Capituló 5

Sofia The First no me pertenece.


"¡¿Como que papá está desaparecido?!" - le grito el rey de Albuquerque, Axel, a su hermano pequeño.

Después de recibir un mensaje de su cuñada, su esposa, Astrid y él decidieron ir al castillo de Enchancia junto con sus hijas, las princesas de Albuquerque apenas tenían dos meses de nacidas pero ya se podía ver que tenían los ojos de su mamá y el cabello de su papá.

"¡Encontraron al cochero mal herido e inconsciente y el carruaje estaba destruido, revisaron todos los alrededores pero papá no estaba en ninguna parte, no hay rastros de él! - le explico a su hermano mayor en el mismo tono.

Ambos estaban muy preocupados por su padre y no tenían ni idea de que había pasado ya que el cochero acabo en coma por un severo golpe en la cabeza, dejándoles sin ninguna pista del paradero de Garrick.

"¡No puedo creerlo, no es posible!" - pronunció con rabia y desesperación el oji gris verdoso.

"Todo esto es mi culpa, no debí permitir que papá se fuera, mamá murió por mí y ahora papá está desaparecido también por mi y Sofia…" - se reprochó su hermano menor - "No hago más que darle desgracias a la gente que amo"

Axel observó a su hermano con detenimiento y algo de confusión, desde niño Hugo siempre se había culpado de la muerte de su madre y aunque ya le habían explicado que ella había muerto porque tenía que pasar, él no podía evitar echarse la culpa y ahora estaba culpándose por la desaparición de su padre, respiro profundo tratando de calmarse, le dolía ver a su hermano sufrir.

"Perdón Hugo, no quería hacerte sentir mal, es que todo esto me tiene muy alterado pero sé que tú estás pasando por lo mismo, lo siento" - le explico colocando una mano en su hombro en señal de apoyo.

"Gracias hermano, estos últimos días no han sido fáciles para mí y con lo de papá es como la gota que derramó el vaso" - respondió masajeándose las sienes con los dedos, le dolía la cabeza, tenía demasiado estrés encima.

"¿Que quieres decir?, Hugo, ¿pasa algo malo entre Sofia y tú?" - interrogó al recordar que su hermanito la había nombrado a ella hace unos instantes.

"Oh, Sofia, no puedo creer que esto le haya pasado al Sr. Garrick" - comentaba con tristeza y pesar la esposa de Axel, Astrid, mientras cargaba a su pequeña Abigayl para dormirla.

Su esposo y ella se instalarían en el castillo hasta que apareciera su suegro y su cuñada se encargo de ayudarla a acomodar sus cosas en lo que sus esposos hablaban para hallar una solución, un plan que les ayudará a encontrar a su padre, claro que antes de irse habían dejado al hermano de este a cargo del reino y pidió que le informaran sobre cualquier cosa ya que también estaba preocupado por su hermano.

Agradecía que Sofia no le tuviera indiferencia por lo que su hermana le había hecho en el pasado, Hildegard era muy caprichosa y aún lo seguía siendo pero en menor medida y le agradaba saber que su cuñada le había perdonado.

"Si, hace unos días el estaba feliz de pasar un tiempo con nosotros y ahora no sabemos dónde está o si está bien, es horrible y más con lo que acaba de pasar" - pronunció por último distraídamente, al tiempo que arrullaba a su sobrina, Elizabeth.

"¿Qué?, ¿sucedió algo malo Sofia?, desde que llegamos he notado que Hugo y tú están muy extraños, ¿tuvieron algún problema?" - preguntó ya que tanto para ella como su esposo no había pasado desapercibido el inusual distanciamiento entre los reyes de Enchancia, algo difícil de ignorar ya que esos dos eran bien conocidos por no poder separarse uno del otro.

"Es...es que..." - Sofia lo pensó mucho, no sabía si decirle o no a otras personas sobre sus problemas con Hugo, así que decidió no decir nada, solo disfrazar la verdad - "Solo tuvimos unas diferencias, es todo, no es nada de qué preocuparse"

"¿Estás segura?, tu semblante no es el mismo de siempre y Hugo tampoco parece muy alegre y no lo digo por la desaparición de su padre" - al ser más madura que Hildegard, Astrid podía darse cuenta de que algo andaba mal a su alrededor.

