Disclaimer: Los personajes y la historia de The Lost Canvas pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Teshirogi. Fic sin fines de lucro.

Capítulo IV. Hasta el final de mis días.


-¿Señor Shion qué fue lo que pasó? -Lysandro aún no entendía nada.

-Digamos que Agasha se ha ganado el aprecio de alguien muy especial.

Los tres hombres se quedaron en silencio durante un par de minutos, hasta que de la casa de al lado una joven mujer de largos cabellos plateados salió presurosamente.

-Buenos días señores.

-Buenos días señorita Leila. -Los tres respondieron a coro.

-Señor Lysandro, ¿qué fue lo ocurrió? ¿Agasha está bien? -Preguntó preocupadamente. -Un cliente me acaba de contar que vio a los Pride salir furiosos de aquí.

-Afortunadamente nada grave señorita. Muchas gracias por su preocupación. Como sea, fue lo correcto. -Lysandro soltó un suspiro lleno de pesar.

-¿Pero fue correcto dejar que Agasha se fuera sola? -Preguntó Pakia

-Sí, creo que esta situación debe afrontarla ella sola. ¿No es así señor Shion?

-Así es. De todos modos hay alguien siempre cuida de Agasha. Como lo llamarían algunas personas, un Ángel de la guarda.

-¿Ángel de la guarda? ¿Cómo de los que hablan en las iglesias? -Preguntó la peliplata.

-Exactamente, de esa misma manera hay alguien que siempre ha cuidado, cuida y cuidará de Agasha. Se los aseguró.

-Bueno, puedo decir que eso me deja tranquilo.

-Pero señor Lysandro, ¿no cree que puedan tomar represalias en contra suya?

-No tiene nada de qué preocuparse. La familia Aricalteris tiene la protección del Santuario.

-Le agradezco mucho su ayuda, pero no creo que sea necesario... -Fue interrumpido por Shion.

-Para nada Lysandro, por favor deje que lo ayudemos. Se lo debo a usted y a Agasha por haber dejado que esta situación llegará tan lejos. Además he promedio velar por el bienestar de toda la villa, pero principalmente por ustedes.

Lysandro se quedó sin palabras y solamente pudo asentir ante lo expuesto por el Patriarca.

-Señor Lysandro, ¿me da permiso de ausentarme por unos minutos? -Preguntó Pakia visiblemente nervioso.

-Es verdad. Con toda la conmoción se me había olvidado, lo lamento Pakia. Permíteme un momento. -Lysandro entró presuroso a la casa y al poco salió llevando un bello ramo de gardenias. -Agasha dejo esto para ti, esperamos que sea del agrado de la dama.

El ex aprendiz de Capricornio dudó un par de segundos mientras todo su rostro era cubierto por el sonrojo.

-Muchas gracias...

-Vamos, vamos. Date prisa y ve a verla. Solo vuelve para la hora de la cena.

El joven pelinegro asintió mientras tomaba el ramo y salió corriendo rumbo al centro de la villa.

-Gracias a Athena esté será un buen año para todos. -Las palabras de Shion les sonaron proféticas tanto a Lysandro como a Leila, qué solo asistieron.


Detuvo su carrera justo a la salida del pueblo. Se tomó unos segundos para controlar su agitada respiración. Estaba consciente de las señoras qué habían murmurado cuando ella pasó a su lado, pero por alguna extraña razón no se sentía afectada por todo lo que habían dicho de su persona, y hasta se sorprendió que no hicieran mención al reciente incidente con los Pride.

Una vez que se logró sosegar, se quedó un instante pensando sobre su destino, apenas reaccionaba qué había emprendido la carrera sin siquiera saber a dónde dirigirse. El señor Shion le había dicho que siguiera su corazón, pero no sabía lo que eso significaba. Se mantuvo en silencio durante unos segundos hasta que decidió ir primeramente al invernadero.

Cuándo llegó, se encaminó a la orilla del río, y sin saber por qué cortó las rosas más hermosas. Una vez que llenó su canasta, tomó la abrupta vereda qué conducía al Santuario. Un sentimiento de nostalgia punzo su corazón, hacía mucho tiempo que no usaba ese camino. Recordaba qué era su atajo secreto para subir cuando la enviaban a cortar las flores.

Conforme se iba acercando a su destino, mayor era sus ansias de estar ahí, su corazón se lo pedía a gritos.

El atajo la llevaba directamente entre los templos de Géminis y Cáncer. Los soldados la miraron extrañados al verla llegar por ese camino, pero no le prestaron mucha atención. Tras darse una pausa para recobrar el aliento, subió las escaleras qué llevaban a los siguientes templos. Sin embargo cuando estaba por atravesar la casa de Virgo sintió una especie de llamado, deshizo lo andado y se quedó mirando la dirección en dónde tenía esa sensación. Era el camino que llevaba al cementerio del Santuario.

