Tiempo al tiempo

Bella salió de aquella torre sintiendo que había perdido el bulto de piedras que cargaba en la espalda, de repente sintió que podía incluso volar de lo bien que se sentía, ella había hablado con el, le había costado, sudo de terror, tembló de coraje, lloro de pesar y se alegró por darse cuenta que no quería en lo mas mínimo vengarse de el de ningún manera.

Ese conocimiento la hizo sentirse tan bien, se sentía mal consigo misma pensando en que necesitaba regresarle de alguna manera lo que le había hecho y con creces, eso había pensado, eso había leído, incluso en un grupo de victimas de violación había visto que las mujeres se sentían mas cómodas o seguras si su victimario acaba en la cárcel, ella no, ella no le deseaba el mal a Edward, en el momento que le pego se sintió mal, tan fue así que el segundo golpe que le dio no fue como el primero y ya no pudo darle un tercero, simplemente se sentía mal, se sentía incorrecto, en el momento que decidió perdonarlo de verdad sintió su alma mas ligera, se sintió sana y feliz. Sabía que tenía camino por recorrer pero eso no quería decir que este no fuera un súper gran inicio, un paso definitivo hacia la total recuperación.

Y su primer acto de heroísmo después de aquello fue quitarse el saco de Edward, camino con aquel vestido escotado por todo central park, tenia que atravesar un tramo para llegar a la torre pero conocía la forma mas corta de llegar y para su buena suerte no llovía y se sentía de animo, caía la tarde aun no se sentía tanto frio, decidió caminar, por tramos donde había pasto se quito los zapatos, sentía una sensación de jubilo que le llenaba el alma.

Llevaba el saco de Edward en el brazo, no tenia ni idea de donde había dejado su bolsa con su cartera, tarjetas o dinero, no traía nada más que aquel saco. Decidió sentarse en una banca y revisarlo, tenía sed y ya un poco de frio, encontró la cartera de Edward en el saco, después de mucho pensarlo se decidió por revisarla, no encontró lo que pensaba.

Veía sus tarjetas, varios dólares, dos cheques y varias tarjetas de presentación, la cartera era vieja, cuando la observo detenidamente se dio cuenta que era una que ella le había regalado hace casi 4 años, traía 250 dolores en billetes de distintas denominación, los cheques estaban dirigidos por un millón de dólares cada uno a dos fundaciones de ayuda a niños de la calle, una de esas fundaciones la había inaugurado el mismo hace no mas de tres meses, la otra estaba al otro lado de la ciudad cerca de la naviera y los astilleros, se paro en una cafetería decidida a seguir revisando lo que había encontrado en el saco, llevaba un sobre de papel con varias fotos, no podía creer lo que veía, era Edward con muchos niños de distintas edades en deplorables condiciones parecían estar debajo de un puente, las demás se veían los mismos niños pero en mucho mejores condiciones y con útiles escolares. Una carta en el sobre decía con letra bastante infantil:

o Gracias Eddy, los niñios y niñias de tu casita hogar te damos las gracias por darnos un nuevo puente donde vivir y por la maestra que nos quiere mucho. Te esperamos pronto, prometemos sabernos ya las vocales para cuando regreses. Te queremos.

En el otro bolsillo había una agenda de bolsillo, ella pensó que tendría un apunte por día, citas, pendientes o cosas así, resulto que no era una agenda del año, en cada día había una foto distinta de ella y lo niños haciendo algo, esas fotos las debían de haber tomado Esme o Carlisle, Edward estaba en el hospital en ese entonces, al final, marcadas sin días había fotos de él y los niños cuando estaba en la clínica y del apartamento de él. Por lo visto, Edward era fanático de las fotos, pidió un lapicero prestado a la mesera y empezó a poner fechas exactas e incluso horas a distintas fotos, en algunas puso incluso lo que hacían o por que lo hacían, bebida tras bebida caliente se entretuvo oliendo aquel saco, ella recordaba claramente lo aquel olor, le había regalado ese perfume en la única navidad que habían compartido, ese año nuevo lo habían pasado muy bien y fue cuando le regalo la cartera, el año siguiente fue cuando se casaron en su cumpleaños y lo demás era historia, estaban a mediados del otoño el frio de la ciudad ya se sentía, de repente la srita. Mesera le llevo su cuenta y se disculpaba con ella, le dijo que era hora de cerrar, la cafetería había cerrado ya hace tres horas y el bar después de esa hora ya no daba servicio de comida o bebidas calientes.

Bella vio a su reloj y pego un grito, eran la una de la mañana, se le había ido el tiempo volando observando aquellas fotos y poniendo notas en ellas, había separado algunas que en definitiva se robaría y otras que en definitiva regresaría muy a su pesar, no debía robar mas de 50 o se notaria el plagio aun cuando hubiera mas de 450 fotos ahí, era increíble que cargara siempre con eso si en realidad aquella agenda pesaba.

