Capítulo 3
Sofia The First no me pertenece.
El sol comenzaba a asomarse en el cielo de Enchancia y el canto de los pájaros ya se podía escuchar por doquier, incluso en el castillo, el jefe de mayordomos Baileywick, como todas las mañanas, daba las órdenes necesarias para preparar la mesa con el desayuno para sus reyes y en ese día para el invitado especial, el padre de Hugo. Cuando ya todo estaba listo decidió que era hora de avisarles a los mismos, envés de usar la campana pensó en subir hasta la recámara que los recién casados compartían y que antes les había pertenecido a los antiguos reyes.
Se volteó palpando con su mano el otro lado de la cama buscándolo pero no sintió nada más que las finas sabanas y la mullida almohada, abrió los ojos al instante bastante desconcertada al ver que se encontraba sola, ¿dónde estaba él?, ¿se había levantado primero que ella?, si, casi siempre era él el primero en levantarse, casi, puesto a que se despertaban, primero ella o al mismo tiempo, siempre que habían tenido una noche…agitada pero era un poco extraño porque ayer se habían acostado temprano y muchas veces él se quedaba despierto observándola, esperando a que abriera sus ojos para recibirla con un beso en los labios o abrazarla divertido y contento de ver que quería seguir durmiendo a su lado, ¿Por qué había despertado sola esa mañana?
Unos toques en la puerta la volvieron a la realidad por lo que se levanto de la cama y se colocó la bata morada de la misma tela que su camisón, al mismo tiempo que le permitía el paso a la persona.
"Buenos días reina Sofía" - saludo alegre y respetuoso su siempre confiable y leal mayordomo Baileywick con una reverencia - "He venido a decirle que el desayuno está listo y puede pasar al comedor real"
"Buenos días Baileywick, gracias" - le agradeció con una sonrisa suave pero luego su mirada se tornó preocupada - " Baileywick"
"Dígame majestad" - pidió siempre servicial el peli blanco.
"¿Sabes...donde está Hugo?" - preguntó ella.
"Si, su esposo se encuentra en el despacho desde muy temprano, me dijo que estaba terminando algo de trabajo" - le respondió con calma.
"Oh, ya veo" - aún así no se sentía tranquila.
Baileywick observó con detenimiento el rostro de su joven reina y notó su inquietud, la conocía y sabía que algo le preocupaba.
Desde que Sofia llegó al castillo siendo en ese entonces una niña de 8 años le tenía tanto cariño como el que le tenía a Amber y James, además la pequeña era distinta a muchas de las princesas que había conocido antes, dulce, amable, independiente, gentil, amigable y cariñosa, sabía coser, vestirse ella misma, limpiar su habitación casi sin ayuda de nadie y tanto su mamá como ella valoraban el esfuerzo y empeño que le ponían cada persona del servicio del castillo en dejarlo limpio y presentable, era cierto que el rey Roland II era muy amable y generoso con todos, sin ninguna distinción de clase pero desde que Miranda y Sofia llegaron a sus vidas el castillo se lleno de amor y alegría.
Con su humanidad y sencillez encantaban a cualquiera, el servicio adoraba atenderlas puesto a que los trataban como iguales y les ayudaban en lo que pudieran, siempre que alguno cumplía años los felicitaban y les regalaban algún pequeño detalle, se daban a querer y sin pedirlo, ya que todo lo hacían desinteresadamente, Sofia se había convertido en un ejemplo a seguir para Amber y James, sin embargo a la persona que más cambio dentro del castillo fue a Cedric, ella era la única persona además de su madre y su sobrina que trataba con cariño, incluso después de saber que el hechicero había estado detrás del trono del rey desde hace mucho y si no hubiera sido por ella no hubiera cambiado y salvarlos a todos del malvado Grimtrix y que el antiguo rey Roland II no lo desterrara del reino, logrando incluso que la familia de este lo comprendiera y cambiará su trato hacia él, como una vez le había dicho Miranda, su hija veía lo bueno en todos, sin excepciones.
Claro que sabía que Hugo era una de esas personas que ella había cambiado, conocía la historia de ellos desde el principio, tenía que admitirlo en ese entonces no le había agradado por los hechos que sucedieron en la carrera de prueba para el equipo del Derby de la academia real, después supo lo sucedido en el campeonato de la corona voladora y para sus ojos era evidente la linda sonrisa que ponía la oji azul cada vez que hablaba o escuchaba el nombre del chico pero sin duda fue después de enterarse de la presentación de baile sobre hielo en la que bailaron juntos que se dio cuenta de que algo había cambiado entre ellos, algo nuevo crecía en su relación, el amor.
Lo más gracioso era que ninguno se daba cuenta hasta que cumplieron la adolescencia, si no hubiera sido testigo de lo amable, caballeroso, lindo y amoroso que se comportaba con ella lo seguirá cayendo mal, de solo mirar la miradas enamoradas, aquella fuerte química, se había dado cuenta de que uno no podía vivir sin el otro, recordó aquella vez que Sofia había sido controlada por Grimtrix y Morgana en un momento de debilidad en su corazón y al muchacho no le había importado salir herido por ella misma para recuperarla, desde entonces supo que no había hombre perfecto para ella que él.
