Cap XXXVI. Salto de fe.

Al llegar el final de las vacaciones y ver que la salud de Saga no mejoraba, Yuzuriha empezó a plantearse el no volver a la universidad. Debía meditarlo bien, mirar los pros y contras de su decisión antes de hablarlo con sus padres. Antes que nada, seguía viviendo en casa de su y ellos pagaban por la matrícula, así que cualquier cosa que tuviera que ver con la escuela, les concernía y mucho.

A Saga la gustaba escuchar a su novia hablar con las enfermeras y notaba la sonrisa en su rostro cada vez que ellas o los mismos médicos le decían que tenía un futuro brillante por delante. Se sentía orgulloso de ella y veía en su novia el futuro que no veía para él.

-¿Cuándo empiezan las clases? –Preguntó en una ocasión.

-Uhm… -Yuzuriha hizo un pequeño puchero y miró hacia arriba tratando de hacer memoria –Creo que el lunes que viene.

-Pero es viernes… -Saga la miró fijamente –Tienes que irte ya entonces…

-No es necesario –Contestó con una sonrisa –No debo estar ahí antes, puedo irme el domingo, llegar a dormir y empezar las clases el lunes.

-Pero llegarás cansada, es un viaje largo.

-Sí, pero no importa. He estado repasando y las enfermeras me han ayudado –Agregó sin borrar la sonrisa de su rostro –Estaré bien.

-No quiero que estés cansada en tu primer día –La miró con severidad –Me prometiste que te cuidarías y no lo estás haciendo.

-Lo hago, Saga. De verdad, estaré bien.

Lo que no le decía era que ya dudaba en volver aunque el personal encargado de cuidar de su novio le decía lo contrario.

-Marin se marchó hoy en la mañana. Ella también se estaba negando a dejarme… -Yuzuriha pudo ver un poco de tristeza en los ojos verdes de su novio –No quiero que abandonen sus vidas por mí.

-Nadie abandona nada –Se defendió –Si estamos aquí es porque queremos. Confía en nosotras, nos conocemos bien y todo saldrá de maravilla.

-Aun así…

-Déjalo ya, cariño –Interrumpió –Estoy ahora contigo y quisiera disfrutar de estos días juntos antes de volver, ¿de acuerdo?

-De acuerdo… -Saga no estaba del todo convencido pero no iba a pelear con ella por algo así.

Antes de que la visita del día terminara, Yuzuriha salió para dejar que Sasha estuviera con su hijo lo más posible. Se encontró con Kanon en el pasillo. Estaba en la sala de espera leyendo una novela de bolsillo. Era extraño ver a su cuñado luego de haber pasado tanto tiempo con Saga. No podía evitar pensar que Saga debía verse ahora como Kanon, fuerte, alto, con la piel tostada por el sol. Se sentó a su lado en silencio y de inmediato el chico abandonó su lectura.

-Lamento mucho estar monopolizando las horas de visita –Se disculpó Yuzuriha.

-Nah, no te preocupes. Está bien. Ahora que eres tú quien ve por él está de mejor humor –Kanon estiró las piernas –Era todo un gruñón. Alguna vez dijo que me mataría con sus propias manos si pudiera. Toda una joya.

-¿De verdad? –La rubia fue incapaz de ocultar su asombro.

-A veces se vuelve un poco loco pero creo que es normal –Hizo un mohín –Ha sido duro para él, para todos.

-Lo sé –Suspiró suavemente y cerró los ojos unos instantes –Kanon…

-Dime.

-No quiero dejarlo solo –Soltó de pronto y con la sinceridad tatuada en la voz –No quiero irme…

-Pero debes pensar en ti –Respondió –Se va a poner como un energúmeno si se entera que no quieres marcharte.

-Sí, pero es que no podría estar lejos de él. Todo el día me preguntaría si está bien, si va mejorando por fin…

-Te entiendo pero no puedes abandonar tu futuro por él –Fue lo último que dijo Kanon antes de que divisara a Tokusa caminando por el largo pasillo hacia la sala de espera –Hablaremos de esto mañana.

