Algo andaba mal, algo andaba mal y Elizabeth Marionni lo sabia, apostaría toda la fortuna de su aborrecible hija a que tenía la razón.
Desde ayer no se había podido comunicar con Wei o ninguno de sus contactos en China, habían visto el carguero entrar por el canal pero al saber que se cobraba un peaje para el paso por el maldito canal del norte, se vieron obligados a dar todo la vuela y entrar por el estrecho.
Aun con la seguridad de que su carga iba en camino, la verdad era que nada estaba seguro hasta que la droga estuviera en sus manos. No había podido tampoco comunicarse con Lestat, o aquel idiota que supuestamente era su segundo al mando en Florencia, el muy idiota no le contestaba, no estaba en la casa de respaldo o en su habitual bar de mala muerte con alguna prostituta barata, no lograba localizarlo por ningún lado. Esto ya le olía mal. Se acercó al camarote donde tenia recluida a Isabella.
- Hija, creo que no has comprendido la situación.
- ¿Tú crees?
- Mira sabelotodo, no estas en un posición como para poder ponerte sarcástica y melindrosa.
- Pues ni tan sabelotodo porque aun no sé que hizo el maldito de Ming para meterse con mis bienes, maldita sea.
- ¿Qué no se supone que eras su protegida?
- Eres estúpida madre, yo estaba tan protegida por el como lo estoy contigo.
- ¿A que te refieres?
- El buscaba de mí lo mismo que tú, apoyo cibernético, dinero…
- Yo pensaba…
- ¿En serio? ¿Tú piensas?
- Pero yo creía…
- Tu lo único que hiciste fue hacerme huir de un mafia para ir a caer a otra, querida madreee.
- Mis fuentes decían que tu ibas y venias con el, tu lo apoyabas…
- Ja, no me digas. Eres tan estúpida que no te diste cuenta que con era yo tan libre con el, como lo soy ahora contigo.
- Pero el…
- Sabes en realidad si es gracioso, será entretenido ver cuando te encuentres de enfrente con Yao Ming…
- Pero yo…
- Esta vez Elizabeth Marionni abarcaste mas de lo podías apretar o dominar.
- Yo no estaría tan feliz hijita…
- ¿Por qué no? Será interesante ver como roda tu cabeza.
- Pues por que para que ruede mi cabeza primero pasara por la tuya, mi niña.
- No lo creo tonta mujer. ¿No lo has notado, verdad?
- ¿Qué?
- Te lo voy a explicar con manzanitas, mami…
- No te burles de miiii…
- Veras, a mi me quito al menos unos 45 billones de Euros, otros tantos milloncitos en Yenes y Dolores… sabe que puedo hacer crecer su dinero como espuma, sabe soy útil…
- ¿Te crees muy importante, no?
- Bueno al menos sé que soy de utilidad… tu por otro lado, solo eres un bicho que le esta causando molestias al dueño del mundo.
- Me estas mintiendo yo te vi con el fuera de aquella clínica…
- Hice un trato con el estúpida, mi hijo tiene autismo y una sobrina de el también. Le pedí que permitiera a mi hijo estar bajo la guía de doctores especializados como su sobrina y que a cambio no trataría de nuevo de escapar.
- Estas mintiendo…
- Me escondí durante dos años en este maldito yate por estarme escondiendo de los dos, con el accidente que tu provocaste en Inglaterra le dijiste donde estaba, tu me entregaste a él, maldita.
- Eso no es cierto tu te estabas escondiendo con el… tu te fuiste con el…
- El muy maldito mando a su gente por mi, maldición me encontró junto con mi hijo. Tú no solo me expusiste a mí, sino también a mi hijo, tu nieto.
- No seas idiota, soy demasiado joven para ser abuela.
- Curioso, mujer. Yo creo que has respirado por demasiado tiempo.
- ¿Queee?
- Bueno debo admitir que esa frase no es mía, me la dijo el mismo Ming poco antes de venir conmigo a Europa.
Bella pudo ver con mucha parsimonia como un estremecimiento recorría completa a su madre de pies a cabeza y lo mas seguro era que tuviera unas cuantas palabras de replica contra ella así como unas cuantas blasfemias pero se vio interrumpida por un sonido lejano de golpes.
Para Edward hasta el momento todo iba viento en popa, habían logrado acercarse al yate con mucho cuidado, la embarcación redujo su velocidad drásticamente por lo que todos se dieron cuenta que el capitán tal y como Edward pensaba trataba de ayudarlos.
Al reducir el yate los nudos, le fue posible abordarlos más fácil y de manera más segura. Dos seal con rifles de largo alcance y silenciadores acertaron a la primera a los únicos dos guardias sobre cubierta que se veían fuertemente armados. Una estupidez tratándose de una zona completamente transitada por autoridades portuarias y embarcaciones de todo tipo.
