Capítulo 12
Destructor pensaba mientras miraba a Leonardo devastado por ver las cosas de sus hermanos ahí colgados. Sabía que le dolía demasiado el perder a su familia. Incluso más que el propio dolor físico.
-Así que… ¿Dónde están las otras dos tortugas? – preguntó Destructor.
Leonardo lo volvió a mirar con extrañeza. ¿Qué él no los tenía?
El tipo de armadura se burló maliciosamente.
-Así que no sabes dónde están. ¿Los perdiste de vista buen líder? – se continuaba burlando.
Leonardo miraba al suelo en silencio. Aguantando las ganas de llorar que le pasaban por dentro. Se sentía aun peor. Era el peor líder del mundo.
-Pronto vendrán a buscarte. Ustedes son demasiado predecibles. – dijo Destructor. – Y tú, serás la carnada.-
Eran cerca de las tres de la madrugada. La tormenta continuaba cayendo. Donnie y Mikey llegaron a la orilla de un río que estaba aumentado de su caudal por tanta lluvia.
-Aquí será donde borremos el rastro por completo. – dijo Donnie apoyado en Mikey aún.
-Creí que la lluvia borraría el rastro. – dijo Mikey.
-La lluvia puede borrar las huellas pero el rastro. Cual quier canino puede seguirlo. A no ser, que nos metamos en el río.-
-¿Y puedes hacerlo? – preguntó Mikey, puesto que ya ni si quiera podía caminar solo.
-Por supuesto. – asintió Donnie con valentía. – Iremos río arriba. Lo más probable que crean es que la corriente nos arrastrara hacia abajo. Por lo tanto, nos buscarán por ahí y no por donde realmente estamos.-
Ambos se metieron al río. La corriente era muy fuerte. Mikey, que iba en frente, tomó a su hermano de la mano para ayudarle a nadar contra corriente. Sabía que estaba muy débil y temía que no lo lograra.
Tenía razón, casi no podía nadar. Pero iba tratando con toda su voluntad. De repente comenzó a sentirse mareado. Todo le daba vueltas y luego se oscureció. Donnie se había desmayado.
Mikey también estaba agotado y el peso de su hermano no lo dejó continuar. Miró hacia atrás para ver a Donnie inconsciente hundiéndose en el agua.
-¡Donnie! – gritó y jaló su mano. Pero haciendo esta acción, dejó de luchar contra corriente.
Ambos se fueron arrastrados por el agua. Mikey trataba de mantener a Donnie a flote y al mismo tiempo de cuidarlo de las rocas que había en el caudal. Cada vez estaba más cansado. No sabía si lo iba a lograr.
Un fuerte golpe en su caparon se hiso sentir. Era algo que estaba en la corriente. En la desesperación, se aferró con su mano libre de la pequeña barrera. Era un gran tronco de árbol. A como pudo se fue arrastrando hacia la orilla hasta que pudo sacar a Donnie del agua. Luego salió él.
-Donnie, despierta hermano. – suplicaba sacudiéndolo.
Donatello comenzó a toser y toser. De repente sus ojos se abrieron con pánico. Su reacción fue tratar de salir del agarre de Mikey.
-¡Tranquilo, soy yo, Mikey! – gritó.
Donnie se quedó quieto y respirando con mucha dificultad, miró a su hermano con una expresión de pánico y suplica. Luego se aferró a al pecho de Mikey y comenzó a tranquilizarse.
Mikey solo lo abrasaba con fuerza tratando de calmarlo.
-¿Estas bien? Preguntó.
-No.- fue lo que respondió Donnie titiritando de frio. – Ya no puedo Mikey. Estoy cansado. Ya no puedo seguir.- casi llorando. –Vete tú. –
-¡No! De ninguna manera. –
Se levantó, se echó a Donnie a la espalda y siguió caminando con lentitud.
-No te voy a dejar nunca.-
Donnie solo se aferró aún más a la espalda de Mikey y comenzó a dormirse del cansancio.
Leonardo estaba encadenado del cuello. Un gran hueco en el suelo lo separaba de la puerta y de la katana que trajo con sigo, que estaba junto a la única salida.
Destructor había ingeniado dejarlo así para que cuando decidiera tratar de Salir, tratase de saltar el hoyo pero era imposible lograr atravesar la gran grieta sin quedar colgado de la cadena, la que lo haría ahorcarse a sí mismo.
Leonardo solo estaba en silencio pensando en lo tonto que había sido. Karai no le engañó. Solo fue su propia desconfianza. Ella nunca secuestró a Raph ni Vee. Ahora estaba condenado a muerte con cual quier intento que hiciera de salir de esa habitación. Lo peor, Donnie y Mikey lo necesitaban.
En ese momento, Casei, Raph, Vee y Karai entraron en la guarida del clan del pie. De inmediato comenzaron a luchar contra los robo pies.
Leonardo logró escuchar el ruido.
-¡Son ellos! – se dijo a sí mismo. Se levantó con intenciones de ir con sus hermanos, se acercó a la orilla del gran hueco y pensó: me necesitan más que nunca.
Notas de la autora:
TMNT no me pertenece, le pertenece a nickelodeon.
Espero que les guste este capítulo. Espero sus reviws.
