Habían pasado meses desde ese día en el gran hotel.
Edward jamás olvidaría esa noche, el deseo, la pasión, la posesión, el amor que nació en el con solo verla lo acechaba cada noche con un recuerdo de cada palabra, cada suspiro, cada pequeño roce que no lograba hacer a un lado en su cabeza.
Todos se quedaron más tranquilos cuando Edward les comunico el mensaje de que estaba a salvo, por el momento. Por más que trataron de sacar conclusiones de quien o quienes podrían seguirla con tanto ahínco no llegaron a ningún lado, ni siquiera una pequeña idea.
Cuando se retiraron a sus respectivas habitaciones, no sin antes notar que ella había saldado complemente la cuenta de todo, el hotel, el show, el restaurant y las botellas de champan que les llegaron poco después de que se fueran, junto con los vinos de frutas sin alcohol para las damas embarazadas.
Ya en su habitación Edward noto que sobre la cama, estaba una maleta con cosas nuevas para el, desde utensilios de aseo diario de las misma marcas que utilizaba, su perfume preferido en una botella nueva, ropa formal y de ejercicio de su talla exacta. Edward no pudo menos que ruborizarse ahí parado mirando todo, pensando en que ella sabia su talla y conocía sus gustos, lo que usaba y hasta lo que degustaba, pues en la mesita de centro se encontraba un servicio con mantequilla de maní y fresas con crema.
Acomodo todo en la maleta, se cambio la ropa que llevaba por uno de los cambio informales y metió todo en la maleta, había tomado la decisión de quedarse en la habitación de ella, le importaba mas las cosas que ella pudiese haber dejado y saber un poco mas de ella, que lo que ahí vía, llamo a botones y le pidió que llevara el servicio y todas sus pertenencias a la habitación que le mostro en el llavero.
- De acuerdo caballero como ordene pero debo decirle que esa habitación esta dos pisos abajo, usted se encuentra en una presidencial suite master, la habitación común de la Lic. Black es la junior suite master. Sígame, por favor.
- ¿Ella se hospeda seguido en esa habitación?
- Ehhh bueno supongo que si ella ceno con ustedes y tiene usted su llave es por que usted es… ¿Cercano?
- Soy su novio… prometido. Sus padres se encuentras el las habitaciones continuas junto con sus tios.
- De acuerdo, ¿caballero?
- Cullen, Edward Cullen.
- Bueno Sr. Cullen, lo siento no tenemos permitido decirle datos sobre ella a nadie, solo a sus padres el Sr. Y la Sra. McCarthy, los Whitlock y ha usted caballero.
- Eso es completamente cierto, siga así y recibirá una gran compensación de mi parte.
- Gracias, la Srita. Black es socia de este hotel como usted sabe, por tanto tiene una reserva permanente para la habitación a la que nos dirigimos. Ella misma ha decorado algunos aspectos de la habitación y yo soy, el único que atiende aquella habitación. Ella es viajera frecuente.
- Gracias, acá tiene.
El botones se retiro dejando todo en un lugar seguro y acomodado dentro de aquella habitación, tomo la gran propina que le proporcionaban y se alejo por el pasillo, silenciosamente.
Edward cerró la puerta maravillado ante lo que veía. No era lujo o fastuosidad como en la habitación que a el le habían proporcionado, esta habitación en tonos cremas y beige tenia un aire hogareño, cálido y reconfortante. Se acerco a todo aquello que veía, no pudo menos que darse cuenta que lo que adornaba la mesa era medio pastel de cheesecake que presumía era de café, vio el plato aun usado con un pedacito de restante de pastel. Ahora entendió por que el cuarto decía que ocupado, ella no permitía que el servicio hiciera su trabajo de limpieza mientras ella se alojaba. Se sirvió un pedazo de aquel cheesecake en el mismo plato de ella, utilizo su misma cuchara con el pensamiento de querer tener mas intimidad con ella.
Reviso el cuarto minuciosamente, se dio cuenta de que no tendió la cama, el dormiría justo ahí. Vio sus artículos en el baño, noto con gozo que su shampoo no era nuevo, vio su cepillo para el cabello con unos pequeños cabellos de ella, el cepillo de dientes aun con gotitas de evidencia de haber sido usado. Se sintió cansado, había sido un día de trabajo atareado y muchas sorpresas al mismo tiempo, necesitaba dormir un rato. Saco sus artículos personales y los acomodo junto a los de ella, esperanzado y muy gustoso de ver como se veían sus cosas juntas. Un día estarían juntos, fue su último pensamiento antes de lavar sus dientes e irse a dormir.