"Sofia" - la llamo por su nombre como pocas veces lo hacía y ella lo miró - "¿Está todo bien con Hugo?"
La joven reina pareció dudar antes de mostrar una sonrisa casi convincente.
"Si, solo que me preguntaba porque se había levantado antes que yo, no te preocupes" - a pesar de que no le creía decidió dejarlo por ahora, quizás solo eran imaginaciones suyas, sin embargo estaría pendiente - "Me arreglare para desayunar y le avisaré a Hugo para que bajemos juntos, tú encárgate de avisarle a mi suegro por favor"
"Como desee majestad" - de esta forma salió de la habitación para dejarla alistarse.
Tan pronto la puerta se cerró la oji azul volvió a su estado intranquilo de hace rato - "¿Por qué no me dijo que tenía trabajo pendiente?, es cierto que teníamos que levantarnos temprano para supervisar y ayudar a que todo esté listo para la fiesta de disfraces de Halloween mañana en el castillo pero es muy extraño que no me lo contara, además desde que llegaron el rey Nicolás y su padre se ha estado comportando de una manera extraña, como si algo le molestara" - suspiro tratando de cambiar sus pensamientos - "No, quizás solo son cosas mías, es probable que solo sea por el hecho de saber que Rodrigo y su padre se conocían y según la historia que me contó parece que ese hombre amaba de verdad a su madre, al mismo tiempo me parece muy extraño que Nicolás sea tan diferente a su papá, me pregunto, ¿cómo habrá sido su madre?"
Dejó sus pensamientos de lado para empezar a cambiarse e ir a buscarlo.
Como Baileywick había dicho, Hugo estaba en el despacho, ya vestido para comenzar el día mientras terminaba de revisar y firmar algunos papeles pero la verdad era que su mente no estaba muy concentrada en lo que hacía, los recuerdos de aquella pesadilla no le dejaban tranquilo, ¿sería posible que no fuera un simple sueño?
Suspiro con pesadez y su vista se fijó en una de los tantos retratos que tenía de Sofia, su hermosa esposa, siempre con aquella sonrisa tierna y gentil, llenaba su vida de amor y felicidad.
"Sofia" - pronunció en un suspiro melancólico.
La amaba demasiado, acababan de casarse hace poco, ¿porque tenía que venir un extraño a decirle que ella no era para él.
"Hugo" - la voz de su pequeña esposa lo trajo a la realidad – "¿puedo entrar?"
"Hee...si, pasa" - contestó nervioso.
"¡Hola mi amor!" - le saludó con alegría ella.
"Ho...hola, ¿cómo amaneciste?" - le preguntó tratando de parecer normal.
"Bien ¿y tú?, me hubieras dicho que estarías aquí desde temprano" - quiso bromear haciéndose la enojada.
"Perdón yo…tenía algunos documentos sin terminar…así que decidí aprovechar que...me desperté bastante temprano...y no quise molestarte despertándote" - explicó o en realidad mintió un poco, no le diría sobre ese sueño hasta que estuviera seguro de sí era verdad o algún engañó.
Su esposa y él tenían magia, la magia que venía del mago Clow, el mago más poderoso de este y todos los universos que existían, aún le parecía asombroso que Cedric y él fueran parientes lejanos ya que compartían descendencia consanguínea con el mago pero su mujer solo tenía sus poderes porque su padre había sido la ante penúltima reencarnación del mismo y como tal los tres tenían magia poderosa y conocía que había personas con otras habilidades relacionadas con la magia, por lo que desgraciadamente podría haber alguien con el poder de ver el destino de las personas.
Eran una de las razones por las que los protectores los habían escogido como protectores de Ever Realm, sabían todo. Sofia lo miró con atención ¿porque sería que su intuición le decía que esa no era la verdad?, se recriminó por lo que pensaba, no podía ser tan negativa, ellos era los reyes, claro que tenían mucho que hacer.
"Venía a avisarte que el desayuno ya está listo y buscarte para que vayamos juntos, tú papá ya debe estar allá" - le dijo volviendo a sonreír.
Hugo no sabía cómo actuar, las palabras de aquel ser fantasmal se repetían una y otra vez en su mente - "Se ha casado con una mujer que tiene otro hombre en su destino y es más, ya está presente en sus vidas, muy pronto el verdadero destino de su esposa se cumplirá y ella se ira de su lado para siempre" - estaba muy angustiado, tenía miedo, no quería decirle a Sofia sobre su sueño no sólo porque no sabía si era o no un sueño común, sino también por el terror de que al ser cierto ella investigaría y terminaría junto a Nicolás.
Si, podían tildarlo de egoísta pero se moriría de pena y dolor si ella se fuera de su lado, la amaba más que a nada en este mundo y no quería ser él el que se lo dijera, no le diría ni a ella ni a nadie lo que estaba pasando.
