• ADVERTENCIA: Posible lenguaje soez.
•ACLARACIONES: Los personajes de Naruto no son míos.
Aspiró con su nariz el dulce aroma que desprendía el cuello de la chica. Olía a lilas y a rollos de canela. Una combinación rara y peculiar pero sin duda una muy deliciosa para su olfato. Jamás había olido algo igual y para él era el aroma más esplendido que había olfateado antes. Le transmitía serenidad, paz, calor y un deseo grande por no querer soltarla nunca.
Llevaban abrazados un buen rato, disfrutando el calor del otro sin querer soltarse ni un segundo. Él no quería parar de sentirla ente sus brazos y sabía que ella tampoco quería parar de abrazarlo.
Aun podía sentir como hipaba en silencio, llorando y desahogándose en su hombro. Sentía ya la humedad de sus agrias lagrimas traspasar su camisa pero poco le importaba, el solo quería seguir sintiendo ese tacto tan especial y que ella pudiese flaquear con él. Sabía que su vida era extremadamente dura y que ella debía siempre estar al pie del cañón pero... habían momentos en los que se valía quebrarse un poco.
Acaricio con suavidad los cabellos azulinos de la muchacha, sintiendo como esta se tranquilizaba de poco a poco entre sus brazos. La estrecho con más fuerza, recibiendo una respuesta igual ante el gesto.
Sabía que a penas y la conocía, sabía que él y ella eran dos completos extraños que por casualidad habían compartido sus desgracias con el otro. Eran tan iguales y al parecer tan diferentes a la vez. Ella le causaba una sensación de misterio, de dulzura y de querer protegerla ante todos y todo, pues presentía que esa mujer que tenía entre los brazos, era tan valiosa como el mismo oro.
Anhelaba con todo su ser poder conocerla más, quería tanto ver cada faceta de ella. Quería saber cuál era su color favorito, la comida que más le gustaba, su mayor temor, su mayor anhelo. Quería saber todo de ella y sabía que era una locura pero eso era lo que sentía en ese preciso momento.
¿Existe el amor a primera vista?
Recordó su cabello negro sedoso, sus ojos tan expresivos e inigualables, sus labios color cereza y sus mejillas con toques carmín.
Aun no sabía si era amor pero lo que si sabía es que sentía más que atracción por esa chica. Sabía que no solo estaba atraído por su singular belleza, sino que, lo que más le atraía era ella. Hinata Hyuga.
Dejo de pensar cuando sintió que ella se separaba lentamente de él. Contuvo un suspiro de pena y alzo la mirada para verla a los ojos. Quedo totalmente idiotizado al verla con esos hermosos ojos empañados de lágrimas y esa sonrisa de alivio que crecía en su rostro. No pudo más que sonreír con ella.
—Muchas gracias Shisui-san, no sabe cuanta falta me hacía desahogarme con alguien... me siento mejor ahora.
—¿Prometes no volver a hacer una estupidez como esa?— pregunto seriamente mientras le miraba con una ceja alzada.
Hinata rehuyó a la mirada, no porque no pensara cumplir la promesa, si no que su penetrante y obscura mirada lograba ponerla nerviosa. Suspiro con un ligero rubor en sus mejillas.
—Está bien, no hare nada de eso de nuevo.
Shisui sonrió deslumbrantemente.
—No sabes cuánto me alegra escuchar eso.
Hinata imito el acto y le sonrió al chico.
Cuando Shisui se encontraba admirando la hermosa sonrisa de Hinata, fue cuando se percató de algo que había pasado por alto en ese tiempo.
—¡Hinata! Dios, los siento. Soy un idiota.
Se levanto con rapidez ante la mirada confundida de la Hyuga. Sin decir palabra, corrió hacia su habitación, dejando sentada a la Hyuga frente a la chimenea. Después de un minuto lo vio regresar hasta ella con un botiquín de primeros auxilios en una de sus manos.
Fue cuando recordó las cortadas en su rostro y cuerpo. Instantáneamente también recordó la herida en la mano de Shisui.
