Capítulo 4
Los tres hermanos llegaron a casa uno detrás del otro. Estaban exhaustos, no habían dormido bien. No era para menos.
Vee, que venía en frente, se quedó quieta como estatua al entrar en la sala. Eso hiso que los demás alzaran la mirada y vieran a April junto a Splinter con cara de terror y desanimo indescriptible. El hombre le acababa de contar el terrible suceso.
Ella corrió hacia las tortugas en un llanto. Se aferró de Vee en un abrazo. La joven Kunoichi le devolvió el gesto. Raph le acariciaba la cabeza tratando de calmar las lágrimas y tristeza de la humana.
-Creemos que están vivos.- Dijo Raph. –Solo que no sabemos en donde.-
-Andábamos buscándolos pero… no los encontramos.- Respondió Vee.
April la miró con esperanza.
-¿Los puedo ayudar en algo?- Preguntó.
-Claro que nos puedes ayudar.- Interrumpió Splinter. –Solo que ahora están cansados. Deben dormir un poco.-
-No. No vamos a dormir hasta que los encontremos.- Dijo Raph.
-Para encontrarlos con más rapidez y eficacia, deben de estar descansados.- Dijo Splinter.
-Pero sensei…- Interrumpió Vee. – No puedo dormir, simplemente no puedo.-
-Tienen que intentarlo. Así lo que van a hacer es enfermar. No van a poder buscar a sus hermanos así.-
-Pero ellos están afuera…- Comenzó a reclamar Raphael.
-No te preocupes.- Interrumpió April. – Yo los buscaré con la computadora. Revisando las cámaras de la ciudad. Pudieron haber salido a la superficie.-
Solo así se quedaron un poco calmados.
Leonardo estaba como ausente. No había dicho ni una sola palabra. Abrió su mano y en ella se encontraba la escama que había encontrado. Eso lo estaba desconcertando. ¿Tendría algo que ver con la desaparición de sus hermanos?
Mikey descansaba sobre el regazo de Donnie. Todo estaba oscuro. Solo una luz débil de una bombilla se hacía presente.
-Donnie…- Murmuró Mikey.
-¿Qué sucede? ¿Te duele mucho? ¿Te sientes mal?- susurró.
-Tengo sed. –
Donnie sintió un alivio. Al parecer no le dolía tanto la herida. Pero ¿de donde iba a sacar agua para su hermanito? Ciertamente él tenía hambre y sed también. Hacía mucho que comía algo y la debilidad ya se podía sentir. Mikey necesitaba en serio el alimento. Tenía una herida que sanar y estaba más débil que él.
Los demás animales tenían un recipiente vacío. Al parecer aguantaban mucha hambre y sed. No los alimentaban bien. Era lógico de esa gente despiadada. No les importaba mucho si sufrían sus víctimas o no.
-No puedo darte agua. – Dijo Donnie con tristeza. – Solo aguanta y se fuerte por favor. –
April entró en la habitación de Donnie para buscar su computadora. Todo estaba ordenado, la cama recogida, habían muchos libros con contenidos muy variados y otras cosas tecnológicas que no sabía cuál era su función.
Recordó los millones de veces que la tortuga le explicaba cómo funcionaban numerosos aparatos y le mostraba cada cosa que inventaba. La gran mayoría de cosas asombrosas. Un nudo en la garganta se formó. Como extrañaba a su amigo. Ojala que estuviera bien.
Cuando salió de sus pensamientos, con los ojos enmohecidos, fue hasta donde estaba la computadora y la recogió. Tenía trabajo que hacer. Debía apresurarse. Entre más rápido comenzara más rápido los encontrarían.
Karai estaba entrenando a solas en la guarida del pie. De repente un fuerte dolor de cabeza la atacó. La hiso caer al suelo. Comenzó a vomitar mientras sentía que se iba a desmayar. De su boca salió un horrendo gusano grande de color tornasol. Con asco y repudio, aplastó el insecto y se levantó. Se sentía mejor.
¿Qué hacía allí? ¿Qué le había hecho destructor? ¿Cuánto tiempo había pasado? ¿Por qué no recordaba nada?
Lo último que recordaba era que estaba en el laboratorio de Baxter Stockman, que le habían amarrado a una mesa y entonces fue cuando le pusieron un gusano en la cara…
Se estremeció cuando recordó eso. Habían dicho que eran para controlar la mente. Quién sabe qué cosas le había obligado a hacer Destructor.
Buscó la salida. No quería estar con ahora su enemigo que le engañó tantos años. Iba saliendo cuando en una de las paredes del dojo vio las bandanas de color morado y naranja que pertenecían a dos de las tortugas, a los hijos de Hamato Yoshi, su padre.
Notas de la autora:
Las tortugas no me pertenecen (a excepción de Vee), son de nickelodeon.
En este caso Karai no recuerda nada así que está muy sorprendida del hallazgo que tuvo.
Espero que les haya gustado el capítulo. No olviden dejar sus reviws.