"Si, vamos a comer" - ella lo tomo del brazo contenta y juntos salieron del lugar para irse al comedor real.
"Joel, tienes que comerte todo, sin dejar nada o no habrá postre después del almuerzo" - dictamino Ruby, mientras le daba de comer a su hijo, ya que no quería comer vegetales.
Le divirtió el puchero que puso el pequeño, lograr que un niño de su edad comiera todas las vitaminas y proteínas necesarias para crecer sano necesitaba de mucha paciencia e ingenio. A pesar de todo el infante siguió comiendo como si nada. De repente se escucharon unos toques en la puerta de entrada de la casa.
"¡Ya voy! - Al abrir la puerta grande fue su sorpresa al encontrar a su mejor amiga Jade, aunque ahora era la reina Jade de Galdiz.
Jade llevaba tres años de casada con Frederick, aún no tenían hijos, se habían conocido por sus amigos y fue como amor a primera vista o tal vez a la primera bofetada, Sofia invitó a Jade a la fiesta de San Valentín en su castillo pero la chica se sintió fuera de lugar al ver tantas parejas, además que Sofia y Hugo estaban más pendientes de ellos que de los demás y ni qué decir de Ruby con su esposo, Marcelo, así que decidió irse al jardín del palacio para pasar la fiesta allí pero no se imagino que un príncipe pasado de copas trataría de aprovecharse de ella y fue allí cuando llegó Frederick a su rescate, sin embargo conociendo lo orgullosa que era la joven aldeana le reprochó el haberla ayudado ya que a su parecer ella podía sola contra un hombre y no era ninguna damisela en apuros como algunos príncipes piensan.
El príncipe de inmediato, la reconoció de aquella vez que fue a la academia real, cuando eran niños, pero sintió su orgullo herido, no era machista solo había querido ayudarle, sin embargo el decir que las mujeres como ella eran unas feministas no fue una buena opción y le llevó a ganarse una dolorosa cachetada que de seguro se habrá escuchado de Enchancia hasta Wei-Ling, dejándolo parado como estatua en medio del lugar y con la huella roja de la mano de la chica impresa en su mejilla. Más adelante Sofia y Amber las habían invitado a Ruby y a ella al cumpleaños 19 de Amber y James y para su sorpresa Frederick estaba invitado, Hugo se lo presento ya que era uno de sus amigos, el reino del chico comerciaba con Albuquerque, cabe mencionar que el peli negro y su entonces novia se sorprendieron al saber de su inusual primer encuentro y tuvieron la idea de juntarlos más para que se conocieran mejor y sin darse cuenta fueron enamorándose poco a poco, se hicieron novios y el día menos esperado le pidió matrimonio y la muchacha acepto a pesar de que necesito tiempo para pensarlo al tener miedo de ese gran paso pero gracias a una conversación con Ruby no tuvo duda alguna y desde entonces son muy felices.
"¡Jade!" - las chicas se dieron una gran abrazo - "cuánto tiempo sin verte"
"Si, perdón es que Frederick y yo hemos tenido mucho que hacer y por eso no pude venir, estaba visitando a mi papá y se me ocurrió venir a visitarte, ¿dónde está el pequeño Joel?" - preguntó mirando por detrás de su amiga morena.
"Esta desayunando. ¡Joel mira quién está aquí, la tía Jade!" - tan pronto le llamó el pequeño salió corriendo muy contento a recibir a su tía.
"Tía, tía" - Jade lo recibió en sus brazos en un gran abrazo.
"Wow, mira cuánto has crecido y que guapo estas, creo que muy pronto nos sorprenderás con una novia" - bromeo la nueva reina de Galdiz.
"¿Novia?" - el infante parpadeo con su rostro adorable sin comprender.
"Creo que ya la tiene, cada vez que ve a la hija de Lucinda le da un beso en la mejilla" - le contó cómo si le contara un chisme y ambas rieron ante el desconcierto del niño - "Oye, ¿quieres sentarte a comer con nosotros?" - le preguntó invitándola a pasar.
"¡Claro!" - Jade amaba a su esposo pero extrañaba estar con sus amigas.
Después de comer la joven le ayudó a lavar los platos y mientras la peli negra jugaba con el pequeño Joel, se dispuso a preparar un poco de té y charlar un poco.
"Hace unos días visitamos el reino de Satin, el bebe Andrew es toda una lindura, no puedo creer que ya tengo dos sobrinos y aún me falta que Sofia y Hugo tengan uno" - comentó ilusionada Jade pero luego se dio cuenta de la expresión de preocupación en el rostro de la morena - "Ruby, ¿estás bien?"
"¿Qué?..Oh, sí, sí, no te preocupes, no es nada" - respondió algo nerviosa.