"Si, no te preocupes, todo está bien, solo discutimos un poco, nada más" - respondió ocultando su tristeza con una sonrisa.

"Bueno, si tú lo dices, pero sabes que puedes decirme lo que sea, cuenta conmigo para lo que necesites" - la joven reina de Enchancia le sonrió agradecida a su cuñada.

Abrió los ojos, la cabeza le dolía, en realidad todo el cuerpo le dolía a horrores, no había casi nada y el lugar parecía húmedo y sucio, además en frente de él había unos barrotes negros, era evidente que estaba en un calabozo, la pregunta era ¿cómo había llegado allí?

Se levanto como pudo y pego sus manos a los barrotes de la pequeña ventana detrás de él para tener una idea de donde estaba pero lamentablemente solo vio el mar. De repente escuchó pasos que se acercaban hasta donde estaba, sin embargo nunca se espero ver frente a él a nada más y nada menos que a su peor enemigo, Rodrigo.

"¡Garrick!, me da tanto gusto que me visites" - le dijo fingiendo felicidad.

"¡Rodrigo, ¿que este lugar y por me trajiste aquí?!"- preguntó molesto.

"Garrick, Garrick, no seas tan desagradecido, creo que puedes adivinar la razón por la que estás aquí" - no se andaba por las ramas, iría directo al punto.

"Elizabeth me eligió a mí y no a ti, supéralo, ¿de qué te sirve tenerme aquí encerrado?, ella ya no está en este mundo" - respondió con dolor, pues pese a los años le dolía recordar que su esposa no estaba viva.

"Es verdad, pero todo esto es parte de mi maravilloso plan para apoderarme de Enchancia" - Garrick quedo sin aliento ante aquellas palabras de su enemigo.

"¡Ni se te ocurra lastimar a mi hijo!" - le exigió tratando de golpearlo pero este fue más rápido y lo esquivo.

"Oh, ¿de verdad crees que lastimaría al niño que nació de las entrañas de la mujer que tanto ame?, sin embargo, si me estorba no tendré más alternativa que acabar con él" - Garrick sintió que un frío helado lo recorría, la mirada de odio que le dirigía el rubio canoso era de muerte - "Mi plan es simple, destruir el matrimonio de la reina de Enchancia con tu hijo y luego de que se divorcien, el mío se casara con ella para ser el nuevo rey de una de las naciones más poderosas en el mundo y no te preocupes tengo una candidata para Hugo"

"Nunca te saldrás con la tuya, mi nuera y mi hijo se aman y no caerán en tus trampas" - respondió confiado, tratando de hacerlo dudar.

"Pero si ya estoy muy cerca de lograrlo, el matrimonio de Sofia y Hugo está a un paso de destruirse y debo admitirlo, tengo todo el crédito, mi magia oscura..." - sacó su varita negra con la punta blanca - "Me ha ayudado mucho a confundir la mente de tu adorado hijo, tan solo le dije que el destino de su esposa es con mi hijo, claro él no sabe que fui yo, el pobrecito ha estado tan angustiado y ahora seguro estará desecho, con un poco de ayuda del maleficio controlador obligue a Nicolás a engañar a Sofia para que lo besara él pensando que era su esposo, para cuando se dio cuenta ya era tarde, Hugo lo vio todo" - hablo con felicidad por su fechoría ante el espanto de Garrick - "Pero no te afliges, pronto tu hijo vendrá a hacerte compañía. Cuando todos piensen que has muerto, tu hijo vendrá solo o si no su esposa y su hermano sufrirán las consecuencias, luego de eso Sofia quedará viuda y nunca nadie sabrá que los dos están aquí, encerrados por toda la eternidad, le declarara la guerra a Albuquerque y lo destruiría y yo cumpliré con el trato que le hice a la princesa de Malin, Hugo será como su mascota, pobre, creo que necesita un examen de la cabeza, está obsesionada con tu hijo"

El padre de Hugo y Axel apretó los dientes de la rabia que sentía, este hombre hablaba enserio, su familia estaba en peligro y él estaba encerrado sin posibilidades de hacer algo.

