Capitulo 22
-¿Cómo? No entiendo.- preguntó Leonardo.
-No sé qué le está ocasionando esta fiebre a Donatello. Lo único que le veo son unas marcas de quemadura en el cuello.- respondió Splinter.
Entonces todos miraron a Mikey que estaba sentado en una silla en la esquina.
-Mikey… ¿Qué les hicieron?- preguntó tristemente de nuevo Leonardo.
Los ojos de Mikey se nublaron en lágrimas. Un gesto de dolor y miedo se reflejaba en la cara del muchacho. No pudo decir nada, solo se levantó repentinamente y se fue corriendo hacia la sala.
-¡Mikey espera!- le llamó Raphael que intentó ir tras él pero Splinter lo detuvo.
-Necesita estar solo.-
-Pero necesitamos que nos diga qué le hicieron a Donnie.- Decía Raphael.
-Aún no está listo para hablarlo. – respondió Leo con un tono arrepentido.
Vee se levantó y comenzó a irse.
-¿A dónde vas?- preguntó April.
-Mikey me necesita.- respondió mientras serraba la puerta.
Raph entonces trató de detenerla como lo habían detenido a él primero. Pero Splinter lo jaló hacia atrás.
-Pero sensei, usted dijo que necesitaba estar solo…- reclamó Raphael.
-Tengo la impresión que Vennus puede hablar con Michelangelo.- respondió el hombre rata.
Vee se sentó junto a Mikey que estaba llorando en silencio. Le puso su mano sobre el caparazón y lo abrazó lo más fuerte que la herida de bala la dejaba.
Mikey levantó la mirada para ver cara a cara a su hermanita, ya sabía lo que ella le venía a preguntar. Pero Vee nunca dijo nada. Solo lo miró a los ojos por un rato. Su mirada hablaba sin palabras. Podía decir que se sentía igual de triste y asustada. Que comprendía lo abrumador que era ser el testigo de actos tan crueles. Y que a pesar de toda esa presión que tenía sobre sí mismo, no lo dejaría solo y lo protegería cada día más. ESTOY CON TIGO.
Después de esto, Mikey se abrazó a Vee de nuevo lloró pero esta vez, abiertamente, como un niño.
Después de un rato, se secó un poco las lágrimas y soltó el abrazo hacia su hermanita. Pudo ver que ella también había llorado.
-Donnie y yo despertamos en una enorme jaula en un lugar oscuro.- comenzó a contar mientras sollozaba de vez en cuando. –No sabíamos dónde estábamos. Entonces apareció Hunter y me llevó…- lloró un poco pero siguió tratando de contar su historia. -Unos me metieron… una manguera por la garganta… y yo no podía casi respirar… me punzaban por todas partes y luego… me cortaron el… pecho… con una… cierra…- y siguió llorando abiertamente. Contar eso era como volverlo a vivir otra vez.
Vee también comenzó a llorar junto a él. Pero Mikey trató de seguir contándole los hechos.
-Luego él me defendió de ese… maldito tipo… y por eso se lo llevaron a él… yo no sé qué le hicieron… solo que se lo llevaron… por mucho tiempo… cuando… cuando lo trajeron… venía casi… muerto… y en el cuello… traía un horrible aparato… -y volvió a soltar el llanto.
Vee no podía decirle nada. Lloraba casi igual que él. ¿Cómo un hombre era capaz de causar tanto daño a alguien?
-Escapamos por un docto de desagüe… nos fuimos selva adentro… en el camino… Donnie comenzó a empeorar… tuve que cargarlo… - miró directamente a los ojos a su hermanita. –Yo no sé qué le hicieron allá adentro… lo juro… yo no sé…-
-Está bien…- respondió Vee en un llanto también. –Lo vamos a averiguar… Donnie estará bien…-
Hacía casi media hora que Vee había ido a tratar de hablar con Mikey. Raph ya estaba desesperado. Se paseaba de un lado a otro mientras Splinter trataba de bajar la fiebre de su hijo.
La puerta se abrió y entró Vee un poco cabizbaja.
-¿Y Mikey?- preguntó Leo.
-Se durmió.- respondió dirigiéndose hacia donde estaba Donatello.
-¿Y te dijo algo?- preguntó Raphael.
Pero Vee no contestó. Se inclinó hacía su hermano inconsciente. Giró suavemente la cabeza de Donnie para poder ver mejor su boca y su nariz. Tal vez le hicieron experimentos parecidos a los de Mikey. Notó pequeñas heridas entre su nariz.
-Sensei…- dijo tratando de mostrarle lo que había encontrado.
Splinter lo revisó nuevamente. Pero esta vez le puso su agudo oído de rata sobre el peño.
-Tiene agua en los pulmones.- fue lo único que dijo.
-¿Y ahora? ¿Qué vamos hacer?- preguntó Raphael.
-Hay que sacarle el agua.- respondió Splinter.
-No tenemos una sonda. ¿Cómo lo aremos? – preguntó April.
