Capituló 9

Sofia the first no me pertenece.


"¡Enfermera tráigame una camilla, de inmediato!" - ordenó el médico al ver el estado tan deplorable en el que se encontraba el rey padre de Albuquerque. Lo colocaron en la camilla y se lo llevaron para atenderlo.

"Bueno, yo me retiro rey Desmond, debo poner en custodia al rey padre de Aztlan y proteger a la familia real, ya atrapamos a su cómplice, la princesa de Malin, Rebeca, pondría en duda la estabilidad mental de esa chica, sin ningún remordimiento aseguró que le hizo daño al rey Hugo y que Rodrigo estaba con ella en todo esto" - informó el comisario de Enchancia.

"Si, me quedaré para estar pendiente del estado del Sr. Garrick" - aseguró esperando que todo saliera bien y que Hugo pudiera salvarse pero como estaba era difícil.

Realmente se había asustado al ver a Rebeca gritar que Hugo era suyo y que quería ver muerta a Sofia, mientras era esposada y llevada a que la enjuiciaran, en verdad que estaba desquiciada, hacerle tantas heridas a la persona que supuestamente amas solo podía hacerlo una mente retorcida y perturbada. Rezaba porque los chicos llegaran a tiempo.

Mientras que en el castillo de Enchancia, la boda ya se estaba llevando a cabo.

"Hoy estamos aquí reunidos para unir en matrimonio a nuestra reina, Sofia y al rey de Aztlan, Nicolás, en sagrado matrimonio, el amor es…" - comenzó a hablar el padre, mientras Sofia volteaba con angustia, de vez en cuando, hacía la puerta de entrada al salón, no sabía porque pero sentía que algo iba a pasar y aparecería por esa puerta.

Quería llorar pero debía ser fuerte por todos, por Hugo. Apretó el simple ramo de rosas blancas que tenía, como quería hacerle pagar a Rodrigo por su muerte, jamás pensó en sentirse así pero no podía evitarlo, ese hombre le hizo mucho daño.

Todos en el salón se sentían tensos y confundidos, se daban cuenta de la tristeza y molestia de la novia pero el novio no parecía fijarse en ello, mientras que el padre del mismo estaba vigilante a cada movimiento de la joven reina.

"Roly, todo esto es muy extraño, Sofia no se ve feliz, ella no quiere hacer esto" - le susurró Miranda a su esposo.

"Le pedí a Sofia que detuviera esta farsa pero se negó pidiéndome que confiara en ella, esperemos y algo suceda que evite que se cumpla esto, antes de que sea demasiado tarde" - respondió con el ceño fruncido, el antiguo rey a de Enchancia.

A las afueras del palacio aterrizó el carruaje con Hugo, James y Axel, los guardias no podían creer lo que veían, allí, frente a ellos estaba su rey, vivo.

"Majestad, está vivo, pero necesita ser llevado con un médico" - hablo con preocupación uno de ellos pero quedó sorprendido al ver que su rey se negaba.

"No...tengo que entrar..y salvar a mi esposa..después podré ir a..un hospital" - respondió Hugo, quien era ayudado por su cuñado y su hermano para caminar.

"Pero señor…." - el hombre quiso refutar pero su rey se lo impidió.

"Soy tu rey…y debes hacer lo que...te digo...déjame pasar" - ambos guardias lo miraron para luego acceder a su orden, esperarían por si eran necesitados por sus reyes.

Los tres entraron y comenzaron a caminar para llegar al salón de baile.

"Rey Nicolás, ¿acepta usted a la reina Sofía de Enchancia, como su esposa, para amarla y respetarla, en la enfermedad y en la salud, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe?" - preguntó el padre al rey de Aztlan.

"Si, acepto" - respondió muy contento el joven.

"Reina Sofia, ¿acepta usted al rey Nicolás de Aztlan como su esposo, para amarlo y respetarlo, en la enfermedad y en la salud, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte los separe? - hizo la misma pregunta a su reina.

Sofia observó al rostro sonriente de Nicolás y el triunfante de Rodrigo y por último las puertas del salón con miedo, no quería decir acepto pero no tenía otra opción, regreso su vista a Nicolás y cerró los ojos con fuerza, no quería ver lo que iba a hacer.

"Yo...ace…" - pero de pronto un grito se escucho por todo el lugar.

"¡Detengan esto!" - esa era la voz de su hermano James, todos se voltearon a verlo y al igual que los guardias no podían creer lo que veían.

Frente a ellos estaba Hugo, vivo pero muy mal herido.

Así como todos, Sofia volteo su vista pero quedo sin habla al verlo allí, en ese estado, apoyándose en su hermano y el hermano de él, por un segundo se quedó paralizada mientras lágrimas salían de su rostro sin control y dejaba su ramo caer al piso.

"Hu…Hu...Hugo…Hugo…¡Hugo!" - correo velozmente para abrázalo y él sacó las pocas fuerzas que le quedaban para corresponderle, soltándose de su hermano y su cuñado, de repente Sofia fue consciente de que las heridas de su esposo, su vestido estaba manchado de rojo - "¡Dios, mío!, Hugo estás muy herido, tienes que..."

"Lo sé…lo sé...pero no podía irme sin saber...que estás bien...Sofia" - se volvieron a abrazar, ambos llorando por lo difícil que habían sido estos dos meces separados.

Nicolás los veía con pesar pero no podía hacer nada, la imagen era clara para él, Sofia siempre amo y amara a Hugo.

De pronto un estallido se escucho en el salón y al ver de dónde provenía, quedo todo confundido al ver a su padre con una expresión de rabia y una varita negra en sus manos.

Todo el mundo gritó asustado, Amber, Vivian y Astrid se abrazaron preocupadas por sus esposos y los reyes de Enchancia, esto no pintaba para nada bien.

"¡No, maldito seas Hugo!, tú y tu estúpido padre siempre arruinan todo" - gritaba molesto el rey padre de Aztlan.

"¿Padre?, ¿qué haces?" - Nicolás jamás había visto ese lado de su papá y realmente le preocupaba.

"Reina Sofia, suelta al tonto de tu esposo, te vas a casar con mi hijo, sea viva o muerta" - estaba furioso por lo mal que salieron sus planes.

"¡Jamás!" - gritó Sofia, quien se abrazó más a su marido - "Ha llegado la hora de que pagues por todos tus crímenes. ¡Engañaste a tu hijo para que no supiera que tienes a tu reino en decadencia, acecinas a las personas que no están de acuerdo contigo, secuestraste a mi suegro y a mi esposo para hacerlos pasar por muertos y me amenazaste con matar a mis seres queridos si no me casaba con tu hijo!" - declaró dejando a todos sin habla pero más que todo al mismo Nicolás.

"¿Es eso verdad?, ¿es verdad lo que dice Sofia, padre?, ¡contéstame!, ¿es cierto?" - quería respuestas, esas eran acusaciones muy graves.

"Si" - los guardias corrieron para apresarlo pero este los mando a volar con un hechizo - "¡Nadie se mueva, o su reina lo pagará!"

"¡Padre!" - Nicolás intento detenerlo pero ni él podía.

"Ni lo intentes hijo, no quiero verme obligado a usar el maleficio controlador contigo otra vez" - lo apuntó con su varita - "Todo esto lo hago por ti, por tu felicidad, yo sé lo que es mejor para ti, después de todos estos años lo único que pienso es en tu bienestar"

"¿Qué quieres decir?" - preguntó sin comprender.

"Cuando tenias nueve años, tú madre quería divorciarse de mí y llevarte lejos pero no podía permitirlo, así que hice lo que tenía que hacer, fue difícil para mí pero no tenía alternativa, tuve que matarla para que no te llevará" - recordó con algo que parecía dolor pero el más adolorido era su hijo.

Nicolás estaba horrorizado, ese hombre que veía allí no podía ser su padre, no podía creer que aquel hombre que pensaba era justo, con un carácter fuerte pero amable era el mismo que le acababa de confesar ser el autor de todos esos crímenes que Sofia gritaba y más aún de la muerte de su progenitora.

El resto de la gente no estaba muy diferente que digamos, muchos se tapaban la boca del asombro y el miedo, este hombre había sido capaz de matar a su esposa solo para quedarse con su hijo.

Ni se diga de Sofia y Hugo, quienes estaban más anonadados que nadie, sabían de las fechorías de Rodrigo pero nunca se imaginaron algo así.

Cedric se acercó detrás del hombre lo más rápido que pudo e intentó detenerlo pero este lo sintió y así como con los guardias lo lanzó por los aires y le dio contra la pared, dejándolo inconsciente.

"¡No van a arruinar lo que con tanto trabajo me costó conseguir! Reina Sofía, aléjate de Hugo y párate frente el altar para terminar la boda o pagaras las consecuencias" - le amenazo, estaba mostrando su verdadero yo, un hombre malvado y perverso.

Sofia se pego más a su esposo, dándole su respuesta a Rodrigo.

