Disfruten de la nueva adaptación!
Ni la historia ni los personajes me pertenecen.
Capítulo 18
Sasuke.
—¡Este coche va a ser mi muerte!
El abuelo seca el sudor de su frente, dejando una gran estela de polvo. Ignoro el impulso de decírselo en caso de que necesite una broma después.
Meto la mano y aprieto uno de los tornillos que él acaba de atornillar.
—No me digas que te estás rindiendo, viejo. ¿No puedes con esto? Pensé que eras mejor. —Alzo una ceja, esperando el comentario sabelotodo que tenga.
—Y yo pensaba que sabías bien que no debías tratar de jugar conmigo, novato. Puedo ser viejo, pero eso solo significa que soy mejor. Tuve mucho más tiempo para perfeccionar mis habilidades que tú. Ten, voy a buscar un pañuelo y limpiarte la nariz.
Mueve la mano hacia mi cara, pero la aparto en broma. Una risa ruge desde lo más profundo de mi estómago y se libera. El abuelo es tan agradable. Él es diferente a cualquiera que haya conocido, pero no hay manera de que le diga eso.
—Tal vez deberías sentarte. No quiero que te canses conmigo. ¿Dónde está tu andador?
Me agarra, y le dejo que me dé un manotazo en la cabeza.
—¡Mocoso! ¡No tengo un andador!
Él en realidad me da un coscorrón (¿quién podría decir que iba a recibir un coscorrón de un viejo?), cuando una puerta se cierra de golpe.
—Abuelo, deja de golpear a Sasuke. —Levanto la vista para ver a Sakura con los brazos cruzados— ¿En serio? ¿No puedes soportarlo?
Salgo del agarre del abuelo.
—Le dejaba ganar. Creí que podrías molestarte un poco si lesiono a tu abuelo.
El abuelo se aclara la garganta.
—Nadie me dejaba hacer nada. Niños de estos días. No hay respeto. —Intenta ocultar su sonrisa mientras retrocede, pero luego su expresión se pone seria— Cinco minutos. —Se queja antes de dirigirse dentro.
—Pensé que nunca se iría.
Regreso con Sakura, y coloco las manos en su cintura hasta que hago un sándwich entre ella, el Corvette y yo.
—No tengo cinco minutos. Debo irme —dice mientras mis labios se deslizan por su cuello.
Me encanta la forma en que sabe. La forma en que huele. La forma en que se siente. Todavía no puedo creer que esté aquí con ella.
—¿Cuatro? —Muerdo su oreja.
—Seis, pero esa es mi última oferta.
Me río contra su piel.
No estoy seguro de que me haya reído esta cantidad en toda mi vida. En realidad, eso es una mentira. Mamá y yo tuvimos problemas, pero fuimos felices cuando estaba creciendo. Era feliz. Kakashi me preguntó una vez, cuando fue última vez que las cosas fueron fáciles para mí. No podrían haber sido en aquel entonces. Quiero decir, he tenido momentos difíciles de vez en cuando, como todos, pero creo que he sido feliz. Me gustaba montar mi motocicleta y la utilizaba para encontrarme con mi amigo Ryan, pero esas cosas son pocas y distantes entre sí. Cuando estoy drogado, me río mucho, pero eso no es lo mismo. Para nada.
Sakura vuelve la cabeza para que nuestros labios se conecten, y la beso.
Ahora no es el momento de pensar en esas cosas.
Deslizo la mano debajo de su sudadera con capucha. Sus manos se enredan en mi pelo, y le doy un beso profundo. Necesitando más... siempre más cuando se trata de ella. Pero tampoco quiero presionarla mucho ni demasiado rápido.
—Me gusta tu cabello. Odio ese estúpido gorro que usas —susurra contra mis labios.
—Yo también.
—Y tú aro del labio. —Finge mordisquearlo— Totalmente sexy.
Gimo, deseando que tuviéramos mucho más que seis minutos. Es una locura lo salvaje que me pone esta chica. Cuán diferente me siento cuando estoy con ella, pero también con todo últimamente. Trabajar en el carro, la moto de nieve. Todo eso.
La culpa trata de abrirse camino, pero la aparto.
—¿Eres realmente Sasuke Uchiha? —Es diferente la forma en que lo dice. No me siento como si fuera una fan, tratando de conseguir un pedazo de mí. Es solo curiosidad, sorpresa, y hace que la culpa trate de aparecer de nuevo. Le doy un asentimiento, y ella sacude la cabeza con una sonrisa— Es tan extraño.
—No es extraño.
