Encuentro inesperado

Isabella pasaba cada día como si fuera el último de su vida y se estaba empezando a volver loca. Había arraigado en su corazón un miedo al exterior que era completamente irracional, salir de la casa para ella era un verdadero suplicio, se tardaba cerca de 20 minutos tratando de salir de su propia recamara, diciéndose a si misma que no pasaría nada, que nadie la atacaría, secuestrario o violaría, día tras día tenia que convencerse nuevamente a si misma y aun así cuando lograba alistar a sus pequeños y salir para dirigirse al hospital, cruzar el lumbral de la puerta del hospital era otra prueba diaria, tener el conocimiento de tenerlo cerca la hacia temblar de miedo, sabia que él no la atacaría, que él no le haría daño de nuevo, él la había defendido, la había encontrado y salvado de su secuestro arriesgando su propia vida, se encontraba en ese hospital desde hace meses a causa de como la protegió con su propio cuerpo pero ella aun no lograba encontrar el valor para acercarse a darle las gracias por lo que había hecho, no podía cruzar la puerta de su habitación pues un metro antes empezaba a temblar y llorar, a su mente llegaban imágenes de recuerdos tan vividos, tan reales que era casi estar nuevamente impotente sintiendo como la mordía o como la penetraba, no lograba sacar eso de su cabeza cuando se acercaba.

Sin embargo, hoy era un día importante, Esme la acompañaba junto con Carlisle para sacar a Edward por fin de este hospital y llevarlo a la clínica de recuperación y terapias especializada, a Bella le había costado mas de una hora salir de la casa a causa de sus inseguridades pero muy a tiempo salió con ellos.

Lo que Bella no sabia era que todo estaba planeado, todo estaba cuidadosamente planeado por Esmerald Cullen y Carlisle Provolone.

- Hija, no podremos ir contigo al hospital.

- ¿Queee? ¿Por qué?

- Nos acaban de llamar de la clínica que se necesitan ultimar detalles de la habitación que tú preparaste para Edward.

- ¿Qué detalles? Yo deje todo ya listo.

- Si pero esto tiene que ver con la instalación de un aparato de ultimo momento, algo de vibración subsónica dirigida a la regeneración de la circulación para ayudar a la reposición muscular de él, yo creo que ya te explicaran bien después.

- También nos dijeron que si queríamos lleváramos de último momento a una nutrióloga especializada debido a la condición estomacal de mi hijo, pequeña.

- Pero…

- No te preocupes hija mía, he pensado en la situación y le hable a Rosalie, ella dejara a los niños con Alice, ella hará todos los movimientos pertinentes en el hospital, tu no tendrás que acercarte a él.

- Veras hija, mi hijo será trasladado en el autobús especializado para transporte que acondicionaron en la naviera de Emmett, es algo increíble, lo podrán trasportar con todo de todo, incluyendo su cama, los aparatos que le sostienen.

- Aunque esto es solo una precaución, los clavos ya han sido retirados en su ultima operación hace unos 15 días pero en caso de haber necesidad estarán disponibles.

- Es… ta ta bieeen.

- Cariño, hija, no tengas miedo he hablado con el y puedo asegurarte que jamás te volverá a lastimar, como tu bien sabes, el durante este tiempo en el hospital ha seguido siendo atendido por una terapeuta para la situación de sus arranques y episodios.

- Yo también se sobre eso cariño, la verdad es que Edward a tratado de hacer todo lo posible por superar su condición, el acepto hacer todo esto para que tu le permitieras poder seguir viendo a lo pequeños mounstritos.

- Que tarde es, es hora de irnos.

Bella se quedo ahí parada viendo como subían al coche y se alejaban, le tomo un par de minutos darse cuenta de que ahora tenia que ir sola al hospital, empezaba a rogar que Rosalie ya se encontrara ahí por que si no entraría en pánico.

