Ver al pequeño DJ en brazos de Edward Cullen fue una pesadilla hecha realidad para Jacob, el no sabia en realidad que hacer. Comprendía todos las razones de ellos, sabia a ciencia cierta que él era su padre, sabia que la misma Bella decía que tarde o temprano ella le diría que eran padres y que tal vez los niños convivirían con el en algún momento, ella había dicho que jamás llegarían a ser una familia pero que los niños un día tendrían que llegar a conocer a su padre.
El entendía todo eso pero para el, saber lo que le había hecho a ella, saber lo que había hecho, lo que le había causado, lo que ella había sufrido eran razones de mas para no dejarlo ni verlos. No sabia que hacer, no sabia como actuar.
Salió con el niño en brazos, seguido de sus hermanos, Amber, EJ y la Sra. Ramirez con rumbo a su apartamento. No se tomo un segundo para mirar atrás y ver la duda marcada en el rostro de Carlisle, la decepción en cara del Alice y Rosalie, la lastima reflejada en Emmett viendo a Edward o el coraje impreso en el rostro de Jasper.
- ¿Quién es ese niño?
Nadie le contesto, lo único que recibió fue un sonoro bofetón que le dio Rosalie con todas sus fuerzas, justo cuando iba a protestar por lo que había hecho Rose, Alice se acercó a él y le dio un puñetazo en la boca que le abrió el labio.
Edward no entendía lo que pasaba pero en sus rostros encontró lagrimas, no sabia lo que significaban pero sabia sin duda que era por algo, no dudaba en lo mas mínimo que era por algo que había hecho pero no tenia ni idea de que era eso.
Decidió rotundamente no protestar nada cuando vio a Jasper y Emmett con los ojos vidriosos a punto de las lagrimas. Las damas salieron una tras la otra siguiendo a los niños y no fue hasta que ellas se había ido que ellos hablaron.
- Escúchame bien perfecto idiota por que solo lo dire una sola vez…
- ¿Qué demonio…?
Emmett que no había dicho nada hasta el momento le soltó un trancazo al rostro que lo aventó sobre la cama dos metros por detrás de él, sin ningún miramiento ante su comportamiento dijo.
- Por amor a la amistad, la confianza y el respeto que alguna vez te tuve imbécil y que te va a costar demasiado recuperar te recomiendo que te calles.
- Solo porque ella lo ha pedido Edward Anthony Masen Cullen no te refundo en la cárcel para que te pudras ahí con los de tu calaña.
- Ehhh…
- Sabemos lo que le hiciste a Bella.
- Se todo lo que le hiciste a mi hija.
Edward sintió que todo el peso de la culpa caía nuevamente sobre el como cada día que no tomaba su ración de alcohol y droga del día. Había experimentado con casi todo lo inhalable y fumable que el dinero le podía comprar. Lo único con lo que jamás se había metido era precisamente con las cosas que se inyectaban, por alguna razón las personas que lo veían en su estado físico de descuido pensaban que no lo podría pagar por largo tiempo y se volvería una lastra para ellos, por eso las piedras jamás llego a consumirlas por inyección.
Al momento que escucho esas palabras de la boca de sus dos únicos amigos, se sintió peor que nunca pero lo peor fue que de la nada recordó la mirada perdida de ella, por su mente pasaron imágenes en cámara lenta de lo que había hecho, verla golpeada, mordida, ensangrentada y empapada en lagrimas, sus piernas no le respondieron y como cada vez que recordaba eso cayo al piso llorando y golpeándose a si mismo, no pudo calmarse pero en algún momento hizo lo que siempre hacia para evitar seguir con el martirio.
Saco de su pantalón raído una bolsa donde llevaba su nueva provisión de drogas, recién se lo habían entregado y le había salido en más de 500 dólares. Se hinco en el buro de la cama y saco bolsitas de cocaína, la acomodo con la misma bolsa y con un papel inhalo con todas su fuerzas. El inmediato golpe de la droga le hizo caer hacia atrás y las bolsitas de droga salieron volando por el piso, poco le importo ver a lo lejos como ellos se alejaban, no quería saber nada que no fuera el hecho de perderse en el abismo y no recordar nada.