"¡Entonces muere!" - todo pareció ir en cámara lenta, Nicolás intento pedirle a su padre que se detuviera pero este hizo caso omiso y lanzó uno de los maleficios más poderosos e imperdonables, el maleficio asesino, Avada Kedavra.

En un segundo Hugo jalo a Sofia para colocarla detrás de él, protegiéndola del ataque.

Los ojos azules de la joven reina de Enchancia observaron con horror como él ya de por sí magullado cuerpo de su esposo era golpeado en el pecho para después caer de espalda al piso con los ojos cerrados.

Todo el salón estaba en un silencio sepulcral, nadie decía nada, esperando que el esposo de Sofia se levantara pero los segundos pasaban y el peli negro no se movía.

Sofia temblaba, aterrada de ver que su esposo no se movía, no se movía, tal como pasó en su pesadilla.

"Hu...Hugo...Hugo…Hugo, mi amor...despierta...Hugo, por favor..." - acaricio su rostro, lo movió tratando de que no el doliera por sus heridas, estaba temblando y llorando.

James se acercó para tomarle el pulso y su cara se tornó de espanto.

"No...no es posible" - no podía creer lo que estaba pasando - "Sofia..Hugo...está...está muerto"

"¡NOOOOOOOOOOOOOOOOO!" - gritó con todas las fuerzas que tenía mientras se abrazaba al pecho de su esposo gritando y llorando desconsoladamente, era cierto, no podía sentir los latidos de su corazón, esta vez su marido había muerto de verdad - "¡HUGO!... ¡NOOOOOOO!... ¡No me dejes sola, por favor!.."

"¡Padre, ¿cómo has podido?!" - gritó muy enojado Nicolás, su padre acaba de matar frente a sus ojos al rey de Enchancia, jamás podría perdonarle algo así.

Axel tembló de la rabia, su hermano ahora sí estaba muerto y el acecino sonría como si nada, apretó su espada y con un grito de furia se lanzó sobre el hombre pero ni siquiera él pudo acercársele, Rodrigo era realmente poderoso, lo lanzó lo más fuerte que podía hasta la pared, dejándolo inconsciente como al hechicero.

"¡Axel!" - gritó asustada Astrid corriendo hasta donde estaba él, después de ver cómo Hugo había muerto le aterraba que a su esposo le pasara lo mismo.

"Ahora, Sofia, haz lo que te digo o tú serás la próxima" - era increíble como ese hombre no veía la gravedad de lo que había hecho, sonreí sin el menor remordimiento.

La peli castaña no le hacía caso, seguía llorando a mares, aferrada al cuerpo inerte de su esposo.

James se colocó al frente de su hermana - "¡Ni se te ocurra, deja a mi hermana en paz!" - le gritó listo para usar su espada y matarlo si le tocaba un solo cabello a Sofia o alguna otra persona de su familia.

"¿Por qué serán tan necios?" - con su magia, levanto al rey de Zumaria y así como con todos los que intentaron atraparlo lo lanzó lejos - "¡No importa cuántos intenten detenerme, yo siempre saldré victorioso! Ahora, ¿dónde nos quedamos?, oh, sí, Sofia, apártate del cuerpo yerto de tu marido y ponte al lado de mi hijo para casarte con él"

"¡No padre, no obligaré a Sofia a casarse conmigo, así no es el amor, de ninguna manera seré parte de tu maldad!" - de nuevo su papá lo apunto con la varita.

"¡Tú te callas o si no la matare a ella también!" - gritó amenazándolo.

"Entonces hágalo" - escucharon murmurar a Sofia.

"¿Qué dices?" - preguntó algo sorprendido.

"¡Hágalo, máteme, nunca voy a casarme con su hijo, el único hombre que amo y siempre amare será Hugo!, así que tendrá que matarme porque será la única manera por la que me case con Nicolás, muerta. ¿Quiere matarme?, ¡hágalo!, porque sin Hugo…nunca voy a poder vivir..." - estaba destrozada, preferiría mil veces la muerte que estar casada con alguien a quien nunca podría amar.

"¡SOFIA!" - gritaba Miranda, su hija estaba en peligro y no podía hacer anda para evitarlo.

"Pues si es la única forma, no me queda de otra, es una lástima, pudiste haberme dado unos buenos nietos pero ok, que sean felices Hugo y tú en el otro mundo" - de nuevo todo era como si estuviese en cámara lenta, pero esta vez era más distinto.

Nicolás corrió para tratar de quitarle la varita a su padre, Miranda se soltó del agarre de su esposo para intérnate colocarse al frente para recibir el ataque por ella, mientras todos los demás gritaban asustados por la mala suerte de los reyes de Enchancia.

Sofia se aferró al cuerpo de Hugo esperando el golpe final pero nada pasó, abrió los ojos y quedó impresionada con lo que vía todo estaba congelado, ninguna persona o cosa se movía, solo ella.

"¿Qué?, ¿qué está pasando?" - se dio cuenta de que su voz tenía eco.

"Sofia" - la voz de Orion llegó a sus oídos, se volteo y frente a ella estaban, Orion, Vega, Chrysta y los demás protectores.

"¿Orion?, no entiendo, ¿qué hacen aquí?" - preguntó.

El hombre de piel negra, calvo y con las alas de un halcón le sonrió con ternura y se agachó para verla más de cerca.

"Sofia, somos los protectores y siempre nos protegeremos entre nosotros, tú brazalete mágico y el de tu esposo nos enviaron una señal de ayuda" - cambio su vista al cuerpo de Hugo con tristeza - "Fue golpeado por una magia oscura" - Sofia no pudo evitar volver a llorar al verlo - "Pero aún hay esperanza"

Ella le observó confundida, ¿a qué se refería? Chrysta tomó la varita de Rodrigo y la destruyo y la energía maligna desapareció poco a poco.

"Listo, nunca más volverás a amenazar a mi vieja aprendiz y a su familia" - le hizo burla a Rodrigo.

"Chrysta, deja de hacer eso, sabes que no tenemos mucho tiempo" - le regañó Vega y con un puchero el hada protectora se volvió a colocar con los demás - "Veras, Sofia, hemos detenido el tiempo para ayudarlos"

La oji azul no entendía nada así que Orion continuó con la explicación.

"Aún hay una aparte de Hugo que se aferra a la vida, podemos hacer que regrese pero se necesita de todos especialmente de ti, su amor es más poderoso que la magia o la muerte, todos te daremos de nuestro poder y tú se lo darás a Hugo para reponer su magia y devolverle la vida, sin embargo solo podemos darle energía para volver a vivir y reponer su la mitad de su cuerpo, después de esto debes llevarlo al hospital lo más rápido posible" - la oji azul asunto llorando de la emoción, ¡Hugo podría volver a vivir!

Todos se concentraron y cada una de sus energías formaron una esfera de luz en la unión de sus manos, Sofia tomó la mano de Hugo en donde estaba el brazalete mágico y la otra la colocó en la esfera para comenzar a darle de su energía.

Luz paso por su cuerpo, podía sentirla pero también pudo sentir una energía diferente a la suya y la de los protectores pero que claramente provenía de adentro de ella, no la conocía pero era bastante cálida, se imaginó que era por lo pura que era la energía de todos al querer ayudarla a revivir a Hugo, el cuerpo del mismo se iluminó como el de ella y después de unos segundos volvió a sentir el calor y los latidos del corazón de su esposo, era como si el suyo estuviera en ella.

Al terminar la alegría vivió a ella al sentirlo vivo pero aún necesitaba que lo curaran, les dio las gracias a sus amigos los protectores, aún con lágrimas en los ojos.

"Bien, ha terminado nuestra tarea Sofia, recuerda que debe ser atendido inmediatamente y queremos que sepas que siempre estaremos para cuando más nos necesiten, recuerden que su amor es el arma más poderosa que tienen, hasta la próxima" - una luz segadora los invadió y cuando volvió a ver, ellos ya habían desaparecido.

El tiempo volvió a su marcha, Rodrigo no entendía como de la nada su mano estaba vacía, no tenía su varita, todos estaban igual de confundíos que él.

Nicolás aprovechó y atrapó a su padre para que no escapara y así los guardias pudieron apresarlo, mientras que un alarmado comisario Myles llegaba con el resto de la guardia real.

En medio de todo, Hugo soltó una gran boca da de aire y comenzó a toser, asustándolos, ya que se supone estaba muerto.

"¡Rápido, por favor tenemos que llevarlo a un hospital!" - grito desesperada Sofia.

"Pero ¿cómo?, si él estaba..." - cuestionó su hermana Amber pero ella la interrumpió.

"¡No hay momento para explicaciones, debemos llevarlo, ya!" - tenía razón, cada minuto contaba.

De inmediato cargaron a Hugo y lo llevaron al hospital en el que también estaba Garrick en un carruaje y ella se fue con ellos para luego ser seguidos por sus familias. Tan pronto llegaron comenzaron a atender las heridas del joven rey, Sofia no quería separarse de él pero no podía pasar a la sala de operaciones, ya que le dijeron que tenían que operarlo, además que necesitaría una transfusión de sangre para reponer la que había perdido.

