Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. En cambio la historia es 100% mía. Cualquier copia total o parcial será considerada plagio.
Enjoy!
Capítulo 2 – Me rehúso
Abrió los ojos con mucho esfuerzo. Sentía unas constantes punzadas en la cabeza, pero era algo a lo que ya estaba acostumbrado, así que decidió ignorarlas olímpicamente junto con el mareo que le produjo sentarse en la cama, después de todo una resaca no mata a nadie.
La luz del sol se colaba levemente por las cortinas de la habitación, lo cual seguramente había interrumpido sus horas de sueño, eso y la falta de aquel cuerpo cálido que había compartido con él la noche. Palpó suavemente las sábanas solo para comprobar lo que ya sabía, hacía rato que ella había abandonado su cama.
Le lanzó una mirada rápida al despertador de su mesita de noche, tan solo eran las siete de la mañana –Apenas sale el sol y tú te vas corriendo– Pensó el pelinegro, pero era algo tan típico de ella.
Sin pensar más en el asunto, Sasuke decidió seguir aprovechando la mañana para descansar y acumular energías para lo que le esperaba más al rato, después de todo tenía pensado buscarla de nuevo esta noche.
A unas cuadras del departamento del Uchiha se encontraba la pelirosa caminando lentamente con dirección a su morada. Nuevamente había salido huyendo antes de que el chico despertara, pues como cada semana se negaba a confrontarlo al día siguiente después de haberse dejado llevar por sus emociones.
El amanecer apenas se hacía presente en Konoha y ella caminando con un vestido de noche que hacía evidente que no había pasado la noche en su casa. Toda ella era un desastre, el cabello desaliñado y el maquillaje corrido solo la hacían sentir peor de como se sentía.
Únicamente quería correr y alejarse de todo, de la vergüenza y humillación que sentía de saberse usada una vez más y de comportarse de una manera que no le gustaba. Y todo eso para volver a tragarse sus sentimientos y salir un poco más rota de lo que ya estaba, todo por culpa de un amor no correspondido. Aun sabiendo que eso era lo único que le quedaba después de estar con él, seguía sin aprender la lección, seguía rogando por un cariño que no era recíproco.
Entro con calma al edificio de apartamentos donde vivía, el portero le dirigió una disimulada mirada de desaprobación; pero qué podía esperarse de un señor con la edad suficiente para jubilarse, sino es que más, chapado a la antigua. Sakura solo pasó de largo y se metió al ascensor apretando en el tablero el número de su piso. Casi mecánicamente se adentró en su residencia directa a tomar una ducha mientras recordaba cómo fue que terminó de aquella manera, los recuerdos dolorosos que aún le acompañaban. Mientras sentía la calidez del agua sobre su piel fue trayendo de vuelta todo lo que había vivido hasta llegar a este punto.
Conocía a Sasuke y a Naruto casi desde siempre, sus familias eran muy amigas y desde luego importantes. Los Haruno y los Uchiha eran muy influyentes en el mundo empresarial, pues tenían negocios casi en todos los sectores de la economía, mientras que el padre de Naruto era una reconocida figura política y su madre venía de una familia adinerada.
Hacía unos meses que Minato Namikaze había asumido el puesto de alcalde de Konoha, y como tal, de vez en cuando presidía alguna de esas reuniones elegantes a las que asiste gente importante en diferentes ámbitos. Fue justo en una de esas reuniones donde tuvo la mala fortuna de perecer a manos de un grupo de terroristas.
Akatsuki, como se hacían llamar, era un conjunto anarquista que se encontraba en contra del régimen que gobernaba las 5 grandes naciones, y que mejor manera de infundir terror y crear polémica que un atentado en una de las ciudades más importantes del mundo. No era el primero que realizaban, pero si el más atrevido.
Todo había sido planeado a detalle, tan minuciosamente que el rango de error era nulo, y por lo tanto, tuvieron éxito en su encomienda. Esa tarde el padre de Naruto fue asesinado junto con la familia Uchiha y la madre de Sakura, que habían sido invitados a la gala.
