Capituló 8

Sofia El primero no me pertenece.


Luego de saber que Rodrigo había sido el culpable de las pesadillas que Hugo y ella habían tenido y que tanto daño les había causado, era probable que él también haya hecho que besara a Nicolás pensando que era Hugo enfrente del mismo para distanciarlos y eso significaba que quería arruinar su matrimonio, aunque no sabía exactamente porque pero eso iba a averiguar, pidió que preparasen un carruaje volador para el reino de Aztlan, tenía muchas cosas de que hablar con ese hombre, además estaba totalmente segura de que era el acecino de Garrick y Hugo.

Tenía el presentimiento de que Rebeca estaba confabulada con él pero no quiso sacar especulaciones hasta tener pruebas.

Le pidió a Cedric que la acompañara, no sea que necesitará luchar contra ellos y no pudiera vencerlos sola, decía ellos, porque a estas alturas de la vida no sabía si Nicolás era o no cómplice de su padre por lo del beso equivocado. Había llegado el momento de hablar claro.

La abuela de Hugo y Axel no pudo contener sus lágrimas durante el funeral, su esposo había sufrido un infarto al saber la noticia de la muerte su nieto, de por sí fue un duro golpe para él la desaparición de su hijo mayor y aunque ya estaba fuera de peligro aún seguía bajo observación, cabe destacar que su abuela política le contó que este le había exigido que encontrarán al acecino hasta por debajo de las piedras porque si él lo encontraba lo mataría sin piedad y lo mismo haría su hijo menor.

Cerró los ojos pensando en su marido, su pobre Hugo había sufrido tanto pensando que no podían estar juntos y que ella se olvidaría de él para irse con otro, el mismo sufrimiento por el que había pasado ella al creer que no era suyo, todavía sentía mucho dolor al recordar que él ya no estaba y también por la muerte de su suegro pero su esposo era lo que más le dolía.

Si antes había sido un infierno estar sin él, ahora era un calvario, a veces se culpaba por no haber sido más alerta, darse cuenta a tiempo de que ese hombre quería lastimarlos pero ya no se burlaría más de ella, además era la protectora del reino eterno y como tal debía detenerlo.

El carruaje aterrizó y fue recibida por un par de guardias en la puerta, el castillo era grande pero no tanto como el suyo, era de color blanco con dorado, tenía un estilo parecido al de Avalor.

"Buenas tardes, vengo a ver al rey padre, Rodrigo, ¿está en el castillo?" - preguntó con amabilidad pero también firme, tal como lo haría su hermana pero de una buena manera.

"¿Quién desea verlo?" - preguntó uno de los guardias.

"La reina Sofía de Enchancia y su hechicero real, Cedric el sensacional" - respondió sin perder la compostura.

"¿Sofia?" - era la voz de Nicolás detrás de ellos. El joven parecía llegar de montar a caballo, pues tenía su traje de montar - "Qué sorpresa, no sabía que ibas a venir"

No lo había visto desde el funeral, el rey de Aztlan quiso acompañarla en esos difíciles momentos, después de todo estaba enamorado de ella pero aún así sabía que era fiel al amor que le tenía a su "difunto" esposo, por lo que decidió no intentar algo con ella, tal vez esperaría a que pudiera estar lista para otra relación pero siempre respetando sus deseos, nunca la obligaría a nada, lo único que quería era verla feliz.

"Hola Nicolás, si, es que necesito hablar con tu papá, ¿está adentro?" - le preguntó.

"Si, adelante y ¿quién usted?" - preguntó fijando la vista en Cedric, cuando los guardias abrieron las puertas e hicieron una reverencia para que pasaran.

"Yo soy Cedric el sensacional, hechicero real de Enchancia" - respondió con orgullo.

"Vaya, nosotros no tenemos hechicero real" - ambos lo vieron sorprendidos.

"Perdón que pregunte pero ¿por qué no?" - quiso saber, pues cada reino tenía su propio hechicero real.