Su suerte no fue tan buena, trato de comunicarse con Rosalie pero nunca pudo, Alice no se encontraba disponible ni en casa ni en el celular, Jasper y Emmett como ella misma sabia estaban en una video conferencia con una firma de abogados que investigaba sobre los negocios de Edward Cullen por supuesto abandono de labores, los muy desgraciados trataban de hacer perder a Edward su naviera debido a que él no se había hecho cargo de ella por unos años y actualmente empezaba a tener una baja mínima en la banca.

Ella misma actuaria sobre eso mas tarde, cuando fuera un nuevo día en la bolsa americana ella pondría las cosas en rumbo, pero en este preciso momento su rumbo se encontraba en los pasillos del maldito hospital y sentía que con cada paso que daba su miedo crecía. Al dar vuelta hacia la sala de espera vio lo que nunca creería, sus hijos estaban sentados comiendo helado junto a su nana, nadie le había dicho que ellos estarían ahí, lo agradecía y a la vez le aterraba.

- Mamaaaa.

- Mis niños, ¿Que hacen aquí chiquillos?

- Nani, nios tlajio pala vel a los buelitos.

- ¿En serio?

- Siiii, dijielon quie papi saliya hoy a un nuvio lugal y lo podillamos vel un latito.

- Así que eso le dijeron sus abuelitos- ¿Mmm?

- ¿Nio vamios podel vel a papi?

Sus hijos se la jugaron, ambos empezaron a llorar al mismo tiempo partiendo el corazón de la aterrorizada Bella. Justo en ese momento de indecisión de Bella una enfermera fue quien la hizo reaccionar.

- ¿La Lic. Black-Cullen?

- Ehhh, si.

- Buen día, Sra. Cullen.

- Buen día.

- Su esposo ya se encontraba listo para el traslado, sin embargo, la Sra. MaCarthy que ya se encontraba aquí fue informada por la clínica que debía llevar unos datos y a su esposo se le tenían que tomar unas ultimas radiografías bajo ciertos ángulo, así que tuvo que irse de urgencia junto a la Sra. Cullen.

- ¿Queee?

- Me pidieron que le comunicara que no hay riesgo para su esposo el convivir a partir de hoy con sus hijos y que el autobús que lo llevara en la camilla especial con soportes para sus fijaciones estarán preparados en una hora.

- Ehhh, si… ehhh, de acuerdo.

- Pueden esperar al Sr. Cullen en su cuarto, tardara un rato en regresar de la sala de rayos X.

Bella que estaba indecisa, temblorosa y que sudaba frio no le quedo de otra mas que asentirle a la amable enfermera y salir corriendo detrás de sus pequeños que ya sabían el camino a la habitación de su padre desde hacia 3 meses.

Los niños no le dieron tiempo de detenerse frente a la puerta a temblar o pensar si entrar o no, ellos mismos la abrieron y entraron, obligándola a ella a adentrarse en territorio desconocido.

- Niños, no corran. Recuerden que esto es un hospital, no deben de correr.

- Peldon mami, piensabamios quie papi taba qui.

- A papa le están tomando unas fotos de sus huesos, en cuanto terminen lo traerán para acá y ya podrán platicar con el.

La misma Bella sintió como la atravesó un escalofrió al entender ella misma el significado de sus palabras.

Los niños se subieron a la cama, haciendo que Bella se acercara y notara el peculiar olor de ese hombre que tanto amaba y a la vez que tanto la atemorizaba, podía sentir su esencia envolviéndola completamente, podría ser una cama de hospital pero el conservaba su masculino y seductor aroma.

Los dos bribones brincadores se quitaron los zapatos y se acostaron en la cama, instando a mama a que se acercara a ellos a la cama. Bella lo hizo, se quito las zapatillas y subió a la amplia camilla haciendo a un lado a su paso el pedestal del cuentagotas de suero, una especie de grúa que ella suponía era la cual cargaba la pierna de Edward de determinada manera para mantenerlo inmovilizado de la cadera.