La joven gritaba que la dejaran pasar ya que estaba muy angustiada por su marido pero lamentablemente se lo negaron y para que no terminarán por sacarla su madre procuro tranquilizarla.

"Ya hija, no te preocupes, deja que los médicos hagan su trabajo, todo estará bien, ten fe" - abrazo a su hija para darle fuerzas. Sofia lloro en los brazos de su madre, tenía miedo de que la terrible condición de Hugo agravase y lo perdiera de nuevo, agradecía a los protectores pero ahora su existencia, solo dependía de la suerte y le rogaba a Dios porque no se lo quitara.

Las horas pasaron y ya el atardecer había llegado y todavía no había noticias de Hugo.

"Sofia, toma, un poco de té te hará sentir mejor" - Vivian intentaba calmar los nervios de su cuñada, su esposo y Axel estaban siendo atendidos por el dolor que tenían, debido a su pelea con Rodrigo.

"Gracias Vivian, pero no tengo ganas de comer o de tomar algo" –respondió, lo único que quería era que le dieran noticias de sus esposo y que fueran buenas, claro.

"¡¿Y porque no me dijiste!?" - le reclamaba Amber a su esposo.

"Entiende Amber, lo que pasa es que no sabíamos si estábamos equivocados y sería como darles falsas esperanzas, además tú no creerías que Hugo aún estaba vivo" - le respondió su marido, algo asustado por su enojo.

"¡Pero si me lo hubieras dicho yo pudiera haber hecho algo para proteger a mi hermana!" - estaba molesta, se sentía como si sus hermanos no la necesitarán y que además su esposo no confiaba en ella.

"Amber por favor, comprende, hasta que no encontráramos a Hugo, no tendríamos pruebas que demostraran nuestra teoría y...y no quería que algo malo les pasara a nuestro hijo o a ti" - le explico - "¡No quería que les hiciera daño, por favor Amber, te amo, mi hijo y tú son lo más preciado para mí y no podía permitir que ese hombre se les acercara!"

Amber se quedo callada, no muchas veces, Desmond gritaba, sabía que estaba molesto con ella porque no lo comprendía.

"Lo siento pero es que…me sentí tan inútil, no pude ayudar a mi hermana y su esposo en nada, a veces creo que no me tiene confianza" - lloro, todo esto era muy difícil para ella, ver a su familia sufrir no era nada sencillo.

"No, mi amor, tú sí nos ayudaste, si no fuera por ti nuca hubiéramos encontrado el trozo de tela de la ropa de Hugo para que la pócima nos dijera dónde estaba y además pudimos encontrar a su papá" - le respondió más calmado.

"Puede que tengas razón" - suspiro, estaba muy cansada - "Espero que Hugo salga bien de todo esto, me contaste que Rebeca estaba aliada con Rodrigo para quedarse con él, sabía que era una malvada pero no una desequilibrada mental, pobre Hugo, ese par lo torturo casi hasta la muerte"

"Si, pero sabes que él es fuerte y se repondrá, además el amor de Sofia será la mejor cura para él" - contestó abrazándola.

Unos minutos más pasaron y uno de los médicos que atendían a Hugo llegaron.

"Doctor, ¿cómo está mi esposo?" - preguntó Sofia, temerosa por lo que podrían decirle.

"Buenas noticias su majestad, su esposo está fuera de peligro" - tanto Sofia como todos los demás suspiraron de alivio - "Sin embargo, todavía no despertara hasta mañana y debe guardar reposo al menos por cinco semanas por lo que lo mantendremos bajo observación. Debo admitir que estoy muy impresionado, esto es un verdadero milagro, en las condiciones en las que estaba su esposo era imposible que sobreviviera si no se trataba a tiempo y por lo que se, su padre y él estuvieron bastante tiempo encerrados, un ser humano no aguantaría tanto, tienen mucha fortaleza, sus heridas fueron curadas y respondió muy bien a la transfusión"

"Por cierto, ¿cómo está mi suegro?" - le preguntó al recordar que ambos habían sido secuestrados por la misma persona.

"El rey padre de Albuquerque tenía una severa deshidratación y su cuerpo estaba bastante delgado pero fuera de eso no tenía ninguna herida" - aseguró tranquilamente.

"¿Puedo ver a mi marido?" - preguntó ansiosa, quería volver a verlo, besarlo y abrazarlo.

"Está en su habitación pero solo una persona a la vez, puede ir usted primero ya que es su esposa" - le pidió que la siguiera pero antes de irse, Sofia, les dijo a los demás que les pidieran a Axel que les avisara a sus abuelos para que fueran a ver a Garrick y a Hugo.

Entro junto con el médico y lo vio conectado a varios aparatos que revisaban los latidos de su corazón y le daban las medicinas necesarias para recuperarse, vía intravenosa.

"Bueno, debo retirarme pero volveré más tarde para revisarlo. Oh, antes de que se me olvide, esto se cayó del bolsillo del pantalón de su esposo" - le entregó la sortija de matrimonio que él usaba, ella asintió y le agradeció para que luego, sin perder ni un minuto, lo beso tanto en la boca como en la frente y acaricio su rostro con ambas manos.

"Hugo, mi vida, mi sol…amor mío, como quisiera que despertaras ya para que sepas lo mucho que te amo" - lloro pero esta vez de alegría, alegría de que estuviera vivo, de pronto sintió la presencia de alguien más en la habitación pero al mirar a todas partes no había nadie.

Al regresar su vista al rostro de su esposo fue testigo de cómo una mano femenina, blanca, transparente y con una anillo dorado en el dedo anular acariciaba el rostro del mismo con ternura, al mirar más allá, vio a una mujer que al principio no reconoció pero al buscar más en su memoria quedó impactada, ¡esa mujer era la madre de Hugo!

La mujer se dio cuenta de que la observaba y le dio una dulce sonrisa.

"Di...di...disculpe... ¿usted...usted es…?" - al principio pensaba que era un espejismo debido al gran estés que tenía. La hermosa mujer de piel blanca, ojos verde oscuro como los de Hugo y cabello castaño rojizo como el de Axel rió bajito, parecía que le divertía la mirada de gran sorpresa de la oji azul.

"Adivinaste, soy Elizabeth, la mamá de Axel y Hugo y esposa de Garrick, perdona si te asuste, es que estaba muy preocupada por mi hijos y mi esposo que no podía esperar para verlo, se podría decir que me escape de allá arriba, así que tal vez él me regañe pero es que no podía quedarme así" - le dijo siendo un poco cómica.

"¿Él?" - preguntó parpadeando confundida.

"Si, Dios, es que él me permitió ayudarlos un poco cuando estaban encerrados hasta que tu hermano y Axel los encontrarán pero para mí era muy difícil no poder ayudarlos en más y no podía estar tranquila hasta verlos" - cabe mencionar que la mamá de Hugo era bastante graciosa.

"¿Entonces usted les ayudó a sobrevivir hasta que los encontrarán? ¡Gracias Sra. Elisabeth, cuando pensé que Hugo estaba muerto quería morirme, nunca podría vivir sin él, lo amo mucho, mucho!" - estaba muy agradecida con su suegra.

"Descuida, sé cuánto lo amas y él te ama mucho a ti, nunca pensé que Rodrigo hiciera algo así y contra mi familia, hubiera preferido darme cuenta antes, así ellos no estarían en tanto peligro" - se reprochó, mientras observaba a su hijo dormir.

"La entiendo pero no es su culpa, usted no sabía de lo que ese hombre era capaz, ahora lo importante es que tanto Hugo como su papá están bien" - respondió ella dulcemente, al tiempo que tomaba la mano masculina entre la suya con fuerza, tenía miedo de que esto fuera un sueño y se despertara sola en su cuarto.

"Tienes razón. ¿Sabes?, hace tiempo que quería verte en persona, te agradezco tanto el amor que le tienes a mi hijo, eres una mujer verdaderamente encantadora, sabía que ustedes dos eran el uno para el otro, que tú eras la indicada para él" - su nuera parpadeo confundida de nuevo - "Si, sé que se conocen desde niños y aquí entre nos…" - le pidió que se acercara para susurrarle algo - "Me encanto que le dieras una lección, hace mucho que la necesitaba pero las dos sabemos que se sentía presionado y siendo solo un niño era mucho para él" - ambas rieron divertidas al recordar el momento en la carrera de prueba - "Después fue muy tonto contigo, eso lo heredó de su padre" - la oji azul sonrió con una gota en la cabeza - "Los hombres de la familia de Garrick siempre han sido unos orgullosos y testarudos pero..tú eres una de las pocas mujeres como yo que han sabido manejarlo y hacer que maduren, si no fuera por ti, no sé qué sería de mi hijo, le cambiaste la vida por completo y lo has hecho tan feliz, gracias Sofia, por favor nunca dejes de amarlo"

"No podría dejar de amarlo aunque quisiera, es como si él fuera parte de mi, de mi corazón, es el amor de mi vida, por él sería capaz de morir" - le dijo hablando con la verdad.

