Estoy de vuelta. Aunque parezca mentira y muchos ya hubieseis perdido la esperanza de que continuase con esta historia. Si voy a ser sincero, yo también la había perdido. Se terminó el anime, se terminó el manga y perdí mucho la inspiración para Fairy Tail. Pero han ocurrido una serie de eventos y proyectos que me han devuelto las ganas de escribir Fairy Tail de un plumazo, de modo que aquí estoy, con un nuevo capítulo y esperando que esto me dure xDDD Y de verdad que os pido disculpas por la tardanza, y más teniendo en cuenta el momento en el que el fanfic se quedó parado… Seguro que queríais saber más, pues bien, aquí os lo traigo.

Antes que nada decir que no sé cuanto tardaré en actualizar otra vez, y mucha sgracias de nuevo a todos los que seguís mi historia, a los que la tenéis en favoritos y una especial mención a los que os tomáis la molestia de comentar, muchas gracias, eso siempre anime a querer seguir escribiendo.+

Giuly De Giuseppe: Pobre… Ya lo siento, y muchas gracias, me alegro de que te haya gustado, supongo que en una guerra estas cosas pueden pasar.

L-Rosie: Me alegro de que mi historia te haya gustado xD Y bueno, hasta que no hay amatado a Erza, Natsu, Lucy y Gray no podré compararme a Martin, jejeje. Siento la espera, aquí tienes el siguiente capítulo xD

Edwinedx: Ya lo siento : ) Pero es la guerra ¿No esperaríais que todo fuese felicidad, no?

Lady-werempire: Bueno, era la intención que tenía, que los lectores se sintiesen mal por la muerte del pobre Jellal, me alegro de que te haya gustado xD

KuroAmi: Jejejeje, la verdad es que es la intención que tenía, al menso hacer que os enfadaseis un poco, al fin y al cabo una muerte de un personaje siempre duele, pero era necesaria, es una guerra, no puede pasar todo sin bajas xD No te preocupes, Nalu es el ingrediente principal de esta historia y muchas gracias, me alegro de que te guste : )

Una lectora más: *Abrazo* ya lo siento xD

Recordando una promesa

Con un ligero sonido, como un susurro, los ocho magos y los dos Exceeds aparecieron en la explanada donde se encontraba el gremio.

En cuanto sus pies se posaron en la hierba Natsu y Gray soltaron a Erza, que cayó al suelo de rodillas, tapándose la cara con las manos mientras sollozaba, no era capaz de articular palabra… Tantas cosas que no le había dicho a Jellal, tanto tiempo desperdiciado, y ahora ya no estaba, se había sacrificado para salvarlos a todos.

Realmente era algo para lo que ninguno de ellos estaba preparado, Jellal había sido el que había logrado reunirlos a todos, el que había organizado el gremio para convertirlo en lo que era ahora. Puede que en ese momento Jellal no participase demasiado en las reuniones de los maestros pero todo el mundo sabía que era una autoridad dentro del gremio y que siempre tomaba parte en las decisiones importantes. Siempre la figura calmada, sin perder los nervios, y ahora de pronto, de forma completamente inesperada, ya no estaba.

Las lágrimas de Erza caían en la hierba, a todo el mundo le dolía ver a Titania así, pocas personas la habían contemplado derrumbarse y desde luego jamás era agradable. Lucy por su parte lloraba en silencio con la cara enterrada en el pecho de Natsu, mientras que el Dragon Slayer la abrazaba de forma protectora con un brazo con una expresión completamente seria. Gajeel estaba de pie, con una de sus manos ligeramente apoyada en el hombro de la pequeña Wendy en señal de confort, mientras que ésta se abrazaba a su amiga Cheria, ambas con lágrimas en los ojos. Mest, por su parte, no se movía, estaba ligeramente en shock, no podía creer lo que acababa de pasar y miraba alternativamente a todos sus compañeros y sus reacciones, tratando de convencerse de que todo era una mentira.

Gray fue el que se arrodilló frente a Erza, colocándole una mano en el hombro, aunque la pelirroja no parecía reaccionar. Solo Natsu y Gray recordaban haber visto a Erza llorar así, Gray durante su infancia, justo antes de decidir que, a pesar de lo fuerte que era Erza, iba a estar siempre allí como un hermano para ella. Natsu, por su parte, la había visto llorar en la torre del paraíso… E irónicamente el hombre que la había hecho llorar en aquel momento era el culpable de sus lágrimas en ese momento también, sólo que por un motivo muy diferente.

Lucy se apartó un poco de Natsu, enjugándose las lágrimas y haciendo un gesto hacia Erza, el Dragon Slayer de fuego lo entendió a la perfección, a pesar de que a veces pudiese ser un poco bruto sabía bastante bien lo que la gente podía necesitar en cada momento. Se arrodilló frente a Erza, al lado de Gray y le colocó a la pelirroja una mano en el otro hombro.

