Capitulo 5

Karai Salió del dojo algo aturdida y confusa. Miró nuevamente desde afuera las bandanas colgadas de la pared. Necesitaba asegurarse de lo que había visto.

-Fascinante ¿Verdad?- Preguntó una voz masculina detrás de ella. Volteó y miró a Cara de Pez. –Las tortugas deben de estar destrozadas.-

Karai decidió seguirle la corriente. Si se daba cuenta que ya no estaba bajo el control de Destructor, la atraparía en ese lugar, del cual quería huir.

-Sí. Es genial.- respondió la muchacha.

-El maestro Destructor está planeando un segundo ataque a las tortugas. Espero que te estés preparando. Solo va a confiar en ti para destruirlas de una vez.-

-¿Él sabe dónde están?-

-Él no, pero tú ya demostraste que los puedes encontrar fácilmente.-

¿Demostrar? ¿Acaso ella fue la que le hiso eso a las dos tortugas faltantes? Sin duda sí. Estaba bajo el control de Destructor. Ella misma pudo ser la que acabó con los dueños de las bandanas de la pared. Lo peor, no recordaba nada.

-Tengo que entrenar.- Dijo la joven y se volvió a meter al dojo. Esta vez escapó por el techo para que nadie la viera irse.

Una vez afuera corrió por los tejados. La madrugada estaba oscura. Perfecta para esconderse.

Leonardo solo había podido dormir una hora. Miró hacia el lado de la cama. Había una foto de él y sus hermanos en la mesita. Deben de estar heridos y con frio, pensó. ¿Y karai? ¿Tiene algo que ver con ellos?

Se levantó decidido a ir a buscarla y responder su duda. Y ¿Quién sabe? Tal vez pueda encontrar definitivamente el paradero de sus hermanos perdidos. No había tiempo que perder.

Cuando salió de su habitación, todo estaba en silencio. Al parecer sus hermanos estaban descansando. Mejor era ir solo. No quería que enfermaran a causa de sueño. Además, la escama que había encontrado era secreto. Solo él sabía. Mejor era seguir manteniéndolo en secreto.

Abril estaba dormida sobre la computadora. El sueño la había vencido. No se dio cuenta de la salida de Leonardo.

Leo corría por los tejados hasta que se asomó en uno de los más altos edificios. Comenzó a escuchar con suma atención cualquier sonido que hubiese.

-Sé que estás ahí.- dijo de repente. –Ven y habla con migo.-

Efectivamente, Karai lo estaba escuchando muy cerca pero no sabía si responder o no.

-Solo quiero hablar. Mis hermanos están perdidos. Tal vez tú sepas algo.-

-¿Cómo sabías donde estaba?-

-Te vi desde hace unas cuadras.- respondió volteando hacia donde estaba ella.

-Yo no sé nada.-

-Por favor. Splinter está devastado. Encontré una escama tuya cerca de donde desaparecieron.-

-Solo sé que…- se quedó en silencio. Como si decidiera decirlo o no.-Sé que sus bandanas están colgadas en la pared del dojo del clan del pie.-

Leonardo sintió fuego por dentro. Su cara cambió a un aspecto desencajado y triste. Miró a Karai con confusión y suplica.

-¿Y ellos?- dijo con voz entrecortada.

-No lo sé. Yo no puedo recordar nada. Destructor me atrapó y me puso bajo sus órdenes contra mi voluntad. Lo hiso con un gusano que… metió en mi cabeza.- dijo con asco y repudio. –Luego desperté en el dojo del pie. Yo solo vi las bandanas, no sé nada más.-

Leonardo miró al suelo, sin palabras. Muchas cosas pasaban por su mente. Pero la confusión y la desesperanza reinaban.

-Los voy a ayudar. Lo prometo. – interrumpió la muchacha. –Ellos no saben que ya no estoy bajo su control. Voy a regresar y averiguar dónde están.-

-Lo más seguro es que estén muertos.- Respondió Leo, apenas saliéndole la voz.

-Aún que sea a saber qué pasó con ellos.- dijo Karai tomándole del hombro. Él no respondió nada.

Era mejor irse ahora. Dejó a la tortuga de azul y se fue recorriendo los tejados de regreso a la guarida del pie.

Leo golpeó furiosamente una pila de madera que había allí. Luego se rompió a llorar. Si habían sobrevivido al tren, no lo lograrían con Destructor.

Karai venía entrando por la misma parte por la que había salido. Cuando fue sorprendida por Destructor.

-Te estaba buscando.-

-Maestro yo, salí a tomar aire.- dijo sutilmente.

-¿A si? Pero yo no te ordené que salieras.-

Karai comenzó a caminar hacia atrás nerviosamente. Se disponía a escapar por donde había entrado. Pero por los nervios, no se percató que cara de Pez y Razar estaban detrás de ella. La atraparon sin dificultad y la llevaron al laboratorio de Baxter mosca para reimplantarle el gusano.

Notas de la autora:

Perdón por terminar el capítulo ahí pero si no lo hacía se haría muy largo. No se preocupen trataré de subir capitulo cada semana o cada quince días a más tardar.

Las tortugas ninja no me pertenecen; le pertenecen a Nickelodeon (a excepción de Vee)

Este capítulo se torna un poco aburrido, pero ya van a ver como los otros se vuelven más emocionantes. Espero sus reviws.