Capítulo 4
Sofia The First no me pertenece.
Canción: El beso del Final - Christina Aguilera.
El tiempo pasó rápido, ya era el día de la fiesta de Halloween en el castillo de Enchancia, mientras desayunaban, ella le contaba todo lo que tenía planeado para la fiesta.
"Espero que a todos les agrade el banquete y la música, ¿tú qué crees Hugo?" - le preguntó sonriente pero su sonrisa cayó al darse cuenta de que su esposo no le estaba prestando atención, ni siquiera parecía estar comiendo, todo lo que hacía era mover su tenedor mientras no dejaba de mirar su plato con el ceño fruncido y se marcaba más a cada segundo que pasaba - "¿Hugo?..¡Hugo!"
El peli negro pareció como sacado de un hechizo al darse cuenta de que su esposa le estaba hablando, llamándole y aunque debería estar enojada por no escucharla más bien estaba preocupada, su expresión se lo decía.
Oh, oh
Hay en mi corazón una inquietud
Hoy te veo tan distante
Hay algo que me aleja de tu amor
De repente tu cambiaste
Hoy insegura estoy
El estar sin ti, sé que me hará sufrir
"Perdón, estaba concentrado en otra cosa, ¿qué decías mi amor?" - preguntó al mismo tiempo que se daba cuenta de que no había comido nada y el personal que les estaba sirviendo los veía con interés pero a la vez preocupación, todos querían a Sofia y habían aprendido a tomarle cariño a él también por eso era muy raro que vieran a una pareja tan unida y amorosa como ellos en esta situación.
"Te decía que espero que a todos les agraden la música y el banquete pero parecías ido, como en otro mundo, ¿está todo bien Hugo?, ¿te sientes mal?" - quiso saber, en verdad estaba preocupada, después del momento romántico que tuvieron en la tarde de ayer pensó en continuarlo en la intimidad de su habitación esa noche pero ella era muy tímida como para decirle que quería hacer el amor con él, a pesar de que tenía todo el derecho, por lo que esperaba que con sus besos él comprendiera.
Cuando ya estaban en su cama para irse a dormir, puso sus manos en su pecho y lo beso con pasión y al principio lo sintió corresponderle, incluso la había pegado más a él para profundizar los besos que ya se volvían más repetitivos e intensos pero de un momento a otro él se detuvo y rompió el beso para verla con algo que parecía... ¿tristeza o culpa? Y en cambio le dio un beso suave en la frente y le dijo que era mejor que se durmieran temprano por el día atareado que les esperaba y que además estaba agotado y tenía mucho sueño, que lo dejarían para otro día, así que aún muy confundida asintió con la cabeza y él con una dulce sonrisa le dio las buenas noches y se durmió de espaldas a ella.
Anoche yo sentí, que me besaste diferente
Y me quede sin saber que hacer
Yo te conozco y sé que algo no anda bien
Ven, dime la verdad, no quiero imaginar
Que fue el beso del final
Todavía algo aturdida por lo que acababa de pasar apago la luz de noche de un soplido y antes de acostarse lo vio por última vez preguntándose que lo habría hecho rechazar una oferta de ella para pasar una noche romántica, perderse en el cuerpo del otro hasta el amanecer, sentir que se derretía con sus besos y caricias, si, era normal que se sintiera cansado pero debía admitir que lo sentía extraño, él no rechazaría tan fácilmente el que pudieran tener una noche llena de amor y pasión y tampoco rompería un beso de esa forma tan abrupta, solo que alguien los sorprendiera pero estaban solos, ¿qué le estaba pasando a su marido?, ¿acaso…ya estaba…cansado de ella?
"No, no Sofia, estoy bien, es solo que no tengo mucha hambre hoy y todo lo relacionado con Rodrigo y mi padre me tiene un poco alejado del mundo, perdóname, no te angusties" - le respondió con una pequeña sonrisa pero su esposa lo conocía y sabía que algo no estaba bien y quería que le dijera la verdad.
"Si, está bien pero sabes que cualquier cosa puedes decirme" - respondió intentando no parecer preocupada para después verlo levantarse de la mesa - "¿a dónde vas?"
"Voy al despacho a terminar con algunos deberes que pospuse para hoy" - se acerco y la beso en la mejilla - "Descuida, estaré listo para cambiarnos para la fiesta, te amo"
Y como anoche solo pudo asentir con su cabeza, mientras a su memoria llegaba la charla que tuviera con Ruby y Jade ayer.
Flashback
"Hace tanto tiempo que no tenemos una pequeña fiesta del té como cuando éramos niñas" - reía la reina de Galdiz.
"Si Sofia, tu jardín secreto se ve igual, es como si los años no hubieran pasado desde la primera vez que vinimos aquí, mira, Joel trata de atrapar a las mariposas que revoletean por aquí" - mencionó igual de feliz su amiga morena, viendo a su hijo correr y saltar tratando de alcanzar aquellos insectos coloridos con alas hermosas.
No había esperado su visita así que se le ocurrió llevarlas a un lugar donde pudieran conversar en privado y que mejor que su jardín secreto que...bueno, ya no era tan secreto después de la fiesta de té de la escuela real y cuando llevó a su esposo que en ese entonces era su novio a una cita lejos de la vigilancia de James pero sin ella ellos no sabían cómo llegar hasta allí.
"Sofia, se que mañana es la fiesta de Halloween pero teníamos que verte antes para hablar contigo" - hablo súbitamente sería la peli negra.
"Lo que pasa es que la anciana Anastasia habló con ella" - le informó Ruby.
"¡¿Qué?!" - se sorprendió ella - "¿qué te dijo Jade?"
"Me dijo que podrías necesitarnos a Ruby y a mí, que necesitarías nuestro apoyo, Sofia dime qué sucede, quiero ayudarte amiga" - le suplico angustiada, Sofia y Ruby eran sus mejores amigas desde bebés y siempre se han apoyado la una a la otra.
