Capítulo 2

Donnie y Mikey miraban hacia la fría puerta de metal. Se podía escuchar gente al otro lado.

Los animales lucían descuidados y maltratados. Como si les pegaran y lastimaran a menudo.

-Donnie ¿Dónde estamos?- Susurró Mikey.

-Parece un laboratorio de pruebas.- susurró también.

-Pero ¿Cómo fue que llegamos aquí?-

-No lo sé.- Se quedó pensando un momento. –Escucha, de seguro nos tienen como esos animales. Creen que solo somos un par de animales más. No saben que podemos pensar o hablar. Tienes que mantenerte callado y no decir nada.-

Mikey lo miraba confundido pero al mismo tiempo dándole la razón.

-Si dices una sola palabra, nos pondrías en grave peligro a ambos y a los demas.- susurró Donnie.

De repente se escuchó la enorme puerta abrir. Un hombre de aspecto militar entró en la habitación. Al verlos sonrió maliciosamente.

-Ya despertaron las tortugas gigantes.- Dijo.

Un hombre con bata blanca también entró y los miró. Ambas tortugas los miraban confusos.

-Mira como nos miran con tanta inocencia.- Dijo el hombre militar. –No saben que les espera.- Se burlaba.

Splinter estaba sentado silenciosamente en la sala. No se notaba pero estaba preocupado. Ya estaba amaneciendo y sus hijos no habían llegado. De repente escuchó sus pasos. Levantó la mirada pero solo vio a tres de sus cinco hijos.

-¿Dónde están sus otros hermanos?- Preguntó preocupado. Todos tenían la mirada baja. Guardaban silencio. -¿Dónde están?- Volvió a insistir. Leo levantó su rostro y con un gesto de dolor movió su cabeza de lado a lado, en símbolo de no.

Splinter cambió su rostro de preocupación por uno de pánico.

-¿Cómo fue que pasó?- Preguntó Splinter con la voz temblorosa.

-El metro…- Fue lo único que Leonardo pudo decir.

-Ellos saltaron detrás de nosotros y… - Dijo Vennus hasta que no aguantó más y comenzó a llorar.

Splinter bajó sus orejas de rata, serró los ojos y guardó silencio. De repente de su boca Salió un grito de desesperación. Calló al suelo de rodillas y comenzó a llorar en voz alta. Le dolía demasiado su pérdida. Sabía que siempre sus hijos corrían ese riesgo cada vez que salían a sus misiones. Sin embargo no estaba listo para algo así. Prefería solo tratar de dejarlo pasar por alto aun cuando la pérdida de Miwa le punzaba el alma.

Las otras tres tortugas se pusieron junto a él. No podían evitar llorar al ver a su padre tan destrozado. Al tiempo de llorar y lamentarse, Splinter calmó su llanto, alzó su mirada y poniéndole una mano en el hombro a Leo le dijo:

-Cuando caiga la noche, buscarán sus cuerpos. Por ahora descansen.-

-Hai sensei.- Respondió el líder.

-Sensei…- Interrumpió Raph. -¿qué vamos a hacer ahora?-

-Necesito estar solo, por favor guarden silencio.- Fue lo que respondió. Se levantó y se fue al dojo a meditar.

Donatello y Michelangelo estaban en silencio sentados uno junto al otro, recostados a la pared. Ambos estaban sumidos en sus pensamientos. ¿Cómo llegaron ahí? ¿Qué pasó en las vías del metro? ¿Dónde están los demás?

De repente la gran puerta de metal. El hombre militar entró junto a seis personas más. Todos vestidos con batas blancas. Se dirigieron a la jaula donde estaban las tortugas. El hombre militar abrió el gran candado y entró a la jaula con una gruesa cuerda en la mano.

