Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. En cambio la historia es 100% mía, escrita solo por diversión y sin fines de lucro. Cualquier copia total o parcial será considerada plagio.
Enjoy!
Capítulo 3 – Sigo Extrañándote
No se percató del momento en que el móvil se resbaló de su mano. De la nada todo parecía ir en cámara lenta, el tiempo se hacía cada vez más lento hasta casi detenerse por completo. Sólo sintió el impacto de sus rodillas contra el piso mientras trataba de procesar lo que hace algunos segundos le había dicho una Hinata hecha un mar de lágrimas al teléfono. Lo único que pasaba por su cabeza eran las palabras: Naruto, accidente, grave y quirófano. Como pudo logró levantarse del suelo y aún en ese estado de aturdimiento recogió el celular, tomó su bolso y salió disparada al hospital. Sin importarle que fueran las tres y media de la madrugada ni que lo único que vestía en ese instante fuera su pijama.
Tuvo la fortuna de encontrar un taxi libre al momento de traspasar las puertas del edificio donde vivía. Le indicó al conductor que la llevara rápidamente, y este no dudo en hacerlo después de verla en el estado en que se encontraba. Alzó la mano para retirar un mechón de cabello que le picaba la nariz y al tocar su mejilla se dio cuenta de que estaba húmeda. Se encontraba en tal estado de shock que no se dio cuenta de cuando había comenzado a llorar. Sin embargo, eso poco le importaba en el momento así que retiró las lágrimas de su rostro bruscamente.
El camino al centro médico fue increíblemente largo a pesar de que solo fueron unos 20 minutos. Le pagó al taxista y corrió a la sala de emergencias tropezando en el transcurso. Al llegar encontró a Hinata siendo consolada inútilmente por Ino, que parecía estar aguantando el llanto, y un poco alejada estaba la madre de Naruto junto con un hombre que no había visto nunca. Giró levemente la cabeza y vio que Sasuke se encontraba frente a las chicas recargado en la pared de con la cabeza gacha.
Cuando la ojiperla reparó en su presencia, se levantó de su asiento y corrió a abrazarla sin dejar de llorar ni un solo instante. Fue ahí que Sakura cayó en cuenta de lo que había pasado y dejó correr las lágrimas descontroladamente, abrazando fuertemente a la novia del ojiazul.
Las preguntas se empezaban a acumular en su mente y la angustia se empezaba a apoderar de ella, y a pesar de todo eso, una sola interrogante perduraba en aquel mar de pensamientos –¿Por qué? ¿Por qué le ocurrió esto a Naruto?– Sin embargo, no había manera de obtener una respuesta clara y concisa a lo sucedido.
Después de dejar salir todo lo que ocasionó en ellas el impacto inicial, ya estando más tranquilas fueron a donde se encontraba Hinata previamente y tomaron asiento junto a la rubia. Con algo de esfuerzo la pelinegra procedió a explicarle a Sakura lo que había ocurrido.
–Naruto tuvo un accidente automovilístico– empezó con la voz temblándole ligeramente– Al parecer iba demasiado rápido y pasó un semáforo sin ver cuando estaba en rojo– La chica parecía a punto de quebrarse pero reuniendo las fuerzas que le quedaban trató de terminar su relato –Un camión de carga golpeó el auto justo de lado del conductor –Eso fue suficiente para la joven que no pudo soportar más y empezó a llorar de nuevo.
–Lo trajeron de emergencia al hospital y lo llevaron directo al quirófano, están tratando de hacer todo lo posible por salvarlo– Terminó Ino mientras sostenía nuevamente a Hinata apretando notablemente la mandíbula.
La pelirrosa dirigió su mirada al piso y empezó a implorar a todos los dioses habidos y por haber que su extrovertido amigo saliera de esa. Por lo pronto, lo único que podía hacer era eso, y aquello le hizo sentir una impotencia terrible que no recordaba haber sentido nunca antes. Sabía que tenía que ser fuerte, pero le costaba mucho trabajo mantenerse firme, sumándole a esto que el tiempo que estuvieron sentados esperando noticias parecía eterno, lo que hacía que su voluntad flaqueara algunas veces.
