Unidos
Edward la acerco a un mas a su cuerpo, él le concedería el deseo mas imposible a ella, le concedería lo que sea que fuera a costa de lo sea, ella merecía el cielo y las estrellas, todo lo mejor, todo lo bueno, todo de todo. Sin dejar de abrazarla acerco sus rostros y se fundieron en un beso lento y amoroso, el tenia cuatro años esperando por esto, en realidad no había prisa, solo ansias pero los temblores en ella le decían a el que debía actuar con mucho tacto, ella quería ser amada pero no sabia en si misma si estaba preparada.
El no hizo por acercarla a la cama, le dejaría llevar las riendas a ella, tal vez de esa manera se tranquilizaría un poco, sucedió, fue ella quien empezó a acariciarlo mas sensual e íntimamente, recorrió con sus manos el pecho, hombros, cuellos y vientre de él, con sus manos le insto a el a tocarla igual que ella a él. En algún punto al sentir sus manos sobre su cuerpo empezó a temblar, sus caricias se volvieron erráticas por lo que el dejo de tocarla.
- Mi amor, no tengas miedo. ¿Qué pasa?
- Yo yo… yo quiero… quiero que hagamos… pe pe pero…
Edward la tomo de las manos y la sentó junto a el a la orilla de la cama.
- Háblame, vida mía.
- Tengo… quiero… deseo…
El la abrazo y la atrajo mas a su cuerpo mientras élrecostaba la espalda sobre la cabecera de la cama.
- Amor, no es necesario hacer nada hoy, podemos estar juntos hasta que tu te vayas acostumbrando a mi presencia.
- Desde que sucedió… bueno eso… yo no puedo dejar que se me acerquen, me da miedo que hombre o mujer se me acerque o que me abracen… me da tanto miedo, me hace recordar y sentirme otra vez impotente, inmóvil.
- Dios mi amor, cuanto daño te hice…
- Si… pero quiero superarlo, quiero dejar de sentirme así… ya no quiero seguir con miedo de todos… de ti.
- Me di cuenta hermosa que empezaste a sentirte así cuando yo comencé a tocar tu cuerpo pero tengo una idea.
- ¿Cuál?
Edward no se lo explico por qué entendió perfectamente lo que le sucedía, ella estuvo inmóvil e indefensa cuando el la ataco, fue sometida por su peso y sus embates, fue lastimada por su contacto rudo y sin tacto, le daría a ella todo el control.
La tomo de la cintura y la levanto colocándola a su lado, fuera de su regazo, él se levanto de la cama y se desvistió hasta quedar en boxers mientras le hablaba. Ella que se había tensado cuando la había movido tan de repente, verlo medio desnudarse no supo si la hizo sentirse deseosa o mas tensa.
- Yo creo mi amor que tu miedo se da por que fuiste sometida y atacada, todo estando inmóvil, no te pudiste defender de mi amor mio, voy a rogar cada día a dios por que nos permita… por que te permita superar eso, iremos poco a poco de acuerdo, te prometo que un día podrás estar en un lugar concurrido y no sentir miedo, ven.
Ella no contesto pero se dejo llevar, de alguna manera sus palabras no la tranquilizaron del todo pero le enfundaron un poco de confianza y trato mejor de concentrarse en el cuerpo de él, empezaba a recuperarse de aquellos años de excesos, su cuerpo se veía un poco mas tonificado, ya no se veía tan flaco o sin músculos, las cicatrices de peleas, quemadas o cocidas se le veían por todos lados pero la que le surcaba el pecho de arriba abajo, desde el cuello hasta el vientre era la mas llamativa.
Él se recostó entre las piernas de ella, coloco su cabeza en el vientre de ella apoyando sus brazos sobre las piernas de ella.
- Tócame mi amor, tócame vida mía.
Ella empezó a acariciarlo, teniendo ella de alguna manera el control, se sintió con la valentía para olvidarse un poco del temor de verse sometida por el, de verse invalidada físicamente por el o sentirse sobrepasada por su peso sobre ella. Ahora todo estaba a su favor, con el sobre ella no se sentía incomoda y a pesar del peso de el sobre ella, no lo veía como un riesgo al estar boca arriba, lo mejor de todo es que cada vez se sentía mas cómoda y mas excitada al sentir como el acariciaba sus piernas de sus rodillas para abajo y sus pies.