"Tu rabia es contra mí, deja a mis hijos y sus esposas en paz, además Sofia jamás aceptará casarse con Nicolás" - conocía el alcance del amor que su nuera sentía por su hijo menor, el corazón de Sofia siempre le pertenecería a Hugo.

"Querido Garrick, me subestimas, ella aceptara o su familia y su reino pagaran y parece que ella es una de esas que antepone su felicidad por la de la de los demás" - río con mucha seguridad.

"Elisabeth estaría avergonzada de ver en lo que te has convertido y nunca te perdonaría el que les hicieras daños a sus hijos" - le hablo con decepción para recibir la mirada más enfurecida que le haya visto a su enemigo de casi toda la vida.

Lo jaló del cabello gris con fuerza para susurrarle en el oído con mucha frialdad - "¿Crees que esto me divierte?, tú eres el que me ha orillado a esto. Me robaste a la mujer que más amaba, lo único verdadero en mi vida se fue por tu culpa y jure que te haría pagar con sangre y si tengo que deshacerme de tus hijos para cumplirlo que así sea"

Lo soltó con desprecio para luego volverse a los guardias que custodiaban el lugar.

"Vigilen cada uno de sus movimientos, regresare mañana y mucho cuidado con que logre escaparse o ustedes morirán" - los hombres tragaron duro ante la amenaza pero se hicieron los valientes.

Mientras Garrick rogaba por que sus hijos descubrieran las tretas de Rodrigo, antes de que fuera demasiado tarde.

"¡James, James!" - corría la reina de Zumaria buscando a su esposo por todo los pasillos del palacio - "¡George, ¿donde está James?!"

George era el mayordomo del castillo de Zumaria.

"Está en el jardín mi reina, paseando a su perro Rex" - respondió con respeto y amabilidad el hombre.

"Gracias" - alzando la falda de su vestido con sus manos salió rápidamente al jardín encantado de su palacio.

"¡Oye Rex, trae el palo!" - gritó James, lanzando una vara para que su perro la siguiera y se la diera de vuelta. Desde que se casó con Vivian y se mudó al castillo para ser el rey de Zumaria, se llevó a sus mascotas con él, su perro Rex y su mono Freedo, los animales se sintieron encantados de vivir con la dragona azul de la esposa de su amo, Crackel y jugar en aquel jardín encantado, además estaban los duendecillos, era muy divertido.

"¡James!" - la voz de su esposa llamándolo le hizo voltearse para verla llegar apresuradamente y con el aire casi faltándole por la carrera.

"Vivian, ¿Por qué llegas así?, ¿Qué pasó?" - le preguntó preocupado.

"Es que...mira..." - le entregó un pergamino que tenía en sus manos.

Tan pronto el joven rey de Zumaria leyó el contenido del pergamino se quedo más sorprendido que nunca - "No puedo...creerlo, ¿hace cuanto pasó esto?" - preguntó sin dejar de mirar lo que estaba escrito.

"Parece que fue durante la noche de ayer" - respondió su esposa con tristeza.

"Sofia debe estar muy angustiada" - comentó pensando en su hermana.

"Y Hugo, es su padre, ya de por sí es horrible para él recordar que su madre está muerta y ahora con la desaparición de su papá debe estar sufriendo mucho, me alegra que Sofia y él se tengan el uno al otro, se amen, su amor es lo que más necesita para afrontar esta situación" - comentó pensando en lo que su cuñada y amiga le había contado, supuso que esto los uniría más.

"Aquí dice que no hay ninguna pista de donde este el Sr. Garrick y el cochero acabo en un coma, debieron de haberlo goleado brutalmente, si se hubiera ido con un caballero se habría salvado" - razonó usando la lógica.

"Pero él no sabía que esto iba a suceder. Oh, James, quisiera poder ir a ayudar a Sofia y Hugo en este momento tan difícil" - exclamo con tristeza la reina de Zuamria.

"Yo también pero debemos terminar primero con nuestros deberes reales antes de ir pero te prometo que lo haremos, lo pronto les mandare un mensaje con todo nuestro apoyo" - su esposa asintió un poco más tranquila pero se imaginaba cómo debía estar su cuñada.