La beso de nuevo. Y no es porque cuando estoy con ella siento como si solo se mostraran las partes buenas mías.
—¿Qué vas a hacer hoy?
Ella me aprieta más fuerte.
—Tus amigos van a recogerme en unas pocas horas. Creo que quieren llevarme a las montañas y ocultar mi cuerpo —Apartándome lo suficiente para que podamos vernos, le guiño, con las manos todavía en su cintura— Lo bueno es que puedo con ellos.
—¡Uf! No me lo recuerdes. Me molesta no poder ir. Mi madre me está volviendo loca. Maldita hipócrita.
Esa es una manera de traer la culpa de nuevo. No solo debido a que Sakura y su madre siguen peleadas —en parte por mi culpa— sino también porque todavía le estoy mintiendo. —Tal vez ella contrató a Naruto y Chomps para tratar de eliminarme. Apuesto a que se trata de eso. Asesinato por encargo. El baterista de Taka es asesinado en las montañas de Alaska por los admiradores de su novia y por orden de la mamá de la misma.
Su agarre se aprieta en mí, y no puedo evitar inclinarme y besarla de nuevo.
—Pensé que podrías con ellos.
—Puedo, pero entonces estarás enojada conmigo por golpear al chico amante.
—¡Uf! —Me empuja— Deja de llamarlo así.
El abuelo vuelve a entrar en la cochera. ¿Ya pasaron los cinco minutos?
—Sepárense, ustedes dos. Ya soy enemigo público número uno con tu madre, Sakura.
Sigo en estado de shock de que ella no nos haya echado. Que aún estoy aquí.
Sakura me rodea.
—No me hagas empezar con ella.
¿No es increíble? Estoy causando todo tipo de dramas familiares. Empiezo respirar un poco más rápido. Me tiemblan las manos.
—No te enojes con tu madre por mí, ¿de acuerdo?
Ella rueda los ojos y me besa rápidamente.
—Tengo que irme.
Quiero acercarla. Dejarla besar más y tocarla por todas partes, pero no lo hago.
—Nos vemos —digo y trato de alejarme, pero siento sus labios contra mi oreja.
—Sé que quizá no es muy importante para ti, pero ¿la forma en la que hablaste acerca de estar en la banda? ¿Cómo era natural, y que no te importaba que lo supiera? Significa mucho para mí. Gracias por ser honesto.
Un dolor agudo y punzante atraviesa mi pecho. No por ella, sin embargo, ¿por qué es esto? Esto es todo por mí. Mi mano sosteniendo el cuchillo.
Sasuke Uchiha ataca de nuevo.
El abuelo y yo nos quedamos en silencio durante la hora siguiente, mientras seguimos trabajando en el carro. No podemos entender por qué nos está dando tantos problemas, y se está añadiendo a mi estado de ánimo de mierda. Si tan solo pudiera hacer funcionar el Corvette, tal vez empezaría a merecer Sakura. Mi corazón ha estado latiendo demasiado rápido desde que se fue. Podría venirme bien uno de mis medicamentos de ansiedad, pero no puedo hacerme ir a Kakashi. Ya no más. Voy a dejar todo. Ya me siento como un hombre lamentable porque, bueno, porque supongo que soy uno, y eso solo lo hace peor.
Sin decir una palabra, el abuelo arroja su herramienta y se va a sentarse en una silla. Hemos estado trabajando juntos lo suficiente como para que él conozca mis estados de ánimo. Cuando no tengo ganas de hablar, el abuelo no habla. Cuando necesito reír, me fastidia. Y estoy bastante seguro de que él es el que habló con la madre de Sakura el otro día, porque hasta ahora, ella no nos ha echado. La mujer sin duda me quiere fuera de aquí. Me mira con odio cada vez que la veo.
—Voy a ir en trineo con Naruto, Neji y Chomps en un rato. Creo que ellos quieren probarme o algo así —Me encojo de hombros— Para asegurarse de que soy lo suficientemente bueno para Sakura o lo que sea.
Ni siquiera me sorprende contárselo. El abuelo es así de genial. Él tiene una habilidad para hacer que la gente cuente sus cosas y que se sientan bien. Algo así como Kakashi.
El abuelo sonríe, reclinándose en la silla. Cruza los brazos.
—Eh, son muy buenos chicos. Han estado por aquí desde siempre. Son buenos para Sakura, salvo Naruto, que le ha hecho daño. No era su intención, pero aun así me dan ganas de cortarle sus llantas.
Le extiendo mi puño y golpeo el del abuelo, tal como haría uno de los chicos de mi banda.