Cuando Erza sintió a ambos frente a ella levantó la mirada ligeramente, mirando a Natsu y a Gray, los que habían sido prácticamente como sus hermanos pequeños, y que aún lo seguían siendo. Gray fue de los primeros con los que congenió en Fairy Tail, y Natsu enseguida fue como un hermano al que enseñar cuando apareció en el gremio sin saber leer o escribir.

En ese momento Erza tiró de sus brazos para atraerlos hacia ella y rodeó a cada uno con un brazo, empezando a sollozar de nuevo mientras les abrazaba.

Ninguno supo calcular cuanto tiempo pasó en esa misma situación, pero finalmente fue Gajeel el que se vio obligado a devolver a todo el mundo a la realidad "Oye… Chicos… Aquí estamos al descubierto, tenemos que entrar dentro de las barreras mágicas" dijo el Dragon Slayer "además… Los del gremio estarán preocupados y querrán saber lo que ha pasado."

Mest asintió, hablando por primera vez desde que habían legado, pero con una voz excepcionalmente neutra "Tiene razón… Tenemos que movernos."

Erza no reaccionó, pero Natsu y Gray la agarraron cada uno de un brazo con delicadeza y la ayudaron a levantarse, no tenían que ayudarla a caminar, parecía que la pelirroja estaba en modo autómata, simplemente andando hacia el lugar donde ambos la guiaban, sin reaccionar, ni hablar, con los rastros de sus lágrimas adornando sus mejillas.

Todos avanzaron por el prado hasta llegar al lugar indicado, en completo silencio. Nadie hablaba, nadie sabía qué se podía decir en una situación como esa, sólo se escuchaba el sonido de los intermitentes sollozos de Titania, que seguía dejándose guiar por sus dos compañeros de gremio.

Una vez estuvieron en posición, el mago de línea directa usó su lágrima de comunicación "Hemos vuelto… Hisui E. Fiore…"

Inmediatamente el gremio apareció ante sus ojos, y todos entraron.

En el momento que la puerta se abrió todo el mundo en el interior se quedó callado al ver la escena. Gajeel y Mest lideraban la marcha, ambos completamente serios; detrás de ellos Wendy lloraba en silencio mientras Cheria la abrazaba por el hombro y ambas caminaban hacia una mesa apartada, seguidas de Charle; finalmente entraron Lucy, con lágrimas en los ojos, y Erza, ya sin sollozar, pero mirando al suelo y guiada por Natsu y Gray.

La pelirroja no miró a nadie, no abrió la boca, mantuvo la mirada fija en los tablones de madera en el suelo mientras sus dos compañeros la llevaban a su habitación. Absolutamente nadie tuvo que preguntar, estaba claro lo que había pasado. Jellal no había vuelto con ellos y, visto el estado en el que todos habían regresado, dedujeron que el líder de Crime Sorciere ya no estaba con ellos.

Meredith, sentada con los integrantes restantes de su gremio, se llevó la mano a la boca sin poder evitar que las lágrimas se escapasen de sus ojos. Primero había sido Ultear, luego habían perdido a Racer y Cobra y ahora Jellal había caído… Realmente parecía que su gremio sólo podía expiar sus pecados con auto sacrificio.

Lucy se marchó a su habitación, Levy estaba esperando a Gajeel, ambos se abrazaron en el medio del gremio y se marcharon juntos, también hacia las habitaciones. Wendy lloraba desconsolada en un rincón mientras Juvia y Cheria trataban de consolarla, Mest se sentó en una mesa apartada y cerró los ojos, indicando claramente que no quería que nadie le molestase.

El edificio se había sumido en un silencio sepulcral, todo el mundo fingía que se centraba en la comida, bebida o lectura que tenían delante, o que simplemente se dedicaban a pensar, mirando a la nada.

Parecía que, a pesar de lo que acababa de ocurrir, ninguno de los presentes quería decir la primera palabra. Meredy se había marchado a su habitación acompañada de los demás miembros de su gremio y nadie había sido capaz de dedicarle siquiera una palabra de consuelo, daba la impresión de que, al hacerlo, se admitiría la realidad.

Sin embargo, ese estado de letargo no duró demasiado, en cuando Natsu y Gray regresaron de la habitación de Erza, el Dragon Slayer de fuego le propinó un fuerte puñetazo a la pared, haciendo que todos se sobresaltasen.

"¡Esos bastardos! ¡Nos habían tendido una trampa!" gritó, absolutamente furioso "¡Tenemos que ir ahora mismo a por ellos! ¡Van a pagar muy caro lo que han hecho!"

