Feliz cumpleaños Edward

La primera en despertar esa hermosa mañana de viernes fue ella, tenían un itinerario y este empezaba a las 9 de la mañana. Eran tan solo las 7:30 cuando a Edward lo despertó el delicioso olor de café recién hecho y el notar que ella no se encontraba entre sus brazos. Se levanto de un brinco de la cama, fue al baño a asearse y corrió a la cocina, la escena que vio jamás la olvidaría.

Ella estaba recargada en la barra tratando de alcanzar algo, el recorrió con la mirada aquellas curvas sensuales envueltas en una pijama de pantalón largo y blusa de tirantes pero de seda ahora en color rosa. El la abrazo por detrás unos segundos antes de tomarla de la cintura para alzarla y lograr que ella alcanzara lo que fuera que estaba buscando.

- Buen día, mouse dormilón, he hecho el desayuno.

- Buen día preciosa. Sabes esta escena quiero que se repita por el resto de nuestras vidas pero voy a protestar por algo.

- ¿Qué?

- No te doy permiso de salir de la cama hasta que los dos estemos listos y después de darnos los besos y arrumacos de un nuevo día.

- ¿No tengo permiso de salir de la cama?

- No, sin mi.

- Ok, lo pensare. Por lo pronto he preparado el desayuno. En el menú de hoy hay, fruta picada, waffles y salchichas en cocktel. De tomar hay café recién preparado, jugo de naranja y malteada de fresa. Siéntate y ya sirvo.

- No.

- ¿No?

- No.

- ¿Por qué, no?

- Por que somos un equipo amor, yo pongo la mesa en lo que tu preparas lo ultimo, de acuerdo.

- Esta bien, me parece aun mejor.

Desayunaron entre risas y contándose algunas anécdotas, Edward un par de veces trato de abordar el tema de la última vez que se habían visto, ella lo esquivo completamente y no se dijo más sobre eso. Ella ya se había bañado y Edward protesto también por eso, diciendo que mientras estuvieran juntos siempre se bañarían así, juntos.

Salían casi con tardanza, a las 9 tenían una cita con un sastre, el primer regalo de Isabella para Edward, tres hermosos trajes sastres de primera calidad y para que los estrenara en el cumpleaños de ella, cosa que alegro a Edward, el otro en el bautizo de sus ahijados y el tercero solo para otra ocasión entre ellos, aunque no especifico cual ocasión. Salieron de ahí y recorrieron las calles agarrados de las manos, pasearon por los aparcaderos de yates donde llegaron a su siguiente cita, Isabella le regalo un yate pequeño para poder ir a visitar los alrededores y estar solos un día de estos. El no tan pequeño yate tenía una cocina, habitación de lujo y otra de recreo. De ahí partieron en la limosina a una de los centros comerciales mas grandes y lujosos de todo sydney, ella entro a una tienda de trajes y le compro a Edward el que mas le gusto, lo llevo a el a una tienda de vestidos de noche y le hizo escoger, un vestido para ella. Esta vez, el no le dio opción y pago. Salieron de aquella tienda con un Edward refunfuñando por dejarlo que viera como le sentaba el vestido que escogió para ella. Comieron ahí mismo en plaza, el descubrió que era fanática de los pepitos y los subway's, ella descubrió el gusto de el por los cortes de carne.

Regresaron poco después de las 4 de la tarde, durmieron la siesta por que a ambos aun les afectaba el yetlag, despertaron poco después de las 6 con los susurros de ella en su oído.

- Amor, es hora de levantarnos o no llegaremos a tiempo.

- ¿A tiempo, a donde?

- Tú hazme caso, vamos a bañarnos.

Bajo esas circunstancias, Edward solo rio como el gato de Alicia en el país de las maravillas y la tomo en brazos hasta el baño, el la baño a conciencia entre jabón y amor. Luego de media hora de dulces caricias, palabras y sentimientos, por fin salieron.

- Bueno mouse, te dejo para que leas un libro o te entretengas un rato, yo voy a arreglarme.

- ¿Qué? Nooo

- Si, me voy a arreglar, tenemos una hora para estar listos para nuestra cita, debes de estar listo para las 7:30.

- Pero no quiero estar lejos de ti, además son apenas cuarto para las 6.

- Tu hazme caso, te prometo que valdrá la pena la espera.

