Disfruten de la nueva adaptación!

Ni la historia ni los personajes me pertenecen.

Capítulo 17

Sakura.

Maldición, el chico puede hacer un cumplido.

Se sienta cuatro filas más abajo, lejos de Hinata, y observa hasta que terminamos.

—Así que, el vecino y tú, ¿eh?

Naruto arroja un brazo sobre mis hombros mientras nos dirigimos fuera de la pista, lo cual se siente lejos de ser tan bueno como lo era antes de que llegara Sasuke.

—Es Sasuke, y solo me dará un aventón a casa. —Y con suerte más de anoche cuando lleguemos allí.

Arquea una ceja.

—Para alguien que solo va a darte un aventón ha estado aquí por un buen rato.

Alzó las manos en el aire con una sonrisa.

—Porque soy asombrosa en el hielo. ¿Quién no querría ver esto?

Naruto se inclina.

—No estás engañándome, Saku. Solo admite que te gusta el chico.

—Quizá.

Quito mi casco para enfriarme.

—¿Se siente bien, cierto? —Sonríe— Que él viniera a mirar.

—Aléjate. —Sonrío al tiempo que lo empujo.

Pero sí, se siente bien. Ahora entiendo por qué a Naruto le gusta que Hinata esté aquí.

Saludo a Sasuke antes de dirigirme a los vestuarios para darme una ducha y cambiarme. Por primera vez desde que puedo recordar, sé que se sentirá bien salir de mi equipamiento de hockey y regresar a algo que me hace sentir como una chica, incluso si es vistiendo ropa de chico.

ZzzzZzzzZ

Viajamos a casa en silencio, pero Sasuke parece nervioso. Se reajusta la gorra y frota sus manos una con la otra constantemente. Está volviéndome un poco loca.

—Estuviste asombrosa allá afuera —dice nuevamente.

Es obvio que hay algo que quiere decir.

—Ya dijiste eso.

Se retuerce de nuevo.

—Sasuke. Solo dilo. Me estás enloqueciendo.

Me froto un poco los nudillos. Después de golpear a Bitty y luego utilizar mis guantes de hockey, están irritados nuevamente. Expulsa una bocanada de aire.

—Así que… ¿Recuerdas qué me preguntaste quién soy?

Mis nervios están a flor de piel, con cuán extraña y tensa suena su voz.

—Sí…

—Mierda —Se frota el rostro— De acuerdo. Mi apellido no es Uchi. Es Sasuke Uchiha. Soy el miembro más joven de Taka. Soy el baterista y…

Río. Fuerte. Y luego nuestros ojos se encuentran, y los suyos están tan raros y serios que me hace reír más fuerte.

—Cállate. Tonterías.

Esa banda es ardiente. ¿Qué está tramando?

Toca su aro en el labio y observa. ¿Habla en serio?

—No. —Niego con la cabeza, la cual está comenzando a sentirse ligera, vaporosa y extraña con la posibilidad de quien es él— De ningún modo. Conozco esa banda.

No hay manera de que sea una estrella de rock.

No es posible.

Pero mientras lo pienso, me doy cuenta de que muchas cosas sobre él tienen sentido. Como siempre se esconde bajo esa gorra. El nombre. El modo irreal de tocar la batería. La niñera. El loco Deidara que se puso sonriente cuando llegamos, quien debería haberme llamado al enterarse. Tal vez la ansiedad con respecto a las multitudes es un problema serio. Creí que iba a enloquecer después de mi partido.

—¿Tu Iphone está aquí? —pregunta.

Señalo el bolsillo delantero de mi mochila, pero estoy empezando a tensarme como si él pudiera no estar mintiéndome. ¿Una estrella de rock estuvo viviendo junto a mí todo este tiempo?

Sasuke lo extrae y se desplaza por la pantalla un minuto.

—Mira.

Es el diseño del sello discográfico para Taka. Los cinco chicos. Es negro, blanco y un poco granuloso, pero madre mía.

Mierda.

—¿Qué demonios?

Digo, sé que ocultaba cosas, pero, "¿qué demonios?", mi corazón parece estar latiendo demasiado rápido en mi pecho, dificultándome el respirar y tragar. ¿Cómo acabé compartiendo un baño caliente y besando a un chico que es parte de una banda asombrosa y no saberlo?