En algún punto ella se encorvo para besarlo y ser un poco mas osada para meter sus dedos unos centímetros por debajo del elástico de su boxer, el hizo lo mismo mientras temblaba pero no de miedo. Edward metió los dedos por debajo de las medias de encaje a la altura de la mitad de sus muslos y poco a poco con beneración empezó a bajarlas.
- Amo tocarte pero nada igualaría el toque de seda de tu piel, cariño.
Ella se dejo quitar las medias pero siguió besándolo de vez en vez y acariciándolo, no era un silencio tenso, todo lo contrario, estaban tan ensimismados en ellos mismos que no les importaba nada más. No, hasta que el toco sus pies y ella se removió por las cosquillas.
- Nooo, no me hagas cosquillaaas.
- Eras idéntica a los enanos…
- Me sacaron lo cosquilluda a mi y lo guapo a ti.
- Yo digo que son perfectos por que son nuestros. Te amo, Bella.
- Y yo a ti, Edward. ¿Podríamos?
No lo dijo, simplemente ayudo a Edward a incorporarse y se acomodó de rodillas a un lado de él, mientras amablemente lo ayudaba a volver a recostarse ahora con la cabeza sobre una almohada. El no dijo nada solo se dejo hacer y paso su brazo mas cercano por atrás de ella posándolo sobre su espalda a la altura de su cintura, no quería que dejase de sentirse cómoda pero tampoco quería que se olvidase de su toque.
Ella lo acaricio todo, desde el cuello hasta los pies donde comprobó que el también tenia cosquillas, en algún punto lo dejo de acariciar para empezarlo a besar, siendo ella muy consiente de la mano de el que subía y bajaba por su espalda acariciándola. Ella noto lo que el hacia, se dejaba hacer para entretenerla y que ella no se incomodara o se asustara con su toque pero llegados a ese puntos ella quería mas, en un acto de osadía completa tomo la mano de el para guiarla directamente al cierre en la parte posterior del corsé, lo hizo un par de veces hasta que el entendió y lo bajo.
Él se quedo paralizado cuando entendió desde el primer intento lo que ella quería que hiciera, por eso le tomo un par de intentos mas de su parte, hacerlo reaccionar, por fin lo hizo y sus hermosos senos quedaron a la vista de él. Ella se sonrojo y le lanzo una mirada tímida, que el entendió perfectamente, le avergonzaban sus cicatrices en aquella zona también.
- Eres tan hermosa amor, tan preciosa, no sabes lo que me hubiera encantado ver como alimentaste a nuestros bebes.
- Yooo, bueno yooo…
- Eres divina, tan imponente, me siento tan pequeño a tu lado.
- No los amamante mucho tiempo, mis ratones eran increíbles en aquel momento pero la verdadera razón por la que deje de hacerlo era por que DJ me mordía.
- Te mordiiiaaa.
- Si, la última vez que lo hizo pegue de gritos, así que mejor opte por darles formula, ya tenían casi 6 meses para ese entonces.
- Par de diablillos… pero aun así, eres la mejor mami del mundo y eres hermosa.
Ella ya no le contesto, se entretuvo en otra situación, ella noto en ese momento como los abultados boxers de él, le incomodaban por la forma en que trataba de acomodárselos una y otra vez desde que ella había empezado a acariciarlo, así que sin pensarlo se deshizo de ellos. El tan sorprendido por su repentino movimiento no hizo más que levantar la cadera para permitirle a ella, quitárselos del todo.
- ¿Puedo?
- Cla claro amor, no necesitas pregun…
Edward se quedo a mitad de aquella frase cuando de su boca salió un involuntario gemido cuando ella tomo su miembro y empezó a tocarlo como antes lo había hecho, ella recordaba exactamente que hacer para volverlo loco, para tenerlo a sus pies, sin embargo no quería que le ganara el deseo, así que solo siguió tratando de pensar en cosas mas calmadas y acariciando su espalda.
Fue así, como ella misma volvió a tomar la mano de el para posarla sobre su seno izquierdo.
- Tocameee.
