- Ahh, maldita mal nacida te puedes callar de una buena vez, ya esta todo listo.
- A pesar de que logramos tener una habitación en ese maldito hotel caro, lo mas conveniente es quedarnos aquí durante el tiempo que estemos en la ciudad, solo durante el evento usaremos esa habitación.
- Eso ya lo se pendeja, hay demasiada seguridad.
- Quieres ya dejar de insultarme, las cosas van bien.
- Las cosas no hay ido bien desde que la dejaste escapar puta, ahora te dire los últimos detalles escucha, a ver si se te puede pegar algo en ese cerebro de mosca que tienes.
- Maldito.
- Primero, ya tenemos la habitación en un piso bajo por cualquier eventualidad y atacaremos desde el bar dirigiéndonos al restaurant.
- Si, eso suena bien.
- Segundo, conseguimos convencer a un botones de llevar la botella preparada para la putita y un barman en el restaurant nos hará los honores de darnos, pelos y señales.
- ¿Conseguiste las armas?
- Claro que conseguí las armas pendeja, si no lo hubiera hecho no tendría caso todo lo que te acabo de decir. Ahora cállate de una buena vez y vámonos, faltan dos horas para que empiece la función y me han informado que ellos ya llegaron desde hace rato al hotel.
Después de la fiesta de cumpleaños, al día siguiente Bella partió en compañía de Jacob para algún lugar lejos de los brazos de un Edward celoso y mal geniudo. Ella tenía que ir a revisar unos asuntos en Lang y otros en Londres pero antes de irse prometió a todos que regresaría para la sorpresa que le tenían para su cumpleaños.
Edward durante las tres semanas que ella estuvo ausente fue a tres sesiones con la terapeuta de nombre Adele Mars, ella le dijo que sus arranques de ira eran esporádicos pero no por eso menos peligrosos y que debía de tratar varias técnicas para la supresión de la ira, también le recomendó hablar con ella y hacerle entender su situación emocional y tal vez ir a una o dos sesiones con el para tratar el problema de celos, posesividad y agresividad los dos juntos.
El le enseño fotos de ella y le conto la situación de su separación, ella le indico que tal vez esos arranques eran precisamente por que el se sentía inseguro de no saber durante periodos de tiempo muy largos en donde se encontraba, como o con quien.
Edward tuvo esas tres semanas en donde acondiciono el departamento de el con cosas de ella, ahora que Emmett y Jasper sabían que en realidad ellos ya eran pareja, estaba de mas tenerse que estar escondiendo o mintiendo, prefería estar con ellos en el edificio y que mientras se encontrara Bella en NY, estuviera acompañada por el y sus amigos.
Era 17 de marzo y ya todo estaba listo, el show ya había acondicionado el restaurante para su presentación que duraría una hora, el barman junto con otros especialistas en bebidas habían ya terminado las pruebas de las bebidas preparadas exclusivamente para el evento y el brindis, Mario Rastegui había preparado ya un menú especial para la ocasión, nadie se tomo la molestia de pensar en un pastel debido a que Bella solo comía Cheesecake así que previendo esto el encargado de los postres preparo infinidad de Cheesecake individuales de distintos sabores que adornaban la mesa de dulces en cascadas.
Edward también acondiciono la habitación, el seguía pensando en esperar para consumar su amor pero no por eso la trataría como una princesa en su cumpleaños 15. Había apartado en un exclusiva florería tres arreglos de flores en tonos rosas, blancos y lilas, todos con una espectacular orquídea en el centro de lo más exóticas, aparto también los pétalos de 100 rosas para esparcir por todo el pasillo desde la puerta hasta la cama con tonos rosas y la cama con pétalos blancos. Vistió la cama completamente de blanco y al centro dejo un sugestivo corsé, a juego con el liguero, las medias de encaje y el negligé en un tono azul eléctrico, el preferido de ella.