Ella se subió en el centro, notando claramente aun el calor humano en aquel lugar, el saber exactamente de quien era la hizo temblar pero nuevamente sus hijos la hicieron reaccionar antes de salir corriendo de aquel lugar contra posibilidad.

- Mami, nos lo cuentas una toria en lo quie papi leglesa…

- Siii, la toria de el torio Feldinando.

- Bueno pero quiero que se acomoden aquí conmigo, acuéstense a mi lado y se las cuento.

Bella no estaba de humor para historias pero la verdad fuera dicha, era mejor pensar en una historia y narrarla que estar temblando solo esperando… así que sin mas sintió como sus hijos se acomodaban uno entre sus piernas con su cabeza sobre su monte venus y el otro sobre el estomago con el vientre hacia arriba, nunca entendería esa manía de sus hijos de en lugar de portarse como niños normales y acomodarse un debajo de cada brazo de ella, se acomodaban siempre en ángulos retorcidos y raros siempre encima de ella.

No es que a Bella le molestara pues para ese momento una de sus piernas se posicionaba sobre Emmy abrazándolo en sus piernas y coloca un brazo sobre ambas piernas de DJ, mientras empezaba a contar la historia. La rutina de las historias no era algo sencillo pues en promedio por cada 50 palabras que decía Bella, cada uno de sus hijos hacia alguna pregunta por más que fuera la ocasión numero 33 que contaba aquel mismo cuento.

Emmy y DJ se dieron cuenta exactamente el momento en que su mama se durmió pero en lugar de moverse y despertarla, ellos mismo se durmieron igualmente, al fin y al cabo la historia ya había terminado. Ninguno de aquellos durmientes noto el momento en que una cama era adentrada en aquella habitación con el esposo y padre aquellos.

- Shhhhh, señorita no los despierte.

- Pero…

- Le prometo una jugosa compensación si me deja con mi familia y no permite que nadie entre hasta que yo la llame por el interfon…

- Pero debo ponerlo en su cama…

- No hay problema, no hay prisa.

- De acuerdo, solo no haga movimientos bruscos… que manera de dormir tiene su familia…

Y vaya que así era, la manera de dormir de sus hijos sobre Bella era muy peculiar, él había notado meses antes de que todo esto pasara que su hijos eran karatecas en la cama hasta que los abrazaba y de alguna manera terminaban sobre el, era la única manera en la que dormían "tranquilos". Sin embargo en este caso el notaba claramente como esos dos hombrecitos protegían con sus cuerpos a su madre, que aunque sin importarle tener la falda subida hasta la parte superior de los muslos aun abrazaba con su pierna al pequeño Emmy. DJ no se quedaba atrás, esa manera de estar esparcido sobre ella de lado a lado de su vientre lo hacia dormir en un ángulo claramente incomodo para cualquiera menos para el.

Edward tomo como pudo su celular sobre la pequeña mesita de centro y les tomo una foto, la imagen se había quedado gravada en su alma pero aun así una buena foto como esa jamás la despreciaría, era su familia.

Paso una buena hora antes de que Bella despertara, lo primero que vio cuando abrió los ojos fue un hombre sentado en una silla de ruedas mirándola fijamente con tanto amor y culpa al mismo tiempo que no supo que hacer, no supo como actuar. Fue un instinto de conservación por el miedo que se alojó en un segundo en su ser que pego un grito y brinco. Al menos intento sentarse pero el pequeño cuerpo atravesado en su vientre rodo hasta llegar a la cabeza de su hermano, que se despertó con otro grito por el golpe en su cabeza.

- Mamiiii

Fue la palabra que broto de ambos pequeños antes de llorar a moco tendido, fue exactamente el incentivo que necesito sin querer Edward para acercarse a una aterrorizada Bella en shock.

- Tranquilos peques, su mami se asusto… no fue su intención lastimarlos.

