Mas sorpresas

Se pasaron toda la noche abrazados. Ella cayo profundamente dormida, el no podía dejar de verla descansando sobre su pecho, presionando sus senos contra el y con una pierna por encima de las suyas. A el le costo trabajo dormirse bajo aquella precaria situación pero la forma en que despertaron fue aun mas complicada.

Ambos se encontraban sobre su costado derecho, el brazo de Edward era la perfecta almohada para ella, que pasaba por debajo de su cuello y descansaba por encima de sus generosos pechos, con su otro brazo el pego todo su cuerpo al suyo, lograba sentir su espalda todo a lo ancho de su pecho y su vientre, por tanto, también lograba sentir su trasero pegado a su intimidad, intimidad que despertaba cada que ella se movía y que para ese momento ya era una casi erección situada junto en medio de sus piernas, ella aun en sueños sin duda lo sentía pues involuntariamente con cada pequeño movimiento en lugar de alejar su pene de su entrada, lo situaba mas y mas cercano a la gloria. Edward ya estaba sudando frio, notaba con mucho agrado pero también con bastante preocupación que un movimiento más y estaría justo ahí.

Tal como sucedió segundos después cuando Bella dijo entre sueños su nombre. Un tímido, lento pero sensual Edward seguido de otro movimiento de cadera que introdujo al susodicho unos pocos centímetros haciendo que lograra sentir nuevamente esa barrera. Maldijo entre dientes, estaba a punto de venirse otra vez y ella lo lograba estando dormida, que sucedería si estuviera despierta.

A ese par de amantes somnolientos los salvo la campana. En algún momento después de los tortuosos minutos que paso Edward con la cabeza de su miembro enterrado en ella, sonó el celular de el. Ella despertó súbitamente alejándolo inconscientemente de ella, el contesto aun abrazándola.

- ¿Si?

- Maldición, Cullen. ¿Dónde carajos estas? Rosalie esta de parto, estamos en el mismo hospital donde se alivio Alice.

- Demonios, voy para allá.

- ¿Dónde estas? Te busque durante todo el edificio, pase a tu apartamento, llame a la oficina y no estabas.

- Estoy, ehhh, estoy en el hotel, vine a buscar a Bella, esta desayunando en cuanto termine vamos para allá.

- ¿Tienes algo que explicarme, Cullen?

- Después te explicare todo, nos apuramos.

- Si apúrate que quiero esas explicaciones ya y dile a mi hija que se apresure, va a tener un hermanito y tú eres, padrino de Amber y de mi futuro EJ.

- Ya vamos, en rato estamos ahí.

Bella le dio una mirada amorosa y le dio un beso tierno en los labios para cuando Edward corto la llamada.

- Creo que me acabo de meter en un problema, soy padrino de una niña y un según creo niño.

- ¿Esta enojado papa? ¿Le dijiste que pasaste aquí la noche?

- No se lo dije pero lo entendió el mismo, debí pensar mejor mis palabras.

- Mi papa nos va decir de cosas.

- No mi amor, tu papa me va… y repito me va, a mi, a decir de cosas. A ti no te va a decir nada.

- Es mi papa postizo, me puede decir de cosas.

- Demonios. Mira mi amor, no pensemos en eso. Vente vamos a bañarnos y hay que desayunar, la hora de visita en el hospital empieza a las 10 y ya son las 9, vamos.

Se metieron en la bañera unos buenos 15 minutos, hasta que Edward se paro y la baño recorriendo todo su cuerpo con las manos enjabonadas, repaso cada centímetro de ella al menos un par de veces grabándose cada lunar, cada protuberancia, cada milímetro de perfección. Ella se sentía soñada, ver como el la veía con tanto amor, con adoración hizo meya en su corazón, quiso hacer lo mismo y bañarlo a el, el no le permitió nada. Le dijo que usaba cada pizca de su autocontrol para no adentrarse en ella profundamente y entonces si hacerle el amor. Ella argumento estar lista para el, el contraataco diciendo que en su mente estaba seguro lo estaba pero su cuerpo necesitaba otro poco de tiempo.

Edward la seco y la llevo al armario donde el mismo la vistió, para luego hacer lo mismo el. Minutos mas tarde el desayuno se encontraba ya servido en la estancia, desayunaron entre besos y abrazos, dándose de comer el uno al otro. Platicaron nimiedades, ella le hizo prometer a el que la próxima vez que estuvieran juntos le tocaba a ella tocarlo a el. En algún momento notaron la falta de tiempo que tenían ya para esos momentos, sin embargo Edward se tomo el tiempo para darle una sorpresa que tenia preparada desde hace unos meses para ella.

