Un buen consejo

Fue Bella quien termino aquella eterna conversación con solo miradas, lo único que la saco de aquel caldero de odio fue el anuncio de que habían regresado a tierra por parte del capitán, estuvieron todavía un buen rato en el yate y ese mismo día le habían dado el alta a Edward y quitado los puntos de su operación, los pies aun los tenia lastimados pero todas las demás heridas ya eran muy leves o habían casi desaparecido.

Uno por uno fueron partiendo, ella había planeado que se fueran Edward, los niños y ella en un limosina hasta la torre donde dejaría instalado a Edward y a la enfermera que se hacia cargo de el pero hizo un cambio de planes inmediato. Platico con sus bebes que se ausentaría por unos días y les pregunto si querían ir con ella, ambos contestaron que no por que querían cuidar a su papa que estaba enfermo, Bella no lo tomo a mal, simplemente los subió a todos a la limosina, se despidió y arreglo todo.

Ella necesitaba un buen consejo y solo se le ocurría una sola persona para pedirlo, una persona imparcial y que podría ayudarla, aunque tuviera que recorrer el mundo, tomo su celular y marco a su padre, le aviso que se ausentaría indefinidamente y que le encargaba a sus hijos que iban con Edward rumbo a la torre. Carlisle y Esme sabían que tal vez era una buena idea por parte de ella alejarse un poco para sobreponerse de lo que había sucedido hoy, cuando estos avisaron a los demás de la decisión de ella a nadie le sorprendió pues todos habían sido testigos de aquello.

Todo se dio con exactitud, Bella tomo un viaje comercial en primera clase desde Nueva York hasta Shanghái, China. Después de dos días de camino y varias barritas de chocolate llego a su destino.

- El Sr. Ming la espera, Lic. Black.

- Gracias.

- Me pidió que le dijera que suba directamente hasta su estancia, ahí la vera.

- De acuerdo, se lo agradezco.

Bella había avisado su llegada pero no cuando, el hecho que la estuviera esperando resonaba en su cabeza como que el ya sabia algo o al menos algo intuía.

- Buen día para usted, Lic. Black. Seas bienvenida hoy y siempre, pequeña niña.

- Buen día para usted, Sr. Ming, gracias por el recibimiento.

- ¿A que debo el honor de tu visita, joven amiga?

- Vengo con tremenda humildad a solicitar un consejo por parte de usted, un consejo de una persona en mi opinión con experiencia y sabiduría en los menesteres de la vida.

- Te agradezco el cumplido, pongo a tu disposición mi opinión y conocimiento, yo jamás he dado un consejo pero mi opinión siempre estará a tu servicio.

- Gracias.

- Ahora dime, en que situación necesitas un camino de provecho.

- Yoo… bueno yo… yo debo de contarte algo primero.

Bella abrió su corazón, le conto a aquel hombre que le inspiraba confianza y respeto todo lo sucedido con Edward Antony Masen Cullen, la forma en que se enamoro a primera vista, la violación, la situación de su enfermedad compulsiva, sus heridas, el ataque, su recuperación, sus hijos, su estancia de dos años en el yate, su secuestro, como el la encontró y la salvo con su propio cuerpo, todo, le conto absolutamente todo, el jamás la interrumpió y ella conto todo con tal rapidez para tratar de no revivir las cosas. Cuando ella termino de hablar, pasaron varios minutos en silencio antes de que ella volviera a hablar.

- Se ha quedado callado, yo lamento si le incomode con mis intimidades.

- No me ha incomodado tu sinceridad mi amiga pero te tengo una pregunta. ¿Puedo?

- Claro.

- ¿Estas dispuesta a escuchar mi opinión sin que eso genere conflicto entre nosotros?

- Desde luego.

- Entonces, tengo otra pregunta que hacerte, ¿Lo amas?

- ¿Queeee?

- ¿Amas a Edward Cullen?

- Yooo…

- No quiero otra historia joven Isabella, quiero una respuesta, ¿Si o no?

- Si…

- ¿Si que?