—Un motivo de mi estancia aquí es para no revelar quién soy. Quiero que sepas, pero a la vez no, porque las personas agradables se ponen raras cuando descubren quien soy —Suena tan derrotado— Me miran diferente. Me tratan diferente. Yo no quiero…

Por lo general, nadie conoce quien es el baterista de una banda, pero cuando ellos son jóvenes —y ardientes— las personas lo notan. No puedo creer que no lo vi antes. Es decir, tal vez si pasara tanto tiempo en frente de la televisión o leyendo estúpidas revistas como algunas personas que conozco, lo habría reconocido. Estoy enloqueciendo. En serio. Pero de ninguna manera voy a dejarle ver eso.

—Espera. ¿Crees que no voy a fastidiarte solo porque eres un baterista de una banda? —Elevo una ceja— ¿Que no voy a exigir una revancha por tu victoria totalmente casual con la moto de nieve? ¿O comprobar tu trabajo en mi coche para asegurarme de que no arruinaste algo?

Me río, pero es un poco forzado porque me encuentro sentada en el camión con un baterista de una banda que conozco.

—¿Estás en realidad enojada, alterada, y tratas de ocultarlo?

Se quita la gorra y se pasa la mano por su cabello.

—No.

Sí. Completamente sí.

Suspira. Lo miro y parece nervioso. Molesto. Como si fuera algo muy importante para él.

—Respondiste muy rápido. Sé que odias cuando las personas te mienten… Mierda, esta es una situación tan jodida. No esperaba… —Se encoge, viéndose más serio de lo que lo he visto jamás— enamorarme de alguien aquí. Especialmente desde...

Niega con la cabeza.

Enamorarse de alguien.

Algo decididamente femenino revolotea en mi pecho. Me aclaro la garanta.

—Odio cuando las personas me mienten. Pero sabía que no me contabas todo. A eso no lo mantenías en secreto. Incluso me pediste que no hurgara, lo que es admitir que hay algo. No lo sé. Supongo que lo hace diferente. O al menos, quiero que se sienta diferente.

Aparco a Bitty en mi entrada. Estoy intentando no pensar en cuan totalmente frenética estoy, porque un baterista estrella de rock, Sasuke Uchiha, se encuentra en mi coche. Estoy vistiendo su ropa. Y dormimos juntos anoche.

Suspira.

—Hay más, Sakura.

Nada podría ser más impactante de lo que acaba de decirme, así que eso puede esperar. —Sígueme.

Por suerte el coche de mamá no está aquí.

—Necesito ocultarme por un tiempo.

Sasuke me sigue en silencio hacia mi habitación. Aseguro el pestillo detrás de nosotros esperando que mamá no regrese durante un tiempo.

Deslizo las manos alrededor de su cintura, y disfruto la sensación de calidez al tenerlo tan cerca. Intento no hacer una clase de chillido interior debido a quien es él. Sus dedos se deslizan sobre la parte posterior de sus pantalones. Los que yo estoy utilizando.

—Me gusta cómo te ves con mi ropa.

Le mordisqueo suavemente el labio inferior.

—También podría gustarte sin ellas… un poco.

Mueve la cabeza cuando intento besarlo.

—Saku, yo… mierda. Tengo un problema con…

—Enloqueces con grandes multitudes. —Me río entre dientes, sin embargo todavía estoy bastante tensa. Todo tiene sentido ahora: su reacción en mi partidos de hockey, porque no compartía, y por qué está aquí solo— Lo sé. Escoge un buen asiento si no te gusta la gente, pero no creas que eso te salvará de verme jugar. Hay píldoras para eso, y te quiero en mi próximo juego.

Lo codeo en el pecho y luego observo por un momento el lugar donde recién estuvo mi dedo, porque después de anoche, quiero otra oportunidad de estar tan cerca de él. Pero me estoy preguntando qué pasará cuando se marche. Cuando regrese a su vida real. O tal vez necesito solo estar pensando en el presente. Lo que quiero ahora. En cómo por fin soy la chica que le gusta lo suficiente a un chico y no solo para flirtear. Y no a cualquier chico. A Sasuke. El único que me entiende.

Abre la boca como si tuviera algo más que decir, así que sonrío, esperando que sonría. Es extraño verlo de este modo; tan inseguro. Me gustaría preguntarle más sobre ser famoso, tocar la batería, su banda, pero no quiero que sienta que voy a ponerme extraña con él por eso. Es obvio que esto le resulta vergonzoso. O incomodo o algo, lo que en cierto modo lo hace más dulce. Más lindo. Porque podría haber venido hasta aquí y haber sido un imbécil y exigido algo diferente o especial debido a quien es, pero trató de integrarse. O esconderse.

—¿Vendrás?