"Lo sé pero aún hay muchas batallas que deberán vencer y secretos que tienen que saber pero estoy segura de que podrán con todo" - comentó sería pero segura.

"¿A qué se refiere?" - preguntó curiosa y algo preocupada.

"Lastimosamente no puedo decirte nada pero confío plenamente en el amor que se tienen, usen eso como su más poderosa arma contra el mal, creo que no soy la única que te lo ha dicho, ¿no?, además no son humanos comunes y corrientes y no me refiero a que sean de la realeza" - sonriendo le guiñó el ojo.

"Espere, ¿usted, sabe que...?" - le preguntó asombrada.

"Por supuesto, se del amuleto de Avalor, que son los protectores de ever realm y de la herencia de mi familia con Clow y mucho más, se tienen algunas ventajas siendo un espíritu" - río jocosa la antigua reina de Albuquerque - "Bueno, ya debo retirarme, cuídalo mucho por favor y sean muy felices" - pido sonriendo suavemente, tomando de las manos a su nuera.

"Por supuesto que sí, fue un gusto conocerla" - ambas sonrieron contentas.

Elizabeth beso la frente de su hijo con ternura - "Adiós hijo mío, te quiero"

Y con eso el espíritu de su suegra desapareció. Estaba feliz de haberla conocido, aunque le hubiera gustado convivir más con ella sabía que siempre los estaría cuidando. Al día siguiente se sintió un poco más tranquila, había dormido más o menos en el sillón de la habitación de Hugo, muy temprano le llevaron ropa para que se cambiara y mientras su abuela política, cuidaba de su esposo se cambió para ver a su suegro.

Muy felizmente la recibió y le contó todo lo que habían vivido, por un lado estaba feliz de que su esposo solo la amaba a ella y nunca cedió a los intentos de Rebeca por enamorarlo y por el otro estaba triste por todo lo que su amado esposo tuvo que soportar, aquellas torturas terribles que había recibido por parte de ambos, Rodrigo y Rebeca, pero más que todo estaba orgullosa de la fuerza de voluntad que él tenía y el gran amor que sentía por ella, Hugo era un hombre maravilloso.

El hombre se sentía feliz de saber que su hijo estaba fuera de peligro y en unas cuantas semanas estaría como nuevo. Salió de la recámara de su suegro para ir a ver si su esposo ya había despertado.

"Hola" - saludo a su abuela política - "¿Aún no despierta?"

"No. Oh, me siento tan mal, no pude proteger a mi hijo y mi nieto de ese hombre, no lo conocía mucho pero quisiera haber podido evitar que les hicieran tanto daño" - respondió compungida su abuela política.

"No se preocupe, usted no podía haberlo adivinarlo. Rodrigo era un hombre muy malvado y retorcido y Rebeca una mujer horrible pero Hugo y su padre pudieron resistir" - le dijo para hacerla sentir mejor.

"Gracias, Sofia, no sabes cuánto me alegra que tú seas la esposa de mi nieto, Hugo, eres una persona muy amable y gentil, una buena esposa" - agradeció la madre de Garrick.

De repente escucharon un quejido, Hugo estaba despertando.

"¿So...Sofia?" - preguntó al verlas paradas frente a él - "Abuela. ¿Dónde estoy?"

"¡Hugo!" - gritaron ambas llenas de emoción y felicidad.

La primera en abrazarlo fue su abuela - "¡Oh, mi niño, por fin has despertado!"

"¡Ay!. Abuela, abuela, no me aprietes mucho que aún me duele" - le pidió adolorido pero contento de verlas.

"Perdón, perdón, es que estoy tan contenta, se lo diré a los demás, ya vuelvo" - y así corrió a decirles la buena noticia a todos.

Se vieron a los ojos y compartieron una sonrisa de alegría para que al fin después de tanto tiempo se besaran, se besaron una y otra y otra vez, ella lloraba de la emoción de la alegría de tenerlo allí con vida, en realidad ambos lloraban de alegría.

"Hugo, te extrañé tanto, me hiciste tanta falta" - lloro al abrazarlo con cuidado para que no le doliera.

"Sofia, mi amor, lo sé, yo también te extrañé, no hubo ni un solo día en el que no te pensara, en el que no te llamara, perdóname, debí darme cuenta a tiempo de que Rodrigo quería lastimarnos" - le dijo correspondiendo a su abrazo.

"No, no es tu culpa, escuchaba tu voz y te sentía en mi corazón pero pensaba que habías muerto, mi Hugo, cuanto tuviste que pasar, lo que te hizo esa mujer no tiene nombre" - estaba muy molesta con Rebeca, un poco más y lo habría matado, afortunadamente, Rodrigo y ella estaban presos y nunca más podrían hacerles daño.

"Está bien, lo único que importa es que estamos juntos otra vez, me alegra haber llegado a tiempo, no podría soportar que te casarás con Nicolás" - le dijo tomando su cara entre sus manos.

"Jamás podría casarme con otro, te amo Hugo, a ti y a nadie más, le tengo mucho cariño a Nicolás pero no amor, su padre me amenazó con hacerles daño a todos nuestros seres queridos si no aceptaba" - junto sus manos con las de él.

"Si, Rodrigo nos contó a mi papá y a mí su plan pero yo sabía que no lo lograría. ¿Sabes?, tú me diste fuerzas para resistir, desde niños me enseñaste a no rendirme, gracias mi amor, si no fuera por ti, no sería lo que soy hoy"- le agradeció con todo el corazón.

Sonrientes iban a besarse de nuevo pero la llegada de los demás los detuvieron, todo el mundo estaba muy contento, hasta Axel lo abrazo llorando.

El joven rey de Enchancia se preocupó al saber que su abuelo tuvo un infarto al pensar que estaba muerto, podría ser duro y estricto pero era su abuelo y le tenía cariño, pero su abuela le aseguro que ya no había ningún peligro y tan pronto pudiera iría a verlo, Sofia le explico cómo era que había vuelto a la vida, luego le agradecería a los protectores.

Cuando James entro junto con su esposa Vivian, los cuñados se miraron como siempre aunque un poco más diferente.

"¡Casi haces que mi hermana se matara, eres un inconsciente!" - le gritó enojado el rubio.

"James, por favor, Hugo estaba muerto en ese momento, tú sabes mejor que nadie el alcance del amor de Sofia por Hugo" - le regaño su esposa.

"Pero es que él..." - no pudo terminar la frase ya que Hugo hablo.

"Está bien Vivian, James tiene razón, debí haber pensado más en Sofia pero ten por seguro que daría mi vida mil veces por ella" - le respondió viendo a la mencionada con amor y dulzura y esta le correspondió para quedar mirándose el uno, sin prestar atención a lo demás.

Vivian sonrió enternecido con la escena, mientras que James volteo el rostro con un gesto molesto pero luego sonrió feliz por ellos - "Si, ya lo sé" - pensó, sabía que Hugo daría su vida por Sofia y viceversa, sonara egoísta pero para ellos era muy difícil vivir sin el otro.

Los días fueron pasando y aunque Sofia tenía mucho que hacer en el palacio, siempre iba al hospital para ver a su esposo y a su suegro. Garrick mejoró rápidamente y cuando pudo moverse como antes fue a ver a su hijo y unos días después le dieron el alta y viajó a Albuquerque a ver a sus padres, entre su hermano y él lograron que él consejo real de aquella nación votará a su favor para sacar al conde Luis del mismo, quitándole poder de decisión en los asuntos del reino.

A una semana de que Hugo pudiera salir del hospital, apareció Nicolás.

"Hola Nicolás, ¿cómo estás?" - preguntó Sofia un poco nerviosa ya que su esposo le dirigía una mirada muy seria al chico mientras sostenía su mano.

"Sofia, Hugo, me alegra saber que ya estás mucho mejor" - el joven rey de Enchancia solo le dio las gracias sin quitar su expresión de seriedad - "Vine a pedirles perdón por lo que mi padre hizo, muy a mi pesar tuve encarcelarlo en una celda anti magia de nuestro calabozo que creo nuestro viejo hechicero real, ordené que lo liberaran a él y a todos los que mi padre encerró injustamente, no puedo creer que haya hecho tanto daño, que haya sido de capaz de…matar a mi madre y poner a nuestro pueblo es decadencia, no sé cómo pude ser tan siego"

Sofia lo vio muy triste, sentía pena por el joven, él no tenía la culpa de lo que su padre era.

"Está bien Nicolás, ya tu padre está pagando por lo que hizo, seguro tu madre estará feliz y en paz ahora, no te culpes, era tu padre, no podrías haber desconfiado de él" - le dijo Hugo, sorprendiendoles. Sentía celos pero no podía ser injusto con el chico, el hijo no tenía porque pagar las culpas del padre.