Cuando el cielo empezó a clarear Ino pudo convencer a Hinata de ir a tomar algo para que se despejara unos momentos. Kushina y su acompañante siguieron su ejemplo poco después y los únicos que quedaron en ese momento fueron el Uchiha y la pelirrosa, quien tercamente se negó a abandonar la sala. Fue hasta ese entonces que ella se dio cuenta de la presencia del azabache, pues este no había dicho ni una palabra en todas esas horas, igualmente prefirió ignorarlo pues no estaba de humor para pensar en algo que tuviera que ver con ambos.
Por su parte, el chico había estado observando constantemente a la ojiverde captando cada uno de sus gestos y siendo testigo de cómo sus pensamientos la consumían. Por alguna razón que no había alcanzado a comprender no le gustaba ver el estado en que estaba la chica. Si bien él también estaba sumamente preocupado por Naruto, trataba de no demostrarlo, pues no serviría de nada perder el control en esa situación.
Contrario a él, Sakura se había llorado incansablemente y había expresado todo lo que sentía en ese instante. Ahora, viéndola más calmada, le parecía tan frágil que podría romperse nuevamente en cualquier momento. Eso había despertado un inusual instinto de protección que desconocía que pudiera tener. Sin embargo, no era momento para meditar sobre eso, así que siguiendo sus impulsos tomó asiento a lado de la chica y pasó un brazo alrededor de sus hombros acercándola a él, sintiendo como la chica daba un pequeño brinco de sorpresa por el inusitado contacto.
Sakura nunca se hubiera esperado que el azabache realizara una acción como la que hacía en ese momento. Nunca había tenido ningún gesto amable para con ella, por lo que ese abrazo resultaba bastante sorpresivo. No obstante, se dijo a si misma que cosas como esas no pasaban todos los día así que no debería hacer preguntas, solo vivir el momento. Si Sasuke Uchiha había decidido darle apoyo y consuelo de esa manera, ella no pensaba complicarse aún más la noche buscando razones a su comportamiento.
Con cautela colocó suavemente su cabeza en el hombro del chico, a quien no pareció molestarle aquello, y dejó correr lágrimas silenciosas por sus mejillas. Se sentía segura con él y lo suficientemente cómoda como para descargar todas las emociones que la abrumaban en ese instante. Podrían llamarla egoísta, pero lo único que quería era que aquel momento durara para siempre. Fue de cierta manera la calidez de aquel contacto lo que provocó que su llanto dejara de ser únicamente por Naruto; se dedicó a llorar también por ella misma, por Sasuke y por los dos.
No supo cuanto tiempo estuvieron así, ni cuando sus ojos se cerraron para sumergirse en el mundo de los sueños, pero cuando despertó había pasado poco más de una hora y le alivió que Sasuke no la hubiera soltado en todo ese tiempo. También pudo notar que ya todos se encontraban nuevamente en la sala de espera y que Ino les mandaba miradas disimuladas, lo cual la hizo sonrojar levemente.
Con algo de pesar se soltó del agarre del pelinegro y se talló delicadamente los ojos, lo cuales sentía hinchados de tanto llorar. Cuando estaba por levantarse de la incómoda silla vio a un doctor salir de la sala de operaciones, aquello capto la atención de todos inmediatamente.
–¿Familiares de Uzumaki Naruto?– Preguntó, y en menos de un segundo todos prácticamente corrieron a su encuentro.
–Soy su madre ¿Cómo se encuentra mi hijo?– respondió Kushina.
–El chico está sumamente delicado, recibió un impacto bastante fuerte y directo por lo que tiene varias fracturas. Desafortunadamente una de las costillas rotas alcanzó a perforar el pulmón. Tuvimos que entubarlo y actualmente… se encuentra en un estado de coma– El ambiente empezó a tensarse notablemente cuando el médico dijo aquello
–Con la operación hemos ganado algo de tiempo, pero les tengo que decir que es posible que no logre llegar a la noche. Confiemos en que será lo suficientemente fuerte como para salir de esto– Para este punto Kushina y Hinata rompieron a llorar nuevamente, Ino abrazó a la ojiperla inmediatamente tratando de brindarle todo el apoyo posible. Sasuke solo volteó a ver a Sakura que también estaba llorando pero de manera silenciosa.