"No, descuida, es que papá no quiso que le pasara lo mismo que paso con el anterior, cuando yo era aún el príncipe y mi padre el rey, atraparon a nuestro hechicero robando, papá no me dio detalles pero se lo llevaron preso y desde ese entonces no tenemos uno, siempre me extraño pues no parecía alguien que robara, es más, siempre me trato con mucho aprecio y cariño" - les contó.

Sofia intercambió una mirada sería con Cedric, ambos tenían la impresión de que Rodrigo hubiera acusado injustamente a su hechicero real para que nadie supiera de su magia oscura y ya que al parecer este no era malo como él decidió deshacerse del mismo.

"Y dime, ¿cómo te has sentido?" - preguntó un poco dudoso.

El rostro de Sofia volvió a tornarse triste, sabía que se refería a la situación de la muerte de Hugo.

"Bueno, estoy tratando...de volver a mi vida pero…no es fácil...Hugo me hace tanta falta…" - se limpió una lagrima que amenazaba con salir de sus ojos.

Era tan injusto, después de caer en las trampas de Rodrigo y sufrir una pelea habían logrado reconciliarse, hasta tenía la ilusión de quedar embarazada después la noche que habían pasado y ahora tenía que vivir la amarga realidad de saberlo muerto.

"Disculpa, no quería hacerte sentir triste" - se disculpó preocupado por ella.

"No, está bien, ¿tú papá está ocupado?" - le preguntó mostrando de nuevo su firmeza.

"Bueno, está en el despacho pero creo que puede atenderte, Bruno" - llamó al mayordomo.

"Dígame majestad" - contestó el hombre con una reverencia.

Sofia se sintió un poco intimidada ante la mirada fría del hombre, era muy diferente a Bayliwcik.

"Por favor, avísale a mi padre que la reina de Enchancia desea verlo. Sofia si quieres puedes esperar en el salón del té" - la joven agradeció con un asentamiento de la cabeza y una de las mucamas los guió a ella y a su hechicero hasta la sala del té.

Les sirvieron un poco de té y galletas y después de un rato Rodrigo entró siendo recibido por la mirada más gélida que le podría dar Sofia, jamás pensó que llegaría a sentir tanto odio por alguien, tanto desprecio, era natural en ella tener compasión por los demás pero estaba segura, muy segura de que Rodrigo mato a Hugo y eso era algo que jamás podría perdonar.

"Buenas tardes, reina Sofia y ¿quién es este hombre?" - le preguntó fingiendo que no conocía a Cedric, pues sabía que era el hechicero, hijo de Goodwyn el grande y el otro descendiente de Clow.

"Es mi hechicero real, Cedric el sensacional, necesito hablar con usted" - le dio una mirada a Cedric y este asintió para luego salir, no sin antes darle una mirada de muerte al rey padre de Aztlan.

"Y bueno, ¿que necesita?" - preguntó fingiendo respeto.

Frunció más el ceño por el cinismo de este tipo, él también fue al funeral pero claro que no se había creído sus condolencias falsas, nuca se comería el cuento de que se sentía mal por ella.

La reina se levanto de la silla con gracia y majestuosidad para verlo directo a los ojos.

"Ya lo sé, sé que usted es descendiente de Wang Liu y que usted fue el culpable de que mi esposo y yo nos distanciáramos, nos peleáramos para separarnos y también estoy segura de que tuvo que ver con la desaparición de mi suegro y de la muerte de él y de mi marido" - respondió sin ningún titubeo, había llegado la hora de ser directos.

El hombre en vez de asustarse sonrío perverso y con una risa nasal que delataba su alegría de saberse descubierto por la reina de Enchancia.