Sin dejar que las dudas se apoderaran de su corazón, continuó caminando hasta que se detuvo frente a una gran lápida. Durante estos últimos tres años había intentado evitar ir a ese lugar. Sintió cómo todos los sentimientos que había intentado ocultar se derramaban de su corazón.

Sin saber de dónde sacar fuerzas, colocó cuidadosamente las flores que había traído junto a las dos mariposas de cristal frente a la fría piedra de la lápida y acarició el nombre que estaba grabado en ella.

-Mi corazón me ha guiado hasta aquí, con usted. -Dijo con un suspiro. Cerró los ojos con fuerza y comenzó a derramar lágrimas. -Esto es muy difícil, pero tengo que ser honesta conmigo misma y con usted. Todo este tiempo he intentado negarme a lo que mi corazón me gritaba, creyendo tontamente qué de esa manera mitigaría el dolor. Pero no fue así, todo fue en vano, ya que cada día que pasa, mis sentimientos se hacen más grandes junto con mi dolor.

Una suave brisa comenzó a soplar, haciendo flotar algunos de los pétalos de las rosas.

-Desde aquel día lluvioso, cuando usted me protegió con su capa, desde el preciso instante en el que mire por primera vez la inmensidad de sus ojos azules, me perdí en ellos. Aunque también debo de decirle que después de sus palabras, llegue a creer que usted era una persona maleducada y grosera. No fue hasta cuando mi papá me contó su historia, que me di cuenta de lo equivocada qué estaba. Y fue así como nació mi admiración por usted. Y creció día tras día, al ver la determinación con la que luchaba por sus ideales.

Un viento arrastró los pétalos desde la doceava casa formando un suave remolino.

-Pero en esa ocasión, cuando me obsequió aquella hermosa rosa, algo más fuerte que la admiración qué le profesaba comenzó a nacer en mi corazón. Más tuvo que llegar ese día funesto, ese día que marcaba el inicio de la temible guerra. Y cumpliendo con su juramento de protegernos, peleó contra aquel espectro. Fue en ese momento en el que me di cuenta de mi propia inutilidad, no pude hacer nada por mi papá y mucho menos por usted. Solo me quede parada ahí, viendo como luchaba usando hasta la última gota de su sangre, y yo no pude hacer nada para evitarlo. Ni siquiera fui capaz de brindarle un poco de consuelo en sus últimos momentos.

El llanto de la joven le había cerrado la garganta. Estaba tan sumida en sus sentimientos que no sintió que el viento había arreciado tanto que los pétalos giraban alrededor de sus cabellos.

Permaneció varios minutos con el rostro escondido entre sus manos intentando silenciar sus sollozos, de modo que no se dio cuenta del momento en el que ambas mariposas de cristal se habían iluminado con una luz mística.

-Señor Albafica yo... -Exclamó mientras postraba su rostro en el suelo y cerraba sus puños en el verde pasto.

No había terminado su frase cuando sintió un suave toque en su hombro. Un delicado y nostálgico aroma invadió el ambiente. Instintivamente levantó el rostro y lo que halló ante su mirada la dejó sin aliento.

Ante ella se erguía, con una sutil sonrisa que revelaba su desconcierto, el dueño de sus pensamientos. Los ojos aceitunados se abrieron con asombro al tiempo que se inundaban de lágrimas.

-Señorita... -La voz del joven sonaba torpe a causa del aturdimiento.

Sin pensar ni mediar las consecuencias, la castaña corrió y lo abrazo mientras derramaba el nudo de llanto que tenía en el pecho.

El caballero se sorprendió por la forma de actuar de la joven que tenía frente al él. Estaba a punto de alejarla de si, cuando un extraño sentimiento invadió su corazón. Se permitió disfrutar del suave toque de la jovencita solo por un instante, antes de ponerla en peligro. La cercanía de la castaña le permitía percibir un suave aroma que lo llenaba de nostalgia.

Suavemente se alejó de ella y la miró a los ojos. Sintió tristeza al recordar la última vez que vio una mirada tan inocente y llena de dulzura. Fue entonces cuando recordó que ese aroma tan familiar era el mismo que desprendía su capa el día que luchó contra aquel juez, y qué esa era la capa con la que había cubierto a aquella linda niña ese día lluvioso.

-¿A-Agasha? -Susurro en un hilo de voz.

La jovencita asintió mientras gruesos lagrimones caían por sus sonrojadas mejillas.

-Señor Albafica...

Obedeciendo a sus sentimientos e ignorando a su razón, el caballero se dejó envolver nuevamente por el cálido abrazo de la castaña mientras intentaba descifrar la maraña de emociones que tenía en ese momento. Cuando logró pensar objetivamente, una duda lo asalto provocando que se pusiera en guardia.

-Espera por favor ¿Qué es lo que está pasando? ¿Cómo es que estoy aquí, si yo...?

