Disclaimer: La historia esta basada en el libro y la película "Alicia en el país de las maravillas",al igual que los personajes no me pertenece, le pertenecen a su respectivo trama a sido modificado para poder adaptar a los personajes con su forma humana.

Aclaraciones:

-hola a todos Dialogo de personajes.

-¿Porque no empezamos ya?-Pensamientos de personajes.

N/A

Hoo~! Y después de mucho tiempo, I'm back! Ho ho ho ho ...Hms, ¿Que os puedo decir? Eh estado ocupada con muchos problemas y asuntos pendientes. Pero, ¡Asdfghjkl! ¡Las saladitas son horneadas! Les juro que ya tenia escrito este capitulo, solo que le faltaba la revisión, y no se porque no lo subí antes! Así que perdón por los que esperaron mucho por la segunda parte. Gracias a las amables personas que dejaron su review, ¡Me encanta que me den sus opiniones! Aun no puedo creer el acto de magia de los reviews (?) Chicos, alegran mi vida con sus hermosos (Y aveces fuertes) pero amorosos reviews. Bueno sin mas, ¡Disfruten de la segunda parte!


No olvides dejar tu hermoso review~!


Ojeo por milésima vez aquel gastado y viejo letrero hecho de madera y pintado de un blanco marfil.

"Bienvenidos sean al país de las maravillas"

Se había pasado casi media hora meditando el que haría en ese país, Todo era tan hermoso en aquel país que parecía un sueño. ¿Y cómo está segura de que todo eso no fuera un sueño? ¿Ese país era algo real? ¿Acaso ella estaba soñando? ¿Acaso ella era real? ¿Y si todo el mundo en el que ella antes vivía fuera solo un sueño, y esta era la realidad? ¿Qué era la realidad y que era un sueño? Todas esas preguntas le brotaban a la cabeza, y cada vez que se respondía una, otras dos preguntas brotaban. Estaba confundida, sola, y hambrienta. ¿Qué es lo que había hecho para merecer tal castigo? ¡Nada¡ Absolutamente nada. Tal vez ese había sido su pecado, no hacer nada al respecto. ¿Ese era un pecado, verdad?

Soltó un suspiro lleno de cansancio y aparto su mirada del anticuado letrero para dirigirla al amplio sendero lleno de hermosas flores de diversos colores muy alegres que se extendía hacia el horizonte. Una parte de ella quería irse corriendo por aquellos rosales llenos de vida, pero su otra parte con el nombre de subconsciencia le decía que era una mala idea, que podía hacerse daño y salir lesionada. El miedo, era lo que le impedía ir e divertirse, era un arma que su subconsciente utilizaba a su favor para manipular a la pobre pelirroja. Pero, la curiosidad se la estaba comiendo por dentro, estaba claro que el miedo siempre cedería ante la curiosidad. El pensar en eso, a la pelirroja recordó un pequeño dicho que le había dicho su tutora.

-La curiosidad mato al gato.-Recito la joven chica mientras ladeaba un poco su cabeza, provocando que unos rebeldes rizos taparan sus ojos carmín.- ¿Oh era el gato mato a la curiosidad? ¡Bah!, debí haberle puesto más atención a Adelice cuando me estaba explicando.-Se puso a reflexionar, nuevamente.- Pero qué más da, yo no soy un gato, ni tampoco soy la curiosidad; Así que no me podrán matar ninguno de los dos.-Agrego la chica sonriente convenciéndose a sí misma de ir a explorar el enorme jardín era una buena idea.

Se encamino sonriente hacia el enorme jardín, y no bromeaba cuando decía que era enorme. Las flores de aquel jardín tenían alrededor de dos metros de grandes. ¿Ella era muy pequeña o las flores habían crecido mucho? Pues bien, recordó que anteriormente había bebido un extraño brebaje de color azul que la había hecho pequeña. Trato de no darle mucha importancia a aquel acontecimiento y decidió seguir con su paseo, admirando las bellas flores, que por muy extraño que pareciese, Flaky juraba que las flores tenían rostros. Por un momento, pensó haber escuchado unas voces, pero al voltear a sus lados no vio a nadie. ¿Acaso se estaría volviendo loca? No, no podría ser eso, tal vez se debía porque tenía hambre. Ahora que se acordaba, no había comido nada en todo el día, ni siquiera un scone. Pero, a medida que seguía avanzando las voces se volvían más claras y reales. Pero Flaky seguía sin ver a nadie. ¿Tanta hambre la habría hecho alucinar voces?

