Hola Chicas/os ¿Cuánto tiempo sin escribirles? Realmente espero que estén muy bien de antemano quisiera pedirles una disculpa por el atraso, no me encontraba bien de hecho aun sigo en reposo me han hecho varios exámenes médicos, ya me duelen mis bracitos me han inyectado demasiadoooooo ufff, cambiando de tema, ya les traje su cap. increíble que sea mi quinto capítulo… buehh, quiero dedicarle este capítulo a una persona especial y genial que ha sido mi fan desde el principio TRY TO FOLLOW ME, cometí el garrafal error de no nombrarla en mi devolución de firmas, realmente espero que me perdone, no fue mi intención, fue culpa del dengue

Sin más les dejo: Malos Entendidos


Digimon no me Pertenece


Capítulo V

-Señor Hiroaki ...

—¿Cuántas veces… —el hizo una pausa para tomar aliento— te he dicho que me llames papa o Hiroaki?

—Yo…

—No es mucho pedir, ¿no crees? —dijo Yamato con voz controlada que disimulaba una rabia que no quería que su padre descubriese.

Élla nunca se había sentido cómoda llamando «papá» a su suegro, y ahora se sentía más incómoda. Pero no podía negarle un ruego tan sencillo.

—Lo siento, papá, pero quiero quedarme contigo.

—Necesitas descansar - interrumpió su suegro

—Necesito estar contigo – insistió la chica

—No discutas con él, está enfermo —dijo Yamato.

—Lo sé. Pero también sé que ésta es una forma de conseguir lo que quieres tú —lo acusó Mimi.

El mayor se rió débilmente, sus ojos castaños brillaron con fatiga.

—Esta es mi nuera. La horma del zapato de mi hijo.

Mimi hizo un esfuerzo por sonreír a pesar de que las palabras de su suegro la habían herido, porque supuestamente Yamato la acusaba de no ser una mujer adecuada para él.

—Por favor, ¿no me dejarás quedarme contigo? —rogó Mimi a su suegro.

—Hay cosas que debemos hablar mi hijo y yo. Por si acaso. Y más tarde no descansaré si estoy preocupado porque no has descansado.

—No hables como si te fueras a morir, por favor.

—Todos debemos enfrentarnos a la muerte, tarde o temprano.

—Pero yo quiero que sea más tarde. Takeru dice que te pondrás bien. Y los médicos también lo dicen.

El se encogió de hombros débilmente.

—La cirugía tiene un alto porcentaje de éxito, pero siempre hay un riesgo. Será como Dios quiera que sea.

—No creo que sea tu hora- contesto la joven derramando algunas lagrimas

—Yo tampoco, cara, pero sería un descuido por mi parte no arreglar cuestiones de último momento con mi heredero.

Mimi miró a Yamato. Este le devolvió la mirada. En otros tiempos, cuando sus miradas se encontraban, ella veía en sus ojos el reconocimiento del lugar que ella ocupaba en la vida de él. Pero ahora no había nada.

—Ve a casa y descansa. Me harás un favor —dijo su suegros con tono arrogante y de autoridad a pesar de su fragilidad.

—Me marcharé —dijo ella. Llevaba toda una vida aprendiendo a ser diplomática, y a prometer cosas sin hacerlo. Se marcharía, pero sólo de la habitación del hospital.

—Bien – Hizo un gesto solemne

Mimi se inclinó y lo besó en ambas mejillas.

—Que te mejores, papá. Por el bien de todos.

—Haré todo lo posible.

—Estoy segura de que lo harás —se dirigió a Yamato y agregó—: Te veré luego.

Y abandonó la habitación.

Mimi se marchó a la sala de espera donde sabía que estaban los demás, y animó a Takeru y a Hikari a marcharse.

Luego, se acomodó en un sofá. Quería estar cerca de Hiroaki por si la situación empeoraba.

Se acurrucó en el sofá y miró la televisión de reojo.

Se despertó con el sonido de voces. Yamato, y Natsuko la mama de su esposo estaban hablando en voz baja como si intentasen no despertarla.

