Creciendo

Tal y como Isabella Marieh McCarthy y la supuesta abogada la Lic. Black dijeron, todo salió a pedir de boca. Durante los días siguientes fue la locura para aquellos tres hombres, cada uno con sus respectivas empresas y sus respectivos deberes.

Aunque todo fue un poco hermético debido al poderío en comunicaciones de Jasper y su tajante; mi vida personal y la de mis socios, es y siempre seguirá siendo privada. Nadie se atrevió a contradecirlo, a pesar de que otras televisoras y empresas de comunicación internacionales trataron de lograr alguna entrevista o datos sobre lo respectivo a los acuerdos, fusiones y compras que realizaron estos hombres, todo estaba completamente protegido por la Lic. Black, nadie pudo investigar nada, nadie pudo obtener mas información que la que ellos mismos daban. Como socios mayoritarios de la empresa de comunicaciones más grande en todo Europa y Asia, con Jasper como socio de la CNN eran intocables.

La idea de las vacaciones de Isabella con Rosalie y Alice, se ve que fueron cuidadosamente planeadas por la primera, por que aunque Rosalie estuvo en la clínica de fertilidad y Alice logro grandes enlaces para su pequeño negocio de diseño durante todo el tiempo que pasaron en Paris, las dos en realidad sin darse cuenta fueron resguardadas en ese otro continente para evitar que las atacasen o alterasen con cosas de los negocios de sus esposos. Nadie pudo localizarlas para entrevistas o sofocarlas con preguntas sobre las actividades empresariales de sus respectivos esposos.

Un mes después de haberse ido de vacaciones ambas regresaron muy sonrientes y se fueron a un hotel de lujo a celebrar las nuevas noticias y platicar entre amigos. La invitación fue hecha a nombre de la Lic. Black para 6 personas, esa pequeña sabia que había noticias que dar, por eso aparto la mejor mesa para ellos en el increíble The Carlyle, A Rosewood Hotel, después de un excelente show de cabaret, disfrutaron de música en vivo, fue entonces cuando ya en la estancia Jasper, Alice, Emmett, Rosalie y Edward se empezaron a preguntar si realmente era una reservación para 6 o solo para 5.

En el intermedio, entre el show de jazz en vivo y los pianistas, ella llego.

- Buenas noches, tengan todos ustedes. Me disculpo por la tardanza.

La sorpresa fue general sin duda, pero mientras Rosalie y Alice que ya la conocían desde hace más de un mes y ellos que jamás la habían visto, se quedaron pasmados con aquella señorita increíble. Visiblemente a la perfección maquillada detrás de esos lentes que le daban un aire sofisticación e inteligencia tanto abstracta como concreta, había una persona que en todo caso no aparentaba bajo ninguna circunstancia ser un posible menor de edad.

De cabello castaño claro que le caía hasta las caderas, con un cuerpo voluptuoso pero delgado, muy bien proporcionado en sus caderas y busto, una sonrisa perfecta y de una estatura de al menos 1.70 mts para nada se pensaban aquellos incrédulos que fuera la pequeña Isabella de 13 años que ellos esperaban.

- Bella, cariño. Que gusto nos da volver a verte, aunque debo admitir que te vez muy distinta en tu papel de la Lic. Black, tenias razón no aparentas para nada tu edad, mi niña.

- Gracias Rose, la verdad es que para mi es de gran ayuda no aparentar mi edad pero hoy no se trata de mi sino de ti, estoy ansiosa por escuchar todo sobre ustedes.

- Hola, bells. Justo nos estábamos preguntando por ti, ya pensábamos que no llegabas.

- No, Alice. Lo prometido es deuda y quede en venir con ustedes el día de hoy, por cierto, tal y como me lo pidieron me he establecido ya en un lugar, en cuanto tenga dirección y todo se las enviare para que puedan visitarme cuando gusten.

- Caballeros, no saludan a la dama.

Los caballeros seguían sin moverse en completa indecisión en sus adentros, si bien sus esposas no sabían del todo los por menores que Isabella llevo a cabo por ellos, si sabían que ella tenia mucho que ver. Ellos jamás se imaginaron que fuera la misma mujer que ellos no alcanzaban a creer parecía una mujer hecha y derecha, cuando a ciencia cierta esperaban a una niña. A pesar de los rasgos femeninos y casi esculturales como pensaba en ese momento Edward, la verdad es que si la miraba uno con mas detenimiento si era una niña aparentando ser mas grande y era mas imposible para el creer que fuera ella quien hackeara su cuenta y su vida.