—Me gusta Naruto, pero no es el indicado para Saku. Ella no lo amaba. Solo creía que sí. Él estuvo allí para ella cuando perdimos a mi hijo. Y también, cuando la gente la molestaba por jugar en el equipo de hockey de los muchachos.
Los celos surgen en mi interior.
—Sí, pero él también eligió a otra chica sobre ella.
El abuelo rueda los ojos.
—Como dije, ellos no son una pareja. Lo qué está bien. No hay nada malo con eso.
Más silencio. Mi pierna está rebotando un poco, pero me siento más tranquilo que antes.
—Te gusta mucho, ¿verdad, hijo?
Sus palabras hacen que sea difícil mirarlo. Porque ella sí me gusta mucho, pero también sé que no debo. Siento los ojos del abuelo en mí y sé que es hora de afrontarlo.
—Sí. Ella es impresionante. Sin embargo no la merezco. No lo sabe todo. Aquí nadie sabe todo sobre mí.
Rebote, rebote, rebote. Con mis ojos, inspecciono el lugar como si pensara en robarlo o algo parecido.
—Entonces, ¿por qué no me lo dices?
La voz del abuelo es más suave de lo habitual.
¿Puedo hacer esto? ¿Puedo abrir la boca y decir las palabras? Es tan jodidamente difícil admitir lo que se halla en mi cabeza. Es diferente, saber algo y reconocerlo. El conocimiento es personal. Es fácil mentirte a ti mismo. O engañarte. ¿Admitirlo? Eso es poseerlo. Es hacerlo real. Se necesitan agallas para apoderarse de ello. No soy un adicto. Casi no me morí en casa ni me perdí en Tokio, si en realidad no abro la boca y largo las palabras.
Intento lo de la respiración profunda que aprendí. Me siento como un cobarde, y estoy cansado de ello. Y creo que si le podría decir a alguien, sería al abuelo. Mirándolo, me doy cuenta de que quizá es lo más parecido a un padre que he tenido. Que jamás tendré.
—Yo como que... ¿tengo un problema con las pastillas?
—Tú…
—No. Tengo un problema. —Me rasco la cabeza. Mi brazo. Toco mi arete del labio. Reboto la pierna. Nada de esto me hace olvidar lo que estoy haciendo. El postergarlo lo hace peor— Empecé después de que fui contratado. Las multitudes, como que me asustan. Es como si estuvieran tratando de meterse dentro de mí, así que tomo algo para relajarme. Entonces, me canso y necesito permanecer despierto, por lo que me tomo otra píldora para eso. Luego necesito ayuda para dormir, lo cual exige otra. Se siente bien, ¿sabes? Como si volara o... no sé... ¿fuera ligero? Comenzó a ser divertido. Comencé a tomar de diferentes tipos. ¿Sabes lo fácil que son de conseguir las píldoras?
Por primera vez desde que empecé con esta confesión, miro al abuelo.
—Quería robar algunas tuyas.
Sus ojos se arrugaron en los laterales. Él me da una inclinación de cabeza.
—Pero no lo hiciste, ¿verdad?
—No. Sin embargo traje aquí algunas escondidas. Las tomé todas. También tomé con mi amiga, Karin, que me visitó, y tengo doce en la cabaña, esperándome.
Es casi como si mis palabras salieran, pero regresan dentro de mí. Susurrando en mi cabeza para asegurarse de que quedan grabadas. Soy un adicto. En este momento, mi boca se siente seca. Mi corazón se vuelve loco de nuevo porque aún tengo pastillas. Podría tomarlas esta noche. O no a todas, pero sí unas pocas. Como por última vez, o lo que sea. Tomo algunas, vierto el resto y luego se acabará.
¡No!
—¿Quieres saber lo que pasó para que viniera aquí?
Una parte de mí cree que quiero decirle. Tal vez es un precalentamiento, porque sé que tengo que decirle a Sakura.
—Sí, quiero. —La voz del abuelo es aún más suave.
Más respiraciones. Más rebotes. Más palabras.
—Mi banda tenía un espectáculo y yo me volvía loco como siempre. Las multitudes... me afectan. Y luego, me persiguieron los paparazzi. Cuando llegué donde Karin, solo quería olvidar, ¿sabes? Tenía que olvidar, por lo que ella me dio muchas cosas... —Inhalo, exhalo, inhalo, exhalo— Ni siquiera sé todo lo que tomé. Eso es malo. Tiene que ser malo, ¿no? —No responde, pero no necesito que lo haga— También hubo mucho alcohol. Por lo general no soy un gran bebedor, pero esa noche tenía ganas.
