Disclaimer: Los personajes y la historia de The Lost Canvas pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Teshirogi. Fic sin fines de lucro.
Capítulo III. Una luz en medio de la oscuridad.
Agasha se encontraba sentada en la mesa frente a la ventana, mirando fijamente la curiosa mariposa de cristal que descansaba grácilmente sobe la madera. Aún no lograba comprender lo que le había sucedido minutos antes.
-¿Qué fue lo que paso? No fue un sueño, ya que tú eres real. -Con un dedo movió la figurita colocándola bajo los rayos de sol que se filtraban entre la cortina.
Un suspiro escapó de sus labios al tiempo que dejaba caer su cabeza en la mesa. Se quedó en esa posición durante unos minutos, hasta que escuchó el sonido de los cascos de un caballo. Rápidamente se levantó y corrió hacia la puerta.
Minutos más tarde, una carreta se detenía frente a su casa y de ella descendían Lysandro y Pakia. Agasha corrió a abrazar a su papá. Ya una vez que estuvieron dentro de la casa, comenzaron a contarse las vivencias que tuvieron en el día.
-Y Pakia ya no sabía dónde meterse. -Decía Lysandro entre risas.
-Bien, búrlense de mí, pero en verdad no fue nada gracioso. -Fingió una mueca de fastidio mientras los demás se carcajeaban.
-Claro que fue gracioso, solo de ver cómo huías de esa jovencita…
-Cómo sea, pero no es adecuado que una doncella se comporte de esa manera con un hombre al que no conoce, su familia debería de tener más cuidado con ella.
-En eso no puedo estar en desacuerdo. -Lysandro asintió mientras miraba a Agasha.
-Gracias a los dioses que nuestra pequeña Agasha se sabe comportar. Ella sí que es el ejemplo de lo que uno desea cómo esposa…
Ante este comentario repentino del ex aprendiz de Capricornio, Agasha y su padre se quedaron en silencio. Ella no podía creer lo que acababa de oír.
-Ehh… No, no malinterpreten mis palabras, Lysandro sabe que lo respeto cómo a un padre y que quiero a su hija cómo a una hermana. Me refería a que Agasha es una jovencita muy virtuosa y de buen carácter, y que el hombre que la despose será muy afortunado. -El rostro del joven estaba furiosamente sonrojado.
Pasaron unos incómodos segundos de silencio, mientras los cuales Agasha mantuvo la cabeza baja, hasta que Lysandro termino por soltar una sonora carcajada.
-Sabía que no dijiste eso con mala intención, pero el que me lo confirmaras me alegra mucho, ya que así no tendré la penosa tarea de negarte la mano de mi hija. Y ahora tú no me mal entiendas, sé que eres un muchacho responsable y trabajador y cualquier padre estaría feliz de entregarte a su hija, pero yo no deseo hacer nada que vaya en contra de los deseos de Agasha. -Volteo a ver a su hija. -Tu felicidad es lo más importante para mí, así que no te obligaré a nada, todo será cuando tú quieras. Cuando tu alma esté lista, solo hasta entonces.
Agasha se sobresaltó al oír las últimas palabras. Eran exactamente las mismas que le había dicho aquel ser misterioso momentos antes. La lágrimas comenzaron a fluir por sus ojos, al verlo Lysandro la atrajo hacia si en un tierno abrazo.
Continuaron su plática mientras cenaban, Agasha sonreía ante las anécdotas que los dos hombres narraban, sin embargo en su corazón había una revolución de sentimientos y pensamientos. Las palabras de su padre trajeron a su memoria la amenaza que se cernía sobre ella a la mañana siguiente. Pese a contar con el apoyo de su papá, ella aún dudaba en la decisión que debería tomar ¿Seguir a su corazón o a su mente?
Con esos pensamientos se fue a acostar, sin embargo no pudo conciliar el sueño, en su cabeza rondaban todos los sucesos del día. Pero no fue sino hasta que remembro la plática que tuvo con la señorita Hallie, que tomó una decisión…
El joven rubio se encontraba sentado detrás de un magnífico escritorio de madera, sobre el cual se hallaban desperdigados diferentes libros de delicadas encuadernaciones e intrincada caligrafía. Un suspiro pesaroso se escapó de sus labios mientras que se masajeaba el puente de la nariz para deshacer el dolor de cabeza que comenzaba a formarse.