-De hecho… sí tenemos algo parecido.- respondió Leonardo mientras esculcaba entre unos cajones. Normalmente él era quien ayudaba a Donnie a atender a su familia. Sabía que había algo así porque habían usado una así para traer de vuelta a Raph cuando lo había trasformado en planta, en la granja de April.
Pronto estaba esterilizada. La habían lavado muy bien con agua y alcohol además de tenerla un rato en agua muy caliente.
Splinter era quien haría el procedimiento. No sabía mucho pero su oído de rata le ayudaría un poco.
Todos estaban con los nervios de punta. Callados y quietos casi sin parpadear.
-¿Estás seguro que no le va a doler?- preguntó Vee.
-No lo estoy pero tu hermano está inconsciente. Eso es una ventaja.- respondió Splinter.
Splinter comenzó a meter la sonda por la boca de la tortuga. Mientras April la sostenía detrás para que no tocara el suelo. El hombre rata frenó al sentir que llagaba a su garganta. Serró los ojos y se concentró. No sabía realmente cómo hacerlo pero un nivel alto de concentración tal vez le ayudaría.
En medio de la concentración pudo ver entre sombras donde estaba a punta de la sonda exactamente. Entonces aún con los ojos cerrados hiso un movimiento y siguió metiéndola hasta que logró ver cómo llegó al lugar indicado.
El otro extremo de la sonda comenzó a liberar líquido. Los demás lucían caras de susto e incluso de asco. Entonces April acercó un balde para que no se derramara en el piso.
Splinter solo sostenía la sonda entre la boca de su hijo inconsciente.
Leo estaba cayado observando con tristeza la escena cuando sintió que alguien le tomó la mano. Era Vee que estaba asustada. Aún era muy pequeña para estar viendo eso pero en eso no habían pensado antes. Entonces la abrazó contra su pecho de manera protectora. Ella solo hiso un pequeño quejido de desánimo cuando quitó la mirada para no ver más.
Por otro lado Raph mejor se sentó. No se sentía muy bien. Realmente no le gustaban es tipo de escenas. Las ganas de vomitar, por ratos se apoderaban de él y por otros mejor quitaba la mirada para aguantar.
Entonces Donnie reaccionó. Se trató de levantar muy asustado, gritando y casi vomitando; muy aturdido. Se estaba ahogando con la sonda y algo de agua.
Splinter jaló lo más rápido que pudo la sonda para sacarla. Una vez afuera, la dejó caer para tratar de tranquilizar a su hijo.
Donnie tocía y por ratos vomitaba un poco de agua. Splinter tuvo que ponerlo de medio lado para que pudiera respirar mientras pasaba un poco.
Raph se apartó para una esquina. Estaba muy abrumado. Y si seguía viendo la escena, no resistiría.
Vee se abrazaba más fuerte a Leo mientras lloraba asustada. Y Leonardo miraba con cara de pánico.
Casei y Karai no se quedaban atrás. También hacían muecas de miedo al ver todo esto.
Dos minutos después, Donnie dejó de toser entonces se volvió loco tratando de salir de los brazos de Splinter. Era evidente que no sabía dónde estaba ni con quien se encontraba.
-Donatello, hijo estas a salvo, estás a salvo con nosotros.- le trataba de tranquilizar el hombre rata.
De repente se quedó quieto. Miró a su alrededor. Parecía seguir perdido. Luego fijó la mirada en la cara de su padre. Se le quedó mirando como un bebé mira a los ojos de su madre. Así siguió casi por un minuto hasta que comenzó a llorar como un niño.
Splinter lo abrazó fuerte contra su pecho. Mientras él casi lloraba también.
-Ya, calma. Aquí estoy hijo mío. Aquí estoy protegiéndote…-
Los demás lloraban en silencio. Estaban en cierto modo contentos y conmovidos al mismo tiempo.
-Están de regreso en casa, hijo…- le seguía diciendo Splinter.
Después de un rato, con el cansancio y el llanto, Donatello se durmió. Parecía más tranquilo ahora que sabía que estaba a salvo.
-Sensei ¿Ya está mejor verdad?- preguntó Vee.
-Necesitará oxigeno.- dijo April colocándole una mascarilla conectada a un cilindro que habían recogido quién sabe dónde.
-Ya casi estará mejor, hija. Solo le queda descansar y tomar algún medicamento.- le respondió más tranquilo.
Notas de la autora:
TMNT no me pertenece, es de nickelodeon.
No estoy segura si esa es la manera en que un médico sacaría agua de los pulmones de alguien pero tratemos de imaginar que así se puede también. No soy doctora ni nada parecido. Así que lo que he escrito es meramente inventado. Perdón si no es así pero es lo mejor que pude escribir.
Bueno, yo diría que falta un capítulo más y ya. Así que pienso que dentro de quince días estaré subiendo el primer episodio del origen de Vennus de Milo. Bueno, nos vemos con el último capítulo la otra semana.