Después de dejar todas las instrucciones debidas en el hotel y pagar todo lo necesario se dirigió a su departamento, había comprado también todo el atuendo para Bella, el vestido era en un tono blanco con detalles en negro, escotado, provocativo y sensual, justo como a el le gustaba verla, la ropa interior completamente de encaje de transparencias era sencillamente perfecta, las zapatillas de tiras delicadas en pedrería hasta las rodillas se le verían divinas con cada paso que la abertura del vestido permitiera una vista.
Acomodo todo en la recamara de invitados, incluyendo el traje sastre que Bella le regalo para alguna ocasión especial y lo usaría en mañana en su cumpleaños, se baño y se fue a dormir. Ella llegaría mañana temprano a su departamento, no tenia permiso de ir al hotel.
El se quedo profundamente dormido en algún momento, no fue hasta que en la madrugada sintió como se movían las sabanas y luego unos pequeños brazos lo sujetaban, el la jalo mas contra su cuerpo y la abrazo con brazos y piernas.
- Te amo pequeña, descansa. Mañana tendremos un día ajetreado.
- Te amo mouse.
Se dieron un casto beso en los labios y se quedaron dormidos. Al otro día se les pegaron las sabanas y los cuerpos, no despertaron hasta las 9:30 de la mañana.
- Despierta dormilón… buenos días mi amor.
El realmente no quería despertar y en un acto de rebeldía, metió su mano entre sus piernas para pegarla a su notoria erección. Ella soltó un suspiro y una risita satisfecha que a Edward le llego hasta la ingle, era imposible seguir dormido.
- Buen día amor mío pero preciosa no habría forma de que nos quedáramos todo el día en la cama.
- Pero…
- Prometo dejarte tan exhausta que te vas a volver a quedar dormida.
- No amor. Tenemos reservaciones para ir a desayunar en media hora y prometiste llevarme al zoológico.
No se dijo más. Edward reacciono, el le había prometido llevarla al zoológico cuando se entero que jamás había ido a uno. También había hecho una reservación para un restaurante famoso por sus crepas a toda hora del día y que era recomendación de su madre.
Se bañaron a conciencia esta vez si el uno al otro, Edward la vistió y a ella solo le fue permito escoger la ropa de el y dársela. Llegaron un poco retrasados al restarurant pero no hubo mayor problema, dos horas después salían satisfechos y completamente atiborrados de azúcar.
Caminaron unas cuantas cuadras hasta central park y de ahí hasta el zoológico, se la pasaron horas observando a los animales, ella les hacia caras y el solo se reía de sus ocurrencias. Compraron helado, recuerdos y chucherías, por petición de ella regresaron a ver a los tigres y al león. Cuando por fin se hastiaron de animales, decidieron seguir caminando por el parque, en algún momento se cansaron y se sentaron en el césped bajo la sombre de un árbol.
- Amor, ya me vas a decir que sorpresa me tienes preparada para hoy.
- No.
- Pero mouse, eso de no tener permiso para fisgonear en mi propio cuarto me esta volviendo loca.
- Y seguirá así hasta que yo te diga, no tienes permiso ni de acercarte por ahí ¿me oíste?…
- No yo no oí anda.
- Bellaaa.
- Ohh, esta bien pero nótese que estoy protestando por ello.
- Puedes protestar todo lo que quieras pero tienes que esperar a la tarde.
- ¿A que hora empieza?
- Tenemos que llegar ahí a las 7. Vente vámonos, vamos a descansar un rato en el departamento y de ahí nos vamos.
Llegaron poco antes de las 3, durmieron una siesta y se quedaron en la cama dándose arrumacos, comieron algo muy ligero y se dieron un chapuzón desnudos en la alberca del penthouse. A las 5:30 empezaron los regalos para Bella.
- Ven amor sígueme, te tengo tu primer regalo justo aquí.
- ¿Qué es?
- Abre los ojos y velo por ti misma. Feliz cumpleaños hermosa.
- Edward, por Dios. Que hermoso vestido y con todo el atuendo es espectacular.
- Claro que lo es, lo escogí pensando en ti y tu eres perfecta.
- Gracias, mouse.
- Ehhh, ehhh, ehhh. No tan rápido, ven aquí que te doy el apropiado abrazo y beso para la cumpleañera.
