He de hacer una pequeña pausa en las cartas de Iván.
Aquí un fragmento introductorio.
Descuiden después de esto, seguirá lo normal.
Las notas de la Zorra.
El chico soñador.
Primera parte.
Mi vida, realmente era un problema bastante sencillo que complique al punto de querer sacarme las entrañas con unas oxidadas tijeras.
Fui un adorable niño, que comía tierra y jugaba con insectos, esperaba a mi madre en la sala y leía revistas viejas toda la tarde. Normalmente, tenía mucha energía, la aprovechaba para realizar grandes excursiones en el granero y en pequeño manzano. La rutina sólo eran juegos y mimos de mí esforzada familia.
Después llego mi pubertad, la granja caía lentamente, los ingresos sofocaban a las esperanzas de mi madre, y mi educación se veía amenazada por la presencia del trabajo infantil, aun así jugaba con flores moradas y ensuciaba mi uniforme en los enormes prados, mi vida cambió cuando te conocí, sólo eres un adolescente apático y rico.
Nuestras familias habían elaborado un plan, y nosotros encontrado una razón para tener un amigo.
La tensa relación internacional no me quitaba el sueño, disfrutaba de vivir en mi conciencia mágica.
Después, llegó lo tétrico, las hormonas de mis últimos años en secundaria, inundaron mi ser, probablemente comencé a pensar.
¿Quién era yo?
Aquel verano en la casa de mi fiel amigo, comencé a entender pequeños enigmas de la vida, el dolor, atravesaba las ventanas y colaba sus frías influencias, cuando me escabullía a los confines de su habitación, me susurraba los primeros libros de filosofía que leería en mi corta y repugnante vida.
Sólo era un pequeño campesino el cual quería entender por qué su compañero citadino guardaba tanto estrés.
Yo no tenía amigos en mi hogar, sólo tengo un medio hermano de mi padre "el promotor del conflicto", pero vive en Canadá.
No había otra forma de convivir con otra conciencia, tenía que cruzar largos caminos de basura para verte. Apenas comenzaba la preparatoria cuando estabas a mitad de la carrera en la ciencia del estudio de la composición y transformación de la materia.
Me llevabas mucha experiencia, alguien tan joven como yo, perdido en esas adorables sensaciones placenteras, no tardaría mucho en ceder ante las caricias escondidas bajo el manto de nuestra sagrada amistad de conveniencia laboral.
Probablemente si hubiese podido procrear hijos, y si tú no hubieras sido un estudiante destacado, seríamos un encantador matrimonio del sur, con pequeños hijos rubios y dueños de una granja productiva hasta nuestra vejez.
Pero, ambos pertenecemos al mismo sexo, esa noche, pasadas las 12, en mi juvenil vida pude unirme a ti. Algo extraño, probablemente estaríamos muertos de no ser porque realmente no llegamos a nada, sólo nos miramos desnudos debajo de la cándida luna, esperando un milagro que rompiera nuestra patética timidez.
Podrían decir que no sufrí mucho.
Es claro, algunos de mis secretos se quedarán en mis labios hasta morir.
Tampoco, fue nada difícil.
La muerte de mi padre, el alejamiento de mi único hermano, la depresión de mi madre, el constante acoso, los golpes que recibía al sentirme diferente no fue lo único, las peleas entre nuestras familias, el trabajo forzado en la granja, mis estudios fracasados, y mis intentos de suicidio, nunca me detuvieron.
Lloraba durante las noches, en los días trabajaba y estudiaba en una nueva escuela, gracias a las influencias de tú familia.
Mi vida fracasó en muchos ámbitos, pude ser un chico normal, con una pequeña mente cuadrada.
No sé, que me sacó del fango.
Comencé a valorar algunas cosas, tú amor, siempre fue un incitativa para ser la mitad de lo que querías de mí.
Todas esas palabras que leí en libros viejos, me permitieron crecer.
Nunca explicaré mi vida como tal, no es importante, sólo he de limitar la información para aquellos que he transformado.
Porque sin drogas, logré ver más allá.
Deje de creer en mi reflejo muerto y vi.
Mi cuerpo joven y maltratado.
Lleno de vida.
Yo, la cosa sin sentimientos, virgen por su personalidad introvertida.
Era especial.
He de escribirte esto a ti, tú me diste tu amor y ternura. Limpiaste mis lágrimas y me ayudaste durante tantos años.
Antes de entrar a mi carrera, descubrí aquello que a los humanos les cuesta tanto aceptar.
Resolví mis enigmas.
Ya tenía mi plan.
A pesar de la oscuridad y la luz, las cuales sólo querían apoderarse de mí, me convertí en un hermoso prisma de colores.
Gracias, por todo este apoyo.
Ahora puedo distinguir mi mancha en el cosmos. Lo importante que soy para esta sociedad y para mí, gracias por ayudarme a ser lo que admiras al existir, tú eres mi pasado, y serás mi presente.
Este capítulo es algo sentimental, demasiado para mí.
Era necesario establecer este contexto.
No sé, no tiene la amargura que caracteriza a los otros. Ni tampoco es profundo, es una simple vista superficial de la vida.