- Si amo a Edward Cullen.

- ¿Entonces por qué dudas al contestar?

- Porque son muchos los sentimientos que tengo en torno a él.

- ¿Lo odias?

- Noooo

- Entonces por que te cuesta tanto trabajo decir que lo amas.

- Para mi es complicado.

- Y ese es todo el verdadero problema...

- ¿Qué me sea complicado?

- Si, por que estas pensando con el raciocinio, estas tomando mas en cuenta suposiciones como que pasara, que dirán, como actuare, como actuará, que reacciones habrá…

- Claro que pienso en eso, pienso en el futuro y lo que acarrearía que yo vuelva con el o me separe completamente de él.

- No hija, tu estas pensando en lo que dirían de ti, si regresas con tu violador.

- Yooo…

- No estas pensando en lo que dirían de ti, si regresas con el hombre que amas.

- Empiezo a entenderlo.

- Veras joven aprendiz, en este mundo existe de todo, en la cultura musulmana si un hombre desea a una mujer y esta lo rechaza, si el la viola, la ley obliga a dicha mujer a casarse con el para formar una familia, él consigue a la mujer, ella consigue seguridad.

- Pero es una violación.

- Si, pero también es un medio para conseguir un fin.

- Pero es horrible.

- En mi cultura, el hombre que victimizaba sexualmente a una mujer era castigado en azotes y obligado a enmendar el honor de la familia haciendo que aquel hombre se hiciera responsable de aquella mujer de por vida.

- ¿Y si ella no lo quería?

- A eso voy, en mi cultura si ellas decidían que no querían casarse con su violador, eran responsables económicamente del hijo o hijos que naciesen de la violación y de ella de por vida pero no había matrimonio. En el caso de la cultura musulmana incluso todavía hoy en día, se dan los casos en que las mujeres son obligadas a casarse con sus violadores lo quieran ellas o no.

- ¿Por qué me cuentas esto?

- Para que veas los dos lados de la moneda y toda la perspectiva.

- Sigo sin entender.

- Fuiste victima de una violación Isabella.

- Si.

- Ahora veámoslo desde el punto de vista de él y de diferentes culturas.

- Está bien.

- Él tuvo un episodio que lo llevo a cometer este acto, él no lo premedito para hacer a la ley que tu te quedaras con el.

- No, de hecho yo ya era su esposa, tal vez aun era vir… bueno no habíamos tenido antes relaciones pero ya era su mujer.

- El no cometió este acto buscando embarazarte para conseguir algo de ti o para lograr un beneficio económico o familiar.

- No.

- Ahora te pregunto, ¿Qué gano el con esto?

- No lo se.

- Si lo sabes.

- ¿Qué gano?

- Perderte. Ese es el punto niña, el no gano, el perdió y sufrió por ello, el no planeo esto, el no buscaba hacerte daño, él no pensó en hacerte un mal, el cometió un error, un error que lo ha llevado desde ese momento a perder no a ganar.

- Bueno si lo lo vemos desde su punto de vista si pero…

- ¿Qué ganaste tu?

- ¿Yooo?

- Tu

- Nada.

- Yo no diría eso, esa experiencia te hizo madurar, te hizo concientizar y tienes dos hermosos vástagos, tú has ganado, has pasado por cosas malas pero has ganado.

- Bueno si, visto así, si.

- ¿Por qué no regresas con el? ¿Qué te lo impide?

- No lo se.

- Si no lo sabes entonces la que esta mal eres tú.

- ¿Por qué?

- Porque permitiste que siguiera creciendo la relación entre el padre de tus hijos y tus hijos sin saber si tu quieres estar cerca o no de él.

- No fue mi elección.

- Siempre ha sido tu elección, cuando nacieron no se los presentaste, cuando convivieron y se encontraron, si tu no querías estar cerca de él, tuviste el poder para separarlos y hacer que aquellos hombrecitos, solo estuvieran contigo, tenias el poder económico y moral para hacerlo.

- No lo hice.