—Shisui-san, su mano también esta lastimada.
Shisui ignoro ese comentario y se hinco de nuevo frente a ella. Saco algodón, gasas y una botella de alcohol del botiquín. Remojo el algodón y tomo las manos de la Hyuga para poner este en los raspones que se había hecho.
Hinata soltó un alarido de dolor.
—A-arde...
Shisui la miro con ternura.
—Lo lamento Hinata-chan, prometo que el dolor pasara pronto. Solo aguanta.
La oji luna asintió ante la suave voz de Shisui y se dejó llevar.
Curo sus brazos, manos, rostro, rodillas y piernas. Puso gasas en cada cortadura profunda que tenía y después limpio con un pañuelo húmedo la tierra que tenía en el rostro.
—Creo que lo mejor sería que te dieras un baño.
—Shisui-san, no quiero causar ninguna molestia. La otra ocasión... me lleve su ropa y no la he devuelto — su rostro se sonrojo y miro hacia abajo.
Shisui rio y le acaricio la cabellera.
—A mí no me importa la ropa Hinata, eso es lo de menos. Si gustas, puedes darme tu ropa. La lavare y la meteré en la secadora. La otra vez no lo hice porque ese camisón estaba...— quedo callado por unos segundos antes de sonreír y negar. El camisón había quedado irreparable, lleno de sangre y desesho —. Tu solo toma el baño caliente, ¿quieres?
Al ver la mirada insistente del pelinegro y al sentir que su cuerpo estaba sumamente adolorido por la paliza, termino aceptando.
Shisui la ayudo a levantarse y le guio hasta la habitación.
—Me da vergüenza admitirlo, pero... no he lavado mucha ropa y no creo que mis pantalones de algodón te queden así que te daré una camisa holgada. Seguro esa te quedara como camisón, eres muy bajita así que te ira perfecta — termino revolviendo sus cabellos.
Hinata se cruzó de brazos e hizo un puchero.
—No soy tan bajita.
El Uchiha rio ante el gesto tierno de la Hyuga.
—Si lo eres. Anda — empujo hasta el baño — te dejare la muda de ropa ahí, yo lavare tu otra ropa mientras tanto y hare de cenar. Supongo que tienes hambre.
Al terminar esa oración, escucho el gruñido proveniente del estómago de la Hyuga.
Hinata se sonrojo hasta las orejas.—¡Lo-lo siento!
Shisui rio de nuevo. Esa chica enserio le encantaba, era tan tierna, tan linda y divertida.—No te disculpes Hinata —agito despreocupadamente la mano. Dio un par de empujones más a la Hyuga y termino por meterla en el baño —. Pásame tu ropa cuando te la quites.
Termino de decir para después cerrar la puerta.
Se acerco a sus cajones de ropa y saco una camisa holgada, tal y como se lo había dicho. Era una camisa sencilla color rojo. Cuando la compro no se fijó en la talla así que accidentalmente había escogido una un par de talla más grande. La dejo en la cama y después se giró hasta la puerta.
—¿Hinata-chan? ¿Puedes pasarme tu ropa ya?
No recibió respuesta así que se acercó y toco un par de veces.
—Es-esto es vergonzoso.
Shisui parpadeo confundido y se rasco la nuca.
—¿Quieres que me voltee para no ver nada?
Se escucho un pequeño chillido tras la puerta.
—¡No-no es eso!
—¿Entonces?
—Es que...— se escuchó un breve paro —… mi ropa interior...— musito tan bajo que Shisui apenas pudo escuchar.
Trago saliva al sentir como su rostro enrojecía. No es que nunca hubiese visto antes la ropa interior de una fémina, ya había visto unas prendas antes... cuando iba al centro comercial y ese tipo de cosas.
Si, él era tan virgen. Aceptaba que ya lo había hecho una vez, pero esa ves fue la peor del mundo. Primero, porque estaba borracho y ella también, ocasionando que no recordara absolutamente nada. Segundo, porque ni siquiera le gusto la tipa con la que despertó esa mañana. Era mucho más mayor que él y no le parecía alguien... muy atractiva. El botox se le podía notar a miles de kilómetros de distancia.