Para la pelirosa era como una especie de deja vú, esta situación era satíricamente parecida a la que vivió con su padre y sus esperanzas solo empezaban a apagarse cada vez más. Nuevamente sintió aquella calidez y seguridad que solo encontraba en los brazos del pelinegro. Levantó la vista hacia el rostro de Sasuke y pudo ver perfectamente que el azabache estaba pensando en los mismos acontecimientos que ella. Quizás fue su imaginación pero alcanzó a ver un pequeño rastro de lágrimas que el chico estaba a punto de dejar salir. Sin embargo, no pudo ver más porque el Uchiha la atrajo a su pecho y escondió su rostro en su cabello mientras la sostenía fuertemente como buscando apoyo, el cual la pelirrosa no le negó.
Poco después sintió una leve humedad en su cabeza que confirmó sus sospechas anteriores, así que delicadamente pasó sus brazos por el torso del chico, tratando de calmarle un poco.
–Asi que… ¿Tú y Sasuke… Han avanzado algo?– la pregunta de Ino no tomó por sorpresa a la ojiverde, antes se sorprendió de que no preguntara previamente sobre todo lo acontecido con Sasuke.
–En realidad, seguimos igual que siempre– contestó con cansancio, pues apenas había dormido unas horas a lo largo del día.
–Entonces ¿Qué fue todo eso de la sala de espera?– preguntó la rubia algo impaciente y confundida.
–Lo ignoro completamente, supongo que ambos necesitábamos apoyo en ese momento– dijo vagamente – Tu sabes en parte todo lo que hemos pasado Sasuke y yo en nuestras vidas.
–Se un poco sobre eso aunque solo superficialmente– La ojiazul en realidad solo conocía pocos detalles de esa parte del pasado de los tres chicos, incluso aunque era mejor amiga de Sakura a esta le costaba hablar del tema aún por lo que no le había contado gran cosa al respecto.
–Somos los únicos que podemos comprendernos completamente en este momento– susurró la chica más para sí misma. Esa era la única explicación que tenía sobre el comportamiento de Sasuke ese día.
–Nunca había conocido a la madre de Naruto– comentó Ino pensando que era mejor dejar ese tema por la paz.
–A mí me sorprende que haya venido, parece que aunque sea le importa un poco su hijo– contestó Sakura mientras embozaba una sonrisa sarcástica – Solo espero que Naruto no reaccione mal cuando despierte y la vea.
–La que reaccionó mal por eso fue Hinata, nunca la había visto de esa manera, casi corre a la mujer de la sala–
–¿Y cómo es que no lo hizo?– preguntó la ojiverde bastante sorprendida.
–Pues, la señora Uzumaki le pidió hablar con ella en privado. Aún desconozco que se dijeron, pero eso pareció calmar las aguas– Mencionó Ino rascando levemente su mejilla –De hecho, Sasuke estuvo también a punto de correrla pero Hinata lo contuvo.
–Supongo que yo estaba demasiado aturdida para hacer algo similar– dijo Sakua tomando un sorbo de la taza de café que tenía frente a ella.
Eran pasadas las cuatro cuando había decidido ir a comer algo a la cafetería del lugar. A eso del medio día habían convencido a Hinata para que regresara a su casa a dormir un rato y Sasuke se había ofrecido a llevarla, por lo que solo quedaron Ino y Sakura en el recinto (quienes habían ignorado en todo momento a la madre de Naruto y a su acompañante). Prácticamente habían pasado todo el día en el hospital esperando a que les dieran nuevas noticias del rubio que aún continuaba en observación en terapia intensiva.