La oji azul asintió comprendiendo la preocupación de su amiga así que comenzó a contarle todo y para cuando acabó Jade no pudo más que abrazarla.
"Oh, Sofia, eso es horrible, no te preocupes amiga nos tienes a Ruby y a mí para ayudarte, ¿crees que lo que esté detrás de Hugo esté relacionado con Rodrigo?" - le preguntó analizando la situación.
"No lo puedo asegurar pero dados sus antecedentes podría intentar lastimarlo cuando sepa que sabemos quién es en realidad" - mencionó con angustia - "Ruby, Jade, no quiero que por mi culpa pongan sus vidas en riesgo también, es probable que sea mi culpa el que Hugo este en peligro por querer salvar a ese reino"
"No digas eso Sofia, tú solo estás haciendo lo crees correcto, como dice tu mamá, siempre ves lo bueno en todos, eres una persona bondadosa, amable y gentil que odia ver a las personas sufrir, es una de tus grandes virtudes que a Hugo le encantan" - reconoció la oji marrón contenta de ver su cara sonrojarse pero de pronto su expresión cambio al ver su rostro quitar aquella sonrisa que esbozaba al escuchar o hablar de su esposo - "¿qué pasa Sofia?"
Oh, oh
No sé por qué ha cambiado tu actitud
Ojala que todo sea un error
No quiero comprobar que te perdí
Ni que muestro amor se acabe
Oigo una voz que se hunde en mí
Que me vuelve a repetir
Lo que no quiero oír
Anoche yo sentí, que me besaste diferente
Y me quede sin saber que hacer
Yo te conozco y sé que algo no anda bien
Ven, dime la verdad, no quiero imaginar
Que fue el beso del final
"Desde que llegaron Nicolás y su padre, Hugo a estado comportándose de una forma muy extraña, incomodo, como si algo le molestara y a veces creo que soy yo..quien le molesta" - mencionó con los ojos vidriosos, le dolía que su esposo pudiera estar perdiendo su amor por ella.
"Pero Sofia eso es imposible, Hugo no podría olvidarse de ti o dejarte de amar aunque lo intentara, él te ama tanto que cada vez que te ve es como si nadie más que tu estuviera presente, además si no te amara no se hubiera sacrificado para salvarte del control de esos hechiceros malvados" - comentó Ruby tratando de hacerla sentir mejor para que olvidara sus miedos.
"Y cuando te secuestro ese loco ex mayordomo del rey Magnus arriesgó su vida para rescatarte, todavía recuerdo cómo su mirada se iluminó al verte llegar vestida de novia al altar, el pobre andaba muerto de los nervios porque no llegabas y más con la situación que se presentó con sus abuelas" - rieron al recordar al peli negro dando vueltas y preguntándole a todo el mundo que hora era casi a cada segundo y las peripecias que pasaron por las abuelas de cada uno.
"Es verdad, tal vez sea porque pensar en su mamá es algo triste para él, como murió después de darlo a luz nunca la conoció y a pesar de que tenía a su padre y su hermano fue muy difícil para él crecer sin el calor de una madre, mi pobre Hugo, cuando me contó por primera vez de ella se quebró totalmente, aunque ya sea un adulto el dolor de perder a su mamá aún está en su corazón" - reconoció recordando aquel momento especial en que él le hablara sobre su progenitora y ella también le había contado sobre su padre biológico.
Ambos habían terminado en un mar de lagrimas, abrazados, él perdió a su mamá y ella a su papa biológico, adoraba a su padre, Roland II pero siempre extrañaría al hombre que le dio la vida.
Ella había tenido la suerte de convivir los primeros tres años de su vida con su progenitor pero él, su esposo, no había podido siquiera memorizar el rostro de su mamá, tuvo que conocerla por retratos y recuerdos de su padre y su hermano mayor.
"Ya ves, es probable que se sienta triste por esos pero con tu amor podrás devolverle la alegría" - le animaron sus amigas.
Fin del Flashback
Hoy insegura estoy
El estar sin ti, sé que me hará sufrir, oh, oh
Anoche yo sentí, que me besaste diferente
Y me quede sin saber que hacer
Yo te conozco y sé que algo no anda bien
Ven, dime la verdad, no quiero imaginar
Que fue el beso del final
Esperaba que solo fuera eso. Todo los días rezaba porque su esposo estuviera a salvo porque sin él estaba segura de que no podría vivir, no le importaba si los demás pensaban que eso sería tonto pero aunque viviera sería solo por fuera porque por dentro estaría muerta, todos pensaban que ella era fuerte pero no se daban cuenta que también era frágil y sin el hombre que amaba ella jamás sería la misma.
"Su majestad" - escucho que Violet la estaba llamando - "No se sienta triste, su esposo la ama, estoy segura"
"Oh, no...Violet, te lo agradezco pero..." - no se imaginaba cómo su antigua doncella se había dado cuenta de sus miedos pero aunque se lo agradecía no quería que los demás se entrarán, no por lo que pensaran sino que este era un problema íntimo que no debía saber nadie más que ellos.
"Descuide, no se lo diré a nadie" - suspiro y le dio una sonrisa con gratitud, sabía que podía confiar en su antigua mucama.
Anoche yo sentí, que me besaste diferente
Y me quede sin saber que hacer
Yo te conozco y sé que algo no anda bien
Ven, dime la verdad, no quiero imaginar
Que fue el beso del final
Que fue el beso del final...
Cerró la puerta de su despacho con un pesado suspiro, la noche anterior había sido muy difícil para él, los labios de su esposa era un deleite difícil de ignorar y su cuerpo, ¡Dios!, su cuerpo era una gran tentación.