—Hinata-chan, no te avergüences... tu solo enróllala con tu demás ropa y prometo no verla.
Se escucho un suspiro detrás de la puerta. Después de unos segundos, la puerta se abrió dejando ver el blanco brazo de Hinata extendiéndole la muda de ropa.
Shisui la tomo enseguida, ocasionando que Hinata cerrara con rapidez la puerta. Respiro hondamente antes de caminar hasta el cuarto de lavado. Se encargo de echar en la lavadora cada prenda (ignorando olímpicamente el ver la ropa interior de Hinata), para después poner detergente y aromatizante. Esperaba que las manchas de sangre se quitaran por completo.
Camino rumbo a la cocina y se dedicó a preparar una buena cena. Él no era mucho de cocinar, pero no se le daba del todo mal. Aun así, quería lucirse con Hinata. Quería hacerle una buena comida para hacerle pasar ese amargo trago que había pasado esa noche.
Saco unas verduras del frigorífico y se dedicó a partirlas bien. Era un poco dificultoso ya que aún le dolía la palma de su mano. Pero, no se arrepentía ni un segundo. El dolor de su mano sanaría en unos días, pero el dolor de perder a otra persona no era fácil de afrontar.
Cocio un poco de arroz y se encargó de hacer un buen te caliente. No tardo mucho para que por fin la comida estuviese lista. Sirvió unos platos con la comida, sorprendiéndose de sí mismo al descubrir que tenían muy buena pinta y que hasta olía muy bien.
Se felicito internamente.
Dejo todo bien acomodado en la mesa y después camino hasta su habitación para tocar la puerta del baño.
—Hinata-chan, ¿terminaste? — pregunto con la oreja pegada al oído.
Pasaron unos segundos hasta que Hinata contesto.
—S-si.
—Oh, genial. Sal ya entonces, la cena esta lista.
—Es-es que...—
—¿Pasa algo? —pregunto alarmado.
Se escucho un suspiro ahogado.
—Vo-voy en un momento.
—Está bien.— dijo sin encontrarse muy convencido. Camino nuevamente hasta la cocina y se sentó en la silla del comedor para esperar a la oji luna. No quería comer sin ella, aun que de verdad tenía mucha hambre, prefería esperar.
Solo bastaron unos minutos para escuchar los pasos de Hinata hasta la cocina.
—¡Apresúrate Hinata, esto se ve deli...! — no termino la oración al ver lo que tenía al frente. Hinata tenía unas curvas que eran dignas de una modelo de las revistas de playboy, con todo respeto. Sus pechos eran grandes y redondos. Sus caderas pronunciadas y su cintura esbelta. Pero, a pesar de toda la sensualidad que su cuerpo desprendía, aun se encontraban sus ojos opacos y su rostro inseguro.
No.
Él no quería asustarla.
Desvió con rapidez su mirada y miro hacia otro lado con una sonrisa nerviosa.
—Hinata-chan, siéntate por favor.
Hinata asintió mientras se trataba de bajar la camisa, de ser posible, hasta las rodillas. Camino lentamente hasta llegar a la silla para sentarse en ella. Una vez sentada y acomodada en ella, se sintió un poco menos avergonzada.
—Vaya Shisui-san, esto sin duda debe de ser delicioso — alago al ver el plato frente a ella.
Shisui sonrió avergonzado y se dedicó a servir el té.
—Espero que te guste.
—Lo hará — dijo con una sonrisa antes de tomar sus palillos —¡Itadakimasu!
Shisui sonrió igualmente y tomo sus palillos.
—¡Itadakimasu!
Hinata se llevó el primer bocado de comida a la boca y no pudo más que sorprenderse.—Shisui-san, ¡Esto es delicioso!
—¿Tú crees? — pregunto impresionado. Llevo los palillos a su boca y supo que Hinata no mentía. No le había salido nada mal.