Mimi se incorporó. Una chaqueta que le habían puesto como manta cayó de sus hombros. La fragancia de Yamato y la tibieza de su cuerpo la envolvió, consolándola. El debía de haberla encontrado allí y debía de haberla tapado.

Yamato se giró para mirarla. —No te has marchado a la Casa.

—Yo no he dicho que lo haría. – contesto encogiéndose los hombros- Señora natsuko ¿Cómo esta?- haciendo una reverencia

Mimi, estoy muy bien ¿y tu?- contesto su suegra sonriente

—Has dicho que te marcharías.- interrumpio Yamato acercándose a su esposa lentamente

—Y lo he hecho. Me he marchado de la habitación del hospital- dijo la joven con simpleza

—Pero no del hospital- afirmo el

—No.

—¿Por qué?- pregunto el solemne

-Yo quería estar aquí en caso de que algo pasó.

—Sabes que papá y yo creímos que te marcharías con Takeru.

Ella se encogió de hombros.

—No soy responsable de las suposiciones de dos hombres arrogantes que piensan que los demás tienen que hacer lo que dicen ellos.

Natsuko es sonrió.

—Así se habla, Mimi. No dejes que este hijo mío crea que te domina totalmente.

—No hay posibilidad ninguna de eso —dijo él.

Mimi sabía que Yamato estaba diciendo más de lo que decía.

—Me alegro de oírlo. Te pareces demasiado a tu padre. Te crees que controlas el mundo que te rodea. La vida no funciona así, como habrá aprendido Hiroaki por primera vez en su vida, quizás.

—Es más que consciente de ello, créeme —dijo Yamato.

—¿Y tú, hijo mío?

—Conténtate con saber que ambos sabemos el poco valor que tiene nuestro deseo.

Natsuko lo miró, preocupada.

—Lo siento, Yamato. Los momentos como éstos son difíciles. Pero Hiroaki se pondrá bien. Créelo.

—Espero que tengas razón.

—Siempre tengo razón, lo que pasa es que los hombres de esta familia son un poco lentos en comprenderlo a veces.

Mimi se rió mientras Yamato sonreía pícaramente. No iba a herir a su madre discutiendo con ella.

Quisiera ver a Hiroaki-Dijo Natsuko.

—Sí, por supuesto —respondió Yamato—. Ahora está durmiendo, pero es posible que se vuelva a despertar. Se alegrará de verte al lado de su cama.

—Me quedare con el entonces- Respondió sonrojándose levemente

—En ese caso, acompañaré a mi esposa a nuestra casa. Parece que es la única forma de que Mimi vuelva a descansar —dijo Yamato.

—¿Cuándo será la operación? —preguntó Mimi.

—Dentro de cinco horas.

—Quiero estar aquí.

—Entonces volverás conmigo y descansarás un poco- dijo el joven empresario clavando sus fríos ojos color zafiro en ella esa mirada le dolio profundamente

—No necesito que me digas lo que tengo que hacer - respondió un poco abrumada la joven y aguantando las ganas de llorar

Se puso de pie y la chaqueta se cayó al suelo.

—Toma —le dijo a Yamato después de recogerla.

Al sentir el contacto de su mano se echó atrás y se chocó con el sofá.

—Mimi, ¿estás bien, cariño? —preguntó Natsuko, preocupada.

—Sí. Sólo estoy cansada —dijo, reprimiendo las lágrimas—. Esperaré en el coche.

Y sin tener en cuenta la etiqueta por primera vez en su vida de adulta, se marchó sin decir adiós a nadie.


Mimi estaba en silencio al lado de Yamato en el coche que iba hacia la casa.

Yamato había tenido que convencer a Natsuko de que ésta no siguiera a Mimi cuando se había marchado. Su madre estaba preocupada por ella. Él había sospechado que su estado no tenía que ver solamente con la situación de su padre.

Había intentado disimular su rabia con ella por el bien de su padre.

Natsuko e Hiroaki adoraban a Mimi y él sabía que sufrirían al saber que habría un divorcio. Ella no querría hacerles daño, porque también los adoraba, pero se lo habría tenido que pensar antes de involucrarse en una relación con otro hombre.