- Claro, claro… hija mía, un gusto conocerte por fin, me da mucho gusto que este par de hermosas mujeres te convencieran de venir a conocernos al fin. Es un verdadero placer y un gusto.

- Desde luego sobrinita de mi corazón, sin duda es un asombro para mi verte de ahí mi falta de palabra, pero en verdad es un honor conocerte después de este largo mes de tratar de poner una cara de niña a tu rostro en mi mente, pero veo que me he equivocado eres toda una mujercita.

Todos la abrazaron y alabaron como grandes amigos, todos la vitorearon por su gran esplendor y conocimiento, todos, todos menos Edward que solo la seguía con la mirada sin saber a ciencia cierta que decir y completamente anonadado por es niña de corta edad pero belleza incomparable.

- Edward, por Dios cierra la boca y saluda a mi niñota.

- Ehhh

- Hola, Sr. Cullen.

Isabella le ofreció su mano aun a sabiendas que era posible que no se la aceptara, ella sabia que las rivalidades entre hackers eran a muerte pero pensó que en compañía de sus amigos no se portaría grosero o maleducado, empezaba a pensar que se había equivocado. Sin embargo, Isabella también noto que las cámaras no le hacían justicia a su masculinidad, era notablemente mas guapo en persona, ese cabellos de tonos dorados y rojizos le daban un aspecto increíble con esos ojos de un verde casi turquesa que lo hacían ver enigmático e intrigante. Lo cierto era que le había dicho feo por coraje, pero de feo no tenia ni un pelo, con un cuerpo esbelto y bien tonificado, que en ese traje de color gris lo hacían ver sencillamente estupendo.

Empezaba a darse por vencida y a retirar su mano, cuando el la agarro a toda prisa haciendo que Isabella soltara un pequeño pero muy femenino grito de sorpresa. O al menos, eso quería que ella creyeran, por que en realidad su reacción no fue por el repentino actuar de el, sino por la sensación de jubilo y excitación que recorrieron repentinamente por su cuerpo en la forma de un escalofrió que le enchino la piel de todo el cuerpo.

- Buenas noches, Lic. Black.

- Buenas noches, Sr. Cullen.

Se midieron con la mirada, era como si esos dos individuos se estuvieran declarando la guerra con los ojos, sin embargo, ninguno de los dos lograba entender exactamente que tipo de guerra se estaba zanjeando entre aquellos ojos verdes y los ojos ámbar de ella.

Todos en aquella mesa, notaron como la atmosfera cambio, Rosalie y Alice entendieron exactamente lo que estaba pasando y con solo una mirada se lo comunicaron: "Estos dos, un día serán una gran pareja". Ambas asintieron en silencio. En cambio Jasper y Emmett, no entendían por que se miraban como si se odiaran pero también como si se conocieran de toda la vida, así que decidieron intervenir.

- Suelta ya a mi pequeña Edward, la miras como si quisieras ponerla en una sartén, freírla y después comértela.

- Si Edward, por favor ya olvida lo de computadora, ella te podría ayudar a mejorar tu sistema de seguridad y tu la miras como si fuera un extraterrestre.

- Más bien parece un ángel…

Todos se quedaron callados mirándolo como si estuviera loco, mientras Isabella se sonrojaba profundamente y trataba de zafar su mano del agarre de Edward.

- Ehhh, bueno gracias, Sr. Cullen.

- Edward, dime Edward, pequeña hermosura y si la verdad es que me tienes sorprendido, aunque no quiero ponerte en una sartén como dice el tonto de tu padre postizo.

- Ehhh, bueno yoo, si gracias Sr. Cu… digo Edward.

En su vida, en su vida a Isabella le habían faltado las palabras, sin embargo en ese momento sintió como sus mejillas se coloreaban del tono mas profundo que pudiera ella alguna vez producir y sintió como le albergaba una profunda seguridad no ser dejada ni a sol ni a sombra por esa hombre.

