Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto. En cambio la historia es 100% mía, escrita solo por diversión y sin fines de lucro. Cualquier copia total o parcial será considerada plagio.

Enjoy!


Capítulo 4 – Busco a Alguien

Abrió los ojos de golpe con la respiración agitada, nuevamente había tenido una pesadilla cuyo contenido no podía recordar. Se sentó en la cama limpiándose la frente húmeda por el sudor, cayendo en cuenta del insistente y molesto sonido que llenaba la habitación. Tranquilamente volteó hacia su mesita de noche y apagó la fuente de aquel incordio, por lo menos el reloj despertador había detenido aquello que lo mortificaba en sueños.

Aún era temprano y tenía tiempo de sobra para asearse y llegar a la universidad. Al ser viernes tenía solo un par de clases y era libre para disfrutar de su fin de semana. Sin embargo, hace bastantes meses que no podía divertirse del todo, al contrario la vida se había vuelto muy monótona.

A pesar de todo, Sasuke había tratado de no pensar en eso, pero la escena que tuvo el infortunio de presenciar la tarde anterior no le daba tregua a su mente, que había maquinado mil y un teorías sobre la relación de Indra Otsutsuki y la molesta de Sakura. Fue así que llegó o finalmente aceptó un hecho que le era cien por ciento evidente, Sakura había estado evitándolo todo ese tiempo, y no solo eso, prácticamente lo había cambiado por el idiota de Otsutsuki.

Antes de realizar cualquier otro movimiento no pudo contener el impulso de tomar su celular y escribir rápidamente un mensaje de texto. Después de hacerlo dudo unos segundos en enviarlo, pero el recuerdo de aquel patán con Sakura pudo más y sin pensarlo pulso la tecla enviar. Al siguiente instante se regañó mentalmente por haber cedido a hacer aquello, pues él nunca era así, al contrario no se caracterizaba por actuar imprudentemente. Pero lo hecho, hecho estaba, así que solo contuvo un gruñido que estaba por salir de su garganta y mejor decidió empezar a alistarse para empezar su día.

Tardó alrededor de 30 minutos en arreglarse y ya estaba listo para salir de casa. No obstante, empezaba a sentir aquella enferma necesidad de consumir una de esas pastillas que Sakura siempre solía conseguir para ambos. Últimamente, le empezaba a molestar esa sensación de ansiedad que venía acompañada de un ligero temblor de manos, sobretodo porque ahora era más frecuente que antes. Además, no quería admitirlo pero desde que Sakura decidió ausentarse de su vida, había empezado a tomarlas con más frecuencia.

Rápidamente sacó de su cartera la pequeña píldora y la trago de un jalón, muy al estilo de que había demostrado que aquello quedaba bastante bien en algunas ocasiones. Hizo una nota mental de buscar a Suigetsu por la noche para que le proporcionara más de esas, y sin más salió de su apartamento rumbo a la universidad.


"Si con otro pasas el rato, vamos a ser felices los 4.

Te acepto el trato, Sakura"

Leyó más de cinco veces esas dos líneas, pero no lograba encontrar el sentido que tenía aquello. Sakura nunca en la vida hubiera pensado que Sasuke le enviaría algún mensaje, es más, ni siquiera hubiera pensado en que tuviera su número telefónico. Fuera de eso, aquello parecía más una especie de mensaje subliminal o algo por el estilo. En su mente jamás se le había cruzado que el azabache pudiera ser así de complicado, aunque talvez esa no era la palabra correcta para describirlo –Admítelo, piensas que seguro se ha vuelto loco– De nuevo se hacía presente aquella voz interna que no tenía reparos en expresar lo que realmente sentía.

Sinceramente Sakura no sabía que responder a eso y tenía más de una duda sobre el asunto, por lo que decidió ser lo más directa posible para terminar aquello rápido y solo escribió un par de oraciones pidiendo una explicación.

"¿Cómo carajos conseguiste mi número?

No tengo ni idea de lo que tratas de decir…"

Lo cierto es que ese pequeño mensaje bien podría pasar por una canción comercial y pegajosa que rápidamente alcanzaría éxito. Sin embargo, prefirió dejar de darle vueltas al asunto, después de todo la misión "Sacar a Sasuke Uchiha de su vida" seguía en pie, y está de más decir que iba viento en popa. Por otro lado, las cosas de la empresa también iban mejor de lo que esperaba. Había pensado que sería un proceso muy difícil, pero teniendo a Indra como maestro no se podía quejar. Y eso la llevaba al otro tema que la mantenía ocupada por estos días, Indra Otsutsuki.

Indra y ella habían empezado a tener lo que se podría decir una estrecha amistad. Es cierto lo que dicen de que contarle tus problemas a alguien ajeno te ayudaba a superarlos, pero nadie le había dicho que con esto podrías obtener un muy buen amigo. Claro que para la loca de Ino, su relación con el chico iba encaminada a algo más. Sin embargo, ella no lo había considerado hasta que la rubia se lo señaló y curiosamente la idea no le disgustaba para nada.

Indra era un hombre maduro, con carácter y estabilidad; algo que nunca había encontrado en Sasuke. Además, era bastante atractivo, en resumen un buen partido para cualquier mujer. "¿Entonces cuál es el problema, Sakura?" esa pregunta se la había realizado su mejor amiga, y Sakura solo podía pensar en que el problema tenía nombre y apellido. Además, sus sentimientos (aunque enterrados hasta el fondo) seguían presentes en su corazón. En lo personal, la chica solo pensaba que necesitaba un poco más de tiempo, después de todo bien dicen que el tiempo todo lo cura. Por otro lado, ella no veía ese tipo de pretensiones de Indra para con ella, por lo que era mejor dejar el tema en segundo plano. Por lo pronto, sería mejor que se apresurara con los pendientes que tenía antes de ir a la universidad.


¡¿Qué no sabía de lo que estaba hablando?! No podía creer que Sakura estuviera diciendo eso, era más que obvio. Bien, es cierto que ellos no tenían nada, y por eso no entendía el porqué del sentimiento de posesividad que lo estaba carcomiendo. Sin embargo, no iba a dejar que lo tratara de esa manera. Ya tenían tiempo sin verse así que talvez sería bueno hacerle una visita ese día. Gracias a Naruto sabía que Sakura tenía una sola clase los viernes y salía un poco antes que él, siempre supo que memorizar ese dato le sería de utilidad algún día. Así decidió que terminando las clases se dirigiría a la casa de la pelirosa.

La jornada escolar de aquel día se le hizo eterna, solo podía pensar en el momento en que estuviera con la chica. No puso nada de atención y seguro eso le pasaría factura cuando llegaran los parciales. No obstante, solo podía pensar que su ego y algo más, que no sabía que era, habían sido afectados y como que se llamaba Sasuke Uchiha que no iba a dejar pasar el asunto.