Ante la mención de la oji azul no podía evitar pensar en la angustia que debe de estar pasando por aquella predicción, no le parecía justo que sus amigos no pudieran ser felices sin que alguien los hiera, se sentía lago impotente. Aunque quería decirle a Jade sabía que tenía que ser Sofia la que decidiera el decírselo, pues era un tema muy delicado que su mejor amiga le había confiado y no podía decírselo a nadie.
"Ruby, te conozco y sé que hay algo que no me quieres decir, ¿les pasó algo a Sofia o a Hugo?" - preguntó intuyendo la negatividad de su mejor amiga en contarle lo que sucedía.
"Yo…quisiera decirte, créeme pero Sofia me dijo que no se lo dijera a nadie, lo siento Jade" - se disculpó apenada ya que ambas eran sus mejores amigas.
"Está bien, entiendo, iré a verlos más tarde ¿y tú mamá?" - preguntó pues la señora Hanshaw vivía con su hija y su nieto.
"Está en su reunión anual de líderes de tropa jubilados" - Ruby heredó el liderazgo de la tropa maravilla después de casarse.
"Oye, vi que hay una florista nueva en el pueblo, aunque me dijo algo muy raro" - le comentó algo sería.
"¿Que te dijo?" - preguntó un poco sobresaltada.
"Cuando pase por su casa, me detuvo y me dijo que Sofia podría necesitarnos pero cuando quise preguntarle cómo es que lo sabía, solo me dijo que era un presentimiento. Ruby, algo malo les pasa a Sofia y su esposo, ¿verdad?" - le preguntó con seriedad y preocupación.
"Si, tal vez debamos ir a verla juntas" - la peli negra asintió - "iré a prepararme, ya vuelvo"
"Qué bueno que viniste a visitarnos mamá" - había dicho contenta la reina Vivian a su madre, mientras le servía un poco de té, en el jardín encantado de su castillo en Zumaria.
"Es que te he extrañado mucho hija y tu padre también, hubiera querido venir pero tenía muchas obligaciones" - se excusó por su esposo la reina madre de Zuamria, Cecily.
La verdad había ido no sólo para ver a su yerno y su hija, sino también para hablar con ella respecto a un tema en especial, su corazón de madre le decía que su hija estaba triste y preocupada.
"James está teniendo una reunión con el rey Magnus de Rudistan en el despacho pero en cuanto acabe vendrá con nosotros" - hablo distraídamente la oji verde.
"Vivían, aprovechando que tu esposo no está aún, podríamos hablar de lo que sea, ay algo que te preocupa, ¿no es verdad?" - le preguntó con el rostro serio y noto como su hija se ponía igual, incluso se podía ver su tristeza.
"No te preocupes mamá no tengo nada que..." - intento esconder su miedo pero era imposible, su progenitora la conocía perfectamente.
"Viví, cariño" - le llamo usando el apodo su esposo y ella le habían puesto desde niña a su hija - "soy tu madre y las madres sabemos todo, puedes confiar en mí"
La peli negra pareció dudar pero la autora de sus días la miro a los ojos y sabía que no podía mentirle.
"Si, si tengo un temor muy grande mamá" - respondió después de un pesado suspiro - "He estado preocupada porque…ya llevo dos años y miedo de casada con James y…no he tenido hijos ¿y si...nunca los tengo?"
"Hija, ¿no me contaste que la amiga bruja de Sofia, Lucinda se había casado tres años antes de quedar embarazada?" - recordó ya que fueron invitados a la boda que la oji azul le organizó a su amiga bruja buena.
"Lo sé pero...Amber se caso el mismo año que yo y ya tiene un varoncito" - refutó con tristeza
"Pero según escuche, la cuñada de Hugo tenía dos años de casada con su hermano antes de quedar embarazada de sus gemelas" - recordó.
"Si, pero yo no soy Astrid o Lucinda..." - su madre la interrumpió antes de que continuará.
"¡Exacto!, tú no eres no ellas, eres tú, Vivian, mi hija, la mujer que James ama. Cada mujer es diferente mi niña, recuerda que Sofia tampoco ha quedado embarazada aún, pero eso no significa que se algo malo, cuando llegue el momento llegara, ten paciencia y mucha fe, no tengas miedo, cuando menos lo esperes estarás embarazada" - le dijo con una sonrisa tierna y su hija le agradeció enternecida con sus palabras – "Además el lado bueno es que puedes tener mucho más tiempo de calidad con tu esposo"
La cara de la joven reina de Zuamria se puso más roja que una cereza al mismo tiempo que trataba de taparse la cara con el mandil de seda fina de color blanco, como lo había hecho en sus años en la academia y sin embargo su madre reía jocosa ante su vergüenza.
James había sido siempre muy inquieto de niño y ahora que era un adulto no había cambiado mucho, la mayoría de las noches la pasaban bastante activos y no se quejaba, le encantaba que la deseara tanto como ella a él pero le daba mucha vergüenza y timidez hablar de eso con su madre o alguna de sus amigas pero estaba muy agradecida de tener una madre cariñosa a la que podía confiarle todo.
