Perdóname

La reacción de Bella a un simple movimiento de su parte logro hacer que Edward temblara de horror, desesperación y de coraje, nadie podría entender todos los sentimientos que se alojaban en su interior pero era algo desesperante, la necesidad de alcohol o de inyectarse algo lo ataco tan fuerte que se llevo la mano a la garganta.

Tenía que hacer que algo para detener esa sensación de estarse ahogando, le temblaban las manos, las piernas y sentía que el pecho le dolía, se paro de repente por el dolor. Bella no supo como interpretar lo que sucedía, pensó que se acercaría a ella pero lo único que podía ver era como se quedaba estático tocándose el pecho y la garganta pero fue el temblor en sus manos lo que la hizo entender lo que le pasaba.

- ¿Podrías sentarte?

- Si.

- No te muevas, por favor.

Edward se sentó en automático, obedeciéndola, cuando ella se dio cuenta que él no se movía y estaba muy quieto, ella se acercó a la zona de bar, se dio cuenta que la tetera estaba encendida y tenia agua caliente, le preparo un te y se hizo uno ella, se acercó del lado contrario a donde él estaba y puso los dos te's sobre la mesita de centro entre los sillones donde ella regreso a sentarse.

- ¿Puedes… podrías?… ehhh gustas sentarte acá y platicar un rato…

- Si claro.

- Solo no… no hagas movimientos bruscos… ehhh ¿Si?

Él se paro lentamente y camino detenidamente, sentía su mirada clavada en el pero el no subió la mirada para no asustarla, no sabia por que le dolía tanto el cuerpo de repente, se sentía como si hubiera corrido un maratón, le costó trabajo sentarse en aquel sillón.

Bella noto claramente como aun le costaba trabajo sentarse en lugares más bajos de la silla promedio normal o de la especializada que veía utilizaba normalmente.

- ¿Sigues sintiendo síntomas de abstinencia?

- Si, la verdad es que si.

- To tomate tu te, los líquidos calientes son buenos para la sensación de ardor en la garganta. ¿Te sigue sangrando la nariz?

- Solo a veces, ya no es tan seguido como en el principio.

- ¿Te sigue doliendo la cadera o la prótesis?

- Si esa si, es incomoda se ha reducido pero sigo siéndola cada día sobre todo…

- Cuando hace frio.

- Si.

- ¿A ti te duele?

- Solo cuando hace mucho frio o cuando paso mucho tiempo en la misma posición, los masajes ayudan mucho.

- Yo agradezco cada día que fuera yo ese día y no tú.

- Te estoy muy agradecida por lo que hiciste por mi ese día, yo… yo no debí reaccionar así, si te hubiera ayudado tal vez las cosas hubieran sido lo mismo.

- No Bella, las cosas pasaron como debían pasar, prefiero perder la vida que permitir que alguien te lastime.

- Ehhh.

- Gracias por él te, la verdad es que si ayuda.

- Si.

- Te te tengo una pregunta…

- Dime, pregúntame lo quieras Bella, puedes hacer, decir o pedirme lo que quieras.

- ¿Te sientes… bueno tu como… no te molesta que vean tu… bueno te incomoda…?

- ¿Las cicatrices?

- Siii.

- Nooo.

- ¿No?

- No.

- ¿En serio?

- Si, ¿Me permites contarte algo?

- Si.

- Veras pequeña, yo también tengo muchas cicatrices no como… bueno a lo que me refiero es que no solo tengo cicatrices de operaciones o de las balas.

- ¿Qué otras?

- ¿Me permites?

- ¿Qué cosa?

- Enseñártelas, prometo no asustarte.

- Bueno.

Edward se arremango la camisa dejando la vista sus brazos, Bella se arrincono en el sillón un poco temerosa de sus movimientos, Edward de repente volteo los brazos y Bella jadeo.

- Todos decían que estaba loco pero completamente drogado no sientes del todo el dolor, ganaba dólares dejando que otros me quemaran o me cortaron apostando en que en algún momento gritaría, jamás lo hice, yooo…

- Tú tratabas de imitar mi incapacidad para poder gritar.