Se sintió tan contento cuando ella lo beso con dulzura y pasión, quería besarla, amarla, hacerla suya toda la noche pero el maldito recuerdo de aquella pesadilla lo había frenado, le había impedido hacer el amor con su esposa y todo por el miedo, no podía pasar una noche romántica con ella porque esa pesadilla aparecía en su cabeza y le impedía seguir.
Y es que no todo era pasión y deseo, también había amor, un amor enorme, fuerte, verdadero y gigantesco por su amada esposa que jamás se acabaría, porque la amaba, irremediablemente la amaba, como le había costado dormir sin tenerla en sus brazos, se había conformado con verla dormir pero así como la noche antepasada la había dejado despertar sola y eso lo mataba.
"¡¿Porque, porque?!" - se decía una y otra vez, sabía que Sofia lo amaba pero ¿y si era cierto que hubo un error en su destino y ella no era suya?, no, no podía ser justo. Unos toques en la puerta lo sacaron de sus pensamientos - "¿Quién es?" - preguntó recuperando la seriedad.
"Soy Cedric, ¿puedo entrar?" - respondió con impaciencia su hechicero real.
"Si, pasa" - respondió sin importarle que sonara con fastidio o desgano, estaban acostumbrados, así se trataban.
El hechicero entró y antes de cerrar la puerta o más bien ambas puertas, puesto que era de esas que se dividen en dos, se aseguró de que nadie más estuviera por allí y los escuchara.
Llevaba un libro negro con líneas doradas debajo del brazo y su acostumbrada expresión de pocos amigos que solo tenía para las personas que no le importaban o le desagradaban, aunque el sentimiento era mutuo, fueran o no parientes lejanos eso no cambiaría la forma de ser de cada uno pero Sofia aún no perdía la esperanza de que las miradas de ambos al menos fueran de respeto al verse y ellos a pesar de que la querían pensaban que era muy ingenia pero sin duda era una de las cosas que la hacían verse hermosa.
"¿Y entonces Cedric?, ¿qué has descubierto?" - preguntó echándole un mirada al libro que el hechicero llevaba.
"Al parecer el tipo si tubo descendencia, aunque la explicación es vaga" - hablo como si hubiera descubierto algo realmente inquietante, aunque en cierto modo lo era, el matrimonio de su mejor amiga dependía en parte de eso.
"Explícame" - pidió tratando de calmar su irritación y miedo.
El hombre de cabello negro con el par de mechas blancas saco el libro de donde lo tenía y lo abrió en una página en específica para luego ponerlo sobre el escritorio de su ahora rey.
"Este es un árbol genealógico de la familia de Wang su apellido era Liu, según esto su familia tuvo un hijo pero en medio de todo está el hecho de que había un descendiente de este mismo que estuvo en Avalor, en la antigua civilización Maru" - esto sorprendió a Hugo mientras Cedric continuó - "Se casó con una aldeana y tuvieron dos hijos, el más reciente fue hace 80 años y después de eso no se sabe que más paso, no hay más información"
"Ya veo, pero ¿por qué no dice los nombres de los descendientes?" - preguntó al no ver por ninguna parte los nombres.
"Al no saber más sobre ellos, los nombres fueron borrados, solo se sabe que eran tan despreciables como lo fue Wang" - recalcó con él ceño fruncido.
"¿Crees que lo hayan hecho a propósito?, es decir, si se sabe esta pequeña información debería de haber alguno de los nombres" - cuestiono usando un poco de lógica.
"Tienes razón, es muy extraño pero busque en todos los libros que tengo, incluso le pedí a mi padre que me enviara algunos de los que tiene pero nada, no había nada, lo único que me queda es ir a la escuela de brujos, allí puede ser que haya algo" - respondió en forma analítica.
"Entonces, ¿cuándo puedes ir?" - quiso saber tratando evitar el sentimiento de frustración que lo invadía al no encontrar respuestas.
"Hoy mismo pero tendría que tener una semana libre para estar allá, son muchos libros y ahora que mi padre es el nuevo director podré quedarme hasta que encuentre algo" - le dijo haciendo cuentas.
"Está bien pero ¿qué le diremos a Sofia?" - su esposa no era tonta y se daría cuenta de que su hechicero real no está en el palacio.
"Podemos decirle que mi padre me pidió que le ayudara con algunas de sus clases por un tiempo" - ideó, era una suerte que Sofia fuera inocente.
A ninguno le gustaba mentirle a la joven reina pero el hechicero sabía, no, tenía la certeza de que alguien quería arruinar el matrimonio del moco...perdón, de su rey con su mejor amiga, era testigo de las miradas enamoradas que se daban desde que eran niños, aún no le agradaba Hugo pero había visto con sus propios ojos cómo este permitía que una Sofia controlada por el mal lo hiriera para liberarla y fue gracias a ese amor que logró revivirlo, incluso había sido capaz de acabar con aquella riña que tenían las abuelas de cada uno.
Si, no había duda de que Sofia amaba a Hugo y viceversa, no podían vivir el uno sin el otro.
"Está bien, te daré todo el tiempo que necesites pero por favor Cedric encuentra así se lo más pequeño que haya de información de Wang" - le pidió, en sí le estaba confiando su vida matrimonial, aunque aún le parecía extraño pero no podía confiar en nadie más, el resto de su familia no sabía nada del parentesco que tenían.
"Lo haré pero ya sabes que solo lo hago por Sofia" - Hugo asintió serio - "Sabes bien que ella te ama más que a nada en este mundo, aunque ni James, ni yo lo aceptemos"
El joven rey lo observó con una cara de pocos amigos y los brazos cruzados, aunque entendía lo que quería decirle, le molestaba que su cuñado y el hechicero real de Enchancia no lo aceptaran como el esposo de Sofia, suspiro y colocó una sonrisa de triunfo.