La mencionada bajo la mirada demostrando su ignorancia.

-Lo lamento, he sido muy descortés. -Miró atentamente a su alrededor. -¿Estamos en el Santuario, verdad?

Agasha iba a responder, pero fue interrumpida por el antiguo caballero de Aries.

-Veo que he llegado a tiempo. -Agasha miró sorprendida al joven, ya que en vez de sus típicas ropas de Patriarca, vestía su antiguo traje de aprendiz.

-¡Señor Shion! -El rubio se acercó a la pareja y en un gesto cariñoso, qué no pasó desapercibido por el peliazul, le revolvió juguetonamente el pelo a la florista.

-Pequeña, ¿Te puedo robar a mi amigo un momento? -Agasha asintió. -Bien, no tardaremos.

Albafica siguió a su antiguo compañero en silencio. Cuando se alejaron a una prudente distancia, detuvieron su caminar. Un silencio abrumador se apoderó del ambiente durante un par de minutos.

El peliazul miró interrogante a su compañero, quien esbozaba una sonrisa. Antes de que tuviera tiempo de reaccionar, Shion lo había rodeado en un fraternal abrazo.

-¿Qué haces? ¡Suéltame! -Exclamó al tiempo que se soltaba de su agarre.

-Tranquilo amigo. Mira, no me ha pasado nada. La señora Perséfone ha sido muy considerada.

-Vamos, explícame qué es lo que está sucediendo, porque no entiendo absolutamente nada.

-Lo sé, y es por eso que quise hablar contigo antes de que continuaras con Agasha.


-Señor Albafica, ¿el señor Shion ya se ha retirado?

-Sí, dijo que tenía algunas cosas que hacer.

-Aún no puedo creer que usted este aquí.

-Yo no comprendo muy bien todo lo que ha sucedido. -Expresó el caballero mientras tomaba asiento en el pasto. -Pero una cosa tengo en claro y es que debo agradecerte por todo lo que has hecho por mí, aún después de lo que sucedió.

-No tiene nada que agradecer, al contrario, yo debo de darle las gracias por habernos protegido de aquel espectro. -La joven tímidamente tomó asiento al lado del peliazul.

-Ahora que mencionas eso, debo de pedirte que me aclares algo. -Volteó a ver seriamente a su acompañante.

-¿Qué cosa señor Albafica?

-Verás...

Flashback

Ptolomea, Primera Prisión.

Inframundo.

-Vaya, vaya. Pero miren a quién tenemos aquí. -La burla resonó por toda la amplia edificación. El albino sonrió mordazmente. -Es todo un placer caballerito.

-Tsk...

-Albafica de Piscis, se bienvenido a mis dominios. -Minos se levantó de su estrado tomando el gran libro que reposaba sobre la mesa y caminó en su dirección. -Tengamos una amena reunión.

-Déjate de tonterías y has tu trabajo.

-Jaja, tan estoico cómo siempre. -Abrió el gran tomo y comenzó a hojearlo. -Veamos, Albafica de Piscis, caballero de la orden de oro, bla, bla, bla. Tus pecados son, haber matado a personas y seres inocentes, desafiar los decretos divinos e inmiscuirse en asuntos que solo atañen a los dioses.

-Pero... -El aludido intento repelar ante lo expuesto, pero el juez continuó.

-¡Ahahah~! Pero esos solo son los delitos que cualquier caballero comete por el simple hecho de serlo, ahora veamos qué pecados cometiste como ser humano. Orgullo, altanería, envidia, celos, además de que dañaste a muchas personas con tu actitud... Personas que fueron atraídas hacia ti, debido a tu lindo rostro. - Siseo la última frase.

Albafica contuvo las ganas de golpearlo.

-Y por si fuera poco, heriste a quién solo se acercó a ti para brindarte su amistad, lastimaste un corazón puro. -Dijo con fingido pesar mientras negaba con la cabeza. -Lo que me recuerda que tengo cuentas pendientes con aquella chiquilla de la rosa.

-A ella no tienes por qué involucrarla en esto. -La paciencia del caballero estaba llegando a su límite.

-Jaja, tranquilo Piscis, ya llegará el momento en que pueda desquitarme con aquella malcriada.

-¿Desquitarte? ¿De qué estás hablando Minos?

-Ah, es cierto que no te enteraste de lo que tu florecilla hizo. -Camino al rededor del caballero. -La muy tontita osó burlarse de mí llamándome idiota...

-Jé, Agasha es muy valiente. -Albafica sonrió con orgullo.

-Sí, sí, cómo sea. Valiente y tonta. Pero si Aries no hubiera interrumpido me habría encargado de bajarle los humos a esa chiquilla impertinente.

-Pero gracias a Athena, Shion llegó a tiempo.