"Sra. Cesily, ¿cómo está?" - saludo James a su suegra con un beso en la mejilla y a su esposa le beso la mano con ternura y le daba una bella sonrisa poniéndola feliz pero aún con las mejillas rojas.
"¿Qué tal James?, como estuvo la reunión con el rey Magnus, me imagino que se la pasó alardeando de todas las cosas que tiene y de sí mismo" - le preguntó ya conociendo al egocéntrico rey.
"Adivino, no ha cambiado, todavía sigue haciéndolo, a veces siento pena por Slickwell y Greylock, debe ser horrible tener a Magnus como rey" - mencionó recordando al ex mayordomo que quiso quitarle el puesto a su antiguo mayordomo Baileywick y el hechicero que se alió con Grimtrix y su pandilla para apoderarse del mundo.
Al primero lo habían encerrado después de secuestrar a Sofia para robarle dinero a su padre, que si no fuera por Hugo se había salido con la suya.
(Esto es una viñeta al fic donde se explicará cómo Hugo descubre el secreto de Sofia, que se hará en otro momento)
Y el segundo fue desterrado del reino de Rudistan y no se sabía su paradero pues debido a que nunca más volvieron a saber de él.
"Sra. Cesily, quería preguntarle algo importante - tanto su madre política como su esposa lo observaron curiosas - "Vera, Desmond, el rey de Satin, el esposo de mi hermana, Amber, me envió una carta contándome sobre el regreso de un amigo de su infancia" - Hugo le había pedido a Desmond que él fuera el que avisara a James, no quería que pensara que no podía cuidar a su esposa solo.
"¿De quién se trata?" - preguntó intrigada.
"Rodrigo, el rey padre de Aztlan" - ante la mención del hombre la madre de su mujer lo miro con asombro e incredulidad - "Está en Enchancia y tiene un hijo llamado Nicolas, de la misma edad que yo, que es ahora el rey de su nación, aunque las cosas son más escabrosas de lo que parecen y me preocupa mi hermanita"
"¿Rodrigo está de regreso?, no lo veía desde que intervino en la fiesta de cumpleaños de la suegra de Garrick y ¿qué quieres decir con eso?" - le pregunto ansiosa por saber que estaba pasando.
Vivían los observaba confundida, no entendía nada de la conversación pero cuando su esposo comenzó a contar la verdadera personalidad de aquel tipo tanto su madre como ella quedaron anonadas, ¡era un asesino!
"Así es, es un tirano pero se las ha ingeniado para que su hijo no sepa nada ya que supuestamente él es diferente a su padre, así que Sofia y Hugo están buscando la manera de desenmascararle pero ya que fue con su hija hasta allá es muy difícil, por lo que Desmond me dijo que es mejor estar alerta por si nos necesitan y que indagará más sobre ese hombre, por eso quería saber que sabía usted" - comentó bastante serio, no le gustaba pensar que su familia estaba en peligro.
"Bueno, exactamente, fui amiga de Rodrigo pero el tiempo pasó y empezó a alejarse de nosotros, aunque nosotros también lo hicimos de él pero su actitud no nos agradaba, así dejamos de sus amigos, incluso Elizabeth" - recordó con algo de tristeza y pesar.
"¿Te refieres a la mamá de Hugo y Axel?" - le preguntó su hija pues todos sabían el nombre de la difunta esposa del antiguo rey Garrick.
"Si hijita, Elizabeth era mi mejor amiga, dulce, tierna, valiente, bondadosa, diferente a cualquier princesa que hayas conocido" - recordó con una pequeña risa - "aunque no era hábil en los deportes ella no se rendía ante nada, recuerdo que siempre tenía un gran apetito, decía que podía comerse un pastel entero y no engordaba ni un kilo, le encantaba lo dulce y al parecer Hugo lo heredó, ¿Sabes cariño?, yo era igual de tímida que tu pero fue ella la que me ayudó"
Flashback
Era el primer día de clases de Cesily en la academia real pero se encontraba nerviosa y con temor, hasta que…
"¡Hola!" - escucho la voz de una niña llamarla con alegría.
"¡¿He?!, ¿quien...eres tú?" - le preguntó un poco sobresaltada y tímida.
"Me llamo Elizabeth, princesa de Cimmeria, ¿eres nueva verdad?" - la pequeña Cesily solo asintió "y ¿cómo te llamas?"
"Ce...Cesily, princesa de Zumaria" - respondió aún sin poder esconder su vergüenza.
"Bueno, ¿tienes amigos?" - la otra solo negó con la cabeza y pego un respingo al sentir que ella le tomaba la mano - "entonces yo puedo ser tu amiga, ¿verdad que si?"
"Si, supongo" - respondió algo aturdida por la repentina acción de la pequeña.
"¡Genial!, estoy segura de que seremos las mejores amigas" - muy pronto Cesily se contagió de la sonrisa de su nueva amiga y sonrío pensando en el futuro que le esperaba.
A partir de allí fueron inseparables y fue un gran golpe para ella cuando supo de su muerte.