El beso se supo muy romántico y sensual hasta que tocaron el timbre. Edward fue a abrir la puerta y sin permiso alguno Alice y Rose se adentraron en sus dominios. Esto sin duda era un complot, que termino en Bella cargando con su vestido y accesorios fuera del departamento por órdenes de aquellas locas, que decían que las encargadas de arreglarla serian ellas.
Edward no pudo ni protestar, antes de que pudiera decir algo ellas ya habían abandonado el edificio con su tesoro mas preciado con dirección al penthouse. Bella a empujones medio le había explicado que todas ellas se arreglarían ahí y que podrían pasar por ellas 6:30.
Para buena suerte de Bella, ella ya se había bañado desde que salieron de la piscina, se puso la ropa interior y el vestido mientras ellas se bañaban, para cuando ellas salieron ella las esperaba en su gran tocador pensando en que se pondría para maquillarse y que joyería le quedaría a juego con su atuendo.
No pudo opinar tampoco, ellas la peinaron y la maquillaron de manera espectacular, nada excesivo pero tampoco tan natural, de entre sus joyas escogieron unas muy coquetas y se los colocaron, el peinado era algo extraño, llevaba varias trenzas que salían desde su frente hasta la parte alta de su cabeza de donde salía un alto tocado y de ahí su cabello caí en ondas hasta su cintura. Se veía perfecta.
En algún momento alguien toco en la puerta de la habitación.
- Pero que desesperado.
- Justo a tiempo, Edward.
Edward entro en la habitación que fue abierta por Rosalie, les alabo lo guapas que se veían, hasta que miro a Bella, al fondo mientras se paraba del tocador.
- Señoras mías, hoy se ven muy guapas… Y… Wow.
- ¿Y Wow?
- Ehhh, Rose, Alice sus respectivos esposos las esperan en recepción, la limosina llegara en 5 minutos. ¿Me permitirían unos minutos a solas con mi mujer?
- Si claro, vamos Rose, nuestro trabajo esta hecho.
- Se los agradezco de corazón, estoy en deuda con ustedes. En unos minutos los vemos abajo.
Las aludidas salieron en silencio por la puerta riéndose de la cara de estupefacción de Edward, vaya que el hombre estaba enamorado. El se acerco lentamente hacia ella como asustado de lo minúsculo que se sentía en ese momento a lado de ella.
- Amor de mi vida, eres la perfección hecha mujer.
- Gracias, amor.
- Nada de gracias, es la verdad, eres un ángel hermoso y divino. Me siento honrado de poder estar a tu lado.
- ¿Sabes cuanto te amo?
- La que no tiene ni idea de cuanto te amo yo a ti, eres tu… y precisamente por eso te he traído tu segundo regalo del día.
Edward se acerco nuevamente a la puerta y retiro detrás de esta una bolsa, de ella saco tres cajas aterciopeladas de distintos tamaños. Del primero saco un hermoso par de aretes enormes de diamantes, del segundo una gargantilla de pequeñas incrustaciones pegada al cuello y del tercero un pulso con un anillo. Todos eran un juego completo de diamantes, todos en completa sincronía entre si y con el atuendo de ella. El mismo se los puso uno a uno.
- Son hermosos Edward, muchas gracias.
- En realidad son horribles si los comparamos contigo, pero no me daré por vencido por mas que se que jamás encontrare una joya que te haga la mas mínima rivalidad a tu perfección.
- Eres tan galante, mi perfecto caballero.
- No es cierto, solo soy un hombre enamorado.
- ¿Si?
- Si y por cierto, soy un hombre enamorado que requiere de el perfecto recuerdo de hoy, acompáñame.
Edward la dirigió a la piscina, al zona abierta al atardecer. Ahí se encontraba un reconocido fotógrafo que les tomo una cantidad de fotos con el atardecer, la luna y la piscina como perfecto fondo en distintas posiciones.
Iban ya en el elevador rumbo a recepción, entre besos hasta que ella hablo.
- Amor, yo quiero una foto de esas que nos acaban de tomar.
- No.
- ¿No?
- No, esas son mías y solo mías, ese regalo es para mí.
- ¿Puedo protestar?