Procedieron a terminar sus bebidas y después de pagar la cuenta se dirigieron nuevamente a la sala de espera. Por lo poco que les habían informado a lo largo del día, el ojiazul permanecía estable y si seguía así mañana lo trasladarían a una habitación. De cierta manera esto encendía las esperanzas que la pelirrosa creía haber perdido –Yo sé que tú puedes salir de esto Naruto, no puedes dejar sola a Hinata, si la haces llorar nuevamente te las verás conmigo– mientras pensaba esto la chica lograba animarse y mantenerse lo más positiva que podía. Unas horas después regresaron Hinata y Sasuke para quedarse esa noche ahí, esta última iba acompañada de su primo Neji. Así que Sakura e Ino emprendieron el camino a casa, pues ellas también necesitaban descansar.
Al llegar la ojiverde se dejó caer pesadamente en la cama y cerró momentáneamente los ojos. Recordando un poco de lo que el médico les había avisado en una de las veces que los mandó llamar. Al parecer en los análisis de sangre que se le realizaron al chico se había registrado que su estado al momento del choque era de completa ebriedad, y lo que Sakura no sabía si era peor es que también se determinó que iba drogado mientras conducía.
–¿Qué fue lo que te llevó a eso Naruto? Hace bastante que no te ponías en ese estado– pensó la chica sumamente preocupada por su amigo. Afortunadamente Hinata no estaba ahí cuando el doctor les informó aquello, pero sabía que en algún momento tendrían que decírselo.
Sin embargo, eso la llevó a recapacitar sobre todo lo que era su vida en ese momento. Su consumo regular de éxtasis, definitivamente era algo que estaba decidida a dejar después de lo ocurrido, al igual que las fiestas locas que se ponía todos los viernes. No solo por salud, sino que no le ayudaba en nada esconderse en ese pretexto para olvidar el gran vacío que tenía en su vida. Algo tarde comprendió que se vive una sola vez y nuestra existencia en la Tierra es efímera, por lo que hay que vivir cada momento al máximo y de la mejor forma posible. Pero esto mismo la llevaba al siguiente punto, su relación con el Uchiha, una relación que únicamente la destruía cachito a cachito cada vez más.
Su autoestima y su amor propio se habían quedado guardados en baúl de las cosas olvidadas, les había dejado en segundo plano por el gran amor que sentía por Sasuke. Sin embargo, lo que se recriminaba desde hace rato es que necesitó que ocurriera algo como lo que le pasó a Naruto para hacerla recapacitar y abrir los ojos a aquello que se negaba a ver. Quizás ni siquiera aunque le hubiera pasado algo a ella misma, hubiera decidido cambiar su vida.
Pero ya era suficiente de todo aquello, solamente daba vueltas en un círculo vicioso sin darse cuenta que ella tenía el poder de romperlo. Es cierto que tuvo muchos complejos y problemas a tan corta edad, pero tal como Naruto había hecho, ella podía y tenía la obligación de buscar su felicidad. Y el primer paso para hacerlo era admitir que Sasuke nunca fue ni sería suyo, estando con el solo se estancaba a sí misma. Era una carga emocional que tenía que aprender a dejar ir aunque no le gustara.
Fue con este último pensamiento en mente que empezó a cerrar los ojos para caer prontamente en los brazos de Morfeo hasta el día siguiente.
A pesar de las pocas esperanzas que le daban a Naruto, el chico sobrevivió aquel día y el día que le siguió. Por lo que pudieron proporcionarle su propia habitación, donde Hinata y Kushina se la pasaban prácticamente día y noche. Sin embargo, aunque el chico se estaba recuperando moderadamente, aún no salía del coma en que se encontraba.
Por su parte Sakura había empezado lo que se había prometido aquel día de crisis, estaba completamente convencida de empezar a redirigir su vida. Todos los días pasaba por el hospital unas horas para ver como seguía su mejor amigo y de igual manera había empezado a evitar a Sasuke.
Ino prácticamente había hecho una fiesta al enterarse de que su amiga pensaba dejar al Uchiha, solo no lo hizo porque la pelirrosa se lo había impedido. Aunque lo que la chica no pudo impedir es que la rubia empezara a planear con quien de su lista de amigos la iba a presentar y así hacer que saliera a citas y conociera gente. Eso no hubiera molestado a Sakura de no ser que Ino empezaba a exagerar con el tema.