Tal y como ella dijo, la espera valió totalmente la espera. Exactamente a la hora programa ella salió de aquella recamara que Edward vigilaba celosamente pero para gusto de el, no salió su pequeña, sino una ninfa seductora y hermosa con el cabello suelto sobre su hombro izquierdo, era un peinado sencillo pero sensual. El vestido azul eléctrico era hermoso y contrastaba con la piel blanca de ella. Era un vestido entalla de corte tipo halter, con un escote trasero que llegaba hasta la profundidad de su cadera que dejaba entre ver el comienzo de su respingado trasero, Edward trago en seco, siguió observándola caminar por la habitación y se dio cuenta que también aun que el vestido era largo llevaba una abertura en su pierna derecha que llegaba casi al comienzo de sus piernas. La mujer sin lugar a dudas se veía hermosa, lo que a Edward le encanto el vestido en el probador ahora empezaba a pensar en que era demasiado y que no le agradaba para nada que no fuera el único que la pudiera ver.

- ¿A dónde vamos a ir, mi hermosura?

Ella ya no le contesto hasta que estaban de nuevo en la limosina.

- Bueno, mi mouse. Este es mi regalo oficial por tu cumpleaños 34, te amo Edward Cullen, Feliz cumpleaños y nos dirigimos a la opera en la sinfónica de Sydney.

No era solo la opera en si, era un evento de caridad que se llevaba a cabo ahí en el recinto, desde que llegaron acapararon las miradas de medios de comunicación y todo tipo de personajes. Bajaron de la limosina y Edward ya estaba enojado, vio con gran desagrado que todos la miraban, que todos la observaban, era su mujer y no le gustaba para nada que la miraran así, mientras caminaban por la alfombra roja, poso su mano en su espalda baja tratando de que no miraran lo mas bajo de aquel escote, caminando a lado de ella obviamente sobre su lado derecho, se encontraba rigido y malhumorado. Ella pregunto.

- ¿Qué paso amor, no te gusto tu regalo?

- Si.

- Amor es una cena en conmemoración de los 100 años de la fundación Love for the childrens pero siento que no te ha gustado, si quieres nos vamos.

- No, quiero ver la opera.

- Después de la opera hay una cena-baile.

- Mmm

- Ves, creo que no estas a gusto. ¿Qué sucede?

- Solo, ehhh, solo no me gusta como te ven. Me encanta tu vestido pero no me gusta como te ven, eres mía.

- En efecto mi amor celoso, solo tuya, vamos.

La función para suerte de Edward la pasaron en un palco privado y la tuvo abrazada contra su pecho todo el tiempo, para desgracia de Edward el baile no estuvieron tan solos. Fueron presentados con una princesa holandesa y un jeque de algún lugar de los emiratos árabes, con la princesa no hubo problema el jeque fue otro asunto y el hecho de que se quisiera sentar en la misma mesa que ella, fue la gota que derramo el vaso de Edward.

- Podría por favor, dejar de incomodar a mi esposa.

El aludido solo rio quedamente y se volteo a seguir conversando con la mujer que iba con el pero Edward se sentía incomodo. Decidió poco después de la cena, invitarla a bailar, ella acepto gustosa.

Lo que no fue tan bueno es que no solo el la invito a bailar, 8 malditos mas también lo intentaron ella rechazo a cada uno de ellos pero fue un maldito el que tuvo mas suerte.

- Isabella Black, un gusto verte aquí.

- Buenas noches, Andre Smith. ¿Qué tal has estado?

- Tu sabes que muy bien querida, ese contrato que me conseguiste con Cullen-MaCarthy ha sido estupendo, el negocio florece aunque creo que ello salieron mayormente beneficiados. ¿Cuándo aceptaras mi invitación a Ámsterdam y mi propuesta?

- Ya te he di…

- Ella no aceptara ninguna invitación o propuesta de tu parte o de parte de ningún caballero, ni hoy ni nunca.

- Andre te presento a Edward Cullen, mi...

- Tu guardaespalda personal, sin duda. Cullen un día será mía o moriré en el intento.

- Andre no seas grosero, no estamos aquí para eso.

- Bueno, bueno pero sabes muy bien que no me rendiré nunca aunque tenga que quitarle la exclusividad a tu Jacob. Buenas noches, caballero, señorita.