"Me alegra que lo sepas niña tonta, sí, yo fui el culpable de todo eso, ¿sabes por qué?, por mi venganza contra Garrick y bueno, tuve que llevarme a su hijo por delante, mi hijo está enamorado de ti" - Sofia quedó sorprendida, no se había dado cuenta, por eso era que Hugo se había comportado tan extraño, él si se había fijado y estaba celoso - "Desde ese momento jure que mi hijo no pasaría por lo mismo que yo y haría todo lo posible para que tú fueras su esposa, ya que él no quiso hacerlo, él cree en la moralidad y el respeto por lo que no quería destruir tu matrimonio pero yo no, así tuviera que matar a tu esposo para que Nicolás fuera feliz contigo"

"¡Sínico¡" - iba a cachetearlo pero él le tomó la muñeca - "voy a hacer que se refunda en la cárcel por acecino, sé muy bien quién es, tiene a su pueblo en zozobra y a quien no esté de acuerdo con usted lo mata y mantiene a su hijo engañado, nunca voy a ser su esposa, mi amor siempre será para Hugo" - hablo apretando los dientes de la rabia.

"¡No estés tan segura!" - comenzó a doblarle la muñeca para hacerle daño - "si no lo haces, la familia del hijo mayor de Garrick y tu reino pagarán las consecuencias, yo animare a mi hijo a que intente enamorarte y tú le vas a corresponder y cuando te pida matrimonio te casarás con él y convertirlo en el rey de Enchancia para luego declararle la guerra a Albuquerque y por fin destruir el reino del hombre que me separo de la mujer que amaba" - le explico para luego soltarla sin delicadeza.

"¡Nunca, nunca seré la esposa de su hijo!" - le grito con furia.

"No tienes opción, a menos que quieras ver muertos a todos los aldeanos de tu mugroso pueblo o a las pequeñas sobrinas de tu difunto marido antes de tiempo, harás lo que te digo y me imagino que sabes que tengo el poder para hacerlo" - le mostró su varita negra con la punta blanca.

Sabía que tenía magia pero su pueblo no podía defenderse de ese hombre tan maligno y enfermo de poder, además no quería poner la vida de la familia de Hugo y la de la suya en peligro, ya había perdió a su esposo, no podría soportar un dolor más, así que sólo pudo hacerlo mejor para protegerlos.

"Lo haré pero solo para proteger a los que quiero y ojalá y usted cumpla en no hacerles daño o le haré pagar, juro que lo haré pagar" - le amenazo.

"No les haré nada, mientras tú me cumplas y te cases con mi hijo este mismo año, la próxima semana" - le exigió para luego tomarla del brazo bruscamente - "Y cuidado con decirle a alguien sobre esto o te va a pesar"

Se soltó de sus garras de un jalón y salió del lugar encontrándose con Cedric.

"Sofia, ¿estás bien?, ¿qué te dijo?" - le preguntó al verla alterada.

"Está bien, solo me confirmo lo que sabemos. Cedric, por la amistad que hemos tenido desde que era una niña le pido que haga lo que haga no intervenga y confíe en mí, después le diré todo pero confíe en lo que hago" - le pidió mirándolo con respeto y suplica.

"Ok, Sofia, yo siempre confiaré en ti, respetaré tu decisión" - le respondió con una sonrisa tierna.

"Gracias" - le abrazo.

Al regresar a Enchancia no quiso cenar tenía muchas cosas en la cabeza, además de la tristeza enorme que sentía.

Observo el lado de la cama en la que su esposo dormía y ahora era solo un espacio frío y vacío, todavía conservaba todas sus cosas en la habitación, nunca podría deshacerse de ellas, aunque le dijeran que debía despegarse de su recuerdo jamás podría vivir feliz con otro que no fuera él. Deseaba tanto que él estuviera vivo y en estos momentos estar disfrutando de sus besos, sus caricias, su cuerpo y su calidez.

"Sofia" - abrió rápidamente los ojos y busco por todas partes pero no había nadie.

Esa voz la conocía perfectamente, era la voz de él, de Hugo pero no era la primera vez que lo escuchaba, en su corazón se volvió a instalar el sentimiento de la esperanza, esperanza de verlo vivo y que regresara con ella pero lamentablemente no era así, él ya no estaba y era el dolor más grande que había experimentado en toda su vida desde la muerte de su papá, era como si hubiera perdido una parte de ella, una parte de su alma y de su corazón.