"¡Roland!, ¿viste la notica?, me la contó Marcel" - preguntaba la reina madre de Enchancia, Miranda, a su esposo.

Marcel era el mayordomo que los atendía en su nueva mansión.

"¿Cuál noticia?" - quiso saber confundido.

"Garrick, está desaparecido, desde ayer en la noche" - respondió su esposa dejándolo anonadado.

"Pero ¿no saben en dónde está?" - cuestionó preocupado, Garrick fue uno de sus mejores de amigos de la infancia.

"Lamentablemente no, encontraron el carruaje destruido y el cochero estaba tan mal herido que acabó en coma, por lo que no puede declarar, Hugo y Axel están angustiados por su papá" - respondió, recordando lo que su mayordomo le había contado.

"Debe ser horrible para ellos, primero su madre y ahora su padre" - respondió imaginándose lo peor, aunque esperaba equivocarse.

"¿Tú...crees que...él este...?" - su esposo termino la pregunta por ella.

"¿Muerto?, si, deseo con todo mi corazón que no pero es una probabilidad, una muy triste" - quería a su yerno pero le inquietaba pensar en lo que esto podría perjudicar en la felicidad de su hija, Sofia.

En el palacio de Enchancia el comisario Mails puso a la guardia real en la búsqueda incansable del padre de su nuevo rey, trabajando en conjunto con la de Albuquerque salieron a recorrer de punta a punta el bosque en el que se encontró el carruaje y al cochero pero a medida que pasaban los días no encontraban nada, los hijos de Garrick se desesperaban más al no tener ni una sola pista de su padre, mientras que sus esposas intentaban ayudarlos.

Al mismo tiempo, la relación de Sofia y Hugo estaba tanto arriba como abajo, el joven rey se apoyaba en su mujer, ella era la única que podría hacerlo sentir mejor, no perder las esperanzas pero a la vez también estaban distanciados, Hugo aún no regresaba a dormir con su esposa, dándole a cada uno las noches más amargas de su vida, ahora ambos tenían un problema, Hugo con la misma pesadilla y Sofia con la culpa de besar a otro que no era él, ambas penurias evitaban que tuvieran una vida matrimonial tranquila pero la verdad era que se necesitaban con urgencia pero sus miedos tomaban más fuerza en ellos y los alejaban.

La noticia de que el padre de Hugo desapareció, llego a los oídos de todos los reinos y muchos de sus amigos les enviaban mensajes de aliento y apoyo que agradecían enormemente, de hecho los reyes de Zuamria y los de Satin fueron a visitarlos y así como para los reyes de Albuquerque no pasó desapercibido el distanciamiento entre Hugo y Sofia, algo que puso en alerta a James, ver a su hermana tan triste y apagada no le gustaba para nada pero evitó sacar conclusiones, aunque le pidió a Baileywick que le avisara ante cualquier eventualidad y lo mismo pidió su melliza, no soportaba ver a su hermanita así.

Garrick era torturado psicológicamente por Rodrigo y sus guardias, casi no veía la luz del sol y apenas si le daban de comer pero en realidad él no tenía mucho apetito que digamos, estaba preocupado por la suerte de sus hijos y sus nueras, al igual que sus nietas, intentó llegar a los guardias para que lo dejaran salir por la culpa pero era tan fríos y mezquinos como su jefe.

Nicolás extendió su tiempo en Enchancia para ayudar a Sofia en todo lo que pudiera provocando más los celos en Hugo, El pobre hombre se sentía culpable por el deterioro en el matrimonio de la mujer de la que estaba enamorado, sin saber que su padre lo había controlado, siempre que quería hablar con Hugo sobre el tema, explicarle que no fue culpa de Sofia, el miedo de empeorar la situación se lo impedía, además, siendo razonables, este no era el momento para eso.

Canción: Un Alma Sentenciada por Thalía.

El mes de Octubre se fue y pronto llegó noviembre y el frío del invierno se empezó a sentir, tratando de olvidarse por un momento de sus miedos y pesares, como todas las noches Hugo practicaba dos horas diarias en el gimnasio. El recuerdo de Sofia besando a Nicolás lo mataba, perdería a la mujer que amaba y por si fuera poco su padre no aparecía, así que esta era la única forma de liberar toda la rabia y el estrés que sentía.

