Capitulo 15
Mikey estaba aterrado. Podía jurar que eran los científicos locos que los estaban buscando.
-¡Donnie, Donnie… despierta! – sacudía a su hermano pero no hacía más que quejarse y hacer gestos de dolor.
Tal vez no estén tan cerca, pensaba Mikey pero los ruidos le volvían a recordar su estadía en la jaula. Un disparo sonó entre el follaje lejano, ¿Acaso era un tiro al aire? Llenó a Michelangelo de pánico, hasta lo hiso saltar. Sin pensarlo dos veces se levantó y comenzó a intentar desesperadamente de nuevo, echarse a Donatello a la espalda.
A penas lo logró. Camino tres pasos con el intenso dolor en el pecho, y calló al suelo con su hermano inconsciente encima. Se levantó casi llorando de la desesperación. En ese instante, mientras recogía a Donnie en una posición más cómoda, recordó lo que le había dicho antes de cruzar el río: "Lo más probable que crean es que la corriente nos arrastrara hacia abajo. Por lo tanto, nos buscarán por ahí y no por donde realmente estamos."
Era la última oportunidad para escapar. Tal vez Hunter pierda el rastro en el río, que estaba aún muy cerca de donde se encontraban ellos.
Con todas sus fuerzas comenzó a arrastrar a Donnie dirección arriba del río, con la esperanza de encontrar un buen escondite para ocultarse del malvado hombre.
Hunter esperaba con un machete en mano para cortar las hojas que se le atravesaban en frente. Uno de los tipos que andaban con él acababa de disparar. Aguardaba con ansía a su soldado para averiguar si era que había encontrado una de sus tortugas fugitivas.
Cuando asomó entre el oscuro verdor de la selva, Hunter lo abordó en preguntas:
-¿Qué encontraste? ¿Era uno de ellos?...-
-Un ciervo. – respondió. –ya está oscuro, no pude distinguir lo que vi y solo disparé…-
-¡Eres un idiota!- le gritó Hunter dándole un fuerte golpe por detrás de la cabeza. –Pudiste haberme dado a mí u otro soldado. Cuando vayas a disparar, fíjate bien a qué le tiras.- y con un tono sombrío mientras caminaba, dijo:
-Además, no desperdicies balas. Las vamos a necesitar.-
Los muchachos corrían por las alcantarillas en dirección hacia donde había aparecido la serpiente mutante.
-Leo. ¿Cómo sabes si ella está ahí?- preguntó Vee corriendo junto a él.
-No lo sé, pero pienso que debe de estar en las cercanías.-
Leonardo sabía muy bien qué había ido a hacer Karai con ese dragón purpura. Averiguaría en donde estaban sus hermanos perdidos.
Hunter llegó al río junto a todos sus hombres. Los perros olían a orillas de este.
-Se debieron tirar al río. – dijo uno de los hombres que traía a los perros.
-Crucen y comiencen a buscar el rastro al otro lado del río.- ordenó Hunter.
-Pero señor, ya es de noche y parece que va a llover.- interrumpió otro soldado.
-¡No nos iremos de aquí hasta que encontremos a esas malditas tortugas!- gritó furioso.
Él fue el primero en cruzar el río. Las gotas de lluvia comenzaron a caer. Cuando llegó al otro lado miró hacia el resto y dijo con fechoría:
-Están cerca.-
-Bien, ya estamos aquí.- dijo Raph. –No hay nadie, así que nos vamos.-
-¡No!- dijo Leo. –Tenemos que encontrarla.-
-¡Chicos! – dijo Vee que estaba más adelante, en una intersección.
Karai estaba tirada y la sangre se asomaba por debajo de ella. De inmediato se acercaron. Leo le comprobó el pulso, estaba débil pero estable. Le dio vuelta para encontrar su costado empapado en sangre.
-¿Está bien?- preguntó Vee.
-Creo que sí. – respondió Leo. Tratando de revisar la herida. –Es una herida de bala.-
-¿Le dispararon? – preguntó Vee inocentemente.
Raph interrumpió sarcásticamente, en forma burlona:
-No; le dieron abrazos.-
-Raph cállate. – interrumpió Leo. – Tenemos que llevarla a casa.-
Ambos asintieron. Leonardo se la puso a la espalda y Vee le mantenía presionada la herida para detener el sangrado.
Karai recobró la conciencia al poco rato de caminar.
-Leo… - dijo débilmente.
Leonardo la puso en el suelo con cuidado mientras le decía:
-Calma, estamos aquí. Vas a estar bien.-
-Tengo que decirles algo…- dijo quejándose del dolor.
-Cuando lleguemos a casa.- respondió Leo tratando de levantarla de nuevo.
-¡No! Se trata de Donnie y Mikey… - insistió Karai.
Leonardo se detuvo.
-¿Qué? – preguntaron los tres al mismo tiempo.
Ella iba a responder cuando de entre las sombras aparecieron Destructor y sus mutantes.
Las tres tortugas sacaron sus armas. Estaban listos para la batalla. Y Destructor repitió la acción.
La lucha comenzó. Las tortugas estaban cediendo. Y Cara de Pez estaba asechando mucho a Karai, que estaba en el suelo sosteniéndose la Herida.
-Leo, Se van a llevar a Karai. – dijo Raph mientras luchaban espalda con espalda. Leonardo asintió.
-Vee, llévate a Karai.- ordenó.
-Pero Leo… -
-Solo hazlo. Estaremos bien. –
-Váyanse, yo las cubro. – dijo Raphael lanzándose duramente contra Cara de Pez.
Vee levantó a como pudo a la kunoichi, se la puso en la espalda y con una bomba de humo, desapareció.
Los perros habían encontrado el rastro de las tortugas. Un fuerte aguacero estaba cayendo. Y entre el sonido de las gotas de agua que caían en las numerosas hojas de los árboles, se escuchaban los ladridos de los canes que seguían ansiosamente el rastro que habían dejado.
Pero llegó el punto en que los perros se detuvieron. Habían perdido el rastro a la orilla del mismo río pero en otro punto diferente de donde habían salido.
-Se debieron de lanzar de nuevo al río.- dijo Hunter. -¡Busquen en el río! Tratan de tendernos una trampa.-
Un poco más arriba, Mikey salía del río con Donnie arrastrado. Se le había ocurrido volver a perder el rastro en el río. Lo arrastró hasta un gran árbol que había en la orilla. Ahí vio que este tenía un agujero por un lado. Era lo suficientemente grande como para que se refugiara uno de ellos.
Sin pensarlo dos veces, colocó a Donnie dentro. Mientras él se sentó afuera para recuperar el aliento.
Pasaron unos minutos. Los gritos de los hombres se escuchaban de nuevo a pesar de la lluvia. Adivinaron el plan de Mikey.
Michelangelo tenía que proteger a su hermano que yacía inconsciente en el agujero del árbol. Se acercó a él, le dio un fuerte abrazo y le dijo:
-Tengo que asegurarme que no te vayan a encontrar.-
Se levantó y se fue río abajo para despistar a los cazadores. Pensaba enfrentarlos como ninja. Entre las sombras y con mucho sigilo.
Notas de la autora:
TMNT no me pertenece, es de Nickelodeon.
Ahora tengo Facebook, me pueden encontrar como Sari Lilliana. Ahí estaré avisando cuando subo capítulos y otras cosas más.
Mikey decidió enfrentarse a Hunter ¿Logrará cumplir su objetivo? Nos vemos en una semana, prometo subir capitulo cada semana, si Dios me lo permite. Espero sus reviws.
