada amenazante —. Dime con quien, donde y a qué hora.

—Oye, no tengo porque decirte nada — era verdad, ni siquiera eran tan amigas para darle esa información solo porque sí, pero Yamanaka no pensaba darse por vencida.

—Entonces, si no lo haces le diré a Kakashi que vas a verte con un forastero a escondidas y te sancionaran — como la pelirrosa la miro dudosa de que fuera capaz, Ino se dio la media vuelta encaminándose a la oficina del director, mientras gritaba su nombre, llamándolo.

—¡No! ¡Espera! — de inmediato Sakura fue tras ella y la tomó del brazo deteniéndola. Ino obedeció, pero compuso una sonrisa victoriosa esperando escuchar lo que quería saber —. Si te digo... prometes no decir nada.

—Depende.

—Ino...

—¿Qué tal que quieras verte con alguien peligroso y te secuestra o te asesina? — necesitaba exagerar con tal de probar un punto válido y conseguir librarse de juramentos que no sería capaz de cumplir —. No sabría nada sobre él y no podríamos rescatarte.

—No es peligroso, es... — Sakura se rascó la cabeza, meditando si ser sincera, pero, al final suspiró resignada bajo la atenta espera de su acompañante —. Es un chico de "Raíz".

—¡¿Qué?! — la rubia exclamó casi en un grito como si hubiera escuchado la peor blasfemia del mundo.

—¡No grites! — la pelirrosa le pidió viendo en todas direcciones por si alguien estaba cerca y las estuviera oyendo.

—Un chico del campamento militar ¡¿Estas loca?!

—¿Qué tiene de malo?

—Sakura eres nueva y por eso no lo sabes. Pero si le preguntas a cualquier chica aquí te dirá que salir con uno de ellos es literalmente la peor decisión que puedes tomar — Ino empezó a hacer exagerados gestos con las manos y el rostro tratando de ilustrar a lo que se refería —. Pregúntale a Temari si no me crees.

—No quiero salir con él, dijo que quería que fuéramos amigos y...

—Escucha Sakura, sé que últimamente las cosas con Sasuke han estado mal ¡Y ni intentes negarlo! — Yamanaka se apresuró a detenerla pues la vio lista para protestar —. Pero créeme, no funcionara buscar reemplazar su compañía por la de un tipo del otro campamento que para empezar ¿Cómo conoces?

—Nos vimos el fin de semana el día que fuimos a Konoha — Sakura explicó un poco apenada y el sonrojo en sus mejillas no pasó desapercibido por la perspicaz rubia —. Y no es nada de lo que estás imaginando.

—¡Claro que sí! — las alarmas se encendieron en la ojiazul pues podría ser que esa inocente y necia chica ya albergara ilusiones o un gusto por ese extraño —. Sakura, hazme caso, no puedes confiar en nadie de allá.

—¿Por qué no? — la pelirrosa se cruzó de brazos, comenzando a hartarse de la discusión.

—¡Porque su reputación les precede! Están todo el tiempo rodeados de otros hombres durante todo el verano y en cuanto ven una chica la persiguen y juegan con ella hasta que se aburren — Ino le explicó con elocuencia y luciendo tan desesperada como su acompañante —. No eres la primera chica de aquí a la que buscan engatusar, pero sí serias la más ingenua de todas.

—Nadie va a hacerme nada y no soy ingenua — ligeramente enojada, Sakura se dio la vuelta para terminar la conversación de una vez por todas, pero fue detenida por una última advertencia de la rubia.

—Pues por tu bien espero que no lo seas tanto como lo pienso... porque en vista de cómo estás por lo que sea que haya pasado con Sasuke, podría salirte muy mal confiar demasiado en quien no debes.

Con la mención del chico y su estado de ánimo gracias él, la pelirrosa tuvo suficiente y se marchó de ahí.

Internamente, Ino se regañó a sí misma por meterse en donde nadie la había llamado, pero había visto esa historia ocurrir tantas veces con varias compañeras que había tenido en años anteriores que no pudo resistirse.

Ahora que sabía que Sakura tendría una cita con un desgraciado hijo de perra como lo eran todos en "Raíz", su consciencia no la dejaría tranquila por la incertidumbre de saber que, si no hacía algo, esa chica demasiado inocente para su propio bien pondría en riesgo su integridad emocional.