Tenía que pensar en un plan, uno que le permitiera hundir a Rodrigo en la cárcel, desenmascararlo sin que nadie saliera perjudicado, sentía lastima por Nicolás pero no podía corresponderle, había pensado en buscar apoyo en él pero no le creería y además no tenía el corazón para usarlo de esa forma, estaba acorralada.

Tomó el retrato de su esposo de su mesa de noche y lo beso para luego abrazarlo, apago la luz y se recostó para dormir - "Hugo, ¿por qué oigo tu voz?, ¿acaso me estás llamando desde el más allá?, no entiendo porque mi corazón me dice que puedes estar vivo, quisiera que fuera así, dame fuerzas mi amor, las necesito para derrotar a Rodrigo y vengar tu muerte y la de tu papá, por favor, te necesito" - y así cayó dormida con el recuerdo de su sonrisa.

Mientras que en el calabozo Hugo hablaba en sueños pero lo único que decía era el nombre de su esposa una y otra vez, soñaba que la veía vestida de blanco pero con una cara de gran tristeza y le gritaba que lo viera, que él estaba allí pero de pronto estaba en el salón de baile de su castillo y había una boda, su corazón se destrozaba al ver a su mujer casarse con Nicolás.

"No...no..Sofia...estoy aquí...estoy aquí..." - el pobre estaba mal herido y enfermo, temblaba de frío, su padre lo veía preocupado, de repente llego un guardia y abrió la celda de Hugo y con una cubeta de agua se la tiró encima al joven rey despertándolo.

Después entró una Rebeca que por lo que se veía estaba furiosa, tomó a Hugo por los cabellos como si fuera un muñeco y su arma filosa la puso en la cintura masculina.

"¡Ya estoy harta de que solo la nombres a ella!" - masculló con rabia pasando lentamente el arma por la cintura creándole otra herida más y provocando que el chico gritara de dolor pero aún siguió mostrándose fuerte.

Garrick quiso gritar pero por un segundo dio con la mirada de su hijo pidiéndole que se quedara callado, no quería que por su culpa lo hirieran a él también.

Apretó los dientes y los puños, se sentía tan miserable e impotente, no podía ayudar a su hijo en nada.

"Ya…te lo he dicho…un millón de veces…Sofia es la única…mujer que he amado…y la amare…en la vida y en la muerte..." - hablo aunque le era muy difícil por el dolor y los espasmos debido el frío que sentía y más después de ser bañado en agua fría.

"Lástima que tu amorcito se va a casar pronto" - Hugo abrió mucho los ojos - "Si, tu amada Sofia se casará en cuatro días con el hijo de Rodrigo y tú serás libre y al fin podremos casarnos, será tan maravilloso"

Hugo estaba mudo, Sofia pensaba que había muerto y ahora Rodrigo la obligaba a casarse con Nicolás amenazándole, y lo sabía porque el mismo se lo había dicho, si tan solo pudiera salir de allí pero aunque lo lograra con las pocas fuerzas que tenía no llegaría a ningún lugar, solo podía pedir porque alguien los encontrará y pronto.

Al día siguiente Nicolás estaba en Enchancia, su padre le había engañado, diciéndole que Sofia había ido para confesarle que después de mucho pensarlo se había enamorado de él y que estaba ansiosa por casarse, que así fuera lo haría en cuatro días, es decir, la semana siguiente. En si le parecía muy extraño ya que hace poco que Hugo había sido declarado muerto pero su amor por ella lo hacían ignorar aquello, así que muy contento se fue al reino de la misma para verla, animado por su padre se llevó el anillo de compromiso que su mamá tenía, ella era mujer muy amable y gentil que le enseñó a ser humilde, justo y benevolente, lamentablemente murió cuando tenía nueve años por causas desconocidas, para su padre era muy duro hablar sobre el tema por eso la mayoría de las veces lo evitaba.

Sofia bajo las escaleras que conducían al largo pasillo que iba hasta la sala del trono y lo vio, supuso que su padre ya debía de haber hablado con él o más bien mentirle, no quería hacer esto pero debía, por el bien del reino y de todos los que quería en general.