Sumido en sus culpas logro ver una pequeña jeringa tirada a un lado de él, no podía creer su suerte. Si le habían vendido la heroína, no dudo en usarla. Se sentó como pudo recargándose sobre la cama, ya le habían dicho donde y como utilizarla. La camisa que llevaba puesta se rompió al primer tirón de su mano, el efecto de la cocaína siempre le hacia no manejar del todo bien sus movimientos. En su coraje por no poder colocar bien la jeringa con la heroína, le empezó a golpear a si mismo con esta, clavándose varias veces a si mismo despiadadamente, la aguja se rompió y después de al menos unos 30 intentos y con una aguja rota, logro encontrar su vena a la altura de su muñeca e introdujo el liquido.
La ola de euforia que sintió repentinamente se vio opacada con la misma velocidad al empezar a sentir dolores estridentes por todo el cuerpo, la cabeza que en un principio solo sentía le daba vueltas ahora le punzaba al punto de creer que sus globos oculares saldrían de sus orbitas, trato de gritar pero su respiración era errática, sentía como si tuviera un elefante sentado en el pecho que no le permitía respirar en algunas ocasiones y de momentos empezaba a respirar tan rápido que le dolía a un mas.
No era el efecto adormecedor que esperaba pero le agradecía a Dios internamente por que olvido lo que quería sacar de su mente, sentía que moriría entre dolor y falta de aire, en lugar de sentir miedo empezó a reírse histéricamente y le grito a Dios por su clemencia, le agradecía a Dios y al diablo por que por fin moriría.
Para la buena o mala suerte de Edward Cullen, la Sra. Ramírez que regresaba por el elevador junto con Jake a recoger las cosas de los niños en el área de la piscina escucharon los alaridos de aquel hombre, que retumbaban por la paredes.
- Gracias Dios por apiadarte de mi. – Prefiero estar muerto que recordar lo que le hice a mi amor, mi niña. – Gracias Dios, mándame al infierno por que no tengo perdón, dame el peor castigo para siempre. – No puedo vivir sin ella, Dios, prefiero morir que estar sin ella. – Felicitamela, dile que la amo y que daría mi vida por reparar el daño que le he causado. – Dios, dile que vendería mi alma al diablo por regresar el tiempo y deshacer lo que hice. – Dios mátame, mátame pero por favor, hazla feliz, hazla olvidar.
Los alaridos que escuchaban por todo el penthouse, de repente los alaridos acabaron y se escucho el estruendo de algún vidrio rompiéndose. Jake y la Sra. Ramírez corrieron buscando los ruidos de golpes secos que escuchaban, cuando llegaron a la sala se dieron cuenta de que pasaba.
Edward había caído sobre la mesa de centro rompiendo el cristal con su peso y los golpes que oían era el mismo golpeándose repetidamente contra el piso, algo estaba mal. Se le acercaron al pensar que se lo estaba haciendo el mismo pero una vez cerca se dieron cuenta que no era así, Edward convulsionaba batido en su propio vomito con vidrios incrustados en el cuerpo, golpeando su cabeza contra el suelo.
Jacob trato de sostenerlo para evitar los continuos golpes es su cabeza, la Sra. Ramírez saco la aguja clavada en su mano y se dio cuenta que estaba completamente drogado, saco su celular y llamo al Sr. MaCarthy, tan solo dos minutos después había tres hombres sobre el cuerpo de Edward, tratando de controlar sus convulsiones, como pudieron lo metieron en el elevador y a la Hummer de Emmet, lo llevaron al hospital mas cercano.