—Si — dijo antes de llevarse otro bocado a la boca —. Hace mucho que no probaba un sazón tan rico.
Shisui sonrió contento.—Me alagas demasiado.
Hinata sonrió sin dejar de comer. Hablaba enserio, cocinaba demasiado bien. ¿Acaso Shisui era perfecto?
—Solo digo la verdad.
Siguieron en su labor de comer. Ambos disfrutando de la silenciosa compañía del otro. Shisui mandaba miradas furtivas de vez en cuando, admirando la belleza de Hinata. Ella era inconsciente de la atención que le estaba poniendo. No sabía que estaba contemplando su belleza. Hinata se concentraba solo en saborear su comida.
Se sintió orgulloso de sí mismo.
—Y dime, Hinata-chan, ¿Estudias?
Hinata alzo la mirada para prestarle atención a Shisui.
—Si, estoy terminando la preparatoria — comento mientras se ponía pensativa —. De hecho, me propusieron saltarme directamente a la universidad.
—¿De veras? — pregunto genuinamente impresionado —. Seguro eres alguien muy inteligente. ¿Vas a aceptar esa propuesta?
Hinata alzo los hombros.
—Creo que no perdería nada haciéndolo.
—Es una gran oportunidad.
Hinata asintió bajando la mirada.
Shisui paso por alto la aflicción de la Hyuga y siguió con sus preguntas, queriendo saber todo sobre ella.
—Seguro tienes muchos amigos. ¿No los extrañaras cuando te vayas de la preparatoria?
Hinata escondio la mirada tras su flequillo.
—No tengo amigos.
Shisui parpadeo impresionado.
—¿Qué? ¿Por qué? — pregunto con imprudencia.
—Creo que todos piensan que soy rara y sosa — susurro mientras jugaba con sus palillos —. No los culpo. Me la paso aislada.
El pelinegro miro con pena a Hinata. Era normal ser aislado después de todo lo que había vivido.
—Si supieran lo fantástica que eres seguro se tragarían sus palabras — opino mirando hacia otro lado. Hinata solo lo miro con impresión y un lindo sonrojo.
¿De verdad él creía que era fantástica?
Bajo la mirada y comenzó a jugar con sus dedos.
—Ga-gracias.
—No hay de que — respondió el oji negro con una linda sonrisa, provocando que el rostro de Hinata se tornara en un fuerte color rojo.
—Es-este... yo lavare los platos —musito mientras se levantaba apresuradamente de la silla.
—¿Qué? No, deja que yo me encargue — pidió mientras él también se levantaba.
—Por supuesto que no. Usted ya hizo la comida para mí y además usted se lastimo la mano para salvarme. Por favor, al menos déjeme ayudarle con esto.
Shisui exhalo.
—Está bien. Pero, solo si me dejas ayudarte — condiciono sonriendo.
Después de unos segundos Hinata suspiro resignada.
—De acuerdo. Yo los lavo y usted los seca — manifestó con una sonrisa. Tomo los platos y camino hasta el fregadero.
Shisui rio y hacia ella para situarse a su lado.
—¿Qué quieres estudiar, Hinata-chan? — cuestiono con la intención de retomar la plática.
—Bueno... — abrió el grifo — me gustaría tomar la carrera de medicina. Aunque también me encanta la música —expreso con una deslumbrante sonrisa. Shisui solo pudo admirarla —. Pero... — su sonrisa se apagó — a mi padre le parece estúpido que quiera ser doctora y que quiera dedicarme a la música. Dice que me enfoque en estudiar administración de empresas porque al fin y al cabo terminare trabajando ahí.
Shisui frunció el ceño al oírla.
—Hinata, lo que diga tu padre ya no debe de importarte.
Hinta trago saliva y se mantuvo con la cabeza gacha. Le paso el primer trasto.
—Pe-pero...
—Se que piensas que no te queda de otra más que de obedecerle, pero ya no más — coloco a un lado el traste limpio y seco —. Te ayudare Hinata-chan.