- Gracias por atenderme todo el tiempo y mantener mi taza caliente y llena, los postres estuvieron deliciosos, quédate con el cambio.

La srita. se despidió con una gran sonrisa en la cara, le habían dado mas de 100 dólares de propina por estar al pendiente de aquella mujer de raras marcas en el cuerpo pero de cara nostálgica.

Se puso el saco, acomodo de nuevo la cartera de Edward, la agenda y el sobre, empezó a caminar hacia la torre, estaba como a cuatro calles de ella y en ese momento agradecía que fuera la ciudad que nunca dormía, ver personas en la calle no le hacia sentir tan insegura.

Llego a la torre bajo la atenta mirada del portero y Carlisle que la esperaban en el portal.

- Lo siento, perdí la noción del tiempo y me quede en un bar-café entretenida y no se donde deje mi bolsa.

- Nos tenias preocupados hija, ve a dormir ya nos contaras que paso.

- Si papa

- Jonny podrías mandarle un mensaje a Jacob, Emmett y Jasper de que he llegado y que no se preocupen por mí, por favor.

- No se preocupe srita. Yo lo hare, que descanse.

- Gracias. Anda papa ve a dormir, necesito unas cosas de mi carro y ya subo a la cama.

- Descansa pequeña.

Bella espero a que Carlisle subiera al elevador y este se cerrara. Cuando volteo se dio cuenta que Jonny estiraba el cuello igual que ella hacia el elevador y le sonrió.

- Ya que el ogro se ha ido, dígame en realidad que quiere por que para nada creo que necesite las llaves de su coche si se abre por código.

- Vaya que me atrapaste, tienes razón, no lo pensé cuando dije esa mentirijilla.

- Le va a crecer la nariz como a pinocho, yo que usted me preocuparía.

- Bueno un poquito no me haría mal, la tengo demasiado chiquita.

- Difiero señorita, es usted muy hermosa tal y como esta, mi hijo ha estado enamorado de usted, desde que dijo su primera palabra.

- Coca cola.

- Exacto, coca cola.

- Bueno seré sincera, necesito que mandes al penthouse todas las cajas que deje el departamento 7, la mayoría son cosas electrónicas, están bien empacadas pero tengan cuidado por favor.

- Si señorita, ¿Otra cosa?

- Mmm, préstame por favor la tarjeta del apartamento 33 o ¿su numero sigue siendo el mismo?

- Si, srita. Sigue siendo el mismo numero desde siempre, los niños se lo saben de memoria, los vigilo cada día a las 7:30 de la noche bajar a cenar con el Sr. Cullen.

- Te lo agradezco Jonny, cuida a mi hermanitos y a mis bebes.

- Yo cuido hasta de aquellos niños que llevan saco, srita.

- Estoy de acuerdo. Buenas noches Jonny, gracias por todo, no lo olvidare.

- Buenas noches srita., nunca lo hace, usted nunca lo hace.

Bella no subió directamente al penthouse, marco el numero 33, tenia demasiados años sin entrar en aquel apartamento pero jamás olvidaría la fecha de nacimiento de Edward, marco el numero en la pantalla táctil y las puertas se abrieron. Entro lentamente, no estaba del todo oscuro, Edward había mandado instalar alumbrado nocturno de LED's para que los niños no se asustaran cuando subían y bajaban por los departamentos, poco tiempo después ella hizo lo mismo por toda su casa era algo fenomenal, nunca andaba a oscuras.

Entro al departamento y automáticamente las luces a lo largo del pasillo se encendieron, ella camino titubeante hasta el fondo donde estaba la división que te llevaba a la oficina, los cuartos de huéspedes, los de los niños y el de… Edward. No quiso pensar más en ello y simplemente siguió caminando para evitar aterrorizarse, se sentía como caperucita roja entrando en la guarida del lobo. Siguió caminando, paso por el cuarto de cada uno de sus hijos pero las camas estaban hechas, tal ves estaban en sus cuartos en su casa y ya solo le faltaba un cuarto por revisar.

Siguió caminando hasta que llego, acerco la oreja a la puerta pero no oyó nada, suspiro profundamente unas buenas diez veces antes de decidirse por entrar, cuando por fin abrió la puerta no vio nada en un principio, no fue hasta que los Led's encendieron y logro ver los tres bultos sobre la enorme cama King size en el centro de la estancia, se quito el saco y lo puso sobre la silla del tocador, todo seguía tal como lo recordaba, la foto de ambos sobre el tocador, junto a los cargadores de los distintos aparatos electrónicos, del otro lado sus lociones. Observo todo alrededor, en definitiva todo seguía tal como lo recordaba, grabo cada detalle en su memoria hasta que vio de nuevo aquellos bultos sobre la cama.

