Capitulo 19

Llevaban un buen tiempo en la calle de lastre. La lluvia no cesaba. April curaba la infectada herida de Mikey. La limpió con agua oxigenada y luego la vendó con gazas limpias. El resto de la curación la haría en casa.

Mientras Leonardo amarró fuertemente una venda a la herida de bala de Vee. La entrada del proyectil se ubicaba justo al inicio de su pierna izquierda, donde terminaba la protección de su caparazón.

-¡Leo, Leo!- reclamó su hermanita.

Leonardo se detuvo de inmediato. Estaba asustado por la reacción de Vee.

-Ten cuidado, la venda me está apretando mucho…-

-La idea es frenar el sangrado Vee.- respondió Leo terminando de amarrar la venda.

-Es aquí. – interrumpió Mikey. –De por aquí me subieron a la camioneta.-

Casei frenó y apagó la van.

-Lo dejé como a un kilómetro de aquí. A la orilla del río, en un árbol hueco.- explicó Mikey.

-¿Está muy mal?- preguntó April.

Mikey no contestó. Solo miró al suelo.

-Raph, Casei y yo iremos a buscarlo.- dijo Leonardo. –Los demás esperen aquí.-

Los tres chicos se fueron en dirección de la selva. Mientras los demás se quedaron en silencio. Un aire pesado se asentaba ahí, el de la incertidumbre; que se revolvía con la humedad y la lluvia.

En medio del oscuro bosque, con una fuerte tormenta, caminaban los tres chicos. Leonardo iba en frente, apartando las grandes hojas mojadas.

-Creo que ya casi caminamos el kilómetro. – dijo Leo.

-Y ¿Dónde está el río?- preguntó Raph.

Pero Casei lo calló.

-Escucha Raph.- dijo.

-No escucho más que la lluvia en todos estos árboles…-

-¡No!- interrumpió Leo. –Escucha bien.-

Más profundamente se podía escuchar el enorme caudal de un río crecido.

Después de unos minutos más, lograron llegar al río. Estaba demasiado lleno de agua colorada por el lodo.

-¡Dios mío! Mikey dijo que lo dejó a la orilla.- Dijo Leo desesperadamente.

Todos comenzaron a buscar a la tortuga perdida. Gritaban su nombre con la esperanza de que les contestara. Pero nadie respondía.

Raphael comenzó a buscar más hacia arriba. Un gran Árbol grueso que ya estaba siendo invadido por el agua, le llamó la atención. No sabía por qué, pero algo le decía que se acercara a él.

-Donnie- Gritó una vez más pero como las otras veces, nadie le contestó. – ¡Demonios, contesta de una vez por todas!- pero el árbol le seguía llamando la atención. Se decidió entonces a rodearlo para verlo mejor y descubrir el misterio detrás de este.

El agua sucia del río le llegaba casi a la rodilla. La sorpresa fue cuando al rodear al árbol, se encontró con un hoyo en este. El agua se metía en el hueco y apenas dejaba un espacio seco.

Se acercó para ver mejor. Su expresión fue de sorpresa y satisfacción al encontrar a su hermano perdido dentro.

-¡Donnie!- dijo tratando de sacarlo de inmediato.

Estaba inconsciente, sucio y a puntos de ahogarse en el agua que lo invadía.

-Ya estoy aquí hermano. Te llevaremos a casa.- le dijo mientras lo recogía en brazos. -¡Chicos! Lo encontré…- gritó para que los demás lo escucharan y dejaran de buscar.

Pronto los tres estaban reunidos. Leo revisó rápidamente a Donnie para saber su condición.

-Tiene mucha fiebre.- dijo. –Hay que llevarlo a casa, pronto.-

Ya había pasado casi una hora desde que los muchachos se fueron a buscar a Donnie. Mikey comenzó a desesperarse.

-Tienen que darse prisa. – decía. –Hunter nos puede seguir…-

-¿Quién es Hunter?- preguntó April.