En su habitación, Sofia terminaba de ponerse su camisón corto de ceda blanco y se miro en el espejo, pudo notar bajo sus ojos bolsas negras que delataban su insomnio, dormía muy mal, casi todas las noches lloraba por no tenerlo junto a ella, lo extrañaba tanto, extrañaba sus besos y sus caricias, sentirse mujer en sus brazos, despertar con sus ojos y su sonrisa observándole con ternura, quería pedirle que volviera, que regresaran a dormir juntos, explicarle cómo sucedieron las cosas pero sabiendo el momento por el que estaban pasando, debido a la desaparición de su suegro, se decía que era mejor esperar.

Amor que me desgarras, que me partes de miedo
Que a veces te me escapas y de pronto no encuentro
Amor de tantas dudas y remordimientos
Que a veces me callo, que a veces me creo

Amor que es tan letal como una puñalada
Primero me hiere, después me desangra
Amor esta locura que ha desesperado
Amor es no tenerte y no haberte olvidado

"Hugo" - acaricio con sus dedos su anillo de compromiso y el de matrimonio y a su memoria llego el recuerdo de ese hermoso día y su noche de bodas, su primera vez, la primera noche que compartieran como marido y mujer, se sintió tan dichosa de que él la amara, todos los problemas parecían lejanos en ese entonces, casi podría jurar que en medio de la noche escuchaba su voz llamándola.

Quería verlo así fuera de lejos, así que conociendo su rutina diaria se colocó su bata del mismo tipo que su camisón y se fue al gimnasio, al llegar se sonrojó violentamente al verlo solo con sus pantalones, su pecho firme y masculino estaban a la vista y también podía ver su ancha espalda, esa en la que tantas noches se sostenía, algunas veces con sus uñas, dejándole marcas de estas, para no desfallecer presa del placer que sentía con sus besos y caricias, quería volver aquellos momentos de gozo y plenitud con su marido, se sentía casi como si Dios la hubiera sentenciado a no poder estar con él debido a que beso, sin querer, unos labios que no eran los suyos.

Lo vio entrenar, sus movimientos eran más rápidos y más ágiles que antes, sonrío, claro que si, su esposo era fuerte y siempre lograba lo que se proponía, se sentía casi como una extraña, como si le estuviera prohibido estar allí mirándolo, tener unas ganas incontrolables de besarlo y que él la hiciera suya una vez más, era irónico pues ella estaba en todo su derecho, era su esposa, su amante, suya para siempre.

Suspiro, a veces quería volver el tiempo atrás y cambiar la historia, que nunca hubieran tenido estos problemas y que su suegro estuviera a salvo con ellos.

Toda mi vida se apaga, mi mundo se ciega
Amor es pedirte y gritarte que vuelvas
Que estoy de bajada, mi alma está en quiebra
Hoy quiero pedirte y gritarte que vuelvas

Amor es decirte mi amor que vuelvas por favor
A que condena y que dolor me has sentenciado

"¿Sofia?" - abrió los ojos asustada y apenada, la había descubierto.

Al mirarlo de nuevo se dio cuenta de que la observaba con una mezcla de confusión y tristeza así que pronunció lo que único que se le venía a la mente - "Ho...ho...hola" - estaba muriéndose de la vergüenza, se sentía como si fueran novios otra vez y él la atrapaba observándole.

Por su parte él estaba perdido en su sensual figura claramente delineada bajo aquel camisón fino, quería tomarla en sus manos, atrapar sus labios entre los suyos hasta quedar sin aire, volver a sentir su cuerpo reaccionar al suyo, amarla, amarla como nunca antes lo había hecho, dormir sin ella era un infierno, estar cerca de ella y no poder besarla, tocarla, era un verdadero calvario, maldecía el recuerdo de verla con Nicolás, era como si ella estuviera prohíba para él.