- Varias veces me metí a competencias de peleas callejeras, yo buscaba sentir dolor, muchas veces solo dejaban que me pegaran.

- No debiste hacer eso.

- Tal vez, ahora se eso pero en aquel entonces sentir dolor me aliviaba un poco de como me sentía conmigo mismo.

- Pero no debiste.

- El punto es que me hice muchas cicatrices, a veces estaba tan tomado o tan drogado que caía noqueado en cualquier lugar y despertaba horas después con grandes moretones y cortadas, tengo también cicatrices en los lugares donde me inyectaba, tengo demasiadas cicatrices.

- ¿Los bebes te preguntan por ellas?

- Si y siempre les he dicho que no me avergüenzo de ellas, les he contado de las que me acuerdo como me las hice, también lo que he hecho por recuperarme de todo aquello por lo que pase, les he contado que no me da pena mostrarlas por que son la evidencia de que pase por algo malo y poco a poco he salido adelante, que hice algo muy malo y fue mi forma de sobreponerme un poco.

- Yo no puedo, me da miedo, me da… pena.

Edward se abrió la camisa y le enseño a Bella las cicatrices en su pecho, la mas notoria era sin duda la enorme raya que atravesaba su pecho por la mitad.

- Mis cicatrices son vergonzosas Bella, yo hice algo malo y llevo la evidencia en el cuerpo de mis repulsivos actos,,, tu mi amor eres un ser hermoso e inocente, tu llevas en ti lo imbécil que soy yo, tu no tuviste la culpa, tu no hiciste nada malo, tu no tuviste culpa de nada mi vida…

- Pero las tuyas son cicatrices normales, las mías son… mordidas…

- Dios mio…

Edward no lo pensó, simplemente se paro de repente arrojo la mesita y cayo al piso hincado. Bella pego un grito y se hizo bolita en aquel sillón de repente aterrada e inmóvil.

- Isabella Black, no hay palabras adecuadas o justas para que yo pueda expresar lo arrepentido que estoy de el daño que te cause, lo arrepentido que estoy de haberte herido, maltratado de haberte… violado. Lo siento, lo lamento tanto, te ruego te imploro que me perdones, te pido con el corazón en la mano me perdones.

A aquel enorme hombre se le quebró la voz pero no por ello callo.

- Estoy a tu pies y me pasare la vida hincado frente a ti rogándote por tu perdón, sé que no lo merezco, sé que no merezco que me dieras… me otorgaras el regalo de hacerme padre pudiendo tomar otra decisión, eres el ser mas dadivoso, puro y desinteresado que conozco, eres un ángel Bella y yo solo soy el don nadie que se atrevió a agredir a un ser sin defecto alguno.

- Yooo..

- Bella, no debe darte pena o miedo enseñar las mordidas que te hice, tu eres inocente de eso, esos son signos de batalla, aquí el único que debe sentir vergüenza, miedo, coraje y desazón soy yo, nadie mas que yo por que soy el causante de eso, yo y nadie mas amor, yo y nadie mas.

- Pero…

- No amor, sin pero's fuiste, eres y siempre serás el ser mas hermoso sobre esta tierra, tanto por dentro como por fuera, eres hermosa por dentro y por fuera, tu cuerpo es perfecto con o sin cicatrices, tu por dentro eres mas que solo inteligencia, perspicacia o miedos, eres un conjunto de dones, virtudes y mínimos defectos que te hacen inigualablemente perfecta, tu para mi eres un ángel perfecto.

- Pero no me gustan…

- Yo me tarde un año para volver a caminar niña, tu puedes tomarte el tiempo que necesites para volver a mostrarte al mundo y aun si decides no volver a mostrar tu cuerpo, siempre será tu decisión. Todos nosotros, toda tu familia, tus hijos, tus amigo, todos te amamos por quien eres tu, no por como te vez tu.

- ¿En serio, lo crees?

- Lo creo y lo puedo jurar, eres y siempre serás un ángel perfecto.

- El tiempo… el tiempo me ha ayudado un poco a superar algo lo sucedido.

- Bendito sea el tiempo y bendita seas tu Bella.