Tendría que recurrir a alguien para que la convenciera de desistir y de inmediato llegó a su mente la persona perfecta.


Cerca de la hora acordada que Neji le había dado para verse, Sakura se sentó frente al escritorio para arreglarse, mientras constantemente su decisión oscilaba entre si ir o no.

Una parte de ella le pedía que escuchara la advertencia de Ino, pues si bien no le había dado suficientes explicaciones o motivos convincentes, la rubia tenía mucha más experiencia en cuanto a hombres se trataba. Contrario a ella, quien ni siquiera podía ponerle nombre la serie de sensaciones extrañas que los esfuerzos que ese chico hacía por acercarse a ella le provocaban.

Y era precisamente ese otro contra uno que debía anotar en su lista de razones por las que no se sentía segura de asistir a su encuentro.

Porque hablar o estar en presencia de Neji no era como con cualquier otra persona.

Pero, al mismo tiempo, aunque sabía que podría resultar en un encuentro incómodo, no quería aguantarse la curiosidad que no podía negar sentía.

Además, él había manifestado que su deseo era solo ser amigos y una de las cosas que se prometió a sí misma hacer ese verano era precisamente hacerse de amigos.

Así que, por eso, mientras cepillaba su cabello y comenzaba a arreglárselo, luego de ponerse un conjunto de falda y blusa de hombros caídos color verde oscuro que tenía guardado y no había usado hasta ahora, trataba de convencerse de que darse la oportunidad de conocer a alguien nuevo no era algo por lo que debía preocuparse demasiado.

De hecho, había otras cosas en ese momento en su vida por las que de verdad debía sentirse así.

Como su destruida relación con Sasuke.

Al pensar en él detuvo su labor de arreglarse y la chica a través de su reflejo le devolvió la mirada acongojada por no poder dejar de evocarlo ni un minuto del día.

Estaba muy harta de dedicarle la mayor parte de sus pensamientos durante el día e incluso la noche y aunque era consciente de que lo único que podía hacer para remediar su situación con él sería hablar, prefería no hacerlo.

Ya había visto demasiadas veces lo que ocurría cada vez que ella tomaba la iniciativa de acercársele, no sabía si era porque lo hacía en el momento equivocado o porque siempre tenía la mala fortuna de encontrarlo cuando él menos quería verla, pero de lo que sí estaba segura era que ciertas cosas de su personalidad ya eran intolerables para él.

Así que no quería intentar volver a estar como antes arriesgándose a molestarlo y que volviera a gritarle como ese día.

—Fastidiosa... — susurró tristemente mirándose al espejo.

No era la primera vez que la llamaba así, incluso algunas veces bromeó con el apodo y ella no había tenido problemas antes con saberse reconocida de esa manera.

Porque había convivido de cerca con esa descripción de ella desde niña.

Fue entonces que se mordió el labio inferior cuando esa innegable razón por la que le dolió tanto escucharlo a él llamarla así bajo aquellas circunstancias volvió a martillar su mente y su corazón.

Sin importar cuánto se había esforzado en empujar hacia atrás esa idea no conseguía apartarla lo suficiente.

Ya ni siquiera sabía si se hacía más daño negándose a sí misma el hecho de que podía ser que él le gustara o teniendo el valor de admitirlo.

Porque, aunque lo reconociera, no era como que pudiera decírselo o hacer algo con los sentimientos que tenía por él.

Con total seguridad no sería algo que Sasuke se pondría contento de escuchar.

Quizá incluso llegaría a odiarla definitivamente.

Por estar tan metida en sus pensamientos no se dio cuenta de que ya era la hora que Neji le había dado para verse y que si no se apuraba llegaría demasiado tarde.

Así que no tuvo tiempo de recoger sus cosas y se marchó a toda prisa, aunque sí se tomó el chance de agarrar su cámara y colgársela al cuello. Ya había tomado como costumbre diaria llevarla a todos lados.

Aun cuando había invertido un tiempo considerable arreglándose el cabello, no tuvo de otra más que correr en dirección al campo más allá de los límites de "Atlantis".

Pero cuando estuvo lo suficientemente cerca se detuvo para recuperar el aire y acicalarse para no presentarse viéndose tan mal.