Fue al armario y regreso con una pequeña caja de terciopelo, se hinco frente ella.

- Bella mi amor, se que podría ser un poco precipitado esto mi vida, pero después de esta noche juntos, yo te pertenezco…

- Y yo a ti, Edward. Se o intuyo de alguna manera que no consumamos completamente un matrimonio pero se que dentro de mi, yo soy tuya.

- Y es por eso mi niña, por que yo me siento igual que tu, que hace unos meses hice esto para nosotros, no es un anillo de compromiso, ese te lo daré cuando no haya secretos entre nosotros y no tengamos que escondernos de nadie, estos sin embargo…

Edward en ese momento saco dos argollas de matrimonio, eran hermosas. Talladas en oro blanco con mucho pequeños diamantes rosas casi transparentes brillando alrededor de una línea que rodeaba completamente al anillo de pequeños diamantes azules, únicos sin duda alguna. Tomo su mano derecha y le dio un beso y deslizo el anillo en su dedo anular sin llegar a colocarlo totalmente.

- Bella McCarthy, me harías el honor de portar esta argolla como símbolo de promesa de ser solo nosotros dos.

- Si, claro que si, mi Edward.

Ella tomo la otra argolla y repitió el proceso en la mano derecha de el.

- Tengo una duda.

- Dime.

- ¿Que no las argollas matrimoniales van en la mano izquierda?

- Mi pequeña mujercita, siempre tan observadora. Y si, tienes razón, van en la mano izquierda pero esto es una promesa entre nosotros, un día mi vida te voy a pedir que te cases conmigo y te voy a entregar una sortija de compromiso, una vez que nos hayamos casado y solo hasta entonces, te entregare otro nuevo par de argollas matrimoniales pero esas si serán las de casados.

- Ohhh, eso lo puedo arreglar.

- No Isabella, no vas arregla nada, haremos las cosas bien y hasta que nos casemos no vas a mover nada, ¿De acuerdo?

- De acuerdo… hay que mandón eres.

Entre risas y besos, salieron rumbo al hospital, durante el camino Bella no podía dejar de admirar su argolla. La examino a conciencia notando que dentro tenia aun inscripción en pequeñas letras: "Siempre tuyo, Edward Cullen. 29- 01-1981". Viendo la curiosidad en su cara, Edward saco su propia argolla y se la enseño: "Tuyo, Bella M. MaCarthy. 18-03-2000". Edward limpio cálidamente las lagrimas de felicidad en los ojos de ella, la atrajo junto a su regazo, se limito a besarla y abrazarla durante el resto del camino.

Llegaron al hospital, se adentraron como si fueran dueños. Las suites que Isabella había pagado para ambas madres era exclusivas y privadas, al identificarla como la que hizo tales reservaciones la dejaron pasar sin problemas. Las dos habitaciones eran continuas pero compartían una sala muy intima privada de espera. Al primero que vieron ahí sentado fue a Jasper, que cargaba alegremente a Ambar que tenia cara de asombro al estar viendo a su padre hacerle de todo tipo de caras. Cuando Jasper los vio llegar, no pudo menos que notar que llegaron de la mano, sin embargo no dijo nada, ambos cargaron a la pequeña y la saludaron alegremente, uno como el padrino y la otra como la prima.

Dejando a la niña con ellos, Jasper se alejo en busca de Alice para acompañarlos, cuando salían de la habitación con Alice en una silla de ruedas, Emmett salió de la habitación de Rosalie pegando un grito que a todos asusto.

- Soy papaaaaa.

Emmett salió de la habitación con aquel pequeño hombrecito en brazos, Emmett Junior, EJ, como el mismo le decía. Ambar lloro ante aquel grito, sin embargo, Bella la calmo como si fuera toda una experta, cosa que asombro a todos los presentes, pero la verdadera sorpresa fue ver que Edward y Bella llevaban una sortija de casados idéntica en la mano derecha. Nadie dijo nada pero todos se preguntaron en silencio con la mirada que significaba aquello.

- Muchas felicidades papa y muchas gracias por mi hermanito.