Se puso de pie y comenzó a andar por aquel inmenso pasillo. Sus pasos resonaban entre las solitarias paredes, una vez que hubo salido de aquella edificación, se detuvo para admirar el paisaje que tenía frente a sus ojos.
-Tres años, y aún no me acostumbro a esto. -Dijo con pesar.
Su mirada rojiza se detuvo en el camino que descendía desde donde se hallaba parado, aquel pasaje que se encontraba tapizado de bellas rosas rojas, tan iguales a las que cubrían la misma senda años atrás, solo que ahora las hermosas flores no poseían el mismo embriagador y mortal aroma que sus antepasadas. Con un movimiento de su mano, los rosales comenzaron a moverse hasta dejar descubierto el empedrado de los escalones.
-Si me hubieran dicho que esto era una de las ventajas de ser Patriarca, yo mismo me hubiese ofrecido como candidato.
Descendió tranquilamente y sin titubear se adentró en el templo. Camino por los fríos pasillos hasta llegar a la amplia estancia principal, en medio de la cual se encontraba la caja de Pandora que resguardaba la armadura de Piscis. El joven se sentó frente a la caja dorada y de uno de los bolsillos de su túnica sacó una pequeña fresa que colocó sobre el frío metal.
-Hola amigo, te he tenido abandonado desde hace mucho tiempo ¿verdad? Jé, aún extraño que me regañes cada que estoy por cruzar tu templo. Y pensar que apenas han pasado tres años, aunque más bien pareciera una eternidad. No te voy a negar que todo esto ha sido muy difícil, pero es por todos ustedes y por el ideal que protegieron con sus vidas, que me mantengo firme.
Miró cómo a través de la ventana junto con la brisa nocturna, se colaban algunos pétalos de las rosas que había en el jardín. Una melancólica sonrisa se asomó en sus labios, pero al instante fue remplazada por un rictus de preocupación
-Te debo confesar que estoy muy preocupado. Desde hace varios días nuestra pequeña Agasha no ha venido a entregar las flores. Además me he enterado de un incidente que sucedió hace unos días con un jovencito. -La antes etérea danza de los pétalos, repentinamente se transformó en un violento remolino que inundó todo el recinto. Los ojos rojos se abrieron por la sorpresa. -Sé que si estuvieras aquí, ya habrías ido a aclarar la situación con él. Yo quisiera hacerlo, pero por mi posición no puedo, además quiero evitar que la gente continúe haciendo comentarios malintencionados que hieran a nuestra pequeña.
Por unos instantes el remolino arrecio. Shion se había quedado sorprendido ante lo que estaba sucediendo. Desde el principio había notado algo peculiar en la brisa nocturna, pero ahora podía distinguir débiles residuos del inconfundible cosmos del caballero de Piscis. Le era increíble la manifestación que estaba viendo, tenía la certeza de que su compañero, o al menos su alma, estaba al tanto de lo que estaba sucediendo.
-Tienes razones de sobra para estar molesto conmigo, he fallado a la promesa que te hice. Pero te juro por mi honor que enmendare el daño que mi desidia causo. Mañana mismo bajaré a Rodorio y me pondré a ello. -Se irguió para hincarse solemnemente frente a la caja de Pandora. -Yo, Shion antiguo caballero de Aries y actual Patriarca del Santuario, juro por mi honor, teniendo a la diosa Athena de testigo, que protegeré de todo y de todos a Agasha, en memoria tuya amigo mío.
Durante un par de segundos más, el remolino continuó hasta que paulatinamente fue cediendo, volviendo a la brisa de antes que hacia revolotear los pétalos juguetonamente.
Shion se levantó y tras dar una última ojeada a la caja dorada, se dispuso a salir de la habitación. Sin embargo un delicado revoloteo lo hizo volver la mirada. Una bellísima paloma blanca se posó delicadamente sobre la caja de Pandora.
Al instante un magnánimo cosmos inundo la estancia. El antiguo arconte de Aries se puso en guardia por instinto. Sin embargo percibía algo extraño en esa energía, se sentía de forma similar al cosmos de Athena, imponente, cálido, reconfortante, pero en cierta manera era totalmente distinta. Estaba absorto en sus cavilaciones cuando un destello de luz surgió de la nada y al instante una delicada silueta apareció.