A eso de las cuatro de la tarde por fin pudo librarse de la escuela hasta el lunes siguiente. Con prisa se dirigió al estacionamiento y una vez dentro de su auto arrancó con dirección al departamento de Sakura. El recorrido duró apenas unos 20 minutos gracias a que se pasó algunas luces rojas, ganándose de paso uno que otro pitido por parte de los otros conductores. Se tardó unos cinco minutos en encontrar un lugar para estacionarse y cuando finalmente lo consiguió apagó el vehículo y se tomó un par de minutos para tratar de aminorara su cólera y calmar su ansiedad.

Al ver que poco efecto que tenían sus esfuerzos sacó una de las pastillitas que resguardaba celosamente en su cartera, era la última que le quedaba, y la tomó con rapidez. Espero unos segundos y cuando empezó a hacer efecto salió listo para enfrentar a Sakura.

Entró despreocupadamente al edificio haciendo gala de sus habilidades para esconder sus sentimientos. El vigilante ya lo conocía, ya que había ido varias veces con anterioridad, así que no le dijo nada. Tomó el ascensor y se bajó en el piso donde vivía la chica. Con tranquilidad llegó hasta la puerta y tocó dos veces el timbre, como única señal de su desesperación.

Dentro del apartamento, Sakura tenía a lo mucho 40 minutos de haber llegado a casa después de su clase. No esperaba visitas ni tampoco tenía planes para ese día, así que se había puesto ropa cómoda y se encontraba eligiendo una película para pasar el rato. Sin embargo, el sonido del timbre la sacó de concentración, le sorprendió en demasía que alguien hubiera ido a verla. Gritando un "Ya voy" se dirigió a la puerta. No obstante, nada la prepararía para enfrentar lo que se encontró del otro lado de esta.

–¿Qué es lo que haces aquí, Sasuke?– Preguntó inmediatamente sorprendida frunciendo el ceño.

Por su parte el pelinegro solo se dedicó a analizarla de arriba abajo con su penetrante mirada. En ese instante Sakura fue más consiente que nunca de que la única vestimenta que portaba eran unos pequeños shorts deportivos y una camiseta holgada, está de más decir que no traía sostén. Un poco molesta por la detallada inspección del chico solo atinó a ruborizarse casi como un tomate maduro, además de ser invadida por un nerviosismo irritante.

–¿Y bien?– Lo instigó a continuar.

–Hmp… Creo que los dos sabemos a la perfección que es lo que hago aquí– Respondió Sasuke para después lanzarse a besarla de manera ruda y apasionada.

Aprovechando el desconcierto de Sakura, y el hecho de tenerla bien sujeta por la cintura, la empujó rápidamente dentro de la vivienda y cerró la puerta de un portazo. Bruscamente la empujó contra la pared del recibidor aprisionándola con su cuerpo para seguir besándola con más comodidad. No quería admitirlo, pero había extrañado eso y parecía que Sakura también ya que empezaba a corresponderle levemente.

La mente de la chica inicialmente en blanco, había pasado a ser un caos total. La repentina intromisión de Sasuke en su casa y nuevamente en su vida la destanteaba totalmente. Fue por eso que cuando el chico se abalanzó sobre ella para robarle hasta la respiración, no supo cómo reaccionar. Dejó sus manos sobre el pecho de este y había empezado a responder al beso, mientras arrugaba ligeramente su camisa, más como una reacción condicionada que como si hubiera razonado lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, gracias a la carencia de delicadeza en el contacto y a la falta de aire logró separarse de él empujando con todas sus fuerzas.

Ahora el sorprendido era Sasuke –"¿Me… Rechazó?"– La idea no tenía cabida en su mente. Dirigió una mirada furiosa a la chica y frunció el ceño, mostrando finalmente la furia que se había guardado hasta ese momento.

–¡¿Qué carajos haces Sakura?!– Le gritó, era la primera vez que lo hacía y la chica no pensaba quedarse callada.

–¡Eso es exactamente lo que yo debería preguntarte! ¡¿Qué carajos haces en mi casa?! ¡¿Con que derecho te crees para llegar y tomarte esas confianzas conmigo?!– Estaba claramente alterada –Además ¡¿Qué es todo eso del mensaje que me mandaste en la mañana y cómo conseguiste mi número?!–

Eran demasiadas las incógnitas y pocas las respuestas que seguramente Sasuke estaría dispuesto a darle, pero no estaba de más externarlas. Por otro lado, aquel último comentario le recordó al pelinegro la razón por la que decidió hacerle esa visita.

–No te hagas la que no sabe nada. Además, no es la primera vez que me tomo estás "confianzas" contigo– Dijo con un tono contenido y con tintes de cruel burla –¿O es que ya se te olvidó que no es la primera vez que estamos en tu casa en una situación similar? O talvez... Espera, no me digas. Ya me cambiaste y ahora te revuelcas con el idiota de Indra Otsutsuki–

Sakura reaccionó inmediatamente y le estampó la palma de la mano en el rostro. No obstante, no se le pasó por alto el comentario de que lo había "cambiado" por alguien más.

–No puedo creer… que hayas dicho eso– Empezaba a sentir el escozor de las lágrimas en sus ojos– Yo no te he cambiado por nadie, porque para empezar no tenemos ninguna relación más allá del sexo sin compromisos–

–Entonces ¿Por qué te estas alejando?– Dijo Sasuke mientras se acercaba lentamente a la chica hasta quedar a escasos centímetros de ella.

–La razón de que ya no quiera verte no tendría porque importarte– Contestó desviando la mirada hacia el suelo, lo cual no ayudó para nada al mal humor del chico, al contrario, solo provocó que aumentara.

–¡Pero si me importa, así que dímelo!– Exigió a gritos mientras la tomaba por los hombros y, sin nada de delicadeza, los apretaba con más fuerza de la necesaria.

–¡Porque te quiero!– Gritó desesperada la chica. Aquello fue para Sasuke como recibir un golpe en la boca del estómago. La soltó de inmediato y retrocedió un par de pasos tambaleándose desorientado. Sakura, tomando valor suficiente, alzó la vista para encararlo, total ya había comenzado así que tenía que terminar para poder cerrar ese capítulo de su vida para siempre.

