Como siempre, los personajes no me pertenecen, solamente los utilizo para mi entretenimiento. Espero que disfruten el capítulo y dejen review.
Cap VI. El rojo que nos unió.
Después de aquella primera impresión tan mala, Saga tuvo que arreglárselas para hacer entender a su primo, Defteros, que había cometido un error muy grave y debía hacer algo para arreglarlo.
-Eres un idiota –Le dijo mientras bebían una cerveza en su habitación -¿Cómo se te ocurre llegar así con ella?
-Bueno, vi que a ti te funcionaba y quise intentarlo.
-Sí, ya lo sé, pero yo soy guapo y tú no –Sonrió con ironía, recibiendo de inmediato un buen golpe en el brazo que le hizo derramar un poco de cerveza –¡Hey! ¡Cuidado que es bendita! –Sorbió un poco del amargo líquido que había quedado en su mano.
-No vuelvas a decirme feo, cabrón.
-Yo solamente dije que no eras guapo.
-Soy guapo también –Se defendió el moreno –Es lo que dice mamá, al menos.
-No vale si lo dicen las mamás, ellas siempre nos verán perfectos.
Defteros suspiró, odiaba admitirlo pero su primo tenía mucha razón, de cualquier modo, él se sentía guapo y su pequeño club de admiradoras lo comprobaba. Sí, era mucho más pequeño que el de Saga, pero "Las amantes de Deuteros, el vampiro" eran muy lindas con él.
-¿Entonces qué harás? –Preguntó Saga antes de dar otro trago a su bebida -¿Vas a llamarla o te acobardarás como siempre?
-La llamaré –Respondió con un suspiro –Sabes lo mucho que me gusta desde que la vi. Verla con ese imbécil de Aioria fue toda una tortura pero ahora que tengo una oportunidad quiero aprovecharla –Sonaba muy sincero y decidido, realmente Marin le gustaba mucho y no era cualquier tipo de atracción adolescente, estaba perdidamente enamorado de ella.
-Más te vale, ya no quiero escuchar más quejas –Tenía los ojos cerrados, la espalda apoyada en la base de su cama y el brazo izquierdo detrás de la cabeza –"¿Qué voy a hacer si empieza a salir con alguien?", "Me muero si alguien más la conquista", "El hijo de puta de Milo le estaba coqueteando hoy, le voy a arrancar la cabeza" –Imitó con una sonrisa.
Segundos después, una almohada cruzó la habitación y le dio en la cara de lleno. El moreno lo miraba con expresión molesta pero una sonrisa que mostraba sus distintivos colmillos.
-Mejor dime cómo harás que Yuzuriha se fije en ti. Es preciosa y muy lejos de tu alcance.
-No lo sé –Admitió con toda honestidad –Sólo un milagro hará que ella quiera salir con alguien como yo.
-Eso sin mencionar a Shaina –Dijo Defteros con aire preocupado –Sabes que se volverá loca cuando sepa que estás saliendo con otra persona.
-Lo sé y me preocupa –Miró a su primo, por primera vez desde que tenía memoria, el moreno vio en sus ojos un sentimiento genuino de preocupación, dolor y confusión –No quiero que nada malo le suceda, quiero protegerla siempre.
-Cuidaremos de ellas, Saga –Apoyó la mano en el hombro de su primo –Nada malo le ocurrirá a Yuzuriha mientras yo viva, te lo prometo.
Él levantó el puño derecho y Defteros lo chocó, acababan de sellar un pacto que cambiaría sus vidas.
-Yuzuriha va a asesinarme –Las palabras de la pelirroja estaban llenas de amargura –Le oculté que salía contigo y que sabía de Saga… -Cerró los ojos y suspiró con tanta pesadez que obligó a Defteros a fruncir un poco el ceño.
-Tranquila, ella te quiere mucho, te perdonará –Rodeó los hombros de su novia con el brazo derecho, apretándola cariñosamente contra su cuerpo.
-Somos amigas desde hace años, siento que la traicioné –Levantó el rostro, se notaba que el tema le agobiaba mucho.
Él sonrió, con los dedos índice y medio de la mano izquierda, apartó un poco el rebelde flequillo y dejó un beso largo pero tierno en su frente. Se apartó y la miró a los ojos un segundo.
-Todo estará bien.
-Solamente espero que Saga la cuide, ella nunca ha salido con nadie, aunque le gustaba mucho Shion –Arrugó un poco la frente –No quisiera que le hiciera daño.
-Oye, oye –Se movió de su posición y tomó su rostro entre sus manos sin apartar sus ojos de los de ella –Él jamás le hará daño, te doy mi palabra.
Sus palabras parecían muy sinceras y muy fuertes para un chico de dieciséis años pero ella las creyó, se sintió aliviada, de cierta forma se sentía mucho más aliviada. Se paró sobre sus puntas y dejó un tierno beso en sus labios.
Sí, Defteros era alto, moreno, siempre parecía estar de mal humor, siempre estaba desaliñado e incluso había escuchado que tenía antecedentes por agresión pero con ella siempre se había portado muy lindo, como un gran oso de peluche. Él era completamente diferente a Aioria, esos dos eran como polos opuestos y, contrario a lo que muchos creían, él no había llegado a cubrir el vacío que había dejado el castaño, Defteros tenía un lugar completamente diferente y más grande que el que aún tenía Aioria en su vida y en su corazón.
Saga pedaleó con tranquilidad, permitiendo que Yuzuriha mirara el paisaje. Ella estaba bien aferrada a su cintura.
-¿Estás bien? –Preguntó él apenas moviendo la cabeza para que ella pudiera escucharlo.
-Lo estoy.
-Bien, porque estamos llegando a una bajada y quiero que te sujetes bien.
-¿Cómo dices? –Preguntó algo asustada.
-Confía en mí.
Sonrió, pedaleó con fuerza y luego dejó que la fuerza de gravedad hiciera su trabajo y los guiara colina abajo. Ella gritó contra su voluntad, tenía vértigo y se aferró con fuerza a su cintura. Lo iba maldiciendo por lo bajo, en su mente ya lo había golpeado mil veces y le había gritado varias verdades pero la realidad era que estaba asustada. Pegó su mejilla en la espalda de Saga.
La sonrisa del peliazul se ensanchó. Quiso tomar las manos de la rubia pero no quería atreverse a soltar el manubrio. Dejó que el viento acariciara la piel de ambos. Su corazón latía desbocado y sentía mariposas en el estómago, no sabía realmente si era amor pero sí estaba seguro de que esa chica de cabellos dorados y preciosos ojos verde-azulados lo hacía feliz; muy feliz.