Me muerdo la uña del pulgar.
—La habitación estaba bastante tranquila, pero todo se sentía fuerte en mi cabeza. Hubo baile, ¿creo? Sí, Karin bailaba y se reía. —Recuerdos fragmentos de esa noche. Bebiendo, girando, bailando, riendo, cayendo... No me había permitido pensar en ello— Es casi como si supiera que algo iba mal. Que era un desastre. Era como si mi cuerpo estuviera gritando y luchando contra sí mismo o algo así, pero no podía hacer nada al respecto.
Mis mejillas están mojadas. Mierda. Estoy llorando.
—Era como un fundido en negro, entraba y salía. Una parte de mí quería reírse con ella, creo, porque me tropecé y no podía levantarme, y sabía que debía ser divertido, pero a la vez no lo era. —Ahora estoy hablando más rápido, ya que necesito sacarlo. Es como si fuera un veneno dentro de mí, supurando, y la única manera de deshacerme de él es dándome prisa y sacando las palabras— Karin se cayó a mi lado. Creo que nos hallábamos en el piso de su habitación. Ni siquiera puedo recordar, pero sé que mi cuerpo necesitaba sacarlo. No estaba consciente, pero a la vez sí. Como si mi cerebro funcionara, pero el resto de mí no. Sabía Karin me giró... y me golpeaba en la espalda. Y... eso es todo. Lo siguiente que supe es que me encontraba en el hospital. Casi me ahogué —Sacudo la cabeza— Ellos tuvieron que bombear mi estómago. Mi madre... Dios, creo que la destrocé. Ella ha pasado por mucho con mi padre, y luego yo también la destrocé.
Me seco los ojos, deseando atreverme a mirar al abuelo. Mi pierna continúa rebotando.
Inhalo, exhalo, inhalo, exhalo. Trato de concentrarme en mi respiración.
—Mamá y mi mánager me hicieron venir aquí. No he hecho nada indebido desde que se fue Karin. Es como si jodidamente lo odiara. Odio las pastillas en mi bolso, pero también las amo. Quiero botarlas, pero no puedo obligarme a hacerlo —Cuando por fin miro al abuelo, sus ojos lucen húmedos— ¿Eso cuenta para algo? Es decir, sé que sigo jodido, pero ¿el hecho de que no quiero ser así? ¿Tiene importancia?
Pone la mano en mi hombro, y aprieta.
—Sí importa, hijo. Importa.
Me permito asimilar sus palabras. Escuchar cómo me llama hijo. Eso también es importante.
Dejo escapar un suspiro tembloroso.
—¿Cómo le digo? Tengo que decirle. —Se quiebra mi voz.
—Tal como me lo dijiste. Puedes hacerlo, hijo. Estoy muy orgulloso de ti.
Se siente bien y mal al mismo tiempo. Se siente tan bien por ella que me diga que está orgulloso, pero es como si aún no hubiera hecho nada. Esto no es suficiente para ser mi "cosa" de la que hablaba Kakashi.
—Pero me obligaron a venir aquí. No lo hice porque quise. Y no estuve completamente limpio.
—Un paso a la vez. ¿Puedo tenerlas? ¿Las pastillas en tu bolso?
¡No!
Inhalo, exhalo, inhalo, exhalo.
—¿Puedes tomarlas mientras estoy fuera? Mi maleta se halla en el armario. Hay una ranura en la parte posterior. Están ahí.
Asiente.
—Un paso a la vez.
Puedo hacer eso, pienso. Algo del peso cae de mis hombros.
—Voy a decirle mañana después del partido. Yo quiero... —Me aclaro la garganta— No sé... tal vez ese es mi primer paso para merecerla. Y... la rehabilitación. Voy a hablar con Kakashi sobre la rehabilitación —Son mis palabras, pero me cuesta creer que las dije. Hace dos meses, nunca me hubiera imaginado esto, pero lo necesito. Lo necesito por mí, así puedo cuidar de mamá y por todos los que son importantes en mi vida— No quiero estar jodido nunca más... Es hora de que esté mejor. Que trate de ser feliz como dice Kakashi.
El abuelo pone su mano en mi hombro.
—Lo estás haciendo bien, hijo. Vamos a salir de esto juntos. Voy a estar ahí en cada paso del camino.
Me acerco al abuelo y lo abrazo, deseando saber cómo decirle gracias. Que lo necesito. Que ha sido como un padre para mí, pero más porque él eligió estar aquí. La forma en que me devuelve el abrazo me demuestra que ya lo sabe.