–Porque siempre te he querido y me he preocupado por ti. Pero la verdad no hay otra cosa que pueda hacer, tu no cambiarás y ya no me puedo autoconvecer de que ahora si todo va a estar bien… ¿Hasta cuándo seguirás pensando que puedes jugar a pedir sin dar nada a cambio? Pues ahora no estaré esperando… Si no te vas a quedar ¿Por qué vuelves a buscarme otra vez?... Parece fácil para ti, alejarte para luego exigir que te quiera como si yo no sintiera nada–

Con esto último terminó de descargarse y de soltar aquello que había guardado por años. De repente sintió como si se hubiera quitado un gran peso de encima que no sabía que cargaba. Por otro lado, Sasuke estaba paralizado, no sabía que decir o que hacer ante esta situación. Nunca en su vida había enfrentado algo similar, pero tampoco había creído que Sakura pudiera albergar ese tipo de sentimientos por él. Aquello lo aterraba de tal manera que sintió la necesidad de salir huyendo, pero antes de eso contesto con el único pensamiento que se le cruzaba por la mente en ese momento.

–Yo nunca te pedí que sintieras eso– Después de soltar esa frase salió por la puerta cerrándola de un portazo.

Sakura sabía que él ya no volvería jamás por ahí, así como sabía que era muy probable que no lo volviera a ver. Sin embargo, eso no evitó que se le partiera un más el corazón de lo que ya estaba. Puede que ya supiera que Sasuke nunca le correspondería pero oírlo de su boca, y más de esa manera, no lo hacía menos doloroso. Al contrario, solo era un golpe de cruda realidad que no pudo soportar y cayendo de rodillas al piso, con las manos cubriéndole la cara, soltó todo el llanto contenido hasta el momento. La soledad que la rodeaba en ese momento era más grande que nunca en su vida.


Indra se encontraba manejando de regreso a casa después de una larga jornada laboral. Ese día se había quedado unas horas extras para ultimar los detalles de un proyecto muy importante de la empresa. Por esa razón estaba fuera de casa a tan altas horas de la noche. Sin embargo, Konoha seguía siendo muy transitada por la calle que estaba cruzando en ese momento. Al ser una de las zonas donde se concentraban varios de los clubs nocturnos más populares no era de extrañarse que hubiera un poco de tráfico.

Tras estar parado unos diez minutos esperando a que el auto de adelante encontrara donde aparcar, tuvo vía libre para avanzar más rápido. No obstante, fue bueno que no hubiera acelerado demasiado, ya que cuando menos lo esperaba unos guardias de seguridad sacaron a empujones a un tipo de un bar, pero sin fijarse que la fuerza con la que lo lanzaron lo mandó a media calle.

El tipo claramente borracho, apenas pudo sentarse en el piso para maldecir a quienes lo habían echado. Indra un poco más calmado después del susto, le pito un par de veces para que se quitara del camino y le dejara avanzar. Sin embargo, solo logró que el joven le maldijera. Así que contó hasta diez y un poco más tranquilo se bajó para tratar de quitar al chico de la vía.

–¡Hey, niño! ¿Te encuentras bien?– dijo mientras se inclinaba levemente y le tendía la mano al pelinegro, quien al mismo tiempo levantaba la vista hacia él.

–Tsk… ¡Lo único que me faltaba para joderme la existencia! Encontrarme al "noviecito" de la molestia– Dijo el chico con una mueca de fastidio.

Indra, al ver que el joven rechazaba su ayuda, se reincorporó y pasó a examinarle reconociéndole casi de inmediato. El chico pelinegro tumbado a mitad de la calle, con claros signos de estar pasado de copas y drogado, era ni más ni menos que Uchiha Sasuke, hijo del difunto Fugaku Uchiha y único heredero de las empresas de esta familia, daba lastima y pena ajena verlo en ese estado. Indra únicamente lo conocía de vista, pues aunque había tenido que negociar con los Uchiha, lo había hecho directamente con Obito (tío y tutor del chico). Además no recordaba nunca haber cruzado palabras con él, pero sabía que Sakura era relativamente cercana a él. Sin embargo, nada de eso explicaba porque Sasuke lo miraba con tal desagrado.

–¿La molestia?... No sé de lo que me estás hablando– contestó mientras veía como el Uchiha se incorporaba torpemente.

–De Sakura ¿De quién más podría hablar sino?– dijo bruscamente y mirándole a los ojos –Pero escúchame bien Otsutsuki, más te vale alejarte de ella ¿Entendiste? Sakura es MÍA–

Así que era eso, el niño estaba celoso de él porque pasaba tiempo con Sakura. Aunque sinceramente, Indra opinaba que la chica solo era un capricho, porque los chicos como él nunca se toman nada en serio, solo había que ver sus ojos inyectados levemente de sangre, a causa de quien sabe que drogas, para saber que no le convenía a ninguna chica y mucho menos a su Sakura. Bueno alguien tenía que ponerlo en su lugar y hacerle entender que no era más que un pobre niño mimado y rico que le hacía falta madurar.

–¿Y qué te hace pensar que voy a hacerte caso?– Preguntó mientras embozaba una sonrisa burlona y cruel –Dame una razón para tenerle miedo a tus amenazas ¡Por favor! ¡Solo mírate! No eres más que un borracho drogadicto– Si antes Sasuke lo miraba con desagrado, ahora su mirada había cambiado para reflejar únicamente un creciente odio –¿Te crees muy imponente solo por ser un Uchiha? No eres ni la cuarta parte de lo que tu padre solía ser. Además ¿Qué le podrías tu ofrecer a Sakura? Solamente eres un pobre niño rico que ahoga sus problemas en vicios. Cualquiera puede ver que si Sakura tuviera que escoger entre tú y yo, es más que obvio con quien se quedaría. Hazte un favor y desaparece de su vida– Terminó dedicándole una mirada de profundo desdén, quería a ese niño lo más lejos posible de Sakura.

–¡Maldito bastardo!– Contestó Sasuke furioso para luego abalanzarse sobre Indra con la clara intención de golpearlo, pero el castaño fue más rápido y se apartó provocando que el chico terminara yéndose de bruces contra la banqueta.

–Hmp… Que patético eres– Finalizó Indra para regresar a su auto y retomar su camino dejando al pelinegro tumbado a un costado. Decidió que no le mencionaría nada a Sakura sobre este altercado, pero trataría de hacer que la chica se alejara de Sasuke a como diera lugar.


Después del altercado del viernes Sakura no quiso salir en todo el fin de semana, se la pasó meditando sobre el tema sin llegar a ningún sitio. No obstante, decidió que no podía seguir deprimida más tiempo, ella había tomado la decisión de sacar al chico de su vida y seguía firme a eso. Con ese último encuentro cerraba para siempre ese capítulo de su historia. Por eso el lunes se levantó temprano, se arregló y dándose ánimos frente al espejo se encaminó a su trabajo.