"Y a pesar de eso, ella me eligió a mí como su esposo" - le respondió tomando por sorpresa al otro.
"Es cierto. Bueno, iré a recoger mis cosas para irme a la escuela de brujos desde esta noche, con permiso" - se llevó su libro y salió para dejarlo solo.
La mirada de Hugo recayó en una imagen de Sofia en su escritorio y no pudo evitar esbozar una sonrisa enamorada, ella era la mujer que amaba, pasará lo que pasará siempre la amaría. Esperaba que Cedric encontrara algo que le permitiera descubrir quién estaba detrás de todo esto, solo deseaba que la respuesta no fuera la que él no quería oír.
"Desmond, ¿podrías ayudarme con las alas?" - pidió la reina Amber de Satin a su esposo, mientras se veía en el espejo.
"Si querida" - Desmond se acerco a su esposa por detrás para ayudarla a acomodar las alas del disfraz.
El día prácticamente había volado y ya el atardecer estaba presente, anunciando que la noche se acercaba, lo que significaba que pronto sería la hora de la fiesta de Halloween en el castillo de Enchancia.
Amber tenía puesto un disfraz de hada madrina igual a la de Pinocho, mientras que su esposo tenía una armadura de caballero por disfraz.
"Gracias cielo. ¿Puedo preguntarte de nuevo porque estás usando una armadura por disfraz?" - preguntó curiosa.
"Bueno, primero no sabía que más usar y segundo esto me recuerda al día en que nos besamos por primera vez que fue cuando te declare mi amor" - respondió sonrojado.
"Aww, Dez" - colocó sus brazos alrededor de su esposo y lo beso con ternura, era maravilloso que fuera tan lindo y amoroso con ella - "Te amo tanto mi amor"
"Y yo a ti Amber" - respondió él dentro del beso.
Un llanto infantil se escucho en la habitación, el pequeño Andrew demandaba la atención de sus padres desde su corralito.
"Mi pequeño bebé, ya, mami ya está aquí" - dijo con ternura la reina de Satin tomando a su bebé para calmarlo.
"Amber, ¿estás segura de que quieres ir?, hace poco que nació Andrew y el doctor dijo que todavía te faltan unos días de recuperación" - preguntó con preocupación su esposo.
"Oh vamos, Dez, sabes que ya me siento mucho mejor, solo me faltan tres días, es la primera fiesta de Halloween con mi hermana como reina de Enchancia, además no sé cómo explicártelo pero siento que debo ir, algo me dice que Sofia me necesita" - comentó mientras acariciaba la cabecita de su bebé con dulzura.
Por la memoria de Desmond pasó la última conversación que tuvo con Hugo, este le había pedido que no le contara nada a Amber, ya que conociéndola le diría todo a Sofia.
"Sé que es extraño pero la última vez que hablé con Sofia la sentí rara, algo le preocupa y yo averiguaré que es, a veces creo que mis hermanos no confían en mí" - hablo con triste viendo a su bebé.
"No Amber, estoy seguro de que confían en ti, solo que como yo no quieren preocuparte, no queremos verte triste" - le explico sentándose junto a ella en la cama observando a su hijo acurrucarse en el pecho de su madre, listo para dormir.
"Pero yo quiero ayudarlos, Andrew, mi familia y tú son lo más importante para mí y no puedo quedarme sin hacer nada" - reprochó la reina rubia, podría ser que Sofia no era hija de sangre de su padre pero para ella y James era tan hija de su papá como ellos y por tanto su hermana, odiaba que algunas personas la llamaran su hermanastra.
Sin embargo para Amber, Sofia no sólo era su hermana, era su mejor amiga, ella le había enseñado tanto, no se imaginaba que hubiera sido de ella si Miranda y Sofia no hubieran llegado a su familia.
Con Miranda descubrió el calor de una madre y con Sofia ganó una hermana, la mejor del mundo.
Él la abrazo con cuidado de no despertar a su hijo y darle un beso en la frente para que luego Ambos observaran con amor como su pequeño bebé dormía plácidamente.
"Vi, ¡¿todavía no estás lista?!" - preguntó con impaciencia James a su esposa.
"¡Ya casi!" - respondió la reina de Zumaria desde el baño elegante de su habitación.
El rey de Zumaria estaba disfrazado de Peter Pan, ¿por qué?, porque le gustaba el personaje que nunca crece y tenía aventuras con los niños de la isla de los perdidos.
Escucho la puerta del baño abrirse y quedo impactado al ver a su mujer disfrazada de la princesa Mérida, sin necesidad de la peluca roja se veía estupenda, su cabello negro ahora largo, estaba peinado en rizos que le llegaban hasta la cintura y aquella timidez que siempre la acompañaba la hacía verse más hermosa.
"Wow, Vivian, te ves...magnífica" - le dijo sin saber bien con qué palabra describir lo que veía.
"Tú también te ves increíble" - comentó con una risa apenada.
"El traje de la princesa Mérida te queda perfecto, valiente como tú, mi reina de la música" - la beso con dulzura.
"Oye James, yo te...quería preguntar si tú… ¿tu...quieres tener…un bebé?" - le preguntó nerviosa pero también ansiosa.
"Por supuesto que sí, nada me encantaría más que tener hijos contigo pero ¿porque me lo preguntas?" - no entendía los nervios de su esposa al decirle aquello.
"Es que...tengo miedo James" - contestó ante la expresión de confusión en el rostro de su esposo - "Tengo miedo de que no me pueda embarazar, darte hijos, ya tenemos dos años y medio de casados y yo no he quedado embarazada y me aterra no darte los niños que tú te mereces"
"Oh Vi, no digas eso, solo es cuestión de tiempo, cada pareja es diferente ya ves que Sofia aún no ha quedado embarazada, cada mujer es diferente, ya llegará el momento en que tengamos un bebé, de acuerdo, solo ten paciencia y cree en ti misma, sé que puedes" - su esposa se abrazó a él llorando de emoción.