-Mmm... Qué interesante. -El albino lo miró fijamente por unos segundos, para después cerrar de golpe el libro y dirigirse hacia la puerta que estaba detrás de él. -Bien, continuemos.

-¿Acaso no vas a continuar con el juicio?

-Bah, eso es un mero protocolo. Realmente todos ustedes ya tienen un lugar asignado, de modo que no importa el juicio. Y a decir verdad tengo pereza hacer toda esta parafernalia.

El peliazul lo miró extrañado, pero camino hacia el juez quien tenía la puerta abierta.

-Albafica de Piscis -Dijo a modo de despedida. -volvamos a enfrentarnos en la próxima Guerra Santa.

Fin del flashback.

-Ese espectro, Minos, elogió tu coraje y valentía. -Los ojos cobalto se posaron en la delicada figura que estaba a su lado.

-¿En serio?

-Sí, pero dime ¿Cómo fue qué lo llamaste idiota?

-Bueno, es que él se burló de usted, yo me moleste y le grité que un espectro nunca podría vencer a un caballero. -Nerviosamente comenzó a jugar con el listón de su vestido.

-Fuiste muy inconsciente, no quiero ni imaginarme lo que hubiera sucedido si Shion no llegaba a tiempo. Debes de pensar bien antes de actuar.

-Sí, lo sé. -La joven bajo la mirada avergonzada por las palabras de Albafica. Inconscientemente se preguntó qué pensaría el caballero de la situación con Ajax Pride.

-Pero debo de reconocer que estoy de acuerdo con ese juez, fuiste muy valiente Agasha.

-Gra-gracias. -La joven volteó rápidamente intentando ocultar su sonrojo.

Nuevamente se quedaron en silencio mirando a las nubes moverse a través del cielo azul. El caballero intentaba poner en orden sus pensamientos y entender lo que sucedía, mientras que la castaña se debatía entre platicarle al joven lo sucedido o no.

-Se-señor Albafica, yo quisiera pedirle su opinión sobre algo.

-¿Sobre qué? -El tono de voz de la pequeña lo había intrigado.

-Bien, verá. Hace unos días, mientras realizaba una entrega de flores... -Agasha comenzó a relatarle todo lo que había ocurrido. El semblante de Albafica iba cambiando a medida que ella avanzaba en su relato, de modo que al finalizar la historia, la rabia era palpable en el rostro del joven.

-¡¿Pero cómo se atreve?! ¡Voy a dejarle un par de cosas en claro! -Exclamó furioso mientras se levantaba encaminándose hacia la salida.

-No señor Albafica, no es necesario. -Suavemente lo tomo de la mano provocando una nueva marea de sensaciones en el joven. -El señor Shion ya le ha marcado un alto.

Al oír eso, el caballero experimento una mezcla confusa de emociones, primeramente sintió alivio al saber que Shion había cumplido con su palabra y protegía a Agasha, pero también envidiaba el privilegio de su amigo de poder velar por ella. Cuánto deseo en ese momento poder ser él quien cuidará de la joven.

-Ya veo. Me alegra saber que Shion ha estado al pendiente de ti. -Intento disimular su confusión.

-Sí, él es muy bueno. A pesar de que se encuentra muy ocupado con todas las cosas que tiene que hacer, siempre está atento a nosotros.

-¿Y qué cosas hace?

-Bueno, en verdad no se decirle a ciencia cierta, pero siempre tiene muchos papeles que atender. Supongo que es el trabajo normal del Patriarca...

-Espera, ¿Shion es el nuevo Patriarca? -Preguntó sorprendido. -No me dijo nada al respecto.

-Sí. Él, el señor Dohko, el señor Yato y la señorita Yuzuriha fueron los únicos que regresaron.

-Ya veo. -La mirada del joven se ensombreció. -Fue una gran pérdida, pero valió la pena por mantener a salvo a toda la humanidad.

Agasha solo lo miró con tristeza sin saber que decir para hacerlo sentir mejor. Albafica se dio cuenta y le sonrió.

-No me mires de esa manera, ni te sientas mal. Después de todo ese es nuestro destino al ser caballeros.

-Lo sé, pero para usted debe de ser difícil manejar todo esto.

-Quizá, sin embargo no debemos perder nuestro tiempo hablando de cosas tristes. Mejor cuéntame que ha pasado en la villa en estos años. ¿Qué edad tienes ahora?

-Este año cumpliré dieciséis.

-Así que han pasado tres años desde entonces. ¿Tu cumpleaños es en Septiembre, verdad? -Ante el asentimiento de la joven continuó. -Lamento no poder estar para felicitarte.

-No, no piense en ello. El que usted este aquí es el mejor regalo que pude haber recibido.

El peliazul se sonrojo ante la respuesta de la florista.

-¿Y-y qué más a ocurrido?

Continuaron conversando durante horas, Agasha le contó todo lo que había ocurrido en Rodorio, cómo los habitantes habían levantado de nuevo la aldea, las nuevas familias que se habían instalado, el apoyo que Shion les había brindado.