"Nicolás" - le dijo a modo de saludo y la mirada del chico se iluminó al verla llegar.

"Sofia, perdón por venir sin avisar pero ya papá me lo dijo" - le dijo apenado.

"¿Te dijo?" - le preguntó asustada.

"Si, Sofia no sabes cuán feliz me haces, aunque no entiendo por qué quieres que nos casemos tan pronto pero supongo que cuando ay amor no importa, me hubiera gustado ser yo quien te dijera que te amo pero ya que sientes lo mismo eso es lo de menos" - le dijo tomando sus manos entre las suyas, muy contento.

"Si, supongo" - respondió no muy feliz, no le era fácil aparentar quererlo.

"Verdad, antes, quiero hacerlo apropiadamente" - se arrodilló y saco el anillo de compromiso, dorado con un pequeño diamante en el centro - "este anillo le pertenecía a mi mamá y papá me sugirió que lo usará para pedirte que te cases conmigo"

Sofia se sintió muy mal por lo que estaba haciendo, ese era el anillo de su mamá y se lo quería dar a ella creyendo que lo amaba, pensó en Hugo, tenía que hacer esto para vencer a Rodrigo y hacerlo pagar.

"Si...acepto" - respondió con dificultad, sentía un gran nudo en la garganta, además que era como si faltara a la memoria de su esposo.

"Pero aún tienes la sortija de matrimonio de cuando te cásate con Hugo" - Sofia vio su mano y vio la argolla dorada en su dedo anular, su unión legal con el único hombre amaba y eso nunca iba a cambiar pero ahora tenía que quitársela o Nicolás podría sospechar.

"Oh, per...perdón" - y con mucho esfuerzo por no llorar se quitó la sortija guardándola en su bolsillo para que él pudiera colocarle el anillo.

"¡Es maravilloso!, mi padre está haciendo los preparativos de la boda para hacerla aquí en el salón de baile , hasta ya tiene los trajes de nosotros, se ve que está emocionado con la noticia" - la oji azul frunció el ceño, claro que ya lo tenía todo listo, era parte de su perverso plan - "y ya envió las invitaciones a todos los reinos, no te arrepentirás Sofia, te haré la mujer más feliz del mundo, te lo prometo" - le aseguro abrazándola felizmente pero ella se sentía como una mentirosa.

Todo el personal del castillo, las familias de Hugo y Sofía, amigos, conocidos y el reino entero se quedaron totalmente confundidos al enterarse de la boda que se llevaría a cabo entre Sofia y Nicolás, la próxima semana, en tres días para ser más específicos.

Las malas lenguas no tardaron en despotricar a Sofia con chismes y malas habladurías, después de todo solo habían pasado dos meses desde la muerte de su esposo, al principio Axel se enojo pero su cuñada la hermana de Astrid, Hildegard le aseguro que conocía el amor de Sofia por Hugo y era imposible que ella se quisiera casar por voluntad, era probable use la estuvieran amenazando. Así que Axel buscó ayuda en quienes sabia estarían de acuerdo.

"Es cierto, aquí hay una trampa, mi hermana amo y ama aún a tu hermano, créeme Axel" - respondió James muy seguro.

Axel se fue al reino de Zumaria para reunirse con Desmond y James, sabía que el hermano de Sofia estaría de acuerdo con él y el rey de Satin quería ayudarlos.

"Lo sé James, lo sé, lo que tenemos que averiguar es quien está amenazando a Sofia y porque" - comentó el pelo castaño rojizo.

"Puede ser Nicolás, es con él con quien Sofia se casa" - mencionó Desmond con su mano sosteniendo su barbilla, analizando la situación.

"No, no lo creo, recuerda cómo actuó cuando estaba con nosotros en la fiesta de Halloween, no tenía algún gesto de maldad, en cambio su padre sí. Eso es, el padre de Nicolás está amenazando a mi hermana, quizás quiere tener el poder Enchancia a través de su hijo" - hablo James sintiéndose como un detective.