Ella que tenía tanto miedo de que no la comprendiera y sin embargo allí estaba dándole su apoyo y amor incondicional.
"Listo, ¿cómo me veo Hugo?" - le preguntó Sofia a su marido, mientras esté terminaba de colocarse el disfraz de Conde Dracula.
Hugo volteo su vista al cuerpo de su mujer y prácticamente lo dejo mudo, el traje negro de vampiresa se pegaba a su cuerpo delineando perfectamente sus curvas y sus largas piernas vistas gracias a que el vestido se cortaba del lado derecho desde el muslo y las magas eran largas y sueltas, su cabello suelto y desparramado sobre sus hombros y un collar de murciélago dorado en su pecho con ojos de zafiro que resaltaba sus ojos.
"So...So...Sofia" - tartamudeo el pobrecito sin saber qué decir o que hacer, para él su esposa estaba que mataba en aquel disfraz, sus ojos no podían despegarse de ella.
La joven reina río al verlo en tal situación pero la verdad ella también estaba encantada con la vista que tenía, su esposo se veía guapísimo en aquel traje de Conde Dracula, los colores oscuros siempre le habían sentado bien y la capa le daba un aire misterioso y sensual a su atractiva mirada.
De pronto sintieron que mirarse sonrojados no era suficiente y tan rápido como un shita le beso hambriento y deseoso de pasar la noche entera con ella, amándose debajo de las sabanas.
Ella le correspondió de la misma forma, contenta y emocionada de sentir que la necesitaba, que la deseaba como ella a él.
Sus labios comenzaron a devorar su cuello con pasión y ternura mientras le susurra al oído - "Te amo Sofia, te amo, te amo" - hacía que su cuerpo sintiera descargas eléctricas que le agradaban y era como si se derritiera en sus brazos, la alzó y ella rodeó su cintura masculina con sus piernas, sin dejar de besarse, ambos podían sentir que la temperatura aumentaba, sin romper el contacto íntimo la iba a llevar a la cama pero las imágenes de ella con Nicolás llegaron a su mente haciendo que parara, tomándola por sorpresa, bajándola y separándose de ella para darle la espalda y que no viera la expresión de impotencia y reproche hacia sí mismo que tenía.
"¿Qué sucede Hugo?, ¿por qué te detuviste?" - quiso saber su esposa con el rostro entristecido, de nuevo el miedo la invadía.
"Es que...ya va a comenzar la fiesta y tenemos que estar haya pronto, es todo..." - respondió como excusa.
"Pero anoche pasó lo mismo" - su esposo abrió los ojos casi como platos, se había dado cuenta - "Algo te preocupa, no es verdad, Hugo, mi amor sabes que puedes confiar en mí, ¿qué sucede?"
Se volteó y la miro a los ojos, esos que tanto adoraba, la mirada de tristeza y angustia que su mujer le daba lo estaba matando, no quería verla así, odiaba ser el culpable de aquella tristeza pero no podía decírselo, no ahora.
"No es nada, estoy bien, solo que haya una fiesta que dar y llegaremos tarde si nos quedamos aquí" - le sonrió con ternura.
"¿Estás seguro?" - su esposo asintió y aunque aún no estaba del todo convencida decidió dejar eso para más tarde, ahora tenían una fiesta que administrar pues eran los anfitriones.
Arreglaron sus ropas y llego Baileywick avisándoles que los invitados ya estaban llegando y bajaron tomados de las manos para recibirlos.
"Chicos se ven excelentes" - les dijo Sofia a Vivian, James, Amber y Desmond cuando llegaron - "James, ¿Peter Pan?" - preguntó divertida, solo a su hermano se le ocurría usar el disfraz de tal personaje.
"Ya sabes que es un inmaduro y el disfraz le queda como anillo al dedo" - rodó los ojos su hermana mayor.
"Hey, yo puedo usar el disfraz que yo quiera y además, ¿el conde Dracula?" - se burlo el oji pardo de su cuñado.
"¡Sigue hablando y te chupare la sangre, rubio!" - contraatacó el oji verde oscuro.
"¡Mejor rubio que negro, vampiro roba hermanas!" - pronto cayeron en un fuego cruzado que hasta unas moscas que pasaban por allí acabaron muertas por estar en medio.
"¡Hugo, basta!" - regaño Sofia a su esposo.
"¡James!" - Vivian hizo lo propio con el suyo.
Como si fueran un par de niños discutiendo se cruzaron de brazos dándose la espalda y sus esposas suspiraban sintiendo que no había remedio para estos dos.
"Mi hermano es tan infantil" - hablo la reina de Satin con una gota en la cabeza igual que su esposo.
En ese momento llegó el carruaje del rey Nicolás y su padre, Rodrigo, les asombro ver que el mismo no traía disfraz alguno, solo un antifaz negro y un traje que le hacía juego pero lo que más los dejo sin habla fue ver a Nicolás salir con el mismo disfraz de Hugo, idéntico, la única diferencia era el color de cabello y ojos.
Ambos monarcas se quedaron mirando por unos cuantos minutos, de arriba a abajo de abajo hacia arriba, y los otros igual.
"Vaya, quien lo diría, rey Hugo tenemos el mismo disfraz, que coincidencia" - Hugo no respondió solo frunció ligeramente el ceño - "Perdón no sabía que te disfrazarías de lo mismo que yo, lo siento, si quieres me voy"
"No, está bien, no...no tienes que irte, no hay problema" - hablo Hugo siendo justo pero al mismo tiempo con algo de molestia.
"Bueno, te lo agradezco" - respondió inocentemente el chico para luego volverse a ver a Sofia - "Sofia, te ves increíble" - le dijo tomando la mano de la oji azul y besándola con delicadeza.