Edward llego aun con temblores y convulsiones en el cuerpo, lo amarraron a la camilla para evitar que se lastimara mas el mismo con sus movimientos involuntarios. Le hicieron una prueba sanguínea donde arrojo que había consumido, mariguana, cocaína y heroína, debido a esto tubo ese episodio de convulsiones, había sufrido de una sobredosis que lo llevo a tener un paro cardio respiratorio que para suerte de Edward le había dado hasta que se encontraba ya en el hospital.
Cuando después de mas de media hora de medicamentos lograron que su corazón restableciera un ritmo seminormal de latidos, empezaron a notar todos los cortes a causa de vidrios, tenia un hombro dislocado, un pie lesionado, los ojos lleno de derrames y los labios partidos. Se paso dos días en el hospital pero para sorpresa de nadie, Edward empezó a tener signos del síndrome a abstinencia, su temperatura subía y bajaba a lapsos, no podía mantener nada en el estomago, tenia espasmos musculares y no recobraba el sentido del todo.
Fue hasta el quinto día que logro recuperar el sentido y lo primero que hizo fue desconectarse de los aparatos del hospital y salirse corriendo con la ropa que había encontrado en una maleta a su lado. Jasper se dio cuenta de esto cuando se lo topo por casualidad en el estacionamiento.
- ¿A donde crees que vas Edward?
- A terminar lo que empecé, ya no quiero vivir. Ya no lo soporto.
- Esta bien Edward, no te detengo pero cuando quieras saber cual fue el resultado de tu ataque, preséntate en mi oficina. Hay algo que debes saber, sin embargo yo no diré nada hasta que estés al menos interesado.
- ¿El resultado? ¿El resultado?
- Si Edward, el resultado de tu estupidez pero también tal vez tu única respuesta.
- Claro que se el resultado Jasper. Le jodi la vida al amor de mi vida, viole a la mujer que me amo y que yo amo con todo mi ser. La traicione al no confiar en ella, me cegué, por estúpido me cegué de celos, de coraje y en un arranque la desgarre por dentro. La mujer que amo casi muere por mi culpa, por mi… amor.
- Pero eso no fue todo, Edward…
- Claro que no fue todo,,, hubo mordidas, golpes, huesos rotos, la deje invalida, la desgarre por la vagina, le rompí dos costillas, un pie, un brazo, suturas,,, lagrimas…
Edward se quebró, cayo al piso llorando y temblando de terror, de dolor y de coraje, estaba tan enojado consigo mismo, se odiaba tanto a si mismo que empezaba de nuevo a golpearse en la cabeza con sus manos, mientras seguía hablando.
- Ya no quiero vivir, ya no quiero recordar sus lagrimas, la almohada empapada de tanto llorar, su sangre, ella tendida rota por dentro y por fuera, por mi, por mi culpa, por mi estupidez, por mis celos. Ya no quiero.
- Edward…
- Ya no quiero recordar, ya no quiero ver en mi mente una y otra vez esa imagen de ella maltrecha por lo que yo le hice… no lo recuerdo, no recuerdo bien lo que hice pero sé que lo hice, tenia coraje, tenia celos,,, ellos, yo pensé que ellos… y luego yo… explote, no se por qué lo hice, jamás lo hubiera hecho, yo nunca hubiera hecho eso…
- Amigo…
- Yo la amo, yo la amo y lo eche todo a perder,,, no se porque lo hice, no se… ya no quiero recordarlo, pero me lo merezco, merezco no poder olvidarlo para sufrirlo una y otra vez… ni con mi vida podría pagar por lo que le hice…
- Edward, escúchame…
- Yooo…
- Tomando, drogándote, no solucionas nada…
- No puedo hacer nada para solucionar lo que le hice a mi Bella, a mi amor, no puedo solucionarlo y lo se… pero ahogado de borracho olvido por un minuto el maldito que soy, el animal que soy,,,
- Si pero…
- No puedo Jasper, no puedo mas… no he podido hacer nada, no se donde esta, no puedo pedirle perdón, no puedo arrodillarme ante ella y suplicarle que me perdone, jurarle por mi vida que jamás la lastimaría de nuevo, que nunca en mi vida le tocaría un cabello…
- Edward…
- Yo le pondría un cuchillo entre las manos para que se pudiera vengar de mi, le ofrecería mi vida a cambio de su perdón, le regalaría cada gota de mi sangre a cambio de la que ella derramo, por mi culpa… ella podrían incluso estar muerta y yo no lo se, yo ni siquiera se…
- Ella esta viva, esta bien y puede caminar, Edward…
- Gracias amigo, gracias por tratar de darme esperanza.