Albafica escuchaba atentamente y sonreía ante los comentarios de la pequeña. Había olvidado la última vez que se había sentido tan feliz y tranquilo. Sin embargo una duda seguía rondando sus pensamientos. Cuando la florista guardo silencio, aprovechó el momento.

-Por favor, respóndeme algo.

-Claro que sí señor Albafica.

-Dime ¿Exactamente qué fue lo que deseaste? ¿Querías verme de nuevo?

-Ehh, yo, bueno. -La joven tomó una gran bocanada de aire antes de continuar. -Sí, deseaba verlo una vez más, para agradecerle por todo lo que hizo por nosotros. Quería que mi agradecimiento llegara ante usted.

-Ya veo.

-También puedo preguntarle algo

-Claro que sí.

-Ehh, al principio no me reconoció ¿verdad?

-Siendo sincero no, pero es que en verdad estaba muy confundido.

-Y cómo fue que supo que era yo.

-Pues fue por tus ojos... -Hizo una pausa mientras buscaba las palabras para continuar.

Las nubes bloquearon momentáneamente la luz del sol al tiempo que una suave brisa refrescaba el ambiente haciendo revolotean los cabellos del caballero, robándole una sonrisa a la castaña.

-Pero eso no fue todo. -Una vez que logró sujetar su largo pelo continuó hablando. -También fue tu aroma lo que me ayudó a situarme en la realidad.

-¿Mi aroma? Mmm, huelo a flores y hierbas. Ha de ser porque siempre estoy rodeada de ellas.

-Sí, pero a una en particular. Tu aroma es de rosas blancas.

-Qué va, usted es el del perfume de rosas.

-Sí, pero mi aroma es de rosas venenosas, manchadas de sangre, y tu fragancia es de rosas puras y limpias. El verdadero aroma de una rosa.

-Gracias señor Albafica. -Las mejillas de la florista se encendieron furiosamente.

-Y recordé que ese perfume impregnaba mi capa durante la batalla contra Minos, y que con esa capa había protegido a una chiquilla qué corría bajo la lluvia. De esa manera supe que eras tú. Aunque me sorprendió ver lo que has crecido en estos años.

-Ahora soy más alta. -Respondió la castaña poniéndose de pie.

-Lo cual es bueno, por un momento llegué a creer que te quedarías así de bajita. -Hizo un ademán a la altura de su pecho.

-No se burle, sé que no voy a ser tan alta como la señorita Yuzuriha, pero tampoco voy a ser una enanita. -Fingió un puchero.

-Pero a mí me parece perfecto qué no seas tan alta.

-¿Ah sí? ¿Por qué?

-Porque así puedo hacer esto.

Albafica soltó el listón qué ataba el pelo de Agasha y lo sostuvo encima de su cabeza mientras la florista brincaba intentando alcanzarlo.

-No, regrésemelo. Mi cabello se va a esponjar.

-Eso quiero verlo. -Le respondió mientras se alejaba de ella. -Vas a tener que brincar más alto si quieres que te lo devuelva.

Jugaron mientras corrían y brincaban por todo el campo. Pese a que Albafica no corría muy rápido, Agasha no le había podido dar alcance y en un inesperado momento, su pie tropezó con una pequeña roca haciéndola rodar cuesta abajo.

El joven peliazul se asustó al oír el sonido seco qué produjo la castaña al golpearse contra el suelo. Rápidamente fue a su lado y la ayudó a ponerse de pie.

-¿Estás bien? ¿No te has hecho daño?

Agasha le respondió con una gran sonrisa al tiempo que colocaba una flor sobre la cabeza del joven.

-Jeje~ Cayó en mi trampa. -Hizo un ademán de victoria.

-¿Pretendes hacerme creer que esa terrible caída fue algo preparado? Mira, si hasta te has raspado la nariz. -Al momento le pellizco el puente de la nariz provocando un escalofrío de dolor en la joven.

-Auch...

-Lo ves, fue un accidente. -Le sonrió amablemente. -¿No te has lastimado más? Tus brazos, tus piernas. ¿Estás bien?

La respuesta de la florista fue una gran sonrisa que terminó contagiando a su compañero. Momentos más tarde, ambos estaban sentados nuevamente sobre el pasto. Agasha estaba entretenida tejiendo varios tallos de flores mientras Albafica la miraba atentamente. No pudo evitar sonrojarse al darse cuenta de que inconscientemente quería memorizar cada gesto que la jovencita hacía.

-Ehh... Oye, al final de cuentas no me dijiste en qué quieres mi opinión.

-Es verdad, lo había olvidado. -Nerviosamente apretó más el delicado tejido.

-Por lo visto eres una señorita muy olvidadiza.