Lentamente comenzó a caminar y justo en el lugar donde había sido asustada de muerte por aquel soldado aquel día, Neji ya la estaba esperando.

Por un momento su mirada color perla pareció sorprenderse por verla llegar, posiblemente, dado su retraso, pensó que no lo haría, pero aliviado por haberse equivocado le dio una agradable sonrisa acercándose a ella.

—Hola.

—Hola...

El chico discretamente la miro de arriba a abajo y ya que estaba intimidada por su escrutinio sobre ella, Sakura bajo la mirada observando en el proceso la vestimenta del chico.

—¿Te gusta mi uniforme? — Neji le preguntó cuando se dio cuenta de cómo ella lo analizaba con atención.

—Sí... — respondió sinceramente.

—Y deberías de verme en el de gala, no me gusta presumir, pero me veo realmente bien — él señaló con una risa un poco nerviosa.

Sakura simplemente esbozó una mueca divertida, pues podía imaginar que así era. Sabía que los soldados tenían diferentes uniformes y que unos eran más elegantes y bonitos que otros. Eran atuendos diseñados para hacer lucir apuesto a cualquiera que los portara.

El que su acompañante usaba en ese momento consistía en una simple camisa color beige que tenía en ella un par de sellos y condecoraciones que Sakura no podía reconocer que significaban, pantalones cargo color negro y botas militares con las que parecía que podría aplastar una montaña.

El chico la invitó a sentarse junto a él en el tronco que había ocupado anteriormente mientras la esperaba y ella aceptó sin dudar.

—¿A esta hora también les dan el día libre? — ella le preguntó.

—A veces, aunque es algo que debemos ganarnos, pues nuestras labores terminan a las 8:00 pm — él se explicó produciendo una expresión de ligera sorpresa en la chica —. Yo siempre me ganó mi tiempo libre, no te preocupes.

—En "Atlantis" siempre tenemos la tarde para nosotros.

—Dicen que es un paraíso estar ahí — Neji observó en dirección al campamento de la chica mientras apoyaba su barbilla sobre su mano —. "Raíz" vendría a ser el infierno.

—¿Es tan malo?

—Yo diría que bastante estricto al punto de asfixiante... pero ya me acostumbré — él se encogió de hombros y levantó cuatro dedos en su mano —. Llevó así de años ahí.

—¿Tantos? — la chica no ocultó su estupefacción, luego una duda le cruzó la mente de inmediato —. Entonces ¿Qué edad tienes?

—18 ¿Tú? — ella le respondió que era un año menor que él, lo que no le produjo ninguna reacción al castaño —. Y dime ¿Dónde aprendiste a usar una cámara vintage como esa siendo tan joven?

—Ah... — ella le dio una breve mirada al artefacto en su pecho —. M-me enseñó mi abuelo, también fue él quien me la regaló.

Percibiendo el interés que tenía en ella, Sakura se la quitó para ofrecérsela y el chico la aceptó tomándola con cuidado y analizándola a detalle.

—¿No es una pesadilla encontrar rollos adecuados y dónde revelarlos?

—Sorprendentemente no, de hecho, de mi colección es la cámara que más facilidades me ofrece en ese aspecto.

—¿Tienes más de estas? — la chica asintió.

—Tengo 12... — se explicó como con un suave rubor en su rostro y el número sorprendió ligeramente al muchacho —. Todas me las heredó mi abuelo hace un año.

Bajo el entendimiento de qué tenía que pasar para que uno recibiera una herencia y por la pequeña sonrisa triste que la pelirrosa esbozó mientras miraba con cariño la cámara entre sus manos, el joven se mostró apenado.

—Lo siento mucho — ella hizo un ademán agradecido restándole importancia al asunto —. ¿Eran muy unidos?

—Sí... — fue todo lo que ella estaba dispuesta a decir al respecto, aun cuando había amado tanto a su abuelo, no le gustaba hablar de él, pues inevitablemente significaba hablar del resto de su vida familiar. En cambio, prefirió cambiar el tema —. ¿Tú tienes algún hobbie?

—No es tan interesante como el tuyo, pero me gusta escribir — aun cuando el tono de la respuesta del chico fue desinteresado, ella se mostró muy receptiva por sus palabras.