-Baja la guardia valiente guerrero, que los motivos que me han traído a este lugar son pacíficos- Aquella voz era demasiado melodiosa y dulce como para pertenecer a un ser humano. -Puedo ver perfectamente la preocupación en tu corazón y conozco la razón. Ese es el motivo por el cual he descendido de mi morada. Sus suplicas han llegado a mis oídos y he decidido prestarles mi ayuda. Pero necesitaremos de tu colaboración. -Sus labios se curvaron en una enigmática sonrisa.
Un delicioso aroma atraía a todas las personas que transitaban por la empedrada calle. Lysandro y Pakia se encontraban despachando los arreglos florales y los encargos que tenían pendiente, sin embargo no era el aroma de las flores lo que llamaba la atención de los transeúntes, si no el apetitoso olor de la comida que se estaba cocinando dentro de la casa.
Agasha se movía grácilmente entre la mesa y la estufa llevando y trayendo cacerolas. Su mal humor parecía haber desaparecido mágicamente, y era evidenciado por la cancioncilla que tarareaba. Lysandro sonreía al ver feliz a su pequeña y agradecía en silencio a los dioses por haber aliviado el dolor en su corazón.
La castaña se encontraba tan ensimismada en sus quehaceres que no oyó una voz que había saludado a su papá y a Pakia, y que ahora se encontraba entrando en la cocina.
-Mmm, pero que rico huele todo esto…
Agasha se giró rápidamente al escuchar esa voz detrás suyo y casi suelta la vasija que tenía entre las manos.
-¡Señor Shion! -En un acto reflejo corrió a abrazarlo. -Qué alegría me da verlo.
-Bueno, pues si la montaña no viene a ti, tú ve a la montaña ¿no? -El joven Patriarca se inclinó y con una mano le revolvió juguetonamente los cabellos. -Un pajarito me contó que no estabas muy bien, así que decidí darme una vuelta para verte.
-Hmm, seguramente fue mi papá, ¿cierto? -Se soltó de él y retrocedió unos pasos.
-Eso no importa, sin embargo es obvio que hoy no estas triste.
-Bueno, a decir verdad estos últimos días si he estado mal… -Se interrumpió al no saber cómo continuar.
-Entonces cuéntame qué fue lo que paso. -Se sentó frente a la mesa.
-Ehh… Yo…
-Agasha, sabes muy bien que me preocupas y mucho. Y no solo es por la promesa que le hice a mi amigo, sino porque te quiero.
-Y hasta ahora no me ha querido contar cuál es esa promesa… -Intentó cambiar el tema de conversación mientras jugueteaba con la orilla de su delantal.
-Te la contaré cuando llegue el momento. Pero ahora dime, ¿qué fue ese "problema" con ese joven?
La joven soltó un suspiro de resignación y tomó asiento al lado de Shion.
Momentos más tarde, Agasha y Shion salían de la casa llevando una bandeja con diples que entregaron a Pakia y a Lysandro. Unas señoras que pasaban frente a la florería comenzaron a cuchichear al ver a la joven castaña salir en compañía del antiguo caballero de Aries.
El rubio escuchó sus palabras y las miró reprobatoriamente, pero las matronas continuaron su camino cómo si nada. Instintivamente volteo a ver el rostro de la jovencita, pero por la sonrisa que curvaba sus labios supo que no había oído los comentarios de aquellas mujeres.
-Gracias cariño, en verdad ya me había dado hambre solo de oler lo que estas guisando. Algo me dice que este año la comida va a estar más deliciosa que de costumbre. -Lysandro tomó gustoso el pequeño postre que Agasha le dio.
-Mmm… es cierto… están muy ricos… -Pakia engullía gustosamente el panecito.
-Bueno, de tanto ver también se me ha antojado, así que con su permiso me robaré uno. -Shion imitó a los demás y comenzó a degustar la golosina.
-Hmm… pareceré un comelón… pero ¿qué estas… preparando para la cena? -Logró decir Pakia sin ahogarse con su bocado ante lo cual todos estallaron en risas.
-Pues bien, para antojarte te lo voy a decir. Estoy preparando gemistá, gyros y berenjenas papoutsakia. Y como postre haré unos baklava. -Al decir esto último, le guiñó un ojo a Shion.