Una tímida sonrisa fue la respuesta de la florista. Se tomó unos minutos para pensar de forma sensata las palabras correctas para reanudar su relato. El caballero la miró y en silencio dejó qué las ideas de la jovencita se aclararan, mientras que las suyas iban girando en un remolino de confusión. ¿Qué problemas tendría Agasha? Sabía que era algo relacionado con aquel tipo, pero ¿hasta dónde había llegado ese asunto? En verdad lamentaba no poder estar para protegerla.

-Es respecto a lo que le platique hace un momento, lo del joven Ajax. -La suave voz lo sacó de su ensimismamiento, sin embargo al oír el nombre de aquel sujeto sintió su sangre hervir.

-Sí, lo suponía... -Gruñó entre dientes.

-Pues bien hoy estuvo en la casa junto con su padre, el señor Stefan. -El peliazul rezó silenciosamente deseando que no fuera lo que pensaba. -Fueron a hablar con mi papá... Para pedir mi mano en matrimonio.

A Albafica se le olvidó cómo respirar al oír eso. No lograba entender por qué esas simples palabras le provocaban un extraño pesar en su corazón.

-¿Y-y tú? -Con voz titubeante logró formular la pregunta que lo carcomía por dentro.

-Yo. -Suspiro antes de continuar. -Esa propuesta era muy conveniente para nosotros, además de que en la aldea no soy bien vista por que ya he rechazado tres peticiones más y también de esa manera evitaríamos los comentarios malintencionados de algunas personas que critican mi amistad con el señor Shion...

Albafica deseo quedarse sordo en ese momento y no escuchar lo que Agasha diría a continuación. Aunque comprendía la presión que ella tenía sobre sus hombros, su mente se negaba a aceptar la realidad.

-Yo rezaba todas las noches a la señorita Athena para pedirle que me diera sabiduría para tomar la decisión correcta.

-Dudo mucho que esa fuera la decisión correcta. - Pensó el peliazul, pero dejó qué la florista continuara hablando.

-Pero ahora tengo dudas respecto a lo que hice. Temo que no haya sido lo mejor.

-Antes de darte mi opinión, respóndeme algo. ¿No fue ese tipo el que te trató mal el otro día? -Ante el asentimiento de la joven continuó. -Bien, entonces ¿Cómo es que siquiera has podido considerar la sola idea de casarte con él?

Agasha se quedó sorprendida al oír la gélida voz del caballero, estaba molesto sin duda alguna, pero por algún motivo sus palabras le dolieron profundamente.

-¿Es que acaso no escuchó lo que le dije? La posición económica de mi familia no me permitía rechazar otra propuesta más, además...

-Te escuché perfectamente, pero aun así, ¿esas son las razones correctas para aceptar una propuesta de ese tipo? Si tú lo consideras así, debo de reconocer y lamentar qué me he equivocado contigo. -Se levantó y volteó el rostro hacia el cielo para evitar ver la reacción de Agasha. -No eres para nada valiente.

-¿Cómo puede juzgarme con tanta crueldad? -Las lágrimas se asomaban a sus ojos. -¿Acaso sabe lo que he tenido que soportar todos estos años? ¿Sabe del dolor que he cargado día tras día? ¿Sabe cuántas veces he deseado no despertar más?

La joven castaña ya no pudo contener su llanto y se dejó caer sobre sus rodillas. Albafica se reprendió a sí mismo por haber sido tan brusco con sus palabras, le lastimaba a un nivel impensable el ver la vulnerabilidad de la castaña.

-Es verdad que no tengo la menor idea de todo lo que has soportado, no sé nada de la soledad que te ha acompañado día tras día. Ignoro todo eso y muchas cosas más, pero si de algo tengo la certeza es que tú eres una persona con un corazón lleno de bondad. Al final de cuentas eres Agasha, bondad, dulzura, amabilidad. Y es por eso que me molesta demasiado el pensar que vas a estar al lado de un tipo como ese.

La florista alzó el rostro al oír las últimas palabras.

-Señor Albafica, ¿usted cree que yo acepte la propuesta del joven Ajax?

-Enunciaste las ventajas que te traería el aceptarla, de modo que deduzco que sí.

Una risita nerviosa escapó de sus labios, y de a poco se transformó en una sonora carcajada. El rostro del caballero era la descripción perfecta de la confusión.

-Señor Albafica, yo... -Logró decir entre risas. -Yo rechace la petición.

El peliazul sintió cómo su alma regresaba a su cuerpo. Las palabras de Agasha habían sosegado la revolución de sentimientos que tenía en ese momento, provocando una nueva avalancha de tranquilidad y alegría. Sin saber cómo dominar su euforia, se sentó nuevamente mientras con sus manos cubría su sonrojado rostro.

-De ninguna manera podría convertirme en la esposa del joven Ajax. -Respondió con una deslumbrante sonrisa. -Yo nunca podría hacerlo feliz y él jamás podría hacerme feliz a mí. Era en eso dónde quería su opinión. ¿Cree que hice lo correcto?