A medida que se acercaba hacia las voces un extraño humo se hacía presente, cada vez más notable y sofocante. Flaky, sin darse cuenta, se había perdido entre todas las capas de humo.

-¿Quién eres tú?-Le pregunto una voz suave y relajada.

Las capas de humo se dispersaron ligeramente permitiéndole a Flaky observar el dueño de aquella voz. Era un chico de cabellos azules, con unos pequeños mechones rubios. Vestía de un smoking negro, con una morada corbata desatada, que colgaba de su cuello de una manera muy libre. Se encontraba recostado en lo que parecía ser un enorme hongo, en sus manos tenía una de las nuevas máquinas para fumar tabaco. De sus labios salían unas perfectas "O", las cuales por desgracia llegaban a las fosas nasales de la pelirroja provocando que esta tosiera bruscamente ante el humo que este exhalaba.

-¿Quién es usted?-Pregunto molesta la pelirroja mientras con sus manos hacia unos leves movimientos tratando de esparcir el humo que amenazaba con adentrarse a sus pulmones y provocarle una tos crónica.

-Yo pregunte primero, y lo más adecuado sería que me contestaras primero, ¿Quién eres tú?-Volvió a preguntar el peli azulado mientras enarcaba la ceja aparentemente disgustado con la respuesta de la chica.

-¿Yo? B-bueno….Y-yo soy Flaky.-Le contesto la chica algo dudosa y apenada ante sus modales.

-Ya lo sabía.-Fue lo que dijo el chico antes de introducir el pequeño tubo que se conectaba a la pequeña máquina y soltar una nube de humo.

-¿Entonces porque preguntas si ya sabes?-Le volvió a preguntar Flaky enojada.

-Porque, te estaba ayudando. Grosera.-Fue lo que le contesto el peli azulado. Que volvía a sacar más nubes con forma de "O" de su boca.

-¡Eso no me ayuda de nada! ¡Yo ya sabía mi nombre! Y aparte, No soy grosera; Yo te dije mi nombre y tú ni siquiera te dignaste a decir el tuyo, así que si alguien es grosero ¡Ese eres tú!-Le reclamo la joven chica de ojos rojos, que tenía sus finas manos posadas en su cadera.

-Entonces dime, ¿Por qué dudaste cuando me dijiste tu nombre? ¿Eh? –Volvió a preguntar el peli azulado con la ceja enarcada, era oficial a Flaky le estresaba ese chico.

-B-bueno… ¿Porque h-hablar con extraños es malo?-Se defendió, pero estaba segura que eso había sonado más a una pregunta que a una aclaración.- Aparte, si me quisieras ayudar; Me dirías como puedo regresar a casa. Eso es lo que necesito, no saber mi nombre.

-¿Cómo puede una abeja buscar su colonia si ni siquiera está segura de que es una abeja? Pero, si estas segura de que quieres encontrar tu hogar, ¿Por qué no buscas en ti misma? ¿Por qué no te dejas mecer por la suave brisa del mar? Dime, ¿Estas segura de ser quien aparentas ser?-Le pregunto de nuevo el chico.

-S-si.-Le respondió dudosa Flaky.

-Entonces derecho tienes que ir, y los problemas tendrás que llamar, más la izquierda tendrás que evitar para que la abeja confundida no te tengas que topar, ¡Bienvenida a la locura sin regreso, Flaky!-Fue lo último que dijo antes de ir desvaneciéndose poco a poco en una suave capa de humo. Mientras aquel chico se iba desapareciendo, un camino se iba apareciendo.

-¡Espera! ¡No me dijiste tu nombre!-Le reclamo la chica.