- Amo a mis bebes, no me imagino la vida sin ellos…

- Yo tampoco, si te soy honesto…

- ¿Edward?

- ¿Si?

- Párate ya, te debe de estar doliendo… ¿No te duele?

- Si te soy honesto, me súper duele.

Edward se quedo atónito cuando vio a Bella pararse, acercarse a él y ayudarlo a pararse del piso donde se encontraba hincado. El noto que ella simplemente actuó, no pensó en lo que hizo hasta que lo tenia sentado sobre el sillón y reacciono no por que lo estuviera tocando y ayudando, sino por que el saco que le quedaba enorme se le resbalo dejando a la vista las marcadas mordidas sobre su hombro izquierdo, eran 4 seguidas de varias mas pequeñas y varias rayitas como de medio centímetro cercanas a estas, ahora entendía eso de que tuvo que drenársele la sangre coagulada de aquellas mordidas, él no lo pensó también simplemente actuó, dio un beso a cada cicatriz dejándola a ella paralizada.

- No me va a bastar la vida para compensarte por lo que te cause, no me va a bastar el mundo para ofrecerte, no me va a bastar nada para lograr un día que tu seas feliz y plena. Perdóname, Bella.

Ella no dijo nada, simplemente se retiro, se fue a su propio sillón y se sentó nuevamente.

- Siempre pensé que el día que volviéramos a hablar, agarraría un bate y te molería a palos…

- Hazlo pequeña, si con eso logro una pizca de tu perdón o mejor, si con eso tu logras superarlo todo, te ofrezco mi vida, has lo que tengas que hacer. Lo merezco.

Ella se paro decidida, se acercó rápidamente a él y le propino un puñetazo que le encesto directamente al ojo, un golpe de ella no representaba nada peligroso para el, no pasaron ni dos segundos cuando sintió un tremendo bofetón en la mejilla contraria. Él se preparaba para el siguiente golpe pero lo que recibió fue solo un suspiro.

- Hazlo pequeña valiente, tu lo necesitas y yo me lo merezco.

- Nooo

- ¿No?

- Nooooo

Ella se irguió frente a él y se alejó hacia la puerta, el siguió hablando.

- Hacer lo que a veces uno necesita no es malo, Bella. Yo aprendí eso.

- Si, tal vez, no se… pero yo estoy segura que hacerte daño, pegarte o cosas así no me ayudan en nada, yo siento… feo.

- Eso crees pero en realidad te puede ayudar, la venganza no es buena pero si reconforta en muchos casos.

- Tal vez pero no puedo, no quiero, yo nunca he querido hacerte daño, si me aleje, si me fui, si me lleve a los niños, incluso si no me acerco a ti, no es por dañarte o por vengarme… es simplemente por que necesitaba tiempo para poder hacerlo.

- Lo se, pequeña.

- A pesar de todo, no creo y nunca he creído que odiarte, vengarme o como ahorita pegarte, me ayude en algo… en lo mas mínimo. De hecho te pido una disculpa por ello, me apena haberme portado así.

Edward no podía creer lo que escuchaba, el mundo en ese momento se detuvo, como entre todas las cosas posibles, ella le estuviera pidiendo perdón por un simple bofetee pero ella siguió hablando.

- Yo… yo te perdono.

- Dios mio, gracias… gracias… mil gracias Bella.

- No se si las cosas vuelvan a ser buenas o cercanamente parecidas a lo que eran antes pero te perdono Edward, no te guardo rencor o resentimiento, somos los padres de dos hermosos pequeños y siempre tendremos una relación debido a ellos, no puedo prometer nada mas que ellos.

- Y yo jamás pediré nada mas allá de lo que tu me des por tu gusto tuyo y únicamente tuyo, ya me haces muy feliz con lo que me das hasta ahorita, no soy merecedor de mas, hermosa. Gracias, muchas gracias.

Bella no dijo nada mas, simplemente salió por la puerta de la oficina dejando a Edward ahí sentado, con lagrimas de felicidad en los ojos, en ese momento se sentía el ser mas afortunado y glorioso del mundo, por primera vez en años veía esperanza, esperanza de un futuro.