-Claro que sí Agasha, lo más importante siempre será tu felicidad.

Ambos se quedaron en silencio mientras miraban cómo el cielo se iba tiñendo de tonos rojizos anunciando qué el día estaba por llegar a su fin. Agasha supo que nuevamente tendría que decirle adiós al dueño de sus pensamientos. Se animó a juntar valor y repetir la confesión que había estado a punto de hacer momentos antes.

-Señor Albafica, debo de decirle algo...

-Antes déjame hablar a mí. -La interrumpió. -Sé que el tiempo que nos han obsequiado está por terminar, y necesito que me promesas una cosa antes que me marche.

Al oír la seriedad con la que pronunció las palabras solo pudo asentir.

-Hace uno momento dijiste, en medio de tu molestia, que muchas veces has deseado no volver a despertar. -La joven bajo la mirada avergonzada por lo inconveniente que había sido su comentario. -Por favor Agasha, desecha ese pensamiento, y nunca jamás vuelvas a desear algo así.

Para dar más énfasis a sus palabras, le tomó de las manos mientras la miraba fijamente a los ojos. Se inclinó para estar a la misma altura qué la castaña.

-Ese día, durante la batalla contra Minos, evite qué la fragancia de Niobe fuera arrastrada por el viento hacia la aldea, también logre detener a los subordinados del juez antes de que llegarán a Rodorio y más tarde baje a la villa para evitar que Minos la destruyera ¿Sabes por qué hice todo eso? ¿Sabes que fue lo que me motivo a hacerlo?

-Su deber cómo caballero de Athena. -Respondió con un hilo de voz.

-Sí, pero también fue el deseo de protegert... de protegerlos a todos ustedes. Dar mi vida fue un sacrificio que haría mil veces más sin pensarlo siquiera, si con ello me aseguro que ustedes están bien. Es por eso que me dolió mucho oírte hablar de esa manera.

Agasha comenzó a derramar amargas lágrimas de dolor, mientras se aferraba fuertemente a esas cálidas manos que la sujetaban con dulzura.

-Agasha -En su voz se notaba la revolución de sentimientos que tenía en ese momento. -Sé que sonará egoísta, pero no podré irme tranquilo si no lo digo.

Las manos del joven comenzaron a temblar ligeramente evidenciando su nerviosismo. No podía recordar la última vez que sintió la calidez de otra persona, sin embargo eso no era precisamente lo que lo tenía en ese estado.

-Necesito y deseo que vivas. Vive por todos aquellos que ya se han ido, vive por el recuerdo de tu madre, por la memoria de la señorita Athena, por todos los caballeros y soldados que murieron para proteger al mundo. -Suavemente la atrajo hacia sí, hasta que sus frentes se tocaron. -Y, por favor Agasha, vive por mí.

La joven sintió su corazón latir desbocadamente al sentir el suave aliento del caballero rozando sus sonrojadas mejillas.

-Prométemelo pequeña, promete qué vivirás día a día agradeciendo por tu vida. Promete que solo pensarás en la muerte cuando ya anciana, estés postrada en tu cama, cansada por los años y rodeada de tus hijos y nietos. Solo hasta en ese momento podrás desear el eterno descanso.

-Señor Albafica, por favor no me pida eso. No puedo hacerlo, no puedo olvidar todo lo que ha sucedido y continuar con normalidad, no si usted no está conmigo.

-Agasha, yo siempre voy a estar contigo, aunque no puedas verme ten por seguro que mi presencia siempre te acompañará. Pero prométeme que desecharás ese pensamiento, tienes que vivir. Vive y se feliz.

Se quedaron en silencio durante un par de minutos, Albafica miraba atentamente el delgado rostro de la joven quien con los ojos cerrados luchaba por contener las lágrimas.

-También quiero que olvides definitivamente esa idea tuya de ingresar como doncella al servicio del Santuario. -La joven alzó la mirada sorprendida. -Lo sé pequeña, sé que esa idea ha rondado tu mente estos últimos días. Pero también debes desecharla.

-Eso lo pensé como una forma de escapar a la realidad, pero no sería capaz de hacerlo.

-No Agasha, tú debes de vivir plenamente. Se feliz, encuentra a esa persona especial, que sea digno de merecerte, y forma con él una familia.

-No, eso no, yo nunca podría estar junto a alguien que no sea us...

-Sí, sí podrás. ¿Sabes por qué? Porque eres valiente, y de la misma forma en cómo has superado otras cosas, podrás dejar atrás el pasado y seguir adelante. Pero primero debes de deshacerte de esos pensamientos negativos.

-¿Acaso quiere que me olvide de usted? ¿Qué borre de mi mente su presencia? -Preguntó mientras gruesas lágrimas caían por sus mejillas.