- Siii
Habían sido simples susurros pero retumbaron dentro de la cabeza de el como campanazos, ella le pedía que la tocara y no la defraudaría, empezó a ser mas osado con las mano, acaricio sus dos senos, pellizco sus pezones hasta que quedaron rectos y abultados, tan sensibles que le cortaban a ella la respiración de vez en vez con cada toque. Esto era lo que ella necesitaba, borrar aquellas horribles heridas con los recuerdos de como debieron en realidad haber sido esas caricias. Ella le hizo una pregunta a el que lo saco de sus pensamientos.
- ¿Edward, me va a volver a doler?
El no necesito que le dijera mas, aquella pregunta le cayó como un balde de agua helada y su miembro se desinflo como un globo ponchado, una solitaria lágrima descendió por su ojo y se perdió en el nacimiento de su cabello.
- No no no que que quería incococomodarte… es solo que que es ta ta tan grande y la ultima vez, me me dolio mucho… y y y yo, no no quiero que me duela.
- Dios, perdóname amor, perdóname por todo el dolor que te hice pasar.
- Pero me me ¿me va a doler? Yo yo quiero se sentirte pe pe pero te tengo mi miedo de que que me… duela.
Edward se incorporo hasta quedar sentado con el torso en dirección a donde ella estaba hincada a un lado de él y le abrazo con tanta desesperación que ella no supo como interpretar esto y se tenso. Él lo noto pero lo único que pudo fue contestar.
- ¿Amor mio, recuerdas todas la veces que hicimos el amor antes de ese día?
- Siii (susurro ella).
- No pienses en lo que vivimos aquí, piensa únicamente en las veces que estuvimos juntos y nos amamos, nos tocamos íntimamente, ¿Lo recuerdas?
- Siii(susurro ella).
- ¿Te dolió, alguna de esas veces?
- Noo (susurro ella).
- Exacto amor, tu eras virgen Bella, para todas las mujeres la primera vez que son penetradas por un hombre son… incomodas.
- ¿Pero me va a doler?
- No mi vida, Dios, que animal fui contigo… mi amor, lo siento tanto. Mi vida en esa ocasión te dolió tanto por que yo te desgarre, eso no tenia que ocurrir.
- ¿No?
- No, para nada… maldición me odio a mi mismo por haberte hecho eso, mi amor. La razón por la que te dolió tanto fue por que yo no te prepare.
- ¿No te entiendo?
- Veras mi vida, cuando una mujer va a hacer el amor por primera vez, lo ideal es que el hombre la prepare, esto es, que el varón lubrique a la mujer lo suficiente, incluso llevarla un par de veces al orgasmo antes de penetrarla.
- ¿Por qué?
- Porque, al estar la mujer mojada dentro de su cavidad le es mas fácil recibir al hombre y así, no es doloroso para ella, la primera vez a lo mejor un poco incomodo pero no tan doloroso mi amor.
- ¿Por eso a mi me dolió tanto?
- Dios mio… si Bella, debido a lo estúpido que fui y que soy, yo en ese momento no te prepare para recibirme, tu no estabas lubricada y eras virgen, eso aunado a la brusquedad con la que te trate causo que te doliera tanto y que te lastimara físicamente ahí.
- Pero aun así tú… eres muy grande, ¿No me lastimarías?
- No mi amor, yo no te lastimaría, tardarías a lo mejor unos segundos en acostumbrarte y acoplarte a mi pero no te lastimaría, yo jamás volveré a lastimarte Bella, te lo aseguro y prefiero que jamás tengamos intimidad a lastimarte.
- Mi mi ginecóloga me dijo que por el des… el desgarre que sufrí tal vez en el futuro de mis relaciones intimas tendría problemas de lubricación por las cicatrices y me… me dijo que existe una gran posibilidad de que no me pueda volver a… embarazar.
Aquello partió a aquel hombre, todos los temores de ella estaban justificados, desde el dolor hasta la incertidumbre, en sus actos él le había robado toda inocencia y toda confianza en si misma, no solo en el exterior sino también en su intimidad, escucharla decir que por el desgarre que le causo posiblemente no podría volver a tener hijos, solo sirvió para hacerle pensar en lo profundo del daño físico que le había causado para haberle robado el derecho de ser madre nuevamente.