- Bueno, tíos, mama, papa, ehh, Edward, espero que les gustara el espectáculo fue preparado especialmente para ustedes y les tengo una sorpresa, el chef internacional Mario Rasstegui nos atenderá personalmente a partir de este momento y les ha preparado una especialidad a cada uno de ustedes solo al observarlos desde que entraron al hotel.

- A nosotras no nos engañas, hoy también estamos por ti en este lugar niña, hoy es tu cumpleaños.

- Ehhh bueno si, solo que como no llevo aparentando casi nunca mi edad casi nunca los celebro.

- Pero de hoy en adelante Bella los celebraremos, hoy en tu cumpleaños 14 y el primero con nosotros te tenemos también regalos.

- ¿Los tenemos? Pero Rose, no me dijiste nada,,, ahhh protesto yo también hubiese querido comprarle algo.

- Si cariño, me hubiera gustado comprarle algo a mi sobrina, ahora solo espero que aquello que eligieras tu me guste a mi también.

- Bueno dado que yo no tengo cariño hasta ahorita, te puedo decir preciosa que necesito tu dirección para mandarte el obsequio adecuado.

- Ehhh, bueno yo les agradezco pero no es necesario, ehhh yoo..

Isabella apenada por la circunstancia y antes de que se pararan a abrazarla y se sintiera mas mortificada, levanto la mano y en ese instante fueron llevados distintos platillos especialmente para la mesa, todos los demás comensales los miraban con admiración pensando en cuanto les saldría esa atención tan privilegiada en un lugar tan exclusivo. El desfile de platillos suculentos de entradas, ensaladas, platos fuertes entre carnes y mariscos, paso delante de ellos por al menos media hora. En el postre, fue el momento de la rabieta de niña de Isabella, momento en el que a pesar de su apariencia todos notaron su edad.

- Ahhh no,,, no, no y no, yo no quiero eso. Vaya y dígale al chef, que me niego comer ese pastel, yo no quiero pastel, yo quiero…

- Signorina, aquí tiene usted, mi querida y adorada bambina…

Isabella volteo hacia la voz que le llamaba, era el chef en persona llevando por el mismo el plato con el único postre que ella adoraba, el cheesecake de café. Isabella se paro súbitamente y se aventó a los brazos de aquel hombre que parecía conocerla de años, no pudo menos que dejar el plato precariamente en los brazos del mesero a su lado y levantarla por los aires, haciéndola girar, plantándole un gran eso en cada mejilla y en la frente.

- ohh bella signorina, sei solo come ricordo, che scalda il cuore e l'anima di vederti oggi

- ohh mio caro amico, lo sai che anch'io sono felice di vederti

- E 'un onore per me tu sei qui e, naturalmente, ricordate che si mangia solo un dessert, non lo dimenticherò mai, mi mostra ai tuoi amici

- sai tutto quello che devo fare per uscire da lì, io ti presento i miei genitori adottivi e dei miei zii

Todos miraban estupefactos a aquella niña hablando un perfecto italiano, pero lo que los caballeron no sabían, solo Rosalie y Alice es que ella dominaba varios idiomas a la perfección, tal como el francés, el alemán y el portugués, como lo descubrieron en sus vacaciones por el continente europeo.

- Ohh discúlpenme, les presento al chef Mario Rastegui, gran amigo mío y bueno casi un hermano para mi. Cariño, te presento a Emmett y Rosalie McCarthy mis padres adoptivos y mis casi tíos por amistad, Jasper y Alice Whitlock, así como Edward Cullen.

- Es un honor conocerlos y servirles, espero les haya gustado la comida, pido una disculpa en nombre de la piccola, jamás come otra cosa que no sea cheescake de café como postre, pero bueno te tengo una sorpresa pequeña.

De la nada y de todas partes salieron distintos malabaristas y personajes circenses que le hacían distintos actos a Isabella y le entregaban pequeños ramilletes de todas las flores inimaginables en tonos tan espectaculares que parecían arcoíris en sus manos.

- Bueno piccola, hermosura de mis ojos. Deseo que hayas tenido un lindo cumpleaños y te gustara tu sorpresa, yo me retiro entiendo el protocolo de tu vida, te amo y sabes que siempre puedes contar conmigo y sabes donde encontrarme. Un gusto conocerlos a todos ustedes, Sr. McCarthy, tiene usted una gran corazón y una alma cristalina y hermosa, cuídela. Con su permiso.