"Gracias, Hugo. Por cierto, supongo que después de todo esto no querrán comerciar con nosotros pero no importa, lo comprendo" - comentó un poco apenado.

"Si, queremos, nos encantaría comerciar con tu reino, queremos ayudar en todo lo que podamos para que le devuelvas a tu nación la felicidad, sé que podrás sacarlo adelante" - le aseguro extendiendo su mano para que este la tomará.

"Si, será un placer, gracias Hugo" - agradeció correspondiendo al apretón de manos.

Sofia sonrió contenta de ver que se estaban llevando bien, de repente recordó algo.

"¡Oh, es verdad!" - exclamó confundiendo a los dos hombres, busco en su bolsillo hasta que lo encontró, el anillo de compromiso de su madre - "Toma Nicolás, eres un chico genial, con sentimientos sinceros y puros, estoy segura de que pronto encontrarás a la mujer indicada para ti"

El joven rey de Aztlan le dedicó una sonrisa dulce mientras tomaba el anillo en sus manos - "Muchas gracias Sofia, estoy muy feliz de haberte conocido, el amor que Hugo y tú se tienen es hermoso y verdadero, sé que durará para siempre, les deseo lo mejor del mundo"

Aún amaba a Sofia pero sabía que esta jamás podría amarlo como él deseara por lo que no podía ser egoísta y separarla del hombre que amaba, es algo que nunca podría hacer.

Hugo estaba mucho mejor cada día y ya solo faltaban dos días para que le dieran el alta pero había algo que Hugo quería pedirle a su esposa.

"Espera, ¿dijiste que quieres agradecerle al Sr. Cedric que les ayudará a James, Desmond y tu hermano a encontrarte?" - preguntó sorprendida, jamás pensó ver a Hugo darle las gracias a Cedric.

"Si, es lo justo, se lo debo" - respondió como si fuera lo más normal del mundo pero la verdad es que era un milagro oírlo decir eso del hechicero.

"Está bien, prepare todo para ello, su familia se pondrá muy feliz cuando lo sepa" - sonrío muy complacida de que su esposo al menos reconociera el esfuerzo de su gran amigo.

Finalmente llego el día en que Hugo volvería al castillo, el mismo se estaba mirando en el espejo del baño, no tenía camisa, dejando su ancha espalda al descubierto pero también algo más. A su memoria llego lo que el doctor le había dicho el día anterior cuando su esposa no estaba, casi todas sus heridas habían desaparecido. Tenía una en la espalda que parecía un rayo delgado llegando hasta su hombro derecho, una en su pecho del lado izquierdo, una pequeña en su abdomen y otra en su cintura, no quería que su esposa los viera, quería esconderlas de ella.

"¡Hugo!, ¿ya estás listo?" - esa era la voz de Sofia, al no verlo en el cuarto lo fue a buscar en el baño y fue cuando vio las cicatrices en su cuerpo, atractivo y varonil, se sonrojó pero luego se dio cuenta de que estaba asustado - "¿Qué pasa?, ¿te duele algo?"

"No, mejor nos apuramos que ya viene el carruaje por nosotros y…" - no le permitió colocarse la camisa, sabía lo que hacía.

"Hugo, ¿porque las escondes?" - le preguntó preocupada.

"Es que yo…Sofia, no quiero que las veas porque me da miedo que te molesten y ya no sea el hombre que tú deseas" - se sorprendió cuando sintió que ella lo abrazaba fuertemente, refugiándose en su pecho fuerte y cálido.

"Por supuesto que no Hugo, no te avergüences de esas marcas, ellas solo me dicen que soy la mujer más afortunada del mundo de tener tu amor, de ser tu esposa, estoy tan orgullosa de ti, te amo" - susurro para luego besarlo con amor y pasión y él le correspondió igual.

Luego de separarse se miraron sonrientes y con un brillo especial en sus ojos, ambos tenían el mismo deseo.

"Mejor me apuro, quiero llegar pronto a nuestra casa" - le dijo con una sonrisa divertida, mientras besaba su manos con amor y devoción.

Ella sonrojada pero sonriente le asintió para luego salir y dejarlo terminar de vestirse, ambos tenían su corazón latiendo a mil por hora, estaban nerviosos pero emocionados.

Llegaron al palacio donde todos le dieron la bienvenida, contentos de verlo con vida. Al caer la noche le dijeron a Baileywick que cenarían en su recámara, al notar las miradas enamoradas que se mandaban el mayordomo entendió de inmediato a que se referían, así que no tuvo ninguna objeción.

Canción: Si no te hubiera conocido de Luis Fonsi y Christina Aguilera.

Christina:
como un bello amanecer, tu amor un día llegó
por ti dejó de llover y el sol de nuevo salió
iluminando mis noches vacías
Luis:
desde que te conocí, todo en mi vida cambió
supe al mirarte que al fin, se alejaría el dolor
que para siempre seríamos dos

"Hugo, ¿a dónde me llevas?" - preguntó riendo feliz, ya que su esposo le tapo los ojos para darle una sorpresa.

"Ya verás" - la condujo hasta dentro de su habitación - "Bueno, ya llegamos"

Le quito la venda y quedó maravillada, todo el cuarto estaba oscuro pero iluminado por varias velas y había pétalos de rosa en el piso y la chimenea estaba encendida.

"Hugo, ¿qué es todo esto?" - le preguntó sonriente, mientras él rodeaba su cintura por detrás para abrazarla.

"Esto es tu sorpresa, es mi forma de agradecerte ser la mejor mujer del mundo y que me ames tanto como yo a ti" - la soltó para voltearse y estar frente a ella, para mirarla a los ojos y tomar sus manos - "Te amo Sofia, no importa si la distancia nos separase yo siempre regresare a ti"

Ella rodeó su cuello con sus brazos y lo beso, en un beso precioso y apasionado y él le correspondió con la misma intensidad, los días sin él al fin se habían acabado, añoraba tanto que la hiciera suya otra vez, en ese momento recordó algo muy importante.

"Espera, tengo algo que darte" - busco en el bolsillo de su vestido y saco las sortijas de matrimonio, su matrimonio con él.

"La sortija" - recordó que se la había quitado para que Rebeca no se la quitara y la destruyera en un ataque de rabia - "Tenía miedo de que ella me la quitara"

"Y yo me quite la mía para que Nicolás no sospechará pero creo que podemos volver a colocarlas, ¿no? Señor rey Hugo, me acepta usted como su esposa, ¿otra vez?" - tomo la mano de Hugo y cuando él aceptó comenzó le coloque el anillo.

El peli negro tomo el anillo de ella para hacer lo mismo - "Reina Sofia, ¿aceptas ser de nuevo mi esposa?"

"Siempre" - colocó la sortija en su dedo para luego volver a besarla con pasión, amor, deseo y anhelo, la había deseado como un loco todos estos meses, cuánto había extrañado tomarla en sus brazos y besarla hasta quedarse sin oxígeno, probar de nuevo el exquisito cuerpo de su mujer.

Both:
enamorados, siempre de manos, eternamente
si no te hubiera conocido no sé qué hubiera sido de mí, mi amor
sin tu mirada enamorada no sé si yo podría vivir
Christina:
sin el latido de tu corazón
Luis:
el mundo es más frío
Both:
nada tendría sentido
si nunca te hubiera, conocido
oooh, ooh oh ooh, ohh ohh

Poco a poco comenzaron a despojarse de todo entre besos y caricias, se miraron a los ojos para volver a sonreírse felices de encontrarse otra vez, como siempre, la distancia jamás los separaría, solo hacía que su amor se hiciera más fuerte, su relación había madurado, Rebeca y Rodrigo nunca pudieron destruir este gran amor que se tenían.

"Te extrañe" - pronunciaron ambos para después reír contentos, se necesitaban más que nunca.

El comenzó a besar su cuello, mientras ella se aferraba a su espalda debido a la agradable y acalorada sensación de sentir los tibios labios de su esposo recorrer su piel con pasión y dulzura.

Para él fue casi un sueño hecho realidad escucharla decir su nombre entre suspiros, con una sonrisa traviesa comenzó a bajar sin dejar de besar su cuerpo, mientras ella sentía que sus piernas eran de gelatina y se doblaba hacia atrás presa del placer que le provocaban sus besos y para cuando volvió a sus labios lo beso como si no hubiera mañana.

"¡Oh, Sofia, te necesito tanto!" - le confesó en medio de suspiros, ambos con la respiración entrecortada.

Cuando ella toco la cicatriz en su espada él se preocupó y ella lo sintió, así que terminó el beso para verla, sabía que le preocupaba que le molestaran esas heridas que le habían hecho ese par de villanos, lo habían torturado sin piedad.

Acaricio su mejilla y el beso su mano con dulzura para luego sentir que acariciaba su pecho firme y fuerte con sus manos suaves y finas y beso cada una haciéndole saber que no le molestaban, es más, le daban al cuerpo masculino un gran atractivo, quería borrar esos malos recuerdos de su piel y de su mente.