—¿De verdad? Eso es diez veces más interesante que lo que yo hago — ella opinó sonando gratamente más animada de lo que se había mostrado desde que la conoció.

A Neji le gustó ver esa faceta diferente viniendo de la tímida chica que se ruborizaba y encogía por su presencia o por la más mínima interacción. Como si desconfiara o se obligara a sí misma a tener reservas sobre él.

—¿Por qué lo dices?

—Bueno, no sé qué escribas, pero tienes la libertad de plasmar lo que sea que tu imaginación te permita o lo que tu corazón te ordene — ella explicó elocuentemente mientras lo miraba a los ojos tratando de convencerlo —. En cambio, la fotografía, aunque te permite jugar con ella, ciertamente esta más limitada.

—En parte tienes razón, pero ¿No crees que para ambas cosas necesitas tener talento o alguna clase de magia para hacer que resulten? — él opinó y luego se levantó observando el cielo que estaba frente a ambos, donde el sol anaranjado se alzaba anunciando que en un par de horas se despediría —. De cierta forma podemos resignificar lo que conocemos o lo que tenemos a nuestro alrededor. Sólo un escritor o una fotógrafa muy buena podrían convertir lo que nuestros ojos pueden ver como algo simple y congelarlo en el tiempo de una forma diferente o especial.

La chica no pudo evitar sentirse impresionada por su discurso. No solo sus palabras estaban llenas de razón, sino que hacía alusión a una de las primeras lecciones de fotografía que su abuelo le había dado en vida.

Era eso de lo que él hablaba por lo que siempre le llamó la atención el trabajo con las cámaras, solo que ella nunca hubiera podido expresarlo tan bien.

Y tampoco es como que existiera alguien que pudiera escucharla hablar al respecto.

De las pocas personas con las que había conversado alguna vez sobre su pasatiempo antes de Neji, había sido Sasuke, pero su compañero de cuarto no había intentado saber sobre él tan a fondo y simplemente le había dicho las mismas cosas que todos.

Si quería dedicarse a eso en el futuro, si había retos sobre esa ocupación a los que tendría que enfrentarse o si su talento era natural o lo había adquirido con años de práctica.

Ni siquiera le había contado de su abuelo.

Claro que la falta de conocimiento del pelinegro sobre su vida era culpa suya, pues siempre se había resistido a hablarle de nada que tuviera que ver con su vida fuera del campamento y él siempre había sido lo suficientemente comprensivo para no presionarla.

—Tienes mucha razón... — respondió luego de un silencio en el que ella se ocupó meditando sus palabras y él jugó con la cámara viendo el mundo a través de su lente, cosa que hizo medio sonreír a la chica —. Puedes tomar una si quieres...

—No sé cómo — sin prisa, la chica se levantó de su lugar para ir hasta él y le señaló paso a paso los sencillos pasos a seguir.

—Ahora adelante... inténtalo — Neji obedeció sus indicaciones e hizo una toma del campamento "Atlantis" que podía verse desde donde ellos estaban. Luego se volteó a verla sin despegar el artefacto de su rostro.

—No, ahí no... mejor ponte aquí — él le señaló el lado opuesto a donde estaba parada, a la izquierda, frente al camino que conducía a "Raíz".

Sakura dudo un momento en aceptar ser fotografiada por él, pero, animándose con la posibilidad de que Neji no enfocara correctamente y al final la toma saliera borrosa, aceptó su pedido y se plantó en donde él le pidió.

El sol la iluminaba en un radiante anaranjado que coloreada tanto su piel como su cabello. Puso sus manos juntas frente a su regazo y dudo un poco sobre qué cara poner, pero el soldado le preguntó si tenía que hacer gestos graciosos como si fuera una bebé para que sonriera, lo que genuinamente la hizo reír.

Fue en ese preciso instante que él obtuvo la foto.

Luego ambos se acercaron uno al otro y el chico le entregó de regreso su cámara.

—¿Puedo tomarte una a ti? — ella le preguntó un poco dudosa sobre si a él le gustaría.

—Mientras sea justo donde te la tome a ti — él respondió.

—Está bien, pero... ¿Porqué? Es que pensaba en tomarte una con el atardecer detrás de ti — ella expresó su visión artística tratando de convencerlo.