Hugo lo miro con enojo y jaló a Sofia de la cintura extrañándole un poco - "Si, gracias, es que mi esposa es muy hermosa, no importa que se ponga siempre se verá increíble" - respondió haciendo énfasis en mí y para sorpresa pero también agrado de la joven reina su esposo la beso en frente de todos, quienes alzaron una ceja en confusión pero ciertamente notaban los celos que tenía, hasta Rodrigo también lo tenía pero no por confusión sino por estar impresionado de la actitud del chico.
"Bueno, es verdad, la reina Sofía de Enchancia es muy linda" - respondió viendo con dolor como después de besarse Hugo y Sofia se miraban sonrojados y felices el uno al otro, así que decidió saludar a los mellizos Amber y James - "Ustedes deben ser los hermanos de Sofia, soy Nicolás, rey de Aztlan y este es mi padre, Rodrigo"
"He...si, Sofia y Hugo ya nos habían contado sobre ustedes, un placer, Amber reina de Satin y este es mi esposo, el rey Desmond" - respondió Amber con una reverencia junto con su marido.
"Y yo soy James, el rey de Zuamria y esta es mi esposa Vivian" - se presentó el rubio de la misma forma que su hermana.
"¿Y dónde está Garrick?, es que quisiera verlo para charlar" - preguntó Rodrigo fingiendo interés.
En ese momento Hugo reaccionó ante el nombramiento de su padre.
"Mi papa no está, tuvo que irse de viaje a Norberg, un amigo le envió un mensaje para invitarlo a una excavación importante" - le explico viéndolo con la misma cara que a su hijo.
Garrick no había querido irse porque estaba preocupado por ellos pero Hugo lo convenció de que podrían con Rodrigo y sus maldades, así que aceptó pero asegurando que pronto volvería.
"Oh, qué lástima y yo que quería hablar del pasado con él" - sonrío mezquino el villano.
Todos lo vieron sin decir nada, ya sabían cómo era en realidad pero aún no era el momento para decirlo, sentían pena por Nicolás, ya que no tenía idea de la verdadera naturaleza de su padre.
Al rato, la fiesta iba muy bien, a todos les encanto, comían, reían, bailaban, Jade y Ruby llegaron algo tarde pero se pusieron al corriente con las demás.
"Espero que Joel no le dé mucho que hacer a mi mamá, ¿cómo está el pequeño Andrew, Amber? - preguntó la morena a la reina de Satin.
"Muy bien, está muy hermoso y adorable, cada día se parece más a su papá" - contestó feliz, Andrew se quedo su mucama ya que aún era muy pequeño para una fiesta así.
Sofia notó lo incomoda que se sentía Vivian al escuchar a su hermana y su mejor amiga hablar de sus hijos, así que pensó en una coartada.
"Oye Vivian, me ayudas a buscar más comida que ya se acabo un poco" - la chica asintió sin entender pero la sigilo hasta la cocina.
"Sofia..." - iba a preguntar porque había dicho eso pero ella habló primero.
"Vivian, sé que te preocupa que aún no tengas hijos y te entristece ver a los demás hablar de ello pero no debes sentirte así, James te ama y sé que pronto tendrán un bebé, ya verás" - le animó conociendo su miedo.
"Gracias Sofia, por cierto quería preguntarte, ¿estás bien?, parece que estuvieras triste" - su mejor amiga la miro asombrada, ¿era tan fácil leer sus emociones?
"Si, es Hugo, es que…van dos veces que rechaza tener intimidad conmigo y desde que llegaron Nicolás y su padre, ha estado muy cerrado, ya no despertamos juntos como antes, tengo miedo de que...se esté des enamorando de mi…." - la oji azul no pudo contener las lágrimas y comenzó a llorar.
"No, eso no es posible Sofia, Hugo te ama, es muy poco probable que eso pase, han pasado por mucho para llegar aquí, no te rindas" - sonrío su amiga y cuñada.
"Si, tienes razón" - salieron de la cocina y al regresar a la fiesta, vieron a Hugo con una mujer pero parecía que el rey no estaba muy contento de verla.
"Vamos Hugo, no puedes odiarme para siempre" - escucharon decir de la joven de cabellos pelirrojos y ojos morados, muy bella, estaba disfrazada de bruja.
"Deja de molestarme Rebeca, ya no soy un niño ingenuo y además estoy casado con la mujer que amo, lo nuestro está en el pasado, ¿quedó claro?" - le respondió con desprecio el rey de Enchancia.
"Te casaste con ella solo para olvidarme a mí, yo nunca te he dejado de amar Hugo, no puedes perdonarme por lo que sucedió" - le preguntó con aspecto lloroso.
"Yo te perdone hace mucho pero no te amo, Sofia es mi esposa, la mujer que me enseñó el verdadero amor, lo siento, será mejor que te busques a alguien más, adiós" - quiso irse pero ella no lo dejo.
"Pero Hugo…" - intento retenerlo pero Sofia separó su mano de la muñeca del oji verde oscuro.
"Hola, soy Sofia, la esposa de Hugo, ¿todo bien amor?" - preguntó fingiendo desconcierto, conservando sus modales a pesar de que la sangre le hervía y tenía ganas de tomar aquella mujer por el pelo y sacarla de allí a patadas pero no iba a hacer una escena de celos frente a todos.
"Yo soy Rebeca, princesa de Malin, conozco a Hugo desde la infancia, fui su novia cuando teníamos 8" - contestó sin rodeos.
La oji azul apretó los puños de la rabia que sentía quería llamar a los guardias para que sacar a discretamente a la mujer pero tuvo una mejor idea, así como su esposo había hecho hace unos minutos, lo jaló de las ropas y lo beso con pasión, tomándolo por sorpresa al principio pero luego comenzó a corresponderle de la misma manera frente a la chica siendo observados con una sonrisa de triunfo por las chicas mientras que Desmond, Frederick y James, estaban asombrados de ver a Sofia actuar así.