Así paso más de un mes y cada vez era más evidente para Sasuke que Sakura no quería verle más. Al principio lo ignoraba cuando de casualidad se topaban en el hospital en sus visitas al rubio, pero después la chica evitaba ir en el mismo horario que él. En la universidad casi nunca se encontraban, pero cuando por cosas del destino aquello ocurría, la chica al verlo giraba en dirección contraria y salía prácticamente pitando de allí.
Para Sasuke y su orgullo eso no había importado en un inicio, después de todo eran ajenos el uno del otro. Al final compañía femenina no le hacía falta y Sakura no le era para nada indispensable, o eso quería pensar. Poco después la empezó a ver con una serie de chicos, todos distintos, en el campus, pero no le dio mucha importancia porque nunca los veía más de una vez con ella. Sin embargo, no entendía a que se debía su repentino enojo cada que presenciaba esa escena, así que únicamente ignoraba ese hecho.
No obstante, seguía pendiente todos los viernes de fiesta buscándola con la mirada en los clubes a los que asistía, sin tener éxito en ningún momento. Incluso hubo una vez que se rebajó a preguntarle a Suigetsu si la había visto últimamente. El peliblanco solo se burló un poco de él, aunque bastó una mirada fulminante de Sasuke para callarlo, y se limitó a decir que hacía un tiempo que la chica no lo buscaba. Fuera de eso, el Uchiha seguía su vida lo más normal que podía, abusando de los excesos y, como lo consideraría él, sobreviviendo día con día.
Se encontraba en ese momento en la sede de las empresas de su familia. Había reunión de accionistas y ella al ser accionista mayoritaria tenía que asistir forzosamente. Sakura era consciente que desde el momento en que decidió estudiar medicina había renunciado a la oportunidad que le ofrecía hacerse cargo del negocio familiar y que, aunque no estuviera interesada, tenía que conocer lo mínimo indispensable de asuntos de negocios y finanzas. Aun cuando encontraba el tema sumamente aburrido.
La sala de juntas donde se llevaría a cabo la reunión era bastante lujosa y, al ubicarse en uno de los pisos superiores, se podía gozar la excelente vista que ofrecían unos enormes ventanales, Tokyo se veía esplendida desde ahí. Poco a poco el recinto se fue llenando de personas hasta que, una vez estando todos, entro el presidente de la compañía.
Indra Otsutsuki a sus 30 años de edad era uno de los solteros más codiciados del mundo. Se le consideraba un hombre con mucho talento para los negocios y a Sakura siempre le había parecido muy atractivo. Sin embargo, por lo que podía leerse en la prensa amarillista, era un mujeriego empedernido. La perdición de cualquier mujer y el hombre que ningún padre querría para su hija (o casi). Ahora que una cosa era lo que decían las revistas de chismes y otra totalmente era la realidad, al fin y al cabo los medios siempre exageraban para tener una historia que vender.
Eso Sakura lo tenía bien claro, después de todo lo conocía de años atrás. Por otro lado, siempre le había parecido que Indra y Sasuke tenían mucho en común, no solo en un aspecto físico, sino también en cuanto a personalidad.
–Buenos días a todos– Comenzó con voz autoritaria –Agradezco la presencia de cada uno de ustedes– Por un momento a la chica le pareció que la mirada del azabache se detuvo demás en ella.
– A continuación procederé a dar el informe mensual de las cuentas de la empresa y la información de los nuevos proyectos que están en puertas– Sakura solo se mantuvo en silencio y atenta a lo que se decía.
Después de unas dos horas de presentaciones y una sesión de preguntas, todos hasta ella estaban bastante satisfechos con el trabajo que Otsutsuki había hecho, había que admitir que el hombre era un genio en su campo. Uno a uno los asistentes se fueron retirando no sin antes saludar al castaño y felicitarlo por su eficiencia. La última en acercarse fue Sakura.
–Señor Otsutsuki debo decirle que me ha dejado bastante impresionada, agradezco su esfuerzo en mantener en alto la empresa de mi padre– Dijo mientras le estrechaba la mano.