"Para el carro, Natsu" fue Laxus el siguiente en hablar, acercándose a los dos jóvenes, aunque Gray ya se había apartado de la escena y se sentaba con Juvia, abrazándola de forma reconfortante "Nada me gustaría más que vengarme por lo que le ha pasado a Jellal, pero tenemos que pensar…"

"¡A la mierda el pensar!" gritó el pelirrosa, mirando al maestro de su gremio a los ojos, de forma intensa "¡No podemos simplemente quedarnos aquí después de lo que ha pasado!"

El Dragon Slayer del rayo no se arrugó lo más mínimo, le mantuvo la mirada y contestó, con toda la calma que pudo acumular "Estamos en guerra, Natsu, en la guerra hay bajas…" dijo, haciendo que todos los demás miraran hacia otro lado "Jellal ha sido una gran pérdida, pero no podemos volvernos locos" trató de razonar el maestro de Fairy Tail "él no hubiese querido que echásemos a perder todo por lo que hemos estado peleando sólo para vengarle."

"¡No me importa! ¡Que tú tengas mied…!" Natsu estaba fuera de sí, no pensaba lo que decía, pero Laxus lo vio venir y al instante el Dragon Slayer de fuego estaba contra la pared con la mano del rubio en su cuello.

"No me vengas con esas, Natsu" le advirtió "estamos encantados de que estés aquí pero si crees que puedes llegar y…"

"Ehm… Perdón por interrumpir…" todos se giraron para mirar a Lissana, que había aparecido sin previo aviso y les miraba de forma algo tímida, sin embargo siguió hablando "Laxus… Es Mira-nee… Se ha puesto de parto, el bebé ya está aquí."

….

Laxus caminaba de un lado a otro por el pasillo frente a la enfermería, las manos detrás de la espalda y una expresión tensa y algo malhumorada en el rostro.

Levy, la encargada de asistir el parto, no le había dejado entrar para acompañar a Mirajane, de modo que Lissana y la peliazul eran las únicas detrás de la puerta con la más mayor de los Strauss.

Cada vez que el Dragon Slayer escuchaba un grito no podía evitar volverse hacia la puerta, tenía que luchar para no entrar de golpe, pero sabía que las dos magas sabían lo que hacían.

Prácticamente todo el gremio estaba allí, nervioso por lo que estaba pasando, en medio de una guerra el nacimiento de un bebé era algo maravilloso, en especial después de todo lo que había pasado ese mismo día. Sin embargo, había dos ausencias destacadas.

Erza Scarlet se había calzado su armadura, había salido de ese estado de shock hacía ya un tiempo, y había tomado una decisión, y el echo de que el gremio al completo estuviese reunido alrededor del parto de Mirajane hacía muchísimo más fácil seguir adelante con esa iniciativa.

Sin que la vieran los del gremio, salió de su habitación y se dirigió a una ventana con todo el cuidado que pudo poner en ser sigilosa, y lo consiguió, nadie pareció advertir a la pelirroja, por lo que llegó hasta la ventana, la abrió y se coló por ella. Al principio había pensado en la puerta pero a pesar del ajetreo era muy difícil que pudiese cruzar el salón principal del edificio y pasar inadvertida.

Aterrizó en la hierba y miró a su alrededor, asegurándose de que estaba sola, y echó a correr hacia el borde de la barrera mágica, con toda la intención de salir de allí. Tenía muy claro que los del gobierno iban a pagar por lo que le habían hecho a Jellal, pero no iba a poner en peligro a nadie más para efectuar su venganza, ella sola los destruiría a todos.

"¿Sabes? Cuando Natsu empezó a gritar que teníamos que atacar al gobierno algo me llevó a pensar que tú quizás estarías de acuerdo con él" dijo una voz, haciendo que Erza se sobresaltase "y entonces me di cuenta de que, si a él se le había ocurrido, lo más probable era que a ti también, pero no serías lo suficientemente idiota como para proclamar tus planes a los cuatro vientos."

Cuando la pelirroja se volvió, se do cuenta de que había alguien apoyado en la puerta del gremio, con los brazos cruzados sobre el pecho desnudo.

"Gray… ¿Qué haces aquí? No intentes detenerme" dijo Titania, ante lo que el joven se encogió de hombro.

"No voy a intentar detenerte… Aunque lo intentase lo más probable es que me dieses una paliza tremenda ¿No te parece?" dijo el mago de hielo "lo que sí voy a hacer es apelar a tu sentido común, piensa en lo que estás haciendo, Erza."

"Sé perfectamente lo que estoy haciendo, voy a hacer pagar a los que han matado a Jellal." Contestó ella.

"Claro, claro, eso está muy bien… Y estoy seguro de que si vas allí causarás un gran revuelo, te llevarás a unos cuantos por delante y harás algo digno de elogio… Pero Erza, morirías, o acabarías presa" terminó Gray, mirándola a los ojos "y la verdad, no me apetece estar en un gremio, luchando una guerra, si tú no estás, nuestras posibilidades caerían en picado."