Edward despertó con una sonrisa en la cara incapaz de borrar, había dormido tan cómodo y placido como hacia años no dormía. Fue ella, se sintió junto a ella al dormir toda la noche con su olor delicado en la almohada, un olor delicado a fresas, su fruta favorita.
Aun con la pijama que ella le escogió puesta, siguió su camino de alrededor de toda la habitación, se sirvió nuevamente en el plato de ella pero esta vez fresas con crema, observo la hermosa vista al central park y los pequeños que se veían las personas a la altura del suelo. De repente recordó su cometido de ayer, se dirigió a la puerta que el pensó seria el armario para encontrarse con un cuarto completo de vestidor. Eso de alguna manera le alegro aun mas el día, ella tenia en aquella habitación todo un guardaropa completo, se vio a si mismo pasando la mano entre la faldas viendo que algunas eran algo cortas para su gusto, vi la fascinación que tenia por los tonos claros pero el azul era el único color ahí presente en todas las tonalidades, descubrió que era una gran seguidora de la seda para todo tipo de prendas, desde baby dolls hasta camisas en diferentes formas. Siguió su camino dentro de aquel armario, fascinado en toda la combinación de zapatos a su alrededor, vio con gusto que no era gran fanática de los tacones muy altos o de aguja, mas bien era del tipo de zapatilla bonita de no mas de 8 cm de tacón, lo que si era que usaba todo tipo de botas con o sin tacón, algunas eran muy sensuales y llamativas, pensó. Recordó como ayer pensaba que era alta y si no gusta de usar zapatillas muy altas, ella es una mujer estatura arriba del promedio normal de una americana.
Solo le quedaban los cajones ahí presente, 4 para ser especifico y vio de primera mano todo el maquillaje acomodado por tonos, tamaños y dependiendo de lo que era. Se daba cuenta que era una persona organizada y que gustaba del orden. Estaba por abrir alguno de aquellos cajones cuando una voz, lo hizo pegar un brinco.
- Oyeeeee.
Reconoció inmediatamente el chillido aquel, lo que le causo dos cosas a la vez, una pena por que lo pillaran revisando las cosas de ella y otra gusto al darse cuenta de que lo estuvo observando.
- Me harías favor de dejar de revisar mis cosas. No se valeee.
- ¿Quién dijo que no se vale, hermosura? A mi nadie me había dicho que no podía.
- Bueno me harías favor de alejarte de mis cajones, ya has observado todo y te has comido mi postre, deja mis pijamas y mi ropa interior en paz.
- ¿Por qué?
- Buenos días, Edward. Sal de mi armario porque me pones nerviosa.
- Buenos días para ti también hermosa, te propongo algo.
- No, no, no, nada de proposiciones, sal de mi armario. Por cierto, me podrías explicar, ¿Qué haces en mi habitación? Oyeeee, aléjate de ese cajón.
- No me pienso alejar, voy a revisar uno por uno o escuchas mi proposición.
- Mmm, de acuerdo, te escucho.
- Te voy a proponer dos cosas.
- Dos, por que dos.
- Bueno son cuatro cajones, en realidad tendrían que ser cuatro pero si tú lo prefieres así, así será.
- Esta bien, esta bien… cuales son esas dos.
- La primera, déjame decirte que me gusto mucho la ropa que me escogiste y a cambio de no revisar el cajón de hasta abajo te propongo que de hoy en adelante tu vas a escoger siempre mi ropa.
- ¿Yooo?
- Tuuu, pequeña hermosura de ojos ámbar y cabello castaño claro. ¿No te agrada la idea?
- Ehhh, bueno en realidad me agrada la idea, estoy de acuerdo.
- Bueno la segunda es a cambio del cajón de hasta arriba.
- Mejor que sea del segundo.
- No, dije del de hasta arriba.
- Esta bien, esta bien. Te escucho, cual es tu proposición por el cajón de hasta arriba.
- Esta ya no será solo tu habitación.
- ¿Ahh, no?
- No, de ahora en adelante esta será nuestra habitación.
- ¿Cómo exactamente planeas hacer eso, Edward?