—Claro que iré. —Suspira nuevamente y toma una respiración profunda— Esa no es la única razón por la que yo…

Lo interrumpo.

—Más tarde. —O perderé mis nervios.

—Pero…

Agarro la parte inferior de su sudadera y la saco sobre mi cabeza, seguida rápidamente por la camiseta con la que dormí anoche. Eso me deja en mi sujetador negro y los pantalones que me prestó.

Sus dedos trazan el borde de mis pantalones, y luego se mueven arriba, toqueteando el borde inferior de mi sujetador, enviando a todo mi cuerpo a un frenesí de desear tener su peso sobre mí nuevamente.

En lugar de colapsar en el charco de baba que quiere mi cuerpo, extiendo las manos.

—De modo qué, ¿puedo sacar tu camisa o vas a dejarme ser la única medio desnuda? —pregunto.

—Um… —Sus dedos continúan toqueteando, y su mirada no ha dejado mi estómago— Lamento no haberte dicho sobre…

—Basta, Sasuke. Entiendo. No querías ser reconocido. ¿Podemos hablar después? No conozco el horario de mi madre, pero no está aquí ahora —No quiero que esté disculpándose por algo que en realidad es solo una parte de él— Esto no cambia quien eres para mí, ¿sí? Así que, ¿puedo sacar tu camisa o no?

Gime, pero desliza su camisa por encima de la cabeza.

Nuestros cuerpos se acercan al mismo tiempo que nuestras bocas. El calor de su piel en la mía hormiguea en su camino a través de mi cuerpo, avivando mi necesidad de estar más cerca, de tener más. Sus manos exploran en mi espalda cuando nos presiona juntos, y estoy igualándolo; presión por presión, caricia por caricia, beso por beso, tan lejos como podemos ir. Tropiezo hacia atrás mientras nos conduce lentamente hacia mi manta y mi montón de almohadas. Sin importar cuánto sienta de él, no es suficiente. En segundos, estoy en el piso mientras se cierne sobre mí, casi como yo quería. Se detiene y busca mi rostro, y luego su mirada se desliza sobre mi cuerpo, mirándome de la misma manera que Naruto mira a Hinata. Mi estómago se tensa con anticipación y la sensación de ser querida. Sus ojos viajan hasta los míos, y algo es diferente. Más lento. Como si quisiera que cada toque contara. Que cada momento contara. Se burla de mí con sus labios un par de veces antes de que envuelva mis brazos a su alrededor y lo atraiga hacia abajo… De modo que esta es la razón por la qué las personas dicen que ellos "se funden". Siempre me lo he preguntado. Como derretir cera de velas y mezclar colores; los más importante es que estamos juntos y besándonos, y apenas puedo distinguir dónde me detengo yo y dónde comienza él. Su peso está sobre mí nuevamente. Le quiero. Y no tiene nada que ver con quien es en el mundo. Tiene que ver con quien es aquí. El chico que reparte golpes, pero también los soporta, y no solo me aguanta, sino que parece gustarle.

Mis manos van de un lado a otro en sus costados, en su espalda, a través de sus hombros, en su cabello, y me estoy quedando sin sitios a los que tocar que no me conducirán a nuevo territorio. Rueda a un costado, llevándome con él, y me siento, jadeando en busca de aire. Estoy asustada, pero a la vez no. En general, no me siento en control de lo que quiere mi cuerpo, y eso es una primera vez para mí.

—Tu tatuaje. Lo siento —dice— Yo no…

—Mi tatuaje está bien. Solo quiero mirarte.

Me siento en mis rodillas y empujo suevamente su pecho. Le toma un momento relajarse lo suficiente para recostarse sobre su espalda del modo en que quiero.

—Es tan extraño. No te comportas como un chico famoso.

—Solo soy yo.

Continúo observando su pecho desnudo, abdominales y brazos, amando la novedad de todo y asombrada de no sentirme nerviosa o asustada. Es que creo que él quiere estar aquí. Quiere verme, tocarme y hacerme las mismas cosas que le hago a él. Mi cuerpo se calienta de nuevo, pero no es de la necesidad de sentirlo más cerca como lo era antes. Es por la cercanía y la confianza, y la manera en que me estoy enamorando de un chico que todavía estoy descubriendo.

Inhala profundamente.

—Esto requiere una gran cantidad de confianza.

—¿Gallina? —bromeo.

—Con miedo de ti —bromea también.

—Cierra los ojos. —Mi ritmo cardiaco está inundando mis oídos, y mi respiración todavía no es normal.