–No tienes que dar las gracias Sakura, pero por favor deja de hablarme de usted, me haces sentir más viejo de lo que en realidad soy– Respondió con una pequeña sonrisa que lo hizo lucir más apuesto de lo que ya era en opinión de la chica.
–Lo siento, es solo que ya es una costumbre– Dijo algo apenada.
–Además después de años de conocernos es un poco extraño que nos hablemos con tanta formalidad no lo crees–
La familia de Indra y la de Sakura habían sido cercanas cuando los padres de la chica aun vivían. El padre de Indra y Kizashi Haruno trabajaron varios años juntos, y aunque los chicos le llevaran unos ocho años de diferencia, habían convivido en algunas ocasiones. Después del fallecimiento de los Haruno, los Otsutsuki habían tratado de mantener el negocio a flote, y ya que Sakura era demasiado pequeña, El padre de Indra se había hecho cargo formalmente de la empresa.
–Espero que hayas podido comprender la mayoría que de lo que se expuso, después de todo esto no es tu fuerte–
–Justo de eso quería hablarte– Respondió la chica pensativa– Verás, me cuesta algo de trabajo mantener el ritmo de estas reuniones y aunque sé que no me dedicaré a esto en un futuro, creo que debería aprender del tema. Después de todo, la empresa es en parte mía.
–Entiendo lo que quieres decir– contestó Indra con una mano en su mentón –Y pienso que tu decisión es acertada.
–Asi que quería pedirte si podrías enseñarme un poco ya que tu eres el experto aquí– Dijo algo nerviosa Sakura, Indra podía parecer intimidante algunas veces (por no decir siempre).
El chico meditó su respuesta unos segundos, era una persona sumamente importante y ocupada como para estarle enseñando a esa chiquilla como se maneja la empresa. Sin embargo, si ella tuviera más conocimientos en la materia le aligeraría el hecho de tener que simplificar al máximo sus reportes mensuales. Dirigió una mirada a su reloj de mano y se percató de que ya era hora de la comida.
–¿Te parece si vamos a comer algo y discutimos el asunto con calma?– contestó mirándola fijamente.
–De acuerdo, aún tengo un par de horas antes de ir a la universidad– Con algo de suerte podría convencerlo de que aceptara su propuesta, además ser su jefa tenía que servir de algo.
Al final terminaron tomando algo en un restaurante italiano que estaba a unas cuadras de la oficina. Indra decidió que dedicarle unas horas al día a que Sakura entendiera de donde salía el dinero con el que se mantenía, traería beneficios a largo plazo. Además no le agradaba mucho que su "jefa" no tuviera ni idea de lo que sucedía en su empresa o a que se dedicaba en concreto, vamos que siendo sinceros le creía incompetente. Sin embargo, no era para menos que tuviera esa opiión de Sakura, casi no la conocía y sumándole a esto que sus conocimientos y habilidades en el área eran mucho mayores y reconocidas a nivel mundial, su ego había alcanzado niveles estratosféricos. Ahora bien no iba a dejar que eso se le subiera a la cabeza todo el tiempo, y por eso decidió tener ese detalle para con Sakura.
Acordaron que la pelirosa trabajaría por las mañanas en la empresa, sería algo así como asistente de Indra, pues que mejor aprendizaje que el práctico. Claro que el chico no pensaba dejarle a cargo de lo más complicado o importante. No obstante, estaría presente en esos temas solo para que estuviera enterada de cómo se manejaba todo. Cuando se dieron cuenta de la hora que era Sakura ya iba algo retrasada. Así que solo se despidieron y quedaron en que empezarían a trabajar juntos a partir del día siguiente.
Sakura suspiro por doceava vez en menos de una hora, había estado distraída desde que había llegado y eso empezaba a fastidiar a Indra, pues debido a esto no podía avanzar con el trabajo del día. La chica llevaba aproximadamente un mes trabajando ahí, y aunque gracias a la convivencia diaria el castaño la había conocido un poco más cambiando su opinión de ella, al molestará que los demás no se concentraran cuando debían de hacerlo, justo como Sakura en ese momento.