-Jejeje, bueno siendo así… regresaré pronto para poder cenar. -Dijo Pakia bajando la mirada para ocultar su sonrojo.
Agasha sonrío al ver a todos disfrutar de lo que había preparado para ellos, sin embargo repentinamente su alegría fue remplazada por un gesto que mezclaba desesperación y temor, al ver las dos siluetas que habían aparecido en la esquina. Al ver el súbito cambio en la joven, los tres varones voltearon hacia dónde se hallaba la mirada de la castaña y en forma protectora se pusieron de pie.
-Buenos días Patriarca, señores, señorita. -La profunda voz de Stefan Pride provocó un sobresalto en Agasha.
-Buenos días. -Respondieron todos a coro.
-Buenos días señor Lysandro, Patriarca, Pakia. -Ajax les saludo cortésmente y de a poco se fue acercando a la castaña. -Buenos días mi linda Agasha, hoy te ves más hermosa. Estiro su mano y tomó un mechon de su cabello, ante lo cual la joven retrocedió con el terror pintado en la mirada.
Shion tuvo que hacer uso de todo su control para no agarrarlo a golpes. ¡Vaya que era atrevido! Cómo se atrevía a llamarla "mi linda Agasha", ¿y acaso no veía que su presencia le incomodaba? Definitivamente esta situación había ido muy lejos y estaba a punto de salirse de control, pero no todo estaba perdido… ¿o si?
-Definitivamente agradezco a Athena que no veas esto amigo, porque estoy seguro que no hubieses podido controlarte. -Pensó Shion.
-Jeje, bueno amigo mío, creo que es más que obvio el motivo que nos ha traído hoy aquí. -Stefan miró complacido a su hijo. -Pero no es conveniente tratar estos temas en la calle ¿no lo crees?
-Es verdad. -el tono de voz de Lysandro fue demasiado gélido. -Pasemos adentro de la casa. Vamos cariño, entremos. -Abrazó protectoramente a su hija.
-Creo que será mejor que este tema lo resolvamos entre los dos, dejemos que nuestros hijos conversen un poco, estoy seguro que tienen muchas cosas de qué hablar. -Stefan poso una mano en el hombro de Lysandro.
-No es conveniente que mi Agasha se quede a solas con tu hijo. -El señor Pride quiso repelar, sin embargo no lo dejo hablar. -Además este asunto le concierne a mi hija y por lo tanto es importante que ella también esté presente. Y si tu hijo quiere decirle algo, que lo haga frente a nosotros.
Stefan y Ajax solo intercambiaron miradas y se encogieron de hombros. Pakia y Shion solo se quedaron parados afuera mientras miraban con impotencia cómo entraban en la casa.
-Por el amor de Athena, solo espero que no se tarde mucho -dijo Shion en un murmullo.
-¿Perdón? -Pakia había escuchado el susurro del rubio, pero no había entendido a qué se refería.
-Por favor, tomen asiento. -Invitó Lysandro.
-Gracias. -Stefan se sentó en el modesto sillón qué estaba frente a la chimenea.
-¿Les ofrezco un café? -Agasha se esforzó para que su voz no temblara.
-Por favor cariño. -Ante la respuesta de su padre, la joven se dirigió a la cocina.
-Bien pues el motivo que nos trae hoy aquí es el siguiente. Cómo has de estar enterado, mi único hijo está por cumplir 22 años y por eso mismo le he animado a que busque a una doncella casadera para que sea su compañera de vida. Pues resulta, para alegría mía y de su madre, que mi hijo hace mucho que había hecho su elección. Y en verdad estoy muy complacido, ya que la joven que ha sido elegida por mi hijo posee todas las virtudes deseables en una esposa, un carácter dulce qué contribuirá para bien al matrimonio y además de ser dueña de una belleza sencilla y discreta. Has de saber, amigo mío, qué esa jovencita es tu hija...
Un ruido de trastes proveniente de la cocina, interrumpió el discurso de Stefan. Lysandro se sobresaltó, pero rápidamente recobró la compostura. Tras aclararse la garganta, Pride continuó.
-Y ya hemos tomado en cuenta la diferencia entre las familias, pero los sentimientos de mi hijo son tan fuertes que no le importa nada de esos asuntos triviales, por lo tanto no debes de preocuparte por el asunto de la dote.