—Es para que en el futuro nunca olvides que aquí solíamos vernos — Neji esbozó una cálida sonrisa mientras se ponía en posición para ser retratado.

Sakura sabía que sus palabras provocaron un sonrojo breve en sus mejillas, por lo que se apresuró a ocultarlo con su cámara, disponiéndose a fotografiar a su modelo.

El chico posó simplemente guardando sus manos en sus bolsillos y esbozando esa sonrisa que ella comenzaba a creer podría tener el poder de animar hasta la persona más triste.

—Listo — anunció una vez tomó la foto.

—Entonces cuando la reveles hagamos algo — el chico se acercó de regreso con ella, plantándosele cara a cara y observándola intensamente —. Cuando las reveles me darás la tuya y a cambio tú te quedaras con la mía... Así podrás acordarte de mí una vez que el verano termine ¿Te parece bien?

Sakura asintió tímidamente, un poco sorprendida por su deseo, pero al mismo tiempo receptiva con la idea. Tenía mucho más sentido tener una foto de él en lugar de una suya.

Luego ambos volvieron a sentarse en donde siguieron conversando perdiendo la noción del tiempo.

El chico le hizo varias preguntas sobre su vida, sus gustos o el verano que estaba pasando en "Atlantis" y a su vez él compartió varios aspectos de su vida con ella.

De alguna forma, Sakura se las arregló para evitar llegar a temas de los que no quería hablar, pero al mismo tiempo fue muy abierta sobre otros.

Siendo su relación con su compañero de cuarto algo que estuvo a la mitad de ambas clasificaciones, pues, aunque lo mencionó no habló mucho de eso.

Al final, contrario a las advertencias que Ino le había dado sobre involucrarse con alguien del otro campamento y sus propias inseguridades respecto a las cosas que él le había hecho sentir cuando lo conoció, estuvo bastante cómoda y por un momento se lamentó de que el chico perteneciera "Raíz", porque le hubiera gustado convivir y relacionarse con él bajo las mismas condiciones amistosas con las que lo hacía con sus compañeros en "Atlantis".

Bueno, a excepción de uno.

Porque por más amable y dulce que fuera, Neji no podía hacer latir su corazón de la misma manera que Sasuke conseguía hacerlo con su sola presencia a su alrededor.


Sasuke había llegado a "Dorado" hacía apenas unos minutos, luego de haber estado refugiándose en el cuarto de Naruto durante toda la tarde con el propósito de contenerse en hacer algo que no quería.

Lo cual era meterse en donde no lo habían llamado.

Un asunto del que si tenía conocimiento era solo debido a una discusión con otra entrometida que sentía la necesidad de ponerlo al tanto sobre lo que Sakura estaba haciendo, con la intención de que la detuviera.

Esa tarde, cuando luego de que la pelirrosa fuera solicitada por una misteriosa llamada, Ino lo había abordado con la misma fiereza que una mamá oso usaba para proteger a los suyos y le demandó resolver lo que sea que hubiera pasado con su compañera de cuarto lo más pronto posible.

Obviamente se defendió aclarándole que lo que pasaba entre ellos dos no tenía nada que ver con ella y aunque fue bastante claro y hasta frío con su respuesta, esa rubia no lo dejó tranquilo.

Insistió en su pedido haciendo apología a lo mal que la pelirrosa se había encontrado desde entonces, su evidente malhumor debido a la distancia que había entre ambos y el hecho de que no podía negar que estaba constantemente al pendiente de ella.

Pero, como él no respondió a su persuasión inicial, tuvo que recurrir a hablarle de lo que Sakura tenía planeado hacer ese día.

Verse con un chico de "Raíz" a escondidas.

Como estaba frente a alguien con quién nunca se permitiría ser vulnerable, disimuló lo mejor que pudo la molestia que esa noticia lo hizo sentir.

Es decir, tenía demasiadas preguntas y un montón de cuestiones que comenzaron a rondar por su cerebro violentamente. Pero se contuvo de preguntar los detalles y se alejó de ella fingiendo que no le importaba lo que fuera que su compañera estuviera haciendo.

Sin embargo, luego de esa conversación la indecisión constantemente estuvo atacándolo el resto del día, haciéndolo alternar entre decidirse a detenerla de ir a verse con un desconocido como Ino le recomendó (más bien exigió) o dejarla hacer lo que quisiera, pues ya ni siquiera contaba con su vínculo de amigos como justificación para meterse en su vida.