–Sakura por millonésima vez en el día, deja de pensar lo que sea que estés pensando y ponte a trabajar– Dijo claramente irritando.
–¡Lo lamento!– Dijo la chica con un leve sonrojo pues nuevamente le regañaban por estar distraída. Indra solo soltó un suspiro cansado y pensó que talvez era mejor resolver aquello que la tenía tan ausente ese día, de otra manera no podrían trabajar tranquilamente.
–De acuerdo, traté de ignorar tu falta de concentración, pero no puedo más. Así que dime ¿Te sientes mal o qué te tiene de esa manera?– Dijo dejando los papeles en el escritorio para posteriormente girar su silla hacia la chica.
–No, no es eso, descuida no volverá a pasar–
–Llevas diciendo eso desde la primera vez que te llamé la atención, así que será mejor que empieces a hablar– dijo con una ceja levantada y los brazos cruzados. Su mirada inquisitiva no ayudaba mucho a que Sakura se sintiera cómoda para sincerarse, pero sabía que Indra no dejaría el tema, así que fijando la mirada en el piso decidió empezar a hablar.
–Hoy… es el aniversario de la muerte de mis padres– Empezó –Además, hace casi cinco meses que uno de mis mejores amigos tuvo un grave accidente y se encuentra en coma desde entonces–
Sinceramente Indra no se esperaba algo así, creía que a lo sumo se trataba de un problema de mal de amores. Al parecer no conocía aún mucho de la vida de esa chica, eso por un lado le hizo reflexionar un poco y decidió ser más flexible con ella en ese momento. Sakura al ver que Indra no decía nada decidió continuar.
–Normalmente trato de ignorar el hecho de que los extraño y que me sigue afectando su muerte, pero ahora que también está lo de Naruto… Me ha sido inevitable reflexionar sobre lo que he hecho con mi vida todos estos años, y lo cierto es que no me siento muy orgullosa de mi misma– Contestó levantando su vista para fijarla en el castaño.
–No puedo evitar preguntarme qué hubiera pasado si ellos aún siguieran con vida, posiblemente estarían decepcionados…– No pudo seguir manteniéndole la mirada, así que volteó a ver la vista que le ofrecían los ventanales del despacho– A veces me pregunto cuál es realmente mi objetivo en la vida y me doy cuenta de que nunca he tenido ninguna meta clara, eso solo me hace sentirme aún más perdida y atorada–
Esa chica no dejaba de sorprender a Indra desde el día que se tomó el tiempo de conocerla. Lo cierto es que sabía perfectamente a que se refería, aunque esa etapa en su vida había sido muy fugaz. Sin embargo, no le extrañaba que eso mantuviera preocupada a la ojiverde.
–Entiendo perfectamente como te sientes, es difícil aceptar la ausencia de alguien querido– dijo incorporándose en su lugar para luego inclinarse levemente hacia delante.
–Dudo que puedas entenderme– contestó la chica con una sonrisa sarcástica, después de todo nadie habría podido sentirse de la misma manera a menos que hubiera tenido una experiencia similar a la suya.
–Escucha Sakura, talvez tu no lo sepas pero mi a madre le detectaron cáncer en el estómago cuando yo tenía 15 años, estuvo luchando contra la enfermedad hasta que finalmente falleció cuatro años después– Al oír esto la chica volteó a verle claramente sorprendida. Indra la miraba fijamente, pero había algo en su mirada que le decía a Sakura que él no mentía al decir que la comprendía. Podía ver un atisbo del mismo dolor que ella sentía en sus profundos ojos negros. Sin embargo, el sentimiento que predominaba era nostalgia.
–Yo acababa de graduarme del colegio cuando eso ocurrió y eso me llevó a tener una especie de crisis. Sentía que estaba a la deriva y no sabía que rumbo tomar– continuó seriamente– Sin embargo… después de exiliarme de los demás pensé que mi madre nunca hubiera querido verme así. Ella quería que yo fuera alguien de provecho, pero más importante todavía, ella quería que yo fuera feliz.