- Si muchas felicidades Emmett y a ti también Jasper. Me han metido en un aprieto, padrino de dos bebes en menos de 12 horas, esto es una bendición sin duda.

- Alice tu niña es hermosa, se parece a ti pero tiene los ojos y el cabello de Jasper.

- Si, es un mezcla perfecta de nosotros dos.

- A mi me encanta que se parezca a ella, mi esposa es hermosa.

- Bueno el pequeño EJ es toda la cara de Rosalie, lo único que te saco a ti papa es el color de los ojos.

El pequeño EJ comenzó a llorar y se lo regresaron a su papa para que lo llevara con Rose para su primera comida oficial. Jasper, Alice y Edward se quedaron en la sala platicando mientras Bella arrullaba a la pequeña hasta que se quedo dormida entre sus brazos. Jasper y Alice, no preguntaron sobre las argollas, sin embargo Edward noto la duda en ellos y una sola frase contesto la pregunta no hecha, mientras Bella se encontraba ensimismada no prestándoles atención.

- He hecho una promesa con Bella de que un día me casare con ella y ella acepto, para recordar nuestra promesa nos regalamos las argollas.

- ¿La amas?

- Con todo mi corazón.

- ¿No crees que es aun muy joven?

- Esa es la única razón Jasper, por la que le hice una promesa y no le pedí matrimonio de una buena vez.

- ¿Emmett lo sabe?

- Me propongo decírselo…

- Emmett ya lo sabe, lo acaba de escuchar…

- Emmett hermano, yo creo que Edward tiene buenas intenciones con ella y la quiere, esta actuando bien.

- Edward tu puedes amarla todo lo que quieras pero eres demasiado grande para ella. Por Dios, Edward le llevas 19 años.

- Lo se, MaCarthy, lo se, sin embargo eso no cambia lo que siento por ella y lo que siente por mi, por ese te pido, te ruego que aceptes que quiero esperar a que ella sea toda una mujer y casarme con ella.

- No lo se Cullen, no lo se, para cuando ella sea mayor de edad y cumpla los 21, tu tendrías casi 40.

- No me hables de edades, Rosalie tiene 10 años menos que tu y llevan 5 años casados, te casaste cuando ella tenia solo 19 años.

- Eso es cierto Emm, cuando yo me case con Jasper cuando tenia solo 18 años, termine mi carrera ya casada con el, ahora tenemos 3 años juntos y una hermosa niña, Jasper me lleva a mi 13 años y somos muy felices.

- No es lo mismo, ella solo tiene 14 años Alice, 14. Además este maldito paso la noche con ella.

- ¿Qué? ¿Eso es cierto Edward?

- Si y no, si por que si estuvimos en su habitación en el Carlyle, no por que les puedo dar mi palabra de hombre que no la perjudique de ninguna manera ella es una señorita y yo soy un caballero.

- ¿Puedo confiar en tu palabra, Cullen?

- Claro que si Emmet, yo la amo y por que la amo, quiero esperar por ella, quiero que un día sea mi mujer, la madre de mis hijos, pero se muy bien que aun no es tiempo.

- Eso es exacto a lo que me refiero, tiene 14 Edward, 14 y tu 33.

- Emmett, amigo. Entiendo a lo que te refieres pero tu y yo conocemos a Edward, sabemos que no la va a dañar o a lastimar.

- Eso tu no lo sabes Jasper, 19 años son demasiados años. Jasper por todos los diablos, cuando tu y yo conocimos a nuestras respectivas esposas, ellas ya tenia 18 y 19 años, ella solo tiene 14. 14, Jasper.

- En México por ejemplo Em, los 18 ya es ser mayor de edad, además eso no te importo cuando te casaste con mi amiga.

- Lo se, lo se, pero ella ya era una mujer completamente desarrollada, ella tenia 19.

- Amigo, tu sabes perfectamente que Bella podrá tener solo 14 años pero su inteligencia la hace mas madura que tu y yo juntos.

- Pero físicamente no deja de ser una niña, Rosalie tendrá también opinión en esto. Carajo, ni siquiera sabemos si ya regla y Edward ya la quiere comprometer.

- Yoo…

Un pequeño carraspeo femenino detuvo aquel debate, era nada más y nada menos que Bella que llevaba a la pequeña Ambar en sus brazos profundamente dormida.

- No se si sea relevante pero si ya reglo papa… y les pediría amablemente que no estén hablando de mi como si no me encontrara yo aquí.