-Lumpy.-Fue más un susurro que una respuesta concreta.

-¡Pero Lumpy! ¡Espera, espera! ¿Cómo llamo a los problemas? ¿Con una llama o con un teléfono? –Pregunto la pelirroja tratando inútilmente de localizar al peli azulado que se había desvanecido por completo en la niebla. Corrió sin rumbo alguno, hasta que se topó con algo duro que la hiso caer al piso.

Una vez que la neblina se disipo, la pelirroja pudo apreciar que era con lo que se había pegado, para su suerte era un letrero con direcciones del lugar. Flaky, feliz se levantó del piso y se sacudió la falda de su vestido de te, para luego leer el letrero que tenía en frente.

Tenía varias flechas con muchas direccionales, muchas de ellas venían en diferentes idiomas, oh eso pensó Flaky. Solo pudo leer unas cuantas en su idioma: La flecha de la derecha, que tenía un color rojo carmín decía "Fiesta del té" que apuntaba hacia un bosque negro y macabro, La flecha de color amarillo que apuntaba hacia una laguna que decía "Peligro, laguna de los cocodrilos llorones.", había una flecha que apuntaba hacia al cielo de color azul que decía "Área de los pingüinos voladores."

Y no le tomo nada de tiempo para decidir ir hacia la derecha, aunque ella realmente quería ir hacia arriba, pero había un pequeño problema: Ella no era un pingüino, y no podía volar. Pero, Según ella los pingüinos no volaban, ¿Y si todo eso era mentira? La verdad, ya no sabía que pensar, el estómago le rugía como un motor de carro. Y si iba a la fiesta del té, podría comer unos bocadillos.

Ya estaba decidido, se iría para la izquierda. Se encamino hacia el bosque frio, oscuro y macabro. Al principio, le dio un poco de miedo, ¿Y si salía un ratero de las sombras y le robaba? Pero, ¿Qué le robaría? Lo único que tenía con ella era su insaciable hambre. Siguió con su camino ignorando por completo las tenebrosas sombras que formaban los árboles secos del bosque, y los extraños ruidos que hacían los animales. Pero, algo que no pudo ignorar era la perturbarte sensación de que alguien la estaba siguiendo. Cada vez se hacía más fuerte, podía oír los latidos de la otra persona, sus suaves pasos, y podía sentir su respiración cada vez más cerca en su cuello. No pudo más, y se tornó hacia atrás esperando encontrar un tipo de monstruo o un ratero, pero no había nadie.

-¿Quién anda allí?-Pregunto disgustada la pelirroja con el ceño levemente fruncido. La simple brisa del frio viento del bosque fue lo que recibió como respuesta, soltó un suspiro de alivio, por un momento pudo jurar que había alguien siguiéndola.

Al tornarse, para seguir con su camino, noto unos ojos verde olivo en frente de ella, y una gran sonrisa.

-Bienvenida seas al…-Comenzó a hablar el extraño, pero fue brutalmente interrumpido por el grito de miedo de la pelirroja y el golpe que le había dado en la cara.- ¡Auch! ¡Oye eso dolió! –Le replico el chico mientras se sobaba la nariz.

El chico tenía un cabello verde, donde, por más raro que sonaran sobresalían dos orejas gatunas; mientras meneaba una larga y peluda cola de gato que salía desde su retaguardia. Vestía una camisa negra, con unos pantalones del mismo color. Su cinturón plateado que abrazaba toda su cadera, de este desprendía pequeñas cadenas. En su cuello, tenía un inusual collar que parecía se su placa de identificación.

-¡Whaaa!-Grito la chica pelirroja mientras levantaba la guardia dispuesta darle otro golpe a ese chico, si es que se podía llamársele así.- ¡Eres un hombre lobo! –Lo acuso la chica con un dedo amenazador.

-¡No soy un lobo! ¡Esos canes no tienen tanta gracia y elegancia como yo!-Gruño el chico mientras fruncía levemente su ceño, pero en ningún momento borro su sonrisa.- Déjeme me presento My lady, Mi nombre es Flippy, el gato sonriente.-Se presentó este con una ligera reverencia.