Por lo que no tuvo de otra más que aguantarse sus intrincados deseos, obligándose a estar alejado de ella y del error que podría estar cometiendo.

Como un auténtico cobarde que sabe que debe interferir por su bien y el de una persona que le importa, pero no se siente lo suficientemente capaz de hacerlo.

Creyó que para cuando regresara a su cabaña ella ya estaría de regreso, pero no fue así.

Él arribó poco después de las 7, cuando ya había comenzado a oscurecer, pero Sakura aún no había hecho acto de presencia, lo cual lo desconcertó tanto como lo preocupó.

Decidió entonces esperarla por un par de minutos por si acaso ella llegaba, pero luego cambió de opinión y se preparó para ir a buscarla.

Fue cuando estaba por cruzar la puerta que chocó con ella, ya que la joven había estado a punto de entrar, a prisa.

—L-lo siento... — ella murmuró y luego lo rodeó para adentrarse en la cabaña.

Sasuke la observó sacarse la cámara del cuello y comenzar a quitarse los zapatos. Luciendo despreocupada e incluso un poco animada.

Tampoco pasó desapercibido para él que se había arreglado más de lo que comúnmente hacía, con el propósito de verse más bonita para su "cita".

Lo cual no le gustó.

—¿Dónde estabas? — preguntó, haciéndola saltar del susto por su severo tono de voz. La chica no respondió de inmediato, pero sí detuvo sus ocupaciones para ponerle atención.

—E-estaba afuera ¿Por qué? — se limitó a responder en un titubeo.

—¿Dónde exactamente?

—¿Por qué quieres saberlo? — su enojo tan gratuito la estaba confundiendo.

—Porque ya sé con quién estabas, solo me falta saber dónde — no se contuvo en declarar, acercándose a ella e imponiéndose en su gran altura.

Viendo como su actitud y su mirada comenzaba a oscurecerse como en el último intercambio de palabras que habían tenido, Sakura comenzó a anticiparse a otro ataque de su parte.

Solo que en esa ocasión iba a defenderse, porque ya no estaba dispuesta a agachar la cabeza mientras recibía inmerecidos tratos.

Había pasado una tarde agradable luego de mucho sufrir por él y no iba dejarlo opacar eso.

—No es asunto tuyo.

—Por poco y lo es ¿Qué hubiera pasado si algún monitor se hubiera aparecido en el cuarto preguntando por ti? ¿Qué se supone que le hubiera dicho? — él puso la primera excusa a su preocupación que se le vino a la mente y para su buena fortuna ella pareció creerle —. ¿Qué te habías desaparecido para verte con un completo extraño?

—No es un extraño — ella aclaró de inmediato comenzando a enrojecer de frustración por sus escenarios ficticios. Otra vez estaba buscando excusas para pelear dónde no las había.

—¿Ah no? ¿Y cómo es que conoces a alguien de "Raíz" para empezar? — él hizo el mismo cuestionamiento que Ino ya le había hecho, lo cual la hizo sentir que estaba repitiéndose en su esfuerzo por alejar a los demás de su vida personal.

—Lo conocí el día que fuimos a Konoha, pero te repito que no es asunto tuyo.

La chica le dio la espalda, comenzando a buscar entre sus cosas su ropa para dormir, pero, anticipándose a que le pediría abandonar el cuarto para escapar de la conversación, el Uchiha la detuvo tomándola por los hombros para que lo viera directamente.

Sasuke la sostuvo lo menos fuerte que pudo, tratando de controlar la ira que sentía por confirmar algo que ya había sospechado desde el principio.

Que ese misterioso chico con el que ella se vería era el mismo que con el que la había visto en el centro comercial.

Ese por el que, debido a que creyó que ella no volvería a ver nunca, sintió que no había valido la pena pelear aquella vez.

Sakura no luchó por deshacerse de su agarre, pero sí lo observó determinada a no flaquear y expectante por lo siguiente que el chico fuera a hacer.

Las miradas de ambos lucharon viéndose una a la otra un par de segundos, mientras trataban de dominar los sentimientos que ambos necesitaban esconder para anteponerse seguros de sus posiciones respecto a la discusión.