Por aquel entonces los tres tenían tan solo 6 años, una edad demasiado corta como para enfrentar tremenda pérdida. Sakura, Sasuke y Naruto tuvieron suerte de no haber asistido ya que al ser pequeños no tenía mucho sentido mantenerlos en una reunión diplomática como aquella, es por eso que aquella trágica noche se encontraban en sus respectivas casas sin conocimiento de lo que acontecía.
El padre de Sakura, a pesar de lo ocurrido, alcanzó a llegar con vida al hospital donde murió horas después a causa de sus graves heridas. En cuanto a la madre de Naruto, Kushina, sobrevivió al haberse encontrado algo alejada revisando algunos detalles con el servicio de catering que había contratado para el evento. Después de algunos meses se encontraba en perfecto estado físico, pero su estado mental era preocupante pues se sumergió en una depresión que la distanció de su hijo. Y es que ni siquiera podía mirar a Naruto sin recordar a su difunto esposo. Eso marcó para siempre la infancia del chico. Sin embargo, no fue mucho mejor para Sakura y Sasuke.
Después de aquel suceso Sakura quedó al cuidado de su tía Tsunade, hermana de su madre, quien trabajaba como médico en el hospital general de Konoha. Sakura quería mucho a su tía y le agradecía el haberse hecho cargo de ella tras la muerte de sus padres, pero no eran tan cercanas como ella quisiera. Debido al demandante trabajo de Tsunade, esta disponía de poco tiempo para dedicarle realmente a la chica. Sin embargo, ambas se tenían mucho cariño.
Por otro lado, quizás el que más sufrió fue Sasuke, quien aquella noche perdió no solo a sus padres, sino también a su preciado hermano. Itachi en aquel tiempo ya contaba con 13 años, edad suficiente para asistir al evento, además que su padre insistió en llevarlo, pues el sería quien algún día estaría al frente de los negocios familiares.
Después del atentado la custodia de Sasuke pasó a su tío Obito, un tío muy lejano ciertamente porque el chico nunca había escuchado de él. Al parecer, Obito era de los que prefería mantener distancia con la familia y manejar sus asuntos por su cuenta. Sin embargo, dada la situación no le quedo de otra que acoger al pelinegro, más por obligación que por otra cosa. Con lo que nadie contaba era con que el hombre no sabía tratar con niños ni nada parecido, pues no estaba en su plan de vida casarse o formar una familia. Así que nunca se dio la oportunidad de que Sasuke y él crearan algún vínculo o relación.
Por otro lado, si de algo sirvió el ataque fue para mantener al mundo entero en estado de alerta máxima. Se inició una caza exhaustiva de Akatsuki, hasta que finalmente lograron acabar con ellos, sin importar el número de gente afectada o lo que se tuviera que hacer con tal de aniquilarlos. Cuando el ser humano se ve amenazado puede llegar al extremo de convertirse en el ser más destructivo del planeta.
En fin, fue así como los tres chicos crecieron, sin nadie que les prestara atención o les pusiera límites. Muchas veces sintiéndose abandonados a su suerte y con una carencia de afecto que cualquier niño debería recibir. Aunque en su adolescencia buscaban llenar ese vacío congestionándose con alcohol y otras substancias hasta no saber de sí, y al tener tanta libertad no sabían ni les importaba en detenerse a pensar en lo que hacían.
Llegados a este punto es importante decir que Sakura se sentía más empática con Sasuke debido a que sus situaciones eran similares, incluso más que con Naruto. Ambos al cuidado de tíos que nunca estaban en casa; ambos sin una madre o un padre con vida. Talvez esa empatía fuera la razón por la que Sakura seguía a los chicos en todo lo que se atrevían a experimentar, pues ellos con tal de llamar la atención sacaban a relucir su lado rebelde, o posiblemente hacía lo mismo por el mismo motivo egoísta de quererse hacer notar (ya ni lo recordaba).
Con los años esta empatía terminó convirtiéndose en otro sentimiento que comúnmente llamamos amor. Aunque esto lo supo pasado el tiempo en una de las farras que se cargaban, cuando ya ni siquiera podían ponerse en pie y al estar algo apartado del bullicio de la gente (pensando que nadie podría oírlo o verlo) escuchó al pelinegro hablar con su hermano y lo vio llorar la muerte de sus padres. Ahí se dio cuenta que el azabache aun cargaba con lo ocurrido y no le gustaba verle sufrir. En ese instante sintió el abrumador impulso de consolarlo pero se contuvo a duras penas porque sabía que el Uchiha era muy orgulloso, nunca permitiría que alguien lo viera flaqueando. Fue ahí que se dijo que haría lo posible por hacerlo feliz.
