Capítulo 8
Donnie esperaba en la jaula. Buscaba algún modo para escapar. Pero no había posibilidades.
Hunter llegó con el control del collar en la mano. Una descarga tumbó a Donnie en el suelo. El hombre entró y ató fuertemente sus brazos al cuerpo. Luego con el sobrante de la cuerda lo amarró de los pies y se lo llevó arrastras.
Cuando Donnie logró volver a sentir su cuerpo, luego de la descarga, ya estaba colgado boca debajo de los pies. Volvió a ver hacia abajo y un enorme contenedor lleno de agua estaba ahí.
-¿Ya está consiente? – preguntó Hunter, de no muy lejos.
-Ya está totalmente consiente. – dijo un científico.
-Entonces, consúmanlo en el agua.-
La cuerda se aflojó de repente y Donnie calló al agua. Estaba aguantando la respiración, pero tenía mucho miedo de no poder aguantar mucho y de no poder salir.
Los minutos comenzaron a correr. Donnie podía ver todo a su alrededor. Miraba a Hunter con un gesto sombrío hacia él.
Minuto cinco, Donatello aún estaba bien. Se mantenía casi inmóvil para no gastar energía y no acortar el tiempo de supervivencia.
Minuto Díez, Donnie comenzaba a sentir las consecuencias de la falta de aire. Le dolía la cabeza, se sentía un poco mareado y los pulmones estaban comenzando a quemar.
Minuto doce, ya no podía más. Necesitaba respirar urgentemente. Comenzó a desesperarse, sus pulmones quemaban. Sin percatarse, ya estaba sacudiéndose tratando de soltarse del fuerte amarre. Cada vez se sacudía más violentamente, trataba de inclinarse para poder sacar la cara del agua pero era imposible. Estaba muy profundo. Su pulso comenzó a acelerar, el terror lo estaba segando y ya no estaba consciente de lo que hacía.
Aspiro involuntariamente, tragó agua. Ahí comenzó a ahogarse. Se seguía sacudiendo desesperadamente.
Hunter lo miraba fijamente. De vez en cuando observaba el cronómetro para verificar el tiempo.
Donnie fue perdiendo fuerzas hasta que casi no reaccionaba, ni se movía.
-¿Lo sacamos? – Preguntó el científico.
-Aún no.- Ordenó Hunter. Espero hasta que Donnie no se moviera absolutamente nada. –Trece minutos, cuarenta y siete; apunta eso. Ya sáquenlo, aún lo necesito vivo.-
Cuando lo sacaron, estaba totalmente inconsciente en el duro suelo. Un científico se acercó y le tomó el pulso. Lo tenía pero débil.
-No está respirando.-
-¿Qué estás esperando? ¡Reanímenlo! – ordenó Hunter.
De inmediato tres científicos estaban en rededor de la tortuga. Uno le colocaba una sonda por la boca, otro le tomaba el pulso. El otro estaba esperando con oxígeno para colocarle en lo que le sacaran agua de los pulmones.
Terminó de colocarle la sonda cuando el del control del pulso dijo:
-No hay pulso.-
De inmediato comenzó a practicarle RCP. Mientras el otro le sacó el agua de sus pulmones. Aún no reaccionaba. El tipo sacó la sonda de la tortuga y el otro le colocó el oxígeno.
Pasaron como cinco minutos de reanimación. Lo que seguía era usar los desfibriladores. Pero Donatello reaccionó.
Comenzó a toser con fuerza y a respirar hondo. Abrió los ojos y tenía una mirada perdida. Poco a poco se fue recuperando. Le quitaron el oxígeno a ver si aguantaba respirar solo. Al parecer sí.
Mikey comenzaba a desesperarse. Llevaban casi todo el día con su hermano allá. Quién sabe haciéndole qué cosas. Se acercó a los barrotes para poder ver mejor. La puerta de metal se abrió y de ella entraron los científicos con Donnie en una plataforma. El corazón de Mikey se aceleró al ver a Donatello pálido y casi inconsciente.
Dejaron a la tortuga tirada en el suelo. Mientras Mikey se acercaba poco a poco. Lo miró con curiosidad.
A los científicos no les llamó mucho la atención la reacción de las tortugas. Parecía normal y natural. Pronto se fueron.
Una vez lejos, Mikey le comenzó a acariciar la cabeza a su hermano.
-¿Donnie? Donnie. Tienes que reaccionar. Vamos hermano, no me dejes solo.-
Donatello abrió sus ojos y miró a Mikey. Le sonrió y comenzó a tratar de levantarse. Michelangelo lo ayuda a sentarse. Cuando Donnie trató de hablarle, comenzó a toser y toser.
-Tranquilo, tranquilo. Ya me contarás después. – dijo Mikey sosteniéndole del caparazón.
Donnie miró a su hermano, le sonrió y le dio un fuerte abrazo.
-Te extrañé.- pudo decir a penas con voz.
-Leo ¿Ya estás listo?- preguntó Raph. Ya iban a buscar a los desaparecidos.
Leonardo no dijo nada. Solo comenzó a caminar hacia afuera. Los demás lo siguieron.
-Yo mejor me quedo. Voy a seguir buscándolos en las cámaras de seguridad. – dijo April.
-Está bien, avísanos si encuentras algo.- Dijo Raph.
Mientras caminaban, Leonardo se quedó parado, mirando al suelo. De repente alzó la mirada, los demás estaban observándolo con extrañeza.
-Tengo que decirles algo…-
Notas de la autora:
TMNT no me pertenece, le pertenecen a Nickelodeon.
Subí el especial del día del padre también. Así que ya pueden buscarlo si gustan. Se llama "mi papá miente". Bueno espero sus reviws.