Hinata parpadeo con impresión y miro de reojo a Shisui sin dejar de lavar los trastos.
—Ni siquiera me conoce.
—¿Y que? Eso no me importa.
—Pero a mi si — expreso la Hyuga —. No quiero ser una molestia.
—No la eres Hinata. Yo voy a ayudarte porque quiero, porque me nace.
Hinata soltó un pequeño quejido de impresión.
—De verdad no quiero causarle más inconvenientes.
Shisui tomo el plato que le pasaba y lo seco para después colocarlo en su lugar.
—Me sería un gran inconveniente si algo te pasara Hinata — tomo con delicadeza su hombro y la viro hacia el —. Me interesas y hay algo en ti que me hace querer protegerte. Tu vida a estado plagada de malas rachas, pero yo quiero acabar con todo eso — tomo su mano y le dio un ligero apretón —. Tengo la manera de ayudarte Hinata.
Hinata sintió como sus ojos comenzaron a picar.
—N-no quiero que le pase nada. No quiero que mi padre le haga algo.
—Y yo no quiero que te pase nada a ti — declaro tomando un mechón de cabello de Hinata para pasarlo suavemente tras su oreja —. Por lo tanto, hay que cuidarnos el uno al otro.
—Pero ¿cómo? — cuestiono con preocupación.
—Quédate a vivir aquí mientras yo hago algo al respecto con tu padre. No vuelvas a esa casa o de lo contrario terminara por matarte.
—¿Que? No puedo aceptar esto...
Shisui puso su dedo con delicadeza sobre los labios de Hinata.
—Quiero hacer esto Hinata-chan. Ahora quiero vivir para protegerte y para conocerte cada día más. Me agradas mucho y por algún juego del destino, ambos vivimos vidas similares. Por favor, déjame ayudarte.
Hinata miro con impacto al hombre frente a ella. Este lo miraba con preocupación y hasta con tintes de súplica. ¿Por qué? ¿Por qué se molestaba tanto en ayudar a una completa extraña? ¿Era lastima? Su corazón se encogió al pensar eso.
—¿Por qué hace esto? ¿Por qué quiere ayudarme?
Shisui bajo lentamente la mirada, sin dejar de sostener su mano.
—Me agradas Hinata — de hecho, más bien le gustaba —. Me afectaría mucho si algo te pasara. Estoy consciente de que somos desconocidos aún. Pero, quiero conocerte y para eso te necesito viva y con bien.
Hinata suspiro y bajo la mirada.
—De acuerdo — musito.
Shisui sonrió y acaricio el cabello de la chica.
—Bien, entonces tú me ayudaras a elaborar un plan. Vamos a la estancia — tomo su mano y la guio hacia el lugar en donde habían hablado de sus historias.
Hinata se dejó guiar mientras trataba de averiguar qué es lo que debía de sentir. Sentía preocupación y miedo. Definitivamente no deseaba ningún mal para Shisui y presentía que ella era un peligro para él. Pero, por otro lado, se sentía querida. Las únicas personas que se preocupaban por ella eran su primo Neji y Hanabi, quienes a ambos los tenía demasiado lejos.
Los extrañaba.
—Siéntate — salió de sus cavilaciones al oír la voz de Shisui. Hizo caso casi robóticamente y se sentó en el sofá que anterior mente había ocupado.
Shisui se acero a la chimenea y avivo la llama con un poco más de leña, haciendo que la calidez la rodeara por completo.
—Dime Hinata-chan —comenzó a hablar mientras se sentaba en el suelo. Se veía realmente cómodo y como una acción que acostumbraba a hacer — ¿Tienes más familia?
La Hyuga asintió con rapidez.
—Tengo un primo — pensó un poco antes de añadir — al que considero como un hermano. También tengo a una hermana, es menor que yo por cinco años — aclaro para que se diera cuenta de que su hermana no podía hacer nada por ella.
Shisui asintió.
—¿Dónde están ellos?