-¿A cuál de las tortugas gigantes voy a llevarme primero?- preguntó maliciosamente. Con la mirada escogió a Mikey. –Esta, la menuda.- Señalando a la tortuga de ojos celestes. Desenrolló la cuerda y dio unos pasos hacia ellos. Ambos se arrinconaron a la pared. No debían luchar o se darían cuenta que no eran solo unos animales de gran tamaño. Aun cuando las posibles pruebas que les practicarían indicaran su inteligencia motora e intelectual.

De un solo lanzamiento, enrolló la cuerda en el cuello de Mikey. Lo jaló fuertemente haciendo que callera en el suelo. Trató de ponerse de rodillas pero el tipo volvió a jalar la cuerda. Volvió a caer. La cuerda cortaba un poco su respiración y comenzó a marearse. Donnie solo lo miraba asustado. ¿Qué le iban a hacer a su hermano?

-No va a caminar, amárrenlo y llevémoslo arrastrado.- Ordenó el hombre. Empujó a la tortuga asta fuera de la jaula y serró. Allí comenzaron a atar de pies y manos a Mikey.

Donatello se acercó de rodillas a los barrotes. Miraba con enojo lo que le hacían a su hermano.

Comenzaron a llevarse a Mikey arrastrado por el duro suelo. Mikey trató de forcejear pero no podía moverse.

Donnie solo se quedó mirando hasta que la puerta se serró. Estaba muy intranquilo.

-Vamos chicos. Vengan rápido.- Susurró con angustia. Realmente esperaba que sus otros hermanos llegaran y los rescataran.

Llevaron a Mikey hasta una sala con todo tipo de instrumentos médicos y otros más que nunca había visto antes. Lo subieron a la mesa metálica y lo ataron a ella. No podía no mover ni un musculo. Él comenzó a forcejear con más determinación. Ahora sí estaba asustado. El militar lo tomó fuertemente del rostro y le dirigió la mirada.

-No lo hagas más difícil. O te enterarás quien es Hunter.-

Mikey aun así forcejeó pero comenzaron a acercarse para los experimentos.

Le sacaron unas placas para ver cómo era por dentro. Luego le introdujeron una manguera con una cámara por la nariz hasta el estómago para averiguar de qué se alimentaba.

-No ha comido nada por lo menos en doce horas. – Decía un científico.

-Tiene muchos rasgos humanos.- Decía otro.

Hunter miraba todo desde cerca.

-¿Entonces no es un simple animal?-

-Es un ser mutante. Es tortuga pero al mismo tiempo un humano.- Le respondió uno de los científicos.

-Vera, tiene dientes iguales a los de un ser humano, los órganos están colocados como los de un ser humano y su silueta anatómica es muy parecida a la de un humano, solo que con caparazón. Además de que suponemos que puede ser capaz de caminar erguido. Pero habría que averiguarlo con una tomografía axial.-

-Eso puede esperar. Quiero saber qué tan duro es su caparazón.- Respondió Hunter.

-Sí señor.-

Tomaron una cierra eléctrica quirúrgica y comenzaron a acercarse a Mikey. Este se sacudía y forcejeaba con todas sus fuerzas. Realmente estaba aterrado y quería escapar. Las correas que lo ataban a la mesa eran demasiado fuertes. No pudo liberarse. La sierra comenzó a enterrarse en su plastrón. El dolor se comenzó a sentir pero la joven tortuga aguantaba en silencio. Así fue hasta que la sierra tocó la piel al otro lado del plastrón. Un grito de dolor se pudo escuchar en todo el laboratorio.

Leonardo no había podido dormir nada. Solo estaba sentado en su cama en silencio. Hasta que de repente le pareció escuchar a su hermano más pequeño gritar de dolor.

-¿Mikey?-

Notas de la autora:

Las tortugas ninja no pertenecen, son de Nickelodeon.

Hunter es un personaje que yo introduje. Es un hombre militar sin piedad. Es el que dirige las operaciones de ese lugar. Al ser exsoldado, tiene ese instinto salvaje de lastimar a otros.

Espero que les haya gustado el capítulo, aunque se me hiso un poco largo. No olviden dejar sus comentarios.