"Si tan solo Hugo estuviera aquí, esto no estaría pasando" - comentó con pesar el rey de Albuquerque.

"¿Saben?, hay algo que Amber me comentó antes de todo esto, me dijo que Sofia le decía que había veces sentía en su corazón como si Hugo aún estuviera vivo y que su voz sonaba en su cabeza llamándola, al principio me imagine que era por el gran shock emocional que Sofia recibió al saber de la muerte de Hugo pero según ella fue mucho antes de que se supiera de su muerte, ¿ustedes creen que sea posible que Hugo no esté muerto? Bueno, nunca se encontró el cuerpo, por lo que puede ser una posibilidad" - preguntó Desmond prestando atención a todos las pistas que tenían.

"Lo único que encontraron fue un trozo del traje de Hugo, que estaba manchado de sangre pero tienes razón, debería de haber algún rastro del cuerpo, pues aún había restos de los pegasos destrozados por el fuego" - continuó del mismo modo Axel.

"Yo solo les digo una cosa, si algo aprendí con Sofia es a confiar en lo inexplicable y si, es probable que esos tengan una unión mucho más grande que la magia y es por ello que lo puede oír, lo que significa que Hugo aún vive y necesita ayuda" - concordó el rey Zumaria, recordando todas sus aventuras con sus hermanas.

"Entonces tenemos que hacer algo, si hay una posibilidad de que Hugo esté vivo tenemos que actuar rápido" - hablo decidido Axel, no abandonaría esta oportunidad de encontrar a su hermano.

"Pero debemos tener cuidado o pondríamos a Sofia en peligro" - mencionó el peli canela.

"¿Cómo podríamos encontrar algo que nos lleve hasta dónde está Hugo?, además tenemos poco tiempo, mañana es la boda" - cuestionó James, sintiendo frustración.

"Tal vez yo pueda ayudarles" - esa era voz de Cedric.

Los tres monarcas se voltearon a verlo sorprendidos.

"¿Sr. Cedric?, ¿qué está haciendo aquí?" - preguntó muy confundido James.

"Le prometí a Sofia que no intervendría pero me duele verla triste y cometer el peor error de su vida, acabo de escuchar su plática y si me dieran aquel trozo de ropa del rey Hugo podría usar un hechizo rastreador que los guiará hasta dónde está él, aunque la poción para el conjuro tomará toda una noche, por lo que deben entregármelo mañana" - hablo mostrándoles el libro con las intrusiones para el conjuro.

"Tiene que ser antes de que la boda se haga o no podremos detenerla" - informó James.

"Pero según el comisario Mails Sofia la tiene guardada en una caja, no creo que nos la de porque si, mientras no estemos seguros de que Hugo esté vivo no podemos decirle, sería darle falsas esperanzas" - explicó Axel.

"¡Ya se!" - gritó de pronto James, llamando la atención del todos - "Amber y Vivian van a ayudar a Sofia a vestirse para la boda, mi esposa la distrae mientras Amber busca el pedazo de tela"

"Genial, los esperare en mi taller" - les informó el hechicero para luego irse.

Al día siguiente, el salón de baile del castillo de Enchancia estaba todo adornado para la boda.

"Sofia, ¿estás segura de que quieres hacer esto?" - le preguntaba Vivian a su cuñada mientras le ayudaba a la misma con la falda de su vestido, era sencillo, blanco, de escote en forma de corazón y decorado con algunas hojas y ramas de color dorado, ceñido al cuerpo y que delineaba muy bien su figura, no se hizo ningún peinado y no tenía velo, no le importaba, no se sentía feliz con esto pero todo sea por salvar a los demás.

"Si, Vivian, por favor, no me lo preguntes más" - respondió con algo de irritación la joven reina.

Estaban dentro del armario ayudándola a cambiarse y maquillarla, pero Sofia no estaba contenta como se supone debe de estar una novia el día de su boda.