Amor eres tú la verdad de mi tiempo
Mi dulce, mi amado, mi casa, mi templo
Mi amor, mi verdad, mi pasión, mi intención
Mi secreto que viene y que va con el viento

Amor eres tú, amar eres tú
La noche y tus ojos que son gotas de luz
Y escucho tu voz, y te siento aquí
Y te siento inundándolo todo

Le sonrió, siempre el verla sonrojada le parecía lo más, sexy, dulce y tierno del mundo - "¿No puedes dormir?" - le hablo con dulzura poniéndola más roja que antes.

"S...si" - no sabían que más decir, continuaron mirándose por varios minutos en silencio hasta que él tosió para disimular su nerviosismo y tomaba sus cosas para salir del lugar.

"Será mejor que vayas a dormir, ya es tarde, hasta mañana" - estaba por salir pero ella lo detuvo abrazándole por la espalda y aferrándose fuertemente a él.

"Hugo, perdóname" - murmuró escondiendo su rostro en su espalda - "Me equivoqué, por favor...regresa…regresa a nuestra habitación, te amo, te amo"

Lo sintió temblar. Y notó el asombro masculino cuando él se volteó y tomó su rostro entre sus manos, ante sus palabras.

"Estas... ¿segura de lo que dices Sofia?" - lo notó inquieto, nervioso y parecía haber un toque de miedo en su mirada al preguntar- "¿no tienes ninguna duda?"

"Nunca, ¿Por qué habría de tenerlas?" - la joven le ciñó los brazos al cuello y sin importarle por una vez que pudieran ser descubiertos en tan íntima situación unió sus labios a los de su esposo con un deleite que no pudo disimular.

Toda mi vida se apaga, mi mundo se ciega
Amor es pedirte y gritarte que vuelvas
Que estoy de bajada, mi alma está en quiebra
Hoy quiero pedirte y gritarte que vuelvas.

Amor es decirte mi amor, que vuelvas por favor
Que soy un alma en plena muerte
Un alma que condenas y tú has sentenciado
Un alma que de pena tú has crucificado
Un alma que va, un alma que no está
Un alma que se pierde en el vacio

Mientras que él, al sentirla contra su cuerpo dulce y apasionada, un profundo suspiro de júbilo y anhelo brotó de su pecho.

"¡Sofia, Sofia!" - hablo con todo el deseo, la pasión y el amor contenido durante todo este tiempo. Sentir las pequeñas y finas manos de su esposa acariciar su piel lo volvían loco, loco de amor por ella.

"Hugo...te necesito tanto" - gimió feliz de sentir de nuevo que la besaba con intensidad, sentir que su cuerpo ardía ante cada toque, cada caricia que su esposo le hacía.

Toda mi vida se apaga, mi mundo se ciega
Amor es pedirte y gritarte que vuelvas
Que estoy de bajada, mi alma está en quiebra
Hoy quiero pedirte y gritarte que vuelvas

Amor es decirte mi amor que vuelvas por favor
A que condena y que dolor me has sentenciado

Le quito la bata de un tirón y le tomó en sus brazos, recostándola, con el plan de amarse allí mismo, la beso al tiempo que acariciaba sus piernas y hubieran continuado si no fuera porque una tos disimulada los interrumpió, se detuvieron en seco y cuando pusieron su vista en la persona que había hecho ese sonido se encontraron con la mirada risueña y divertida de la hermana de la novia del príncipe Iván, quien era la reencarnación actual de Clow.

"¡Oh, qué atrevidos, hacerlo en el gimnasio, huy que apasionados!" - río bastante jocosa la escandalosa princesa.

Parpadearon aturdidos para que luego sus rostros se pusieran más rojos que un tomate y gritaron al separarse totalmente avergonzados.

"Li...Lidia... ¿que...que haces aquí?" - tartamudeo Sofia queriendo al igual que su esposo que la tierra se la tragase.

Lidia era una mujer de 27 años, con buen cuerpo, el cabello negro y los ojos marrones, bastante liberar para el gusto de su familia, le encantaba hacer sonrojar a las personas sobre todo a ese par, casi siempre decía lo primero que se le venía a la mente y ya que había ido en la misma clase que Astrid y Axel, el hermano mayor de Hugo era su amor platónico, lo perseguía a casi todos lados y lo abrazaba cada vez que podía, bastante animada, algo impertinente pero no era mala solo le gustaba bromear con los demás.

