Capitulo 3

Leonardo se levantó rápidamente y abrió la puerta para asegurarse que no era algo afuera. Todo estaba en silencio. De seguro sus otros hermanos dormían. Había sido una noche muy agotadora y llena de caos.

Trató de volver a poner atención a su pensamiento pero no lo logró. La confusión lo consumía. ¿Realmente había escuchado a Mikey? ¿No sería solamente producto de la imaginación cansada que le estaba jugando una broma?

-Leo…- Apareció una voz desde otra puerta. Era su hermana menor, Vennus. Leonardo volteó a ver a la joven.

Parecía cansada, sin la bandana puesta en su cara ni el cinturón y su pelo corto y verde muy oscuro estaba despeinado y descuidado.

-Leo ¿Tú también tuviste una pesadilla?-

-No pude dormir. ¿Y tú?-

-Soñé con Mikey. Lo lastimaban un gran grupo de personas y…- Se quedó en silencio con un nudo en la garganta.

-¿Lo escuchaste gritar?- Preguntó Leo tomándola de los hombros para que dirigiera la mirada hacia él. Ella solo hiso un gesto de afirmación con los ojos húmedos.

Leo se apartó y le dio la espalda. Tenía muchas ganas de llorar pero, esta vez no era de tristeza, sino de emoción.

-¿Qué sucede?- Le preguntó Vee. Él la miró con un gesto de esperanza. -¿Qué pasa?-

-Es que… creo que… pueden estar… ¡Vivos!- Le dijo con una sonrisa.

-Pero ¿Qué estás diciendo? ¿Estás seguro?-

-¡Sí! Yo también creí escucharlo.-

Vee comenzó a sonreír pero, de repente se le borró la sonrisa.

-Leo, yo creo que es solo nuestra imaginación y una gran coincidencia.-

-No. No lo creo.- Se detuvo a pensar. –De seguro el Sensei también lo escuchó. Debe de estar meditando.-

Ambos se fueron al dojo a ver al veterano ninja. Estaba sentado meditando. Tenía barias velas encendidas en rededor. Ambos hermanos se miraron uno al otro, no deberían de interrumpirlo, estaba muy concentrado.

-Hijos…- dijo la rata sin voltearse.

Ambos se sorprendieron por el repentino llamado de su padre.

-Vayan y busquen a sus hermanos. Solo tengan mucho cuidado, todavía es de día.-

En ese momento entro Raphael.

-¿Y qué estamos esperando? ¡Vámonos ya!- Ya se sabía que estaba escuchando desde afuera.

Donnie esperaba con ansiedad. Algo malo habían hecho a su hermano. Había podido oír el grito de dolor de Mikey. Ya hacia veinte minutos de eso. Estaba preocupado.

La enorme puerta metálica se abrió. En una plataforma traían a la tortuga. No se movía pero sí respiraba. Hunter se acercó a la jaula y le dio un latigazo con una soga para que la otra enorme tortuga se apartara. Donnie se arrastró hacia la pared. No era tonto, sabía qué quería el hombre militar.

Abrieron la jaula y metieron la plataforma. Hunter empujó a Mikey con la pierna. Rodó y calló al suelo severamente boca abajo. El militar sacó la plataforma y serró la jaula.

Cuando todos salieron, Donnie se acercó a Mikey. Lo volteó con cuidado porque no sabía qué le había hacho. Podía tener lesiones que le lastimara dependiendo de cómo lo moviera.

Estaba como inconsciente, tenía una venda en medio del plastrón, los tobillos y muñecas hinchadas y muy lastimadas y de la nariz se le asomaba una herida causada por los tubos y mangueras que le habían metido por ahí.

-Mikey, Mikey.- Susurró Donnie.

La tortuga herida abrió los ojos y lo miró. Sonrió levemente y volvió a cerrar los ojos pero sí estaba consiente. Tosió un poco y se trató de mover pero el dolor se lo impidió.

Donnie comenzó a quitar la venda para ver qué le habían hecho a su hermano. Cuando la levantó encontró una horrible herida abierta y profunda. La sangre comenzó a asomar de inmediato. Donatello reaccionó y de inmediato volvió a presionar la venda contra la herida.

-Mikey. ¿Te duele mucho?- Le preguntó.

-Ahora estoy bien.- le respondió con voz ronca. –Aquí estoy con tigo.-

-Tranquilo. Solo descansa.- Le dijo.

Mikey se logró mover hasta recostar su cabeza sobre las piernas de Donnie. De forma protectora, Donatello lo abrazó con cuidado y lo acomodó mejor para que estuviera más cómodo.

Leonardo, Raphael y Vennus recorrían las cercanías de las vías del tren por separado. Tal vez habían sobrevivido y se refugiaron cerca. Ninguno había tenido éxito. Estaban cansados y ya era tarde.

Leo recorría uno de los túneles. Cuando entró un mensaje a su t-phone. Era de Raph. Decía: No hay nada, vamos a casa. Leonardo le respondió con un ok.

Ya iba a irse para el sitio donde habían quedado de reunirse los tres cuando algo le llamó la atención. Algo brilló entre la oscuridad del suelo. Se agachó y juntó el misterioso objeto. Era una escama. Leo la reconoció de inmediato, pertenecía a Karai. Pero ¿Qué hacía una escama de Karai en ese sitio?