Cap XXVIII. Volver a empezar.
Yuzuriha decidió marcharse un par de días antes de que las clases empezaran. No soportaba más estar en el pueblo ni estar en casa con unos padres que apenas se hablaban y un hermano que, al igual que ella, se marchaba el día entero para no tener que escuchar a su madre llorar en silencio. Su familia solía ser lo más importante en su vida pero ya no soportaba la situación.
Para evitar que su mente volviera a aquellos pensamientos y dudas sobre Saga, decidió ir todos los días a la biblioteca de la universidad para repasar algunas lecciones. Solamente se le veía fuera de ahí a la hora de la comida y cuando debía ir al baño, el resto del tiempo, si alguien hubiera querido contactarla sólo tenía que ir a la biblioteca y la encontraría sin falta.
Su móvil vibraba todo el rato, en su totalidad eran mensajes de Marin preguntando si se encontraba bien y también mensajes de Kardia que le preguntaba si le apetecía ir por un helado pero los ignoraba a ambos, más que nada porque no le apetecía explicarse; sabía que apenas hablara con Marin, todo se iría a la mierda y echaría a llorar como una niña pequeña.
-¿Tuviste suerte? –Preguntó Defteros abrazando a su novia por la cintura.
-No –Respondió ella mirando con total decepción su móvil antes de guardarlo en el bolsillo de su pantalón.
-¿Pelearon o algo? –A él le apetecía tontear un poco pero ella no parecía estar de ánimos.
-No. No sucedió nada la última vez que hablamos –Cerró los ojos y se apretó ligeramente el tabique de la nariz –Pero mencionó algo que no deja de darme vueltas en la cabeza –Esto último llamó la atención del moreno.
-¿Qué dijo?
-Básicamente que estaba pensando en tonterías pero cuando le pregunté a qué se refería me dijo que no era nada malo y que no me preocupara –Suspiró con pesadez –Pero justo al día siguiente decidió volver a la ciudad y no me ha respondido desde entonces y por lo que sé, tampoco a Kardia.
La mención de ese chico hizo que Defteros mostrara los colmillos.
-Ese sujeto no tiene por qué hablarle a Yuzuriha.
-Son amigos…
-Amigos mis huevos –Interrumpió el moreno de forma bastante agresiva –Ese imbécil no tiene nada que hacer con Yuzu.
-¿Y a ti qué te pasa? ¿Le sabes algo?
-No pero él no es bueno para ella… Nadie lo es…
-Nadie excepto él, ¿no es así? –Marin habló con voz muy tranquila.
Defteros quiso añadir algo más pero había hablado inconscientemente y parecía que su novia le había leído el pensamiento.
-Necesitas dejarlo ir, cielo… Él no quiere volver… Lo dejó claro.
-Lo sé –Defteros pareció calmarse un poco aunque no del todo, aún mostraba los colmillos. Había prometido a Saga no decir nada al respecto.
-Además, si miras bien a Kardia, se parece un poco a tu primo –La pelirroja creía en sus palabras pero a su novio no le resultó gracioso.
-¿En qué se va a parecer ese imbécil a mi primo? No me vengas con esas cosas, Marin.
Ella se limitó a alzar las cejas ante aquella contestación.
-Kardia es feo. Ya quisiera ser la mitad de guapo que nosotros –Prosiguió con nerviosismo. No quería admitirlo pero a veces Marin le daba miedo.
-Supongo que tienes razón –Dijo encogiéndose de hombros y, como un reflejo, sacó de nuevo el móvil solamente para percatarse de que no había ningún nuevo mensaje.
-Basta ya –Defteros sujetó sus muñecas con cariño –Ella te hablará cuando se sienta con ganas.
-No… No entiendes –Marin lo miró a la cara –Estoy asustada, ¿y si hace alguna tontería?
-No puedes pensar así de ella. La conoces mejor que yo pero creo que no es así… -Intentaba por todos sus medios animarla pero parecía imposible así que la abrazó con fuerza.
Marin escondió el rostro en su pecho. No había pasado tiempo y ya la echaba de menos. Tuvo el presentimiento de que eso era el comienzo de su separación definitiva y le dolió el pecho. No sabía qué más hacer por ella. Defteros besó su cabello intentando consolarla.
La vuelta a la rutina fue más fácil para Yuzuriha de lo que creía, volcada en sus estudios no le quedaba tiempo para nada. Las semanas pasaban y los mensajes de Marin cesaron, la rubia odiaba ser así con su amiga pero pensaba que era para mejor ya que toda la gente que ella quería eventualmente resultaba lastimada y se alejaban. La extrañaba, de eso no quedaba duda pero alejarse era su forma de protegerla. El único que no la dejaba en paz era Kardia, parecía que mientras más silencio había, más la buscaba y no estaba segura si ese comportamiento le gustaba o le asustaba.
-¿Qué haces aquí? –Preguntó Yuzuriha al ver al chico afuera de su salón de clases –Estoy ocupada.
Kardia la miró de arriba abajo, ella llevaba libros de biología y química en los dos brazos y su mochila al hombro.
-¿Y bien? –Yuzuriha empezó a perder la paciencia.
-Quiero llevarte a comer.
-¿No escuchaste? Estoy ocupada.
-Pero tienes que comer –Dijo restándole importancia a lo que Yuzuriha decía.
-Por favor, déjame tranquila.
-No hasta que vengas a comer conmigo.
-Por lo que más quieras, déjame sola.
-No, lo lamento. Ven a comer conmigo. Te seguiré por todo el campus hasta que aceptes –Kardia parecía dispuesto a cumplir su palabra, así que a Yuzuriha no le quedó otra opción que aceptar.
Kardia sonrió satisfecho por su pequeña victoria y llevó a Yuzuriha a un lugar cerca del campus en donde la comida no sólo era deliciosa, también bastante barata. Ella se sentó de mala gana, ya ni siquiera le interesaba disimular sus malos humores. Dejó los libros sobre la mesa y abrió uno para leer un capítulo que le estaba costando trabajo entender.
-Venga ya, deja eso por un segundo –El mayor respondió con fastidio –Yo no sé qué te pasó pero ésta niña maleducada frente a mí no eres tú.
-¿Y a ti qué te importa cómo soy o no?
-Vaya, ese tipo, ¿cómo se llamaba? Ah, sí, Saga –Yuzuriha se tensó ante la mención de su nombre –El tipo ese debió hacerte mucho daño.
Se quedó en silencio. Sus ojos se clavaron con tanto odio en los orbes azules de Kardia que parecía que de un momento a otro se convertiría en el primer caso documentado de muerte por mirada asesina. Pero él no se inmutó y volvió a hablar.
-Es un imbécil. Mira que hacer sufrir a una chica como tú –Sonrió con ironía –Lo mataría si tuviera la oportunidad.
El humor de Kardia era, por regla general, bastante ácido pero en esa ocasión a Yuzuriha le pareció que se había pasado. A pesar de eso, las palabras no salieron de su boca en lo absoluto. Estaba permitiendo, contra su voluntad, que Kardia hablara mal de Saga y le estaba partiendo el corazón.
-Sal conmigo –Pidió el chico –Sal conmigo y no volverás a llorar. Te lo prometo.
La mirada de Yuzuriha se suavizó pero no sonrió. Tomó de nuevo sus cosas y se marchó del lugar.
Parte de mí deseaba darle una oportunidad, empezar de cero con alguien nuevo. Lo ansiaba pero mi corazón parecía tener otros planes. Él era un buen chico, siempre estuvo a mi lado cuando necesité a alguien y eso parecía suficiente para olvidar y sanar las heridas pasadas.