—Neji vive en estados unidos y mi hermana vive con el — dijo mientras su mirada se oscurecía —. Le rogué a Neji que se llevara a mi hermana, Hanabi.
Shisui parpadeo confundido.
—¿Él sabe lo que Hiashi te hace?
Hinata negó repetidas veces.
—Mi padre me dijo que si Neji se enteraba entonces me mataría a mí y a mi hermana. He actuado frente a él como si mi vida con Hiashi fuese excepcional — sorbio su nariz —. El piensa que soy feliz con Hiashi.
Shisui asintió y pensó un poco.
—Dame el número de tu primo.
Hinata abrió desmesuradamente los ojos antes de negar repetidas veces.
—¡Neji-niisan no puede enterarse! Terminaran matándose el uno al otro...
Shisui puso su mano sobre la suya y le dio un pequeño apretón. Hinata se tranquilizó con el simple acto.
—Confía en mí. Nada de eso pasara, no lo permitiré —prometió con voz arrullante.
Hinata exhalo temblorosamente mientras lo veía. Su mirada se miraba decidida y confiada, como si no estuviera dispuesta a fallar. Confiaba en él, pero ¿y si algo salía mal? De verdad, no quería que saliera lastimado por su culpa. Pero, confiaba en él. Le daría el número.
Shisui saco su celular y apunto el número que Hinata le estaba dictando. Una vez que el número estuvo completo, él se dispuso a llamar a el primo de Hinata. El sonido de espera estuvo sonando en su oído hasta que el hombre contesto la llamada.
"—Diga."
—Ah, sí. Buenas tardes, ¿Hablo con Neji Hyuga? — pregunto mientras comenzaba a caminar lentamente por la sala. Hinata se mantenía echa un olivo en el pequeño sillón. Shisui se percató de eso y comenzó a caminar hasta su habitación.
"—Sí. ¿Quién habla?"
—Ah, me llamo Shisui — tomo una manta de la cómoda y comenzó a caminar nuevamente hasta la sala —. Shisui Uchiha.
"—Ah — soltó Neji con gesto afirmativo —. ¿Itachi-san lo mando en su lugar para hablar conmigo? ¿Vendrá a firmar usted los papeles mañana?"
Shisui parpadeo.—No. Me temo que el asunto del que quiero hablar con usted es de otro tipo. No tiene nada que ver con la empresa pero estoy seguro de que le interesara mucho — extendió la manta y se la echo a Hinata. La Hyuga la miró con agradecimiento a lo que el sonrió. Seria mejor que saliera de la cabaña para hablar con Neji. No quería ver llorar de nuevo a Hinata.
Un silencio se escuchó después de eso, pero no paso mucho para que Neji contestara.
"—Dígame."
Shisui colocó con rapidez sus botas y salió de la cabaña. De inmediato sintió el frio calarle los huesos y que su respiración se hacía vaho. Se sentó en una de las sillas que tenía fuera en el recibidor.
—Es sobre Hinata.
Otro repentino silencio se hizo presente. Después de unos segundos contesto alterado.
"—¿Qué le has hecho hijo de...?"
—Ey, tranquilo. ¿Piensas que la secuestre? ¡No me vengas con eso! ¿Qué necesidad tengo de secuestrarla? — ¿Para que secuestrarla si su apellido era Uchiha? No tenía necesidad del dinero de nadie.
Se escuchó un suspiro cansado detrás de la línea.
"—Lo lamento, me he exaltado. Pero dígame, ¿A que va con todo esto?"
Fue el turno de Shisui para exhalar.
Comenzó a explicarle todo de pies a cabeza. Le dijo todo lo que Hinata le relato y todo lo que había vivido el con ella. Desde el primer día que fue al bosque y lo que había sucedido esa misma noche. Le contó todo a lujo de detalle, le dijo lo que los policías le habían hecho y lo que Hiashi amenazo a hacer si Hinata decía algo.
Neji solo había estado en silencio, escuchando todo con atención.
Después de unos segundos de haber dejado de hablar, Neji hablo.
"—¿Está contigo?"