-No, de ninguna manera quiero que te olvides de mí. Solamente te pido que aprendas a vivir a un con los recuerdos. Que olvides todo el dolor y solo conserves la alegría de esos años. -Le soltó de las manos y suavemente la atrajo en un repentino abrazo.

Agasha se quedó inmóvil al percatarse de la acción del caballero, su mente no podía procesar lo que estaba sucediendo. Abrió los ojos con sorpresa mientras sus manos se movían aferrándose a la espalda del joven.

-Se lo prometo señor Albafica, le prometo que viviré día a día dando lo mejor de mí. Le prometo que me aferrare a su recuerdo para ser feliz. -Hundió su rostro en el pecho del peliazul aspirando su aroma, queriendo grabarlo con fuego en su memoria.

-Gracias Agasha, muchas gracias.

Ambos se aferraron el uno al otro fuertemente, deseando que ese instante se prolongara para siempre. Poco a poco comenzaron a aparecer etéreas motas de luz que danzaban con los últimos rayos del sol. Agasha abrió los ojos y vio que el inevitable momento estaba por llegar, de modo que se aferró aún más al ver cómo esos minúsculos haces de luz iban desvaneciendo lentamente la figura del caballero. Haciendo acopio de todas sus fuerzas, logró detener su llanto y dedicarle una gran sonrisa al joven.

El viento sopló levantando los pétalos de las rosas, creando una escena similar a la ocurrida tres años atrás. Entre brillantes destellos la silueta de Albafica fue desapareciendo hasta fundirse con la luz. En ese preciso instante, Agasha sintió una suave caricia en su mejilla, sus rodillas dejaron de sostenerla mientras que las lágrimas fluían libremente por su rostro.

-¡Señor Albafica lo amo! -Gritó al viento, deseando que su caballero escuchará sus palabras. -¡Lo amo y lo amaré hasta el final de mis días!


Hola *Sale de su lúgubre cueva y se asoma tímidamente* nuevamente heme aquí. Les presento el que oficialmente es el último capítulo de esta historia, pero como ya lo prometí *sonido de tambores* tendrá un pequeño epílogo.

Debo de confesarles qué en mi (corta, demasiada corta) vida aquí, éste ha sido el capítulo qué más me ha costado escribir. Y es que es difícil manejar a Alba en estas circunstancias. Quería que, siendo consiente de todo lo que ha sufrido Agasha, fuera amable con ella, pero mi mayor temor era qué quedara muy Occ. Pero en fin, este es el resultado final y espero que sea de su agrado.

Por cierto, en el capítulo anterior no mencioné que la escena de Shion dejando una fresa sobre la caja de Pandora de Piscis fue inspirada en Erikawaii95, a quien pertenece la idea de que a Albafica le gustan estas frutillas.

Agradecimientos especiales a Ambrosine-Mink quien me ayudó muchísimo a superar todos mis temores. También le dedicó este capítulo a Erikawaii95 por el hermoso cosplay qué hizo de nuestra amada OTP *Insertar un millón de corazones aquí*.

Gracias a InatZiggy-Stardust (senpai), Ambrosine-Mink, Kevin-Levin11, Jin-Kazama6, Lexia Konayev Z. W, Cure berry, karlicm, Erikawaii95, Aylin, mil gracias por sus bello reviews, ¡Ya son 23! ¡No puedo creerlo! :´)

Aprovecho esta oportunidad para hacerles una consulta, ¿les gustaría conocer cómo son físicamente mis OC's (Adrienne, Nicolette, Ajax, Hallie, Leila, Dianthe y los que se añadan en el futuro)? Y si fuera así, ¿preferirían qué me creará una cuenta en Deviantart o una página en Facebook? Aunque debo aclarar que creo que mis dibujos no alcanzan el nivel de Deviantart :`D. Pero díganme que opinan de esta locura. Por cierto, si desean saber cómo dibujo, pos la portada es un buen ejemplo por que sí, yo la hice (conunatabletaquemeprestaronporquesoypobre ;_;)

Sé que muchos estaban esperando a que Alba hiciera su aparición, espero que éste capítulo haya cumplido con las expectativas que tenían. También soy consciente de que más de uno se sentirá desilusionado ya que su aparición solo fue momentánea, pero como les mencioné en el primer capítulo, esta historia está relacionada con otra más grande en la que estoy trabajando, de modo que algunas incoherencias de éste fic serán explicadas más adelante... ¿O tal vez no?

También les ofrezco una disculpa, ya que se suponía que esto iba de romance, but esto es lo más que puedo hacer. En verdad soy demasiado sosa para el romance y la comedia.

Pero en fin, ya saben, dudas, comentarios, opiniones, reclamos, tomatazos y amenazas de muerte son bien recibidas.

Nos leemos pronto.

Ezarelle fuera *Corre a esconderse en su cueva*