La chica no pudo más y se alejó de allí sintiendo que le habían declarado la guerra, esto no se quedaba aquí según ella, Rodrigo había visto todo y la siguió.
"Es una lástima, yo creo que el rey Hugo y usted harían una estupenda pareja" - le hablo con cinismo el hombre.
"¿Que, quien es usted?"- preguntó confusa y algo asustada.
"Tu nuevo aliado" - le respondió con una vil sonrisa.
Los reyes de Enchancia continuaban besándose pero sus bocas necesitaban oxígeno y se separaron respirando con dificultad, juntaron sus frentes sonrientes y ella se refugió feliz en sus brazos, ambos con las mejillas sonrojadas, se sentía algo apenada, nunca había sido tan celosa pero ver a aquella mujer tan cerca de su esposo le producía un gran enojo y sentía que tenía que defender lo suyo.
Hugo sonrió contento esta solo le decía que su mujer lo amaba solo a él, lo había celado frente a su ex de la niñez, ese tipo debe estar equivocado porque Sofia lo amaba a él y a nadie más.
Nicolás veía con tristeza a la pareja desde lejos pero lo entendía, sin embargo su padre no lo veía así, en sin segundo los ojos del chico perdieron sus pupilas y sonrío como su padre viendo a la reina Sofía como su objetivo.
La fiesta continuó tranquilamente, sin ningún problema, Sofia estaba buscando a su esposo pero no lo veía por ninguna parte hasta que encontró una nota en la mesa más cercana a ella, sin poder contener la curiosidad leyó lo que decía y se emociono, era para ella de su esposo.
Para Sofia.
Te espero en el jardín.
Hugo.
Si, no había duda era su letra así que salió a toda velocidad a los jardines del palacio, ya que era de noche todo estaba oscuro y casi no podía ver nada pero puedo distinguir a lo lejos una figura masculina de espaldas, con el disfraz de su esposo, seguro era él.
Se acerco sigilosa y le tapo los ojos y él se volteó y rápidamente la beso pero la joven reina noto inmediatamente algo extraño, estos labios no se sentían como los de su esposo, es más, no le producían los mismos sentimientos, algo muy extraño pasaba aquí. Abrió los ojos y se separó rápidamente del hombre que estaba frente a ella con las manos en la boca presa del susto y pánico que sentía.
Esa persona era... ¡Nicolás!, no entendía nada, esto estaba muy mal, con razón su cuerpo le decía que este no era su marido.
El joven despertó de su trance, sin saber cómo había llegado hasta allá pero al ver a la reina de Enchancia parada frente a él, temblando y con el rostro asustado se preocupó.
"¿Sofia qué pasa?, estas pálida" - preguntó con sutileza.
"¡Oh, por favor perdóname, yo...pensé...pensé que tu...tú eras...Hugo y...te bese...lo siento!" - tartamudeo con lagrimas, se sentía terrible, pensaba que el error lo había cometido ella, había besado otros labios que no eran los de su esposo, unos labios que no le producían nada y esa había sido la clave para darse cuenta a tiempo, sin embargo no le sirvió para lo peor.
Hugo, quien había recibido una nota igual de parte de ella, lo había visto todo, sintiendo que su corazón se rompía, su peor miedo se había hecho realidad, lo que ese hombre le dijo se había cumplido, ella había encontrado su verdadero destino y él no estaba en el panorama del mismo.
Con lágrimas en los ojos corrió directo a su habitación, tenía rabia y una enorme tristeza, así que hizo lo primero que le vino a la mente.
Mientras que Sofia no sabía cómo clamarse, casi aprecia un zombi en vida y lo que le faltaba.
"Oh, allí está reina Sofía, la fiesta ya va a terminar y es hora de despedir a los invitados" - hablo siempre cálidamente Baileywick.
"Yo… Baileywick por favor hazlo tú, ¡yo no...no puedo!" - así dejo a su mayordomo mirándola confundido y como su marido corrió a su habitación y se tiro en su cama llorando a mares.
Al rato todo era calma en el castillo, ella se preparó para dormir, aunque no sabía si contarle todo a él, Hugo, solo fue un malentendido, seguro lo entendería, ¿no?, ahora que lo pensaba, no lo había visto desde entonces, ya debería de estar con ella durmiendo pero no estaba, se colocó su bata y salió en su búsqueda, se encuentro con Marcie que llevaba algunas sabanas y mantas a una habitación del otro pasillo.
"Ah, perdona, Marcie ¿has visto a mi esposo?" - le preguntó tímida, siendo un matrimonio debería de saber dónde estaba.
"Oh, mi reina, pensé que lo sabía" - exclamó con asombro la mujer.
"¿Saber qué?, ¡¿le pasó algo?!" - preguntó con miedo.
"No, majestad, está bien, es que...su esposo dijo que iba a dormir en otra habitación y pensamos que usted lo sabía" - se excusó un poco temerosa Marcie, no de su reina sino del problema que sus palabras podrían causar.
En ese momento Sofia sintió una opresión en su pecho, ¿cómo que Hugo iba a dormir en otra habitación?, regreso a la suya, la que se supone también era de esposo y busco por toda la habitación pero no había nada de él, ni su ropa, ni sus corbatas, perfumes, nada, ninguna de sus cosas estaban, ¿sería posible que él viera..?, no, no es posible, lo hubiera sentido.
Tratando de conservar la calma, salió a la habitación de la cual vio a Marcie entrar, Hugo ya estaba en su piyama, listo para dormir.
"Hugo, ¿me puedes explicar qué sucede?, ¿por qué de la noche a la mañana decides irte de nuestra recámara y dormir en otra?" - le exigió, estaba cansada de sentirlo distante y molesto.