Edward se acercó lentamente a la cama, tanto por la dificultad de estar inmovilizado de la cadera para abajo, como por su novatez en el hecho de dirigir una silla de ruedas. Edward con cada empujón a las ruedas veía la cara de Bella contorsionarse de terror, hasta que sin más se quedo completamente petrificada.

- Hola niños, ¿No le dan un abrazo a papa?

Edward sabiamente ya no se acercó mas a la cama, ellos bajaron de su mama aun con lagrimones en los ojos pero corrieron hasta su padre que los acepto con brazos abiertos, nadie pensó en ese momento en que no debería cargarlos debido a su situación física pero a nadie le importo, los niños se abrazaron a su papa, le contaron sus aventuras, lo llenaron de besos, le hicieron contarle que había hecho, le preguntaron sobre cada segundo de tiempo que llevaba ahí, le recriminaron por no verlos antes, le contaron sobre todos los hermanitos, primos de pila y demás conocidos, paso al menos media hora en aquella conversación, la mujer en shock a mitad de la cama no dejaba de mirarlos sin decir una palabra o emitir mayor sonido que el de una respiración entrecortada, temblorosa y muy intranquila.

Él le daba el tiempo de tranquilizarse ella misma poco a poco aun con su presencia, fue un gesto involuntario por su parte lo que la hizo hablar a ella después de casi 45 minutos de silencio, un involuntario movimiento de dolor que lo hizo retorcerse un poco sobre su silla intentando aguando el dolor en su pierna y su espalda debido al peso que causaban sus hijos sentados en los brazos de la silla pero con las piernitas sobre su soporte, aquel hombre de casi dos metros no puedo evitar un gemido de dolor cuando el pequeño Emmy se entusiasmo de mas al contarle que tenían una nueva casa.

- Ehhh, Emm hijo, ba ba baja de de la la la pierna na de tu…

- Pelo mamiiii…

- Rerecuerden que le les conte te te de que el tuvo un un accidente te, le le debe de de estar doliendo su pi pi pierna.

- Mami, tiene razón niños, a papi le duele mucho la pierna por que el contratiempo que tuve.

- ¿Te lele muchio muchio papi?

- A veces hijo, solo cuando cargo peso o me canso de estar mucho tiempo en la misma posición.

- ¿Mamiii vamios a ayiudal a papi a culalse?

- ¿Ehhhhh?

- Si mami, Emmy y yio tienemios quie cuidal a papi pala que sie cule.

- Lo primero es que ustedes se… se den cuenta que pueden lastimarlo y eso si no es bueno… lo demás ya veremos.

- ¿Papi, ya tie vas a quiedar con nosiotlos?

- Si papi, yia no tie vayias, tis tlañamos muchio.

Edward levanto la vista y vio algo muy doloroso. Bella lloraba en silencio a pesar de haber dicho unas cuantas frases antes, de alguna manera la entendía, los niños de alguna manera la estaban condicionando a tener que convivir con el debido a que sabían que era su padre, lo obvio estaba en la mesa, no querían estar lejos de el pero era también obvio que ella no quería estar cerca de el pero tampoco lejos de sus hijos. Edward casi podía ver en su mirada perdida los engranes en su cerebro trabajando en todas las posibilidades que tenían. Las posibilidades que tenían de poder convivir ambos con los niños sin tener que estar cerca ellos, él se sentía tan impotente que lo único que pudo hacer es seguir el camino de sus hijos.

- Niños le pregunte a los doctores y me dijeron que en la clínica a la que iré hoy, ustedes me pueden acompañar, incluso los abuelos instalaron una cama para ustedes en mi propio cuarto para que se puedan quedar de noche cuando su mama lo decida y así estarán conmigo cada que quieran.

Emmy y DJ saltaron de gusto, Edward soltó un suspiro sonoro de alivio al ver que su efusividad no era sobre sus piernas, alegre de verlos corriendo y dando brinquitos por la habitación. Tomo otro suspiro, este ahora para darse valor y coraje a el mismo, tensos segundos pasaron hasta que el hablo.