- No es esperanza idiota es la verdad, ella esta bien. Esta en Shanghái y te lo vuelvo a repetir hay cosas que no sabes y debes de saber, pero drogado y tomado no es la forma.
- ¿Ella esta viva?
- Ella esta bien y ahora no solo ella te necesita…
- Ella no me necesita Jasper, ella solo huye de mi, pone continentes de distancia, yo sé que no tengo oportunidad de pedirle perdón…
- No seas idiota Edward, hiciste algo malo pero no necesita que te regodees en tu culpabilidad o en tu desprecio a ti mismo… ella necesita de nosotros, de todos nosotros.
- Eso no es cierto, ella no necesita de mi.
A lo lejos se acercaba Emmett, que alcanzaba a escuchar la conversación desde que se bajo de su camioneta y empezó a hablar aun caminando.
- No se si esta en nosotros decirte esto maldito pero ella fue victima de un atentado contra su vida, Carlisle y el pequeño en la casa fueron heridos ahí mismo.
- Es lo que trato de decirte Edward, ella nos necesita a todos mas que nunca.
- Ella… ¿Ella esta bien?
- Lo único que saldrá de nuestras bocas Edward imbécil Cullen es que así como estas no te mereces nada y yo no volveré a abogar por ti, frente a Jacob o frente a nadie, si no eres un buen ejemplo de hombre, así no…
Emmett sin mas se dio la vuelta y se regreso a su camioneta, arranco pero no se fue, esperaba a Jasper dentro de esta.
- ¿A que se refiere?
- No te lo diré por que una drogadicto o un alcohólico no merece saberlo Edward. Pero piensa en lo que te he dicho, pregúntate a ti mismo, ¿Cuál fue el resultado de tus actos?
- No los entiendo…
- Y tomado menos lo harás pero escucha mis palabras por que como te dije ese día en el penthouse, solo lo diré una vez… no abogo por ti, abogo por el gran hombre de palabra que fuiste una vez, el amigo confiable, caballeroso, un hombre en toda la extensión de la palabra que yo tuve, es por el amigo que tuve que te diré esto… tienes que recuperarte y estar bien, por que ahora no es solo ella quien te necesita y si un día te llegas a enterar de toda la verdad, te vas a dar cuenta que eres un idiota al portarte como lo estas haciendo… ellos necesitan un guía, un puerto seguro, no un borracho, un drogadicto…
- Pero yo…
- Piensa Edward, te pido que pienses por una vez desde hace dos años, piensa en ella. Ella nos necesita, ellos nos necesitan… la pregunta es… ¿Ellos cuentan contigo?
Jasper se dio la vuelta con remordimiento, si después de lo que le había dicho seguía igual y el ultimátum disfrazado no lo entendía, si no entraba en razón, si ese hombre no dejaba de tomar y de drogarse, el no merecía saber que era padre, el no merecía saber que tenia un par de gemelos en el mundo que lo necesitaban. El no era digno de ellos.
Edward se fue del estacionamiento por su propio pie y se dirigió a uno de sus muelles, su hogar últimamente constaba de un pequeño lugar que había sido antes una caseta de vigilancia, tenia lo mínimo esencial, un sillón reclinable, un microondas, un baño, un televisor en un espacio de 3x3. El no necesitaba mas y sobre todo el no merecía mas.