Edward estuvo a punto de golpear a ese maldito, lo único que lo detuvo fue la misma Isabella que lo tomo del brazo y antes de que pudiera decir o hacer alguna tontería, poco después llego el mesero con las copas que habían pedido con anterioridad. Ella lo tomo del brazo y lo arrastro a la pista, bailaron uno junto a otro en un tenso vaivén que Isabella no supo como desvanecer. Ella trato de suavizar las cosas contoneándose contra el, bailándole mas provocativamente, tratando de hacerlo olvidar pero solo consiguió que el la guiará nuevamente a la mesa. Pasaron unos buenos diez minutos antes de que ella tomara el valor de hablar.

- Edward amor yo soy tuya. Solo tuya.

- Si Isabella Blaaack, tu eres mía. El problema es que es solo cuando puedes por que no me atrevería a decir que es cuando tu quieres.

Sus palabras implicaban muchas cosas y ninguna de ellas muy buena. La forma en que alargo su apellido como abogada implicaba que creía que podía existir algo entre ella y Jacob. El tono de su voz fue cortante, lo que hizo ese "puedes" mas como un no "quieres o nunca quieres".

- Tu sabes muy bien que lo que dices no es cierto, no hagas insinuaciones Edward, que después no vas a poder sostener. El se refería a unos...

- No me interesa a que se refería, no me lo digas. Tienes razón, no soy nadie para pedirte exclusividad.

- Edward el se refería a cosas de trabajo, no ha algo personal.

- Si claro, es irónico que me dijera tu guardaespaldas, cuando el único que realmente es tu sombra o máaas es precisamente un tal Blaaack.

- No sabes lo que estas diciendo, mi amor. Jake es mi...

- ¿Jake? Ahora ya es Jake.

- El es casi como mi hermano.

- Y yo soy casi el estúpido que te lo cree.

No se dijeron más, la velada continuo. Ella se sentía herida y a el no le importo, sin embargo se dijo a si mismo que no quería pelear con ella en el poco tiempo que le permitía su compañía. Empezó a portarse un poco más amable.

Regresaron al apartamento si mas, ella se metió al baño para darse una ducha sin mojar su cabello, el decidió sin mas irse a la piscina, se desnudo en una orilla y nado y nado hasta estar exhausto, que fue el momento en que decidió secarse y tomar una toalla, ya habían pasado al menos dos horas de la ultima vez que la vio, así que ya se encontraba dormida para cuando el regreso a la cama.

El la abrazo y la jalo contra si, ahora que se encontraba cansado y había pensado bien las cosas, se dio cuenta que su arranque de celos había sido excesivo, que después de mas de 3 horas tratando de evitar a todos los malditos con sus malditas miradas lascivas estaba enojado, irritable y desesperado, el tonto ese del tal Smith no vino mas que reventar su humor y que tal vez se estaba refiriendo a trabajo tal como ella le había dicho.

- Perdóname amor, estaba celoso, yoo, yo lo siento.

Ella no le respondió, ya había despertado sin embargo no respondió. Se limito a quedarse quieta y no hacer nada, el continuo.

- Fui un tonto Bella pero compréndeme por favor, te amo tanto y nunca estamos juntos, no podemos ser solo tu y yo, solo tu mi amor y yo. Yo en verdad lo siento, estaba irritado, no me gustaba como se te quedaban viendo y solo podía pensar en todas la veces que te vistes tan hermosa como te veías anoche y no estaba ahí para protegerte, para resguardarte, solo pensaba en todo lo que te insinúan o proponen cuando yo no estoy. Mis celos me cegaron.

- No es mi culpa, como te puedo hacer entender que no es mi culpa.

- Yo se que no es tu culpa amor, es toda mía. Yo no se por que me siento tan posesivo y tan celoso con solo ver que alguien te mira.

- ¿Me vas a permitir explicarte o me vas a volver a callar?

- No es necesario que me expliques amor, yo solo estaba celoso y…

- Andre Smith es el dueño de la comercializadora que firmo con Cullen-MaCarthy, todos los viajes que salen de tus puertos llegan a Rotterdam, tus acciones en la bolsa fue para comprar un porcentaje significativo de sus casi perdidos diques y sus áreas de descarga comercial en decadencia, yo arregle la renovación de todo esto a cambio de ser tu el socio de el, tu tienes libre acceso al puerto de Rotterdam gracias a esto. El te trato así por que eras más dueño tu que el de su propio puerto y me quiere utilizar a mi para recuperarlo. También como bien sabes, eres parte del grupo Shanghai International Port Group, debido a acuerdos comerciales entre ustedes. El siempre ha tratado de hacerme trabajar para el, de ahí sus insinuaciones y comentarios, desde que se firmo el trato para las navieras y se hizo por medio de Jenk's e hijos conmigo como la abogada encargada, el ha tratado de hacer que renuncie y trabaje para el.

