Cap XXI. Secretos.

Yuzuriha había decidido por fin que estudiaría medicina. No sabía qué especialidad quería pero eso era lo de menos. Tomaría las clases de tronco común durante los primeros semestres y después decidiría la especialidad o tal vez cambiaría de carrera, eso era lo que menos le preocupaba. Si era necesario, buscaría un trabajo de medio tiempo para ayudar con los gastos si resultaba que medicina no era para ella.

Marin estaba tranquila, las dos habían estudiado con el "viejo" Kardia. En realidad no era viejo, solamente tenía veinte años, era ex alumno del colegio en el que las amigas estudiaban y había decidido ayudarles pues estaba aburrido y necesitaba hacer algo diferente.

-Marin Marin, te irá muy bien en ese examen. Estás preparada, tendrás un lugar garantizado en esa universidad, te lo puedo asegurar –Kardia sonrió con orgullo, no de ella, sino de él pues sin su "prodigioso cerebro y técnicas infalibles de enseñanza" la pelirroja no tendría oportunidad.

-Yuzu, tú no te quedas atrás –Sonrió aún más. Estaba muy contento –Vengan y denle un fuerte abrazo al gran y adorable tío Kardia –Estiró los brazos y esperó a que las dos le dieran ese merecido abrazo.

Ambas sonrieron y le obedecieron. Muchas personas no dejaban de llamarle engreído, odioso y arrogante, pero ellas dos lo querían mucho. Era un tipo difícil de tratar pero por alguna extraña razón ellas dos habían conectado con él, lo querían como un hermano mayor y él las protegía siempre.

Yuzuriha buscó a Saga entre la gente que iba a presentar el examen pero no pudo verlo, ni a él ni a Defteros, una parte de ella se sintió aliviada pero otra, una mucho más profunda, sintió un dolor intenso.

-No, no pienses en tonterías –Se dijo y sacudió la cabeza como si así lograra borrar la preocupación –Necesitas concentrarte, es tu futuro –Volvió a decir y continuó repitiéndolo como un mantra hasta que estuvo dentro del aula con el examen en el escritorio.

Marin no dijo nada, ella debió presentarse en otra aula al final del corredor. Era la primera vez en diecisiete años que se separaban y parecía una especie de presagio, o esa fue la impresión que le dio. Había empezado a sentirse mal por mentirle a su amiga, le costaba trabajo dormir y cuando al fin lo lograba, tenía pesadillas. La culpa la consumía pero no estaba lista para decirle nada aún, debía respetar los deseos de Saga. El examen comenzó así que tuvo que ponerle freno a esos pensamientos.

Pasaron alrededor de dos horas cuando al fin terminaron de responder el examen. Yuzuriha y Marin caminaron por el largo pasillo en silencio.

-¡Yuzuriha! –La aludida giró y se encontró con un sonriente Kanon que se acercaba a grandes pasos -¿Cómo estás? –Preguntó al llegar con ella.

-Estoy bien –Respondió amablemente –No sabía que estarías aquí.

-¡Claro que sí! –Dijo –Quiero ir a la universidad aunque no lo parezca.

Las miradas de Marin y Kanon se cruzaron por unos segundos, como si compartieran un secreto mortal pero de inmediato apartaron la vista del otro.

-¿Qué es lo que piensas estudiar? –Preguntó Yuzuriha mientras retomaban la caminata.

-Biología marina –Respondió el gemelo con orgullo –Estamos en una zona costera y me encanta el mar y la vida que hay en él, así que quiero aprovecharlo.

-No abandonarías el pueblo –Intervino Marin con tranquilidad.

-No tengo ganas de abandonar mi hogar –Kanon miró a Marin, Yuzuriha pudo notar una pizca de dolor en sus ojos pero no entendió bien la razón así que no quiso preguntar -¿Al final ustedes qué decidieron?

-Quisiera entrar a medicina –Dijo la rubia con una sonrisa, Kanon sonrió también, parecía aliviado aunque eso tampoco tendría sentido según ella.