-¿Gato? Tú no eres un gato, ¡Eres un gatototote! –Le respondió la chica, ya bajando la guardia.

-¡Pero que humana más grosera! ¡Primero me llama perro y luego gatototote! ¡Y yo que trataba de ser cortes!-Dijo indignado Flippy mientras se daba la media vuelta y caminaba para dirección contraria.

-¡No! ¡Espera Flippy! ¡No era mi intención herir tus sentimientos!-Dijo apresurada Flaky tratando de alcanzar al chico gato.- P-perdón, ¡Es que este no es mi día! Primero me extravió en la madriguera de un chico conejo rubio que no dejaba de correr y exclamar sobre su horarios por los setos de mi casa, después tome una bebida que me hace chiquita y sabia un tanto extraña, luego me encontré con un hombre raro que no paraba de fumar y hablar sobre metáforas de abejas perdidas, y para acabarla, ¡Tengo mucha hambre! –Trato de explicarle la chica al peli verde, que no paraba de sonreírle.- Y ahora me encuentro contigo, que no paras de sonreírme, dime ¿Tienes un tic o algo?

-¡Claro que no!-Rio el chico ensacando mas su sonrisa.- Lo que pasa, es que siempre debes sonreír a los problemas, no importa que tan malos sean ¡Tú debes sonreí! Y si yo dejo de sonreír, Fliqpy mi doble personalidad se apoderara de mi cuerpo y hará cosas muy malas.-Explico sonriente el peli verde.

-Oh, ya veo.-Le contesto la pelirroja pensante.

-Y dime, ¿Estas perdida, verdad?-Le pregunto el chico, tratando de cambiar de tema mientras relajaba un poco su sonrisa.

-Sí, ¡¿Me podrías ayudar?!-Le pregunto esperanzada y energética Flaky. ¡Al fin había encontrado a alguien que no hablara con muchas incoherentes.

-Depende, dime ¿Qué es lo que realmente quieres en esta vida?-Pregunto el chico, entrecerrando los ojos, admirando la pequeña figura de la chica.

-… ¿Qué es lo que quiero en esta vida?-Volvió a preguntar la oji miel para si misma. Levanto la mirada, tratando de buscar la de Flippy, pero este había desaparecido.-… ¿Flippy? –Pregunto miedosa.

-¿Si?-Pregunto mientras aparecía de la nada a un lado de la pelirroja, causando que esta se alterara mucho.

-¡no vuelvas a desaparecerte así!-Le ordeno mientras trataba de controlar su pulso, con su mano derecha sobre su corazón.- ¡Es de mala educación!

-¿De mala educación? Y, ¿Qué te parece si me desaparezco de parte por parte?- Pregunto mientras su pies empezaban a desaparecer, luego su cuerpo, dejando por último la cara de este, al final solo quedaba la simpática sonrisa del peli verde, que después de unos momentos desapareció también.- ¿Así está mejor? –Pregunto el peli verde, mientras volvía aparecer, pero ahora acostado en una gruesa rama de árbol.

-Sí, eso creo…-Respondió dudosa Flaky.

-Entonces, ¿Ya sabes a dónde quieres ir?-Volvió a preguntar el chico mientras meneaba juguetonamente su cola con una elegancia sorprendente.

-¡Si, quiero ir a la fiesta del te!-Respondió entusiasmada la chica por la idea de tener un guía gatuno, eso le recordó a su pequeña gatita Dina. Se lo dirían después a Flippy, talvez ellos dos y llegaban a caerse bien.

-Entonces, ¿Qué esperamos?-Pregunto el chico mientras se bajaba del árbol con una elegancia propia, aterrizando sobre sus botas militares.- ¡Iremos a visitar a mi amiga la sombrerera! –Dijo sonriente mientras comenzaba a caminar hacia el norte.

Flaky sonrió ante la acción, y siguió al chico gato de cabellos y ojos verde. Por alguna rara razón, aquel chico le inspiraba una confianza indescriptible.