- Tu mi niña, nos conseguiste un hermoso edificio de apartamentos frente al central park a mi, a tus papas y a tus tíos pero mientras tu no le des tu toque personal a ese enorme lugar, prefiero pasarme los fines de semana aquí en nuestra habitación y de hoy en adelante la pago yo.
- ¿Queee?
- Si mi niña, yo se que tu eres pequeña y se que tengo que esperar un tiempo por ti. Pero también quiero estar contigo, quiero estar siempre presente para ti, se que entre nosotros no va a haber sexualidad pero si quiero dormir alguna noches a tu lado y poder solo abrazarte.
- Hablaas, hablas en serio.
- Claro que es en serio.
- Yooo, yooo, ehhh no se que decir.
- Solo de que si y yo prometo que te voy a respetar hasta que tu quieres cambiar esa situación entre nosotros dos.
- Ehhh, bueno. Ehhh si.
- Gracias, preciosa. Ahora por el tercer cajón te propo…
- Oyeee, dijiste solo dos.
- Bueno si, pero tú muy amable me hiciste ver que son 4 cajones.
- Carajo.
- Niña…
- Perdón, perdón. A ver, dime por el tercer cajón, ¿que propones?
- Por el tercer cajón te propongo que hagas lo mismo por mí.
- ¿Cómo que lo mismo por ti? No entiendo.
- Si, yo voy a cuidar esta habitación por los dos mientras tu no estés aquí pero a cambio de eso quiero que tu acondiciones el lugar en que tu estas para mi, quiero que pongas cosas personales mías ahí donde tu estas para que cuando tu quieras y me permitas ir para allá, estén nuestras cosas juntas como aquí.
- Estas seguro, Edward. Yo acá no vivo en un hotel, tengo un departamento.
- ¿Lo vas a hacer, mi niña?
- Si
- ¿Si lo quieres hacer? No quiero presionarte preciosa. ¿Quieres hacerlo, por mi?
- Si, si quiero, lo hare solo dame un tiempo, no tengo solo un lugar y tengo una condición.
- Dime.
- Si voy a acondicionar todos y cada unos de los lugares en los que me alojo pero a cambio de que aceptes de que solo yo puedo ir por ti, traerte y llevarte, es por tu seguridad, tu me puedes decir cuando quieres venir y yo arreglo todo, ¿Estas de acuerdo?
- Estoy de acuerdo.
- ¿Cual es tu trato por el segundo cajón?
- Quiero que me digas realmente quien eres, se tu edad y tu nombre, no se si son ciertos o no, sabes no quiero que me lo cuentes solo por que tenga curiosidad, quiero saber de ti por que te quiero conocer, quiero compartir contigo tus gustos y tus problemas, quiere ser el hombre de tu vida y tomar mi papel como el caballero de tu vida pero me temo que mientras no te conozca no puedo hacerlo.
Hubo un silencio tenso y largo, Edward tenía los nervios crispados desde que escucho el primer sollozo al otro lado de la línea por todos los micrófonos alrededor de toda la estancia. Sentía que su corazón se quebraba con cada lastimero suspiro, con cada diminuto sollozo.
- No llores mi amor, que cargas en tu corazón que te provoca esa reacción. Amor yo quiero ser tu apoyo, no tu carga.
- Lo se, Edward. Créemelo que lo se, pero no puedo decirte nada, es por mi seguridad y es por tu seguridad, la de todos ustedes. Pero si te puedo prometer algo, tú serás el primero en saberlo cuando cumpla 18 años, esa es la edad legal en la que me puedo emancipar, cuando tenga yo 21, seré mayor de edad y se lo podremos contar a todos los demás, juntos.
- No entiendo por que te siguen.
- Soy una niña de 14 años con un IQ que ni siquiera voy a mencionar, aprendí a leer y escribir antes de los dos años, nunca fui a la escuela todo lo aprendí de los libros que me proporcionaban, utilizo a la perfeccion 8 idiomas y me tardo menos de 1 dia en perfeccionar cualquier otro, a los 10 años construí mi propia computadora y me volví experta hacker y programadora. A los trece termine al mismo tiempo la carrera de Ing. En sistemas y Lic. En derecho. Mis fami… los que me siguen, me siguen por querer aprovechar mis capacidades de incorrecta manera, yo no quiero hacer eso. Huyo de ellos, son poderosos y están por todos lados, por eso me escondo, al menos hasta que sea mayor de edad y ellos no tengan ningún tipo de tutoria o poder sobre mi.