Yamato aspiró la fragancia de su chaqueta. Olía a ella, y eso lo excitaba. Habría extendido su mano y la habría estrechado en sus brazos… Pero eso era imposible en aquellas circunstancias. Aun si ella no le hubiera pedido el divorcio y confirmado sus peores sospechas. Él no se regodeaba en demostraciones públicas de afecto.

Pero ver que a su hermano menor no le importaba que lo vieran demostrándole cariño a su esposa le hacía sentir una punzada en su corazón.

Y estaba casi seguro de que aquello había impactado también a Mimi. Si no hubiera sido por las revelaciones suyas de la noche anterior, habría jurado que ella se había sentido herida por que él no actuase así con ella. La había observado mirar a su hermano y a la esposa de este con interés en los últimos dos meses.

¿Había ido en busca de un hombre que fuera más afectuoso que él? El pensamiento hería su ego y su seguridad. Pero, ¿podía un hombre que tenía que ocultar su relación con ella darle demostraciones de afecto en público?

Porque la relación que ella tenía con ese hombre era secreta.

Se había pasado el tiempo del vuelo repasando el último año, tratando de ver qué podía haber pasado. Y no había llegado a ninguna conclusión.

Pero debía dejar de torturarse. Dejaría el tema en manos de un detective. Y luego se enfrentaría a los resultados como un hombre.

Como se había enfrentado a la posibilidad de la muerte de su padre, sin quejarse, sin rechazar aceptar lo que semejante hecho significaría para su vida. Le habían enseñado desde que era niño a tratar las cuestiones desde la perspectiva de heredero de la empresa. Él tenía más responsabilidad que su hermano y eso afectaba a todos los aspectos de su vida, incluido su matrimonio.

Él siempre había sabido que el seria el encargado del grupo Ishida. Había aceptado ese deber y todo lo que implicaba en cada momento de su vida. Nunca se había rebelado contra lo que su lugar en el orden dinástico había dictado. No había habido necesidad de hacerle promesas a su padre de que las satisfaría en caso de que ocurriese lo peor y no sobreviviera a la cirugía.

Ambos hombres tanto su abuelo como su padre tenían confianza en que Yamato era adecuado para el papel. El había crecido sabiendo lo que significaba ser heredero. Era tan simple como la analogía de un príncipe destinado a ser rey.

No obstante habían hablado de asuntos políticos, como su padre le había dicho a Mimi, circunstancias familiares y asuntos personales.

Su padre le había revelado algunas cosas que le habían sorprendido, pero nada le había chocado más que saber que todavía estaba muy enamorado de su Madre. ¿entonces para que Manchar la dinastia con un divorcio?

Su padre era duro como una coraza el sabia que no le había demostrado sus sentimientos a su madre y esto la había herido, pero él se había convencido de que no podía hacer nada para mitigar aquello.

Los sentimientos en su interior habían crecido hasta que se había sentido desesperado por encontrar un modo de negarlos.

Finalmente, en un estado de confusa tristeza, tanto por lo que había perdido como por el estado de su matrimonio, su padre había traicionado su promesa de fidelidad. Natsuko se había enterado, y si bien ella había estado decidida a sufrir de amor no correspondido, se había negado a tolerar la infidelidad


Cuando llegaron a su casa, Mimi salió del coche y caminó junto a Yamato, casi sin mirarlo. Eso le molestó a él. Ella todavía era su esposa, aunque no quisiera serlo.

Cuando entraron, él le dijo:—Deberías haber venido con Takeru e Hikari.

—No quería —dijo ella con aquella voz que aun entonces afectaba su libido.

¡Maldita sea! Ella era todo lo que él quería en una mujer… excepto que era infiel. Pero, ¿había sido infiel? Sabia que las fotografías se daban de que hablar pero podría ser una reunión entre amigos ¿no? Pensar que ella se entregaba a otro Aquella idea lo enceguecía.

—Me he dado cuenta.

—Quería estar allí si pasaba algo —contestó ella mientras se quitaba los zapatos y caminaba a través de la sala con las medias puestas.

Ella seguía sin mirarlo, y eso le irritaba a él cada vez más.

—Era igual que estuvieras presente o no.

—Eso no es lo que dijiste en Nueva York.