–¡Buenos días, Indra!– Saludó al chico con una sonrisa.

–Buenos días, Sakura– Contestó correspondiéndola con una sonrisa más pequeña que la de la chica –Empecemos que hoy tenemos muchas cosas que hacer–

Así fue como se pusieron manos a la obra y tras unas horas de trabajo duro ya había avanzado gran parte de todo lo que tenían que terminar para ese día. Sin embargo, aunque Sakura quería ignorar todos los pensamientos que le cruzaban por la cabeza ahogándose en trabajo, hubo un punto donde con la mirada perdida en el ventanal dejó que los recuerdos inundaran su mente.

Indra, que era muy observador y llevaba tiempo conociendo a la chica, se percató casi al instante de la mirada melancólica que tenía Sakura. Si su intuición no le fallaba era posible que el culpable de todo fuera cierto chiquillo que se topó hace unos días. Si Sasuke estaba alterado por Sakura, era seguro que ella también estuviera mal por su culpa. Ignoraba a ciencia cierta qué tipo de relación tenían, pero era probable que se frecuentaran. Dejando de lado los papeles que tenía en la mano, enfocó toda su atención en la chica.

–Muy bien Sakura, conozco esa mirada que tienes. Así que bien ¿Qué es lo que te ocurre?– Preguntó mirándola directamente.

Sakura solo se sobresaltó ligeramente, pues la voz de Indra la sacó abruptamente de sus pensamientos. Volteó a verlo y se dio cuenta que la miraba esperando una respuesta, pero no tenía idea de que le había preguntado.

–Disculpa Indra ¿Me preguntaste… algo?– Dijo apenada rascándose suavemente la mejilla. El chico solo soltó un ruidoso suspiro y repitió la pregunta.

–Dije que ¿Qué es lo que te ocurre?–

La chica desvió su vista al piso levemente y suavemente contestó a su pregunta.

–¿Alguna vez, te ha lastimado… Una persona que hayas querido profundamente?–

Muy bien, así que todo el rollo iba de eso. Esto más que nunca le olía a que Sasuke Uchiha estaba inmiscuido es el asunto, y siendo sinceros eso no le gustaba para nada. Puede que en un principio Sakura le pareciera una niña mimada que le faltaba crecer y conocer el mundo, pero en esos meses que había convivido con ella se había dado cuenta de que tenía una impresión equivocada de la chica. Sakura podía ser infantil algunas veces, pero lo cierto es también era muy madura. Había sufrido demasiado a muy corta edad y había crecido muy sola, aquello la había vuelto independiente y le había formado carácter. Por otro lado, le gustaba que a pesar de que las finanzas no eran lo suyo, daba su mejor esfuerzo y este rasgo podía ampliarse a muchos ámbitos de su vida. En resumen, Sakura era lo contrario de lo que había esperado. Todo eso lo había sorprendido, pero lo que más le había impresionado es que sin darse cuenta había terminado gustándole todo aquello que conformaba a Sakura Haruno y la hacía ser quien era. No podía decir que la amara o algo por el estilo, pero si se había planteado empezar una relación más allá de la amistad con la chica. Y por eso mismo tenía muy claro que el primer paso para lograrlo era sacar a Sasuke Uchiha de la ecuación.

–¿Sasuke Uchiha te hizo daño?– Preguntó directamente.

–¿Cómo es que?… Es decir ¿Por qué piensas que hablo de él?– dijo la chica atónita. Indra suspiro nuevamente y decidió que era mejor hablar con Sakura sobre lo que le había ocurrido la semana pasada.

–Escucha, Sakura, no quería decírtelo, pero la semana pasada… Tuve una especie de incidente con Uchiha–

–¿Con Sasuke? ¿Qué ocurrió?– Preguntó interesada.

–Pues… Iba de regreso a casa en mi auto y al pasar por una calle unos guardias de seguridad lo estaban echando de un local. Ignoro qué fue lo que hizo, pero cuando lo lanzaron fuera del lugar lo hicieron muy fuerte y acabó cayendo a mitad de la calle. Por suerte no iba rápido, así que alcance a frenar antes de… arrollarlo– Terminó con una ligera mueca de incomodidad, al mismo tiempo que Sakura soltaba un audible jadeo de espanto y se cubría la boca con ambas manos.

–Pero Sasuke no salió herido ¿Cierto?– Indra sintió una pequeña punzada de celos por la preocupación de Sakura pero lo dejó pasar.

–No, pero lo cierto es que se notaba a leguas que se había pasado de copas. Al final salí de mi auto para ayudarle, pero él no me dejó hacerlo– Hizo una pausa impregnada de seriedad para poder soltar lo que seguía –Me dijo que… Me mantuviera alejado de ti… Claro que yo le dije que no le haría caso, además de un par de verdades que era necesario que alguien le dijera… Por eso ahora quiero que me digas ¿Qué fue lo que te hizo?– terminó mirándola fijamente a los ojos.

–Bueno… Sasuke y yo nunca hemos tenido ni siquiera una relación de amigos– Empezó mirando nuevamente al ventanal, Indra se había ganado un lugar importante en su vida y sabía que podía contarle este tipo de cosas y era seguro que el castaño le diera algún buen consejo. Bajó su mirada hacia sus manos, que se movían constantemente denotando su nerviosismo, y se dispuso a continuar.

–Lo nuestro era más… Físico… Pero yo… Yo siempre lo he querido, desde hace años que me preocupo por él. Sin embargo… Sasuke nunca me había notado más allá de lo que ya dije. Es decir… Yo siempre he sabido que las probabilidades de que él me quiera como yo a él son nulas–

Le costaba externar las cosas, pero era momento de afrontar los hechos como eran. Por su parte, Indra solo la escuchaba pacientemente, sin hacer alguna expresión en su rostro que le indicara un indicio de lo que estaba pensando.

–El viernes pasado fue a verme de improvisto a mi departamento, esto pasó varias horas antes de lo que me contaste. Quiso retomar la relación que habíamos tenido hasta hace unos meses, pero yo me opuse y le reclame por entrar así y tomarse confianzas que ya no le corresponden. Pero luego…Él me dijo algo de que lo había cambiado por ti… No sé de dónde sacó esa idea o como supo que nos estábamos viendo más frecuentemente… Pero yo le respondí que no tenía que importarle, así que él me pregunto por qué me había alejado, insistió tanto que… terminé soltándole todo– Hizo una pausa para reponerse de la gama de emociones que la abordaron al recordar todo, nuevamente el llanto le amenazaba con hacerse presente.