- Así que en realidad me conoce.

- Claro que te conoce, no en persona pero si en papel y te odia por ser quien eres, ahora al verme contigo sabe que lleva las de perder. Siempre ha hecho insinuaciones para conmigo, ya sean en un plano de trabajo o personales siempre lo he rechazado

- Lo siento, siento haber dudado de ti.

Edward noto que no dijo nada sobre el tal Jacob Black, pero el no quería empeorar las cosas, así que se obligo a dejarlo pasar. El la jalo mas contra si pero cara a cara, comenzaron a besarse como si el mundo se acabara en unos instantes. El se dedico durante horas solo ha darle placer, ha descubrir cada centímetro de su cuerpo y alabarlo, consiguió llevarla al orgasmo tantas veces que ella estaba casi dormida cuando lo tomo en sus manos e hizo que el sintiera también la culminación. Ni siquiera se tomaron el tiempo de limpiarse, se durmieron entre sus propios aromas y descansaron abrazados, extasiados y felices, las cosas se habían arreglado.

Al otro dia decidieron no seguir con el itinerario por la ciudad y se fueron en el yate a las profundidades del océano a estar solos. Se pasaron 6 días y 7 noches en el mar, conociéndose, dándose placer el uno al otro, haciendo el amor sin llegar del todo a una penetración. Ambos querían más que solo eso pero por el momento ambos aceptaban en esperar un poco de tiempo.

Ella nunca dejaba la computadora mientras el le diera un rato libre, el ultimo día antes de llegar a puerto le dio una sorpresa.

- Amor, acabo de hacer una travesura.

- ¿Qué hiciste preciosa?

- Bueno como bien sabes, tenemos que regresar a la fiesta que planee para ti en Nueva York así que ya tenemos que regresar a la realidad y yo tengo asuntos pendientes.

- Ni me lo recuerdes, siento que se ha pasado muy rápido el tiempo, todavía no te alejas de mi y yo ya te extraño y ya siento que me duele el pecho.

- Bueno, ¿Quieres saber cual es mi travesura o no?

- A ver dime, mi amor, que hiciste, que pones cara de niña pillada.

- La licenciada Black ha contraído matrimonio. Te anuncio que la licenciada black se comprometió en secreto hace unos meses...

- Que demonios...

- Pero hace una semana aproximadamente se caso con el gallardo caballero ingles, el Sr. Anthony Masen.

- ¿Que?

- Son ideales el uno para el otro, ninguno existe pero se aman tantooo y lo mejor ella se tomo una semana de Luna de miel para regresar en unos días como la Lic. Isabella Black-Masen.

- Tuuu, tu hiciste eso.

- Si mi amor, nosotros estamos en nuestros respectivos pseudo personajes casados, por tanto...

- Por tanto, ahora te respetaran como una mujer casada, aun cuando no estés conmigo.

- Su mujer, Sr. Masen.

- Realmente sabes como dejar tranquilo mi atribulado corazón, mi amor. Gracias.

- Yo solo quiero que sepas que mi promesa sigue y seguirá en pie, Edward Anthony Masen Cullen. Yo jamás me quito mi anillo, ahora lo podre usar en mi mano izquierda.

- Eres una gran mujer Bella y yo soy un tonto celoso.

- No mouse, no eres ningún tonto, lo que pasa es que a veces la situación de nuestra obligada separación te sobre pasa. No eres el único amor, te aseguro que no eres el único al que le afecta amar tanto a alguien que se encuentra lejos.

- Aun así te debo el hecho de tratar de componer esa vena posesiva en mi. Discúlpame por la escena de celos que te hice, prometo que no se volverá a repetir.

Llegaron a tierra, estuvieron un rato en el departamento y despegaron rumbo a Nueva York a las 8:00 A.M. para llegar a la ciudad justo a las 6:00 P.M. Se hicieron el amor a su linda manera, sin pasar a màs. Se bañaron el uno al otro y salieron a cenar a un exclusivo restaurant-bar, regresaron felices pero muy cansados. Mañana seria la fiesta "sorpresa" de Edward.