Capitulo 13
Me necesitan ahora más que nunca, pensó Leonardo en la orilla del hoyo. Tomó impulso y con su mano derecha, tomó fuertemente la cadena. Se lanzó en el aire con la esperanza de lograr llegar al otro lado y agarrar su katana.
La punta de sus dedos de los pies estaban a punto de tocar la otra orilla pero la cadena frenó todo el impulso y sin oportunidad calló de espalda hacia lo profundo.
No terminó de caer. La cadena impidió que tocara el suelo. A pesar de sostener fuertemente la cadena con la mano, no soportó el agarre; la cadena cortó toda capacidad de respirar o tragar.
Desesperado, jalaba la cadena con ambas manos tratando de aflojar el amarre y poder respirar pero no lo estaba consiguiendo. Pateaba tratando de encontrar el suelo pero no lo sentía. Solo emitía ruidos raros tratando de obtener oxígeno.
Tenía los ojos casi en blanco cuando hiso un último esfuerzo para salvarse. Logró meter sus dedos entre la cadena y el cuello para hacer un espacio, y jalando su cabeza hacia abajo con todas sus fuerzas, logró sacarla y caer al suelo.
Calló inconsciente en el frio suelo. Con marcas de las cadenas en su cuello y su cara tenía algunas heridas por el paso brusco de esta.
Karai y las tortugas se enfrentaban fuertemente contra todos los robopies. Raphael necesitaba encontrar a Leo realmente. Temía lo peor ya que aún no lo había visto.
-Voy a buscar a Leo. – le dijo a los demás. -¿Puedes con ellos, Vee? –
Ella asintió sin dejar de golpear fuertemente a sus enemigos.
A penas se había ido Raph, y Destructor y sus fieles mutantes se hicieron presentes. Entonces fue cuando comenzaron a perder la batalla.
Raph no corrió mucho para llegar a la habitación en donde estaba Leonardo. Golpeó la puerta de una patada y la derribó. La escena que encontró le resultó aterradora. Primero vio la katana a orillas de una gran grieta y luego miró una cadena que llevaba hacia el oscuro fondo. No lograba divisar el final de la cadena pero el profundo silencio lo hacía suponer lo peor.
-¡Leo! – gritó corriendo hacia la orilla.
Su expresión cambió a una más tranquila cuando lo logró ver tirado en el piso y no colgando de la cadena.
De un salto llegó a donde estaba su hermano inconsciente. Lo volteó boca arriba y revisó que estuviera respirando. Sí lo hacía, así que lo comenzó a sacudir mientras le llamaba.
-Leo, Leo. Ya estoy aquí hermano, ya estoy aquí. –
Leonardo reaccionó con un movimiento de cabeza y un gemido. Luego abrió sus ojos azules.
-Raph, estás bien. – dijo con una ligera sonrisa.
-Tenemos que irnos. – dijo Raph recogiendo a Leo en brazos y saliendo de un par de saltos de la grieta.
Vee era la única que aún se sostenía en pie, gracias a que con la Katana que había recogido de su hermano, luchaba fuertemente. Ella aprendía muy rápido y ya sabía usar al menos básicamente las armas de sus hermanos mayores. Pero una pequeña distracción fue suficiente para perder el arma y ser derribada por Razar.
Casei cantó su grito de guerra y se abalanzó sobre el enorme mutante. Lo hiso caer casi inconsciente de un solo golpe bien pegado en la cara.
-¿Desde cuándo sabes usar una de esas? – le preguntó a Vee.
-soy la esencia del equipo, simplemente no me cuesta hacerlo.-
- ¡Vámonos! – gritó Raph con Leonardo apoyado en el hombro.
-¡Leo! – exclamó Vee mientras seguía a Casei y sus hermanos hacia el tejado. Pero se detuvo y miró hacia atrás, hacia Karai.
La chica serpiente estaba apresada por Destructor. A Vee no le dio el corazón para dejarla después de demostrar su juego limpio. Y se devolvió por ella.
Con fuerza logró echar hacia atrás a Destructor con la Katana de Leo. Lanzó una bomba de humo y la siguiente vez que la vieron, fue terminando de salir por el tejado junto a Karai.
-Por aquí. – gritó Casei sujetando la tapa de una alcantarilla.
Una vez adentro, alcanzaron a los demás. Fue cuando Raph vio a Karai y furiosamente se volteó y dejando a Leo de lado, se dirigió hacia ella.
-¿Qué demonios haces aquí? – le echó en cara.
-¡Ya déjala Raph! – le comenzó a gritar Vee mientras lo separaba del alcance de la chica. La lastimaría si se acercaba. Pero Raphael forcejeaba más y apartaba a Vee que de nuevo, se atravesaba en su camino.
-¡Vasta! – gritó Leo. Todos se quedaron callados e inmóviles mirándolo. –Vendrá con nosotros. –
-Pero Leo… - decía Raph cuando fue interrumpido.
-Nos ayudó. Y se merece nuestra confianza. –
Karai miraba al suelo con suplica. No tenía donde ir.
Raphael solo gruñó y comenzó a caminar con rabia.
-Vamos. – dijo Vee tomándola del hombro.
Ya estaba amaneciendo. Mikey ya no pudo más y puso a Donnie al suelo. Al menos ya había dejado de llover. Aún dormía.
Le tocó su frente y la sintió demasiado caliente. Donnie sudaba pero al mismo tiempo temblaba de frio.
-¡Estas ardiendo! – exclamó Mikey.
-Mikey, Mikey. – dijo Donnie despertando.
-Aquí estoy. Tienes mucha fiebre. –
-Estaré bien. Solo necesito descansar. – dijo serrando los ojos de nuevo.
Mikey ya no podía caminar más. También estaba agotado. Arrastró a Donnie a un lugar más oculto y se acurrucó junto a él. Casi de inmediato se quedó dormido también.
Hunter venía hacía la jaula pero la encontró bacía. Furiosamente golpeó los barrotes.
-Malditas tortugas. Me las van a pagar. –
Pronto mandó a traer todo un equipo de rastreo. En la superficie, mirando las verjas rotas, maldijo de nuevo a las tortugas y con una enorme pistola en mano dijo:
-Para esta noche, no van a querer haber nacido. –
Notas de la autora:
TMNT no me pertenece, le pertenece a Nickelodeon.
Me alegra mucho saber que les parece muy interesante mi fic. Y gracias por su apoyo. Espero que les siga gustando.
La ventaja que llevaban Donnie y Mikey se ha acabado. ¿Hunter los encontrará? Nos vemos la próxima semana. Espero sus reviws.