Lysandro iba a responder, sin embargo Agasha entró en ese momento con una bandeja, que depositó en la mesita y tomó asiento junto a su padre.
-Agradezco todos los cumplidos qué has hecho a mi hija. - Tomó la mano de la castaña y le sonrió. -Como padre mi corazón se regocija al oír de boca de otros elogiar las virtudes de mi pequeña y me siento realizado ya que he cumplido con mi trabajo. Desde la partida de mi amada Adrienne, me he dedicado en cuerpo y alma a procurar por todas las necesidades de mi Agasha. Y hablas con razón al mencionar la gran diferencia económica entre nuestras familias...
-Papá... -La joven susurró a su padre, pero él solo le respondió con un apretón en su mano.
-Bueno, amigo mío, espero que no tomes a mal mis palabras, pero...
-Por favor Stefan, déjame continuar. Y es cierto, pero de la misma manera es verdad que he trabajado y mucho, aún después de aquel accidente que me dejó una lesión en la pierna. Pero gracias a la benevolencia de la diosa Athena, del antiguo y del actual Patriarca, mi pequeño negocio ha mejorado considerablemente. Por lo que te informo que estoy en la posición de pagar una buena dote para mi hija, inclusive a pesar de nuestro bajo nivel económico. -Esto último lo dijo con un cargado acento irónico.
Un incómodo silencio se asentó en la pequeña sala. Stefan le dio un codazo a su hijo, que nervioso se puso de pie.
-Señor Aricalteris, le pido una disculpa por el malentendido qué causaron las palabras de mi padre. Y después de lo que él ha expuesto, debo de confesar los sentimientos que su hija me ha inspirado desde hace ya mucho tiempo. Reconozco que fui demasiado grosero, descortés y desconsiderado el día anterior con mi preciada Agasha, le pido una sincera disculpa a usted y a ella.
Al oír eso, la joven le dedicó una mirada de reproche, qué fue respondida por un esbozo de sonrisa.
-Y, confío en su amabilidad qué mi declaración no será desvirtuada por este lamentable incidente. -Se puso de pie frente a Lysandro y continuó. -De esta manera, con la anuencia de mi familia, le pido que escuche la petición de este corazón enamorado y que me honre con la mano de su hija para convertirme en el hombre más feliz del mundo desposandola.
Los ojos aceitunados de Agasha se inundaron en lágrimas que luchaban por retener.
Tres unos minutos de silencio, qué parecieron una eternidad, Lysandro nuevamente tomo la palabra.
-Agradezco mucho la petición que has hecho, y creo que cualquier padre se sentiría honrado al recibir esa oferta para su hija, tomando en cuenta nuestra humilde posición económica. Sin embargo, no está en mi responder a está petición debido a que concierne directamente a la futura vida de mi hija, por lo tanto es ella quien debe responder en este momento. Y considero oportuno mencionar que mi hija cuenta con todo mi apoyo, sea cual sea la decisión que tome.
-Pero Lysandro, no puedes hablar en serio. -Stefan estaba más que sorprendido ante la respuesta que había recibido. -Es un deber y un derecho de los padres tomar las decisiones que conciernen a estos menesteres.
-Tal vez tengas razón, sin embargo no puedo decidir sobre la felicidad de mi hija, aunque como su padre siempre velare por su bienestar.
-Bueno siendo así, entonces señorita Agasha, esperamos su respuesta y pedimos a los dioses qué sea favorable. -La mirada grisácea de Stefan se posó en la castaña. -Pero a mi pesar debo mencionar esto, y espero que no se me tomé a mal, sin embargo debe considerar que es sabido por todos qué ya ha rechazado tres peticiones de matrimonio y aunque a nosotros no nos importa eso, no es sociablemente aceptable y podría ser perjudicial para ustedes. Solo lo digo para que medites bien en tu respuesta.
Lysandro se había molestado al oír eso, y estaba a punto de responder pero fue detenido por Agasha.