Amber le hizo una seña a Vivian de que entretuviera a Sofia mientras ella cumplía con el plan, cerró la puerta del armario y comenzó a buscar en el cuarto y no había nada hasta que halló una caja de madera y allí dentro estaba el pedazo de tela, lo cerró y se la llevó rápidamente a su hermano.

"Aquí está James, pero ¿para qué lo quieren?" - le preguntó intrigada su melliza.

"Descuida Amber luego te lo explico, gracias, nos vemos después" - le respondió llevándose la caja al taller de Cedric donde estaban Axel y Desmond esperándolo junto con el hechicero.

"Bien, pásame la caja" - al tenerla en sus manos la abrió y la volteo para que el pedazo cayera sobre la pócima -"Ok, en unos segundos saldrá el trozo bañado en la poción de color verde, si sale flotando con el color rojo, eso quiere decir que si hay señales de vida pero si sale en el mismo color del líquido, es que no hay nada" - aguardaron unos minutos y la tela salió flotando con el color rojo haciéndolos sonreír, ¡eso significaba que Hugo estaba vivo!

"Pero y ahora ¿cómo sabremos en donde está?" - le preguntó Axel algo ansioso al hechicero, de nuevo tenía esperanzas de ver a su hermano.

"Tengo un hechizo para eso" - apuntó su varita al trozo y resisto las palabras para un conjuro rastreador.

Luego una imagen se mostró frente a ellos, era el bosque de Aztlan y un calabozo que aparecía y desaparecía.

"¿Por qué aparece y desaparece?" - preguntó Desmond confundido.

"Debe tratarse de un calabozo invisible" - le dio una varita a Axel - "Toma, como descendiente de Clow, tú también posees magia, úsala para destruir el hechizo de invisibilidad"

"Gracias Cedric, por favor haz lo que puedas para que Sofia no diga acepto si no hemos llegado a tiempo, vamos por Hugo" - y así se fueron a buscar primero al comisario y explicarle lo sucedido, este quiso advertirle a la reina pero sabía que si lo hacía podía ponerla en riesgo y la seguridad de la familia real era su prioridad, así que busco a sus mejores hombres y los acompaño.

Llegaron a lo profundo del bosque de Aztlan y comenzaron a buscar, Axel se concentró en buscar la energía de su hermano, en unos minutos pudo conseguirla, aunque débil, apuntó la varita hacia la dirección indicada y la cárcel se mostró ante sus ojos.

"¡Oigan, está aquí!" - los caballeros destruyeron la cerradura y de inmediato los guardias de Rodrigo comenzaron a rodearlos pero los de Enchancia los superaban en número y así fue como los desarmaron - "¿dónde está mi hermano?" - preguntó con rabia el rey de Albuquerque mientras amenazaba a uno de ellos con clavarle su espada en la garganta.

"E...esta en el calabozo, al lado del de su papá, por favor no me mate, solo cumplimos órdenes" - rogó o más bien imploro uno de ellos.

"Mi papá, ¡¿tienen a mi padre también?!" - les grito molesto.

"S...si, ¡pero no me mate!" - Axel lo dejo para el alivio del hombre y salió corriendo a donde estaban las celdas gritando el nombre de su hermano y llamando a su papá, siendo seguido por James.

"Hugo, esa voz…es de tu hermano" - hablo sorprendido pero contento Garrick a su hijo, así que intento con todas sus fuerzas subir la voz y gritar para que lo escuchase su hijo mayor - "A...A… ¡Axel!"

"Papá, ¡papá!, ¡Hugo!" - al primero que encontró fue a su padre y luego a su hermano, se espantó totalmente al verlos.

Garrick estaba bastante deteriorado y flaco y su hermano estaba peor, tenía la ropa rota y con manchas de sangre, obviamente había sido torturado.

"¡Dios mío, Hugo!, james ayuda a Hugo, yo ayudaré a mi papá" - afortunadamente al destruir el hechizo de invisibilidad los otros conjuros también fueron eliminados y pudieron romper las celdas.

Axel se abrazó a su padre feliz de volver a verlo.