—Estaba enfadado.- comento un poco cansado el rubio

—Y lo estás pagando conmigo, lo noté.- dijo sin mas Mimi.

—No me gusta la idea de que duermas en un sofá en la sala de espera. Estabas tan dormida, que ni te diste cuenta de que había entrado yo en la habitación.

Ella se había acurrucado envuelta en su chaqueta susurrando su nombre…

¿Cómo era posible que hiciera eso si deseaba a otro hombre?, pensó Yamato.

Estaban en el dormitorio en aquel momento, y ella buscó el camisón en un armario. —El servicio de seguridad estaba de guardia todo el tiempo —dijo ella.

Él se había quitado la corbata y se quitó la chaqueta, que aún conservaba la fragancia de su esposa.

No comprendía por qué él la deseaba más que nunca en aquel momento. Debería sentir rechazo a tocarla, pero tal vez quisiera poseerla y dejar sellado que ella era suya de algún modo.—Esa no es la cuestión.

—No tiene sentido discutir sobre ello ahora —comentó Mimi, yendo al cuarto de baño—. Lo hecho, hecho está.

¿Se suponía que era así como ella veía su relación con él? —Acordamos que nos presentaríamos como una pareja unida frente a la gente.

—Sí, pero eso no quiere decir que vaya a hacer todo lo que me digas como un perrito.- ella aun seguía sin mirarlo

—¡Mírame, maldita sea! —explotó él. Ella lo miró, sus ojos Caramelos se clavaron en él, desafiantes. —Nunca te he tratado de este modo.

—No hablemos de cómo me has tratado. Ya no importa —respondió Mimi.

—¿Quieres decir que tu deseo de divorciarte tiene que ver con el modo en que te he tratado durante nuestro matrimonio?- pregunto dudoso aquella idea jamás se le había ocurrido a él. Yamato sintió una punzada de esperanza, a pesar de lo desagradable de aquel pensamiento.

—No te he pedido el divorcio por el modo en que me has tratado. Si te acuerdas, yo no te pedí el divorcio.

—No te pongas a discutir cuestiones semánticas conmigo. Dijiste que teníamos que divorciarnos.

—Así es.

—¿Pero no por cómo te he tratado?

—No.

Una sola circunstancia haría que una mujer tan consciente de su obligación como Mimi quisiera divorciarse: ella tenía que estar enamorada de otro.


¡Hasta aquí! Espero que les haya gustado, aunque les confieso que no me ha gustado como me quedo, se me hace un poco soso, no se ¿Qué dicen ustedes? Otra cosita he notado que muchas dicen que sufren con cada capitulo y realmente espero que entiendan que me gusta hacerlas sufrir :D

Mimimatt26: yo se que Yamato es cruel con ella, pero es porque se toma muy en serio lo de la "fidelidad" por lo menos en mi mente en este cap ,y si creo que se lo hare pagar con sangre, lo que le hace a la pobre Mimi… :´(

Taishou: ¿te parece doloroso? ¡Genial! Esa es mi intención, ese es el problema de no comunicar concuerdo totalmente contigo

Ofelia de Ishida: si yo también soy algo compulsiva cuando leo algunas historias algo asi como: ¿Por qué eres tan cruel? ¡no le digas eso! ¡eres estúpida porque hiciste eso! Y por allí me voy… gracias mi vida por desearme que me mejore

Johy Garcia: bueno ahora me siento un poquito mejor solo que no aguanto mis brazos están todos, moraditos, ¿te tengo loca? ¡Me encanta¡, no se porque llamame masoquista, pero me gusta que sufra un poquito, en caso tal que sea el que la haga sufrir, para que luego venga la venganza (Risa Malvada)… un besoteee 3

Esther: tu eres nueva, me alegra que te hayas animado a leer y que bueno que hay pasado la prueba ufff, ¿Por qué todas sufren? Hahaha Gracias por tus deseos y sigue leyendo

Realmente Gracias a todas, Izzi Blake (estaba enfermita, acepto adelantos de tus nove para curarme mas), Try to follow Me (lamento mucho no haberte nombrado en mi devolución de rr, espero que me perdones) NNPAF,