-Bien señores, después de escuchar sus palabras, es mi deber responder adecuadamente a su petición. Y lo que ha dicho es muy cierto, ya he rechazado tres peticiones de matrimonio en estos últimos años, pero no fue por mero capricho, sino porque no me sentía lista para dar ese paso, inclusive ahora tengo miedo, pero sé que los años han estado pasando y que es casi improbable qué reciba otra propuesta tan favorable para mi y para mi padre. Por eso he rezado todas las noches a los dioses para que me den sabiduría y pueda tomar la decisión correcta.
Lysandro había empalidecido al oír estas palabras de boca de su hija ¿Acaso iba a aceptar esa propuesta aún en contra de sus sentimientos?
Ajax tenía una sonrisa grabada en sus labios, había logrado doblegar el orgullo de la hermosa castaña.
-Bueno, entonces solo nos queda determinar una fecha para los desponsales y arreglar los detalles que falten. En hora buena hijos míos. -La sonrisa de Stefan solo era opacada por la que tenía Ajax.
-Perdone mi descortesía señor Pride, pero me gustaría que me permitiera continuar y dar mi respuesta como es debido.
-Claro hija mía, no hay problema alguno. Eres muy inteligente, eso será muy bueno para la crianza de sus hijos.
Agasha contuvo las ganas de vomitar al oír eso, y se las arreglo para dedicar una disimulada sonrisa que el hombre interpretó como pena.
-Bien, gracias a la benevolencia de los dioses, me di cuenta de algo muy importante. Si bien el miedo me había llevado a rechazar las propuestas anteriores, había algo más importante que me impedía corresponder esos sentimientos.
Hizo una pausa antes de continuar para mirar a su papá, quien le asintió en respuesta a su silenciosa pregunta.
-Y es por esa misma razón qué, pese a todos los elogios qué me han brindado y a la promesa de un buen futuro para mí y para mi papá... debo rechazar su propuesta.
Lysandro dejó escapar un suspiro lleno de alivio.
-Querida mía, se muy bien que tus palabras son solo para probar mis sentimientos y también para castigarme por el incidente del día anterior. Pero has de saber que no me rendiré ante tu negativa, sino que al contrario me animas a esforzarme cada día más. -La sonrisa en los labios de Ajax se había transformado en una mueca.
-Estos jóvenes y sus ocurrencias... -Dijo Stefan.
-No, yo no quiero probar tus sentimientos Ajax, ni tampoco estoy castigándote por lo sucedido. Mi respuesta definitiva es no, no quiero y no puedo casarme contigo. Tú nunca me podrás hacer feliz, y yo tampoco podré hacerte feliz.
Los ojos grises del joven brillaron con furia.
-Agasha ¿Estás consiente de lo que estas haciendo? ¡Me estás rechazando, a mí!
-Lamento mucho lastimarte con mi respuesta, pero mi corazón me dicta a actuar así.
-¡¿Por qué?! ¡¿Por qué me rechazas?!
-Por qué no puedo casarme contigo cuando mi corazón, mi mente y mi alma le pertenecen a otra persona. No sería justo ni para ti ni para mí.
-¡Por todos los dioses! ¡No puedes seguir aferrada a una tonta ilusión! -La desesperación era palpable en su voz. -¿Acaso quieres terminar solterona igual que la loca del puerto?
-Sí se llegará a dar el caso, no me molestaría en absoluto. La señorita Hallie es una mujer muy valiente.
-¡Qué clase de broma es está! -Stefan estaba más que molesto. -Nosotros no venimos aquí para recibir tal ofensa.
-Vamos Agasha, recapacita. Aceptarme es lo mejor que puedes hacer. -Ajax se acercó intimidantemente a la joven.
Lysandro hizo ademán de interponerse pero el sonido de la puerta abriéndose de golpe los distrajo. En ese instante Shion y Pakia habían irrumpido en la habitación.
-La señorita ha sido muy clara con su respuesta, de modo que les pediré de la manera más respetuosa qué salgan de la casa. -El actual Patriarca hablo de forma autoritaria mientras Pakia mantenía abierta la puerta.
-Salgamos de aquí hijo. -La indignación podía leerse en el rostro de Stefan mientras comenzó a caminar.
-¡¿Esto es lo que quieres Agasha?! ¿¡Seguir siendo la comidilla de la aldea!? ¡¿Ser la meretriz del Santuario?! -Exclamó furioso Ajax.
Shion no pudo contenerse y tomándolo del cuello de la camisa lo elevó varios centímetros.