–Sabes… Decirle aquello fue como liberarme a mí misma, me causo una gran sensación de alivio– Continuó con la voz temblándole ligeramente –Y aunque sé que no importara lo que dijera él nunca me correspondería, no me callé nada. Aun así eso no evitó que me dolieran sus palabras. Al final, después de todo únicamente me dijo… me dijo que– Le costaba acabar su relato. Para este punto un par de lágrimas rebeldes se deslizaron por su rostro, pero tomando aire profundamente se animó para concluir– Al final, solo me dijo que él nunca me había pedido que yo sintiera eso–

Después de esta declaración, para Indra ese chiquillo estúpido se había ganado el premio de bastardo del año. Mira que hacerle algo así a una chica, utilizarla como trapo y luego reprocharle a la chica que sintiera cariño y preocupación por el, y lo que es aún peor, tuvo el descaro de espetarle en la cara que la chica era SUYA aun después de despreciarla. Definitivamente no iba a dejar que Sakura sufriera de nuevo por ese idiota que no valía la pena, solo era un niño con aires de grandeza que no sabía lo que quería.

–Sakura… Entiendo que te sientas de esa manera, pero por lo que escuche en tu historia dijiste que te habías alejado de él–

–Si, después de afrontar el hecho de que esa relación no llevaba a ningún lado decidí dejarlo– contestó un poco más tranquila.

–Lo cierto es que tomaste una buena decisión. Pero quiero que sepas que no me gusta verte así– dijo mientras llevaba su mano izquierda a la mejilla de la chica– No vale la pena que llores por ese idiota. Yo sé que es más fácil decirlo que hacerlo y que no lo olvidarás de un día para otro, pero… Me gustaría… poder ayudarte con eso–

Aquello dejó impactada a Sakura, no estaba segura de captar claramente lo que Indra le estaba diciendo y la mirada penetrante que le dirigía no ayudaba en nada. La miraba con tal intensidad que le decía muchas cosas y a la vez nada.

–¿Qué quieres decir con eso, Indra?–

–Sakura yo… En serio me agradas, y quiero que sepas que siempre estaré ahí para ti cuando me necesites… Y quizás en un futuro… – Esto último lo dijo en un susurro que la chica apenas y alcanzó a oír. Después se hizo un silencio sepulcral, el chico no terminó la frase y Sakura no sabía que contestar, si antes estaba confundida ahora su mente era un completo caos sin pies ni cabeza.

–Indra… Te agradezco mucho, pero esto es… Demasiado repentino, yo… Tengo que pensarlo– Dijo para levantarse abruptamente, tomó sus cosas y salió disparada del despacho sin rumbo fijo.

Hasta ese momento Indra no pensó que podría estarse precipitando, con un suspiro cansado se recargó en su silla mirando al techo tratando de pensar en una solución. Su mente de empresario le había mostrado que tenía una oportunidad única en frente, pero no se paró a razonar que aprovecharse del momento de debilidad de Sakura podría voltearle las cosas. Ahora su falta de tacto lo había alejado de la chica que le gustaba, llevándolo a recriminarse mentalmente. Solo esperaba que esto no llevara a Sakura a refugiarse en los brazos del Uchiha.

"Y quizás en un futuro… Podríamos tener algo más"


"¡Por favor! ¡Solo mírate! No eres más que un borracho drogadicto"

Giró nuevamente sobre el sofá de la sala tratado de acomodarse mejor.

"Solamente eres un pobre niño rico que ahoga sus problemas en vicios. Cualquiera puede ver que si Sakura tuviera que escoger entre tú y yo, es más que obvio con quien se quedaría"

Volvió a moverse sobre el mullido mueble tratando de alejar los recuerdos.

"Porque siempre te he querido y me he preocupado por ti"

Terminó volteándose boca arriba con la mirada fija en el blanco techo. Por más que trataba no podía dejar de recordar, su mente no le daba tregua desde el viernes pasado. Ya habían pasado un par de días, pero aun así las imágenes las tenía muy frescas. No quería reconocerlo, pero todo lo que le había dicho Otsutsuki era cierto. No era más que un niño pequeño que se negaba a crecer y enfrentar los problemas.

Toda su vida había estado solo, había hecho todo por su cuenta y por lo mismo se había concentrado en hacerse de una imagen que denotara que no necesitaba de nadie y que disfrutaba de la vida a su manera. Además, nunca había tenido en mente tener una relación amorosa con alguien, en parte porque no consideraba a ninguna chica lo suficientemente buena para estar a su lado, pero también porque si algo había aprendido de la muerte de su familia es que querer a alguien significaba exponerte.

Cuando se quiere a alguien le das poder a esa persona para lastimarte, incluso si no lo hace adrede eso no aminora el dolor que te puede causar. Es por eso que Sasuke había levantado esa barrera invisible que repelía a todos, salvo a Naruto que había sido muy insistente. El rubio fue el único capaz de traspasar esos muros con su espontaneidad y buenas intenciones, además el conocerse desde niños le había ayudado mucho. Nunca lo diría en voz alta, pero apreciaba demasiado esa amistad, era una de las pocas personas que habían estado siempre a su lado junto con… Sakura.

No entendía como siendo una persona tan perspicaz había pasado por alto a Sakura y todo lo que ella implicaba. Siempre había estado a su lado aunque él nunca le había prestado atención, para el chico Sakura era solo una chica más del montón, por eso se había sentido con derecho de tratarla como lo hizo. Nunca había querido pensar en los sentimientos de ella, pero ahora rememorando cada momento vivido a su lado, se daba cuenta de que lo que la pelirosa decía sentir siempre había estado implícito.

Sakura decía quererlo y por el pánico que le tenía a ese tipo de sentimientos había salido huyendo, hiriéndola de paso. Sin embargo, meditándolo más tranquilamente le gustaba la calidez que sentía por saber que le importaba a alguien. Nunca se había sabido necesitado en su vida, pero la chica le hacía sentir a sí, y aún más importante, por primera vez en mucho tiempo le hacía sentir querido.

Fue hasta ese momento que se dio cuenta que quería seguir sintiéndose así. Indra Otsutsuki tenía razón, no tenía nada que ofrecerle a la chica, ni siquiera sabía si podría llegar a corresponderle con la misma intensidad. Sin embargo, era momento de ponerse de pie y enfrentar la vida, dejar de lado las drogas y todo aquello que únicamente lo escudaba para poder hundirse en su miseria. Ahora lo veía todo con más claridad y había decidido que no iba a dejar que Sakura se apartara de su lado. Al final, aunque su vida era una mierda siempre había tenido algo que volvía las cosas mejor y no pensaba dejarlo ir.