(El personaje de Lidia está basado en el de Nakuru Akisuki, alias Ruby Moon de Sakura Card Captor)

"Llegué hace poco, Baileywick me recibió pero me dijo que lo espera en el salón del trono mientras los buscaba para avisarles pero me aburrí así que decidí pasear por el palacio pero cuando estaba cerca de aquí pude escuchar algunos...ruidos extraños y miren mi sorpresa, encontrarlos en semejante situación, ¡Chicos, nunca me imagine que ustedes aquí, en pleno gimnasio!" - no pudo evitar las carcajadas que esto le provocaba, era demasiado cómico para ella.

"¿Se puede saber a qué viniste?" - preguntó Hugo con un tick en el ojo y una vena marcada en la frente, a pesar de que era mayor que él le molestaba su desfachatez.

"Oh, no seas tan gruñón, Hugito" - la vena en la frente del peli negro se hizo más grande - "Mi querido cuñado me mando para ver cómo estaban, después de enterarse de la desaparición de Garrick, se preocupó pero como tiene muchos deberes reales molestos por cumplir me mando a mí, al principio me quejaba pero al ver esto..." - se deshacía en carcajadas la mujer.

"¡Lidia!" - gritó toda azorada la joven reina de Enchancia.

"Bueno, bueno, no se molesten" - en ese momento llego Baileywick.

"Princesa Lidia, la estuve buscando por todo el castillo" - volteo su vista hacia dónde estaban sus reyes - "Oh, veo que ya encontró a la reina Sofía y el rey Hugo. Majestades, la princesa ha venido a quedarse por un tiempo, al parecer" - mencionó puesto a que sabía que para que alguien se quedara en el castillo tenía que ser con el permiso de sus reyes.

"Descuida Baileywick, soy como de la familia de Hugo y Axel, ¿verdad Hugo?" - preguntó segura de que el chico no se negaría a dejarla quedarse el tiempo que quisiera.

"Sí, claro, quédate" - hablo encogiéndose de hombros pero aún con molestia por el comportamiento de la chica.

"¡Gracias!" - en ese momento se le quedo viendo a Sofia para después abrazarla - "¡Oh, Sofi, te ves tan bonita y hermosa!, con razón tienes a media realeza masculina detrás de ti" - comentó con toda la intención de que Hugo la escuchara - "Los hombres te miran al pasar pero tú al único que ves al amargado de tu esposo"

"¡Oye!" - salto el otro enojado, mientras Sofia tenía una pequeña gota en la nuca.

"No me digas que no te has dado cuenta Hugo, al igual que tú tienes tus admiradoras, ella también tiene los suyos y si te descuidas te la pueden quitar" - explicó la joven trayendo de regreso los miedos y los malos recuerdos a la mente de los jóvenes reyes de Enchancia y haciendo que aquella muralla invisible entre ambos se formara de nuevo - "¿Qué?, ¿Qué pasa?, ¿qué dije?"

Se desconcertó al ver el semblante apático y triste de la pareja.

"Baileywick, lleva a Lidia a una de las habitaciones de huéspedes, por favor" - el mayordomo respondió con una reverencia y una afirmación - "Bueno, iré a mi recámara, hasta mañana"

Tomó sus cosas y salió ante la mirada de todos.

"Un segundo, ¿qué pasa aquí?, ustedes son un matrimonio, ¿no?, ¿cómo es eso que él está durmiendo en otra habitación?, ¡explíquenme, que no entiendo!" - pidió anonadada, no comprendía que estaba pasando y la verdad le preocupaba, les tenía mucho cariño a ambos.

Sofia sólo miraba a la dirección por donde se había ido su esposo, había estado muy cerca de reconciliarse, no le echaba la culpa a Lidia, ella no tenía idea de sus problemas pero le hundirá gustado que por fin estos se acabaran y que su marido y ella volvieran a ser los mismos de antes. Sin poder contener sus lágrimas salió corriendo hacia su recámara tratando de que nadie la viera llorar, dejando a Lidia sorprendida, esta miro a Baileywick en busca de respuestas.