Fin del Flashback
"Era como mi hermana, Rodrigo siempre estuvo enamorado de ella, Roland también pero ella siempre los vio como amigos, cuando llego Garrick se puso celoso de la cercanía que tenían y sin darnos cuenta se enamoraron, Roland se enamoró de Geraldine pero Rodrigo nunca dejó de amar a Eli pero ese amor se convierto en obsesión, hizo todo lo que puedo para separarlos pero su amor era más fuerte así que intentó arruinar la petición de matrimonio de Garrick pero tampoco le resultó y después de eso no supimos más de él ni de su reino pero lo que me cuentas es horrible, jamás pensé que fuera capaz de algo así" - comentó preocupada por Hugo y Sofia.
"Mañana es la fiesta de Halloween en el castillo de Enchancia, aprovecharé para hablar con mi hermana" - respondió refiriéndose a Sofia.
"Debe ser sorprendente para Hugo y su hermano saber que su madre conoció a alguien como ese hombre" - mencionó Vivian preocupada por su amigo y cañado pero también por su cuñada Sofia pensando que para ella debe ser difícil tener alguien tan peligroso cerca de su esposo.
"Yo solo espero que Sofia no salga afectada con todo esto o Hugo me las pagará" - refunfuñó el rey rubio.
Su suegra y su esposa sonrieron ante las palabras del chico, sabían que era la manera de James de decir que le preocupaban tanto Hugo como Sofia pero ni el peli negro ni él aceptarían que sentían amistad por el otro.
"Wormy ¿has visto donde puse la posición para crear neblina?, la necesito para crear el hechizo de neblina en el piso del salón de baile para mañana" - le preguntaba Cedric a su mascota cuervo, Wormwood.
"La pusiste en el cajón de la izquierda del tercer escaparate, arriba" - respondió el cuervo negro azulado.
"Gracias Wormy" - el hechicero de Enchancia subió al piso de arriba de su guarida pero cuando estuvo a punto de tomar la poción alguien tocó la puerta - "¡adelante!"
"Cedric" - era su nuevo rey, Hugo.
"Eres tú, ¿qué quieres?" - preguntó con fastidio aunque con un poco de respeto.
"Quiero preguntarte algo importante pero antes debes prometerme que Sofia no sabrá de esto, ¿ok?" - preguntó el joven rey con seriedad.
"¿Por qué no?" - después de que Sofia lo ayudó a no ser encarcelado no le gustaba mentirle.
"Solo prométemelo por favor, no quiero angustiarla" - exigió el joven rey.
"Bueno, si no tengo de otra y además tampoco me gustaría verla triste" - reconoció, para él Sofia era como una hija.
"Gracias" - así como con James, Hugo no tenía una buena relación con Cedric, solo Sofia hacía que se soportarán y él hecho de que eran parientes por ser descendientes del mago Clow, Sofia era solo descendiente por su padre al ser su reencarnación por lo que no tenía vínculos consanguíneos con ellos.
"¿Y?, ¿qué es tan importante como para escondérselo a Sofia?" - sabía que era su rey pero no podía esconder su desagrado al verlo.
"Cedric, ¿existen personas con el poder de ver el destino de la gente?" - preguntó serio. Él hechicero le dedicó una mirada de extrañeza y confusión, ¿por eso tanto misterio?
"Bueno, que yo sepa esa es una habilidad que no muchos magos poseen, solo hubieron dos magos poderosos que la tenían y existe uno que la posee" - respondió recordando las lecciones que su padre le había dado respecto a ello y Hugo prestaba atención a todo - "El primero fue, por supuesto, el gran mago Clow, nuestro ancestro, él podía ver el futuro, al igual que su actual reencarnación, el príncipe Iván y el otro fue su mayor enemigo Wang, estaba celoso de que Clow fuera famoso y él no, nuestro ancestro siempre se le adelantaba a sus predicciones y el único mago existente que tiene ese poder es el magnífico Merlin" - mencionó con ilusión al nombrar a su ídolo.
"Pero si tú y yo somos descendientes del mago Clow ¿podemos ver el futuro también?" - preguntó poniendo todo a la lógica.
"Podríamos pero no, se necesita tener un nivel de magia tan poderoso como el de Clow y aunque debo reconocer que tú eres muy fuerte, aún te falta mucho para alcanzarlo y yo estoy en el mismo problema" - reconoció.
"Al igual que Clow, ¿ese mago tuvo descendencia?" - se preguntó ya que no pensaba que Merlin hiciera algo en su contra.
"Supuestamente se casó con una hechicera de su tiempo pero no hay más registros sobre su familia" - comentó recordando lo que leyó en sus libros y lo que le contaron sus padres - "pero ¿para qué quieres saber todo esto?"
"Tiene que ser alguien más, no creo que Merlín quiera hacerme daño" - murmuro en voz alta el joven rey de Enchancia.
"¿Que estás diciendo?" - preguntó su hechicero real más interesado.