—Si, pero no creo que sea buena idea que hables con ella. Estuvo muy alterada y por fin pudo calmarse.
"—Bien. Gracias por informarme de todo esto. Salgo hoy para haya, nos vemos mañana para hablar de esto más a fondo."
—Te mandaré mi dirección por mensaje de texto. Una cosa más, no hagas nada de lo que después puedas arrepentirte — dijo, pensando en Hinata —. Cuando llegues ven directo acá, Hinata te necesita.
Neji bufo.
"—De acuerdo. De nuevo, gracias por cuidar de ella. Hasta mañana."
—Hasta mañana — dijo para después colgar el celular. Dio una última mirada al cielo estrellado y después se metió a su casa. Reviso su teléfono y se dio cuenta de que la plática había durado media hora. Camino hasta la sala y se encontró con la sorpresa de que Hinata se había quedado profundamente dormida.
Sonrió de medio lado. Definitivamente era hermosa.
Camino hasta su lado y la cargo entre sus brazos para llevarla hacia su habitación. Él podría dormir en el suelo de la sala, prefería eso a dejar a Hinata en ese pequeño sofá incómodo. Lentamente la dejo en la cama y justo cuando iba a arroparla, Hinata estiro sus brazos hasta su cuello y lo apego más a ella.
Se sonrojo al tener su rostro tan cerca de sus senos. Alzo la mirada, encontrándose con la platina de Hinata. Su mirada se veía brillosa por las lágrimas que estaban amenazando con salir de nuevo.
—No me dejes Shisui-san, no te vayas —pidió en un susurro sin dejar de aprisionarlo entre sus brazos.
Shisui la miro enternecido y triste.
—Hinata-chan, yo dormiré en la sala...
—¡No! — exclamo rápidamente —. Te-tengo miedo, no me dejes sola.
Shisui la miro sorprendido.
—No te dejare — dijo finalmente para acomodarse a un lado de ella. Echo las cobijas encima de los dos —. Buenas noches, Hinata-chan — le dio un beso en la frente y después se dio la vuelta para darle la espalda. Que tuviera miedo y que le pidiera quedarse a dormir con ella no quitaba que seguro se sentía nerviosa por dormir con el así que prefirió no darle la cara.
Rayos, ¿A quién mentía? El nervioso ahí era él.
Se sobre salto y sintió su corazón latir a mil por hora. Hinata se había acercado a él para abrazarlo por la espalda, pegando su cuerpo en él. Trago saliva con fuerza al sentir la respiración de la azabache sobre su nuca. Los vellos se le erizaron y su rostro tomo color rojo fuerte.
—Hi-hina...
—Buenas noches Shisui-san — susurro la Hyuga, interrumpiendo cualquier cosa que Shisui fuera a decir —. Gracias — musito antes de caer totalmente dormida.
—De nada — musito el, tomando la mano de Hinata contra la suya. Después de unos minutos, el también callo profundamente dormido.
—¡Neji-niisan! — Hinata corrió hasta su primo y se abalanzo hasta sus brazos, haciéndolo tambalearse un poco. Por suerte pudo mantenerse de pie y pudo corresponder el sorpresivo abrazo de Hinata.
Neji pudo sentir como el cuerpo de su prima temblaba y pudo escuchar de inmediato los sollozos e hipidos que soltaba. Su corazón se estrujo. Odiaba ver llorar a sus primas, odiaba tanto verlas tristes y más odiaba saber el motivo de la tristeza de Hinata.
Acaricio sus cabellos y le dio un beso en la frente antes de separarla un poco.
—Dios, estas herida — dijo al ver los rasguños y moretones en sus hombros y rostro. Hasta tenía el labio hinchado. Apretó los puños, sintiendo un profundo odio y coraje hacia su tío.
Hinata negó con rapidez.
—No importa, Shisui-san me curo y me cuido muy bien.
Shisui, quien estaba tras los primos, solo sonrió nerviosamente hacia Neji.