Sobre todo, la pelirrosa tuvo que contener el lagrimeo que amenazaba con hacer aparición por el descontento con él que él la trataba.

Como si necesitara recordarle, luego de días sin hablar o convivir, que era así como él era y que ella no podía hacer nada más que aguantarse.

—Tienes razón, no es asunto mío, pero podrías estarte metiendo en algo muy peligroso y...

—¡Lo que sea que haga o en lo que me esté metiendo no tengo porque decírtelo a ti! — ella le gritó haciéndole una demostración de furia y convicción que solo la había visto hacer el día que se conocieron —. ¡Ni siquiera estoy haciendo algo malo!

Sakura le había demostrado toda clase de facetas tiernas y gentiles con las que se había ganado su confianza a lo largo de las pocas semanas que tenían como compañeros, que ya había olvidado que tenía ese lado de ella guardado para ser usado en cuanto la ocasión se presentará.

Y como ya había tenido suficiente de sus ataques, era el momento perfecto para traerla de regreso.

—¡Pues si no lo estás haciendo entonces porqué Ino vino a buscarme para que impidiera que fueras a verte con ese tipo! — él exclamó con la misma intensidad con la que ella le hablaba —. ¡Te diré por qué! ¡Porqué hasta una hueca como ella sabe lo peligroso que es ir a verte con un tipo del que no sabes nada y que bien podría ser peligroso sin decirle a nadie por lo menos en donde estarás!

—¡Y a ti que te importa! — la chica finalmente se deshizo de su agarre y le dio un empujón que no consiguió moverlo ni un centímetro —. No soy una maldita niña, puedo cuidarme sola.

—¡¿Qué no te has visto?! ¡Eres una miniatura debilucha Sakura, cualquier imbécil te sometería con el mínimo esfuerzo!

—¡Pues no me pasó nada! ¡P-porqué soy lo suficientemente consciente de lo que podría ser un peligro para mí y no lo vi a él en lo absoluto como uno! — ella intentó escapar de él para darle la espalda, pero Sasuke no se lo permitió siguiéndola por la habitación lo cual la ofuscó —. ¡Basta Sasuke! ¡Me estas...!

—¡¿Qué?! ¡¿Te estoy convenciendo de que lo que hiciste fue una estupidez?!

—¡No! ¡Me estas asustando! — ella se agachó al suelo, desesperada por su incesante persecución, mientras se cubría el rostro con los brazos —. ¡Últimamente no haces más que asustarme! ¡Cambiaste de un momento a otro y ni siquiera sé por qué!

—Y-yo... — su evidente estado de sufrimiento consiguió doblegar el anterior espíritu de lucha del Uchiha.

—¡No sé qué te hice! ¡Pero sí que no me merezco que me grites y me insultes! ¡Tampoco que ahora quieras venir a demostrar interés en lo que hago cuando me aclaraste de la manera más cruel posible que no te importo! — ella lo interrumpió expresando de golpe todo lo que venía sintiendo y que no había tenido la oportunidad ni el valor de decirle —. ¡No he hecho más que buscar tu simpatía desde el principio! ¡Pensé que lo había conseguido! ¡Y realmente te he llegado a querer y quería que tú también me quisieras, pero ya no estoy dispuesta hacerlo más! — sus palabras y la abrupta revelación del cariño que le tenía lo hicieron quedarse callado, mientras contemplaba estupefacto la pequeña figura de su compañera echa un ovillo en el suelo —. ¡Ya no voy a dejar que me trates así! ¡Ni a pedirte perdón por cada pequeña cosa que me haces creer que hice mal como estas acostumbrado a verme hacer! ¡Si tanto quieres que no te moleste no lo haré más, pero entonces tú tampoco te entrometas en mi vida cuando no te lo pedí! ¡Porqué ya me resigné!... Ya me resigné contigo, nunca voy a conseguir tu consideración o aprecio, ni siquiera tu respeto... Nunca voy a poder estar, aunque sea un poco bien contigo...

Sus últimas palabras pasaron de la furia a la pérdida y la melancolía.

Sasuke quería decir algo, pero no tenía de que y como su silencio le hizo pensar a la chica que estaban dando por terminada su discusión, se levantó buscando demostrarle con la convicción plasmada en su rostro que lo que decía iba muy en serio.