Se acercó a la cama, era increíble lo que veía, daría su reino por un foto así, Emmy estaba dormido casi sobre la cabeza de Edward, una pierna le pasaba por el cuello la otra arriba de esta. DJ no estaba mejor pero el pobre estaba en una situación contraria, era una pierna de Edward la que le atravesaba las dos piernas del aplastado niño, los pequeños ronquidos de los tres la reconfortaban.

Quería besar a sus dos niños de buenas noches como cada noche, se acercó y puso lo menos que pudo de su peso sobre la cama pero por mas que se estiro tan larga era no alcanzaba a llegar a nadie, se tuvo que subir a la cama para poder darle un beso a Emmy, se bajo de la cama y tuvo que darle toda la vuelta a la gran cama para volverse a subir gateando hasta donde estaba el pobre DJ aplastado.

Ella le dio un beso en la frente y le dio las buenas noches a su pequeño pero este se movió haciendo que Edward también se moviera, como sucedió no lo supo pero de un momento a otro DJ estaba completamente volteado ahora debajo de ambas piernas de Edward, una le atravesaba el dorso y la otra las piernas, como podía respirar en aquella posición era un enigma para ella pero decidió no tentar su suerte, no se atrevería a despertarlos pero cual fue su tino que se dio cuenta que al acomodarse DJ, Emmy también se había movido y ahora estaba haciendo el servicio de la almohada de Edward, ella casi suelta una carcajada. Se acercó para tratar de acomodar el brazo de Emmy que estaba doblado de una manera imposible, lo tapo con la sabana como a DJ y a Edward pero se acercó tanto que no pudo evitar quedársele mirando a ese enorme hombre, un día había disfrutado de dormir junto a él, sentir sus brazos abrazándola y oírlo suspirar entre sueños.

Tal como si lo hubiera invocado el susurro: Peques ya llego mami, vente a dormir mi amor, donde estabas… te amo Bella…

Bella sé quedo estática pensando en la implicación de aquellas palabras, en ese momento pensó, que ella realmente seria la mujer más feliz del mundo si aquello pudiera ser cierto. Lo ocurrido fue algo atroz y muy complicado pero si de algo nunca tuvo dudo es de que ella amo y amaría siempre a ese hombre, es el padre de sus hijos y es un excelente padre, su amor fue tan fuerte tan grande pero acabo de tan mala manera. Se le quedo mirando, dormido parecía tan sereno, tan pacifico, así dormido era fácil imaginar que eran la familia perfecta y feliz, que nada había sucedido. Soñar era tan fácil, tan sencillo.

Se quedo varios minutos ahí mirándolo, soñando en todo lo que pudo haber sido y no era, tal vez nunca seria.

Era hora de irse, estaba cansada y tenia sueño, un gran bostezo lo evidencio.

- Buenas noches mis amores, los amo.

Ella se despidió pero no se movió, en un impulso le dio un fino beso en los labios.

- Descansa mi amor, cuida de nuestros bebes.

Ella salió de la cama pero DJ la sostuvo de la mano.

- Buenas noches mami, nosotlos tambien te amamios.

- Descansa grillito saltarin, ya no dejes que papi te aplaste.

- Si mami.

Medio dormido o medio despierto DJ salió de su agarradera de piernas y como pudo se recostó sobre el vientre de Edward que no hizo más que bajar el brazo y abrazarlo, los tres siguieron con sus ronquiditos.

Bella se fue a su hogar pero algo no estaba bien, el sentimiento de júbilo que sintió ahora se sentía como vacío. Ella deseaba esa familia, ella deseaba ese sueño, deseaba la vida perfecta de estar junto a su esposo y sus hijos. Su esposo. No había pensado en eso también, aun era su esposo. Ella no había registrado a los niños con el nombre de su esposo, sino con el supuestamente suyo de soltera.

Se le olvido el sueño, se siguió de largo hasta su oficina, hackeo al menos tres secretarias gubernamentales inglesas y dos americanas, del día a la mañana pues para las 7 de la mañana sus hijos eran de nacionalidades múltiples, ingleses por su lugar de nacimiento, americanos por su padre e italianos por ella, ahora era oficial, solo era cuestión de firmar los papeles en cuanto llegaran de Inglaterra, sus nombres Emmett Carlisle Black-Cullen y Derek Jacob Black-Cullen, tuvo en su poder la forma de tramitar también su divorcio sin embargo no lo hizo, solo complicaría la situación de las nacionalidades.