—Shisui Uchiha — Neji se separó de Hinata y camino hasta Shisui para extenderle la mano —. Un gusto conocerte.
—El gusto es mío — contesto, aceptando el apretón de manos —. Bueno, hace un poco de frio afuera asi que hay que entrar — se hizo a un lado y abrió la puerta de su casa.
Neji asintió, tomo el hombro de su prima e hizo que entrara con él.
Suigetsu hizo que el chico se sentara en la sala, le ofreció de beber agua y después se sentó frente a él.
—¿Quieres decirle todo lo que paso con tu padre, Hinata? — pregunto con voz tranquilizadora a la chica.
Hinata bajó la cabeza y se aferró al brazo de su primo, el cual se mantenía sentado a un lado de ella.
Y así comenzó a narrar todo el infierno que había vivido con Hiashi. Volvió a su trágico pasado y rememoro el inicio hasta el fin. Relatando los golpes, las humillaciones y la marca que había quedado para siempre en ella.
La furia de Neji no se hizo esperar.
Después de haberle a dicho la verdad sobre el infierno de Hinata, el hombre movió todas sus influencias para mandar al adinerado hombre a la cárcel, llevándose también a los "policías" que habían abusado de su prima.
Hiashi moriría en prisión, eso era seguro.
— Lamento que todo haya sido publicado, Hinata — Shisui tomo su hombro mientras veía a la Hyuga leer el encabezado del periódico de ese día.
—No te preocupes, realmente, es lo que menos me importa — le quitó importancia al asunto, sonriéndole sutilmente.
Shisui sonrió de lado.
—Sabes, estuve pensando sobre la empresa. Neji no puede manejarlo todo solo, así que me dedicare a estudiar para dedicarme a esto — continuó al ver el gesto de inconformidad del hombre —, pero también haré lo que más me gusta. Puedo hacer ambas cosas — le sonrió más ampliamente al ver la mirada cálida que le mandaba.
—Estoy orgulloso de ti.
—Esto que soy ahora es gracias a ti y a Neji-nii. Siéntete orgulloso de ti, Shisui — se levantó de la silla del comedor de su nueva casa y encaro al hombre —. Me sentiría segura si alguien de confianza se encargara de la empresa mientras yo estudio — comento, cambiando de tema —. Quiera que esa persona seas tú.
Shisui pestañeo incrédulo e impactado.
—Hinata...
—Se que tal vez no quieras hacerlo, y comprenderé si no quieres, solo... solo quería saber...
—Claro que lo hare — contesto, dejando muda de impacto a la chica.
—¿Estás seguro?
Shisui respondió con una sonrisa, acercándose un paso más hacia ella.
—Así podre estar cerca de ti, siempre — susurro, alzando su mano hacia la mejilla de la chica para acariciarla con sutileza.
Hinata lo miro con impacto.
—Shisui...
La beso.
La beso con dulzura y con delicadeza, tal y como lo quiso hacer durante esos cuatro meses. Se había enamorado perdidamente de esa niña, se había enamorado tanto que estaba seguro de que quería pasar el resto de sus días con alguien como ella.
Se emocionó cuando el beso fue correspondido.
—Me gustas — le susurro cuando el beso se rompió —, te quiero demasiado.
—Yo siento lo mismo por ti, Shisui — le susurro con los ojos cerrados.
—Entonces, ¿Quieres ser mi novia?
—Si te pidiera que te quedaras para siempre, ¿lo harías?
—Para siempre, Hinata.
—Entonces, si quiero.
Fin.
N/A: Hola mis queridos y furiosos lectores. Como siempre, tarde pero cumplido. Lamento haber tardado, he tenido varios problemas de inspiración y bla bla bla. Además, estoy escribiendo algo que tal vez suba a Wattpad y me roba fin, ojala les haya gustado el final, si fue asi, regalenme un bello y sensual review. ¡Nos leemos!
Agradecimientos a: InsAny2630, MikaSyo, Suishoka 69, Patohf, Kazumi123, Valerie Hyuga Senju, miirellinu, , Hinata Uchiha.H