Edward no lograba entender por que le hervia la sangre al ver al chefsete ese abrazando a Isabella, tampoco lograba del todo comprender esa sensación de posesividad que sentía hacia ella y estaba utilizando todo su autocontrol para no aventársele encima al presumido ese, todos alabaron la comida, se presentaron y conversaron mientras le acercaban una silla al chef y comía el postre que Isabella había rechazado mientras ella degustaba el mencionado cheesecake y veía el espectáculo. En algún momento el chef se retiro de la mesa, no sin antes darle un papel a Isabella con su dirección en New York y sus números privados.

Era la hora de la plática tranquila y las noticias.

- Bueno hija, jamás dejaras de sorprenderme.

- Lo siento, no sabia que se tomaría la molestia de hacer esto por mi. El es el único fami… bueno el es mi gran amigo desde niña.

- Pequeña sabes que puedes confiar en nosotros.

- Si lo se tio Jasper, pero no es el momento. Por cierto es momento de las noticias, dado que mi cumpleaños ya se festejo, yo tengo un regalo o bueno dos, pero para poder darlo necesito que un par de personitas por aquí, suelten la sopa.

Las aludidas bajo la intensa mirada de todos ahí en la mesa se vieron una a la otra en una conversación interior para soltar de repente un grito que hizo brincar a más de uno.

- Estamos embarazadooos.

Los respectivos padres se pararon y abrazaron a sus esposas, Jasper brincaba de júbilo, mientras Emmett se le escurrieron algunas lagrimitas de emoción y felicidad. El desatinado ahí era Edward que de repente sintió una punzada de envidia a mismo tiempo que una gran felicidad, miro a Isabella con la misma cara de entre felicidad y envidia. Ella volteo súbitamente justo cuando el se acercaba para susurrarle a su oído, rosando sus labios sin intención, sin embargo siguió su dirección a su oído diciéndole a ella la frase mas importante que había escuchado alguna vez en su vida: "Un día pequeña hermosura, serás una gran mujer por dentro y por fuera, ese día serás mama, tendrás a los bebes mas hermosos del planeta y me harías el hombre mas feliz y orgulloso si el honor de ser el padre de tus hijos, me lo concedieras a mi."

Isabella que aun continuaba en shock por lo escuchado, continuaba los dedos aun en los labios por ese des intencionado beso, pero que sintió como el mas profundo debido aunque sin el saberlo era su primer beso.

Sus miradas se cruzaron nuevamente, en la de ella había esperanza de un futuro, en la de el, la certeza de asegurarle que ya era suya. Edward que había actuado precipitadamente no se encontraba para nada arrepentido, mas bien aseguro su promesa y voluntad, tomando la mano de Bella de sus labios y llevándola a los suyos, su primer contacto fue un beso fuerte y seguro en las yemas de sus dedos pero el contacto entre ambos les hizo sentir un hambre de querer mucho mas a ambos, Edward actuó metiendo tres de sus dedos en su boca chupando y dejándolos húmedos, tibios y temblorosos, igual como se encontraba toda ella.

Ella se sentía como en una nube y el la hizo regresar a sentir ese escalofrió cuando regreso su mano a su boca, ella dio un tímido a su dedos aun temblando, pero lo que hizo a continuación hizo que la masculinidad de Edward reaccionara inmediatamente, ella metió sus dedos a su boca saboreando sus dedos, pero mas que nada saboreándolo a el, confirmando la promesa implícita en ese acto, ella era suya y el no le permitirá a ella olvidarlo nunca.

Alguien se aclaro fuertemente la garganta en ese momento, no era más que Emmett al ver a aquellos dos tan ensimismados entre ellos que ni siquiera habían escuchado que les hablaban. Edward e Isabella salieron de su burbuja entre maravillados y atontados, se dirigieron hacia ellos, abrazaron a las mujeres embarazadas, hubo felicitaciones, promesas, besos y abrazos.

- Black. 2 minutos, están aquí.

Todos voltearon inmediatamente hacia aquel que había hablado tan secamente pero sin lugar a discusión. Todos lo reconocían, era inseparable a Bella e inconfundiblemente ella tenia completa confianza en el. El joven ya no se retiro y espera por ella pacientemente pero intranquilo.