- Mi amor, perdóname, te lastime tanto…
- No llores Edward, eso ya paso, necesito que seas fuerte para mi, necesito que me ayudes, no puedo hacer esto sin ti…
- Lamento escuchar que tal vez ya no…
- No importa, ya tengo a mis dos ratones, con ellos me basta y me sobra.
- Pero…
- Ayudame y… contéstame, necesito oírlo…
- No amor, te prometo que no te dolería, tal vez unos segundos te incomodaría hasta que te acoplaras y te acostumbraras a mi tamaño pero yo me encargaría de que para ese momento, tú estuvieras perfectamente preparada para recibirme. No permitiría que te doliera nuevamente, jamás.
- ¿Me lo prometes?
- Te lo jurooo, te doy mi palabra. Te lo prometo, jamás volveré a lastimarte amor de mi vida.
- Confió… confió en ti.
- Gracias Bella, gracias mi vida, no te vas a arrepentir.
Él no se dejo de abrazarla, fue ella quien nuevamente lo empujo hasta volverlo a acomodar sobre su espalda y siguió acariciándolo hasta que no fueron sus manos, sino sus labios los que proporcionaban aquellas caricias, lo beso por todo el cuerpo excepto exactamente ahí por que él le dijo que prefería sus besos por su cuerpo, mientras el seguía tocándola y excitándola. Ella no lo tomo a mal y siguió en lo suyo hasta que el hablo.
- Bella, mi vida, me concedes un beso de tus hermosos labios.
Ella no contesto, simplemente se estiro hasta acercarse a la cara de el pero el la abrazo hasta que ella quedo recargada sobre su pecho con la cara de ambos cerca, se volvieron a fundir en un beso sensual y apasionado pero a la vez romántico. Ella poco a poco durante aquel beso y con la ayuda silenciosa de él, se acomodó hasta quedar encima de el completamente, para cuando lo noto, estaban completamente paralelos cuerpo con cuerpo. El noto exactamente el momento en que ella se dio cuenta de sus posiciones, así que para distraerla hizo el beso aquel mas pasional y mas profundo, sus lenguas empezaron a bailar una danza vertiginosa de locura, que los iba adentrando poco a poco uno en el otro.
En un acto de completa confianza, ella quito toda barrera de pensamientos y lo insto, a que la tocara con la misma pasión con la que la besaba, mientras ella misma jalaba los cordones a los lados de su cadera para destensarlos y su tanga desapareciera mientrassentía sus manos en la espalda, su cuello e incluso acomodo sus piernas a modo de que quedaran una a cada lado de la cadera de él, ella de repente noto el miembro de el entre sus vientres pero antes de poder siquiera tensarse o pensar en ello. El la tomo de la cintura y la levanto para que quedara sentada sobre su vientre.
- ¿Puedo?
- Siii (susurro ella).
- Te amo, amor.
El simplemente la hizo hacerse poco a poco hacia arriba hasta que su entrepierna quedo justamente a la altura de la cara de él, con la misma pasión y entrega con la que había besado su boca, ahora besaba sus labios íntimos, pasando una y otra vez la lengua por aquel glorioso punto que la hacia temblar de placer hasta llegar nuevamente hasta su entrada, mientras también le estimula su entrada trasera con sus dedos. Ella no soporto mucho la tortura, en poco tiempo soltó un sonoro gemido mientras temblaba por todo el cuerpo y el la sostenía con los brazos para que no fuera a caerse, aquel orgasmo la había dejado tan alucinada y sensible, que pego un grito cuando volvió a sentir una lengua en su entrada, invadiéndola nuevamente. Tardo un poco mas en volver a sentirse otra vez temblorosa pero ahora solo lo había sentido en su entrada mientras él le estimula el clítoris, se sentía en la gloria.
El volvió a acomodarla sobre el para volver a besar su boca, ella pudo claramente sentir el sabor de ambos en aquellos labios. Ella en ese momento ya estaba preparada para cualquier cosa pero se dio cuenta que él, no hacia por continuar. Así que fue ella misma quien empezó a insinuarse cadera con cadera, sintiendo su virilidad estimularle el botón de placer entre sus piernas, ella corto el beso y se sentó sobre el, a la altura exacta de su cadera, siguiendo un movimiento cadencioso de atrás hacia adelante sobre la longitud de Edward, cuando ya no pudo mas de necesidad, le dijo.