"Gray…" contestó Erza, sabía perfectamente que su compañero de gremio tenía razón, no cabía ninguna duda, pero no podía simplemente quedarse quieta después de lo que había pasado. El moreno se encogió de hombros nuevamente.

"Haz lo que quieras, pero no pensé que faltarías a tu palabra de esa forma, la verdad."

Ante esa afirmación la pelirroja le dedicó una mirada algo confusa "¿Mi palabra?" preguntó, y Gray asintió.

"Así es… Yo estaba ahí, lo escuché" contestó él "en la torre del paraíso, le prometiste a Natsu que no desperdiciarías tu vida… Y en mi modesta opinión, eso es lo que estás a punto de hacer, y no sólo la tuya, también la de Jellal. Piensa en ello."

Y diciendo esto, el mago de hielo se separó de la pared y entró en el gremio, dejando a Titania allí, perdida en sus pensamientos, mirando fijamente al punto donde hacía un segundo había estado su compañero, con la determinación que tenía hacía un minuto empezando a flaquear.

….

La puerta se abrió y Levi apareció en el umbral. Laxus, que se había sentado hacía como tres minutos, se levantó como un resorte "¿Esta…?"

"Todo ha ido bien, hemos tardado un poco más porque había una sorpresa" explicó la peliazul "está despierta, puedes pasar…" y casi antes de que los demás reaccionasen les dedicó una dura mirada "primero el padre, luego podéis pasar vosotros."

El maestro de Fairy Tail entró en la enfermería, Mirajane estaba tumbada en la cama, con el pelo revuelto, la cara empapada en sudor y una expresión agotada, pero sonriendo de oreja a oreja con un bebé en brazos.

"Laxus… Ven, ven a conocer a tu hija" el Dragon Slayer se colocó al lado de la cama y miró a la diminuta persona que su mujer tenía entre los brazos. El poderoso Laxus se atragantó un poco y luchó para contener las lágrimas.

"¿C-Cómo la amos a llamar?" preguntó entonces, y Mira le miró a los ojos, con una gran sonrisa.

"Creo que deberíamos llamarla Mavis, espero que tenga tu pelo rubio, sería lo ideal…" el padre sonrió un poco.

"Mavis… Sí, me encanta."

"Laxus" dijo Lissana entonces, que había estado observando la escena, y cuando el Dragon Slayer la miró no pudo evitar abrir los ojos de la sorpresa al descubrir que ella también tenía un bebé en brazos "toma, te presento a tu hijo…"

Diciendo esto le puso al niño en los brazos, estaba dormido, no tenía pelo y Laxus podría jurar que era más pequeño que la mitad de su brazo "hola, pequeñajo…"

"Uhm… ¿Se puede?" se escuchó desde la puerta, Erza estaba allí, cuando la habían visto en el pasillo los demás la habían dejado pasar la primera. Mirajane clavó la mirada en Titania y le dedicó una sonrisa comprensiva.

"Erza, claro… Pasa" ella entró, titubeante, mirando con cuidado a los bebés que Mira y Laxus sostenían en sus brazos.

"Enhorabuena… A los dos, me alegro mucho por vosotros" dijo ella, y el padre asintió.

"Gracias, te presento a Mavis y a…"

"Jellal" interrumpió Mira "se debería llamar Jellal." Su marido la miró y sonrió, asintiendo un poco.

"Jellal" miró entonces a Erza "¿Quieres cogerlo?" preguntó, la pelirroja titubeó un momento, pero enseguida aceptó al bebé entre sus brazos. Miró al nuevo mago y no pudo evitar sonreír.

"Jellal… Bienvenido al gremio."

Y hasta aquí el capítulo. ¿Qué puedo decir? Una de cal y una de arena, supongo, después de algo tan triste habría que hacer algo alegre y eso, para compensaros el mal rato del anterior capítulo, aunque está claro que la muerte de Jellal no va a ser algo pasajero.

Espero que el capítulo os haya gustado, decidme qué pensáis de los nombres para los bebés y del hecho de que sean mellizos, ya sabéis que me gusta conocer vuestra opinión sobre todo lo que escribo xD

Espero no tardar tanto en actualizar como esta vez, veamos si la inspiración para Fairy Tail se mantiene tan alta como lo está en este momento, de verdad que quiero terminar este fanfic, es uno de mis favoritos. Recordad que cualquier crítica constructiva, idea u opinión es muy bien recibido, me gusta mantener el contacto con mis lectores y eso siempre ayuda a escribir, al fin y al cabo estoy haciendo esta historia para vosotros xD

Nada más que añadir por mi parte, nos vemos en el siguiente capítulo, no olvidéis comentar y sed buenos :P