Al verla, el Uchiha no reconoció esos vacíos y a la vez tristes ojos verdes que lo miraban como si quisieran que desapareciera de la faz de la tierra para que dejara hacerla miserable.

Se le secó la garganta por la consciencia de lo que su comportamiento había provocado en ella y se sintió tan desesperado por ello que meditó la posibilidad de arreglarlo todo sincerándose de una vez por todas por más miedo que tuviera de hacerlo.

Por más terror que le causara revelarle sus sentimientos y que estos fueran rechazados.

—Sakura, e-es que yo... — pero antes de que pudiera decir algo coherente o que completara su intento de expresarse, ella desvió la mirada de él un segundo hacia el escritorio y lo que vio le robo su atención al pelinegro irremediablemente.

Sakura se acercó con la mirada perdida a la pecera sobre la que yo solo tres peces estaban con vida, pues uno de ellos estaba flotando en la superficie.

Al verlo, las lágrimas que se había estado aguantando durante su encontronazo con su compañero finalmente salieron como una cascada y sollozó con fuerza bajo la atenta mirada del chico, quién alternaba su vista entre la afligida joven y el cadáver de la mascota.

Durante un minuto todo lo que podía escucharse en la habitación eran los adoloridos gemidos de la pelirrosa, que venían siendo el reemplazo de los gritos furiosos que había estado dando anteriormente.

Luego la joven tomó el pequeño pececito muerto en su mano y lo acercó a su pecho mientras tiritaba de la pena. Fue entonces que se dio la vuelta para ver al chico detrás de ella.

Con el rostro empapado y la derrota inscrita en sus rasgos normalmente alegres y dulces.

Una visión que hizo a Sasuke sentirse todavía peor que antes y lo dejó congelado en su lugar.

—Te dije que debíamos ponerles nombres — ella señaló con un hilo de voz que apenas fue entendible para su acompañante.

—Sí, me lo dijiste — fue lo único que pudo responderle sonando tan perdido como ella.

—S-si cada pelea que tengamos va a terminar asi... conmigo sintiéndome tan mal y contigo afligiéndote por cosas que no te competen... — ella hizo una pequeña pausa, tomando valor para hacerle una última suplica —. Por favor vuelve a ignorarme como habías estado haciendo antes ¿Sí?

Sin decir nada más, la joven se encaminó con el pequeño animalito a la salida, siendo únicamente observada por el joven, quien se había quedado mudo y perplejo, incapaz de reaccionar por todo lo que había pasado y no pudo seguirla.

Por la ventana, observó como ella se agachaba a un lado de la laguna y dejaba al pez regresar al agua siendo llevado de regreso a donde pertenecía.

Ella permaneció ahí un rato bastante largo, mientras Sasuke la contemplaba pensando en cómo todo el enojo contenido por ambos y que había explotado de esa manera culminó en la muerte de una de las criaturas de las que se suponía estaban a cargo.

Ojalá hubieran bautizado al pequeño pez antes de morir, así habría tenido a quien nombrar al disculparse por haber sido un cuidador tan deficiente con él y con la joven que seguía llorando afuera.

Misma a la que ahora sentía que solo un milagro podría traer de regreso a él.

...

NOTAS FINALES:

Ay mis niños, ni cómo ayudarles, es un evento canónico.

Sasuke es de esas mamás que te gritan injustificadamente y que cuando uno se defiende se ponen en modo: "no tenías que ponerte así". Sakura por otro lado es el hijo que ha sido bueno toda la vida pero que cuando le colman la paciencia...

¿Cómo ven este asunto amistades? Muy intenso para tratarse de dos adolescentes, aunque, ciertamente, las cosas siempre pueden ponerse peor.

En fin, mil gracias por estar leyendo la historia y sobre todo a quienes me dejan un comentario bonito, me encanta leerlos. Últimamente he tenido un bajón respecto a los views y la recepción de la historia, pero aun así trato de actualizar con la misma constancia de siempre. Creo que en parte es porque me emociona hacia dónde va esto y ya quiero llegar ahí lo más pronto posible.

Si este capítulo les gusto plis díganme para seguir motivándome porque de verdad lo necesito.

Sin más que agregar les agradezco millones por llegar hasta aquí y nos vemos en la siguiente actualización. Bye!