Hay un fuerte ruido de un camión desde el exterior. El abuelo y yo nos separamos y me limpio la cara otra vez. El abuelo le da otro apretón a mi brazo antes de alejarse. Llego a la puerta de la cochera cuando él dice:
—No lo arruines, novato. —Hay risa en su voz.
—Tienes la frente sucia, viejo. Tal vez soy el que debe limpiarte.
El abuelo se ríe.
—Como he dicho, no hay respeto. Tienes suerte de que te ame.
Sus palabras me congelan. Tengo suerte. Trato de decirle que yo también lo amo, pero no puedo, así que digo:
—Gracias. Y vamos a trabajar en el coche de nuevo pronto, ¿no?
—Sí.
Me da un pequeño saludo con la mano antes de que yo corra a reunirme con los chicos.
ZzzzZzzzZ
Conducimos por, como, cuarenta y cinco minutos. Empiezo a preguntarme si estos chicos realmente quieren encontrar un lugar para esconder mi cuerpo. No va a ser lindo tener que patearles el culo a los amigos de Sakura, pero voy a hacerlo.
Están escuchando Cyclops, a quienes aborrezco. Siento el impulso de decirles lo idiotas que son los de esa banda, pero recuerdo que no debo conocer a gente famosa. Mi cabeza es un desastre después de hablar con el abuelo —mejor— pero aun así sigo jodido. Si éste trineo es tan bueno como dicen, estoy ansioso por salir y hacerlo. Ojalá despeje mi mente de todo. Alaska es buena para eso, lo estoy notando. Cuando me siento un poco ansioso, siempre hay un modo loco para olvidarlo.
Por fin, Naruto estaciona el camión. Subimos bastante, por lo que si no estuviera bastante oscuro, tal vez podría ver todo el valle desde aquí. Este cerro se ve mucho más grande que cualquier lugar en el que he imaginado para que la gente se deslice en trineo. Se parece más a un acantilado. Cuando pienso en trineos, me imagino películas de navidad y los niños de ocho años.
—Te va a encantar esta mierda.
Chomps se frota las manos. Todos salimos y empiezan a lanzarme el equipo. Me demoro un minuto para ponerme todas las cosas que uso para la moto de nieve. Incluso un casco. Este debe ser un trineo duro. Naruto coge el trineo, Neji va justo detrás de él. Son estos trineos de plástico rojos y gruesos con crestas en la parte trasera, y cojines de goma para sentarse. Tuvimos veinte minutos de caminata hasta el lugar que vamos a usar para bajar.
Naruto me sonríe.
—¿Primero los novatos?
Esto es una prueba. Tal vez debo respetarlos por ello, y creo que lo hago, pero también me muero de ganas de patearles el culo.
—¿Por qué? ¿Tienes miedo?
Chomps ríe y abotona su abrigo hasta arriba.
—Parece que eres el único que tiene miedo.
No lo creo. Lanzo mi trineo al suelo y lo sostengo con mi pie. No hay árboles aquí arriba, pero puedo verlos abajo. Si el trineo va muy lejos, voy a tener algunos problemas para esquivarlos.
—La primera vez, voy solo. La segunda, corremos.
No escucho si responden, porque me siento y salgo. Mi primer pensamiento es: mierda, tenían razón. Es una locura. Me agarro mientras me inclino, esperando que me ayude a tomar la curva. Se siente como si fuera a millones de kilómetros por hora. Casi como si estuviera en la moto de nieve, pero es aún más intenso, ya que parece como si volara por la montaña.
Golpeo un bache y mierda, realmente voy por el aire.
—¡Siii! — grito.
Es increíble.
Me alegra tanto que tuvieran gafas de protección y esas cosas. Tan deprisa. Cuando aparece otra curva, nuevamente me inclino. Estoy llegando al fondo. Mi trineo choca con otro bache y va más alto que la última vez. Cuando vuelvo a tocar la tierra, pierdo el control y caigo, rodando lejos del trineo. Mi cuerpo se detiene a unos seis metros de donde me caí.
Acostado en la nieve, miro hacia el cielo. Mi pecho sube y baja un poco más brusco de lo debido, y no puedo recuperar el aliento. Al estar aquí en la nieve congelada, solo puedo pensar en lo increíble que es este tipo de adrenalina natural. Mucho mejor que cualquier tipo de drogas. Lo que le dije al abuelo antes es lo correcto. Este es el tipo de cosa que quiero que me haga sentir bien, no las pastillas.
Voy a hablar con Kakashi. Iré a rehabilitación.