El rubio estaba igual que el oji gris verdoso, horrorizado, el esposo de su hermana estaba medio muerto con varias heridas en el cuerpo y el mismo estaba en muy malas condiciones.

"¡Hugo, Hugo, hey, despierta!" - le llamo moviéndole la cara y este abrió los ojos con mucho esfuerzo.

"Ja...Ja...James, ¿eres...tú?" - preguntó con dificultad.

"Si. Dios, te ves horrible" - le dijo revisándolo, estaba muy mal herido. El joven rey intento reírse pero ni siquiera eso podía, ya que una fuerte tos le impidió y para horror de su cuñado, escupió un poco de sangre - "Hugo, debes ir al hospital, ahora" - le dijo muy alarmado pero el esposo de su hermana no le prestó atención.

"¿Y...Sofia?" - preguntó, ella era la única que le importaba en estos momentos.

"Ella…ella estar por casarse con Nicolás" - le contestó con pesar.

"Tengo...que detener...esa boda... ¡arshg!" - se levanto lo más rápido que pudo pero volvió a caer adolorido.

"Te entiendo pero así no podrás, si no te atienden rápido, morirás y entonces Sofia si quedara viuda" - de nuevo Hugo intento levantarse pero no pudo.

"No puedo…debo...salvar...a Sofia…Sofia" - el pobre respiraba con dificultad.

"Ni modo" - tomo el brazo del chico y lo colocó alrededor de su hombro para ayudarlo a levantarse.

"¿Qué...haces?" - le preguntó confundido.

"Mira, sé que no nos llevamos del todo bien pero odio ver triste a mi hermana y ella no puede ser feliz si no es contigo, así que no me queda de otra que ayudarte para detener esa boda pero tan pronto salvemos a Sofia te irás a un hospital, ¿entendido?" - respondió haciéndose el que no le importaba que le pasara.

Su cuñado lo observo algo sorprendido para luego sonreír comprendiendo todo lo que el rubio quería decir - "Ya veo...Gracias"

En ese momento llegó su hermano mayor ayudando a su padre a moverse.

"¡Hugo!, no sabes cuánto me alegra verte pero debemos llevarlos a papá y a ti con un médico ahora mismo" - hablo Axel angustiado.

"No...ahora debo ir a Enchancia…a salvar a Sofia" - le respondió el oji verde oscuro cada vez más débil.

"¡Hugo, soy tu hermano mayor y debes hacer lo que te digo!" - le exigió molesto porque no le hiciera caso.

"Ya...no...soy un niño..y mi esposa es..lo más importante" - era muy terco, no iría ninguna parte más que a detener esa boda.

"Pero…" - quiso regañarlo pero su papá lo detuvo.

"Axel...déjalo, tiene que ir a salvarla" - aunque estaba muy preocupado por su hijo, sabía que no podría hacerlo cambiar de parecer - "acompáñalo...él te necesita...más que yo"

Su hijo menor le sonrió agradecido, mientras que el mayor asentía aún no muy convencido pero cumpliría con la orden de su padre.

Los llevaron afuera y la luz del sol les lastimó los ojos, era lógico después de haber estado meses sin salir de ese calabozo.

"¡Rey Hugo!" - el comisario de Enchancia corrió impresionado y preocupado al ver a su rey en tan mal estado y por si fuera poco el rey padre de Albuquerque estaba con ellos, casi igual, del mismo modo estaba Desmond - "Señor, un doctor debe atenderlo de inmediato y también a su padre"

"Ahórreselo comisario iremos a Enchancia a detener esa boda, no quiere ir a ningún lado pero lleve al rey padre de Albuquerque al hospital y luego nos alcanza, Desmond, acompáñalo que Axel viene con nosotros" - ordenó el joven rey de Zumaria.

"Si pero tengan cuidado, ya debe de haber iniciado la ceremonia" - les explico haciendo cuentas y ayudando a Garrick en lugar de Axel.

Se montaron en un carruaje los tres y tomaron rumbo al palacio con la esperanza de llegar a tiempo.