Cap IX. ¿Es amor?
Fue así como mi vida tomó un rumbo diferente. Marin y yo pasamos de compartir todo a compartirlo con ellos dos. Salíamos, nos divertíamos, incluso estudiábamos juntos. Todo parecía ir bien, todo parecía perfecto.
El festival de otoño llegó en poco tiempo. Era tradición de la escuela hacer una reunión durante el día de otoño para relajarse antes de los exámenes finales. A la clase de Marin y Yuzuriha les había tocado vestirse como maids y preparar bocadillos para todos en la escuela. Otras clases debían preparar diversos eventos como juegos, concursos, bailes, entre otras cosas. Defteros y Saga se encargarían de la música, pues era bien conocido que habían formado una banda de rock con otros compañeros de su clase.
-¿No están nerviosos? –Yuzuriha levantó la vista de sus apuntes y miró a los dos chicos con curiosidad.
-Para nada –Respondió Defteros de inmediato con una sonrisa bonachona.
-No es la primera vez que tocamos en vivo, Yuzu –Saga sonrió ladino –Verás lo que es una banda de verdad.
Marin rodó los ojos ante el comentario y siguió escribiendo, también aprovechó para patear a su novio bajo la mesa para que dejara de hacer dibujos en las hojas y comenzara a resolver los problemas matemáticos que llevaba una hora sin tocar. El moreno gimió un poco por la patada pero no hizo falta otra para ponerse a trabajar.
Transcurrieron alrededor de dos horas más cuando, ya fastidiado, Defteros decidió que ya había tenido suficiente y decidió llevar a Marin a cenar y después a su casa, dejando a los otros dos solos.
-Iré por algo de beber, no tardo –Saga acarició la mejilla de Yuzuriha antes de irse a la cocina.
Ella miró la habitación y lo sencilla que era: una cama, una pequeña mesa, tres guitarras, un armario, la ventana, una repisa con varios libros y unos cuántos pósters de varias bandas de las que ella solamente conocía el nombre. Todo estaba ordenado cuidadosamente, no había nada fuera de su lugar y el delicioso aroma de su colonia inundaba la habitación entera. Era un lugar pequeño pero muy acogedor.
-Oye, idiota préstame tu camisa… -Un chico idéntico a Saga abrió la puerta de golpe, estaba sin camisa y con los pantalones a medio abotonar.
Yuzuriha se sonrojó hasta las orejas.
-¡Lo siento! –Gritó él cubriéndose el torso desnudo con las manos –No sabía que mi hermano tuviera compañía. Abrió el armario, sacó una camisa a cuadros azul con negro y se la puso lo más rápido que pudo. Una vez presentable, se acercó un poco a ella y le tendió la mano para estrecharla –Mi nombre es Kanon.
-Yo soy Yuzuriha, mucho gusto –Ella evitó hacer contacto visual con el clon de Saga pero estrechó su mano –Él ahora vuelve, fue por algo de beber.
-Entonces te haré compañía si no te molesta.
-En lo absoluto, adelante.
Kanon sonrió y se sentó frente a ella.
-Sé que es una pregunta extraña pero tengo curiosidad de algo… -Habló Yuzuriha de pronto para romper un poco el hielo.
-Claro, dime.
-¿Por qué tú no estás en la misma escuela que tu hermano?
El gemelo parpadeó varias veces para salir de su asombro, había esperado cualquier pregunta referente a su gemelo y cómo era tener un hermano idéntico, entre otras cosas comunes pero no esa. No pudo evitar soltar una carcajada que hizo sonrojar a la rubia.
-Yo no quise –Respondió con sinceridad –Buscaba hacerme un nombre propio y sé que también él quería hacerlo, durante muchos años fuimos "los gemelos", muy poca gente sabía nuestros nombres y eso me irritaba mucho.
-Eso debió ser muy molesto.
-Lo era, así que cuando llegó el momento de empezar otra etapa en nuestra vida escolar, hablamos con nuestros padres y les rogamos que nos separaran.
