Asalto

Todo se encontraba tal y como ella dispuso, el pequeño hostal estaba preparado con cámaras y sistemas de seguridad ocultos, los hombres que la resguardaban se encontraban situados estratégicamente y debidamente armados, ella se hospedo durante el día y una corazonada le decía que todo el movimiento seria durante la noche, cuando el barrio se volvía tranquilo y apacible.

Los vecinos laterales no sospechaban absolutamente nada y la casa trasera al hostal se hallaba deshabitada con un letrero de se renta. Ella había pensado en que una vez que se diera el altercado lo ideal seria salir por el patio trasero y atravesar aquella casa para salir de nuevo a la calle y subir a su auto estacionado en la esquina de aquella cuadra, que se encontraba también resguardada.

Pero tal y como dice el dicho, uno pone, dios dispone, llega el diablo y lo descompone.

A la una de la mañana se inicio todo, por medio de los radios se escucho la alarma, varios carros se acercaban por el sur del hostal, iban llenos de personas y presumían irían armadas.

A los pocos minutos se estacionaron justo enfrente del hostal y salieron varios hombres pero al mismo tiempo se acercaron de todas direcciones mas autos, supuestamente contando con todo improvisto, los hombre de Bella se arriesgaron a hacerse visibles para intimidarlos al mostrarle armas a los 8 al frente del hostal, nada salió como esperaban.

De otros tres autos se asomaron personas que dispararon hacia donde se encontraban situados algunos de ellos y otros dispararon al aire intimidado a los vecinos.

Bella al escuchar los disparos abrió el pasadizo que le daba salida a la parte de atrás del hostal, tal y como habían planeado en caso de que no vieran a Marionni adentrarse al edificio, lo ideal era que ella se fuera y lo intentaran de alguna otra manera pero no permitir que la secuestrara alguna banda. Por radio le avisaron lo peor, de uno de los autos habían sacado un proyectil de alto calibre y apuntaban directo al hostal, ella salió corriendo llego al patio trasero y salto la valla que separaba el hostal de la casa en renta, se dirigió su carro y se subió, no había venido ella y no se arriesgaría mas de lo necesario.

A lo lejos escucho el estruendo del hostal explotando, el temblor que sintió en el volante del carro la estremeció, el reflejo del estallido ilumino todo a su paso durante unos buenos 3 segundos. Tomo las llaves del auto mientas oía por el radio como sus hombre se reportaban como vivos e ilesos, que los autos 7 autos involucrados en la trifulca se iban sin mas, sin atacarlos ni mas amenazas fantasmas. Solo dos hombres no respondían y todos le urgían a ella salir lo antes posible de allí.

- Vámonos hija, no tengo tu tiempo.

El tiempo se congelo para Bella, volteo sobre su retrovisor y vio claramente a su madre, que alzaba su mano con un arma. Que tonta había sido.

- Ohhh vamos, cualquiera diría que estas sorprendida. Tu sabias que esto tarde o temprano pasaría.

- Tu, maldita…

- No me hables así niña, que soy tu madre… sabes deberías haber pensado mejor tu estrategia, eso de dejar solo dos hombre para cuidar tu modo de escape fue muy tonto de tu parte.

- ¿Qué hiciste con ellos?

- Yo nada… ¿como puedes creer que yo les haría algo?.

- ¿Qué hiciste con elloooos?

- Bueno yo nada pero mis amigos creo que para estos momentos les estarán haciendo llegar unas fotos a tu amiguito Jao atascado en Florida de ellos esparcidos por la calle en distintos pedacitos.

- ¿Tuuu…?

- Oye yo no los mate y yo no los metí en esto, fuiste tú.

- ¿Qué quieres?

- Te quiero muerta…

- Hazlo entonces… ¿Qué esperas, una invitación?

- Avanza, vamos a viajar un rato.

Bella manejo hasta que ella le dio instrucciones de entrar en la autopista.

- Sabes hijita si por mi fuera tu estuvieras hecha pedacitos en aquel lugar de mierda que tan delicadamente elegiste pero… tengo deudas.

- ¿Y eso a mí que me importa?

- Claro que te importa por que tú las pagaras.

- No me digas.. ¿y por qué se supone que yo haría eso?

- ¿Recuerdas lo que le paso al hostal, hijita?

- Eres una malnacida perra…

- Gracias hijita por el cumplido… pero como decía, si no quieres que le pase lo mismo a las oficinas de Cullen Inc o tal vez a alguno de los astilleros MaCarthy-Cullen, yo que tu cooperaria.

- Maldita seas.

- Tienes un par de días para pensarlo Isabellita, solo tres para ser exactos y ya me dirás que es lo que haremos, me apoyaras en mis finanzas o veras tus amiguitos caer uno por uno.

Bella llego manejando hasta Francia donde tomo el Eurotunel, que las llevo a Dover, de ahí Marionni le dijo que se dirigiera a la propiedad de su papi.

- Mira hijita, ve tu yate. Pensando en ti y en el miedo que te da bajar de él, pensé que lo mejor era estar un ratito por aquí.

Subieron al yate que había sido tomado por hombres armados, el capitán había sido secuestrado al igual que ella junto al barco y era coaccionado de alguna manera para alejarse de la costa. Todo había cambiado y Elizabeth Marionni era ahora la que mandaba.

Jao Ming sintió que claramente como su alma le regresaba al cuerpo. Cuando por fin pudo encontrar forma de salir de Florida y decirle a Jacob que el llegaría a NY. Le llego la peor llamada que pudo recibir.

- Buenas noches, Jao Ming.

- ¿Quién habla?

- Alguien que pudo haber sido tu amigo y me preferiste de enemigo.

- ¿Nombre?

- No es importante, solo te tengo un mensaje. La Sra. Marionni te manda decir que no debiste interponerte en la educación de su querida hijita y por tanto de hoy en adelante te pide amablemente que no te metas con ella o a la pequeña dulce le pasar lo mismo que a tus hombres.

La llamada se corto en ese momento y le llegaron dos mensajes, en cada uno había fotos de dos hombres mutilados, quemados y con balas en distintas partes. Dios, ellos tenían a Bella.

Llego a NY y no espero a que llegaran por el, tal y como le había dicho a Jacob el llegaría directamente a la torre Lang para evitar ser mas obvios o indiscretos.

Emmy empezaba a desesperarse por no ver ni a su madre ni a sus hermanos y ahora para colmo tampoco podría llamarla, esto no estaba bien, esto no estaba nada bien y el no sabia por primera vez en su vida que hacer. Le había dado su palabra a la pequeña dulce de no dejarla sola y que no le pasaría nada, ahora se encontraba en manos de quien la quería muerta.

Él se encontró en una encrucijada y era su honor, sus hombres y su propia palabra la que se encontraba en duda. Eso no lo permitiría.