Yuzuriha no entendió hasta que vio a su hermano. Se sorprendió al verlo ya que eran Defteros o Kanon quienes por lo general la acompañaban a casa pero supuso que su madre había mandado a Tokusa por ella para asegurarse de que llegaría temprano a casa. Los otros dos solían retenerla con sus pláticas y la hacían llegara altas horas de la noche. El chico rubio, que ya era todo un adolescente, alto y bastante bien parecido, saludó a Kanon con un fuerte apretón de manos, le entregó un paquete que había mandado su madre para ellos y preguntó por la salud de Saga. Luego de una breve conversación entre los hermanos menores, se despidieron con otro apretón de manos y Tokusa llevó a Yuzuriha a casa.

-Zuri… -Comenzó Tokusa de pronto -¿Cómo te sientes?

Yuzuriha dejó que la pregunta se quedara flotando en el aire durante un par de minutos. Estaba harta de mentiras y evasiones, así que dejó que la respuesta se formara en su interior. Sintió su corazón y su alma hacer equipo contra su sentido común, su instinto, su intuición habían sido acertadas hasta el momento.

-Quiero quedarme en casa. No quiero volver a la universidad –Respondió con tranquilidad, su vaho naciendo de su boca y perdiéndose frente a ella, señal del frío que estaba haciendo.

-Si es por Saga no creo que…

-Es por él –Interrumpió a su hermano menor –Pero también es por mí. Lo amo y el alma me pide estar a su lado. Necesito estar con él. Ustedes nunca lo entenderían –Prosiguió sin dar tiempo a Tokusa de decir más nada –Estar con él es como volar. Me siento libre, puedo ser yo. Estar con él es estar en mi hogar.

El rubio se quedó en silencio. Ella tenía razón, él no entendía pero sí sabía que Saga la hacía feliz y que él también la necesitaba.

-Te apoyaré en esto –Finalizó.

Las palabras de su hermano menor, la hicieron sonreír. No cabía duda que ya no era un niño. La caminata continuó en silencio. No había más que decir al respecto.

Al llegar a casa, Yuzuriha decidió que tenía que contarles a sus padres su decisión y así lo hizo. Llamó a los dos y se sentaron en la sala. Sin darle más rodeos, comentó que quería dejar la escuela durante un semestre para quedarse con Saga y, con toda la sinceridad del mundo, dijo que tenía miedo de irse y que algo le pasara a su novio. Agregó que necesitaba estar a su lado y que trabajaría también para ayudar en casa. Sus padres se quedaron en silencio, en su interior no podían evitar sentirse un poco frustrados al saber que Yuzuriha quería truncar un futuro brillante por un amor de adolescente.

-Tu padre y yo entendemos que estar con ese jovencito es lo que deseas ahora pero estás poniendo en riesgo tu carrera –Comenzó Manjari para romper el silencio –No creo que sea bueno.

-Mamá, lo lamento mucho pero la decisión está tomada. Tramité mi baja temporal hace unos días –Yuzuriha soltó una verdad que hizo enfurecer a su padre.

-¿¡Pero estás loca?! ¿¡Sabes la pasta que gastamos en eso?! –Kunal alzó la voz y su piel pálida tomó un sutil tono rojizo.

-No estoy loca, papá –Respondió con tranquilidad –Estoy haciendo lo que creo correcto. Yo sé bien lo mucho que han sacrificado por Tokusa y por mí pero solamente me tomaré un tiempo para mí, para estar con la persona que amo –Se mordió el labio inferior con fuerza cuando sintió que la garganta se le cerraba.

-Es que no tiene sentido que quieras dejarlo todo por un tipo que se va a morir –Soltó entonces el padre de Yuzuriha. El silencio sepulcral envolvió la habitación.

-Aunque él muera mañana, quiero que se vaya sabiendo que yo lo amé y que hice todo por cuidarlo mientras pude –Ella se puso de pie y caminó hasta su habitación en silencio.

Así fue como lentamente comencé a seguir mi propio camino y a escuchar mi voz interior. Yo buscaba seguir mi corazón aunque todos me odiaran por ello, ¿de qué me valdría todo si al final dejaba atrás a la persona que amaba?