Hubo un breve momento de silencio donde ambos se perdieron en sus pensamientos por un instante. Esta vez fue Indra quien volteó a ver el panorama citadino que se exhibía.
–A lo mejor aquellas personas preciadas nos dejaron demasiado rápido y de manera inesperada… quizás nosotros no podíamos hacer nada para evitar que las cosas se dieran así… Sin embargo, lo que si podemos hacer es honrar su memoria siendo lo más felices que podamos. Al final, eso es lo que esos seres amados hubieran querido para nosotros– Al decir esto último volteó a ver a la chica de nuevo, pero esta vez sonriéndole levemente.
Sakura no pudo evitar sonreírle de regreso, agradecida de que haya compartido esa experiencia con ella. Con lo reservado que era el castaño, posiblemente muy pocos supieran esa parte de su pasado. Sin embargo, aquello definitivamente la hizo sentir mucho mejor. Con eso daban por terminada aquella charla. Después de eso dedicaron un par de horas más a seguir trabajando y después salieron a comer.
Para sorpresa de la chica, Indra la invitó a un restaurante de la zona, algo lujoso a decir verdad, y después la llevó personalmente a la universidad. Cuando arribaron al lugar, el chico se estacionó en la entrada y bajó para despedir a Sakura. Aquello la avergonzó un poco ya que el castaño llamaba la atención donde quiera que iba, y como no hacerlo, tan solo su auto era muy llamativo al ser un deportivo del año.
–Encontrar aquello que te apasiona y te hace feliz es únicamente tu responsabilidad y para eso tienes que moverte, recuérdalo– Dijo el chico a la vez que colocaba una mano en su cabeza y le sonreía levemente. Las mejillas de Sakura adquirieron un tono rojizo, pues el chico nunca había tenía algún detalle con ella. A pesar de esto logro soltar una ligera afirmación.
–Nos vemos mañana– y de esta manera Indra se despidió. Sakura se quedó ahí hasta que vio desaparecer su auto en la esquina y después emprendió el camino a su clase sonriendo visiblemente.
Sin embargo, en ningún momento se percató de la penetrante mirada que todo ese tiempo había estado fija en ella y su acompañante. Sasuke Uchiha, había observado cuidadosamente toda aquella escena y lo cierto es que no le había gustado nada. Tenía perfecto conocimiento de quien era aquel hombre que había dejado a la ojiverde ese día, pero no lograba entender que hacían juntos. Aun así no pudo dejar que su paranoica imaginación volara en la dirección más obvia –Así que has estado con el todo este tiempo, Sakura. Hmp, dos podemos jugar al mismo tiempo…–
N/A:
¡Hola gente bonita! HOY ES VIVIVIERNES DE FANFIC y una vez más estoy aquí trayéndoles un otro capítulo de esta historia. Ahora tenemos un nuevo personaje que viene a traerle problemas a Sasukito, pero me gustaría saber que opinan ustedes de Indra ¿Les gusta? ¿No les gusta? En mi opinión se está ganando varios puntos no solo con Sakura, sino también conmigo 7u7r
También quiero comunicarles que a este fic le queda ya muy poco para concluir, no quería hacer un long fic así que en un par de capítulos podrán enterarse del desenlace de esta historia. Y hablando de esto no se olviden del pequeño juego que he planteado desde el primer capítulo, quién me dé una lista con TODAS O LA MAYORÍA de las canciones usadas en el fic, podrá pedirme una historia de la pareja que quiera del universo de Naruto.
En fin, no me explayo más. No olviden dejar sus teorías y opiniones en un sensual review que me hacen extremadamente feliz al leerlos. Nos leemos en el siguiente capítulo, en el mismo lugar, mismo día y casi misma hora.
¡Chao! :D
P.D: ¡Feliz día de la independencia a todos mis compas mexicanos! ¡Y gracias y feliz cumpleaños a Don Porfirio Díaz (aunque ya tenga casi un siglo de muerto)! Sin usted no tendríamos puente el 15 y 16. Y recuerden amiguitos No dejen que nadie les diga cuantos platos de pozóle se pueden comer, empáchense y ya :v/…
Ahora sí ¡Chao!