- Exacto no lo hiciste, no lo hiciste por que desde ese momento aceptaste que fue un error de su parte, no un acto premeditado o en tu contra con mala intención.

- ¿Estas de acuerdo con lo que me hizo?

- Estoy de acuerdo con que fue un error, que tu debes tomar una decisión y es por eso que estas aquí. He visto y convivido con aquel hombre y con los vástagos de ambos, el lazo progenitor e hijo se ha consolidado, solo depende ti que se vuelvan una familia.

- ¿Debo olvidarme de todo?

- En mi opinión solo tienes dos caminos a seguir, el primero es cortar toda relación con ellos de tajo, cortar todo contacto y comunicación para que tu sanes a distancia o en segundo lugar, olvidarte de todo aquello que paso y regresar y formar un familia total y completa, sin remordimientos, si pensamientos negativos, sin recordatorios de tu me hiciste y yo te hice.

- Es una decisión muy difícil

- Estoy de acuerdo, yo en tu lugar no pensaría en lo que paso, lo que puede pasar o lo que dolió.

- ¿Entonces?

- Yo simplemente me haría una pregunta, ¿Te odio o te quiero?

- Ehhh…

- No me contestes a mi, contéstate a ti misma, si es la primera debes ser concordante con tus sentimientos y dejar de hacer que los demás tengan lazos contigo, tus vástagos y el, si en realidad tu nunca vas a poder perdonar, por tu bien y el de todos a tu alrededor. Si el la segunda, tu sabrás que hacer, piénsalo desde la vista del sentimiento, no del que pasara.

- Nunca nadie me había hablado con tanta sinceridad.

- No es sinceridad hija, es honor.

- ¿Cómo?

- Mi lealtad, mi amistad es para contigo, no para con ambos.

- Gracias.

- Por tanto, a mi me interesas tu, no el. Mi interés es que tu logres perdonar para vivir en paz tu, que logres el equilibrio en ti y si para eso necesitas estar lejos de él y todo lo que el representa, hazlo, aquí tienes un hogar y lo sabes, sin embargo, si tu tienes sentimientos por el y lo que tu corazón dice es que quieres estar con el, es solo tu razón lo que te lo impide, debes estar con el, perdonar, formalizar su familia y ser su mujer.

- Es tan difícil.

- No hija, no es difícil si piensas solo en ti, solo que no eres una persona individualista o egoísta y estas pensando en todos y no solo en lo que tu necesitas.

- Por eso me es tan difícil.

- Si, por eso es que no puedes terminar de tomar una decisión que te ha tomado años.

- Tiene razón, maestro, toda la razón, tantos años.

- Es una cosa u otra Isabella, es odio o es amor, no hay intermedios, no vayas por la vida por los intermedios, solo has logrado lastimarlo a él, a tus hijos, a tus amigos, a tus hermanos pero sobre todo a ti misma.

- Si, creo que es lo único que he logrado.

- Ya no huyas pequeña, la vida, tu vida te ha enseñado que huyendo no logras nada. Ahora ven, vamos a cenar.

- Gracias por todo.

- No me lo agradezcas aun, tú sabes Isabella que siempre cuentas conmigo, no importa la decisión que tomes, siempre contaras conmigo. Vamos.

Bella se quedo a cenar y al día siguiente le hablo a Jacob, le pidió que le enviara a sus dos hijos. Ella tenía una decisión que tomar pero los necesitaba a ellos a su lado.

Los niños llegaron al siguiente día en la tarde, para nada les había agradado la idea de separase de su padre pero ninguno de los dos dijo nada. Emmy estaba feliz de ver a Ming, DJ le agrado que trataran tan bien a su hermano y convivio con todos sin ningún problema, para Bella verlos estar tranquilos y sin problemas le daba mucho en que pensar.

Un día así de la nada, Bella se despidió de Ming prometió que lo visitaría mas seguido y se fue junto con sus hijos.

- Bueno niños, hemos llegado y hay que apurarnos por que no deben de tardar en llegar por nosotros.