- Ayúdame…
Edward hizo todo lo contrario, soltó las caderas de ella y subió los brazos por arriba de su cabeza, agarrándose a la cabecera de la cama, forzándose a si mismo a permanecer inmóvil, haciendo que ella viera su pasividad para con ella.
- Tómame en tus manos…
- Ayúdame…
Ella tomo entre sus manos la exaltada longitud de él, que era visible por arriba de la cadera de ambos.
- Tómame pequeña… necesitas esto… domíname, amor… tómame tu a mi, domíname… prometo que no te lastimare… tómame…
- ¿Co como?
- Acércalo a ti con tus manos… muévelo como lo hacia mi lengua en ti…
Ella siguió sus instrucciones, empezó a mover su miembro de arriba abajo por toda la entrepierna de ella, su botón de placer, sus labios abiertos para el y por ultimo su entrada y volvía a repetir la operación… escuchar los gemidos de placer de él, no hacía mas que volverla loca de anticipación.
- Asiii… así… nena… acostúmbrate a mi cercanía, te voy a amar pequeña, no va a pasar nada malo, solo te voy a ha amar, mi Bella.
- Yooo…
Edward se moría por acariciarle los pechos, por tomar sus caderas y marcar el ritmo de su cadencia pero sabia que ella requería de ser la dominante esta vez, ella requería de saberse poderosa y no sentirse intimidada por el aunque lo estaba volviendo loco, él no iba a hacer nada por apresurarla. Cuando se dio cuenta que ya no aguantaba mas y que su necesidad era mas grande que cualquier otro miedo, el la guio nuevamente.
- Eedwaard…
- Acércame mi niña, acércame a ese lugar donde me necesitas…
Ella lo hizo, seguía con la cadencia de arriba y abajo pero ahora dejaba su glande cada vez más tiempo en su entrada, jugando a rosarlo con círculos tortuosos justo ahí al borde el abismo…
- Hazme tuyo nena… tócame…
- Eedwaard…
- Hazme tuyo preciosa, acércame…
- Eedwaard…
- Soy tuyo amor, solo tuyo, tómame…
- Eedwaard… ahhhh…
Las sensaciones lo estaban volviendo loco, el sabia que con un simple empujón, un mínimo empujoncito y estaría dentro de ella pero no quería eso, quería que ella perdiera el miedo a la penetración, si no estuviese sintiéndose temerosa ya estaría dentro de ella. Él le daba su tiempo, era su decisión, tenia que tomar por ella misma el riesgo de saltar aquella barrera en su cabeza que le decía que le dolería.
- Tómame, mi niña… adéntrame en ti… te prometo que no te voy a lastimar…
- Eedwaard… yooo… ahhh…
- Tu tienes el control… tómame en ti… tu puedes preciosa valiente…
- Eedwaard…
- … acostúmbrate a mi… úneme contigo…
- Amorrr…
- Siéntate pequeña… solo siéntate en miiiii…
Edward no pudo terminar aquella frase, apretó los labios y los ojos cuando ella lo tomo, lo adentro en ella unos centímetros para luego simplemente dejarse caer pegando un grito ensordecedor. Él se paralizo pensando lo peor, lo que en un principio fue la sensación de que perdía el control y que casi se venia, después de aquel grito, una ola de terror lo recorrió, no podía ser posible que la hubiese lastimado, estaba perfectamente lubricada y preparada…
- Eedwaard…
Aquel susurro seguido de gemidos y exclamaciones lo hizo darse cuenta de la realidad, ella había tenido un orgasmo que lo apretaba en esos segundos interminables, fue tan largo y fuerte que lo sintió como propio. La sola penetración la había llevado a correrse tan fuerte que su respiración era errática y estaba temblorosa pero estática sobre el. El mismo temblaba de lo que le estaba costando controlarse. Ella se había quedado muy quieta después de aquel orgasmo y él se dio cuenta que empezaba a pensar, hizo todo lo posible por evitarlo.
