Cap XXVII. ¿Contigo?
Los labios de Saga reclamaban cada centímetro de su piel y sus manos se abrían paso con delicada torpeza entre sus ropas. Su cálido aliento chocando contra su piel era una sensación que le despertaba entera, removía cada célula de su cuerpo y éste se iluminaba. Las reacciones de su cuerpo no contrastaban con el dolor o las lágrimas que amenazaban con abandonar sus ojos, ella quería hacerlo, deseaba hacerlo, pero su cuerpo no estaba acostumbrado a algo así y dolía. En parte, la inexperiencia del varón se mostraba pues no estaba ni siquiera atento a las necesidades de ella, pero también ella había mentido al decir que no era virgen cuando en realidad lo era. Hasta ese día, no lograba entender por qué había mentido en algo como eso, no era como si Saga fuese a hacerla menos o a burlarse de ella o a dejarla por ser "inexperta", él nunca había dado indicios de que solamente la buscara para eso. Probablemente su único motivo para mentir era que tenía miedo de que él la abandonara y volviera con su antigua novia, un pensamiento bastante estúpido ahora pero que en ese momento tenía mucho sentido. Para ojos ajenos, era muy posible que en esa situación, Saga hubiera abusado de Yuzuriha pero no podían estar más equivocados. Él no la había obligado y ella había consentido entregarse a él. Saga no la había manipulado de ninguna forma para que tuvieran intimidad, era solamente algo que se dio entre ambos, que consintieron, aunque la falta de atención de él le había provocado dolor y lágrimas; no se podía esperar mucho de dos adolescentes haciéndolo por primera vez.
Cuando Yuzuriha despertó, agitada y mareada, se dio cuenta de que había sido un sueño, o más bien un recordatorio de cómo fue su primera vez con Saga. Odiaba cuando la mente le traicionaba así y le hacía recordar esos pequeños detalles, odiaba el fantasma de sus labios, de sus manos que se quedaban con ella al despertar y la acompañaban el día entero. Le quedaban un par de semanas de vacaciones y se la pasaba en casa con Tokusa o con Marin hasta que llegaba Defteros y entonces se marchaba. No era que no le gustara estar con ellos pero cuando él estaba ahí, la tentación de preguntarle sobre Saga era demasiado grande y no le apetecía hacerse daño.
De vez en cuando Kardia iba a visitarla cuando estaba con Tokusa, jugaba videojuegos con él o ayudaba a su madre a preparar tarta de manzana, aunque más que ayudar le robaba las manzanas. A Yuzuriha no podía importarle menos lo que Kardia hacía con su familia a pesar de que Marin le decía una y otra vez que ese comportamiento de su antiguo tutor era demasiado extraño para estar buscando solamente una amistad con ella. Sí, los amigos conviven con las familias de otros y se llevan bien pero además de todo, él era demasiado atento con Yuzuriha y eso no escapaba a los ojos de Marin.
Todos en el pueblo sabían que Kardia era arisco y asocial, había tenido una novia una vez, una tal Calvera que era una estudiante que llegó de intercambio cuando él estaba en la preparatoria. No había persona en la escuela que no diera por hecho que la chica de cabello negro azabache y el chico de profundos ojos azul marino terminarían casados. Cuando ella volvió a su país, Kardia quiso irse con ella y ella quería quedarse con él, así de enamorados estaban, pero los padres de la chica le prohibieron verlo porque "ambos eran unos niños y no durarían juntos", así que, con todo el dolor de su corazón, Calvera rompió con Kardia y el chico cambió totalmente. Era mucho más malhumorado y sarcástico que de costumbre y se volvió solitario. Así fue cuando terminó su último año en preparatoria y comenzó la universidad. Entonces conoció a Yuzuriha. La rubia con heterocromía logró de alguna forma, hacer de Kardia una persona más accesible y agradable. Marin supo esa historia porque Defteros se la había contado. Cuando Saga y Shaina salían, ella se había acercado a Calvera más por cuestiones escolares que por otra cosa y así fue como se enteró de todo.
Yuzuriha tenía bien claro que no quería volver a enamorarse, además, con la universidad y los estudios, no le quedaría tiempo para echarse novio y convivir, y si tenía que escoger entre ocupar su tiempo libre platicando con su mejor amiga o saliendo con algún sujeto, prefería a su amiga mil veces. No negaría que le agradaba Kardia y que se llevaban bien, a veces pensaba que, de no haber conocido nunca a Saga, era probable que hubiera salido con Kardia pero las cosas se habían dado de otra manera y eso era todo.
Últimamente la rubia estaba bastante irritable, algo que incluso a ella le sorprendía pues siempre había podido presumir de estar de buen humor la mayor parte del tiempo, pero ahora se la pasaba enfurruñada casi todo el día. Los miembros de su familia y Marin se lo atribuían a algún cambio hormonal pero Yuzuriha sabía que era porque no sabía si creer que de verdad Saga había dejado los regalos para el bebé o lo había imaginado. Nada tenía sentido en su cabeza y no sabía qué hacer, qué decir y mucho menos qué sentir.
-¡Ah! ¡Es imposible! –Se quejó mientras se dejaba caer de espaldas en la cama.
-¿Todo bien? –Preguntó Marin mirándola de reojo –Pareces fastidiada.
-Lo estoy –Se sinceró la rubia y dejó escapar un largo suspiro –Debe ser el estrés…
-¿Cuál estrés? –Volvió a preguntar la pelirroja -¿De las vacaciones?
-Tal vez porque no hago nada… Tal vez debería buscar un trabajo de media jornada en las próximas vacaciones –Yuzuriha cerró los ojos pero continuó hablando –Así estaré ocupada y no pensaré en tonterías.
-¿Tonterías de qué tipo? –La chica de orbes azules miró a su amiga con preocupación aunque Yuzuriha no podía verla -¿Yuzu…?
-No te preocupes, no es nada de lo que puedes estar pensando… -Abrió los ojos y giró un poco la cabeza para mirar a su mejor amiga –Son sólo tonterías –Le sonrió. La verdad no mentía sobre sus pensamientos pero tampoco le apetecía decirle que se estaba volviendo loca porque no sabía qué estaba sucediendo con Saga.
-Pero ya sabes que lo que sea que estés pensando, puedes decírmelo… -Bajó un poco la mirada –Aunque yo esté con alguien, eso no significa que ahora eres menos importante. Tú estás primero que cualquier persona.
-Lo sé, Marin –Yuzuriha estiró la mano para sostener la de su amiga y la apretó con fuerza.
No había necesidad de decir nada más pero Marin sentía, por primera vez desde que comenzaron a hablarse, que Yuzuriha se alejaba de ella, que esa amistad que parecía tan fuerte poco a poco dejaba de serlo. ¿Qué haría si ella se marchaba? ¿Qué haría si su mejor amiga dejaba de serlo? La realidad era que era posible que la amistad no durara toda la vida pero Marin creía firmemente que envejecerían juntas. Sin pensarlo dos veces, se subió a la cama y abrazó a su amiga como nunca.