Con esa determinación se levantó del sillón, tomó las llaves de su auto y partió en busca de Sakura. No la iba a dejar irse de su lado y para lograr eso primero tenía que hablar frente a frente con la muchacha. Si la suerte estaba de su lado, la chica lo perdonaría y entonces Sasuke se esforzaría para ser mejor persona, para poder ser merecedor de todo aquello que la chica le había ofrecido, pero el como el idiota que era nunca lo había visto.


El monótono sonido de las olas la sumergía en una calma que siempre había encontrado agradable. La playa era uno de sus lugares favoritos porque siempre había podido olvidar todos sus problemas cuando estaba ahí. Así que cuando quería estar sola, o pensar sobre algún tema importante, iba a sentarse por horas en la cálida arena mientras la brisa marina le daba de lleno en el rostro. En particular le gustaba subir hasta un pequeño risco desde donde se podía admirar toda la belleza de ese paisaje natural, que afortunadamente apenas había sido tocado por el hombre.

Sakura, al igual que Naruto y Sasuke, había crecido rodeada de soledad y falta de afecto, de igual manera no se había fiado de todo el mundo y muy pocas personas habían podido pasar a formar parte de su círculo cercano. Al igual que Naruto, ella inconscientemente había buscado como cubrir aquella falta de afecto, pero a diferencia del chico que tenía a Hinata a su lado, Sakura había enfocado todo eso en la única persona que parecía ignorar que existía.

Dado la cercanía de sus situaciones, Sakura aun siendo una niña había decidido depositar todas sus esperanzas y sentimientos en Sasuke. Había pensado que su cariño sería suficiente para los dos, pero tarde se había dado cuenta que las cosas nunca eran así de fáciles. Sin embargo, había un factor que hasta el momento había ignorado porque desconocía su existencia, o tal vez porque haría de toda esta experiencia una muy mala comedia con tintes de tragedia, pero estando de aquella manera, tal que nadie podía interrumpir su meditación, había tenido que aceptarlo de una vez por todas.

Cuando le soltó aquella bomba de sentimientos contenidos a Sasuke, ella había sido muy clara en decirle que lo quería. Sin embargo, en ningún momento había dicho que lo amara profundamente, es más, ni siquiera había admitido ante sí misma que sus sentimientos fueran tan fuertes. Tras darse por enterada de este hecho, empezó a repasar rápidamente todos aquellos momentos en los que ella hubiera podido jurar que un "Te amo" describía a la perfección lo que sentía. No obstante, no podía distinguir en qué punto su antigua yo y la actual habían perdido de vista esos sentimientos, si es que los había habido. Se entristeció al percatarse de que ese amor se había desvanecido con el tiempo o ni siquiera había existido, y no podía evitar preguntarse si lo que sentía no era más que empatía combinada con cariño. Al final, aquello ya no importaba más, pues todo había acabado. Por otro lado, también tenía que reconocer que estando así las cosas ella también había utilizado a Sasuke.

Desde niña siempre había estado sola y como adolescente y adulta aquella soledad apenas había menguado a ratos. Siempre había estado muy perdida sin saber con exactitud si estaba yendo por el buen camino en su vida. Así que aunque tenía a sus amigos y a Tsunade consigo, siempre había persistido esa carencia y vacío que la hicieron aceptar esa extraña relación con el pelinegro. En pocas palabras, los únicos momentos en los que se sentía más cerca de otro ser humano eran aquellos que pasaba al lado de Sasuke, no importaba que solo fuera una cercanía física, ella ya no se encontraba tan sola, y aquel que la acompañaba podía entender como de sola se sentía.

Viéndolo de esa manera, ya no había razón para llorar o sufrir como lo había estado haciendo esos días. Sasuke no era el culpable de su pena, al contrario, solo había sido la pantalla que no le permitía darse cuenta de ese hecho. En conclusión, la razón de tanto llanto y melodrama era que tenía que dejar aquella manera de escudarse para buscar en realidad una persona que la completara y pudiera derretir esa soledad.

Por eso mismo no debía enojarse o decepcionarse con Sasuke por haber salido huyendo en cuanto le confeso aquel monólogo, que no estaba tan errado a pesar de todo. Si, el chico había tenido miedo porque nunca nadie le había demostrado un afecto como aquel, pero Sakura se equivocó también. Ella podía decir que quería a Sasuke y se preocupaba por él, pero hasta ahora se daba cuenta que la magnitud de estos sentimientos era igual a lo que sentía por Naruto, quizás un poco más ya que a diferencia de este último Sasuke había estado más solo. Además con qué cara podría reprocharle eso al chico si ella había hecho exactamente lo mismo cuando Indra le había dicho que ella le gustaba.

Aquello era lo siguiente a repasar en su lista de prioridades. Indra había estado para ella cuando lo había necesitado, tenía cualidades que lo hacían el chico perfecto para cualquiera y más importante aún a ella le gustaba. Si bien el chico tenía varios defectos como su carácter un tanto irascible de vez en cuando y su exceso de ego, eso no le quitaba el encantó. Tal vez pudiera darse una oportunidad y salir con él, quizás ese sería un buen comienzo para dejar atrás todos los complejos que tenía y empezar una nueva vida.

Tan sumergida en esas ideas se encontraba, que no se dio cuenta de que alguien había llegado. Solo se percató de la presencia de esta persona hasta que la sintió sentarse a su lado. Cuando volteó a ver de quien se trataba se llevó el susto de su vida. Sasuke Uchiha se encontraba tranquilamente viendo hacia el horizonte con su típica expresión de indiferencia con una botella de ron en la mano derecha, la marca preferida de ambos.

–¿Sasuke?– Preguntó atónita la chica.

–Hola Sakura– El modo en que contestó le sorprendió aún más ya que uso un tono calmado que denotaba cansancio pero a la vez timidez.

–¿Qué es lo que haces aquí?–

–No fue nada fácil encontrarte molestia– Muy bien, la actitud del chico era bastante extraña, pero el hecho de que fuera a buscarla lo era aún más. Ella había pensado que nunca lo volvería a ver.

–¿Me estabas buscando? Pero… ¿Para qué? ¿Y cómo fue que me encontraste?–

Sasuke se veía algo ansioso se notaba que le costaba continuar la conversación, solo lo vio tomar la botella y abrirla en un abrir y cerrar de ojos. La observó unos segundos y después se la empinó para darle un par de tragos. Posteriormente le hizo un gesto a la chica para ofrecerle un poco de la bebida. Sakura decidió aceptarla ya que también necesitaba aplacar la ansiedad que empezaba a recorrerla debido a la situación. Cuando la chica hubo bebido un poco, Sasuke decidió continuar hablando.