A partir de entonces hizo todo lo que pudo para acercarse al azabache, fracasando a medias, pues al ser amiga de Naruto estaba cerca de Sasuke, pero este no reparaba realmente en su existencia. Y es que sabiendo lo que su físico y actitud provocaban en el sector femenino de la población, porqué habría de voltear a ver a la molesta de Sakura, que siempre había estado ahí casi desde que tenía memoria. O eso pensaba hasta que decidió "prestarle atención" cuando ambos tenían diecisiete. El chico era un completo egoísta pues no le importaba nadie más que él, y el único que había realmente traspasado la barrera invisible que había construido para separarse de todos era Naruto.
Por otro lado, la historia del rubio durante esa época variaba un poco a la de sus amigos, por suerte era ligeramente mejor. Es cierto que también se vio afectado por la falta que le hizo su madre después de lo acontecido. Sin embargo, Kushina había superado la muerte de su marido cuando Naruto contaba con 15 años. Aunque era algo tarde para tratar de recuperar el vínculo que tenían y a ninguno pareció importarle, pues Kushina siguió sin prestarle atención a su hijo y se metió en sus asuntos. Por otro lado, al rubio solo le confirmo lo poco que parecía quererle su "madre", así que dejó pasar el asunto sin pena ni gloria. No obstante, curiosamente esto coincidió con que el chico se animara a experimentar con las drogas, invitando poco después a sus amigos de toda la vida, los únicos que sentía que podían comprenderle.
Así siguió su vida, de fiesta en fiesta y apenas aprobando en el colegio. Hasta que estuvo a punto de suspender Biología durante su segundo año de escuela media. Por supuesto, al profesor Kakashi Hatake no le pareció en nada la situación, ya que aunque los demás vieran únicamente a un trío de problemáticos, él fue el primero en verdaderamente preocuparse por ellos, el único en ver que eran chicos a los que les había hecho falta una familia. Así que cumpliendo con su deber, le asignó al ojiazul un tutor que le ayudara con la asignatura. Sin embargo, este tutor resultó ser la chica más aplicada y dulce del grupo, la tímida y recatada Hinata Hyuga. Menuda combinación la que hacía este par, y para colmo todo el mundo sabía que la chica se moría por el rubio, bueno todos menos él.
Y así fue como después de verse algún tiempo con ese pretexto, ambos terminaron siendo "amigos", que de estar charlando tranquilamente pasaban a casi querer ahorcarse. Pues como era de esperarse, sus personalidades tan opuestas tenían que chocar en algún momento, sobre todo cuando la Hyuga se llevó una total primera desilusión al notar que el chico que le gustaba era por mucho diferente a como lo había idealizado, pero en parte esto le ayudó a deshacerse de los molestos nervios que la volvían una completa torpe cuando estaba con él.
El carácter extrovertido del chico ayudo en un primer momento a que su relación floreciera. Sin embargo, el cómo acabaron enrollados era algo que a la larga tenía que darse, pues en una de sus tantas peleas, ninguno sabría decir porqué o cómo, acabaron besándose apasionadamente en un cubículo de la biblioteca (bien dicen que los que pelean se aman).
El tiempo y la atracción mutua se encargaron de hacer el resto, pues si bien a Hinata le gustaba Naruto, este último encontraba a la ojiperla bastante interesante. Tuvieron sus dificultades en un principio por la familia de ella, por los problemas que siempre ha cargado el chico, etc; pero a pesar de todo, el rubio por fin encontró en Hinata lo que tanto había pedido en silencio, alguien que le quisiera y se preocupara por él de manera incondicional, y por lo tanto el valoraba lo suficiente a la chica como para permitirse perderla.
De esta manera fue que pasaron los años hasta llegar al presente, donde los tres chicos rebeldes habían madurado en algunos aspectos y en otros no tanto. Al entrar a la universidad cada uno había querido independizarse por lo que se habían ido a vivir solos, cosa que pasó casi desapercibida en sus respectivos hogares, al igual que su decisión de carrera.