- Bueno esto es un poco apresurado, hora de los regalos.

Jacob le entrego en ese momento un gran paquete que acomodo a su costado e Isabella apresuradamente abrió.

- Para ti papa, te he traído un recorrido privado para ti y toda nuestra familia aquí presente por el museo de autos. Para ti mama, aquí tienes el tratamiento completo de todo tu embarazo por la mejor clínica de la mujer aquí en New York y todo lo del parto ha sido arreglado, ellos te darán los detalles. Para ti tío, que un pajarito me dijo que te gustaban los yates y la música country, arregle todo para que todos ustedes tengan un fin de semana completo en un yate de mi pertenencia en el muelle con un concierto privado, aquí encontraran todos los detalles. Para ti tía, te aviso que no olvidare que etas embarazada ehhh, pero te concerté una entrevista con la editora en jefe de Vogue para la siguiente semana, esta muy interesada en la línea de otoño que sacaste. Para ti Edward, tengo esto, te he traído mi mejor juguetito y necesito tu opinión, cuídala es la hermanita gemela de mi bb.

Todos miraban maravillados como les iba entregando uno por uno sus regalos, mientras los examinaban y le daban las gracias, ella continuo hablando un mas presurosamente.

- Bueno estaremos en contacto, me tengo que retirar. Como ustedes saben me buscan y no puedo pertenecer en un lugar publico por mucho tiempo, los quiero a todos y les agradezco poder permitirme estar en sus vidas. Por ultimo, les tengo esto. Tienen una reservación de habitación para ustedes, tres en total con un día de spa y relajación para todos ustedes, aquí mismo en el hotel. Me retiro, que sigan pasando una gran velada.

Uno por uno, se acerco a ellos dándoles un beso y un abrazo. En el momento que fue el turno de Edward, el la abrazo y la pego completamente a su cuerpo diciéndole al oído: confía en mi amor, tal vez yo puedo ayudarte. Ella se disponía a darle un beso en la mejilla después de sus palabras pero súbitamente Edward volteo su cara y le planto un beso en los labios. El beso fue súbito y casto pero los dejo a ambos mareados. Sus miradas no se separaron hasta que de nuevo aquel carraspeo sonó nuevamente.

- Han entrado en el hotel Bella y pidieron llaves de tu cuarto del cuarto de Cullen, hay que irnos, yaaa.

No se dijo mas, no pudo terminar de despedirse, dar o pedir alguna explicación, solo le dio una segunda llave a Edward, corrió detrás de Jacob que la jalaba del brazo y se perdía entre las mesas a lo lejos, dejando a todos en la mesa desconcertados, preocupados y un tanto asustados. Pasaron unos minutos mas en silencio mirándose los unos a los otros hasta que el sonido de un mensaje en el celular que le dio a Edward sonó con un mensaje.

n Lamento como salí, lo siento en realidad pero era necesario Edward. Discúlpame con todos, diles por favor que estoy bien, logre salir del hotel sin ningún contratiempo y ya me encuentro en camino al aeropuerto.

n Hacia donde vas Bella, no puedo quedarme así, quiero hablar, quiero verte otra vez.

n No podrá ser por el momento, por que pueden tratar de contactar conmigo a través de ustedes, algún día lo entenderás. Edward, la otra llave que te di era de la habitación que había pedio para mí, deje mis cosas ahí, te agradecería las guardaras por mí. Hasta pronto. Te mandare la dirección cuando la tenga pero por favor, solo es para ustedes.

n Yo te quiero proteger, yo te puedo ayudar, permítemelo por favor.

n Ya me has ayudado hoy, me diste esperanza de un futuro. Me has ayudando tanto como no puedes imaginarte. Adiós.

Conversación de Bella en italiano.

- Ohh, pequeña dama hermosa, eres tal y como te recuerdo, me alegra el corazón y el alma verte hoy

- Ohh, mi amigo querido, tu sabes que a mi también me alegra mucho verte

- es un honor para mi que estés aquí y claro que recuerdo que tu solo comes un postre, jamás lo olvidaría, me presentas a tus amigos

- tu sabes todo lo que tuve que hacer para salir de ahí, te presentare a mis padres adoptivos y míos tíos