- Ves mi amor, no te he lastimado…
- Yooo…
- No lo pienses amor, solo hazme tuyo… márcame con tu olor… mójame todo mi vida…
- No me dolió…
- No vida mía, no te dolió y ya jamás dolerá… te lo prometo…
- No me duele…
- … tu llevas el ritmo… tu tienes el dominio… me haz tomado como tuyo… ahora exprímeme para ti, Bella…
Ella no dijo mas, simplemente empezó a moverse de arriba abajo impulsándose con las piernas, hasta que domino el ritmo de la penetración, se sentía tan poderosa, tan fuerte y tan excitada que no pararía ni siquiera por que las piernas a penas y le respondían. Ella tomo la voz de mando.
- Tócame… quiero tus manos en mi…
El obedeció en el acto, soltó sus manos de la cabecera para bajarlas hacia ella pero ella fue mas rápida, tomo sus manos y las coloco justo sobre sus senos, el los acaricio, pellizcando un poco los pezones parados, la toco por todos lados hasta que no pudo mas y coloco las manos sobre su trasero para empezar a marcar el, el ritmo de aquella danza. El cerro lo ojos tratando de concentrarse en algo para no venirse tan rápido pero ella no se lo permitió, ella no entendió en ese momento que para él no había imagen mas perfecta o mas erótica que verla a ella montándolo de tal manera.
- Mírame… mírame mientras estas dentro de mi…
Aquello era tortura china para el, si ver esa imagen erótica no ayudaba, aquella frase pasional lo dejo solo con su ultima pizca de autocontrol, sin dejar de tomar en cuenta que ella empezaba a mostrar los signos de que otro orgasmo se acercaba, sus piernas ya no le respondían tanto, empezaba a apretar su miembro entre sus paredes, se estaba poniendo rojita nuevamente y sus pezones estaban completamente erguidos.
- Ven mi dueña, déjame ayudarte y tu solo siéntelo…
Tomo su cintura y la atrajo hacia el sin desacoplarlos, simplemente recostó su pecho contra el de él, ahora él fue quien empezó a empujar hacia ella, subiendo la cadera para adentrarse en ella con desesperación, con necesidad, no paso mucho tiempo en sentir como ella se tensaba, mirándolo directamente a los ojos. Sus orgasmos los arrasaron.
- Eedwaard…
- Bellaaa…
Ella se desplomo sobre el desmadejada y somnolienta pero completamente relajada, sintiendo aun espasmos de placer. El sintió que expulso su alma en chorros calientes dentro de ella, si el paraíso existía, sin duda eso era lo más cercano. Ambos presos del agotamiento y el exceso de placer, se quedaron dormidos en aquella posición, ella encima de él, el dentro de ella. Sin embargo no fue por mucho tiempo, unas cuantas horas después ella despertó y empezó a moverse insinuante, virilidad de el despertó en el acto y volvieron a entregarse el uno al otro.
Al primer rayo de sol, volvió a ocurrir otro milagro. Ella que dormía plácidamente entre los brazos de su hombre, se coloco sobre su costado para nuevamente despertarlo con besos y arrumacos pero ahora cambiaron las circunstancias, después de aquellos apasionados besos, lo necesitaba nuevamente dentro de ella pero ya no quería estar sobre el, así que lo jalo hasta acomodarlo entre sus piernas y tenerlo sobre ella, él iba a hablar, ella no se lo permitió.
- Shhhh, ahora quiero que me tomes tu a mi… ambos nos pertenecemos.
- Te amo Bella, te amo tanto, mi niña.
Dijo el muy lentamente mientras con la misma parsimonia de sus palabras se adentraba en su mujer, para tomarla y amarla.
- Eedwaard…
- Bellaaa…
Aquellos fueron los tres días mas memorables para ambos, entre tanto amor y placer, no se acordaron ni de sus hijos, ni de empresas, ni de amigos, solo estuvieron el uno para el otro. Sabían que DJ y Emmy estaban perfectamente bien cuidados. Por lo tanto, lo único que los hizo salir de aquel paraíso fue el tener que salir para que limpiasen aquella habitación, ahora querían inaugurar su hogar y así lo hicieron.