Por un lado Sasuke estudiaba una licenciatura enfocada al área empresarial, después de todo algún día asumiría los negocios de su familia. Sakura, había optado por seguir el ejemplo de su tía y dedicarse a la medicina, que de cierta manera encontraba apasionante. En cuanto a Naruto, él decidió seguir los pasos de su padre y estudiar Ciencias Políticas, quizás algún día podría llegar a ser alcalde de Konoha.
Llevaban tres años de esa manera, tiempo en el que Naruto había dejado las fiestas excesivas de lado (no así sus amigos), pues prefería mil veces pasar tiempo con su novia. Desafortunadamente este fin de semana no podría estar con ella, ya que Hinata había tenido que asistir a una "importante" reunión familiar, según la denominaba Hiashi Hyuga (su padre).
Así que el Uzumaki se encontraba tumbado en el sofá cambiando los canales de la televisión, la programación de los fines de semana era un asco pues no había nada que llamara su atención. Cansado de eso decidió mejor prepararse algo para comer, así que apagó la tv y se dirigió a la cocina para inspeccionar el refrigerador. Sin embargo, no llegó ni a tocarlo ya que el timbre de la entrada empezó a sonar de manera insistente. Algo fastidiado se dirigió a ver quién tenía tantas ganas de entrar como para tumbar la puerta.
–¡Ya va!– dijo mientras abría la puerta con pereza
–Hola, Naruto– El rubio sintió como la tensión llegaba hasta la última terminación de su sistema nervioso después de oír aquella voz. No sabía si sorprenderse o enojarse por ver a su madre después de tanto tiempo– ¿Me vas a dejar pasar?– Preguntó para después adentrarse en el apartamento como si estuviera en su casa.
–¡¿Qué carajos estás haciendo aquí?!– Contestó mientras la seguía hasta la sala de estar, de la impresión ni siquiera pudo impedirle el paso.
–¡Esa no es forma de recibirme Naruto, además soy tu madre y puedo venir a verte cuando quiera!– Dijo un poco irritada la pelirroja mientras tomaba asiento.
–¿De cuándo acá te atribuyes títulos que no te corresponden?– El chico estaba a punto de perder los estribos. Kushina soltó un suspiro cansado y levantó el mentón para observar fijamente a su hijo, al final si el chico había sacado algo de ella era aquel carácter.
–No quiero pelear en este momento ¿Puedes por favor sentarte? Tengo algo importante que decirte– Naruto le mantuvo la mirada dudando entre hacer lo que le pedía o sacarla de su residencia. Finalmente decidió sentarse y escucharla, pues una buena razón debería tener para visitarlo de improviso cuando nunca lo había hecho –¿Cómo has estado? ¿Qué tal te va en la universidad?
–No creo que eso sea algo de tu incumbencia– respondió despectivamente el chico. Aun así Kushina no se amedrentó, sabía que sería difícil acercarse y hablar con su hijo.
–Bien, quizá te estás preguntando porqué he venido a verte, pero contrario a lo que piensas si me importas Naruto– El ojiazul solo bufó despectivo.
–Mejor ve al punto y nos ahorramos esta incomoda charla–
–Está bien– Contestó la pelirroja suspirando nuevamente. No quería decirle las cosas de esta manera pero no le dejaba opción –Desde hace unos meses he estado saliendo con alguien, él se ha portado de maravilla conmigo y las cosas han ido tornándose cada vez más serias, yo realmente le quiero y es por eso que… Me gustaría pedirte...Quisiera que… Lo conozcas– Tras esta declaración hubo un incómodo silencio que fue interrumpido por el rubio.
–¿Qué?– Un susurro apenas audible se había escapado de sus labios mientras abría los ojos a mas no poder. Estaba en una especie de shock pues no podía creerse lo que la mujer frente a él le estaba diciendo –¿Que se ha estado viendo con alguien? Y aun peor ¿Quiere que conozca a ese bastardo?–
El chico tardó unos minutos en procesar esa información, pero algo era seguro, lo que sea que aun sintiera por esa que se autodenominaba su madre, si es que aún quedaba algo o por más pequeño que fuera, había acabado por perderse con esa petición. De ninguna manera pensaba conocer a alguien que pretendía ocupar el lugar que su padre alguna vez ocupó. Decididamente volteó a ver a Kushina, y con la impulsividad que lo caracterizaba, no dudo en gritarle de una vez por todas lo que tanto se había guardado durante todos esos años.