-Yo estudiaré Educación Infantil –Terció la pelirroja.

-Entiendo. Son carreras interesantes, sé que Marin quiere ir a la universidad que está al otro lado del país, ¿y tú?

-Bueno, medicina está en esa universidad y en la de la ciudad. Tengo varias opciones pero me gustaría ir con Marin –Yuzuriha le sonrió a su amiga, ella le sonrió también pero no por mucho tiempo.

-Parecen estar unidas por el ombligo, ¿eh? –Kanon sonrió un poco pero no dejó de mirar a Marin con insistencia.

En ese instante, Kardia apareció y se llevó a la rubia a tomar un helado para festejar su gran esfuerzo. Los otros dos rechazaron la invitación, siguieron a Kardia y a Yuzuriha con la mirada hasta que desaparecieron unos metros más adelante.

-¿Cuándo se lo piensas decir? –El gemelo preguntó apenas ellos dos desaparecieron de su campo de visión, tenía cara de pocos amigos.

-Eso no es algo que me concierna a mí y lo sabes, Kanon. Qué más quisiera que habérselo dicho cuando lo supe –La pelirroja intentó defenderse –Es tu hermano el que debe hacerlo.

-Sabes que él nunca lo hará –Replicó con molestia –Ella no se merece esto. Debe saberlo.

-¡Ya lo sé! –Marin perdió la compostura -¡¿Crees que me divierte esto?! Pero él me pidió específicamente que no dijera nada, igual que hizo contigo y con Defteros. ¡Yo no quiero herirla! –Las lágrimas resbalaron por sus mejillas –Sabes perfectamente que no deseo verla lastimada…

-Lo sé –Kanon abrazó a la pelirroja que se echó a llorar en sus brazos sin control –Tal vez lo mejor sea que jamás lo sepa…

-Estás gorda –Le dijo Kardia a Yuzuriha mientras la veía comer helado –Estás cachetona –El mayor apretó las mejillas de la rubia.

-¡Oye! –Golpeó la mano de Kardia para que la soltara –No estoy gorda. El gordo y feo eres tú –Lo miró con fingida molestia.

-Tranquila, tranquila. No vayas a asesinarme –Kardia alzó ambas manos como muestra de su rendición pero ella lo pateó en la espinilla.

-Feo… -Ella hizo un puchero, él se quejó por la patada y ella sonrió con discreción antes de volver a disfrutar su postre.

A Yuzuriha le gustaba pasar el tiempo con Kardia. Él era un buen tipo y siempre la hacía reír, desde que Marin había terminado su relación con Defteros se había alejado de ella, así que Kardia ocupaba su lugar y, de alguna forma, llenaba el vacío de su pecho, por lo menos hasta que volvía a casa y debía enfrentarse a los recuerdos que reprimía durante todo el día.

Kardia también se llevaba bien con Tokusa y se había convertido en su tutor de matemáticas. El peliazul ya era como parte de la familia de Yuzuriha, aunque ella había dejado muy en claro que eran solamente amigos y nada más.

Él era un buen hombre pero yo no estaba preparada para volver a amar a nadie, el simple hecho de pensar en ello me hacía doler el pecho pero Kardia lo entendió. Él era atento, era cariñoso, era ese hermano mayor que siempre deseé tener.

Yuzuriha a veces se encontraba con Saga en los pasillos de la escuela pero cada vez eran menos frecuentes. Al que se encontraba mucho más seguido era a Defteros, en varias ocasiones notó que tenía intenciones de acercarse pero ella ponía distancia y se marchaba de ahí. Se sentía incómoda cerca de él pues, aunque él no tuviera recuerdos de esa noche, ella sí y no le gustaba en lo absoluto. Ella podía notar la expresión de dolor en el rostro del moreno cada vez que ella se alejaba o cada vez que Marin se aparecía para conversar con su amiga.

La vida como la conocía estaba cambiando. Mi familia se había destruido en cuestión de semanas, lo había perdido todo pero tenía que seguir avanzando. Era la opción correcta, o por lo menos fue lo que me pareció correcto en ese momento.