Hugo sentía que estaba en el cielo cuando su esposa comenzó a llenar de besos su piel, solo ella podía volverlo loco de pasión y lujuria, la amaba tanto o más que antes, ambos cuerpos ardían ante el contacto con la piel del otro.

"Hugo, tenía tanto miedo de perderte" - susurro con sus labios juntos.

"Nunca me perderás, Sofia" - besándola la tomo en vilo para cargarla en sus brazos y llevarla a la cama.

Christina:
toda mi vida soñé con tu llegada, mi amor
Luis:
así yo te imaginé, tan bella como una flor
Both:
supe que siempre seríamos dos
enamorados, siempre de manos, eternamente
si no te hubiera conocido no sé que hubiera sido de mí
de mí, hubiera sido
sin tu mirada enamorada no sé si yo podría vivir
Christina:
sin el latido de tu corazón
Luis:
el mundo es más frío
Both:
nada tendría sentido
si nunca te hubiera
Luis:
conocido

Dejaron que la pación y el deseo contenido durante todos esos meses salieran a flote.

Podía sentir que moría en sus brazos, como tantas veces, se aferraba hasta con las uñas de su espalda ancha pero lejos de molestarle le encantaba, le confirmaba que ella se sentía igual que él.

Querían amarse, redescubrirse, se amaban con gran intensidad, con locura, nadie podría separarlos, ahora eran uno solo, de hecho, ya lo eran desde antes, solo que ahora esa unión era más fuerte, mucho más fuerte.

"¡Oh, Sofia...Sofia!" - escucho de él entre gemidos de placer al sentir sus pequeños labios besar su piel con amor y lujuria, la amaba más que a su propia vida.

"¡Hugo, te amo, mi amor!" - se entregaban sin restricciones ni reservas, no podían vivir el uno sin el otro, nadie podría vencer este amor tan puro y majestuoso como el suyo.

Y continuaron amándose en el silencio y oscuridad de su habitación, siendo la luna la única testigo de su entrega, se sentían como en el paraíso, se amaron hasta caer desfallecidos, abrazados.

Al amanecer, esta vez, ella fue la primera en levantarse, tenía su cintura rodeada con sus fuertes brazos, mientras ella se refugió en su pecho, se sentía la mujer más dichosa del mundo, cada día y cada noche eran maravillosas con él, lo observo dormir, se veía tan lindo y adorable, tan guapo, no podía vivir sin él.

Sonriendo se acercó a sus labios para besarlo y en unos segundo comenzó a corresponderle despertándolo. Suspiro feliz en medio del beso, era como un lindo sueño del que no quería despertar - "Quesera quedarme así contigo todo el día pero Baileywick nos llamará dentro de poco"

"Quizás podamos hacer algo" - en ese momento escucharon a su mayordomo al otro lado de la puerta. Hugo sonrió confiado y ante la sorpresa de su mujer le ordeno al mismo que les enviarán la comida ya que desayunarían en la cama y se tomarían la mañana libre. Baileywick comúnmente replicaría ante esto pero después de todo lo que habían pasado pensaba que era justo darles aunque sea una mañana completa solo para ellos, así que le pidió a una de las mucamas que les llevarán el desayuno, solo lo dejaron en la puerta y el oji verde oscuro la busco para que pudieran comer pero al terminar decidieron aprovechar el tiempo e hicieron el amor otra vez, tantos meses separados fueron una eternidad.

Christina:
que hubiera sido de mí
nada tiene sentido
Luis:
si no es contigo
Both:
no sé
Christina:
que hubiera sido de mí
Luis:
que hubiera sido
Both:
no no, sin tu mirada enamorada no sé
Luis:
si yo podría vivir
Christina:
sin el latido de tu corazón
Luis:
sin ti, el mundo es más frío
Both:
nada tendría sentido si nunca te hubiera conocido
nada tendría sentido si nunca te hubiera, conocido
oooh, ohh, oh yeah

El día después de ese Hugo cumplió con lo que tenía previsto, era justo que le agradeciera a Cedric su lealtad y el haberlo ayudado, además de siempre cuidar de su esposa, así que le prepararon una sorpresa al hechicero real, le dieron el premio al hechicero del año, toda la familia del mismo estaba muy orgulloso, sobre todo su padre, por fin veía un gran hechicero en su hijo, toda la comunidad mágica honraba el nombre de Cedric el sensacional, hasta Merlin lo felicito y el hombre casi se desmaya al ser elogiado por su ídolo.

Sofia estaba muy contenta de ver que la relación entre su amigo y su marido había mejorado, al menos un poco.

Unos días después Sofia estaba acomodando la ropa limpia de su esposo y la de ella en su armario cuando, de repente comenzó a sentirse mareada por lo que tuvo que sentarse o de lo contrario caería y por si fuera poco sentía un poco de nauseas por lo que tuvo que correr al baño antes de vomitar en plena habitación.

Esa misma noche tuvieron una cena familiar para celebrar el regreso de Hugo y el chef André preparo uno de sus platillos especiales pero Miranda se preocupó al ver la cara de su hija tomar un color amarillento.

"Sofia, ¿estás bien?" - todos las miraron al escucharla.

"No se mamá, es que me siento un poco mareada y…" - se tapo la boca y la nariz era como si el olor de la comida fuera tan fuerte como para molestarla.

"Mi amor, ¿qué te sucede?, ¿te sientes mal?" - le preguntó un Hugo muy preocupado.

"Es que..." - volvió su vista hacia el padre de su invertirá real - "Chef André perdone, su comida es estupenda pero no sé porque tengo mucho asco, necesito…" - ante las miradas de asombro de su familia y el personal de su castillo, salió corriendo al baño más próximo y vomito todo lo que tenía en el estomago, ya llevaba algo de tiempo así.

Hugo la siguió, la pobre se veía muy mal, ahora estaba pálida - "Querida, ¿estás enferma?"

"Hugo, me siento...como si todo me diera vueltas...creo que voy a..." - sin que nadie pudiera evitarlo la joven reina de Enchancia se desmayo pero afortunadamente él la atrapó antes de que cayera al piso.

La cargo y la llevo a su recamara, mientras le ordenaba a Baileywick buscar al médico, por fortuna este mismo llego a tiempo y pidió que lo dejaran solo para atender a la reina. Hugo no dejaba de mirar hacia la puerta de su cuarto con inquietud, tenía miedo de que su esposa tuviera algo grave, los minutos pasaban y la espera se hacía interminable.

"Hugo, cálmate hermanito, solo nos pones más nerviosos" - le regaño su hermano.

"¡No puedo evitarlo, necesito que me digan que le pasa a Sofia!" - contestó con impaciencia.

Mientras Amber y Astrid conversaban un poco apartadas del resto.

"Lo síntomas de Sofia se me hacen familiares" - comentó la reina de Albuquerque.

"Es verdad yo solo los he tenido cuando me he enfermado del estomago o cuando… ¿Tú crees que sea posible que Sofia?" - le preguntó asombrada la rubia.

"Puede ser" - comentó con una sonrisa Astrid.

"¿A qué se refieren?" - Vivian, que estaba casi cerca de ellas no entendía que tanto hablaban.

Ambas se miraron y rieron divertidas ante la expresión de gran confusión de la reina de Zumaria.

"Descuida, algún día lo sabrás" - le respondió con un guiño la cuñada de su mejor amiga, mientras que ella parpadeaba confundida y tenía un signo de interrogación en la cabeza.

La puerta se abrió y por esta salió el doctor, parecía muy contento.

"Doctor, ¿Qué tiene mi esposa?" - le preguntó muy angustiado el peli negro.

"No se preocupe no es nada grave mi rey pero la reina me dijo que quiere ser ella quien se lo diga, pase, lo está esperando" - el chico acepto aún muy confundido.

En cuanto entro se acerco a su esposa y se sentó al borde de la cama para tomar sus manos entre las suyas, estaba muy preocupado.

"Sofia, cielo, ¿qué tienes?, ¿es algo grave?, dímelo por favor" - rogó muy asustado, tenía mucho miedo de perderla.

"No es nada malo, mi vida, de hecho es algo hermoso" - su esposo aún no entendía por lo que tomó su mano y la colocó sobre su estómago - "Hugo, aquí, dentro de mi está creciendo el fruto de nuestro amor, ¡estoy embarazada, vas a ser papá!"

Su esposo se quedo estático por unos segundos parecía que estaba procesando la información y después se formó una gran sonrisa en su rostro y sus ojos comenzarán a humedecerse para abalanzarse sobre ella y besarla como nunca antes lo había hecho.

"¡Sofia, mi Sofia, esto es maravilloso, increíble, gracias mi amor, gracias, gracias…" - repetía una y otra vez mientras la levantaba le daba muchas vueltas y besaba todo su rostro.

Estaba tan contento y emocionado como ella, serían padres, un bebé, un hijo de ella y de él, era casi irreal.

"¡Mi amor, no sabes cuánto te amo!" - beso sus manos con dulzura y devoción.