–¿Acaso es una broma de mal gusto? ¿Cómo tienes cara para venir a pedirme algo así después de tanto tiempo? ¡Tantos años de olvidar que tienes un hijo y pretender que no existo, pero te crees capaz de venir a decirme que quieres que conozca al bastardo con el que piensas sustituir a papá!… ¡No me importa si has andado de puta desde que mi padre murió, pero no pienso conocer al pendejo que tienes de turno!– Eso fue suficiente para que Kushina se pusiera de pie y estampara su mano en la cara del chico. Es cierto que su relación no era buena, pero nunca pensó que él le hablaría de esa manera.
Hubo una pausa llena de tensión, el rubio sentía un ligero picor en la mejilla izquierda y los sollozos de su madre empezaban a ser audibles. De manera estrepitosa se levantó del sillón donde se encontraba y tomo a la mujer de la muñeca de manera brusca.
–¡Lárgate ahora mismo de mi casa y no vuelvas nunca más!– le grito mientras la arrastraba hasta la salida. Después de empujarla fuera le cerró la puerta en las narices, de manera tan fuerte que podría haberse roto.
Solo hasta que se hubo asegurado que su madre se había ido pudo tratar de calmarse, pero le era imposible quedarse quieto, por lo que se apresuró a coger las llaves de su auto y su chaqueta para salir disparado al primer bar que se cruzara en su camino.
Aparcó en el primer lugar que encontró, uno de los bares a los que solía acudir con sus amigos los viernes por la noche, al ser a penas las 5 de la tarde no estaba tan concurrido. Se dirigió a la barra y se sentó en uno de los banquillos desocupados, allí se encontró con Karin (una especie de prima lejana) sirviendo tragos para los pocos comensales del lugar.
–¡Hey, Naruto! Llegas algo temprano ¿Qué te sirvo?– Dijo la pelirroja con una sonrisa.
– Dame lo más fuerte que tengas– Contestó distraídamente.
– Enseguida– Dijo la chica para después voltearse a mezclar una serie de bebidas. No tardó ni cinco minutos en preparar el trago y dejarlo en frente del rubio. El chico solo lo miro detenidamente para posteriormente tomárselo de una.
–¡Wow! Tranquilo que no es agua ¿Tuviste un mal día?– preguntó la chica sorprendida.
–No quiero hablar de eso ahora, Karin, sólo sírveme otro quieres– dijo con la mirada gacha. Lo último que quería era pensar en el altercado que tuvo con su madre.
–De acuerdo pero tómalo con calma ¿Si?– Las acciones de Naruto empezaban a preocuparla, hace bastante que no lo veía decaído o furioso como en ese momento. A pesar de eso le pasó la bebida para después girarse a atender a otros clientes, era mejor darle su espacio por ahora.
Observaba detenidamente el líquido del vaso que tenía frente a él, hace algún tiempo que dejó de ver está opción como el remedio para olvidar, pero no cabe duda que es muy fácil elegir el camino sencillo y rápido. Se llevó el brebaje a la boca y le dio unos sorbos.
¿Por qué cojones tenía que venir a fastidiarle la existencia a estas alturas de su vida? ¿Por qué justo ahora que creía haber olvidado todo y parecía haber alcanzado la felicidad que había buscado como desesperado de niño? Creía que nada podía ir mal en esos momentos en que por fin todo parecía tomar el rumbo correcto. Que equivocado estaba, se había dado de topes con la pared.
Tal vez parecía muy infantil su actitud, pero se sentía dolido aún por el asunto. En el fondo, sabía que seguía anhelando el cariño que recibía antes de que su vida y la de su familia se fueran al traste por esos malditos terroristas. En el fondo, seguía siendo ese niño que aún lloraba por la pérdida de su familia, por la indiferencia de su madre.