Ella escuchó con mucha atención e interés la historia de Kanon, comprendió que, aunque para los demás era fascinante la idea de tener un gemelo, para los que de verdad lo tenían podía ser un dolor de cabeza. En eso pensaba cuando la voz de Saga la devolvió a la realidad.
-¿Podrías dejar de usar mi ropa sin permiso y retirarte? Estoy ocupado.
-Vamos, hermanito, solamente nos estábamos conociendo –Respondió y pasó el brazo sobre los hombros de la rubia, acercándola a él.
Saga le regaló la mejor mirada asesina, se notaba que en su mente ya había matado a su hermano de mil maneras diferentes y le había gritado todo su repertorio de palabrotas.
-Vale, vale. Me voy, un gusto conocerte, Yuzuriha –Kanon se despidió no sin antes dejar un beso en su mejilla, sonreírle burlonamente a su hermano y después huir.
El mayor azotó la puerta y fue a sentarse frente a la rubia, le acercó la botella de té frío y la miró fijamente.
-¿Estás bien…? –Preguntó. Al no recibir respuesta, continuó –Lo siento mucho, no sabía que iba a incomodarte que hablara con tu hermano… Es tarde, me iré a casa –Se puso de pie, pero él agarró su mano.
-Espera, no te vayas todavía –Pidió mirándola a los ojos –Lo que mi hermano hizo no es culpa tuya, él es así. Si me quedé callado es porque quisiera hacer algo que he estado pensando desde hace un par de días.
-¿Ah sí? ¿De qué se trata? –Preguntó con mucha curiosidad.
-Siéntate –Dijo él mientras se acercaba a tomar su guitarra acústica y se sentó frente a ella.
Sin decir nada más, empezó a tocar, era una preciosa balada, sus dedos expertos se movían por el brazo de la guitarra, las notas fluían y llenaban la habitación. Tenía los ojos cerrados, movía la cabeza al ritmo que él mismo marcaba. Empezó a cantar.
In your eyes
I see a fire burning
Miró a la rubia directo a los ojos. Sintió su corazón volverse loco, el aire había comenzado a faltarle cuando ella le devolvió la mirada con esos preciosos y enormes ojos que en esa ocasión lucían verdes.
The hands of time keep turning - how long will you be mine?
Ella lo miró impresionada. No tenía la mejor voz del mundo, pero era grave, suave y le provocaba escalofríos intensos que hicieron que el fino vello de su nuca se erizara.
In your eyes
I see a life tomorrow
Hizo su mejor esfuerzo para continuar, trató de no errar ninguna nota pero estaba perdido ya en esa mirada angelical.
Filled with pain and sorrow - forsaken by the lies
in your eyes
Murmuró la última frase, dejó la guitarra a un lado y se abalanzó sobre ella. Sostuvo su cuello con la mano derecha y la besó, fue un beso intenso, algo torpe, pero que demostraba todo lo que él sentía en ese instante.
Sus manos se abrieron paso como pudieron, ella se sentía confundida, no sabía que era lo que sucedía, sin dudarlo era una sensación placentera pero no sabía si era realmente correcto. Los labios húmedos y suaves de Saga parecían querer reclamar cada parte de su boca. Ella lo apartó.
-Espera…
-¿Qué sucede…? –Preguntó agitado, sus ojos verdes brillaban de una forma muy diferente –No me digas que eres virgen…
Ella se sintió mal y negó con la cabeza. Él sonrió y volvió a lo suyo, besando y acariciando cada parte del cuerpo de la rubia. Ella intentó no llorar cuando él se abrió paso con algo de torpeza y brusquedad. Esa tarde, hicieron el amor.
Él se quedó dormido casi de inmediato después de terminar, ella no podía dormir, se sentía extraña, diferente y adolorida. Necesitaba irse a casa, así que se movió con discreción para no despertarlo pero él sintió el movimiento.
-¿Te vas ya a casa, Shaina…? –Murmuró adormilado y después giró la cabeza hacia el otro lado para seguir durmiendo.
Yuzuriha sintió que el alma se le rompió al escucharlo pronunciar el nombre de alguien que no era ella. Se arregló un poco, tomó sus cosas y se marchó.