"Hugo" - pronunció con amor, le enternecía totalmente el verlo tan feliz con la gran noticia. Se abrazaron felices, después de tantos sufrimientos recibían este hermoso regalo, fue entonces cuando recordó las palabras de Anastasia - "Al año siguiente su esposo le dará un regalo de él para usted, uno que no se puede comprar ni vender" - eso era, Hugo le había dado la dicha de quedar embarazada, el regalo más hermoso que un hombre le puede dar a una mujer, no se podía comprar porque ambos lo habían creado y no se podía vender porque un hijo jamás podía venderse, era lo más sagrado que ellos tenían, además de su amor y que aquel ser lo representaba en sí. Alzo un poco su vista para verlo, su rosto era de infinita felicidad así que igual de sonriente se acurrucó en su pecho disfrutando de este grandioso momento.

El resto de la familia paso para saber qué sucedía y cuando les dieron la noticia los felicitaron, Astrid y Amber le aseguraron a Sofia que ya lo intuían pero notaron que Vivian se sentía triste con el tema.

"No te preocupes Vivian, seguro que la siguiente serás tú" - la chica sonrió por el apoyo de sus amigas pero aún así se sentía triste de ver que ellas tenían a sus hijos pero ella aún no quedaba embarazada.

Los meses fueron pasando y con todo lo que un embarazo conlleva, el doctor les dijo que no había problema en continuar el tener relaciones pero sólo hasta el sexto mes y luego de que Sofia se recuperase del parto podrían volver a tenerlas, Hugo refunfuñó por esto pero sabía que era necesario para que su bebé naciera sin problemas, cada vez que hacían el amor besaba con dulzura, amor y pasión su vientre, deseoso de tener ya a ese pequeño con ellos.

Incluso ya había pensado en varios nombres, si resultaba ser un niño podrían llamarlo Hugo, como él y si era una niña quería llamarle Leah Sofia, ya que le encantaría que su primogénita tuviera el nombre de su amada, así fuera de segundo nombre.

Varias noches el joven rey de Enchancia era despertado por su amada esposa para que consiguiera algo de comer debido a sus antojos, era un poco cansado pero por su mujer y su bebé iría hasta el fin del mundo, los cambios de humor de Sofia les habían dado algunos problemas pero supieron manejarlos aunque una vez cometió el error de bromear sobre su peso y lo termino enviando a una de las habitaciones de huéspedes y al día siguiente lo perdono, la pobrecita lloraba cuando lo veía con mujeres delgadas y voluptuosas, tenía miedo de ya no ser hermosa para él y que los dejara a ella y a su bebé pero él le aseguraba que eso jamás pasaría y era verdad.

Por supuesto que algunos intentaban quitárselo pero era totalmente inútil, solo tenía ojos para su esposa.

Ya estaba por su quinto mes cuando su hermana le preparo un Baby Shower, la reina Elena de Avalor también estuvo presente, está ya tenía a su bebé, una pequeña niña de un año de nacida,

"¡Oh, es tan linda y pequeña!" - comentó con alegría la futura madre mientras cargaba a la niña dormida en sus brazos.

"Si, no es fácil cuidarla pero vale la pena por su ver preciosa sonrisa cada día" - le comentó Elena con felicidad - "Sofia, ¿crees que el bebé puede ser una niña?, quizás el amuleto la escoja"

"Es probable pero también podría ser un varón" - mencionó ilusionada, de repente vio un zorro conocido por ella detrás de Elena - "¡Zuzo!, ¿qué haces aquí?" - preguntó contenta de verlo.

El guía espiritual y la reina de Avalor se miraron muy sorprendidos.

"¿Puedes verme?" - preguntó con gran asombro el zorro fantasma.

"Si" - contestó como si no fuera la gran cosa.

"Sofia, pensaba que nadie más que yo podía ver a Zuzo sin que Mateo o otro hechicero lo embocara, es increíble que puedas verlo" - estaba realmente impresionada, se imaginó que era porque la chica posea magia pero quizás había algo más que Elena ignoraba, puesto a que Sofia si tenía magia pero no podía ver espíritus, a menos que estos se hicieran presentes ante ella, solo podía sentir su presencia pero no verlos, definitivamente algo había pero quizás se sabría más adelante.

Ya en su séptimo mes, Ruby fue al castillo para verla pero la expresión de la morena no era tan contenta como esperaba.

"Hola, Ruby, ¿sucede algo malo?" - le preguntó ya que la chica tenía una cara de gran tristeza.

"Es que...Sofia, Anastasia, está a punto de morir" - le respondió con pesar.

"¡¿Qué?!" - preguntó la joven anonadada.

"Si, está muy enferma, el doctor dice que es el corazón debido a su edad, en cualquier momento morirá de un infarto por eso me pidió que te buscara, dice que quiere verte antes de irse" - le informó.

"Vamos" - pidió el carruaje terrestre para llegar al pueblo, a la casa de Anastasia, el pequeño jardín con flores hacia que la casa se sintiera bonita y acogedora, al entrar se escucho las risas de un pequeño, obviamente eran de Connor, el nieto de la vidente y florista de un año de nacido, estaba jugando con el hijo de Ruby y una mujer que los estaba cuidando.

Se encontraba tirada en la cama, parecía que casi no podía respira, Sofia se acerco a ella con tristeza y la anciana le sonrió con ternura.

"Mi reina, es una gran alegría verla…" - una tos fuerte la interrumpió.

"Sra. Anastasia, quería disculparme con usted, no hice caso a lo que me dijo y casi pierdo a mi esposo, si hubiera prestado atención a sus advertencias hubiera podido evitarle tanto sufrimiento a mi amado Hugo, ese hombre y ese horrible mujer lo torturaron sin piedad, fue horrible pensar que estaba muerto pero por alguna razón pude oír su voz llamándome, una esperanza de que estaba vivo y no sabe cuánto le agradezco a Dios porque me lo haya de vuelto" - comenzó a llorar, era muy duro para ella recordar a su marido ser mortalmente herido por Rodrigo.

Anastasia no quito su sonrisa e hizo un gran esfuerzo por hablar - "No tiene que disculparse, todo se cumplió como lo vi, ahora su amor es mucho más fuerte que antes, usted pudo oír la voz de su esposo gracias a que sus corazones son uno solo, él la ama más que a nadie en este mundo y usted a él y la criatura que crece en su vientre es el fruto de ese gran amor, le agradezco haber hecho justicia con las muertes de mi hija y su esposo, ahora podrán descansar en paz, quise que viniera porque quería ver al pequeño"

"Pero mi bebe aún no nace" - respondió la joven reina confundida.

La anciana colocó su mano en el vientre de Sofia y sonrió más que antes - "Ya veo, su bebé será muy especial, traerá algo maravilloso consigo pero también la llave de un gran secreto, aún tendrán muchas batallas que luchar pero también muchas alegrías por vivir, no será fácil pero recuerde que el amor siempre prevalece sobre el mal"

La oji azul acaricio con ternura su estómago, no importaba lo que pasará, ella defendería a su familia con uñas y dientes, como toda una leona.

"No lo olvidaré, gracias" - aseguró.

"Ruby…" - volvió a toser, realmente estaba muy mal

"Dígame" - pidió apenada, sabía que a la mujer no le quedaba tiempo.

"Por favor, quiero que tú seas…la madre adoptiva de mi nieto" - la peli castaña y la morena se miraron sorprendidas.

"Pero yo..." - no quería ser grosera pero ella era una mujer humilde que apenas podía cuidarse a sí misma y a su hijo, no sabía si decir que sí o no.

"Te lo suplico…mi nieto te quiere mucho y sé que tú serás una buena madre para él…" - la morena se sentía indecisa pero Sofia colocó una mano en su mano en su hombre observándole con una sonrisa mostrándole su apoyo. Así que suspiro profundo y tomo una decisión - "Si, lo haré, seré la madre de su nieto"

"Gracias, majestad, Ruby, sean muy felices, gracias de nuevo por todo" - le dio un beso en la frente y a su nieto y lo bendijo y unos minutos después cerró sus ojos para nunca volver abrirlos, ya estaba con su hija y su yerno en cielo.

En una celda de un calabazo de Aztlan, Rodrigo se fundía con la oscuridad del lugar, su mirada era de odio, sentía un odio enorme hacia todos, hacia Garrick pero ahora era más que nada contra Hugo, lo culpaba porque su hijo le tuviera lastima.

"Algún día, me vengare, me vengare de ti Hugo" - juro con rabia, su corazón era más negro que antes.

Rebeca fue encerada en un manicomio, al darse cuenta de su desequilibrio mental su padre abogó por ella para que cumpliera su condena allí, con la esperanza de que algún día volviera a la normalidad, sabía que su esposa había tenido la culpa de la enfermedad de su hija, se divorció y la mujer fue encarcelada al descubrir que quería matarlo para quedarse con el reino.