Así siguió, trago tras trago, hasta que habiendo perdido la cuenta no podía ni ponerse en pie. Sin embargo, aún no era suficiente, necesitaba olvidar más, algo más fuerte que borrara todo lo vivido el día de hoy y sabía exactamente dónde conseguirlo. Por suerte el turno de Karin había acabado hace un rato, así que ya no la tendría vigilando cada uno de sus pasos. Con algo de dificultad se levantó de su asiento y se dirigió hacia donde estaba cierto peliblanco al que todos conocían por la mercancía que traficaba, eso y sus diversos apodos con referencia a pescados.
–¡Suigetsu!– Saludó levantando su mano derecha. El aludido sonrió maliciosamente al verlo, hace bastante que el ojiazul no lo buscaba, pero sabía perfectamente que pediría.
–Cuanto tiempo Naruto ¿Qué necesitas?–
–¿Qué te queda aún?– preguntó un poco ansioso el rubio.
–Depende de tu presupuesto y que tan fuerte lo quieres– sonrió socarrón. Después de pensarlo unos segundos, el chico sabía exactamente que pedir.
–Dame lo suficiente para unas cuantas líneas– Suigetsu sacó disimuladamente una pequeña bolsita llena de polvo blanco y se la entregó a Naruto, quien con el mismo cuidado le pasó algunos billetes y sin siquiera despedirse emprendió camino a la salida.
Una vez fuera del recinto se dirigió a su auto y ya que se encontraba dentro, asegurándose de que nadie lo viera, sacó lo que recién había comprado, la primera tarjeta que encontró en su cartera y un billete (a falta de algo más). Meticulosamente, y con algo de esfuerzo, utilizó su mano para formar una línea de polvo blanco para después inhalarlo con fuerza, tenía bastante que no probaba eso, pero no había olvidado como hacerlo. Después de unos minutos repitió la misma acción y a los segundos ya podía sentir los efectos.
Llegó un punto donde la euforia era tal y se sentía tan confiado de sí mismo, que decidió que necesitaba algo de adrenalina para mejorar las cosas. Así que sin siquiera pensarlo arrancó su auto y salió disparado sin rumbo alguno, para esas horas de la noche las calles estaban desérticas y aprovecho este hecho para subir cada vez más la velocidad.
No sabía que tan rápido iba ni le importaba, lo único importante es que se sentía de maravilla y con tanta energía que tenía que sacarla de algún modo. Todo pasó tan rápido que lo último que alcanzó a ver fueron unas luces que lo deslumbraron, para después sentir un fuerte impacto a su costado, el resto solo fue una completa obscuridad, pero al fin y al cabo había logrado su objetivo ¿O no?...
N/A:
¡Hola gente bonita!... Por favor bajen las antorchas y los trinches '-')... Eso, así esta mejor. Por lo que podrán ver esto huele full a drama, pero es necesario. De momento dejo este capítulo en suspenso total. Así que hagan sus apuestas ¿Qué creen que pase con Naruto? ¿Dejará viuda a Hinata antes del matrimonio o sobrevivirá como siempre lo hace? (aunque sin ayuda de Kurama esta vez).
Ahora, lo del concurso que mencioné el capítulo anterior sigue en pie. Recuerden que se trata de adivinar TODAS O LA MAYORÍA de las canciones utilizadas en este fic (hay unas muy obvias pero otras no tanto), cuando la historia llegue a su final deben pasar su lista ya sea por review o PM a su servidora. La persona con más aciertos puede hacerme un pedido sobre alguna pareja del universo de Naruto, prometo no protestar aunque no sea partidaria de algunas (solo apiádense de mi y no me pidan Yaoi :""D).
En fin, no olviden dejarme sus bonitos comentarios y teorías sobre lo que creen que ocurrirá en un estúpido y sensual review. Así que cuídense y ¡Hasta la próxima!
P.D: Para todos mis paisanos mexicanos que tuvieron el infortunio de vivir el terremoto de ayer por la noche, espero que cada uno de ustedes se encuentre bien. Amigos de Chiapas y Oaxaca, se hará todo lo posible por mandar ayuda lo más rápido que se pueda. ¡Animo! Si nuestro país pudo sobreponerse a un desastre similar en el pasado, es seguro que podremos salir nuevamente de esta.
¡See you next time y Pura Vida my friends! :)