Hugo observó a Cedric, ¿podría confiarle esto a él?, es decir, él podría alegrarse de la posibilidad de que no fuera el hombre destinado a Sofia pero ¿a quién más podrían contárselo?, no tenía muchas opciones.
"Cedric, recuerdas que no le dirás nada a Sofia, ¿verdad?" - el hombre de cabello negro con mechas blancas al frente asintió más serio que nunca - "esto te lo voy a confiar a ti y a nadie más, ¿está claro?"
"Si, si, como quieras, no se lo diré, ni a Sofia ni a nadie, ¿ahora me lo puedes decir de una vez?" - pidió con impaciencia.
"Anoche una persona extraña entró en mis sueños, no pude ver quién era ya que usaba una túnica negra con capucha que le cubría todo excepto la boca, lo único que hacía era reírse con una sonrisa fría, le exigí que me dijera quien era y que quería pero solo me dijo que era alguien que podía ver el destino de las personas y...me mostró lo que veía en el destino de...Sofia" - Cedric puso más atención que antes - "Me...me dijo que Sofia...que ella tenía..a otro hombre en su destino, el rey Nicolás de Aztlan" - contó con la voz quebrantada y apretando los puños y dientes por la rabia, le dolía hablar de esto - "Y que..muy pronto..la voy a perder…después de eso me desperté y no pude volver a dormir, no le he dicho nada a Sofia, ¡no quiero perderla antes de tiempo!. Si, sé que soy un maldito egoísta pero tampoco sé si es una mentira o una verdad, por eso quise preguntarte esto. Adelante insúltame y dime que si es verdad debería dejarla ir pero no puedo, ¡mi egoísmo y miedo no me dejan, la amo y quiero que sea feliz pero ese mismo amor no me permite decirle todo y que se vaya de mi lado!" - se sentó con frustración en una silla de aquella guarida mientras se estrujaba la cabeza con sus manos y su rostro mostraba una expresión de angustia y dolor, mientras el hechicero lo veía con atención.
Al igual que Baileywick no conocía mucho al chico pero en más de una ocasión había sido testigo del amor puro y sincero que Sofia y él se tenían, sabía mejor que nadie que el amor era más fuerte que la magia y este no era una excepción a aquel dicho, si había alguien que daría su vida para proteger la de Sofia además de la familia de la misma y él sería Hugo.
Por tal razón comprendía como se sentía el chico de pelo negro y ojos verde oscuro que ahora era su rey, es verdad podía decirle un millón de insultos e ir a soltarle todo a Sofia pero por un lado no quería ver la tristeza en los bellos ojos azules de su amiga y reina y por el otro sentía cierta lastima por el muchacho, ¿sería por qué eran parientes lejanos? O ¿solo compasión y un poco de aprecio?, no, se dijo que tenía que ser lo primero, además a él esto le sonaba a una treta de alguien que quería arruinar el matrimonio de sus reyes, pues podría jurar sobre la cabeza de su sobrina, Calista, que Sofia amaba demasiado a Hugo como para pensar que era un error que estuvieran juntos.
Así que respiro profundo y puso una mano en el hombro del otro haciendo que este lo mirara con algo de asombro, mientras que lo veía con pena.
"Descuida, Sofia no sabrá nada, te ayudaré a averiguar qué sucede pero trata de calmarte o ella sospechara, recuerda que es muy astuta y sagas y pueda darse cuenta que algo pasa" - Hugo estaba aún perplejo por la actitud casi amistosa de su ahora hechicero real, pensaba que le gritaría que era un cobarde y que loa causaría con su esposa pero en cambio le estaba reconfortando y asegurando de que le ayudaría a entender todo este misterio, pensó que seguro lo hacía por Sofia.
Se levanto de la silla y hizo algo que jamás había hecho con el hechicero que por sorpresas de la vida era pariente lejano suyo - "Muchas Gracias Cedric" - pronunció con respeto ante él.
"Si, no te acostumbres, solo lo hago por ella y porque al estar a tus órdenes no puedo negarte nada pero más te vale que no la hagas sufrir o tú serás el que sufrirá y sabes muy bien que no seré el único que te haga pagar" - amenazo refiriéndose a James, Amber y Roland, Miranda no ya que ella sería más madura y usaría solo el reproche verbal para defender a su hija.
"Si, ya se pero de todos modos gracias" - agradeció con sinceridad, jamás pensó contar con su ayuda, hasta pensó que lo mataría.
"Si, si, lo que digas, ahora vete que tengo que hacer" - le respondió con su fastidio habitual.
No le importo que lo tratara así, ya estaba acostumbrado. Así que sin más salió de aquel lúgubre lugar y tomo rumbo al salón de baile del castillo donde Sofia daba las órdenes para terminar con la decoración del mismo y una sonrisa dulce se fijó en su rostro apuesto, verla hacía que sus temores desaparecieran, al menos por un rato.