- Yoo, nosotros…

- Lo siento Isabella, no pretendíamos…

- Mi niña, lo lamento…

- Hija, perdóname pero…

Isabella alzo su única mano libre callando a todos a mitad de sus respectivas frases. Isabella Marieh Swan, MaCarthy, Black y como quiera que se le dijese estaba enojada mas allá de la cordura.

- Todos ustedes, todos y cada uno de ustedes debe saber desde este momento que no soy una niña y no por que ya regle…

- Si…

- Nosotros…

- Lo se…

- Lo sabemos…

Con la pura mirada volvió a callar a todos y continúo.

- Soy una mujer en toda la extensión de la palabra y les voy a explicar por que…

- No hija, no es…

- No Bella, noso…

- Amor, no…

- No soy una niña, jamás pude serlo y jamás lo seré. como algunos de ustedes saben manejo 11 idiomas, soy abogada, ISC y socióloga, tengo tres especialidades en distintas ramas tecnológicas, he vivido sola en 14 países distintos, soy especialista bursátil y corredora de bolsa, no me voy a adentrar más por que no creo que sea necesario…

- No hija no…

- Claro que no…

- Bella, amor…

- Y voy a aclarar que no es culpa de Edward que yo no vaya a pasar por las respectivas etapas de un ser humano. No tuve infancia, no tuve pubertad y tampoco tendré adolescencia, si es lo que les preocupa…

- No es eso, hija…

- Mi amor, por fa…

- Bella…

- Desde que tuve un año de edad fui dejada de ser tratada como una bebe, a esa edad notaron mi inteligencia y mi capacidad, fue a esa edad que empezaron a trabajar conmigo. Para los cuatro años, mi padre biológico se había encargado de que yo supiera leer y escribir, ingles, italiano, español y tocara a la perfección el piano, la guitarra y violín. Nunca supe lo que era un jardín de niños, la primaria o la secundaria. Nunca fui una niña…

- Bella, nosotros noo…

- Eres mi ni…

- Hija…

Isabella decía todo aquello sin detenerse en las frases entrecortadas que soltaban los ahí presentes, jamás dejo de mirar a la pequeña dormida en sus brazos.

- Te agradezco tu preocupación padre, les agradezco a todos que se preocupen por mi pero por favor no me traten como un fantasma, siempre he sido tratada como alguien que esta pero no esta… yo, yo, yo hice, yo hice un algoritmo cuando tenia 9 años para saber mi verdadera edad, tomando en cuentas mis capacidades, mis conocimientos, mi IQ y mis experiencias… con tan solo 9 años yo arrojaba tener 41 años en realidad. A mis actuales 14 en realidad debo ser una anciana…

Isabella decía esto concentrada en acariciar los sonrojados cachetitos de Ambar pero para ese entonces gruesas lágrimas corrían por sus mejillas. No permitió que nadie se le acercara y continúo hablando.

- Soy perfectamente consiente de mi edad biológica y de mis sentimientos hacia Edward Cullen… Ojala yo fuera una niña normal… pero no lo soy, por tanto les pido me traten como la mujer que soy. No quiero que vuelvan a hablar de mi, como si no estuviera aquí…

De pronto Isabella fue interrumpida por los sonidos que venían del pasillo, ella volteo y vio a Jacob peleando contra dos enfermeras, cuando este estuvo lo suficientemente cerca de ella le dijo.

- Acaban de preguntar en la recepción por Elizabeth Moriar… por ti. Vámonos.

Ella no perdió el tiempo, entrego a la pequeña Ambar en brazos de su madre, despidiéndose tiernamente con un beso en la frente de la niña y sin más siguió a Jacob.

Todos estaban pasmados e impresionados, se quedaron varios minutos callados en los que nadie pudo reaccionar para seguirla o tratar de decir algo. Edward lloro por las implicaciones que todo aquello que dijo significaban y por el dolor que sintió como propio cuando ella dijo todo eso. Alice y Jasper abrazaban a su hija en una promesa implícita que cuidarían de ella, dejándola vivir cada etapa de su vida. Emmett, que siempre tuvo un chiste o gracia para decir estaba callado y algo alterado.

No fue hasta que una enfermera salió del cuarto de Rosalie, anunciando que todos podían entrar ver a la madre y a su pequeño, que todos los presentes reaccionaron, entraron en fila a ver a Rosalie y sus vidas continuaron.