No fue hasta que lograron abordar que se dieron cuenta que todo estaba demasiado en calma, abordaron los 11 hombres, recorrieron hasta posicionarse sobre todas las posibles entradas a los compartimientos interiores. El primero lugar al que entraron fue el acceso desde el exterior a donde se encontraba el capitán y su contramaestre, no iban atados pero detrás de ellos habían 3 malditos armados y uno de ellos incluso le apuntaba al capitán.
En un acto de gran rapidez y astucia, un seal se puso detrás de cada hombre y casi de manera sincronizada les tronaron el cuello, no tuvieron tiempo ni de gritar, los mismos marines no permitieron que los tres cadáveres cayeran de manera ruidosa al suelo. Edward se acercó a uno de ellos y le quito la llave que llevaba en el cinturón, él se dio cuenta que los hombre ahí dispuestos estaban encadenados y mientras les quitaba las cadenas hablaron, mientras el disponía de un mapa para darles datos.
- Llegan ustedes justo a tiempo, esa maldita se esta volviendo loca.
- ¿Dónde esta Bella?
- Isabella esta dentro del camarote principal a un lado del quirófano y la zona de hospital la cubierta C. Miren.
Mientras el capitán les explicaba donde se encontraban ellas y como estaba dispuesto el yate les explico también de la situación.
- Tengo entendido que de la tripulación normal solo el chef se encuentra y si no más me equivoco aun sigue encerrado en los cubículos de la cocina.
- ¿Cuántos hombres hay?
- Aquí con nosotros solo estaban ellos tres pero alcance a ver que en los cuatro niveles de habitaciones había a la salida del elevador principal al menos dos hombres más.
- Ocho…
- Si, las escaleras normales están resguardas solo en entrada y salida pero las de servicio están libres y la zona de carga, maquinas y suministros fue cerrada y solo tiene un guardia en cada entrada.
- Ocho, dos, tres… trece.
- ¿Hay más?
- Si en el bar hay otros 9 que están tomando y jugando todo el día.
- Eso no es todo capitán, olvida usted que en la zona de lanchas hay 12 mujeres recluidas
- ¿Cómo es eso?
- En un principio creímos que eran prostitutas que venían con ellos pero cuando atravesamos las islas vimos que dos de ellas trataron de escapar y saltaron al mar. Les dispararon al mar no sabemos si sobrevivieron o no.
- Creemos que son latinas, ninguna habla ingles o italiano. La muy maldita de Marionni lleva encerrada con Isabella al menos dos horas y no le ha permitido ingerir alimento por al menos dos días, ella quiere que haga algo y si lo logra, la dejara comer.
Edward sintió que la sangre le hervía y apresuro en susurros a todos. El jefe de los seal con solo unos cuantos movimientos de mano, dispuso de sus hombres, al cabo de unos diez minutos regresaron diciendo que las mujeres estaban a salvo y resguardadas, las cubierta estaban libres, todos los niveles ya no encontraban resguardados por escaleras o elevadores. En una de las habitaciones revisadas en la cubierta D habían encontrado armamento pesado y todo tipo de explosivos.
Tomando todo su autocontrol Edward instruyo al capital a que con mucha pericia y sin que se notara el cambio de rumbo se dirigiera a la ciudad mas cercana, podía ahora emitir completamente la señal del transpondedor del navío, así Emmett sabría que ellos se encontraban ahí y así mandar tal vez por ellos.
Solo faltaban el nivel A y C, el B acaba de ser cubierto y ya no seguía nadie mas en el, la habitación que daba al gran bar y tenia una piscina aledaña solo separada por un ventanal de vidrio no daba seguridad de ataque para los seals, así que decidieron hacer ruidos y atraerlos hacia afuera de ese lugar.
Los primeros dos murieron por sorpresa, los restantes 7 trataron de defenderse al accionar sus armas pero su condición de ebriedad y de shock poco los ayudo contra los entrenados y eficaces marines, pronto fueron polvo.
A uno que otro aun vivo, lo interrogaron a base de golpes. El capitán no sabia que había gente resguardando a Bella y aquella maldita. Por lo que dijeron aquellos muertos, había al menos cinco hombres más cuidando los pasillos de esa cubierta y las zonas donde dormían ellas.
El ataque no seria sorpresa y tendría que ser frontal que era lo que mas preocupaba a Edward que iba caminando hombro con hombre con John, el jefe de los seals.
- La Srita. No nos conoce así que no sabrá si estamos ayudándola u otra cosa. Al verlo a usted sabrá que venimos de parte de ella.
- Si.
- Su tarea Cullen es que mientras nosotros nos encargamos de todos usted salga con ella y se dirija directo al puente junto al capitán, ahí estarán seguros mientras inspeccionamos lo que falta del barco. ¿Quedo claro?
- Si
- Estamos impedidos por el estrecho espacio de los pasillos pero ellos tienen la misma desventaja que de nosotros. Entraremos por ambos lados, ella se encuentra en la segunda puerta a la derecha. ¿Listo?
- Adelante