–Bien, como te dije no fue fácil. Primero fui a tu apartamento, pero como nunca atendiste la puerta supuse que no estabas ahí. Así que decidí intentar en la universidad, una vez ahí me topé con Ino y después insistir mucho me dijo que tal vez podías estar aquí– Sakura jamás pensó que él le diera una explicación tan extensa, el pelinegro nunca solía rendirle cuentas a nadie sobre su comportamiento. Ahora entendía porque había traído consigo la botella de alcohol. Por otro lado, no podía creer que se hubiera esforzado tanto buscándola.

–Ya veo, pero aún no me has dicho para que me buscabas– Dijo volviendo la vista hacia adelante, tal como el chico había permanecido desde que llegó, y ya que él estaba tan tranquilo no veía razones para seguir alterada por su presencia. A pesar de esto, no quería bajar la guardia.

–Yo solo quería hablar contigo– Contestó mientras le daba otro trago a la botella.

–¿Hablar conmigo?– Preguntó quitándole la botella e imitándole.

–Así es… La verdad, yo quería disculparme– Dijo por primera vez volteando a verla –No fue apropiado de mi parte salir huyendo como lo hice–

Bien, definitivamente no podía guardar la calma ahora. La última persona que hubiera deseando ver ese día era a Sasuke, aunque después de todas las conclusiones a las que había llegado en esa tarde, talvez no era tan mala idea tener esa charla. No había pensado que alguna vez tuvieran la oportunidad, ni mucho menos tan pronto, pero que más daba. Entre más rápido acabaran con eso mejor.

–Descuida, Sasuke– Contestó volteando a verlo nuevamente –Ya no tienes por qué disculparte por eso, creo que me precipité demasiado al decirte todo eso, seguro terminé asustándote– Terminó para luego soltar una especie de risa forzada y darle un nuevo trago a la bebida.

–Tienes razón en decir que fue precipitado y lo cierto es que si me aterró tu confesión, pero es que…–Al chico le estaba costando abrirse, pero estaba determinado a continuar y a decirle todo lo que pensaba, pero antes tomo un poco más de ron para darse valor– Es que entiéndeme, nunca nadie me había dicho algo como eso. Durante toda mi vida me convencí de que no necesitaba a nadie y los demás parecían pensar lo mismo. Además la última vez que alguien me dijo que me quería fue mi familia y bueno… Tu mejor que nadie sabes lo que ocurrió– Esto último lo dijo desviando la vista al piso.

–Sí, claro que lo sé y por eso mismo entiendo cómo te sientes– Respondió dedicándole una sonrisa nostálgica recordando aquellos dolorosos recuerdos. Un nuevo trago pasó por su boca escociéndole la garganta –Yo también pasé por algo similar, pero creo que tengo que aclararte algo– Aquello intrigó lo suficiente al chico para que alzara su mirada nuevamente hacia la pelirosa.

–Sabes, desde que te fuiste el viernes de mi departamento no pude evitar pensar en todo lo ocurrido, en nosotros, pero sobre todo en lo que siento por ti. La verdad es que no tenía nada claro, mi mente era un completo caos y hoy… Bueno, ocurrió algo que me hizo pensar aún más las cosas–

Se hizo presente un silencio que solo era roto por el suave murmullo del oleaje. Ambos chicos se perdieron en sus pensamientos tratando de ordenar sus ideas y sus sentimientos mientras tomaban un poco más de alcohol. Esta conversación resultaba ser todo menos incómoda, es posible que fuera por el lugar tan alejado de cotidianidad donde se encontraban o el ron que les aligeraba la carga. Después de unos segundos más Sakura decidió continuar.

–Cuando dije que te quería lo decía en serio, realmente te aprecio Sasuke, pero es posible que malinterpretaras mis sentimientos, tal y como yo lo hice– Dijo mientras embozaba una mueca de inconformidad que estaba dirigida hacia sí misma– Lo cierto es que eres una de las personas que más me importan en esta vida junto con Naruto, pero ahí recae todo el asunto. Lo que siento por ti es apenas más grande que lo que siento por Naruto, es decir… Te quiero, pero… solo como a un amigo más– Después de confesar aquello, mientras tomaba un poco más, guardó silencio en espera de la respuesta de Sasuke, que tardó otro tanto en llegar.

–Ya veo– Contestó con un suspiro cansado –Tienes razón, malinterprete tus sentimientos, pensé que tu… estabas enamorada de mí. Incluso venía con la intención de no dejar que te alejaras de nuevo– Le quitó la botella a la chica para empinársela de nuevo.

–¿Qué? Entonces tu… – Interrumpió la chica.

–No Sakura, déjame terminar por favor. Yo te iba a pedir que te quedaras a mi lado, que el hecho de que no sintiera lo mismo que tu no significaba que no valoraba tus sentimientos, y que me esforzaría por llegar a corresponder aunque sea una milésima parte de lo que tu sentías por mí y por ser una mejor persona para merecerte– En ese momento ambos se quedaron mirando a los ojos del otro tratando de descifrar los pensamientos del otro. Los efectos del alcohol empezaban a hacer mella en ellos.

–Ahora me doy cuenta de que hubiera sido un error hacerlo, porque no lo hacía por las razones correctas. Yo… también te aprecio… Te aprecio por el hecho de ser de las pocas personas que siempre estuvieron a mi lado y bueno… Ahora te aprecio un poco más por saber que te preocupas por mí– Por fin había dicho todo lo que venía a decirle.

–Hemos sido unos tontos ¿No crees?– contestó la chica sonriendo.

–Ya lo creo– Contestó correspondiéndole con el mismo gesto pero más pequeño. Ninguno de los dos despegó la vista del otro y después de unos minutos que parecieron eternos, Sakura hizo la pregunta más importante que definiría su situación de ahora en adelante.

–Entonces… ¿Amigos?–

–De acuerdo… amigos–

–En ese caso, brindemos por nuestra nueva vida– Dijo la chica mientras tomaba la botella y la alzaba para después darle un sorbo. Posteriormente se la pasó al chico, que la observo un instante y luego regresó su vista a la chica.

–¡Salud!– Respondió tomando un poco de alcohol. Como si se hubieran puesto de acuerdo, ambos voltearon al frente observando cómo los últimos destellos del día se fundían en el mar a la lejanía.

Solamente se quedaron así, uno al lado del otro admirando el paisaje y dándole de vez en cuando tragos a la botella. Pasó alrededor de una hora en la que no emitieron ni un sonido y la botella ya había alcanzado la mitad de su capacidad. Cuando el sol estaba por desaparecer en el horizonte Sakura se paró abruptamente y camino medio tambaleándose casi hasta la orilla del pequeño acantilado, ignorando el oleaje que era más fuerte que cuando llegó al lugar. Abrió los brazos de par en par y cerró los ojos aspirando profundamente el aroma del agua marina. Tras unos momentos dejó escapar el aire al mientras que dejaba caer los brazo con brusquedad y se giró para ver a Sasuke con una amplia sonrisa.