La joven castaña sintió encenderse el cosmos del antiguo caballero dorado y temiendo una tragedia intervino.
-Señor Shion, por favor...
-No voy a permitir que te expreses así de Agasha en mi presencia. -Los rosáceos ojos del Patriarca miraron fijamente al joven y tras un par de segundos lo soltó bruscamente, provocando que Ajax cayera de bruces.
-Te vas a arrepentir Agasha, ¡Juro por las Erinias qué te vas a arrepentir! - Se levantó rápidamente salió tras su padre dando un portazo.
Inmediatamente las fuerzas abandonaron a la castaña, quien se dejó caer sobre sus rodillas. Lysandro corrió a abrazarla, mientras la joven dejaba qué sus ojos derramaran las lágrimas que había estado conteniendo. Estuvieron así un par de minutos hasta que Agasha pudo controlarse.
-¿Te sientes mejor? -Preguntó mientras le secaba las lágrimas.
-Sí papá, gracias. Gracias también a ustedes, señor Shion y Pakia, gracias por su apoyo. -Su voz aún salia entrecortada a causa de sus sollozos. -Por favor, díganme la verdad, ¿lo que hice, fue lo correcto?
-Claro que si cariño. -Le acarició tiernamente la cabeza.
-De otro modo hubiese estado muy decepcionado de ti, chiquilla. -Pakia le dedicó una sonrisa.
Agasha miró fijamente a Shion, quien no había respondido a su pregunta.
-Señor Shion... ¿Hice lo correcto?
El aludido le devolvió la mirada y permaneció en silencio durante un par de segundos.
-Agasha, si fue correcto o no, es algo que solo tu puedes juzgar. -La joven bajo la mirada tristemente. -Pero sé que seguiste a tu corazón, de modo que fue la decisión más sabía, y a mi parecer también la correcta.
Se acercó a ella y le tomó de las manos.
-Ya es hora Agasha, tu alma ya está lista. -Los ojos aceitunados se abrieron con asombro. -Ya sabes a dónde ir...
Al instante deposito algo en las manos de la joven y se alejo.
La castaña miró la palma de su mano y ahogó un grito de sorpresa. Sobre su piel descansaba una pequeña mariposa de cristal, idéntica a la que se había encontrado el día anterior. Instintivamente giró la mirada hacia la mesa junto a la ventana, donde reposaba la otra mariposa.
-¿Señor Shion, usted...?
-Anoche recibí la visita de alguien, quien me hizo entrega de esto. Y me pidió que te la entregará en el momento adecuado. Sabes que hacer con ellas ¿cierto?
-Ehh... yo...
-Solo sigue a tu corazón.
Agasha asintió, rápidamente tomó su canasta, su capa y la mariposa qué estaba en la mesa. Antes de abrir la puerta volteó a ver a Lysandro.
-¿Papá...?
-Ve cariño.
Sin decir más salió rápidamente de la casa, dejando a los tres hombres mirando en silencio.
-¿Señor Shion qué fue lo que pasó? -Lysandro aún no entendía nada.
-Digamos que Agasha se ha ganado el aprecio de alguien muy especial.
Tadaaa
Antes que nada, nuevamente les debo una disculpa por no haber subido antes el capítulo, pero ya saben, complicaciones de la vida…
Y pues todavía tenemos fic pa´l rato. Dios sabe que no pensaba extenderme tanto, pero no puedo ir en contra de mi naturaleza, soy una verdolaga.
Y pues las cosas se descontrolaron bastante, pero prometo que arreglaré todo. Solo espero que no los confunda con mis loqueras.
Como anécdota graciosa, debo decirles que este capítulo lo escribí por entero en una junta sindical donde supuestamente debía de estar atenta a los acuerdos, pero meh… La inspiración vino a mi (no me pregunten de qué trato la reunión xD)
Agradezco nuevamente a todos aquellos que se tomaron el tiempo de dejarme un review, a los que me pusieron como favoritos y en alertas, los amo *inserte corazón aquí* Gracias tambien a todos los que se pasan a leer mi historia, la he creado con mucho cariño.
Ya saben, cualquier duda, sugerencia, aclaración, felicitación, tomatazo virtual o amenaza de muerte (ok no) son bien recibidas…
Gracias por leer
Ezarelle :3