"Le contaré mientras la llevo a su cuarto" - respondió con un suspiro triste, y así la condujo hasta este mismo, él no era de andar ventilando los problemas de sus reyes pero sentía que esta chica podría ayudarlos a volver a la felicidad que tenían antes.

Más tarde todos en el castillo estaban ya dormidos.

Luego pasar un rato llorando, Sofia cayó en los brazos de Morfeo parecía tranquila pero en su mente era lo contrario.

"¿Dónde estoy?, ¿qué es este lugar tan oscuro?" - preguntó mientras caminaba buscando algún punto con luz o una salida pero no, no había más que oscuridad.

"Bienvenida, Reina Sofia" - escucho de una voz tétrica de hombre, detrás de ella.

Al volcarse la joven reina pego un brinco y un grito de susto salió de su boca al ver aquella persona con ropas que lo hacían parecer la misma muerte, en pocas palabras era el mismo ser que ya se le había presentado a Hugo en sus sueños, aunque claro, ella no lo sabía.

"¿Quién es usted?" - quiso saber pensando que él podía mostrarle una salida pero en cambio le dio la misma sonrisa fría que a su esposo, que la hizo sentir un escalofrío tremendo.

"No tema majestad, no quiero hacerle daño, solo soy una persona que puede ver el destino de cada persona y he venido a decirle algo muy importante" - explicó sin quitar esa sonrisa de su cara.

"¿El destino de las personas, eso es posible?" - interrogó, no sabía que hubiera personas con ese tipo de poder, pensaba que Clow era el único que podía hacerlo.

"Así es, me he mostrado ante usted solo para mostrarle el verdadero destino de su esposo" - respondió.

"¿Qué?" - no entendía nada.

"Majestad, el destino de esposo no es con usted, él no le pertenece" - siguió ante el asombro y espanto de la joven - "El verdadero está a punto de cumplirse, la mujer que será el verdadero amor de su esposo está muy cerca"

"¡Eso es mentira, Hugo es mi esposo, nos amamos!" - refutó enojada.

"¿Está segura reina Sofia?, ¿no ha tenido problemas con su marido?" - preguntó el ser mezquino.

La peli castaña estaba asombrada y retrocedió asustada, ¿cómo era posible que supiera eso?.

"Le mostraré cuál es esa mujer" - y del mismo modo que con Hugo le mostró imágenes de Rebeca y este mismo besándose con gusto.

"¡No, no puede ser!" - gritó aterrorizada.

"Lo lamento, pero es la única verdad" - respondió aquel espantoso hombre.

"¡No, no es cierto, no es cierto!, ¡NO ES CIERTO!" - gritó abriendo los ojos enseguida encontrándose de nuevo en su habitación y respirando con dificultad, todo el lugar en donde debería estar él pero no había nadie, solo un espacio frío y vacío y escondiendo la cara en sus rodillas volvió llorar de impotencia y dolor.

Mientras que al otro extremo del reino, Rodrigo se sentía feliz y poderoso, de nuevo su táctica había tenido éxito y esta vez en Sofia.

"Oh, es tan regocijante que plan funcione tan bien, ¿qué te pareció?" - le preguntó a su acompañante.

"Perfecto, así Hugo será solo para mí, como siempre debió ser, esa entrometida pagará por habérmelo robado" - comentó Rebeca con odio profundo hacia la reina de Enchancia, para luego pegarse provocativamente a Rodrigo - "Somos grandes socios, ¿no crees?"

"Tienes toda la razón" - respondió en el mismo tono el villano mientras le daba una copa con champán a la joven y él tomaba otra - "un brindis por nuestra gran sociedad y por la infelicidad de nuestros enemigos"

Chocaron copas y bebieron el contenido con satisfacción.

"Y ahora, ¿qué sigue?" - preguntó sinuosa, mientras le quitaba la corbata al hombre.

"Ahora solos queda hacerle creer con hechos a la reina que tú eres el verdadero amor de su esposo y la tendremos en nuestras manos" - rieron felices por sus villanías.

"Maravilloso" - y con eso se besaron, era claro que esta chica no era fiel a nadie, su relación era solo placer en general, algo típico en dos personas que no tienen corazón.