- Me impresionas y creo ahora recordarte, pero estoy de acuerdo a cambio de algo.
- ¿Qué?
- Aun con todo, se que eres completamente capaz e independiente pero siempre vas a contar conmigo, puedes siempre que me necesites, lo que sea que quieras, lo que necesites puedes pedírmelo y será tuyo, no me dejas protegerte pero sabes que cuando necesites algo aquí me tienes. Lo que sea, lo que quieras. Yo soy tuyo y puedes contar conmigo.
- Tenemos un trato, Edward.
- Tenemos un compromiso, Bella.
Se despidieron momentáneamente por que Bella encargo el desayuno para todos en aquella intima habitación. Unos 15 minutos después de aquella conversación, llegaron los demás mientras Edward salía del baño en un nube de vapor y vistiendo solo unos pantalones deportivos y una playera sport.
- Buenos días, tengan todos… por cierto que guapos y guapas se ven todos.
Todos pegaron un pequeño brinquito de sorpresa, sin embargo Edward soltó una risa nerviosa al darse por enterado de que había sido observado desde quien sabe cuando, el estuvo haciendo de las suyas y tenia publico. Cuando le cayó encima el veinte de eso, se puso rojo como tomate y se metió rápidamente al armario para terminar de vestirse. La volvió a escuchar.
- Me encanta como te vez sonrojado… por cierto no hay lugar en toda la habitación en donde no pueda verte excepto el privado dentro del baño, los micrófonos son individuales y puedo decirte que solo tu me escuchas en este momento.
Edward se quedo pensando en las implicaciones de eso, quería decir que lo había visto bañarse y aunque la idea le ruborizo en un principio, también le gusta saber que ella lo observaba.
- Espero que te gustara lo que viste.
Lo que sea que Bella se estuviera tomando, Edward noto debió haber salido volando de su boca y ella empezó a toser de repente. El salió del armario en ese momento con una gran sonrisa en la cara, que dejo con gran curiosidad a los otros cuatro que lo esperaban sentados en la mesa de la estancia con todos los platillos que Bella había mandado.
Los meses pasaron, Edward se quedaba cada fin de semana, la noche del viernes, sábado y domingo sin falta en aquella habitación que compartían a la distancia. Edward le contaba su vida, lo que había hecho durante los años en la carrera, los años al frente de su empresa y todo lo que ella le preguntara. El se limitaba a escuchar lo que ella le quisiera contar, no se vieron en los largos 8 meses debido a que ella le comento que estaba preparando todo lo que el le había pedido y por que ella no podía salir de china, que era donde el ahora sabia ella se encontraba.
Todo cambio un día, Alice empezó su labor de parto y había una complicación con el su bebe que venia en una posición extraña. Los dolores le comenzaron a las 10 de la mañana, Isabella que tenia cámaras en todo el lujoso edificio de apartamentos se dio inmediatamente cuenta de que algo pasaba, llamo a los servicios médicos y a la doctora particular de Alice, aviso a Jasper que supo que ya debía ir directamente a la clínica. Los McCarthy llegaron junto con Jasper al hospital.
Edward que se había sentido raro todo el día, desde que amaneció y su pequeña no lo despertó con un buenos días, se sentía deprimido, se preguntaba cada minuto donde estaba y por que no lo había saludado desde temprano, su voz a su alrededor ya era una constante en su oficina, la habitación de ella o el departamento de el. Recibió la llamada de Jasper anunciando que Alice acaba de romper fuente y que ya se encontraban en el hospital. Le dijo a Jasper que no se preocuparan ni Emmett ni el de nada de la oficina que dejaría todo arreglado para los siguientes días y de ahí saldría hacia el hospital.
Edward llego desganado al hospital a las 3 de la tarde, Alice aun no conseguía tener al bebe, las cosas empezaban a complicarse y el aun no tenia noticias tampoco de Bella. A las 5 de la tarde, Alice dio a luz a una pequeña de cabello rubio y ojos azules de nombre Amber Whitlock, todos la felicitaron le entregaron los obsequios que llevaron y las dejaron descansar después de la agotadora jornada.
Era jueves por la tarde, Edward paso por comida china y se fue directo a la habitación del hotel no a su apartamento porque se sentía extrañamente solo, le hacia falta esa voz, la extrañaba tanto que no quiso ni siquiera comer y se fue a la cama donde después mas de dos horas por fin se quedo dormido.