"Hugo...¿cuando...cuando vas a venir por mí?, tú vas a venir...yo lo sé...tú me amas..." - la muchacha tenía un tic nervioso y observaba a todos lados de su habitación blanca y limpia, estaba fuera de sus cabales, totalmente despeinada y solo tenía una bata de hospital puesta y se abrazaba a sí misma, en su mente Hugo la amaba e iba a casarse con ella - "Todo esto es culpa de Sofia, ¡maldita, maldita seas Sofia!, nuca..nunca me podrás quitar a Hugo, él me ama..juro que cuando te vea..¡Te mataré!, ¡Hugo es mío, MIO!" - se rió pensando en el dolor que le ocasionaría a la joven reina de Enchancia si salía de allí.

Lejos de la maldad y la envidia de esos dos la joven reina de Enchancia descansaba en su cama esperando a que su esposo llegara de su reunión con el rey de Brazendell.

"Sofia, ya llegue" - pronunció sentándose contento a su lado para darle un beso en los labios y otro a su bebé en su vientre pero noto que su mujer estaba muy triste - "¿Qué pasa querida?, ¿te sientes mal?, ¿le pasa algo al bebé?"

"No, tranquilo, estamos bien, es solo que... ¿recuerdas a la anciana Anastasia?, la que nos dijo todo sobre Rodrigo" - le preguntó con pesar.

"Si" - respondió sin comprender.

"Ella…ella, murió" - Hugo estaba sorprendido, nuca se lo espero.

"Oh, Sofia, eso es muy triste pero ¿y su nieto?" - preguntó pensando el pequeño que apenas tenía un año de nacido.

"Le pidió a Ruby ser su mamá adoptiva y ella aceptó pero es difícil pensar que es el único que queda de su familia" - aún mantenía en secreto el que la mujer era una vidente, no creía que fuera necesario decirlo.

"Bueno, es muy bondadoso por parte de Ruby pero eso será algo difícil" - su esposa le miro preocupada.

"¿A qué te refieres?" - preguntó.

"Es que Ruby es madre soltera ya que es viuda y frente a la ley no es apta para cuidar de un niño que no es suyo, debe estar casada para ello" - le respondió con seriedad pero también triste por la amiga de su esposa.

"Pero Hugo, eso es absurdo, conozco las leyes pero te aseguro que Ruby ama a Connor como si fuera suyo" - le aseguro con firmeza.

"Lo sé, lo sé, yo también lo creo pero no será fácil que el consejo real vea eso pero te prometo que haré lo que pueda" - le prometió con una dulce sonrisa mientras le acariciaba la mejilla. Ella le sonrió agradecida tomando su mano para después rodear su cuello con sus brazos y besarlo con amor.

Dos días después se realizó el funeral de Anastasia, ellos asistieron y hablaron con Ruby respecto a las leyes y que intentarían que el consejo le permitiera adoptar al pequeño Connor.

"¡Es una tontería y una insubordinación a las leyes, esa aldeana es una mujer viuda, no puede hacerse cargo de un niño que no es su hijo!" - hablo con molestia el marqués Pedro.

Era un hombre muy estricto y machista, Roland II tuvo muchos desacuerdos y tal parecía que la hija del mismo y su esposo tendrían el mismo problema, nuca estuvo de acuerdo con que Sofia o Amber fueran la reina pero no podía hacer nada, las de órdenes del rey eran superiores a las del consejo y tenían el poder para persuadirlo.

"Podrá ser viuda pero es una mujer totalmente capacitada para sacar adelante a su hijo y a Connor, lo ha demostrado desde que su esposo murió, además, no está sola, nos tiene a mi esposa y a mí para ayudarla" - respondió firme Hugo mientras tomaba la mano de su mujer.

"Le recuerdo majestad que él rey es el único que toma las decisiones más importantes, la reina solo debe limitarse a sus deberes como esposa, algo que ya le había dicho al Roland II pero nuca me escucho, las mujeres no tiene la inteligencia de los hombres y menos la hija de una aldeana" - respondió con severidad.

Hugo casi pierde los estribos, nadie hablaba así de su esposa y se salía con la suya pero Sofia apretó su mano para que no dejara que este hombre machista y bruto, porque solo así se le podía llamar a un hombre como ese, lo provocara. Así que el peli negro respiro profundo para serenarse.

"Y yo le recuerdo marqués que Sofia es mi esposa y la reina de Enchancia y tiene tanto poder como yo para decidir y no me importa que no haya nacido de la realeza, es humilde, humana, bondadosa, inteligente y sabía, la amo por lo que es, gobernamos este reino JUNTOS, por lo que le exigió que la respete o aténgase a las consecuencias, a todos les digo lo mismo, no toleraré que alguien, quien sea, le falte el respeto a mi mujer, ¿quedó claro?" - nadie hablo, los ancianos del consejo no podían decir nada pero además estaban de acuerdo, un verdadero rey no sólo hacía respetar las leyes sino también hacer valer los derechos de los demás y eso incluía a su propia familia.

Sofia sonrió orgullosa de su marido y trató de aguantar la risa al ver la cara colérica del viejo regordete del marqués Pedro.

"Bien, por lo tanto ordenamos que Ruby tendrá el poder para adoptar al bebé Connor sin ningún problema, ¿entendido?" – proclamó, mientras Bayliwcik tomaba nota para hacerlo válida.

"Si, majestades" - respondió uno de ellos mientras él marqués salía refunfuñando ya que era el único en contra.

"Baileywick, por favor, hazte cargo de todos los trámites necesarios para la adopción de Connor" - le pidió Sofia a su siempre leal y confiable mayordomo.

"Por supuesto que sí mi reina" - respondió contento el hombre de cabello blanco.

Salieron abrazados y felices.

"Estuviste excelente amor mío, tan fuerte, tan exigente" - lo elogió coqueta.

"No podía permitir que te hablaran de esa forma, eres mi esposa, mi mujer y tienes tanto poder como yo, la mujer más fuerte y valiente que he conocido eres tú, mi reina" - ella le sonrió enternecida y lo beso con pasión y él le correspondió igual.

"Eres magnífico, ¿lo sabías?" - le pronunció con sus rostros juntos.

"No, ¿qué tal si me lo dices con otro beso o muchos más?" - ella rió divertida y volvió a besarlo cuando de repente sintió un movimiento en su estómago.

"¡Hugo!, el bebé se movió" - emocionada tomó su mano y la colocó sobre su vientre y ambos sonrieron al sentir las patadas de su bebé que les decía que sentía lo mismo que sus papas.

Más tarde les avisaron que el vitral en la sala del trono, que mostraba los rostros del rey y la reina ya estaba terminado, eran parecidos a las imagines de Miranda y Roland II, si, ellos eran los reyes y gobernaban juntos.

Llegó diciembre y el octavo mes de embarazo para Sofia, todo marchaba sobre ruedas, Ruby ya era la madre oficial de Conor y Joel estaba muy comentó con su nuevo hermano.

Su cuñada Vivian les habían dado la gran noticia de que estaba embarazada, por fin su sueño se había cumplido y James casi se desmaya al saberlo.

Tiempo después de las celebraciones de wassailia les llego una invitación para el festival de aniversario del reino de Albuquerque de parte de Axel.

"No lo sé Sofia, tal vez no sea buena idea ir, ya estás por tu octavo mes de embarazo y me preocupa que puede pasarte algo, a ti y al bebé" - le decía preocupado mientras se preparaban para dormir.

"Oh, no te preocupes, mi amor, es solo por unos días, nada malo puede pasar" - respondió muy convencida, al tiempo que terminaba de cepillar su cabello.

"Bueno, quizás tengas razón, además al bebé le encantaría ver el reino que fue mi hogar desde que nací" - respondió después de un suspiro y ella sonrió complicada, sabía que no podía negarle nada - "Entonces, saldremos pasado mañana en la mañana"

Se acostaron a dormir abrazándose, eran muy felices, nada podría arruinar esta gran felicidad.

El día llego y ya estaban en el palacio de Albuquerque, los padres de Garrick no asistieron debido a un viaje que hicieron al reino Avalor, querían conocer a la reina Elena.

Sofia estaba muy emocionada pero Hugo parecía algo inquieto.

"¿Estás bien Hugo?" - le preguntó preocupada.

Él la observo y la abrazo fuerte sorprendiéndola, aunque no le molestaba sentía que algo le estaba pasando.

"No es nada, es solo que...me preocupa que...sientas frío, en Albuquerque hace más frío que en Enchancia" - río un poco nervioso.

"Oh, bueno, no, no siento frío, estoy bien, vamos tu hermano y Astrid nos están esperando en el gran salón" - le guió tomándole de la mano con una gran sonrisa.

Hugo no quería preocuparla pero la verdad es que algo si le molestaba, algo que tenía que ver con ella, tenía mucho miedo de perdiera para siempre, solo podía pedir porque todo saliera bien.

"El amor es cuando dos personas se encuentran por casualidad y resulta, que se estaban esperando toda la vida"

- Autor desconocido

Fin

Continuación en el prólogo de Flor de Invierno