La miro con tristeza, dolor, el recuerdo de verla besándose con Nicolás era aplastante, como un puñal que se le clavaba en lo más profundo de su corazón, ese imagen había sido un mensaje, una prueba concisa de que lo que ese hombre le había dicho era cierto, Sofia no era suya y ahora la perdería. Sentía rabia y odio pero hacia él mismo, nunca contra ella, jamás contra ella, solo se estaba cumpliendo lo que su futuro marcaba, ella no sabía nada, era perfectamente consciente de que Sofia jamás querría lastimarlo.
Pero ahora no sabía qué decirle, como ocultarle que lo había visto, aún con todo no quería verla junto a ese, podría parecer que era el malo de la historia pero quería estar seca de ella los últimos días que le quedaban antes de que por fin se diera cuenta y se fuera dejándolo solo, llámamelo miedo y si, lo aceptaba, tenía miedo de perderla antes de tiempo, no quería escuchar de su boca lastima y compasión.
"¡Hugo, por favor di algo!" - exigió desesperada para luego pensar más razonablemente, no podía ser egoísta - "¿Sabes?, tal vez… lo mejor sería que…nos..."
Abriendo bastante los ojos la tomo de los brazos asustándola mientras la zarandeaba – "¡ESO JAMAS!, nunca lo permitiré, jamás, primero muerto, ¡¿oíste?!" - los ojos azules se llenaron de lágrimas, la estaba asustando - "¡Me mato, me mato, antes de que eso llegue a pasar!"
El pavor y el terror se apoderaron de él, lo estaban volviendo loco, esto le sonaba a divorcio, algo que no quería, si, quería que fuera feliz pero no, no quisiera escuchar esas palabras de ella, prefería morirse antes que eso.
"¡Hugo, ¿qué pasa?, me estás lastimando!" - sollozo la pobre pero él también parecía querer llorar - "¡cálmate, cálmate!"
La vio a los ojos y solo entonces se dio cuenta de lo que hacía, por segunda vez en la vida la estaba lastimando, sus ojos se llenaban de lagrimas por su culpa, una vez más era él el culpable de su tristeza - "Sofia…" - la soltó rápidamente y le dio la espalda, no soportaba verla llorar, menos si él tenía la culpa - "Por favor no puedo hablar ahora...por favor retírate...estere durmiendo un tiempo aquí...luego te explicaré…pero por favor..sal"
Sin decir nada salió de la recámara de regreso a la suya, sin ver cómo él se sentaba en el borde de la cama, permitiendo, como pocas veces lo hacía, que de sus ojos salieran rios de lágrimas, de desesperación y angustia, dolor y sufrimiento, habían tenido su primera pelea marital y de qué manera.
Ella solo había querido decirle que tenían que alejarse de las responsabilidades y a hablar con sinceridad, tal vez, solo dormir una noche separados para pensar y después charlar sin esconder nada para poder encontrar una solución al día siguiente.
Esa noche ambos apenas pudieron dormir, las camas se sentían frías sin el calor del otro y lo poco que pudieron descansar lo habían hecho en medio del llanto.
Y mientras ellos sufrían un ser maligno se regocijaba de su perversa acción.
Rodrigo estaba muy feliz, su plan marchaba sobre ruedas, gracias al maleficio controlador, tenía el poder de controlar los movimientos y pensamientos de su hijo, lo había obligado a escribirle aquella nota usando la letra de Hugo, que conocía, gracias a que las invitaciones para ir a Enchancia las escribió el mismo, por su culpa los jóvenes reyes de Enchancia estaban pasando por el dolor más amargo para dos personas que se aman como nunca, estar separados, hacerse daño sin saberlo y sin intención de hacerlo, todo era parte de su plan.
"Ya falta poco, mi hijo me ha ayudado sin saberlo, el matrimonio de Hugo y Sofia pende de un hilo y con unos empujones más terminara de romperse y la chica estará libre para ser la esposa de Nicolas y tendremos poder sobre este reino y por fin cumpliré mi venganza, lo que me recuerda..." - volvió su vista a una sombra detrás de él - "¿cumpliste con la orden?"
"Sí, señor, solo quedó el carruaje destruido y el cochero perdió el conocimiento, probablemente quede en coma, a pesar de que intento detenernos lo vencimos fácilmente, está esperando que usted lo vea en uno de los calabozos" - respondió el figura extraña.
"Perfecto, mañana en la mañana les llegara una pequeña sorpresa a los reyes de Enchancia" - río con malicia, su venganza estaba tomando fuerza y no se detendría hasta llegar al final.
Un nuevo día y Sofia se despertó con el ánimo por los suelos, había tenido la peor noche de su vida y Hugo estaba igual, ninguno tenía ganas de hacer algo, sentían que su mundo se desmoronaba para convertirse en sombras oscuras y grises.
Mientras iban al gran comedor se encontraron y se miraron tan solo por unos segundos para luego bajar la mirada, miradas dolorosas eran las que tenían en este momento, ¿cómo habían llegado a esto?
De repente Baileywick llego apresurado llamándoles.
"Baileywick, ¿qué pasa?, ¿por qué llegas así?" - le preguntó Sofia preocupada, nunca había visto a su mayordomo en ese estado.
"Rey Hugo, tengo malas noticias...muy malas..." - respondió tratando de recuperar el aire.
"¿A qué te refieres?" - quiso saber esperando que no fueran peores que lo que acaba de vivir la noche pasada.
"Es...sobre su padre…" - el rostro del oji verde oscuro reflejo el miedo puro - "Esta desaparecido"
Fue como si Baileywick había soltado la bomba atómica, todo estaba en silencio, ¡¿que el rey padre de Albuquerque, Garrick, estaba desaparecido?!"