–Tomemos esto como una despedida a nuestro pasado, Sasuke– Su tono de voz era un poco arrastrado lo cual denotaba que estaba más ebria que en sus cinco sentidos. Aunque no tanto para no saber qué estaba haciendo.

–Está bien Sakura– Contestó el chico en igual estado mientras le sonreía de vuelta y se paraba de donde se encontraba. Al menos habían podido acabar su conversación antes de llegar a aquel estado –Digámosle adiós a todo lo malo–

–¡Bien!– Gritó fuertemente.

Después de eso todo fue muy rápido, una ola más grande que las demás golpeó a la chica y por su estado alcoholizado apenas percibió la manera en que perdió el equilibrio. Sakura había olvidado que a esa hora la marea subía y el mar se ponía más bravo que en cualquier otro momento del día.

Sasuke corrió lo más rápido que pudo tratando de alcanzarla, pero cuando logró sujetarla de la mano una nueva ola volvió a embestirlos y el agua que humedeció las rocas, aunado al hecho de que también se encontraba ebrio, provocó que resbalara cayendo por el precipicio con Sakura abrazada fuertemente a él. Apenas cayeron unos metros, pero ese momento se volvió eterno para ellos que solo se miraron fijamente mientras caían.

"Siempre estaré ahí para ti, incluso si tú me odias, para eso están los hermanos, Sasuke" Dijo un Itachi sonriente después de que se enojara con él por una tontería.

Fue inevitable para ambos recordar toda su vida en aquellos escasos segundos.

"¡Has florecido a base de bien! Eres una flor preciosa, Sakura…" Mencionó Ino tratando de animarla en el aniversario de la muerte de sus padres.

Fue inevitable para ambos recordar a todas esas personas que representaban una parte importante de sus vidas.

"Lo cierto es que… desde hace bastante ustedes han sido mi única familia" Afirmó un pequeño Naruto a sus amigos.

El contacto con el agua helada les provocó la sensación de ser atravesados por miles de agujas al mismo tiempo, pero eso no les impidió seguir recordando el pasado, ni mucho menos pensar en el futuro que se les escapaba como la arena entre los dedos. Sus vidas quedarían inconclusas así como esa botella de ron que les había deleitado antes de que todo esto sucediera.

"Sin embargo, lo que si podemos hacer es honrar su memoria siendo lo más felices que podamos. Al final, eso es lo que esos seres amados hubieran querido para nosotros"

Era tan irónica la vida, un momento lo tenías todo y al siguiente el destino se burlaba de ti arruinando tus planes. Era su forma de hacerte saber que no era justa y que tu existencia era efímera y poco trascendental la mayoría de las veces, es por eso que se debe aprovechar cada momento, cada día, cada minuto como si fuera el último.

Hubieran podido nadar hasta la orilla, pero esa zona donde se encontraban era de aquellas donde se prohibía nadar a los visitantes ya que las corrientes eran muy fuertes. Fue por esta misma razón que el mar empezó a arrastrarlos mientras se encontraban cada vez más cerca del fondo. Cada vez se hacía más imposible respirar y aguantar la respiración debajo del agua, con tanto movimiento se hacía imposible pedir ayuda de alguna manera. Sin embargo, Sasuke y Sakura ya se habían resignado a que ese sería el final y no había nada que hacer para evitarlo, solo podían lamentarse por el dolor que le causarían a sus seres queridos y por aquel futuro que nunca conocerían.

A pesar de esto, Sasuke en ningún momento soltó a Sakura, y cuando esta última perdió el conocimiento la aferró incluso más fuerte. Cuando el chico se encontraba ya al borde de la inconciencia, solo pudo pensar en las últimas palabras que le dirigiría a la pelirosa –"Gracias por todo… Sakura"– Después de esto, se dejó arrastra por la obscuridad y los rítmicos movimientos que le rodeaban. El mar los sedujo con su agraciada e intempestiva danza guiándolos a un sueño eterno.

"Busco a alguien

Que me pueda ayudar

Y me pueda entender y me quiera…

Sacar de aquí…"

FIN


N/A:

¡Hola gente bonita! HOY ES MIIIIMIERCOLES DE FANFIC... Por favor, no me maten. Yo sé que tienen razones de sobra, pero aun así bajen despacio las pistolas. La violencia solo genera más violencia… Muy bien eso está mejor D":

Primero que nada quiero pedirles una disculpa del tamaño del mundo por tardar tanto en actualizar. Este capítulo ha sido el más largo que he escrito hasta ahora (19 páginas en Word :""D) y para colmo ha sido como si el mundo se confabulara en mi contra para no dejarme escribir. Sismos, exámenes, fiestas y situaciones inesperadas (y para nada bonitas). ¡Pero por fin! Al fin logre terminar este fic. Por lo que habrán visto estuvo demasiado denso, hasta yo misma me rompí el cora :"v, pero desde un principio ya tenía pensado este final. También habran notado que cumplí lo que dije en el primer capítulo y esta no es la típica historia SasuSaku por varias razones, pero igual me gustó como quedó. Ahora, seguro que muchos se quedarán inconformes con este final por lo que habrá un epílogo, pero no se hagan tantas ilusiones que esto es sad y seguirá siéndolo (Soy bien mala :""D).

Cambiando un poco de tema, ya que este es el final de la historia, también es el final del concurso que propuse desde el primer capítulo, Igual les recordaré de que trataba: Quién me dé una lista con TODAS O LA MAYORÍA de las canciones usadas en el fic, podrá pedirme una historia de la pareja que quiera del universo de Naruto. ¿Por qué canciones? Pues porque sin música no habría fic XD. Así que mi gente estaré esperando sus listas con las canciones, pueden dejarlas en un review o por mensaje privado :D.

Por último, solo quiero agradecerles a todas las personitas que han seguido la historia y me han dejado sus hermosos reviews, realmente los aprecio todos. Y también quiero agradecerle a una personita en particular que es quien me ha estado ayudando con la historia desde el comienzo, Romi (holi :D) sin ti este fic no hubiera sido posible XD. Gracias por corregirme y por las lluvias de ideas que hicimos para darle forma a esto. Y dado que el día de ayer fue tu cumpleaños, pero me es físicamente imposible felicitarte en persona o mandarte un regalo, este fic está 100% dedicado a ti, en especial este último capítulo.

En fin, eso es todo por ahora. Me despido no sin antes recordarles que habrá próximamente un epílogo y que… Los amo gente :v

¡Chao!