-Es…- pensó un momento antes de seguir hablando. –Es el tipo que le disparó a Vee.-

-Mikey, ¿Verdad que él no se rinde tan fácil?- preguntó Vee.

-Jamás va dejar que escapemos con vida…-

Tristemente, Vee le dio un abrazo con su mano libre. Podía sentir el miedo de él.

-¡Chicos! ¡Ya vienen!- alertó April.

Pronto los tres estaban asomados mirando las confusas sombras de los rescatadores. Uno de ellos traía a Donatello en brazos, era Raphael.

Cuando llegaron, pusieron a Donnie en una manta para que entrara en calor.

-¿Cómo está?- preguntó Vee.

-tiene mucha fiebre. Tenemos que llevarlo a casa rápido.- respondió Leo.

Casei encendió la van para devolverse al pavimento y tomar el camino a casa. No llevaban ni cinco minutos de camino cuando se toparon frente a frente con la camioneta conducida por Hunter.

El tipo se bajó rápidamente y comenzó a disparar hacia la van.

-¡Al suelo! – dijo Casei mientras se agachaba un poco para que las balas no lo alcanzaran. No dudó en pisar el acelerador a fondo y tratar de esquivarse el loco del arma y su camioneta.

Lograron pasarlo. Pero el tipo se subió al auto y comenzó a seguirlos con pistola en mano.

-Ese maldito tipo no se cansa…- dijo Raph.

Vee miró entonces a Mikey como si le dijera "Tenías razón". Eso la llenó de valor para mitigar la amenaza. Tomó su arco y una flecha y comenzó a levantarse sigilosamente para que nadie le viera.

-¿Qué haces? Vee.- Preguntó Leo.

-Deshacerme del arma…- mientras apuntaba con concentración.

-¡Vee no!- dijo Leo. Temía que le volvieran a disparar por insistente.

Pero ella hiso caso omiso y dejo ir la flecha. Esta dio justo en la mano de Hunter que soltó el arma y la dejó caer en la calle.

-¡Maldición!- gritó furiosamente Hunter.

-Ahora es cuando...- dijo Raph cuando vio el logro de Vee. Abrió la puerta y se dejó caer para enfrentar cara a cara con el tipo que había lastimado tanto a sus hermanos.

-¡Raph no!- gritó Leo tratando de sujetarlo pero no logró.

Raphael calló de pie y se enganchó a la puerta de la camioneta; la puerta en la que estaba Hunter. El auto seguía en movimiento y el militar no tenía pensado detenerse.

Raphael estaba segado de furia y trató de atacar al tipo con su sai. Pero Hunter era muy astuto. Él abrió la puerta justo en el momento del ataque, haciendo que la tortuga se soltara y callera en frente, al lado del camino.

Hunter juró acabar con todos los de su especie. Así que arriesgó su medio de transporte para terminar con Raphael. Le lanzó la camioneta en dirección del chico. Lo arrolló pero una pared de tierra lo recibió.

-¡Raphael! – gritó Leo al ver la escena.

Ya los demás se estaban incorporando a la pelea. Vee y Mikey se quedaron custodiando a Donnie en la van.

Hunter se preparó para el ataque. Tomó el machete que llevaba en la cintura y se puso en guardia.

Leo era el primero de en frente y se estaba preparando para atacar, pero en ese momento, de entre las sombras, apareció Destructor en medio de ellos. Esto hiso frenar a todos. Estaban congelados de la impresión. Ya la situación era horrible, pero ahora era peor.

Notas de la autora:

TMNT no me pertenece, es de nickelodeon.

Bueno; falta un aproximado de ocho capítulos más o menos para terminar este fic. Pero ya está en inicio la siguiente historia: "El origen de Vennus de milo" la comenzaré a subir cuando esta termine. Así que atentos. Espero sus reviws y hasta la otra semana.