Por lo que sin hacer ruido se acerco a ella por detrás, ya que estaba de espaldas y sin previo aviso rodeó su talle con sus brazos, sintiéndola pegar un respingo ante su movimiento pero con las mejillas sonrojadas al darse cuenta de que era él quien la abrazaba de esa forma tan intima.
"Hu...Hugo ¿q...qué pasa?" - preguntó tímida pues tenía rato que no lo veía.
"Solo quiero respirar tu dulce aroma a fresas de tu piel y tu cabello mi amada" - susurro cerca de su oído izquierdo además de besar su clavícula con ternura y pasión haciendo que se pusiera más roja que antes.
El personal del castillo los observaron con una sonrisa de felicidad por sus reyes y eso la ponía más nerviosa pero la verdad era que esto le hacía sentirse mejor y feliz de ver que a pesar de todo, la amaba como nunca, tanto como para no importarle que otros los vieran así. Sin pensar en nada más se volteó para colocar sus finas y delicadas manos en su pecho masculino y robarle aquel beso tan ansiado por ambos.
La pego más a su cuerpo, profundizando más el beso sintiéndola suspirar de dicha en este, la dicha de sentir sus labios devorando los suyos y sus fuertes brazos rodeándola, hasta la bajo un poco para hacer el beso más intenso y ella acariciaba su cabello con sus dedos, lastimosamente sus bocas exigieron oxígeno y tuvieron que separarse respirando con dificultad pero con una sonrisa de felicidad en sus rostros.
Se abrazo al pecho firme de su esposo con otro suspiro de felicidad al saberse amada por él, mientras la rodea aún la rodeaba con sus brazos, abrazándola fuertemente, tenía miedo de que en cualquier momento alguien se la quitara.
"Te amo tanto Hugo" - susurro emocionada e ilusionada.
"Y yo a ti...mi Sofia, la más hermosa de todas las mujeres" - respondió él con los ojos cerrados y su nariz impregnándose de aquel aroma dulce de fresas y frutas que venían de su cabello.
A lo lejos su padre, Garrick, los observaba contento de ver que el amor de su hijo por su esposa era tan fuerte como el que él y Elizabeth se tenían y que aún después de su muerte continuaba latente. Sin embargo, en la habitación de lujo que les había tocado al rey Nicolás y su padre, el mismo buscaba en sus libros de magia, más bien, uno en particular hechizos que le ayudaran en su malvado plan pero no contó con que su hijo se pegara a la puerta para escuchar lo que sucedía.
"Debo encontrar algún hechizo que lo convenza de separarse de una vez por todas de la reina Sofia, el rey Hugo pagará por su padre lo que me hizo y mi hijo se casara con la reina de este reino para convertirse en el rey!, el castillo sería un hermoso lugar para vivir, no me interesa que les pase a los mueres aldeanos de Aztlan, ordenaré a mis guardias que les diga a qué si se atreven a decir la verdad al nuevo rey que venga los madre a todos al infierno" - río con saña el horrible hombre.
"¡Padre!" - gritó furioso su hijo.
"Nicolás" - susurro incrédulo de verse descubierto por su hijo.
"¡¿Cómo has podido?! Les hacho mal a nuestro reino, ¡eres capaz de matarlos! Y no creas que me quedaré así, de inmediato les advertiré a los reyes de Enchancia de ti, ya te había dicho que aunque ame a Sofia jamás destruiría su matrimonio, su felicidad" - salió directo a cumplir su amenaza pero su padre fue más rápido.
"¡Imperius!" - de la varita de su padre salió una magia negra que entro a su cabeza deteniéndolo al instante y sus obras se volvieron negros y vacíos - "Lo siento hijo pero no me dejas alternativa, con este maleficio olvidaras todo lo que escuchaste y te podré controlar cuando yo quiera" Termino de conjurar el malefició para luego guardar su varita en su bolsillo, al tiempo que su hijo regresaba en sí.
"¿Que...que pasó?, papá, ¿qué hago aquí? Oh, es cierto venía a buscarte para salir a comprar nuestros disfraces para fiesta de mañana en el castillo, ¿estás listo?" - le preguntó sin tener idea de lo que sucedió hace unos minutos atrás.
"Casi, adelántate, ya te alcanzo" - respondió con una sonrisa.
Su hijo salió alegre de la habitación para la planta baja del hotel mientras él serraba el libro de color negro y lo guarda muy bien escondido entre sus ropas - "debo tener más cuidado, con este maleficio podré controlar las acciones de mi hijo y muy pronto le cobraré a Garrick su error conmigo, no quedará ni un solo rastro de él" - cerró el estante y salió del lugar, sin ser consciente de que un ser brillante con alas blancas y figura de mujer lo observaba.
Nota: comprendemos que tengan dudas del porqué esta el mago Clow Reed en nuestra historia pero como les hemos dicho se hará en otra historia que se conecta con esta, solo Para aclarar esto no es un crossover con Sakura Card Captor solo son como unas referencias que se adaptan al reino de Sofia The First y Elena of The Avalor, gracias por su paciencia y atención.