Me siento a su lado, donde se tiende en el piso y espero. Y espero. No parpadeo, no me muevo, solo miro hacía la oscuridad en la que me introduce, esperando que ceda.

—Joder —susurra, y lo hace.

Cierra los ojos, pero su cuerpo sigue tenso.

Quiero conocer todo sobre él. Paso mis dedos por su frente y los deslizo por su rostro. Toco sus pómulos y acaricio sus labios y su arete. En lugar de tensarse, se relaja. Las pocas fotos que he visto de él en revistas en cierto modo flotaron en mi cabeza, pero se sentían desconectadas del chico que yace frente a mí. Como si ese chico fuera una persona y Sasuke es alguien totalmente diferente. Comienzo a pensar en la chica que vino hasta aquí, y cuantas otras chicas quizá podrían haber estado, pero comienzo a sentirme nerviosa y cohibida, así que me concentro de nuevo en lo que está sucediendo ahora. Lo que sé sobre él. Quien es para mí.

Mi muslo está presionado contra su costado, y muevo los dedos hacia su cuello y por medio de su clavícula. Y a pesar de que no quiero, me impacta de nuevo; este es Sasuke Uchiha. Estoy tocando a Sasuke Uchiha. El chico que me deja ser real, y le gusto de todas formas. El chico que corrió el riesgo de la furia de mamá esta mañana, y pensó en conseguir mi crema y ropa para la escuela.

Paso cada mano por sus brazos y trazo todas las venas y formas, que hay muchas. Un muy agradable efecto secundario de tocar la batería. Sus palmas son lisas, y aprieta mi mano en el momento en que nuestros dedos se tocan. Abre los ojos y extiende los brazos hacia el costado, lo que me trae cerca. Nos besamos una vez antes de separarme.

—Todavía no. —Sonrío—. No he terminado.

—Quizás estaré demente para el momento en que termines.

La necesidad en sus ojos debería asustarme, pero no es así. Solo me hace sentir que tomé una decisión realmente acertada al venir aquí.

—Me parece bien.

Tomo asiento de nuevo y paso las manos sobre su pecho, debajo de la línea donde terminan sus pectorales y luego hacia su estómago definido. Las puntas de mis dedos se deslizan por el borde de su ropa interior, y se pasean de un lado a otro en el extremo de su cinturón, el cual se muestra arriba de sus vaqueros. Podría sentarme aquí y tocarlo de esta manera por horas.

—Sí, definitivamente me vuelve loco. —Se levanta y nos presiona juntos, mientras evita tocar mi tatuaje. Su calidez casi le da a mi cuerpo lo que necesita para tomar el control de nuevo, y frota sus labios contra los míos. Cuando no protesto, su beso es lento y profundo, una vez más haciéndome sentir como si estuviera explorando cada parte de mí— Momento en el que tú renuncias al control por un minuto. —Sus labios tocan los míos mientras habla.

Mi corazón comienza a latir con fuerza ante la idea.

—Yo…

Iba a decir no lo creo, pero la manera en que me está observando… Lo dejo llevar mis manos con las suyas y guiarme para tenderme junto a él. Cerca. Tocándonos. No puedo inhalar una respiración profunda con su pecho desnudo contra mí, pero me encanta. Me encanta que me haga esto, a mi cuerpo. Me encanta que quiera estar aquí. Que quiera tener este efecto en mí.

Nuestros ojos se encuentran bajo la luz tenue.

—Eres hermosa, Sakura.

Todo lo que puedo hacer es sonreí porque, por primera vez, me siento hermosa.

Sasuke se cierne, sosteniendo mis manos sobre mi cabeza y afirmándome debajo. ¿Qué tan lejos quiere ir? Mis músculos se tensan mientras me pregunto si puedo hacer eso. Si estoy lista.

—No creo que pueda ir tan…

—No llegaremos allí. —Me besa suavemente— No te apresuraré.

Estoy sintiendo demasiado al mismo tiempo, así que bromear se siente seguro.

—Sabes que podría alejarte ¿cierto? —Me impulso hacia arriba con mis brazos para que pueda sentir qué tan fuerte soy.

—Lo sé —Su rostro todavía es suave— Pero no lo harás.

De acuerdo. Confianza. Como dijo él. Puedo hacer esto.

Relajo mis brazos, cada nervio en mi cuerpo consiente que Sasuke Uchiha está cernido sobre mi cuerpo medio desnudo, y simplemente he perdido el control. Me permito cerrar mis ojos mientras sus labios rozan mi clavícula.

Esta es un montón de primeras veces para Sakura Haruno.