- No, pero puedes tal vez conversarme de que un día te las enseñe.
- Vaya, que envidioso.
- Claro que soy envidioso con lo mío, esa hermosura es solo mía y solo son para mis ojos.
- Esta bien, me orillas a tener que robarte alguna en algún momento.
- Ya lo veremos amor, ya lo veremos.
Llegaron a la recepción y ella saludo a los ahí presentes.
- Papa, Jasper que gusto verlas.
- El gusto es mi hija, te vez hermosa.
- Lo mismo digo Bella, te vez muy guapa esta noche. Señores hay que cuidar a estas hermosas mujeres, no nos las vayan a querer robar.
Edward volteo a ver a Jasper y a Emmett con cara de pocos amigos, ellos le devolvieron la mirada con una frase en la mente, no empieces.
Subieron a la limosina y partieron rumbo al gran hotel, el mismo Edward se impresiono de ver que los otros socios habían acondicionado la entrada con alfombra roja, más guardias y guaruras que los usuales. Era normal ellos no eran simplemente cualquier persona, todos eran ricos, dueños de multinacionales o socios del hotel o empresas de renombre nacionales, la fiesta era muy exclusiva y por eso mismo la seguridad era primordial.
Eran pocos los privilegiados en asistir, se encontraban obviamente los MaCarthy junto a su hijo pequeño, los Whitlock y su pequeña, la madre de Edward, los padres de Rosalie y Jasper, el padre de Alice, Jenks padre con su esposa y Jenks hijo con su esposa e hijos, estaban los otros socios del hotel y sus respectivas esposas, Mario Rastegui acompañado de una caballero al que Bella no lograba recordar y por ultimo, Jacob con 4 niños de distintas edades acompañados de una señora de edad, que Edward presumía era su nana.
Cuanto todos llegaron se acomodaron en sus respectivas mesas, se hizo el brindis con unas palabras del chef a Bella por su cumpleaños, tomaron un par de bebidas hechas exclusivamente para la fiesta, le presentaron a Bella sus respectivos presentes y por fin el show comenzó.
El Cirque du Solei, se supero a si mismo, entre malabaristas, contorsionistas, payasos, actores y de todo, el espectáculo de trajes excepcionales duro al menos hora y media. Durante el todo el tiempo los integrantes del circo animaron al publico y lo hicieron participe junto con los niños, todo fue maravilloso.
Edward en algún momento noto que un pequeño niño de entre dos o tres años llego caminando por si mismo a los brazos de Bella, ella lo tomo en su regazo y le indico a Jacob que no había problema. El niño no le enfadaba a Edward, el verdadero problema era el ver la intimidad entre aquellos dos, la amistad arraigada o posiblemente algo mas entre aquellos dos, su mujer y aquel desgraciado. No dijo nada, debido a la penetrante mirada que volvió a recibir de sus hermanos de amistad.
El show termino en una tanda de aplauso y ovaciones, los del circo regalaron presentes a los niños a su alrededor y se retiraron, había en el bar una reservación especial para que ellos cenaran. Después de el show comenzó la cena oficial del evento, hubo 6 platillos distintos en 4 distintos tiempos, hasta el postre claro en el que todos comieron cheesecake sin discusión.
En ese momento, la Sra. Colt y la nana de los niños que acompañaban a Jacob se fueron por órdenes de Bella con todos los pequeños del lugar y empezó el show para los adultos.
Era el show de burlesque normal del hotel pero con nuevas interpretaciones y canciones, fue entonces cuando Edward le dijo a Bella que podía subir a ver la sorpresa que tenia preparada para ella en la habitación de ellos.
Ella espero a que el show acabara y hizo un brindis agradeciendo a todos por su compañía, anunciando entre líneas que ella se retiraba pero que podían seguir divirtiéndose.
El chef y su acompañante de mesa ya se había retirado, Jacob y los niños que lo acompañaban también, todos los demás siguieron ahí divirtiéndose
Ella se despidió de todos, se retiro cuando Edward la beso frente a todos y la dejo partir con la promesa de que le daría 10 minutos para subir tras ella y ponerse cómoda.