Serian los primeros papales oficiales que le llegarían a su nueva dirección fiscal de trabajo, su oficina, su genial oficina envidia de Emmett y todos los de Cullen, la trataron de sobornar por cambiarle su oficina, jamás lo haría, se había tomado la libertad de hacer un pequeño minidepartamento en la zona de atrás de su oficina, justo debajo del helipuerto, una bañera enorme con hidromasaje para ella y sus peques, sala de juegos para niños, un cuarto con zona para hacer tareas e incluso una cama para descansar ella y sus peques. No definitivamente no dejaría aquel pequeño paraíso, entre su penthouse, esa oficina de lujo y su yate, ya no pedía más.

Justo a las 7 de la mañana Bella iba pegando la oreja a la almohada, horario exacto en el que Edward se levanto de la cama, como pudo quito a Emmy de su cara y a DJ encima de él, se la pasaba toda la noche luchando con aquellos dos boxeadores de cama pero nunca dormía tan bien, como cuando lo hacia con ellos, a pesar de tener sus propios cuartos siempre terminaban ahí con el, enredados entre ellos y entre las sabanas.

Se había dormido ya en la madrugada preocupado por que Bella no había llegado hasta que Carlisle le mando un mensaje que ya todo estaba en orden, en ese momento pego la cabeza y se perdió en brazos de Morfeo. Se levanto como pudo de la cama, les daría otro rato para despertarse, se estiro cual largo es y se quedo trabado a mitad de aquel estiramiento, no podía creer lo que veía, su saco, el saco que él le había dado a Bella estaba acomodado sobre la silla del tocador, todas sus lociones estaban tapadas cosa que el nunca hacia, sus cargadores estaban acomodados, su celular conectado y la caja de pañuelos había sido rellena.

- ¡Ella estuvo aquí¡

Lo dijo en voz alta, sobresaltándose el mismo, lo veía y no lo creía, ella había entrado a allí. El ultimo lugar en el que tal vez ella se sentiría segura, ella entro. Su hijo hablo de repente logrando asustarlo.

- Mami nos vinio a dal nuestlo beso de guenas nochies, nos dijio que nos amiaba a lios tles y luego se jue a dolmil.

- ¿Tú la viste?

- Si papi, mami mie acomodo en tu pancita pol que me tabas plastando con tus pielnas.

- Debemos hallar una mejor manera de dormir.

Edward no dijo nada mas, si ella estuvo ahí tubo que ser después de dos y media de la mañana y ahora estaría dormida, no podría arreglar a los niños para la escuela o darles de desayunar y era día de escuela. Se fue al baño, se vistió con toda la prisa del mundo y bajo a prepararles el desayuno a todos, incluso hizo para Bella y se lo guardo en tuppers para que después lo pudiera calentar, dado que los niños se subían a cambiar para que ella los prepara para la escuela y luego el los llevara, tenia que subir al penthouse y ayudarlos. Así fue.

- Vayan a buscar sus uniformes peques, su mami esta bien dormida y no la queremos despertar.

- Le podemos dal besito de guenas nochies y guenos días, papi.

- Pero en silencio, no hagan nada de ruido o la despertaran.

Entraron al cuarto y él se dio cuenta que Bella ni siquiera se había desvestido, como pudo le quito los zapatos mientras Emmy y DJ le quitaban el pantalón para acomodarla el debajo de las sabanas, estaba tan profundamente dormida que ni siquiera lo noto, quedo semidesnuda sobre la cama, bajo las persianas automáticas y el cuarto quedo como si fuera de noche. En su mente Edward pensó en la frase que había soñado justo ayer, descansa mi amor, yo cuidare de los pequeños.

Dejo la bolsa de mano que Bella había dejado en su oficina sobre la sala y conecto se celular para cargarlo, le dejo una nota que el desayuno estaba hecho y solo lo calentara, así como que el los llevaría y pasaría por ellos a la escuela, que ella descansara.

Bella despertó sobresaltada, se había quedado dormida. Se paro de un brinco solo para darse cuenta que estaba en ropa interior, las persianas estaban cerradas y sus hijos no se escuchaban, se puso una bata y salió corriendo a la cocina, vio el reloj y pego un grito, eran las 2 de la tarde. No había ido por los pequeños a la escuela, no los había preparado para la escuela y no había ido a la oficina, de repente encontró la nota sobre su barra, pego un grito ahogado cuando lo leyó, Edward había estado ahí, él se haría cargo de lo pequeños, su bolsa estaba en la sala y su celular se cargaba, tal y como rezaba la nota, se calentó los hotcakes y se sentó a comérselos, estaban ricos y no dudaba que los hubiera preparado el mismo.

Bueno, las cosas sin duda habían mejorado entre ellos, ella ya no estaba tan asustada por el, ella había puesto su apellido a sus hijos y ahora debía darse un baño, jonny no tardaría en invadir el lugar con cajas y ella no estaba nada presentable.